Disclaimer: Yu-Gi-Oh! GX no es mío. De otra forma, la parte de Haou habría durado al menos el triple, y posiblemente habría acabado con un Sho vs Judai para salvar a su amigo.
Epílogo
El reino de los magos era un lugar que Sho no pensó que podía existir. Uno creería que tras su tiempo viviendo en el Reino de la Noche Eterna estaba acostumbrado a las «rarezas» de las Doce Dimensiones, pero esto era distinto. Parecía un lugar sacado de un cuento de fantasía, combinado con ciencia ficción.
Los magos tenían tecnología con la que los humanos apenas si podían soñar. Bueno, a través del duelo habían vislumbrado algo de esa tecnología, pero no era lo mismo a estar allí. Sus máquinas impulsadas por magia y sus altas torres que no deberían poder sostenerse en pie por medios naturales, dejaron a Sho boquiabierto.
Por supuesto, pronto aprendió porque Judai eligió ese lugar para cumplir su promesa (sesenta veces porque en verdad fueron dos meses de no parar desde el amanecer hasta el anochecer). No sólo era su tecnología, eran sus playas paradisiacas. La magia, al ser una energía que dependía de la voluntad de los taumaturgos y de la propia naturaleza, era una energía tan limpia que la contaminación allí era prácticamente nula.
Judai se esforzó mucho para soportar el sol y poder pasar algunos días con él en la playa. Por supuesto, no estuvieron todo el tiempo allí. Visitar la capital y ver con sus propios ojos la Ciudadela de Endimión era algo que no podían dejar pasar (aunque Judai ya había estado allí un par de veces antes con su padre). Además, el mismo Mago Maestro Endimión los recibió en su corte. Era un aliado de Haou, después de todo.
—¿No teme la desaparición del sol? —preguntó Sho cuando se enteró de boca del propio mago maestro que de hecho estaba enterado del plan para desterrar a la Luz de su mundo, universo, de forma permanente.
—Tenemos forma de suplir la Luz solar.
—Los invernaderos que son capaces de generar nutrientes solares para que el ganado cultive comida fueron una invención del laboratorio de Lord Endimión —le aclaró Judai.
—Y me alegro escuchar que estén funcionando bien. Cuanto más podamos ayudar a su Alteza Haou, es mejor para nosotros. De no ser por él, la Luz habría destruido nuestro reino.
El mago maestro incluso invitó a Sho a estudiar en su ciudadela. Al parecer, a diferencia de lo que creía, cualquiera podía utilizar la magia, siempre y cuando tuviera la voluntad de aprender.
—Se lo agradezco, pero pronto me convertiré en un vampiro.
—Eso no evita que pueda aprender magia. Por supuesto, la magia de Luz y la Magia Elemental de Fuego le será un poco más complicada, pero tendrá más tiempo que la mayoría para aprender. Son las ventajas de la eternidad
El Mago Maestro hablaba por experiencia. Claro está, Endimión no era un vampiro, pero esa no era la única forma de volverse inmortal. Cuando la misma Diosa de la Luna era tu amante, podías acceder a secretos que los mortales apenas si podían vislumbrar.
Al final, tanto Judai como Sho se unieron a algunas clases en la Escuela de Magia de la Ciudadela. Sho tuvo que admitir que era interesante aprender magia, pero no se imaginaba mudándose a la Ciudadela para estudiar y dejar a Judai por tanto tiempo.
—Podemos contratar tutores privados —le sugirió su novio—. No es raro que los nobles de todas partes de las Doce Dimensiones lo hagan. La Ciudadela ofrece ese servicio para todo aquel que esté dispuesto a pagarlo. De hecho, tal vez no estaría mal llegar a un trato mutuo para llevar a algunos tutores a la Academia de Duelos.
—¿Enseñar magia en la Academia?
—Por qué no. Daitokuji ya enseñaba alquimia. Sólo es ir un paso más lejos de la ciencia de los humanos. Todo reino necesita hechiceros. Educar a los nuestros será mejor que contratar externos.
Claro, no todo el viaje fue de política y reuniones con altos nobles. Eso fue únicamente una formalidad hacia Endimión, ya que era un aliado y estarían visitando su reino durante dos meses.
No se encontraron con la Chica Maga Oscura durante su viaje. Fue una decepción para Sho, pero también era mejor así. Era un espíritu leal a Yugi Muto, y mientras menos noticias tuviera de lo que pasaba con la Academia y sus «secuestradores», mejor. Tampoco temían que hubiera espías en ese Reino. Endimión no toleraba asuntos de espionaje entre países dentro de sus fronteras, así que los monstruos y humanos que visitaban ese lugar lo evitaban a toda costa. La furia de Endimión, o de su amante, Selene, era algo que nadie quería experimentar.
Terminados los dos meses, regresaron al Reino de la Noche Eterna. Sho no se hospedaría más en el establo de Judai. De todas formas, su última noche en el hotel de la Capital de los Magos fue la última que pasó siendo humano.
Una vez de regreso al castillo real, Judai lo llevó directo a su habitación, tras pasar a saludar a su padre.
El lugar no había cambiado en apariencia, salvo si contabas el hecho de que ya no había vampiros ancianos paseando por allí. Sus almas ahora alimentaban a «Súper Polimerización». En general, sólo quedaban las tres familias que siempre fueron leales a Haou, todas ellas dirigidas por Sirvientes engendrados por el propio Haou miles de años atrás, además de Camula. Esas otras familias eran dirigidas por personas que sobrevivieron a la caída de Kronet en las ramas que no partieron hacia el Mundo Humano cuando la Isla que alguna vez fue su capital fue arrojada allí como último acto de venganza de la Luz.
Judai recostó a Sho en su cama, mirándolo con un hambre que Sho no recordaba haber visto antes en él, por lo que no pudo evitar sonrojarse.
—¿Estás listo?
—Sí.
Judai se agachó para besar su cuello, justo sobre la yugular. Sho cerró los ojos, esperando la mordida. No llegó.
—Vas a ser mi esposo, así que haremos esto de una forma diferente —le dijo Judai.
Sho abrió los ojos y con sorpresa vio que Judai se había desnudado la mitad superior del cuerpo, lo que hizo que se sonrojara. Su vergüenza solamente aumentó cuando Judai hizo lo mismo por él: despojándolo de su abrigo y su camisa.
Judai lo levantó e hizo que se apoyara contra su pecho. Luego, para sorpresa de Sho, tomó una pequeña daga y se preparó para cortar su propio hombro.
—Cuando la herida se abra, quiero que bebas mi sangre.
Sho asintió. Confiaba en Judai.
La sangre manó espesa de la herida de Judai. Sho luchó contra el asco instintivo a su olor metálico y pegó la boca a la herida sangrante en el hombro derecho de Judai. De pronto fue como si estuviera ingiriendo la vida misma de su novio. Beber directamente de Judai era un acto tan íntimo y poderoso que no creyó posible que algo así pudiera pasar.
Gimió contra su piel cuando sintió los colmillos de Judai hundirse en su cuello.
El mundo se deshizo a su alrededor, esta vez de una forma completamente distinta al Beso de vampiro al que estaba acostumbrado. Era un Beso mutuo. La Sangre de Judai entraba en Sho, y la sangre de Sho pasaba a Judai, todo al mismo tiempo. Esto creó una conexión que no creyó posible. De verdad podía decir que ambos eran uno en cuerpo, mente y alma. ¿Así se sentirían los espíritus cuando se fusionaban?
Sho sentía que ahora sabía todo lo que Judai era, y Judai ahora sabía todo sobre él: sin máscaras, sin dudas, sin ninguna clase de barrera física o mental.
Mientras Judai desangraba a Sho, su Sangre lo cambiaba. En algún punto, la mordida de Sho se hizo más profunda, cuando sus caninos se alargaron y el resto de sus dientes se hicieron más filosos. El aroma de la sangre pasó de metálico y desagradable a ser lo más dulce que jamás había olido.
No había dolor, a diferencia de en las transformaciones ordinarias. Al Engendrar a Sho de esa forma, Judai se estaba asegurando de que, ante la Sangre, no eran Maestro y Sirviente, Amo y Esclavo, ni mucho menos Padre e Hijo, eran iguales: dos mitades de un ser que permanecería unido a través de esa sangre por toda la eternidad.
Pronto Sho tuvo que descansar. El cuerpo necesitaba reposo luego de un momento de unión tan intensó. Se separaron, permitiendo que sus heridas sanaran, y luego unieron sus labios en un casto beso, saboreando los últimos vestigios de la sangre del otro en sus labios.
Sho cerró los ojos. Judai lo acomodó en la cama, luego se recostó junto a él, atrayéndolo en un abrazo para que descansara su cabeza sobre su pecho, antes de él mismo dormirse.
Cuando Sho despertó horas más tarde, estaba hambriento. Judai mandó a traer algo para él. Resultó ser la «hermana» de Rei, la misma que mucho tiempo atrás le insinuara a Sho que Rei estaba muerta.
Sho se acercó a morder su cuello, deteniéndose un momento para susurrarle algo:
—Rei envía saludos —le dijo—. No te preocupes, voy a cuidar de ella mejor de lo que ustedes lo hicieron.
Rei merecía un verdadero hermano mayor.
Enterró los colmillos en el cuello de la chica, saboreando la sangre de un ser humano por primera vez. Fue lo más increíble, sin contar la sangre de Judai, que jamás había probado. Bebió hasta quedar satisfecho, hasta que el corazón de la chica se detuvo.
Esa fue la primera y única vez que Sho hizo eso en toda la eternidad.
La ciudad de Neo Domino era la única con un sol, aunque fuese artificial. Así que, mientras en ese extenso mundo en el cual ya no había separación entre el plano de los Humanos y el de los Espíritus de Duelo, los humanos al menos todavía podían ser libres. Kaiba escuchó de ese prodigio tecnológico que permitía generar luz de sol artificial por parte de los magos. Si ellos lo hicieron con magia, él con su tecnología podía hacerlo mejor. Y lo hizo.
Construyó una extensa cúpula que cubría toda la prefectura de Kagoshima y otras partes de la isla de Kyushu y la dotó con un sol artificial. Así pues, Neo Domino prosperó como la última megalópolis viva de lo que una vez fue Japón. Una ciudad que los humanos del exterior, aquellos que conocieron la Tierra cuando aún salía un sol todos los días y no una luna de sangre, comenzaron a creer una leyenda que querían alcanzar.
Seto Kaiba ahora estaba sentado en su oficina revisando los últimos informes de las patrullas de rescate enviadas afuera a buscar supervivientes. Rex Goodwin, su jefe de seguridad, esperaba atento a que hablara.
Kaiba hizo una mueca de fastidio cuando alguien llamó a la puerta de su oficina. La puerta se abrió y un hombre desconocido entró casi dando trompicones.
—¿Cómo es que piensas que puedes entrar aquí de esa forma? —bramó con molestia. Lo que menos necesitaba ahora era ser interrumpido. Si esta patrulla por fin tenía noticias del paradero de Mokuba debía saberlo cuanto antes.
—Seto, deberías escucharlo primero.
Su exasperación solo incrementó con la llegada de Yugi. ¿No debería estar cuidando a su abuelo enfermo?
—Señor Kaiba, mi nombre es Franz…
—¿Y por qué piensas que eso me importa?
—Seto. —Detestaba que Yugi usara ese tono: como si fuera un niño pequeño que necesitaba ser regañado.
—Es urgente, señor Kaiba. No lo interrumpiría si no fuera así.
—Bien, ¡habla!
El hombre puso un maletín sobre su escritorio.
—El señor Pegasus me envió. Justo antes de que todo en América fuera costa abajo, sus investigadores le entregaron esto. Son los prototipos de cinco monstruos que, si todo es como el señor Pegasus pensaba, pueden significar el final de esta pesadilla.
—¿Qué sucedió con Pegasus? —preguntó Yugi.
Estaba claro que lo sabía, y esa era únicamente su forma indirecta de que Kaiba tuviera que escucharlo. Como si le importara lo que hubiera pasado o no con ese hombre que secuestró a su hermano y lo selló en una carta.
—La última vez que lo vi… —El tal Franz cerró los ojos en un rictus de dolor—. No creo que él haya sobrevivido.
Si lo hizo, tal vez ahora era un chupasangre.
El hombre se apresuró a poner una combinación en un seguro digital y el maletín se abrió de forma ruidosa.
Dentro había cinco cartas blancas que representaban a cinco dragones, además de varios archivos que parecían ser los registros arqueológicos de una investigación de años.
—¿Invocación por Sincronía? —preguntó Kaiba tras revisar algunos de esos papeles.
—Fue lo último que el señor Pegasus logró completar antes de… bueno. Estos son los prototipos de los primeros Monstruos de Sincronía. Dentro del maletín hay un disco duro con toda la información necesaria para proseguir con el trabajo.
Kaiba asintió, antes de ordenar que llevaran al hombre al hospital.
—Cinco cartas blancas —susurró Yugi—. Son como un haz de esperanza para acabar con toda esta pesadilla.
Kaiba no dijo nada. Únicamente le importaba encontrar a Mokuba y curarlo de cualquiera que fuera esa enfermedad que lo llevó a traicionarlo.
Por qué, eso debía ser: una enfermedad causada por uno de esos chupasangres. No había otra razón para que él…
Tomó el maletín, dio por finalizada la reunión con Goodwin, y se dirigió personalmente a sus laboratorios. Iba a completar lo que Pegasus comenzó por sí mismo.
Notas Finales
Bueno, aquí termina esta historia. Tardé justo un año en escribirla. Curioso, originalmente iba a ser un fic corto que se publicaría completamente en octubre.
Bueno, dejo mis fuentes, es decir, los libros en los que me base para creer todo este worldbulding vampiro en Yu-Gi-Oh!, ya que son mi gran inspiración al momento de escribir esta clase de historias y no me gustaría dejar de mencionarlas como agradecimiento a sus autores:
Crónicas Vampíricas de Anne Rice (en especial los tres primeros libros: Entrevista con el Vampiro, Lestat el Vampiro y La Reina de los Condenados).
Manual de Vampiro La Mascarada (3ra Edición), de la editorial Withe Wolf.
Y la Saga de Mundo Umbrío de Jaime Alfonso Sandoval (de esto más que nada conceptos como los Nidos, la forma en que están construidos y mundos con soles artificiales, ya que la historia es en sí una saga de fantasía con vampiros al estilo mexicano).
Por su puesto, agradecer a todos quienes leyeron esto mientras se publicaba y dejaron comentarios. De verdad muchas gracias por seguir mis «desvaríos» hasta el final. Y también a quienes lo lean después.
No sé si alguna vez haré secuela, pero por si las dudas deje la opción abierta. De ser así, tal vez nos veamos entonces o alguna otra historia.
Una vez más, muchas gracias, y ¡feliz Halloween! (de este año, 2021 y de los que sigan por si alguien leer esto en un 31 de octubre futuro). Coman muchos dulces, disfruten de las fiestas (si se puede) y vean muchas películas de terror, mejor si son de vampiros.
