Una semana. Una semana desde los nuggets, una semana desde ese beso robado, y en ninguno de esos siete días había logrado reunir el valor suficiente para ir a casa de Nico.

Sentía vergüenza de sí misma. Llevaba días sin hablar con la pelinegra, sólo observándola de lejos y con eso le bastaba.

Pero ahora era diferente, quería ver a Yuzu e incluso jugar con ella, la ojivioleta estaba muy encariñada con la pequeña diva.

Durante estos días no había logrado hablar con Nico, en parte porque la evitaba entre clases y la otra razón era por Kou. Pero había algo un poco diferente esta vez que divertía mucho a Maki.

Cada vez que sus ojos se encontraban con los de la pelinegra, Nico la miraba un rato, luego parecía recordar algo y apartaba el rostro, ruborizada.

En los pasillos una vez tropezaron y Nico, al reconocerla, se apartó de un pequeño salto con el rostro rojo y siguió caminando, pero chocó la cabeza contra una puerta del salón.

En otra Nico se supone que estaba respondiendo una pregunta en la clase y ella lo hacía como siempre, tranquila y confiada. Pero al notar la mirada fija de Maki, confundió las palabras y comenzó a balbucear, terminando avergonzada frente a todos.

Le hacía difícil a Maki el no querer volver a robarle un beso. No entendía el comportamiento de la peinegra, pero le encantaba.

Era incluso hermosa, siendo torpe y todo. Aún así Kou también parecía estar vigilándola, por esa razón fingía no ver a Nico cuando el chico estaba cerca.

Pero hoy en el aparcamiento le fue imposible, dado que la pelinegra se veía más hermosa de lo normal.

Su cabello oscuro atado en una coleta y llevaba una falda, junto con una blusa blanca manga larga con botones.

Sus ojos brillaban y sólo llevaba un poco de maquillaje.

Maki, al verla en la mañana, duró unos segundos con la boca abierta y sus amigas tuvieron que llevarla a rastras al salón, ya que sus piernas y cerebro no se coordinaban.

-La sigues mirando-comentó Nozomi, riéndose al ver a su amiga.

Estaban junto al coche de Umi mientras el grupito de Nico se hallaba alrededor del descapotable de Kou.

Maki notó el buen humor de su amiga y se alegró por ella.

Aún recordaba cuando le preguntó el por qué había faltado dos días seguidos (que coincidían casualmente con los días que faltó Eli) y Nozomi le confesó que se escapó de su casa para verla.

Relató toda risueña que habían compartido la cama, con las manos entrelazadas, mientras veían películas toda la tarde y Eli se recuperaba.

Por eso su amiga estaba tan feliz.

-Es su culpa, ella no debió de haberse vestido de esa forma-dijo Maki en broma, pero luego su rostro se puso serio al ver la mano de Kou alrededor de la cintura de Camila.

-A ella le encanta llamar la atención-dijo pícaramente Anju-. Y más de cierta ojivioleta por allí... Sus dos amigas se rieron y Maki las miró, confundida.

-¿Qué ojivioleta?¿Le gusta una chica o algo así?¿Quién es?-preguntó enojada mientras sus amigas se reían más fuerte.

(¡Lenta! *cachetada*)

-Era broma, Maki-chan-dijo Nozomi, divertida por lo lenta que era su amiga.

Pudieron seguir hablando, pero escucharon unos silbidos a lo lejos.

Maki vió con sorpresa que la hermana de Nico, Cocoro, marchaba con paso decidido por el aparcamiento, siendo el centro de atención de los chicos.

Todos admiraban el contorno de sus caderas y, en general, el cuerpo atlético y bien formado de Cocoro.

Ella vestía unos vaqueros desgastados que lucían sus curvas y una blusa negra con brillantina, llevando una cartera en el hombro y unos lentes de sol. Sus labios rojos sonreían.

Ella sabía el efecto que ocasionaba en los hombres (y algunas chicas) y se pavoneaba.

Parecía dirigirse hacia directo a hermana menor, quien la miraba con sorpresa.

Maki pensó que realmente las dos chicas eran hermanas, no había dudas.

Podría decirse que Cocoro era una versión mayor de su chica, Nico, ya que todos estaban babeando por ella.

Sin querer sus miradas se encontraron y Cocoro abrió los ojos, reconociendo a la chica, y ahora se dirigía hacia ella.

-¡Cuñis!-dijo alegremente mientras llegaba a ella y le rodaba el cuello con los brazos para darle un fuerte abrazo. Maki sorprendida, le correspondió-. ¡No esperaba encontrarte aquí! -terminó separándose de ella y Maki pudo reconocer la mentira en sus palabras.

-¿En verdad?-preguntó sin creérselo y Cocoro le mostró la lengua.

-Bueno, en realidad buscaba a mi hermana para llevarte a rastras a la casa. Yuzu-chan nos tiene loca con que vengas de visita-dijo riendo y Maki lo hizo también, ya podía imaginar a la pequeña diva haciendo un berrinche -. También porque nos haces falta, cuñis-hizo un puchero.

-¿Cuñis?-preguntó Nozomi divertida a su amiga, Maki se sonrojó y la pelinegra mayor asintió.

-¡Ella es mi cuñada! Supongo que sabrán el por qué-dijo cómplice y dándoles un guiño. Sus amigas comenzaron a reírse y Maki se ruborizó aún más-. Soy Yazawa Cocoro, mucho gusto.

Sus amigas se presentaron y para su sorpresa, la hermana de Nico era muy agradable.

-Sí, ella nos había contado sobre ti-comentó Anju para avergonzar a su amiga, Maki sonrió.

-Awww ¿Es cierto? -preguntó observando a Maki, antes de que esta se ruborizara y asintiera, apenada. Cocoro sonrió felizmente y se acercó, apretándole las mejillas tiernamente-. Qué linda es mi cuñadita.

-Cocoro-chan, basta-dijo Maki con cara de perrito mojado, aunque también se reía un poco.

Cocoro rodeó el cuello de Maki con el brazo, sentía a la pequeña ojivioleta como su hermana.

Cocoro miró con diversión a su hermana a lo lejos, intentando ver qué hacían, y pensó que era hora de jugar un rato.

-Bueno, chicas. Tenemos que irnos, fue un placer-dijo despidiéndose de las chicas con un beso en la mejilla y Maki hizo lo mismo.

-¿Vamos con ellos?-preguntó la ojivioleta horrorizada, cuando comenzaron a caminar hacia el grupo de Nico.

-Claro, allí está mi hermanita-dijo simplemente y notó el temblor de Maki- Cuñis ¿Estás bien?

-Es que... allí... ellos me fastidian y mucho-dijo un poco pálida y Cocoro comprendió, le sonrió para calmarla-. El novio de Nico me hace la vida imposible.

-Descuida, yo te protejo-aseguró, recordando cuánto odiaba a ese chico, ella comprendía, y llevó a Maki por el brazo.

Nico las observó con asombro y más al ver a Maki. Kou de inmediato rodeó la cintura de Nico posesivamente, mirando con frialdad a la chica de ojos violetas.

Nada de esto pasó desapercibido para la pelinegra mayor.

-¡Hermanita! ¿Cómo estás? -preguntó a modo de saludo.

Nico tardó unos segundos, mirando a Maki, antes de responder.

-Estoy bien y tú ¿Qué haces aquí? -preguntó confundida, analizando a su hermana.

Cocoro hizo señas con la barbilla, hacia la ojivioleta.

-Vengo a recoger a la fugitiva. Yuzu-chan me va a volver loca si no la llevo-dijo como explicación y Nico abrió los ojos, Kou también parecía confundido.

-¿El tomate conoce a tu hermana?-preguntó Kou mirando a Nico y exigiendo una respuesta. Cocoro puso mala cara al escuchar como el chico se refería a Maki.

-Bueno... si-respondió Nico, insegura.

-¿Y cómo es posible?-preguntó, ahora mirando furioso a Mai, quien se alejó un paso-. ¿Qué te dije sobre acércate a mi novia, rarita?

-Yo... no... -la ojivioleta no sabía qué decir y Cocoro miró con desprecio al novio de su hermana.

Queriendo ayudar a Maki se acercó a ella y unió sus manos, entrelazando los dedos de ambas mientras le sonreía coquetamente.

Maki abrió los ojos.

-Bueno, es mi novia. Claro que conoce a mis hermanas-dijo simplemente y Kou abrió la mandíbula hasta el suelo.

Todos quedaron impresionados y comenzaron a silbar, felicitando a la chica por conseguir una novia tan buena.

-¿Mi... novia?-Maki tragó audiblemente, un poco confundida, y Cocoro se río divertida porque la ojivioleta aún no había captado la ayuda.

-Claro, amor. Hoy le prometiste a mi hermanita ir a visitarla ¿Recuerdas? -dijo viendo como Maki, a pesar de no entender, asentía. Se acercó y le dio un beso en la mejilla, logrando que se sonrojara-. Aww, eres muy tierna, cariño.

Maki quedó sin palabras. No entendía nada, pero prefería seguir con el teatro de la novia para que así Kou no la comería viva.

Pero quien parecía estar echando humo era Nico. Al verla se encontró con una mirada asesina y el rostro inexpresivo de la chica, con los labios en una línea recta y apretando el cuaderno entre sus brazos contra su pecho.

(Corre, Maki)

Maki sintió miedo, ya que Nico miraba a su hermana como si fuera a saltarle encima.

Lejos de asustarse, Cocoro la miró divertida y se acercó para abrazar a Maki, dirigiendo una mirada con intención a su hermana.

-Wow, buena esa, tomate-chan -dijo Kou sonriendo, pero en parte irritado porque aquella rarita tuviera una novia tan sexy.

-Mi novia tiene un nombre hermoso y me gustaría que dejaras de llamarla así, niñito-dijo Cocoro mirándolo con desagrado, para luego ver a su hermana, divertida. Nico tenía las mejilla rojas de la ira-¿Nos vamos?

No se despidió de Kou, quien seguía en shock por el comentario anterior, y se fue con Maki de la mano, alegremente.

Observó por encima del hombro como Nico se alejaba de su novio, sin siquiera despedirse, y las seguía pisando fuerte.

Parecía querer quemarla viva y darle un golpe en la nariz a la ojivioleta, quien seguía ruborizada. Pasaron junto a las amigas de Maki, quienes vieron con asombro la escena, les hizo un guiño y fueron hasta el coche aparcado a los lejos.

-¿Eso por qué fue?-preguntó la ojivioleta confundida. Cocororodó los ojos.

-Ay, cuñis. Para ser muy bonita, eres lenta en tus momentos-dijo acelerando el paso, porque Nico las alcanzaba y en estos momentos era peligrosa -. Vamos rápido, mi hermana parece un dragón ahorita mismo.

Maki torció la cabeza ¿Dragón? ¿Por qué?

Llegaron hasta el vehículo negro y se detuvieron, seguían tomadas de la mano y Maki se dio cuenta, pero Cocoro le dio un suave apretón, sonriéndole.

-¿Por qué tan nerviosa?-preguntó para fastidiarla. Maki miró a los lados, ansiosa.

-Ahora todos pensarán que eres mi novia, es un rollo-dijo suspirando- Pero, es mejor así, me acabas de salvar de Kou.

-No me agrada, mi hermana tiene mal gusto-dijo para hacerla reír.

(Cocoro es inteligente)

-A mi tampoco me agrada-acordó la ojivioleta, haciendo una mueca de disgusto.

No pudieron hablar más cuando Nico llegó hecha una furia y se plantó frente a ellas.

-¿SE PUEDE SABER QUÉ FUE AQUELLO?-preguntó enojadísima, pero miraba a Maki y esperaba una explicación.

Luego sus ojos se posaron en las manos unidas de ellas dos y saltaron chispas.

De inmediato la ojivioleta la soltó, carraspeando incómodamente.

-Yo... ella... en realidad, yo también estoy perdida-dijo Maki, mirando sus pies, y Cocoro sonrió como un gato diabólico.

-Tu tonto novio parecía querer estrangularla y para salvarla, mentí diciendo que éramos novias-dijo la mayor, guiñando a Maki, quién se sonrojó y le dedicó una sonrisa encantadora.

-¡QUITA ESA CARA, NISHIKINO!-la regañó la pelinegra más baja, con las mejillas encendidas mientras la sonrisa que Maki le daba a su hermana desaparecía, miró intimidada a Nico-. ¡Ahora todos creen que son novias!

-Yo no veo el problema ¿Y tú? -preguntó Cocoro malignamente a su hermana.

Nico se quedó sin palabras. (Tómala)

-¿Por qué Maki-chan va a nuestra casa?-preguntó, cambiando de tema.

-Te dije que Yuzu la quiere ver-respondió y miró el rostro feliz de Maki, esa chica era una dulzura-. Y parece que Maki-chan también quiere ¿No, cuñis?

Maki asintió enérgicamente y mostró una sonrisa deslumbrante.

-Yo a ella la extraño mucho... y quiero abrazarla. Es como un peluche-dijo sonriendo y las dos hermanas la miraron con dulzura.

Maki solo decía la verdad.

-Awww, cuñis. Te comería a besos-dijo Cocoro, lanzándose a abrazar a la ojivioleta, mientras Maki quedaba atrapada contra sus pechos-. ¿Segura que no quieres ser mi novia de verdad? -se separó dejando sus rostros cerca del otro y guiñó, Maki sonrío.

-Yo... bueno...

-¡NO!-dijo de pronto Nico, mirando con ira pura en sus ojos carmín a la chica. Maki negó también y Cocoro sonrió, apretándola más-. ¡Ya...ya suéltala de una vez!

Maki quedó sorprendida cuando Nico la apartó bien lejos de su hermana y rodeó el torso de ella con sus brazos, abrazando con fuerza a la ojivioleta, mientras fulminaba a su hermana con los ojos.

Cocoro levantó las manos divertida, en señal de rendición.

-Ya, descuida. Era broma, hermanita. Sólo vamos a casa-dijo mirando el rostro sorprendido de Maki, quien no dudó en colocar las manos en la cintura de Nico y apreciar su aroma a fresas-. Cuñis ¿Quieres ir adelante conmigo?

Maki no pudo responder, cuando Nico la abrazó aún con más insistencia y apoyó la mejilla contra uno de los hombros de Maki.

-No, yo iré adelante contigo y Maki atrás-dijo decidida y Maki se encogió de hombros, sometida.

Estaba muy feliz entre los brazos de la pelinegra sintiendo su calor como para negarle algo.

Cocoro miró divertida a la pelinegra y Maki hizo unas señas con las manos, diciendo que estaba rendida.

La hermana mayor sacudió la cabeza con una sonrisa y le indicó a las chicas que fueran entrando mientras ella daba la vuelta para subir a la puerta del piloto.

Maki sintió como Nico cortaba el abrazo, pero, en cambio, tomaba su mano y la llevaba con paso decidido hasta los asientos de atrás. Abrió la puerta y señaló hacia adentro, como si Maki fuera un perro.

-Allí, adentro-dijo y Maki torció el cuello, ella quería sentarse con Nico, pero ni muerta se lo diría-. Con mi hermana no pienso dejarte adelante.

-¿Por qué? Si... es mi novia ¿Verdad? -preguntó un poco confundida y rascándose el cuello, se alarmó al ver ese brillo asesinó en los ojos carmín y la mandíbula apretada.

-Ella. No. Es. Tu. Novia ¿OK? -dijo lentamente cada sílaba, colocando el dedo frente a Nico de forma amenazante, la ojivioleta asintió-. Ahora, entra en el maldito coche -Maki obedeció y Nico cerró con un portazo.

-Deja que el dragón escupa fuego-canturreó Cocoro, mirándola con diversión y Maki pensó que ya estaba comprendiendo el por qué le decía dragón. Nico entró y con una voz extrañamente tranquila volvió a hablar.

-Conduce.

Maki se asustó por su tranquilidad.

Nico sólo miraba al frente mientras su hermana reía y se burlaba de ella, aunque Maki no comprendía muy bien aquellas burlas.

Nico no le habló en ningún momento, la ojivioleta suspiró y decidió pensar que dentro de poco vería a la pequeña castaña que la hacía reír.