hemos llegado al final, gracias por haber leído esta historia, espero que les haya gustado, como les había dicho este es un capítulo más largo, asi que les tomará un tiempo leerlo, espero sus comentarios como siempre, con respecto a los relatos cortos de esta historia, voy a dejarla un poco más en pausa aunque no pienso agregar muchos capítulos más, nos leemos en el próximo capítulo de mistaken, en un par de días quizá una vez más gracias por haber llegado hasta aquí.

-Rick?.. dónde estás?.- pregunté al no verlo en la habitación donde dijo que estaría.- Rick?.- grité aun mas fuerte.

-aquí.-dijo y lo vi bajo la cama.

-qué demonios haces allí?.- entonces escuché una carcajada mas allá.- que… están haciendo?.- mi pequeño castle, reía a carcajadas mirándome.

- papá.-dijo señalando a su padre.

-si papá, sal de allí ahora.

-solo jugábamos un poco.- Rick jaló al pequeño que reía sin parar.

-eso no es divertido, podría haber un insecto allí abajo o podría golpearse la cabeza o…

-O pasar nada, relájate, estoy con él.

-eso es lo que más me preocupa.

Rick había prometido que empacaría algunas cosas mientras yo iba de compras, el viaje que haríamos sería un poco diferente esta vez, con un pequeño deberíamos empacar más cosas y aunque nuestros padres habían insistido en que deberíamos viajar en el auto y no en autobús, nosotros nos habíamos negado rotundamente, según Rick esta sería una gran experiencia para todos y aunque yo dudaba a veces, preferí ignorar todo aquello que me decía que tal vez no era buena idea, así pues, después de dos días habíamos puesto manos a la obra, seleccionamos la ropa que llevaríamos, los utensilios necesarios para el pequeño y algunos extras que podríamos requerir por el camino y que llevaríamos en un bolso de mano a nuestro alcance pero nuestros problemas habían aparecido incluso antes de que pudiéramos partir, Rick no paraba de jugar y la montaña de ropa seguía sobre la cama mientras yo intentaba infructuosamente de arreglarlo todo.

Era nuestro primer viaje como familia o así lo había denominado Rick, el primero de muchos que según él haríamos en el futuro, pero empezaba a sentirme frustrada, acaso era mucho pedir que Rick fuese ordenado y que ayudara un poco más, parecía que si y sus carcajadas simplemente no ayudaban, crucé mis brazos sobre mi pecho al mismo tiempo que vi pasar a mi hijo corriendo rumbo al sillón y subir sin dificultad.

-estaremos listos.- dijo Rick rodeándome con sus brazos y besando mi mejilla.-no te preocupes tanto, recuerda lo que las preocupaciones hacen con nosotros.

Suspiré, tenía razón, la paciencia no era uno de nuestros fuertes, debería entender que nuestro viaje era para relajarnos no para crear mas tensiones, sonreí cuando sus labios besaron mi mejilla una vez más y el volvió a la habitación, caminé hacia la cocina, saqué un jugo y me senté junto a mi bebé quien me veía esperando que le diera un poco y encendiera el televisor.

Una media hora más tarde Rick salió arrastrando una maleta y con aire de grandeza dijo.

-esta listo, lo ves?, todo era muy fácil.-le miré unos segundos.

-todo?.- pregunté incrédula.-allí?

-todo, aquí, no nos iremos el mes completo es solo el fin de semana, iremos a un lugar cálido.-se acercó y susurró en mi oreja.-no necesitaras tanta ropa.- y golpeó suavemente mi trasero.

-lo dudo mucho.- el sonrió.

-aunque no lo creas.

Suspiré al verlo tan seguro, aun sentía un leve complejo al respecto, que Rick me mirase no era un problema, pero que otros me mirasen, eso si que lo era.

Rick depositó el equipaje cerca del sillón, sobre el puso algunas otras cosas y luego suspiró satisfecho, puso las manos en la cintura y me miró con una enorme sonrisa.

-esto va a ser increíble.- y frotó sus manos sonriente.

La siguiente sería una mañana bastante ocupada aunque quizá sería menos ahora que Rick había empacado todo y parecía que no nos faltaría nada.

Llevé al pequeño a su habitación después de un baño rápido, le puse su pijama, leímos un cuento y luego de besarlo y abrazarlo lo dejé dormido, caminé hasta nuestra habitación, Rick no estaba allí, me senté en la orilla de la cama, mientras me quitaba los zapatos y pensaba en lo que podría pasar al día siguiente, escuché un ruido en el pasillo, miré atenta esperando que él apareciera y así fue unos segundos después, sonreía mientras caminaba, llevaba en su mano un par de copas y en la otra una botella, se acercó para besar mis labios.

-qué es esto?.- pregunté intrigada.

-bueno… recordé que nunca celebramos propiamente nuestro aniversario.

-ha pasado mucho tiempo no crees?

-bueno, nunca es tarde, además, no es solo eso, quiero celebrar que estamos juntos, que tenemos un hijo hermoso y que haremos este viaje como una familia, y si no mal recuerdo hace tiempo hicimos una promesa.

-hicimos?

-si, recuerda que dijimos que haríamos un viaje en autobús cada año.

-le miré sorprendida, Rick no recordaba donde ponía sus llaves, donde dejaba los calcetines o sus calzoncillos pero había recordado aquella promesa.- creí que lo habías olvidado.

-nunca olvidaría algo como eso, fue una promesa.

-bueno, no sé que decir, de cualquier manera es bueno tomarnos un tiempo.

-si, yo también lo creo.

Se sentó a mi lado, puso ambas copas en la mesita y dio la vuelta para mirarme, apartó con su dedo un mechón de mi cabello.

-eres hermosa… muy hermosa, eres el amor de mi vida.

-qué pasa?

-nada, solo estoy muy enamorado, te amo, es eso malo?

-no, de ninguna manera, es solo que hacia mucho que no…

-no te lo había dicho, lo sé, sé que no basta con que lo sepas, debería decírtelo siempre, eres una mujer increíble, lo mejor que pudo haberme pasado, te voy a amar hasta que me muera, y quizá después de eso.

-sentí la cara caliente, imaginé que me había sonrojado. – Rick… yo… también te amo, no sabes cuanto.

-bien, disfrutaremos de este pequeño viaje, mañana será un gran día pero esta noche, señora castle, es mía.

Besó mis labios antes de que pudiese decir algo, esta vez no hubo tiempo de caricias tiernas, Rick me besaba desesperado y yo solo me dejé llevar por todo lo que estaba sintiendo en ese momento, mis manos acariciaron su piel mientras me deshacía de su ropa, mordí su labio, lo sentí dentro de mi en cuestión de segundos, hacia mucho que no lo hacíamos con tal desesperación, nos tomábamos nuestro tiempo, pero ahora era diferente, estaba segura de que al día siguiente ambos tendríamos marcas, pero eso no importaba, no cuando Rick mordía mis pezones mientras me decía cuanto me amaba, me dormí abrazada a él sintiendo su piel junto a la mía, caliente y húmeda.

Desperté a mitad de la noche, caminé hasta la cocina donde serví agua en un vaso y bebí de el mientras pensaba en lo que nos esperaba, sentí un escalofrío cuando recordé lo recién ocurrido, Rick y sus manos acariciándome, sus labios tibios y suaves, sus palabras susurradas en mi oído.

Sentada en el banco con una camiseta suya apenas cubriendo mi cuerpo, imaginaba mi vida junto a él siempre.

Sentí sus brazos rodeándome, reí al sentir sus labios de nuevo en mi cuello.

-me haces cosquillas.-dije intentando zafarme.

-lo sé.-y sus dientes mordisquearon mi oreja suavemente.- no creerías que te escaparías de mi.

-no es que lo quiera, pero tenía sed.

-te amo Kate.

-te amo Rick.

-ven a la cama.

-debemos descansar, mañana será un día muy largo.

-lo sé, lo prometo, estoy cansado también, dormiremos, nada más.

-bien.

Tomó mi mano para llevarme a la cama, lo sentí a mi lado, besando mi cuello aunque no por mucho, escuché su respiración lenta detrás de mi cuello, cerré los ojos en busca del tan ansiado descanso, lo conseguí solo unos minutos después, sin embargo Rick no cumplió del todo su palabra, la luz del sol comenzaba a verse en la ventana cuando las manos de Rick se colaron entre mis piernas obligándome a corresponder a cada beso y caricia suya.

Día 2

El segundo día, el día del viaje, Rick se había despertado bastante animado, lo supe por sus manos que intentaban arrancarme la poca ropa que aun llevaba puesta y que Rick habia dicho le estorbaba para sus fines y expectativas, las cuales pese a mi negativa habían terminado por convencerme de que lo deseaba aunque lo negara.

Me parecía sorprendente como Rick habia dejado atrás los problemas para volver a ser ese Rick que conocía, aquel que descubrí poco a poco y que era la mejor versión que alguna vez podría mostrarnos.

Sus labios besaban mi espalda y sus manos acariciaban mi cadera cuando una débil vocecilla le llamó, le escuche reír feliz.

-debería ir.- dijo sin despegar los labios de mi cuello.

-tal vez debería ir yo.- puse mi mano sobre su erección.

-si, sería lo mejor.

Me puse de pie, volví a ponerme la camiseta que usaba antes y camine lentamente hasta la puerta, le miré solo un par de segundos desde allí, estaba enamorada, ambos lo estábamos a pesar del tiempo, a pesar de todo.

Los brazos de mi hijo de inmediato se estiraron para alcanzarme cuando entré a la habitación, un par de dientes se asomaron en su boca cuando sonrió agradecido de verme allí.

-hey, pequeño.-dije sosteniéndolo en mis brazos.- quien quiere leche?.- pregunté sabiendo la respuesta, mi hijo levantó la mano de inmediato haciendome reír.- hoy es un gran día, será nuestro primer viaje de familia, iremos en un autobús a un lugar hermoso que te gustará.-caminaba por la cocina mientras hablaba y mi hijo me miraba con atención.- estas listo?.- pregunté después besar su mejilla, sonreí al verlo asentir.

Rick apareció en la cocina unos minutos después, yo aun sostenía al bebé en mis brazos, cuando él se acercó y besó mis labios, luego tomó al pequeño y lo colocó en la silla, desde donde podía vernos sin perder detalle.

-desayunamos?.- preguntó luego de tomar una taza para servirse café.

-si, no quiero que se haga tarde.

-tenemos tiempo.

Miré el reloj por enésima vez, mientras Rick jugueteaba con una servilleta para entretener al bebé, me pregunté entonces, al verlo, si tendríamos mas hijos, si algún día Rick me propondría aumentar la familia, miré el plato vacío evitando que Rick pudiese adivinar mis pensamientos, tal vez si, tal vez no.

-es hora.-dijo Rick levantándose de la silla y recogiendo los platos.- deberías prepararte mientras lavo los platos.

-bien, lo llevaré conmigo.

Tomé al bebé en mis brazos, habia dejado sobre la cama la ropa que le pondría, me apresure a vestirlo, besé sus pies haciéndole cosquillas, escuché sus carcajadas, cambié el pañal sucio y lo dejé sobre la cama, sentado, mirándome atento.

-estas lista?.- preguntó Rick.

-casi.- tenia un zapato en un pie y el otro en la mano.

-bien, tu padre me ha llamado, viene en camino.

Terminé de ajustar mi zapato cuando el toque en la puerta se escuchó, caminé hasta allí y abrí, mi padre sonrió y luego me abrazó, le deje pasar, se sentó en el sillón justo en el momento que el bebé salió de la habitación corriendo listo para abrazarlo.

Les deje allí mientras le ayudaba a Rick con el equipaje, di un par de vueltas frente a ellos, mi padre le mostraba un libro, mientras sonreía y le explicaba las imágenes.

-creo que estamos listos.-dijo Rick después de verificar que había cerrado la última ventana.

-andando.- dijo mi padre.

Subimos al auto unos minutos después, sostuve a mi hijo en mis brazos mientras mi padre conducía, miré la hora una vez más, llegaríamos a tiempo después de todo.

Mi hijo señalaba cada cosa que veía, reía y aplaudía cuando en el camino encontrábamos algún perro, gato o pájaro, si tuviésemos un jardín tal vez tendríamos un perro.

Unos minutos más tarde llegamos a la terminal, descendimos del auto, mi padre nos ayudó a bajar el equipaje y después de despedirnos de él, caminamos hasta la sala donde esperaríamos que nuestro autobús partiera, Rick se sentó a mi lado mientras observaba a la gente ir y venir, habia una enorme pantalla donde podíamos ver las siguientes partidas y llegadas, más abajo una pantalla mostraba imágenes de paisajes y una suave música sonaba en el fondo, suspiré ansiosa, hacia mucho que no viajábamos, no de esta manera y extrañaba las largas horas compartiendo con Rick el asiento aunque esta vez tendríamos compañía.

El bebé se durmió en mis brazos, miré a través de la ventana, la mano de Rick se posó en mi espalda, le miré fijamente sólo por unos segundos, sus labios besaron suavemente mi mejilla.

-estas bien?.- pregunto al juntar su frente con la mía.

-estoy bien.

-casi nos toca.

-lo sé.

-se ha dormido.- dijo señalando al pequeño en mis brazos.

-si, todo esto es nuevo para él.

-es se primera vez, se acostumbrará haremos más viajes en el futuro.

-eso espero.

-es una promesa.- dijo sonriente.

-es una promesa.- repetí.

Mis labios besaron los suyos esta vez, fue un beso breve, muy breve pero bastante significativo que fue interrumpido por el anuncio para abordar en el altavoz.

Rick caminó hacia la puerta arrastrando el equipaje, caminé detrás de él, ambos lo hicimos, miré la fila de personas esperando su turno para subir al autobús, mis ojos miraron alrededor, las nubes se acumulaban, nubes dispersas que después de unos minutos dejaron caer pequeñas gotas de lluvia, las vimos resbalar por el cristal, Rick sacó entonces la manta, la que siempre nos habia acompañado, la miré con atención, hacia un buen tiempo que no la veía.

-de donde la sacaste?.- pregunté con curiosidad.

-de la profundidad de un cajón, sabia que te gustaría llevarla.

-me encanta.

Apoyé la cabeza en el hombro de Rick, suspiré cuando su mano acaricio mi mejilla, me parecía un tanto increíble que estuviésemos en un autobús justo ahora, con un bebé en los brazos, hace algunos años me hubiese parecido increíble e incluso un tanto imposible, pero las cosas nunca son como las imaginamos, a veces todo cambia, tomamos decisiones que nos llevan por un camino distinto, imaginé entonces el escenario en el que Josh y yo siguiéramos juntos, si tal vez él no hubiese sido un idiota quizá entonces estaríamos juntos aun pero cuando mas lo pienso caigo en la cuenta de que nada sería como lo es ahora, tal vez irremediablemente Rick y yo terminaríamos juntos, tal vez estaba escrito que debíamos estar juntos de cualquier manera, si no hubiese sido entonces, tal vez habría sido después pero al final estaríamos los dos juntos.

-quieres que lo sostenga yo?.- preguntó Rick.

-quieres hacerlo?

-claro, podrías dormir un poco.

- eso estaría bien.

-te despertare en la siguiente parada.

-bien.

Me dormí en cuestión de segundos y tuve un sueño, me vi caminando por una hermosa colina verde, un enorme árbol parecía saludarme a lo lejos, seguí caminando, las ramas se mecían con el viento, podía escuchar el murmullo de las hojas y la brisa tibia en mi cara, era un lugar tranquilo.

-Kate, es hora.- escuche las palabras de Rick, sentí sus labios en mi mejilla y una pequeña mano pegajosa en mi brazo.

-sonreí al verlos mirarme fijamente.- claro.-dije estirándome.

-quieres algo, bajaré y compraré algunas cosas, no falta mucho.

-quiero bajar, necesito caminar un poco.

-bien.

Tomé a mi pequeño en mis brazos, el cielo lucia despejado, mis piernas se sentían pesadas, Rick sostuvo mi mano al bajar del autobús, me acerqué a una de las jardineras, el aroma de las flores era intenso, había mas pasajeros deambulando por el pequeño jardín, el zumbido de una abeja llamó mi atención, después de todo este viaje no estaba siendo tan difícil como pensé, aun era temprano, llegaríamos a tiempo para instalarnos y dar un paseo.

Rick volvió entonces, me entregó una botella de agua, se sentó un momento en la jardinera, miró alrededor, sonrió al descubrirme observándolo.

-maravillosa vista.-dije al verme sorprendida, él volvió a sonreír bajando la mirada al suelo.

-vaya… no soy el único.- argumentó después de unos minutos.

El sonido del motor y la voz del conductor nos hicieron volver al autobús, tan solo unos minutos después estábamos de nuevo en marcha, mi pequeño castle se había dormido en mis piernas, sus pequeños dedos se aferraban a los míos, los besé mas de una vez, era hermoso, perfecto, un hilillo de saliva escurrió por su mejilla haciendome reír.

-deberíamos tener otro.-dijo Rick después de besar mi mejilla.

-tal vez.- le miré.

-tal vez.- repitió y luego escuché una carcajada.- deberíamos darnos prisa entonces, no me hago mas joven.

-lo sé.- e ignore el comentario cuando el autobús se detuvo de pronto.—qué pasa?

-déjame ver.

Rick caminó por el pasillo, miré la hora, seguía siendo temprano, Rick volvió unos segundos después y se sentó.

-problemas técnicos, tardará un poco.

-vaya extrañaba esto.

-bueno, nunca fue tan malo, estábamos juntos, como aquélla noche, la recuerdas?

-como olvidarla, tu tenías muchas dudas.

-no eran dudas, estaba seguro de lo que quería, es solo que me asustaba, tu eras tan joven y yo creí que no habría oportunidad, que quizá no ibas en serio y tuve miedo.

-tal vez yo tenía dudas, pero tu eras tan maduro y querías seriedad y yo…- reí al ver su rostro.- además estaba esa rubia con la que te paseabas por aquí y por allá.

-me dirás que sentías celos?, de ella?

-como ya dije, ibas y venías con ella por todas partes y te veías tan… tan…

-nunca estuve tan enamorado de alguien como lo estoy de ti.- Rick besó mis labios sin darme oportunidad de hacer otro comentario, suspiré con sus labios aun pegados a los míos.

-eso no es justo.- dije cuando él por fin se separó de mí.

-lo escuché reír.- lo sé.

Me miró fijamente, me sentí en una nube, acaso no era este un sueño, uno bastante hermoso a decir verdad, uno del que no quería despertar, Rick tomó mi mano y la besó con delicadeza, me sentí como aquella primera vez, aquella en la que me atreví a besar sus labios, sus ojos me miraron de la misma manera, parecía que el tiempo no había pasado, que todo aquello por lo que habíamos pasado para llegar a este punto, no existía, ya no más y eso me hacia feliz, por que tal vez no estaríamos exentos de alguna nueva dificultad pero estábamos juntos y seguiríamos juntos mucho tiempo mas.

El sol se perdía en la lejanía, la oscuridad de la noche se dejaba ver, pronto pude ver nuestro destino, era un lugar lindo, podía ver el pueblo iluminado, un muelle y un hotel un poco más lejos, supuse que allí sería donde pasaríamos el fin de semana, y mi suposición fue correcta, Rick señaló el lugar un poco después, justo cuando el autobús se detenía y todos comenzamos a bajar.

Rick tomó al bebé en su brazos mientras yo arrastraba el equipaje por un sendero iluminado por pequeñas luces amarillas que servían para indicar el camino, conforme avanzábamos me di cuenta del lugar donde estábamos, no era un pequeño hotel como Rick lo habia descrito anteriormente, un chico con uniforme salió a nuestro encuentro, tomó el equipaje después de saludarnos y darnos la bienvenida, otro más se acercó a Rick dándole la bienvenida y llamándolo señor con solemnidad antes de indicarle el camino a la recepción.

Me acerqué a Rick en la primera oportunidad.

-que es esto, dijiste que era un lugar pequeño, podemos pagar esto?.- Rick sonrió mientras terminaba de llenar el registro.- Rick?

-no te preocupes, todo estará bien, solo debes disfrutarlo.

-un sujetos se acercó para indicarnos el camino.- como voy a disfrutar sabiendo que…

-Kate por favor, solo disfruta, tómalo como un regalo de aniversario atrasado o adelantado.

Rick siguió caminando mientras yo observaba alrededor, si, quizá debía disfrutarlo y no preocuparme más, pero la verdad era que aunque no nos faltaba nada tampoco creía que podríamos pagar algo como esto y menos cuando vi la habitación a la que llegamos, era enorme y tenía una vista increíble, la brisa marina me hizo recordar alguno de nuestros viajes.

Escuché el llanto de mi hijo, caminé rápidamente hacia él, lo vi estirar los brazos buscando que lo tomara en los míos, besé sus mejillas y pasé mi mano por su espalda esperando así poder calmar su llanto.

Rick sirvió un par de bebidas, se sentó en el sillón mientras yo caminaba de un lado a otro con el bebé aun en mis brazos, poco a poco fue calmándose hasta reír nuevamente, Rick sonrió entonces, puse al pequeño sobre la alfombra, lo vi dar algunos pasos y luego detenerse mirando alrededor, me senté junto a Rick, ambos lo observamos mientras él miraba con atención todo lo que veía.

Rick miro entonces su reloj, suspiró y luego puso su mano sobre la mía.

-deberíamos cenar.- dijo mostrándome el reloj.- podríamos caminar solo un poco después.

Asentí sin hacer comentarios, la hora indicaba que debíamos comer algo antes de irnos a la cama y con suerte aun tendríamos tiempo para dar un pequeño paseo.

La cena estuvo deliciosa, me pregunté por cuanto tiempo lo había planeado, pero no fue eso precisamente lo que ocupó la mayor del tiempo mi mente, sino el rostro de Rick, lucia bastante relajado, parecía tener todo bajo control tal como a él le gustaba, sonreía cada vez que me miraba, sus ojos brillaban y sus gestos me decían lo mucho que disfrutaba estar allí, con nosotros.

El día aun no terminaba, al salir del restaurante del hotel, caminamos por el mismo sendero por donde habíamos caminado anteriormente, la luna iluminaba parte del camino, pude ver como las nubes se acumulaban anunciando la lluvia en cualquier momento mientras nosotros hacíamos nuestro recorrido, aunque la mayoría de los pequeños locales comerciales alrededor habían cerrado ya, aun podían verse algunos bares abiertos, iluminados por pequeñas luces de colores bastante llamativas.

Por fin Rick decidió que era hora de volver a la habitación, la mañana siguiente tendríamos tiempo de recorrer todo con calma.

Puse a mi pequeño en la cuna que habían dispuesto para él, chupaba su dedo pulgar mientras dormía, estaba cansado y sabía que dormiría el resto de la noche sin problemas, después de un baño tibio y una taza de leche cualquiera lo haría, lo observé solo unos segundos antes de que Rick rodeara mi cintura con sus brazos y besara mi cuello.

-definitivamente necesitamos uno más.

Hubiese respondido a su afirmación, quizá habría bromeado al respecto sin embargo Rick no me dejó ni pensar, sus labios se apoderaron de los míos y sus manos me rodearon con fuerza para llevarme hasta la cama donde a pesar del deseo que ambos sentíamos terminamos por dormirnos abrazados, producto del cansancio.

Día 3

La mano pegajosa de mi hijo me hizo despertar, me miraba atentamente con sus hermosos ojos, dejó un rastro de saliva en mi mejilla, lo sentí caer sobre mi pecho cuando mi mano acaricio su mejilla, miré a mi lado, Rick no estaba allí, unos segundos más tarde lo vi entrar por la puerta, llevaba con el un ramo de flores.

-el desayuno está listo.-se acerco al bebé tomándolo en sus brazos.- hiciste un buen trabajo compañero, mami está despierta, tendremos un día soleado.- caminó hacia la ventana.- perfecto para pasarlo en la playa y jugar en la arena.- me miró, se acercó y se inclinó para besarme suavemente.- lista mami?.

Ambos jugaban con la comida mientras yo los observaba, Rick balanceaba la cuchara, hacía sonidos con la boca, hacía reír al pequeño con sus juegos.

Unos minutos mas tarde salimos de la habitación, Rick llevaba al hombro un bolso con lo que según el necesitaríamos para pasar un día en la playa, un par de toallas, un bloqueador solar, algunos juguetes, golosinas y otros que a decir verdad no me parecían necesarios sin embargo él habia afirmado que era mejor ser precavido, no quise contradecirlo de cualquier manera nunca son suficientes cosas cuando sales de casa con un bebé, asi pues nos encaminamos por el sendero por donde se suponía que llegaríamos a la playa.

El sonido de las olas, pro to se escuchó, el murmullo de las personas también, escuche el sonido de la música a lo lejos, había un pequeño bar abierto, algunos huéspedes del hotel se reunían ahí a beber o comer, Rick caminó sobre la arena que comenzaba a sentirse caliente, sonreí cuando lo vi señalar un lugar.

Coloqué la toalla sobre la arena y luego puse a mi hijo sobre ella, él miraba alrededor, se sorprendió cuando de un pequeño agujero en la arena salió un pequeño cangrejo y arrojó un montón de arena, sus ojos le miraron desconcertados, imaginé entonces la sorpresa que había sido para él ver por primera vez algo como eso.

Rick se sentó a mi lado, besó mi hombro descubierto, acaricio mi mejilla lentamente y luego desvió su atención para observar el mar.

-es un lindo lugar.-dijo apoyando la cabeza en mi hombro.

-asi es… como fue que lo encontraste?

-pues… suerte… supongo.

-algún día me lo dirás?

-algún día.-repitió.

Caminé hasta donde el agua mojaba mis pies, me detuve mientras sentía el agua tibia en ellos, recordé nuestro primer viaje como recién casados, miré a Rick aun sentado en la toalla jugando con la arena, de nuevo miré las nubes que parecían juntarse con el mar a lo lejos, suspiré, a veces me daba la impresión de que algunos de mis recuerdos habían ocurrido hace tanto tiempo y que todo se veía lejano, sin embargo no era así, al menos no realmente.

Caminé lentamente, el agua tibia subía, me sumergí por completo, dejé que por un momento solo fuese yo, no todo habia sido lindo, a decir verdad creo que podría contar con los dedos de mis manos, la cantidad de veces que no tuvimos una dificultad y allí estábamos, intentando ser una familia.

El grito de Rick me hizo mirarle, estaba parado en la orilla, sostenía al bebé en sus brazos, supuse entonces que me llamaba para que llevara al niño conmigo, nade lentamente hasta la orilla, me puse de pie mientras Rick me miraba atentamente.

-ha pedido ir contigo.-dijo sin apartar la vista de mi.

-entiendo, dámelo, yo me encargo.

-bien, esperaré aquí.- lo vi sentarse sobre la toalla y sonreír.

Después de un par de horas, decidimos que era hora de comer algo, nuestro pequeño se quedó dormido en mis brazos mientras intentaba terminar con el plato de pescado que habia ordenado, Rick me miró sonriente, unos minutos mas tarde volvimos a la habitación, tenía arena en lugares donde creí que no se podría acumular, deposite la ropa húmeda en el piso, el agua tibia comenzó a salir mientras me miraba al espejo y veía las marcas en mi piel producto del sol.

-eres hermosa.-dijo Rick desde la puerta.

-qué haces allí?

-solo te miro, no puedo admirar a mi esposa.

-suspire.- me asustaste.

-lo siento.-se acercó a mi.- pero no pude dejar pasar la oportunidad.- puso su mano sobre mi vientre acariciándolo suavemente.- cielos Kate, a veces aun me parece que todo es un sueño.

-bueno, pues tal vez los dos estemos soñando.

-eso creo.-sentí sus labios en mi cuello, sus manos se posaron en mi cadera, mi respiración se volvió irregular cuando sus dedos acariciaron mis piernas.

-Rick… el…

-esta dormido, seré rápido.

No pude decir más, su cuerpo estaba pegado al mío mientras sus labios me besaban, sus manos acariciaban mi cadera, escuche su respiración en mi oreja, mis piernas temblaron cuando sus manos descendieron y acariciaron el interior de las mismas para separarlas lentamente.

Así como lo había dicho fue rápido y en cuanto terminó se unió a mi bajo el chorro del agua, lo vi sonreír satisfecho mientras pasaba la esponja sobre mi cuerpo.

Al salir, vimos a nuestro pequeño sentado en la cuna, sonreía mientras mordía una de las mantas, Rick lo sujetó y lo llevó a la cama, la tarde caía lentamente, la luz del sol se tornaba naranja, las nubes lucían rosas, la brisa entraba por la ventana, los escuché reír mientras terminaba de vestirme, me imaginé solo por un par de segundos como sería nuestra vida si tuviéramos otro hijo, miré en el espejo mi vientre y pensé en esa posibilidad ya no solo como una idea sino como una realidad, quizás en poco tiempo, solo, quizá.

Un par de horas más tarde caminábamos directo al restaurante del hotel, era la hora de la cena, otro día más estaba terminando y aunque nuestro pequeño viaje estaba por terminar estaba feliz por que por fin habíamos tomado el tiempo para olvidarnos un poco de todo.

-deberíamos volver el próximo año.- dijo Rick limpiando un rastro de puré de papa de la boca del pequeño.- no lo crees?.- dijo mirándome.

-si, es un lindo lugar para un viaje rápido.

-pues no se diga más, el próximo año entonces.

Esta vez, contrario a la noche anterior, caminamos por la calle mirando alrededor, los locales comerciales permanecían abiertos aun, se podía escuchar música, las personas vagaban por las calles entrando y saliendo de los locales, Rick tomó mi mano llevándome hasta uno de ellos donde había un grupo de personas reunido, miraban algo que parecía interesante de lejos, al acercarnos nos dimos cuenta de que había una especie de demostración de baile o competencia, nos quedamos algunos minutos mirando, sin embargo la hora de volver llegó, miré mi reloj, deberíamos descansar un poco, el siguiente sería otro día para disfrutar.

Tomé la mano de Rick mientras caminábamos de regreso, nos fuimos directo a la cama, aunque nosotros queríamos descansar, dormir, nuestro pequeño insistía en seguir despierto, decidimos entonces que veríamos una película, sentado justo en el medio nuestro hijo nos miraba sonriente sin intenciones de dormir.

Lo último que recuerdo es a mi hijo mirándome con curiosidad, poniendo la mano sobre mi mejilla.

Desperté en mitad de la noche cuando me sobresalte al recordar que me había dormido y mi hijo seguía sentado en la cama justo en medio de ambos, me sentí sorprendida cuando los vi dormir abrazados, mi bebé tenía el pulgar en la boca mientras Rick tenía su mano alrededor de su cintura, me sentí feliz de verlos así, todo estaba bien.

Día 4

Fue mi turno esta vez de llevar el desayuno a la cama, fui la primera en despertar, ambos se veían muy tiernos, se veían tranquilos.

Acaricié la mejilla de Rick después de poner el desayuno sobre la mesa junto a la cama, parpadeo lentamente mientras sonreía, besé sus labios antes de ofrecerle la taza de café humeante, cambié el pañal de mi pequeño cuando por fin pudo mantenerse despierto, desayunamos en la cama en total tranquilidad.

Un par de horas más tarde y después de asegurarnos de llevar todo fuimos a la playa, el cielo se veia ligeramente nublado, aunque el ambiente era tibio, puse la crema bloqueadora sobre mis piernas y Rick ayudó con mi espalda, el suave masaje de sus manos me hizo estremecer, por un momento reí, parecía mentira que unos meses atrás hubiésemos atravesado por aquella situación que por un momento nos volvió locos, ahora todo sucedía con naturalidad, no lo pensábamos mucho antes de iniciar el juego o de intentar provocar alguna reacción en el otro, todo era como debía ser, como había sido cuando empezamos, aquellos días en los que no podíamos dejar pasar la oportunidad de tocarnos, de amarnos.

-te amo.- susurro Rick en mi oído.

-te amo.- respondí antes de besar sus labios.

Esta vez nos quedamos en la orilla, jugamos con la arena, construimos pequeños castillos que nuestro hijo destruía al saltar sobre ellos con una sonrisa en los labios, al mediodía Rick pidió que nos llevaran comida hasta donde estábamos, el día comenzaba a verse gris, la lluvia amenazaba con caer en cualquier momento, caminé hasta donde el agua mojaba mis pies, me incliné para mojar mis manos, miré a Rick pararse a mi lado, lo vi poner al pequeño en medio de ambos, mojaba sus pequeños pies y manos mientras reía a carcajadas.

Pronto las gotas de lluvia se dejaron sentir sobre nuestras cabezas, caminamos con rapidez, recogimos nuestras cosas y volvimos de igual manera a la habitación, la lluvia golpeaba el cristal de la ventana, las nubes se movían, el mar se movía con furia, una auténtica tormenta era lo que estábamos viviendo, pude ver los rayos cayendo muy cerca, me sobresalte al escuchar el sonido del viento, nuestro día de paseo se había cancelado y en cuestión de minutos todo había cambiado.

El reloj marcaba las 5 de la tarde cuando por fin la lluvia se detuvo pero las nubes aun permanecían en el cielo, el viento furioso fue reemplazado por la brisa suave que apenas movía las ramas de los árboles, supuse entonces que así era como nuestro viaje terminaría, pasaríamos el resto del día en la habitación, quizá veríamos una película y luego dormiríamos para salir temprano el siguiente día.

-quieres salir esta noche?.- preguntó Rick.

-esta noche?, a donde iríamos?

-bueno, yo, no te lo había dicho, habia planeado que esta noche tuviéramos una cita, solo tu y yo, podríamos cenar, bailar, pasar un momento lindo.

-y…

-le he solucionado ya, alguien vendría a cuidarlo, me aseguré de que no tuviésemos problemas al respecto.

-pero quien es?, es del hotel?, es seguro?

-Kate, no lo haría si no fuese seguro, pero si no te sientes cómoda, podemos quedarnos.

-no lo sé, no me agrada.

-entonces, nos quedamos.- afirmo.- llamare para cancelarlo.-lo vi levantar el teléfono.

-espera, tal vez podríamos cenar, no tardar tanto.- dije un tanto dudosa.

-estas segura?

-si, creo que tal vez podríamos intentarlo.

-si, si, claro si no estás cómoda volvemos.

-por supuesto.

Rick sonrió feliz, besó mi mejilla y volvió a sentarse en la cama desde donde veían dibujos animados.

Miré de nuevo hacia la ventana, las nubes comenzaban a disiparse, la tormenta por fin pasaba y un destello de luz solar se asomó, aun quedaban un par de horas de luz de día, pero por ahora no tenía intenciones de salir, Rick tenía planes y me encantaba la idea aunque me preocupaba que alguien desconocido cuidara de mi pequeño, sin embargo Rick estaba relajado, tranquilo, supuse entonces que todo estaría bien.

Los minutos avanzaron lentamente, tomé un baño tibio mientras el bebé dormía la siesta, Rick me observó con atención cuando salí llevando solo una toalla, busqué algo que ponerme, que estuviese medianamente decente para una cena y quizá un paseo nocturno, le miré de reojo, sabía que observaba mis movimientos, me seguía con la mirada, disfrutaba de hacerlo, me detuve solo unos segundos frente al espejo, la toalla cayó a mis pies, dejándole ver mi cuerpo desnudo solo unos segundos antes de vestirme.

-se lo que haces.-dijo acercándose a mi.- espero que te hagas cargo de lo que provocas.-dijo tomando mi mano y poniéndola sobre lo que comenzaba a ser una erección.

Besó mi cuello y luego se alejó mientras acomodaba su ropa, me pareció gracioso, lindo, saber que aun provocaba esas reacciones en él.

Fue entonces el turno de Rick, escuché el agua cayendo, lo imaginé bajo el chorro de agua, me hubiese gustado acompañarle pero eso solo retrasaría nuestros planes y la verdad era que quizá al final de la noche tendríamos el tiempo suficiente para disfrutar de una noche romántica, por decir algo.

Terminé de prepararme, Rick se sentó en un pequeño sillón mientras terminaba de vestirse, para entonces nuestro hijo había despertado y nos observaba con atención, me daba la impresión de que sabía lo que sucedía, Rick se levantó para tomarlo en sus brazos, beso su mejilla haciéndole reír, los escuché hablar con seriedad mientras Rick señalaba hacia donde me encontraba.

-mami es hermosa.-dijo Rick.

-mami.-dijo el pequeño estirando los brazos.

-esta es nuestra noche campeón, llevaré a mami a cenar y luego podríamos intentar darte un hermanito.- miré a Rick con falsa desaprobación, Rick solo sonrió y continuó caminando por la habitación con el pequeño en sus brazos.- te portaras bien y dejarás que tengamos nuestra cita, mami también necesita mi atención, mucha atención.

Me miré al espejo una última vez, realmente no estaba preparada esto, se suponía que serian vacaciones en familia no una escapada romántica de pareja, así que en lugar de tacones, usaba unas sandalias bajas y en lugar de un vestido, decidí usar unos pantalones cortos y una blusa blanca que hasta ahora no había usado.

-estoy bien así?.- pregunté dando la vuelta.

-estas increíble.-dijo Rick.

-dime la verdad, esto ha sido sorpresivo, si me hubieses dicho antes.

-pero era una especie de sorpresa, una que esperaba te gustase.

-me gusta es solo que…

-oye, te ves increíble, me gustas mucho y me encanta que hayas dicho que si, lo demás no importa, solo quiero que disfrutes.

-bien.-dije resignada.

Una media hora más tarde la puerta sonó, una chica bajita, de enormes ojos verdes y sonrisa tierna apareció del otro lado, se identificó como niñera, nos mostró una identificación y nos dijo que podríamos llamarla en cualquier momento o bien a la recepción si lo necesitábamos, a pesar de ser joven se veía muy segura de lo que hacía, suspiré un tanto aliviada, tal vez no seria tan malo después de todo.

Rick tomó mi mano después de besar por enésima a mi hijo para despedirme, solo serían un par de horas pero me costaba un poco confiar en un desconocido, de cualquier manera salimos, la noche habia caído en su totalidad, la luz de la luna iluminaba el sendero, las pequeñas luces nos llevaron hasta la entrada del restaurante, Rick puso mi mano en su brazo, me guio hasta nuestra mesa y luego con total calma observó el menú, ordenamos nuestros platos, Rick sujetó mi mano mientras acariciaba mis dedos, sacó entonces un estuche de su bolsillo.

-esto es por nuestro aniversario.- abrió el estuche dejándome ver el contenido del mismo, un par de pendientes.

-vaya, son lindos.- dije mirándolos sorprendida.- pero no tengo un regalo para ti.

-bueno, eso no importa, en otra ocasión, quizá.

-lo miré con cierta tristeza.- por que haces esto Rick, no lo merezco.

-claro que lo mereces, eres mi esposa, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, eres todo lo que pude haber deseado alguna vez.

De nuevo miré los pendientes en mi mano, sonreí al verlos, aunque quizá tenía razón no me sentí cómoda al estar allí con las manos vacías.

-no lo pienses tanto.- acarició mi mano.- podrías… no sé… ya sabes, usar aquel uniforme de enfermera, que vimos en aquella tienda, un día de estos…-me miró de nuevo con una sonrisa en sus labios.

-si, podría.-dije devolviéndole la sonrisa, lo que hizo que ampliara la sonrisa en sus labios.

La cena terminó unos minutos más tarde, Rick sostuvo mi mano mientras caminábamos por el sendero, la luna por fin habia aparecido iluminando nuestros pasos, apoyé por un momento la cabeza en su hombro mientras él acariciaba mi cintura.

-deberíamos dar un paseo.- dijo Rick de pronto.

-bien, me parece bien.

Rick me llevó hasta la orilla de la playa, caminamos descalzos sintiendo la arena bajo nuestros pies, la luna se reflejaba sobre el mar que ahora estaba quieto, en completa calma, su mano rodeó mi cintura pegando mi cuerpo al suyo, su nariz acaricio mi mejilla.

-te amo.-susurro en mi oído.

-te amo.-repetí perdida en sus caricias.

-volvamos.-dijo en el mismo tono haciendo que me estremeciera al sentir su aliento en mi cuello.

No pronuncié palabra, caminé con él hasta el sendero, nos detuvimos solo unos segundos mientras Rick besaba mi cuello y mis manos acariciaban su espalda, seguimos adelante aunque Rick se detenía por momentos ansioso por seguir besándome, caminamos con rapidez por el pasillo hasta el ascensor, las puertas se abrieron dejándonos entrar y en cuanto se cerraron Rick me abrazó obligándome a rodearlo con la pierna, besó mis labios con ansiedad e intentó meter la mano mi ropa sin mucho éxito pues la puerta volvió a abrirse indicándonos que habíamos llegado a nuestro destino.

Rick abrió la puerta de nuestra habitación con calma después de respirar profundo, la niñera estaba sentada en el sillón leyendo un libro, mi pequeño se había dormido hacía unos minutos y probablemente con suerte no despertaría hasta la mañana siguiente, miré el reloj, apenas unos minutos después de las 10 aun teníamos tiempo de pasar un rato agradable solo los dos aunque Rick tenia otros planes, cuando me di la vuelta para proponerle beber algo él ya se habia quitado la camisa y aflojaba el cinturón mientras se acercaba presuroso hacia donde yo estaba.

-tenemos prisa.-dije en voz baja.

-no sabes cuanta.- dijo él abrazándome y besando mis labios impidiéndome decir algo más.

No podría quejarme, yo también lo deseaba, sentí su piel caliente bajo mis manos y cuando por fin pudo deshacerse de mi ropa lo sentí pegarse aun más, su erección pedía ser liberada y sus labios besaban cada rincón de mi cuerpo que tenia a su alcance, caminamos lentamente hasta la cama, me deje caer sobre la misma arrastrándolo conmigo, mis piernas rodearon su cadera sin dejar que hiciera más movimientos, quizá era mi oportunidad de hacer aunque fuese pequeño para agradecer la cena.

Me di la vuelta, mis piernas aun rodeaban su cadera, le miré desde mi posición sobre él, acomode mi cabello por un lado y luego me incliné para besarlo, era beso lento, suave, mordí su labio con suavidad, lo vi cerrar los ojos y hacer la cabeza hacia atrás, mis manos acariciaron sus costados y mi lengua rozó sus labios lentamente, su erección rozaba mi pierna, sus manos tomaron mi cadera me hizo levantar solo un poco para penetrarme, moví mi cadera contra la suya, lo escuche suspirar en mas de una vez.

De nuevo dio la vuelta, tomó mis manos sobre mi cabeza mientras recorría mi cuerpo dejándo un camino de besos y mordidas, me impidió moverme para poder hacer conmigo todo lo que quería.

Sentí un orgasmo recorriéndome haciendo que mis brazos rodearan su cuello, pronuncié su nombre en su oído mientras el seguía moviéndose.

Ambos sonreímos satisfechos cuando todo terminó, Rick tenía la cara en mi pecho mientras mi mano acariciaba su espalda.

-eso fue increíble.-dijo besando mi mano.

-lo sé.

Besó una última vez mis labios antes de levantarse, servir agua y ofrecerme un poco, la luna iluminaba la habitación, caminé hacia la cuna, mi bebé dormía en calma, sentí los brazos de Rick rodeando mi cintura y sus labios en mi hombro.

-deberíamos tomar un baño tibio, me acompañas.

-claro.

-mañana volveremos a casa.

-lo sé, fue lindo, gracias por todo.

-no tienes por que agradecer, te amo, a ambos, haría cualquier cosa por ustedes.

-una aventura más en la lista.

-habrá muchas más, es una promesa.

Rick besó mis labios, luego pasó la esponja por mi espalda, se movía con lentitud, parecía que trataba de extender el momento, no podría culparlo yo también quería que el tiempo se detuviese quería repetirlo una y otra vez, habría más aventuras lo prometió, pero se veía bastante lejana esa promesa.

Sentí su brazo rodeando mi cintura cuando nos fuimos a la cama, su nariz pegada a mi cuello, susurraba lo mucho que me amaba mientras su dedo pulgar hacia pequeños círculos sobre mi vientre, un "te amo" fue lo último que escuché antes de perderme en un sueño profundo.

Día 5

Rick terminaba de empacar nuestro equipaje cuando alguien llamó a la puerta, el desayuno habia llegado, habíamos decidido desayunar en la habitación antes de salir para volver a casa, un muchacho entró con rapidez, depositó la comida sobre la mesa y salió de igual manera, miré el reloj, faltaban unos minutos antes de las 9, prácticamente estábamos listos, solo nos faltaba desayunar para después poder irnos, Rick se sentó a mi lado, sirvió café y sonrió feliz después de un par de sorbos, comimos con tranquilidad, nos tomamos el tiempo necesario, volveríamos en autobús, por supuesto, pero nuestra hora de salida no sería pronto, aun teníamos algo de tiempo, con suerte no llegaríamos a casa hasta la madrugada siguiente, aunque aun no lo sabía.

Miré una última vez por la ventana, el día habia empezado siendo soleado, sin embargo para la hora en la que nos disponíamos a salir, las nubes comenzaban a acumularse, el reflejo del sol sobre el mar desaparecía conforme los minutos avanzaban, suspiré deseando que no hubiese sorpresas por el camino aunque conociéndonos siempre habia algo que sucedía.

Rick miró la habitación antes de salir, quizá en busca de algo que pudiésemos olvidar o quizá solo para despedirse del lugar.

Miré hacia atrás cuando por fin abandonamos el hotel, me pregunté si nuestra siguiente aventura sería como esta o si Rick ya estaba planeando algo diferente, quizá la próxima vez iríamos a la montaña o a un lugar completamente desconocido para mi, lo que fuera sabía que él lo estaría planeando ya y que me sorprendería de igual manera.

El reloj marcaba cerca de las 4 de la tarde cuando por fin llegamos a la terminal, Rick llevaba al bebé en sus brazos, nos habíamos entretenido un buen rato yendo y viniendo, viendo cosas y lugares, pero el momento de volver a casa habia llegado, la lluvia comenzaba a caer, las gotas de lluvia se acumulaban en los cristales, percibí el aroma de la tierra mojada, un aroma inconfundible, por el altavoz se escuchó el anuncio de abordar, caminamos con lentitud por el pasillo el anden indicado, un hombre revisó nuestros pasajes para dejarnos subir, el autobús tenía un aroma curioso, uno que me era bastante familiar, que me hacía recordar nuestros viajes anteriores.

Rick se veía bastante entusiasmado, sonrió feliz, después de todo volvíamos a casa, nuestra aventura veía su fin una vez más.

Algunos minutos mas tarde el conductor subió y el motor por fin se puso en marcha, para entonces escurrían chorros de agua por los cristales debido a la lluvia, el cielo estaba completamente oscuro, una tormenta se habia desatado, miré hacia afuera, me sobresalte cuando el cielo se iluminó debido a los rayos.

-es seguro salir ahora?.- pregunté sin mirar a Rick.

-no lo sé.

-recuerdas la última vez.

-tranquila, todo estará bien.

Seguí mirando la lluvia que caía con fuerza, los cristales se empañaban, la risa de mi hijo me distrajo por un momento, Rick lo tenía sobre sus piernas, le hacía cosquillas para entretenerlo, me olvidé por un momento de lo que sucedía afuera, aunque escuchaba el sonido de la lluvia aun golpeando los cristales, me pregunté si de nuevo tendríamos un retraso, el conductor avanzaba con lentitud pero sin hacer ningún aviso aún.

Habia una película al frente, miré la pantalla hasta que me sentí cansada, mis ojos se cerraban, Rick me miró sonriente ofreciendo su hombro como almohada, no dudé en apoyarme en él, sin embargo mi sueño fue corto, un movimiento brusco me hizo despertar de pronto, asustada miré a Rick que abrazaba al bebé con firmeza.

-que sucede?.- pregunté alarmada.

-no lo sé.- dijo Rick mirando al frente.

-Rick.- dije esta vez sosteniendo su brazo.

-no te preocupes.- le escuché decir no muy convencido.

Unos metros adelante por fin el autobús se detuvo, todos mirábamos al frente en busca de respuestas, la lluvia habia cedido pero el cielo aun lucia nublado, no tardaría en llover otra vez.

Fue entonces que el conductor se dirigió a los pasajeros, uno de los neumáticos estaba roto, habia podido orillarse hasta un lugar seguro y se disponía a hacer la reparación necesaria sin embargo eso llevaría tiempo, estábamos varados en mitad de la nada, por lo menos la última vez pudimos bajar en un paradero pero ahora solo habia vegetación alrededor y hasta donde se podía ver.

Rick me dio al bebé, se levantó de su asiento y decidió bajar para ayudar en lo que pudiese, suspiré con fastidio, a ese paso llegaríamos al día siguiente a casa, miré mi reloj por enésima vez, pronto se haría de noche, la lluvia amenazaba y no me hacia muy feliz estar en medio de la nada.

Abrace a mi pequeño, le di un poco de jugo y lo mecí entre mis brazos esperando que pudiese dormir un poco, esto se hacía una costumbre, tener algún contratiempo y que nuestros viajes se extendieran mas de lo normal.

Vi las gotas de lluvia caer de nuevo, el sol casi habia desaparecido, sin embargo los relámpagos iluminaban el cielo, miré a mi bebé que se había dormido entre mis brazos, su cabeza apoyada en mi pecho y su mano sosteniendo la mía, no sabía cuanto más estaríamos aquí, esperaba que no mucho.

Rick apareció entonces, se sentó a mi lado y palmeo mi hombro.

-y bien?.- pregunté.

-Rick suspiró.- vamos a tener que esperar.

-por qué?.- dije sorprendida.

-pues no fue solo un neumático, una pieza se ha dañado, tendremos que esperar a que envíen ayuda.

-ayuda, de dónde?, estamos en medio de la nada.

-bueno parece que hay un pueblo a unos 10 kilómetros de aquí, enviarán a alguien que lo arregle.

-arreglarlo, no sería mejor que enviaran otro autobús.

-no por ahora, lo mejor que pueden hacer es repararlo, pero tardará un par de horas.

-vaya.

-no te preocupes, estaremos bien, solo serán un par de horas.

-eso espero.

Decidí entonces dormir un poco, de cualquier manera no podíamos hacer nada al respecto y lo único que nos quedaba era esperar, sujete con fuerza a mi hijo y me acomode en el asiento lo mejor que pude, no era para nada cómodo dormir allí, menos sabiendo que tendríamos que esperar más.

Tuve un sueño gracioso en el que al final teníamos que caminar hasta el siguiente pueblo y reparar nosotros el dichoso desperfecto, aunque si lo pensaba bien no era tan gracioso como pensé, desperté varios minutos después, Rick me observaba sin ningún disimulo.

-cuanto he dormido?

-suficiente, considerando las condiciones.

-me duele todo.

-lo siento.

-no ha sido tu culpa.

Rick sonrió llevando sus manos a mis hombros, lo sentí moviéndose lentamente, era agradable y me entregué a la sensación de sentirlo tan cerca de mi.

Nuevamente el tiempo avanzó, cerca de 20 minutos después una camioneta se estacionó delante del autobús, de ella descendieron un par de hombres, llevaban en sus manos herramientas que desconocía existieran, los vi encender una lámpara extra, la lluvia aun caía pero en un menor grado, Rick miró su reloj, era realmente tarde, deberíamos estar cerca de casa sin embargo no habíamos llegado ni a la mitad de nuestro camino lo que significaba que no llegaríamos a casa hasta la mañana siguiente.

-deberíamos avisarle a tu padre, se preocupará y estará esperándonos.

-bien, en cuanto pueda lo haré, aquí no se puede.

-bien.

Unos minutos mas tarde por fin los hombres terminaron, el conductor del autobús subió apresurado luego de cruzar unas últimas palabras con los hombres y puso en marcha el motor, los hombres de la camioneta avanzaron lentamente, supuse que se asegurarían de que pudiésemos seguir nuestro camino, el autobús avanzó con lentitud al principio pero liego de algunos metros la velocidad aumentó haciéndonos saber que nuestro viaje continuaría.

Así como lo había dicho Rick unos kilómetros adelante pudimos ver el pueblo, el conductor se detuvo antes de llegar, podríamos bajar unos minutos y luego retomar nuestro viaje.

La parada duró unos minutos apenas, estábamos retrasados y debíamos volver al camino, era pasada la medianoche cuando por fin pudimos avanzar, miré el cielo que ahora empezaba a lucir despejado, algunas estrellas se asomaban entre las nubes que se disipaban, el autobús estaba en completo silencio, cerré los ojos una vez más.

Día 6

Nuestro viaje se había extendido más de lo que pensé, deberíamos estar en casa desde el día anterior, sin embargo la luz del sol alcanzaba a vislumbrarse a lo lejos y la ciudad aun no, como era de esperarse nuestro pequeño percance habia trascendido, unas horas más tarde y después de haber arreglado el desperfecto, notamos que algo no andaba bien, de nuevo algunos ruidos extraños se escucharon, el conductor detuvo la marcha bajó como era de esperarse y tal como no queríamos que sucediera, el neumático volvió a tener fallas, aunque esta vez fue mas allá, después de algunos intentos de llegar al poblado mas cercano nos dimos cuenta de que sería imposible, el conductor entonces decidió detenerse por completo, hizo una llamada y luego de unos minutos hizo un anuncio, esperaríamos a que fuesen por nosotros, al parecer tendríamos que cambiar de transporte, una hora más tarde de aquella llamada lo vimos llegar.

Tomé a mi bebe en mis brazos mientras Rick llevaba nuestro equipaje, apenas podía mantener los ojos abiertos, sin embargo caminábamos detrás de los otros pasajeros en busca de un asiento y de poder llegar a casa en este que ya se había convertido en el mas accidentado de nuestros regresos a casa.

Una vez dentro pudimos descansar un poco antes de por fin poder ver la ciudad, las nubes habían quedado atrás, la lluvia también y un día soleado se anunciaba bajos los rayos del sol.

Miré mi reloj por enésima vez, casi las 8 a.m., frote mis ojos con una mano, el bullicio de la ciudad se dejó escuchar, por fin pude estirar mis músculos, los autos, las personas yendo y viniendo, todo lo que nos era familiar estaba allí para hacernos sentir de nuevo en casa.

Caminé lentamente por el pasillo, al final del mismo pude ver a mis padres, abracé a mi madre cuando la vi allí esperándonos.

Unos minutos más tarde Rick abría la puerta, todo estaba en silencio, en penumbras, encendí la luz de la sala, Rick corrió las cortinas para dejar pasar la luz del sol, mis padres se despidieron después de besar las mejillas de mi hijo y estrechar la mano de Rick que ahora estaba sentado en el sillón, miré el cielo completamente despejado.

-quieres comer algo?.- pregunté.

-no, ahora no.

-estas cansado.

-solo un poco, ha sido una noche difícil.

-mas de lo que pensé.

-ven aquí.-dijo extendiendo la mano para tomar la mía.

-me senté y de inmediato paso su brazo sobre mis hombros, apoye la cabeza en su pecho.- quieres ir a la cama?.- pregunté.

-espera, solo quiero estar aquí contigo un momento.

-bien.- permanecí en silencio algunos minutos hasta que no pude más.- me gustaría dormir un poco.

-si, lo sé, no te rendirás hasta llevarme a la cama, verdad?

-sonreí.- solo quiero dormir un poco, descansar, esos asientos son incómodos después de algunas horas.

-espera.

-qué sucede?

-es verdad lo que dijiste?

-he dicho muchas cosas.

-sabes de que hablo, sobre… tener otro bebé.

-eso… pues… no lo sé… te gustaría?

-si, bueno, es algo que me ha dado la vueltas la cabeza desde que lo dijiste.

-fuiste tu quien lo mencionó.

-si, yo…-paso la mano sobre su cara.- solo quiero saber si en verdad lo has considerado.

-quizá… Rick, no puedo negar que lo he pensado, pero el tiempo lo dirá, pregúntame después en unos meses o quizás un par de años, entonces hablaremos con seriedad, no hay prisa.

-claro sin prisas.

-ahora vamos a la cama, debemos aprovechar ahora.

-lo sé.

Rick se puso de pie, caminó lentamente hasta la cama, di un último vistazo a nuestro hijo que dormía tranquilamente en su cuna, me quedé unos segundos observándolo, quizá si, sería lindo tener otro bebé, hacer mas grande la familia, aunque aun no sabía en cuanto tiempo, quizá meses, quizás un par de años como lo había dicho antes, solo sabía que cuando estuviese lista no lo dudaría.

Caminé de nuevo hasta nuestra habitación, Rick terminaba de ponerse una camiseta cuando me vio entrar, palmeo la cama indicándome el lugar que me correspondía, cerré la cortina y me acomode a su lado, suspiré cuando su mano rodeó mi cintura y sus labios besaron mi frente.

-te amo.- susurro antes de dormirse.

-te amo.- susurre de igual manera.