Al día siguiente, se despertó con un dolor horrendo por todo el cuerpo, y era una mierda.
Su madre, al enterarse, la había llevado al hospital.
La ojivioleta insistía en que no era nada grave, pero al llegar, tenía un chichón en la parte posterior de la cabeza, un moretón en el hombro y parte de su brazo derecho.
Tuvieron que colocarle un ungüento y unas vendas, pero no era tan grave como para faltar al colegio. (Fuck)
Mientras Maki se colocaba una camiseta miró la gran venda blanca que le cubría todo el brazo y parte de su hombro, parecía mitad momia y estaba segura de que Kou sacaría provecho de aquello para insultarla.
Terminó de colocarse los short y bajó por la escalera con cuidado, su mochila colgaba del hombro izquierdo, para así evitarle el dolor.
En la cocina estaban sus padres, desayunando, quienes le sonrieron cálidamente al verla llegar.
-Buenos días, cariño.
-Buenos días, papá -respondió, tomando asiento con lentitud mientras tomaba un pan francés de la cesta de la mesa.
-¿Cómo te sientes, amor?-preguntó su mamá, claramente preocupada.
Maki le sonrió.
-Mejor, mamá-dio un mordisco-. Aunque, me duele un poco.
-¿Segura que quieres ir al colegio?
- Sip -dijo restándole importancia.
Después de comer un rato en silencio, su madre la miró con una sonrisa burlona.
-Así que... cuéntanos ¿Cómo fue el accidente de las animadoras?
Maki ladeó la cabeza a un lado, pero se limitó a responder, sin entender las segundas intenciones de su madre.
-Se cayeron y yo... bueno, yo salvé a una chica de que se rompiera el cráneo contra el piso-dijo intentando sonar indiferente, su madre sonrió aún más.
-Aww, que bella es mi niña ¿Era Yazawa Nico? Anju me contó los detalles-confesó fingiendo inocencia y Maki casi se atraganta con la comida.
-Si... si era ella.
-Pero, cariño, no me contaste que te llevabas malísimo con esa chica y ahora me llegan con que la salvas ¿Por qué será? -dijo soltando una risa y Maki comenzó a sentirse nerviosa.
-Yo supongo que soy buena persona.
-¿Qué sucede con esa chica, Maki? Siempre hablas de ella y sobre cómo te atormenta, pero al hacerlo tienes un brillo en los ojos-comentó su madre risueña, llamando la atención del padre de Maki.
-¿Estás enamorada de esa chica?-preguntó un poco confundido mientras doblaba el periódico.
Su hija siempre hablaba de esa Nico y lo hacía con tanto entusiasmo y regularidad que él ya había concluido que su hija estaba enamorada ¿Por qué no lo admitía y ya?
-¡Papá!-exclamó Maki completamente roja, mientras su mamá se reía de ella y festejaba.
-¡Yo lo sabía! Mi hija está enamorada ¿Cuándo nos presentas a la chica?- su mamá preguntó emocionada y Maki negó con la cabeza.
-¿Estás de acuerdo con esto?-preguntó la ojivioleta, mirando con súplica a su padre. Él se encogió de hombros.
-Los dedos no embarazan. Me parece perfecto-dijo antes de sonreírle y volver a leer el periódico, la mamá de Maki seguía riéndose.
-¡PAPÁ!
Este iba a ser un día difícil.
Salió de la casa y corrió todas las cuadras para llegar al colegio. Desde ayer no había visto a Nozomi, pero le había contado que planeaba quedarse con Eli. La pobre estaba muy lastimada y de seguro no asistiría a clases.
Al llegar al aparcamiento todos la miraban, eso no le agradó mucho.
Fue con la cabeza cabizbaja hasta la entrada principal y se detuvo al ver las mesas de siempre. Allí estaba Kou con Nico en sus brazos mientras le daba unos besos en la mejilla, pero la pelinegra parecía no escucharle y tenía la mirada en un punto fijo hacia suelo, sumida en sus ía una falda corta y una blusa manga blanca.
Hermosa, como siempre.
-¡Miren, allí está la gran heroína!- dijo con burla Brad, ocasionando que otros se rieran. Sorprendente Kotori se mantenía callada, pero Kou no perdió la oportunidad.
-¿Cómo estas, tomate-chan? Pareces un sobreviviente de guerra ¿Halloween llegó antes? ¿O te gusta disfrazarte de momia? -preguntó y Maki casi se echó a reír por aquello, sabía que le iba a sacar ese insulto en cara, se sentía orgullosa de sí misma.
-Ayudé a tu novia ¿Y así me lo agradeces? -preguntó sonriendo.
Nico la miró, pero Maki evitó sus ojos mientras observaba el irritado rostro del chico. Kou hizo una mueca.
La ojivioleta tenía razón en algo, pero aún así le molestaba, quien debió de haber salvado a Nico tuvo que ser él, no ella.
-Oh, claro. Muchas gracias-dijo con una voz amable muy falsa, Maki alzó una ceja-. Pero, aún te recuerdo que te quiero lejos de ella ¿O quieres volver a repetir lo del otro día?
Hizo una expresión burlona y Maki no pudo evitar recordar el agua en su rostro.
Su rostro palideció hasta parecer tiza y sin ser consciente retrocedió unos pasos, en modo alerta. Sentía que se ahogaba. No quería volver a pasar por eso de nuevo.
-Yo... no lo haré más-murmuró, pero Kou, sonriendo victorioso, se hizo el que no escuchaba.
-¿Cómo dijiste?-preguntó ahuecando su oreja y acercándose un poco a la ojivioleta, había dejado a Nico en la mesa.
-No me acercaré más a ella... -repitió, apretando los dientes.
-Dilo correctamente y en alto-insistió y Maki apretó los puños.
-No volveré a acercarme más nunca a tu novia-dijo alto y claro, todos los del grupo la escucharon y empezaron a aplaudirle.
Kou le dio una palmada en el hombro.
-Me alegro que entendieras, tomate-chan -dijo riéndose y fue con sus amigos.
Maki quería llorar.
No se atrevió a dirigirle un segundo vistazo a Nico.
Cuando el chico se alejó, salió volando hacia la puerta y entró al edificio.
Se encontró con Anju y Tsubasa en el pasillo. No mencionó el tema.
Al parecer Nozomi tampoco había asistido a clases y ya la ojivioleta tenía una idea del por qué. Tenía mucho que ver con cierta rusa que conocía.
Intentó evitar todo el día su casillero, porque la pelinegra podría estar por allí ya que eran vecinas. Y en general, no se acercó en todo el día a Nico.
Cuando al fin era la hora del almuerzo se encontraron con Umi en una mesa de la cafetería y comenzaron a comer.
-Oye, coleguita-la llamó Anju mientras Maki mordía una rebanada de tomate de su ensalada.
-¿Mmm?
-Tu chica te está mirando-dijo murmurando y Maki volvió su rostro al frente, para comprobar que era cierto.
Nico estaba en las piernas de Kou mientras el chico hablaba con un amigo.
Pero lejos de esa escena, ella clavaba sus ojos fuego en Maki y en un momento dado, le sonrió. Wow, una sonrisa de verdad. No la veía desde el día que fue a su casa.
No le correspondió y bruscamente apartó el rostro, ligeramente sonrojada, pero también sintiendo pánico de que Kou la encontrara mirando a su novia.
-¿Sucede algo?-preguntó Anju, notando la seriedad de su amiga.
No entendía por qué había hecho aquello y le dio tristeza la mirada de dolor que había en esos ojos carmín cuando Maki la ignoró.
-Nada-dijo ahora sin apetito, volvió a ver a la pelinegra porque así era ella, nunca podía quitarle los ojos de encima.
Nico seguía mirándola y pareció emocionarse cuando Maki le devolvió la mirada. A los segundos la ojivioleta la miró seria y después apartó el rostro.
Se sentía mal, quería ir hasta donde estaba Nico y besarla, abrazarla hasta que no pudiera más, pero seguía muerta de miedo.
Se levantó de golpe y se excusó con que iría al baño. En ningún momento miró hacia el grupito de la mesa mientras salía de la cafetería.
En el baño se remojó la cara con agua fría y respiró hondo. Debía volver, pero al salir una mano la sujetó del brazo y la apartó hacia un lado.
Se encontró con unos ojos rubíes disgustados y Nico estaba frente a ella con los brazos cruzados. Maki se quedó atónita y miró a los lados ya que estaban en el pasillo, cualquiera (Kou) podría verlas.
Nico bufó.
-No hay nadie, cabeza de tomate-dijo irritada y luego volvió a ver duramente a la ojivioleta-. ¿De verdad no te vas a acercar más a mí?
-A tu novio no le gusta-se encogió de hombros y evitó a toda costa sus ojos.
-¿Y desde cuándo tú le haces caso?
"Desde que casi me ahoga en el agua del inodoro", pensó en su mente.
Aun así no abrió la boca.
-Por esa razón eres tan patética-dijo Nico y Maki siguió sin verla. La pelinegra soltó un suspiro, completamente irritada-.¡Por Dios! Maki, mírame.
Escuchó su nombre salir de los labios de Nico y sintió mariposas en el estómago, sin embargo, no obedeció y sus ojos amatistas siguieron clavados en sus zapatos.
-He dicho que me mires, Nishikino -Nico la retó, pero la chica seguía sin hacerlo-. ¡Por favor!
Sujetó las mejillas de la ojivioleta entre sus manos y la obligó a alzar el rostro, mirándola directamente a los ojos, amatista y rubí se encontraron. Maki sentía que Nico estaba muy cerca.
-Es de mala educación no mirar a las personas a los ojos cuando hablas-dijo alejando su rostro mientras miraba a Maki asentir como tonta.
Una sonrisa apareció en sus labios, pero luego sus ojos vieron las vendas y con su mano acarició el brazo lastimado de la chica-. ¿Duele mucho?
Maki, aún un poco embelesada, negó con la cabeza. Veía la preocupación en esos ojos dulces y sonrió, complacida.
-No mucho... -aseguró un poco tímida, alejándose un paso de ella. Nico suspiró, volvían al principio.
Pronto la pelinegra pareció recordar algo y buscó entre sus cosas, en la mochila, de ella sacó un envase de plástico en el que al parecer había comida.
-Mi... mi hermanita dijo... que tú de seguro tendrías hambre y quería que comieras... bueno, te mandó esto-dijo la pelinegra, entregándole el envase con timidez.
Maki lo abrió, dentro había varios nuggets y papas fritas. Sonrió alegremente, pensando en la pequeña castaña que tanto adoraba.
-Gracias-dijo feliz y Nico volvió a sonreír, tímida.
A Maki le estaba encantando la nueva costumbre que tenía la pelinegra de sonreírle.
-Y también... dijo... que... te extraña... y que cuando... cuando quisieras, podrías ir a la casa-ahora un lindo rubor adornaba las mejillas de la más baja. Maki sentía el impulso de besarla.
(Aja, sí, claro. Yuzu dijo eso)
Era increíblemente adorable la forma en que Nico giraba el rostro hacia un lado, avergonzada, pero a la vez arrogante, y como se balanceaba sobre sus talones. Maki colocó una mano en su pecho, no muy segura de poder soportar tanta ternura.
-Nico-dijo en un pequeño suspiro y la pelinegra la miró sorprendida, no esperaba encontrarse con esos ojos amatistas que la miraban con adoración.
-¿Q... qué?-balbuceó, sintiendo sus mejillas arder por la forma en que la miraba la ojivioleta.
Era oficial. Maki necesitaba besarla. No lo pudo evitar ¿Cómo hacerlo? Se acercó unos milímetros y miró a Nico a los ojos unos segundos, como advirtiéndole.
La pelinegra la miró, sin hacer nada y pestañeando, y rápidamente Maki le robó un casto beso en los labios antes de apartarse.
Se sentía valiente y sonrió burlona cuando distinguió un suave sonrojo haciéndose presente por todo el rostro de Nico.
-¿Q-qué... tú... que h- hiciste?-preguntó tartamudeando mientras abría los ojos y su rostro se tornaba rojo casi a la misma tonalidad que el cabello de Maki.
-Yo no hice nada, Yazawa. Es tu imaginación -Maki respondió, seria, fingiendo que no sabía de qué iba la cosa, dándose la vuelta y comenzando a caminar. Se volvió rápido hacia la chica -. Mándale saludos a tus hermanas, hasta luego -le dio un guiño encantador.
Comenzó a reír un poco, era una pequeña travesura y el beso había terminado muy rápido, pero podía sentir sus labios cosquillearle.
Estaba sobre todo feliz porque Nico no hubiera reaccionado mal, pero tendría que aprender a controlarse.
Porque estaba segura que la próxima vez acorralaría a la pequeña contra la pared y la besaría hasta no poder respirar.
AAAAAAAA AMO ESTE CAPÍTULO es uno de mis favoritos. ¿Como les esta pareciendo la historia e.e? Me estoy divirtiendo muchísimo adaptándola, espero que les este pasando lo mismo leyendola. Ojooota que falta muy poco para que termine u.u
