¡Hola, ardillas mutantes del espacio sideral! Aquí Barandilla Show con el siguiente capítulo de Yandere Reality: El Fanfic.
Como siempre, Doki Doki Literature Club y Yandere Simulator pertenecen a Dan Salvato y Yandere Dev respectivamente. Pues eso.
La escuela había terminado, la joven Aishi, por desgracia, había terminado metiéndose en un compromiso voluntario sin querer. Haciendo que, durante ese periodo de tiempo, no disfrutara de la presencia de su amado.
Fue durante ese pequeño viaje a la casa del viejo que realmente se dio cuenta de que era incapaz de estar sin él. Amai y Asu venían conversando muy a gusto, mientras que la no-yandere apenas y respondía a la conversación con un poco de incomodidad, se sentía ajena a el ambiente entre las amigas.
Entonces, llegaron. Asu tocó el timbre de la casa del señor Robertson. Pasaron unos cuantos segundos antes de que el hombre lograse abrir la puerta e invitar a las jovencitas adentro. Ellas lo siguieron.
̶ Realmente me siento agradecido de que un grupo de jovencitas decidiera dedicar algo de su tiempo para ayudar a este anciano ̶
̶ No se preocupe, señor Robertson. No es necesario que nos agradezca, siempre hay que estar dispuestos a ayudar ̶ Amai habló dulcemente.
̶ ¡Vaya! Realmente son unas jovencitas muy amables ̶
̶ ¡Bueno! ¡Estas cosas no se moverán solas! ¡A trabajar! ̶ Con un grito enérgico Asu motivó a las demás para comenzar con la tarea.
El señor Robertson, pese a haber migrado a un país completamente ajeno, tenía muchas posesiones. Eventualmente, se repartieron el trabajo por área. Mientras Asu y Amai se ocupaban de las habitaciones, Ayano se quedó ayudando al señor Robertson en la sala de estar.
Una de las últimas cajas llamó poderosamente la atención de Ayano, casi como si la llamara. Al cargarla, la joven notó su peso y al abrirla había lo que parecían marcos con papeles escritos dentro de ellos ¿Reconocimientos de algún tipo?
̶ ¡Ah, esos son mis títulos! No es por alardear, pero poseo más de un posgrado. Cada uno hecho en distintas universidades del mundo ̶
El poco nivel de inglés que Ayano poseía le permitió ver que la totalidad de los documentos correspondían a diversas áreas de la psicología y psiquiatría.
̶ ¿Eh? ¿Por qué demonios es necesario estudiar tanto? ̶ La pregunta salió casi inconscientemente de los labios de nuestra amiga de cabellos negros.
Realmente no deseaba externar esa pregunta, es más, no le importaba, pero no comprendía la alegría del hombre al articular esa frase. Era tan ajena a ese tipo de sentimiento que sintió como si su cerebro hiciese corto circuito y preguntó en consecuencia.
El señor Robertson se mostraba bastante tranquilo y no se inmutó ante la pregunta de Ayano. En cambio, continúo charlando con completa normalidad.
̶ Comprendo, no todos tenemos las mismas aspiraciones. Pero en mi caso, era necesario para mi trabajo. Los posgrados me hacían mejor atendiendo determinados casos en mis pacientes, la mente es muy delicada, atenderla es casi como caminar sobre hielo fino. O bueno, al menos en mi situación ̶
̶ Ah, ya veo ̶
Lo que el señor Robertson sabía le ayudaba a hacer la diferencia en su trabajo, era una herramienta que le permitía resolver los problemas que tenía con sus pacientes. Era prácticamente la misma situación que ella con Taro, la forma en la que actuaba era una herramienta para lograr su cometido, le permitía encargarse de los posibles inconvenientes que surgieran en la relación. Todo lo que sabían servía únicamente para obtener su objetivo, Ayano a su amado y Robertson a su utilidad en el hospital. Ahora era más familiar con los sentimientos del viejo.
̶ Sin embargo… ̶ Ayano miró con atención al hombre ̶ No solamente por eso fue que decidí estudiar tanto como dices. Sí, estudiar me ha dado herramientas para ayudar a mis pacientes de mejor forma, pero la verdad es que me gusta estudia, me hace feliz, me hace sentir pleno, más aún cuando sé que puedo ayudar a otras personas con lo que aprendo ̶
̶ ¿Me está diciendo que solamente estudiar lo hace sentir completo? ̶
̶ Bueno, no exactamente. Es más como que mi vida es más valiosa de esa manera. Eres joven, pero debes tener una noción de qué te hace sentir de esa manera ¿O no? ̶
̶ Yo... ̶ La muchacha se encontraba perdida ¿De qué estaba hablando? Su existencia únicamente tenía sentido si se encontraba al lado de su amor y no poseía más valor que el que tenía para el mismo ̶ Me gusta estar con mi novio ̶
̶ Las relaciones personales son importantes, en efecto, pero ¿Qué es lo que le da sentido a tu vida a modo personal? ̶
̶ Tener una familia… creo ̶
̶ ... Parece que tienes una idea, más no está del todo clara, vayamos más despacio ¿Tienes algún hobby? ̶
̶ Ehm... ̶ ¿Observar a Taro contaba? Incluso si lo hiciera, no es algo que podía simplemente decir a alguien a la ligera.
̶ ¿No hay ninguna actividad que te haga sentir realización o paz interior? ̶ El señor Robertson planteó otra pregunta.
Ayano no contestó, apenas y tenía una noción bastante básica de los sentimientos. Era completamente ajena a lo que sea que el señor mencionaba.
̶ El tipo de actividad que te hace sentir una ferviente alegría cuando haces algún progreso ̶
̶ ¿Qué...? ̶ La muchacha musitó con un hilo de voz lo suficientemente fuerte como para llamar la atención del hombre ̶ ¿Cómo se siente una ferviente alegría? ̶
El viejo se encontraba ahora genuinamente extrañado.
̶ ¿Nunca has sentido alegría de forma intensa? ̶
̶ No, yo, de hecho... ̶ Aunque la joven se encontraba reticente a externar esa información, el señor Robertson tenía un no-sé-qué, un aura inexplicable que le hacía creer que estaría bien compartir eso con él. Así que así lo hizo ̶ no he sentido mucho durante toda mi vida ̶
La otra parte de la conversación parecía bastante interesada en esa declaración.
̶ ¿Podrías explicarte mejor? ̶
Pero fue justo cuando la Aishi abrió la boca para hablar que fue interrumpida por un grito enérgico.
̶ ¡Señor Robertson, ya hemos terminado de hacer nuestra parte! ̶ Asu entró en la habitación seguida de Amai.
̶ Oh, ya veo, muchas gracias ̶ El hombre se vio obligado a responder a Asu ̶ Permítanme ofrecerles un poco de té para demostrar mi gratitud ̶
̶ Por favor, no es necesario ̶
̶ Pero, ¿qué dices, Amai? Al menos hay que hacerle compañía al señor Robertson ̶
̶ El comedor está ahí, justo al lado de la cocina ̶
Siguiendo las indicaciones del señor Robertson, el dúo de amigas se dirigieron al comedor. Antes de que Ayano las siguiera, el anciano hombre se volvió a ella y le dijo con una sonrisa:
̶ Señorita, si desea consultar más a profundidad sobre este tema, siempre será bienvenida aquí ̶
La jovencita asintió y ambos se unieron al dúo para tomar el té.
Monika se encontraba ya en casa, no había pasado mucho en el club. Apenas un ligero cambio de ambiente sin Sayori, todo lo que sabía es que Sayori le ayudaría vía Internet. Afortunadamente, solo faltaban un par de carteles que poner fuera del club y algunos folletos para poner sobre las mesas del aula, mismos que serían responsabilidad de Monika y comenzaría con ellos una vez que todos enviaran su poema.
Por lo que sabía, Yuri iría a casa de MC a ayudar con la decoración en el transcurso del fin de semana. No sabía los detalles exactamente, mientras tuviesen todo listo para el día del festival suponía que estaba bien.
Exhausta, se tiró sobre la cama, miró al techo y pensó. Tenía esta sensación de inquietud que simplemente no paraba y se hacía mayor conforme el tiempo pasaba. Insegura del qué o el porqué del sentimiento.
Era la primera vez que se provocaba tal reacción en la jovencita. No era para nada agradable.
No era solamente la emoción de ansiedad, el agotamiento por el arribo próximo del festival, siendo esta, además, un evento que decidiría el destino del club de literatura, le llegó de lleno a su cuerpo. Ahora mismo no tenía intenciones siquiera de levantarse para cenar. Aunque si no lo hacía, irremediablemente su madre la arrastraría a la mesa del comedor.
Decidiendo que no estaba de humor para las muy efectivas soluciones de su madre a la rebeldía, se rindió en sus pretensiones de evadir la cena para hacer nada. Envió un último mensaje a su compañía conocida únicamente por su nombre de usuario en Tuita y se olvidó por completo de su teléfono al salir de su cuarto.
lilmonix3: ¿No sería genial saber qué pasa no solo en las mentes de los demás, sino en la tuya propia?
La cena pasó sin mayores incidentes.
Hasta aquí el capítulo.
Si desean dejar comentarios de su vida, críticas, entre otras. Supondré que ya saben dónde hacerlo.
Sin nada más que decir, Barndilla Show se despide.
