"GUSTO EN CONOCERTE"
Arlene abrió la puerta de la habitación de su hermana, quien la encontró acostada en su cama, pero sin haberse cambiado de ropa y sin estar tapada con las cobijas. Pronto Marlene volteo a verla.
-de nuevo te lo pidió, ¿verdad?.- la chica asintió con la cabeza, sentándose en el borde de la cama, del lado de donde su hermana gemela estaba tomando asiento en ese momento.
-sí, Antonio de nuevo me pidió matrimonio… pero no acepte, aun no entiende que no estoy lista para dar un paso tan grande como ese, no sé hasta cuando él me tenga paciencia.
-¿a qué te refieres?
-ya sabes… a veces me pongo a pensar que un día de estos se va a hartar de mí y me va a dejar por otra mujer que si acceda a sus peticiones de matrimonio.
-no creo que Antonio sea capaz de una cosa así, se nota que se muere por ti, que solo te quiere a ti…
-si Arlene, yo no dudo de eso, pero seamos sinceras, dudo que Antonio sea capaz de esperarme un poco más, algún día se va a hartar de mis rechazos y conocerá a otras mujeres, de las cuales se morirán por darle el "si" a una petición de matrimonio.
-pues yo lo dudo mucho…- opina la hermana, no logrando una reacción de tranquilidad por parte de su gemela.
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Skipper revisaba los últimos expedientes nocturnos de la jornada del día de hoy, cuando una visita llamo altamente su atención.
-papá.- pronuncia el capitán hacia el coronel que iba entrando a su oficina, para darle un abrazo.
-¿Cómo has estado hijo?, ¿Qué tal la misión de hoy?- pregunta el coronel tomando asiento en una de las sillas que estaban enfrente del escritorio.
-no papá, desde la semana pasada a mi equipo y a mí no nos han conferido a ninguna misión, hasta el momento, el coronel Jacob no nos ha informado de nada… pero cuéntame, ¿Cómo has estado?, ¿Has recibido alguna noticia de mamá?
-sí, hace dos semanas me llego una carta suya, me informa que se encuentra bien, Rusia le parece un gran país.- suspira ligeramente.- si vieras lo feliz que se expresa en dicha carta que escribe… ella calcula que en pocos meses regresara de nuevo a Nueva York con nosotros.
-me da mucho gusto por ella.- termina de comentar el capitán con una enorme sonrisa, sintiendo felicidad por su madre.
-ahora dime tú, ¿Cómo vas con tu asunto?, ¿ya lo tienes?.- pregunta el padre a su hijo, guiñándole un ojo, a lo que el capitán asiente con la cabeza, mostrándole una cajita pequeña, la abre y deja ver en su interior un hermoso anillo.
-aún no se si dárselo en nuestra próxima cita... estoy nervioso.
-te ira muy bien hijo, estoy seguro.- comenta el padre mirando a su hijo, sabia la enorme emoción que su hijo sentía por ese momento. No tardaron más tiempo en seguir comentando, pues ya era muy noche, y ellos como militares, debían respetar las horas de descanso, pues el madrugar no era una opción para ellos.
A la mañana siguiente, en punto de las 6:00 am. Sonaron las trompetas, era la hora de levantarse como todos los días.
En casa de la familia Watson, la hora habitual de levantarse era de igual manera a las 6:00 am. Marlene, así como su hermana debían asistir a la Universidad, tomaron su desayuno como de costumbre y se retiraron de casa, los padres de las chicas hicieron lo mismo, debían partir a sus actividades laborales.
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El capitán Skipper termino por comentar las ultimas averiguaciones militares con otro capitán, le sorprendía a Skipper que solo recibiera notificaciones de las averiguaciones que se llevaban a cabo en otros departamentos militares, pero en los últimos días, ya no recibía ordenes de comandos superiores para llevar a cabo alguna misión al lado de sus soldados, los cuales se encontraban a su mando, Kowalski, con un rango de teniente, Rico, cargo de un rango de sargento, y el ultimo integrante de su equipo; Cabo.
Los cuatro eran los más conocidos y solicitados en cuanto a resolver misiones de alto rango.
Los soldados Cabo y Rico se encontraban almorzando en el comedor de la base, mientras que Kowalski se ocupaba de revisar y depurar algunos de los expedientes de años anteriores, uno de ellos, que se encontraba fuera de lugar, fue el motivo por el cual salió de su oficina para dirigirse al área de servicio de Administración.
Al llegar cerca del lugar, detuvo sus pasos al mirar a una mujer que logró cautivar su vista, era alta como él, de piel blanca, fina y tersa, ojos azules, labios rosados y carnosos, con un lunar junto a su ojo izquierdo, cabello rubio y ondulado.
Era una mujer que ni en sus sueños se había atrevido a imaginar, reconoció que en pocos segundos había logrado llamar su total atención y que no merecía recibir un acto de ignorancia de su parte, a lo que al acercarse a ella se percató que padecía de un problema, pues comenzó por iniciar una ligera discusión con la encargada del área.
-señorita…- la llama el teniente, obteniendo su atención.- ¿la puedo ayudar en algo?
-no creo, tiene que ver con el balance de cuenta de mi padre, es, sobre su pensión.
-¿él fue militar?
-sí, de echo colaboro en esta base.
-¿Por qué no viene conmigo?, tal vez yo la puedo ayudar más rápido, puedo checar su expediente completo, ahí deben de encontrarse todas sus cuentas.- Doris sonrió ante su amabilidad, a lo que acepto con la cabeza y siguió al teniente.
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Antonio abrió las puertas de cristal del restaurante donde laboraba, en una de las esquinas su grupo le esperaba, formado por cinco integrantes (con él seis en total), ya uniformados de traje de casimir y preparando los instrumentos musicales.
-creíamos que no ibas a venir Antonio.- le estrecha la mano uno de ellos, seguido de abrazarlo.
-perdona Alfred.- se disculpa hacia su compañero, Alfred era el integrante de mayor edad, el señor contaba con 42 años de edad.
-descuida, lo importante es que ya estás aquí.
-sí, y no podía faltar tu presencia para que todos estemos enterados de la gran noticia que Jackson nos tiene que decir.- anuncia Arthur, otro de los integrantes, quien tenía 26 años, volteando a mirar a Jackson, al igual que todos los demás.
-¡Daniela acepto casarse conmigo!.- anuncia con gran entusiasmo obteniendo la misma emoción por parte de sus compañeros, a excepción de Antonio, ¿Cómo era posible que a otros si se les pudiera conceder la palabra "si" ante una petición de matrimonio? Antonio, lejos de estar deseoso de festejar al lado de sus compañeros por la felicidad de Jackson, se hundía más en una frustración indeseable, solo logrando salir de ella ante una envidia hacia Jackson.
-me da mucho gusto por ti amigo.- miente abrazándolo.
-no te preocupes Antonio, estoy seguro que muy pronto también llegara tu momento.- le segura Jackson, dando por cierto que sus palabras eran sinceras.- Marlene aceptara también tu propuesta de matrimonio.
-es cierto.- confía también Noam, el más joven del grupo, que contaba con tan solo 19 años.
-bueno muchachos, debemos apurarnos, los clientes no tardan en llegar, ellos desean escuchar buena música mientras comen.- anima Alfred tomando su trompeta, al igual que los demás que tomaban sus instrumentos musicales correspondientes.
Antonio saco su violín de su estuche y siguió a sus compañeros, su instrumento musical favorito era la guitarra española al igual que Marlene, pero para su trabajo, había una plaza vacante para violinista, el cual acepto, debido a su necesidad económica.
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Kowalski entrego a Doris la carpeta con la información de la cuenta bancaria de su padre, logrando sacarla de una situación difícil, así ganando unos cuantos puntos a favor.
-no sé cómo agradecerle su ayuda.- comenta la mujer con una sonrisa.
-no tiene nada que agradecerme, créame que con tan solo haberla conocido, me lo ha agradecido bastante.- le responde sonriéndole a ella.
-tal vez pronto vuelva a verlo por aquí, papá aún tenía otros asuntos pendientes por resolver.- comienza a levantarse de la silla que quedaba al frente del escritorio del teniente.
-pues si regresa, espero volver a verla, que vuelva a contar conmigo para el asunto que necesite resolver.- ante su comentario, la chica saco de su bolso un pedazo de papel, en el cual, comenzó a escribir en él.
-entonces nos veremos pronto.- asegura entregando en la mano el papel, posteriormente retirándose, Kowalski ante esta acción solo pudo reaccionar con una sonrisa, terminando por mirar lo escrito en el papel, sin poderlo creer era el número telefónico de la chica. Pocos segundos después entro su capitán, quedando sorprendido al encontrar a su teniente en una situación perdida.
-¡hey!, ¡soldado, reacciona!.- lo llama agravando su voz, logrando su objetivo.
-Skipper, lo lamento.- se disculpa comenzando a ponerse en pie.
-no soldado, siéntate.- le invita el capitán tomando asiento en el lugar donde estaba sentada Doris.- ¿Quién era esa chica?, ¿Qué te hizo como para tenerte así?- comienza a bromear.
-es Doris Miller, al parecer su padre presenta unos problemas en la cuenta de su superior.
-y tu lejos de ayudarla, quisiste conocerla mejor he.
-debiste verla, es tan hermosa, era, era como un ángel, un ángel muy bello.
-sí, sí, sí, tu siempre tan poético.- comenta haciendo lo posible por aguantarse la risa.
-¿Y?, ¿Cómo vas con Arlene?
-con ella las cosas van bien.- saca del bolsillo de su pantalón la cajita con el anillo.- aun no tengo pensado el momento preciso en cual pueda dárselo, esta noche iré cenar con ella y su familia en su casa, como está a punto de terminar sus estudios universitarios, su madre quiere prepararle algo muy especial para ella.
-¡entonces no debes desaprovechar esa oportunidad!, en esa cena debes darle el anillo.
-Kowalski, es una cena de graduación, no de compromiso matrimonial, además, no podría atreverme a pedirle matrimonio delante de su padre.- guarda nuevamente el anillo, solo que esta vez en su abrigo.
