CAPÍTULO 6 – LA CITA
POV KATE
Después del increíble tour por la villa Castle y degustar el increíble menú que nos tenían preparado, me encontraba en la que sería mi habitación durante estos días, estaba junto a su despacho, que a su vez conectaba con el dormitorio del escritor, lo que hacía la situación mucho más complicada.
Tomé una ducha para sacarme la lluvia y el frio de Nueva York, prepararme para el maravilloso clima de los Hamptons. Me puse un bañador junto a un vestido suelto, decidí salir al balcón, deleitarme con las vistas, hacía bastante que no volvía a escuchar el sonido del mar, cerré los ojos, sintiendo la brisa, el olor a sal, el sol en mis mejillas.
-Las vistas consiguieron que me decidiera a comprarla, nada mejor que despertar con la brisa del mar en la cara.
Giré mi rostro hacia la voz, ahí estaba, apoyado contra su balcón, de espaldas al mar y con su rostro girado hacia mí, no pude evitar deleitarme con su apariencia, con sus brazos flexionados, su flequillo despeinado por el aire, con un par de botones de la camisa de más abiertos, simplemente irresistible a cualquier mortal.
Desvié la vista de nuevo hacia el mar, evitando sonrojarme frente a él, no sabía qué demonios estaba haciendo aquí, pero por una vez quería ser libre, dentro de lo posible.
-Las vistas valen su precio, eres afortunado.
-Mejoran aún más a pie de playa, iré a cambiarme inspectora, ¿me acompañas?
-Lo que sea por verme en bikini ¿eh?
Le escuché reírse, fue algo más como un carraspeo, grave, corto, atractivo, noté su mirada sobre mí hasta escuchar la puerta corredera de su habitación abrirse, lo que significaba que volvía a encontrarme sola allí, sería mejor regresar dentro y buscar a Lan.
Busqué el teléfono, necesitaba revisarlo en busca de alguna noticia de Josh, cuando caí en la cuenta que debía permanecer aún en el bolsillo de la chaqueta de Castle, lo saqué sin pensar más, desbloqueé la pantalla y… nada aún, bien… decidí dejarlo en la mesita de noche, acomodar las últimas prendas en el armario y coger la chaqueta para devolvérsela.
Toqué la puerta de su despacho un par de veces, todas ellas sin encontrar respuesta, decidí entrar, sería sólo un minuto dejar la chaqueta y volver con Lannie, lo que no sabía es que mi curiosidad por descubrirle era aún mayor.
En cuanto traspasé la puerta y supe que estaba sola en esa estancia de la casa, no pude evitar querer curiosear un poco más, el sonido de la ducha se colaba hasta el despacho, lo que significaba que tenía un par de minutos para merodear.
Si mi madre supiera donde me encontraba de seguro me hacía relatarle cada pequeño detalle, muchas de sus obras podía reconocerlas de la colección que tenía madre en su librería, pasé mis dedos por ellas, recordé como de niña podía pasarme horas admirando los libros, pero la universidad requería de todos mis esfuerzos y la lectura abandonó mi vida.
Me dirigí a su mesa, meticulosamente ordenada, cada adorno en su sitio exacto, lo que definía su personalidad como alguien meticuloso y muy calculador, algo totalmente fuera de las apariencias, eso o su asistenta se ganaba cada centavo de su sueldo.
Vi una fotografía, era raro pues no había muchas en toda la casa, la cogí y pude verle junto a una pequeña niña pelirroja, no sabía que tenía una hija, ni siquiera mi madre sabía de ello.
Solté la fotografía y cuando quise darme cuenta el agua no sonaba, mi alarma de salida, sería mejor regresar junto a Lan.
POV CASTLE
No quería dar pasos en falso con ella, sabía que en cuanto cruzara la línea me arriesgaba y para ello debía convencerla, algo me decía que más allá de ese increíble aspecto había una mujer mucho más hermosa por dentro.
Lo que lo hacía más complicado, porque no quería hacerla sufrir, no quería que sucediera así, no lo merecía, porque de haber ido con todo, sabía que podría haberla conseguido, pero quería más de ella.
Y lo confirmé cuando la vi en el balcón, parecía en paz, sonrojada cuando la vi recorrerme disimulada, realmente la ducha no estaba haciendo la labor de enfriarme, sería mejor no tardar mucho más.
Salí del baño dispuesto a cambiarme cuando escuché ruido en el despacho, me coloqué una toalla en la cintura y decidí averiguar, aunque mi instinto me decía que sabía perfectamente de quién se trataba, que por eso estaba yendo hacia allí.
Una vez más no me defraudó, la vi observando mi foto con Alexis, justo cuando la dejaba en su sitio decidí intervenir.
-Si querías uno de mis libros, sólo tenías que pedirlo, inspectora.
-Yo… Lo siento no quería interrumpir. –Se giró evitando mirarme, pues ya se había sonrojado al verme en nada más que una toalla anudada.
-¿Sí?
-Yo venía a devolverte la chaqueta… ya me iba, y deja de llamarme inspectora.
-Hagamos un intercambio…
Me acerqué a la estantería, pasaba los dedos por los tomos, decidiendo cuál ofrecerle, finalmente me decidí por mi último best-seller, Derrick Storm era el personaje perfecto para ella.
-¿Para qué querría un libro tuyo?
-Un préstamo, no puedes juzgar algo sin apenas haberle dado una oportunidad, ya que a mí no vas a dármela, dásela al libro, te encantará.
-Está bien…
Cogió el libro y salió apresurada, chocándose incluso con la silla lo que me hizo sacar una sonrisa, justo cuando estaba en el umbral de la puerta volví a llamar su atención.
-Alexis.
-¿Qué?
-Alexis, es el nombre de mi hija.
Se limitó a abrir la boca sin saber que decir, por lo que aproveché el momento para acortar distancias, una lástima que nos volvieran a interrumpir.
-¿Interrumpo?
Ambos dirigimos nuestras miradas a la puerta y ahí estaba la doctora mirándonos con la ceja alzada y una sonrisa en la cara, recorriéndome con la mirada de arriba abajo, tras negar de manera automática cogió a su amiga por el brazo y las sacó de allí.
Sería mejor volver a darme esa ducha y bajar completamente repuesto, el fin de semana pintaba cada vez mejor para ambos…
POV KATE
-Por décima vez Lan, no ha pasado nada…
-Entonces explícame qué demonios hacías en su despacho, nariz con nariz y él apenas con una toalla cubriéndolo.
-Fui a devolverle su chaqueta, quise curiosear un poco y me pilló, nada más.
-¿Y el libro?
-Quiere que lo lea, que le de una oportunidad.
-¿Y lo harás?
-Supongo que me vendrá bien un poco de lectura.
-No me refería al libro Kate, sino a él.
-Piensa por un instante, que lo hago, que incluso paso el fin de semana más espectacular de mi vida, vuelvo a casa, rompo mi compromiso y luego ¿qué?
-Podría salir bien.
-Lan, si algo he aprendido de mi trabajo, es que los divorcios por infedilidad nunca salen bien, además él no es alguien con quien sentar la cabeza, por dios… me regala lencería teniendo a su mujer en casa.
-Dicen que ella le es infiel.
-Vine aquí para demostrar que amo a Josh, y eso haré.
Salimos hacia la terraza que conectaba directamente junto a la playa, no puede evitar enterrar mis pies en la arena nada más llegar, amaba esa sensación desde que era niña, fui junto a Lannie a las tumbonas y enseguida llegó la asistenta con un carrito lleno de frutas y bebidas.
No sin esfuerzo me quité el vestido quedando en el bañador negro, y digo esfuerzo porque creí que me incomodaría la mirada del escritor sobre mí, pero apenas me dio un vistazo, así que ahora sólo pensaba en por qué no me atravesaba con la mirada.
-Ahora eres tú quien no deja de mirarlo.
-¿Qué?
-Vamos puedo oírte pensar desde aquí, ¿no decías que no querías su atención?
-No le miraba a él.
-Claro… ¿entonces no te importaría que lo llevara esta noche a mi cama, verdad? –No pude evitar rodar los ojos y colocarme las gafas de sol de nuevo- Cariño ese cuerpo y esas manos deben tener mejor tarea que la de escribir.
-Habría colado si no llevaras diez minutos lanzándote miraditas con el matón de su amigo.
-Se llama Javi, y es muy simpático, si tú no quieres darte un capricho, adelante pero ese de ahí no se me escapa.
-Ni si quie- Antes de que hubiera terminado la frase ya estaba con una sonrisa y comenzando a contonearse descaradamente provocando que el matón abriera los ojos de forma descarada, puse los ojos en blanco, típico de los hombres.
-Veo que han congeniado.
-¿Lo tenías planeado verdad?
-Para cuando llamaste ya le había invitado, habría sido descortés decirle que no ¿verdad?
-Sí, por supuesto… procura que no le haga daño.
-Siquiera le conoces, para ser abogada juzgas demasiado rápido, es buen tío, es lo más cercano a un amigo que tengo, así que te pediría que dejaras de mirarle por encima del hombro.
-Lo lamento, y también por haber curioseado en tu despacho, no debí haberlo hecho.
-¿Sabes? Estás mucho más sexy cuando rompes las reglas.
No pude evitar soltar una pequeña carcajada y morderme el labio riéndome, nerviosa toqué el anillo de compromiso y la risa abandonó mi rostro.
-No sabía que tenías una hija.
-Alexis es lo único que hemos sabido hacer bien Meredith y yo, sólo intento protegerla, alejarla de la prensa y sus rumores…
-Eso te honra, ¿no has pensado en divorciarte?
-Veo que vas a por todas…
Tras mostrarme una pequeña sonrisa, intentando distender el ambiente, volvió a ponerse serio.
-Apenas convivimos en el mismo espacio demasiado tiempo, pero sé que en cuanto pongamos esos papeles sobre la mesa, la prensa no nos dejará respirar, y exponer a Alexis a eso, no…
-¿Cómo conociste a Javier?
-Hubo un caso, el asesino se dedicó a representar los casos de mis mejores libros, Kevin, el compañero de Javi era un fan, así llegaron a mí, conseguí que me metieran por unos meses en el equipo con la ayuda de Rob, pero surgió una propuesta en Londres y me fui, supongo que no encontré la inspiración que buscaba.
-¿En qué estás ahora?
-Sufro mal de inspiración, cosa que no gusta entre mi agente y la editorial.
-Lo lamento…
-Ayer estuve dándole vueltas a una nueva idea, pero es eso una idea.
-¿De qué trata?
-Una detective, miento, una sexy detective de homicidios y un periodista luchando contra el crimen.
-Javi debe estar halagado.
Nos reímos de nuevo, por primera vez me fijé en él, en sus ojos, en los pequeños hoyuelos que se formaban en sus mejillas al reír, sin duda estaba volviéndome loca.
-¿Por eso me llamas siempre inspectora, para mejorar la inspiración?
-Y por lo buena que estarías con un arma y unas esposas en la mano.
-¿Te va ese rollo Castle?
-Tú puedes atarme cuando quieras inspectora.
-Para tu desgracia soy abogada, estoy prometida y no soy la inspiración que buscas.
-Es tu firmeza lo que llamó mi atención, no puedo negar que yo también moví mis hilos, te he investigado.
-¿Qué?
-He leído algunos artículos, eres tenaz, justa y odias el abuso de poder, eso me inspiró, sólo que una policía vende más libros que una abogada.
-¿Debo agradecerlo?
-Veo que has traído el libro.
-No hay muchas cosas interesantes que hacer por aquí, ya que coger uno de Patterson podría ser cruel, creo que no me queda alternativa.
-¡Pues nosotros tenemos un plan! ¿Qué decís de ir a la Rouge? Siempre he querido ir a una fiesta así, ¿qué decís?
-Creo que a esta no me apunto.
-¿Piensas pasarte todos los días tostándote al sol?
-Esa era la idea inicial Lan, así que sí.
-Yo he de ir a una reunión con los chicos del póker, divertíos.
-Vaya… bueno si tú no quieres ir, podemos quedarnos aquí, no importa.
-Claro que sí, te demostraré que no todos somos unos aburridos, y tú has agotado las excusas de no salir.
Vi cómo se alejaron los dos hacia el interior de la casa, tras la cómoda conversación ahora el ambiente se volvió tenso, no dejaba de dar vueltas a que había sido una estúpida, le había dejado la oportunidad de estar a solas en la casa en bandeja de plata.
Cerré los ojos molesta y antes de que malinterpretara las señales decidí dejarle bien claro todo.
-¿Richard Castle rechazando una fiesta en La Rouge?
-Tengo una partida de póker apalabrada desde hace meses.
-Sí claro, y uno de tus adversarios es Patterson, mira si te crees que con excusas baratas vas a conseguir que acepte una cita o que estemos a solas en tu casa, la llevas clara.
No podía entender que tuviera el descaro de reírse en mi cara, no sólo le bastó eso, que comenzó a acercarse a mí, ambos rostros a centímetros y cuando me disponía a separarle, ¿Porque iba a hacerlo verdad? Me volvió a despistar alcanzando su teléfono, marcando un número y poniendo el altavoz.
-¿Sí?
-¿Patterson?
-¡Castle! ¿Todo bien?
-Sí, solamente quería saber si seguía en pie nuestra partida.
-¡Por supuesto! Estoy deseando desplumarte, ¿a eso de las nueve?
-Perfecto, allí nos vemos.
-No puedo creerlo…
-¿Ahora vas a dejar de juzgarme? Aunque si tú me lo pides, puedo quedarme aquí a tu lado, toda la noche.
-En tus sueños.
-Cariño en mis sueños ya te tengo.
-¡Castle!
*Reproducir (Lust for live – Lana del Rey y The Weekend )*
Después de ahogarme en mi vergüenza por darme más crédito del que realmente tenía para él, decidí disfrutar la soledad del lugar, todos habían ido a prepararse para sus futuros planes.
Cuando quise darme cuenta el sol comenzaba a esconderse, me quedé maravillada con la puesta de sol, pero era hora de volver, recogí mis pertenencias y puse rumbo de nuevo hacia la casa, para ese entonces el coche de Richard ya estaba saliendo del aparcamiento.
-Llegaré en unas dos horas, no creo que tarde mucho más en desplumarlos, ¿vas a esperarme despierta?
-Te diría que en tus sueños, pero me ha quedado claro cómo son tus sueños.
-Me he encargado de que pases una increíble velada, a pesar de mi ausencia, ahora he de irme inspectora, nos vemos en dos horas.
Y dejándome con la palabra en la boca arrancó el Ferrari alejándose del camino hasta perderlo de vista, ¿qué habría querido decir con aquello? Sería mejor tomar un baño y cenar algo.
No hizo falta mucho tiempo tras atravesar la entrada para notar el suave olor a vainilla que había en la casa, decidí seguir el rastro y me llevó hasta mi habitación, con dudas lo abrí y sentí el olor aún más fuerte, así como una suave melodía colándose del baño, no pude creer lo que vi ante mí cuando abrí la puerta.
Todo el baño estaba recubierto de velas e incienso, la bañera estaba llena, el agua parecía estar en su punto, llena de espuma con el olor de mi gel impregnado en toda ella, junto a la bañera apoyado en una mesita se encontraba su libro acompañado de una copa de vino, que seguramente también estaría a la temperatura perfecta.
Detallé cada rincón del baño y encontré un paquete, al quitar el lazo, descubrí un conjunto de seda negra junto a un albornoz del mismo tejido a juego, no pude evitar morderme el labio, todo el ambiente conseguía erizarte la piel.
Sin pensarlo demasiado, cerré la puerta y comencé a desnudarme, dándome mi tiempo y sintiendo en mi interior el deseo de verle aparecer por la puerta, que sus manos fueran las que lograran desatarme el vestido, que sus labios se encargaran de humedecer mi cuello y sus dedos de retirarme el pelo, la temperatura no dejaba de subir, entré en el agua sin poder evitar que un gemido de satisfacción saliera de mis labios, cuando quise darme cuenta una de mis manos viajaba por mi abdomen y antes de cometer una locura decidí sumergirme en el agua, no sabía qué me ocurría y lo único que tenía para distraerme y a mano era su libro.
Tomé la copa de vino junto a su libro, "Ya que no aceptaste mi propuesta, espero que no rechaces una cita junto a mi libro" era la nota que había en la primera página, decidí sumergirme en la historia, tanto así que cuando quise darme cuenta el agua se sentía fría ya junto a las velas que se habían ido apagando.
Dejé a un lado el libro y a pesar de mi conciencia me puse el conjunto y la bata de seda que al mirar en el espejo no pude evitar reconocer que me quedaba como un guante.
Tras adecentar el baño, cogí el libro y bajé dispuesta a preparar algo de cena, tomé un par de trozos de fruta y volví a subir, una idea me inundó al momento y al mirar mi reloj vi que aun tenía una media hora, entré en su despacho, coloqué el cuenco sobre el sillón y seguí mi lectura, di comienzo al nuevo capítulo sin imaginar que una escena caliente se avecinaba entre los protagonistas, mordiendo mi labio iba pasando cada página, mientras la temperatura iba subiendo y las piezas de fruta iban quedando olvidadas, esta vez mi mano no tuvo impedimento para terminar de llegar a su destino, estaba tocándome y excitada como hace tiempo con uno de sus libros, dejando de ser Derrick y Clara para tener nuestros, para que por primera vez cruzara la línea, para que un "Rick" escapara de mis labios en forma de gemido, una y otra vez, hasta que exploté en mil pedazos, con mis piernas temblando y mi cuerpo anhelante de más placer, la respiración seguía agitada, fui consciente de lo que había ocurrido, me incorporé de nuevo en el sillón y froté mi frente, no podía creerlo…
CONTINUARÁ…
Espero que la tardanza mereciese la pena después de este capítulo tan intenso! Comienza a ceder nuestra protagonista al fin… y todo lo que viene tras este capítulo sólo hará que mejorar y hacer crecer la tensión entre estos dos!
OS LEO!
