Sentía todo su cuerpo adolorido y no era capaz de mover un músculo. Ni siquiera sus párpados reaccionaban como para abrir sus ojos. Estaba completamente agotada, y aunque una parte de ella estaba efectivamente consiente, una fuerza la obligaba a permanecer dormida.

De a poco pudo empezar a tener noción de su alrededor, intentando escuchar y entender los sonidos y voces difusas que se entremezclaban.

Su cerebro era incapaz de enviar impulsos nerviosos a sus miembros, pero estaba segura de que estaba despierta. De alguna forma lo sabía.

"Está despierta." Dijo cerca suyo una voz familiar.

¡Sí! ¡Estoy despierta! Quería gritar. Pero su cuerpo seguía reacio a contestar.

Sintió un alboroto a su alrededor.

"¡¿Sofía?!" Reconocería la voz de su madre en cualquier lugar.

"¿P-Por qué no abre los ojos?" Esta vez era la voz de su padre. Ambos sonaban histéricos.

La primera voz volvió a hablar, intentando calmar a los reyes, y esta vez pudo reconocerla como la de Cedric. No lograba entender qué estaba pasando.

"Sigue bajo el hechizo de adormecimiento, Su Majestad. Es necesario para la recuperación. Sé que despertó, pero tendría que quitarle el hechizo para que lo haga por completo."

"¿Y puedes hacerlo?"

"Por supuesto." dijo con algo de altanería."Pero solo han pasado dos días, si la hago tomar completa conciencia de sí, no podrá con todo el dolor. Las heridas y quebraduras siguen reaccionando a las pócimas y así será por unos días más."

¿Dos días? ¿Heridas y quebraduras? ¿Qué estaba pasando? El dolor que ya sentía era inmenso. No quería ni imaginar lo que sería el dolor sin el hechizo que mencionaba Cedric.

Sofía trató de hacer funcionar su memoria, y pensar en lo último que recordaba, pero el cansancio no se lo permitía. A duras penas podía hilar en su mente las palabras que salían de las bocas de sus angustiados padres y el hechicero real.

Rindiéndose y ya agotada intentó relajarse y volver a ese sueño, mientras oía a los presentes discutir.

"Sus Majestades, con todo respeto, han permanecido aquí más de 24 horas y necesitan descansar." Esa era la voz de Baileywick, y también sonaba cansado y preocupado. Quería despertar solo para decirle a todos que todo estaba bien, incluso aunque se tratase de una gran mentira.

"Tiene razón, vayan a dormir." Podía visualizar a Ámber dando órdenes con su aire de futura reina, pero la conocía lo suficiente como para saber, por su tono de voz, que había estado llorando. "Baileywick, James y yo nos quedaremos con ella, ayudando a Cedric."

Lo que sintió después, supuso que fueron las manos de sus padres sobre las suyas en señal de buenas noches antes de abandonar la habitación. Tomando esa sensación y grabándola en su memoria volvió a caer en la inconsciencia esperando, con angustia, volver a despertar.


Traigo una historia que llevo por meses pensando y espero poder desarrollar bien!

Dejen Reviews para saber qué piensan y motivarme a escribir!

¡Besitos!