Hola::: Aquí re subiendo esta historia, ya que tuve que corregirla. (errores y horrores gramaticales y ortográficos)
Les contare brevemente así como dice el titulo, esto se trata de "Un giro en el Tiempo" algo que debía hacerse si realmente se quería la paz entre dos hermanos.
Bueno la idea salió de mi loca cabeza y puse manos e imaginación a la obra, para darle forma a mi idea y termino saliendo una historia de mas de 10 caps. bueno es que ya estoy en el cap. 11 (escribiéndola) y ni si quiera tengo idea si serán mas. Ya saben las ideas aparecen cuando uno deja volar la imaginación...
Ante todo recalcar que la historia es mía y que los personajes son de Rumiko Takahashi.
La historia será narrada por algunos de los personajes (Kagome, Sesshomaru, mas que nada) y por mi. Espero y disfruten la historia y cualquier opinión, seria bueno saberla.
sin mas...
Una Pelea, Un tal vez y un nuevo comienzo.
Sengoku:
Kagome había llegado a ese tiempo unos meses atrás.
Narra Kagome:
Acostumbrarme a la vida que ahora llevaba me costó mucho, pues las necesidades básicas tan normales en mi época, eran un lujo conocido solo para los nobles y eso que no tenían aun lo que conocemos como electricidad.
Inuyasha es… a ver déjenme pensarlo un... como describirlo ¡ah ya sé!... es un inmaduro, gritón y pesado. Nada le parece y siempre paramos en constantes desacuerdos, la verdad ya me hubiera ido pero me recuerdo que hice añicos aquella "bendita" Perla y todo lo que a causa de eso, que son puras cosas malas, ha acarreado. Tan solo pensarlo espanta tal idea de mi mente.
Hoy amaneció algo nublado y solo quería quedarme unos minutos más en mi bolsa de dormir, pero un grito tan característico de su portavoz me hizo levantar.
-deja de ser holgazana y levántate - me dijo el molestoso de Inuyasha mientras me miraba- los fragmentos no se recolectaran solos.
Pues sí, ahí iba otra vez gritando sobre los fragmentos, no había amabilidad en su vocabulario ¿acaso decir un buenos días y continuemos en la búsqueda por favor, lo iban a matar? al parecer sí. Aun mirándolo fruncí el ceño y le dije...
-es muy temprano y hace frio. Además aún estoy cansada de caminar, así que buscaremos los fragmentos luego - trate de sonar lo más apacible e hice acopio de mi buen aplomo.
El me miro con los ojos chispeantes de molestia y me volvió a gritar.
-¡levántate de una vez, no tenemos tiempo que perder! -pero al ver que no decía nada siguió provocándome - ya sabía que los humanos eran unos débiles que no aguantan una corta caminata.
¡Ay! que no lo aguanto, como me gustaría... serena respira, respira, creo que conté hasta 100 y me levante aún bajo la mirada de Inuyasha que se había alejado un poco y para ser exactos estaba que sacaba cosas de mi mochila, pero aun así me mandaba miradas para ver si me levantaba.
-¡¿Quién te dijo que puedes agarrar mis cosas?! - le pregunte, mejor dicho le grite pero el muy sinvergüenza, saco un paquete de toallas higiénicas, eso provoco que me molestara más.
-¿para qué es esto? -me pregunto muy curioso mientras olía el paquete de toallas.
No hubo una respuesta mía, porque el grito que di, lo dejo en el suelo. Así es grite aquel conjuro que la anciana Kaede me había brindado. Aunque lo veía en el suelo mi cólera no menguaba y el muy descarado aun sostenía aquel paquete...
-¡Abajo! ¡Abajo! -le grite con más fuerza.
Después de ello tome aquel paquete y me fui por mi mochila, hambre ni tenia, con semejante enojo mi hambre había salido corriendo.
Después de aquello pasaron unas horas en los que ambos no hablábamos, ya que él estaba "indignado" y yo estaba molesta por ser tan imprudente con mis cosas.
Solo que esto cambio rápidamente, porque él me tomo por el brazo y me puso tras de él, como si fuera un escudo.
-¿qué te pasa?- pregunte molesta por su actitud y más que nada por ese jalón que me hizo doler.
-quédate detrás, Sesshomaru está cerca - me informo manteniendo su postura protectora y mirando hacia los árboles.
-¿Sesshomaru? -pregunte con miedo, es que eso me provocaba aunque era difícil de no sentir miedo en su presencia. Podría matarme si lo quisiera, ya sabía que no toleraba ninguna grosería o que siquiera le hablara, él se creía muy superior, se creía lo mejor de lo mejor, pero debía reconocer que por muy demonio y ser frio que fuera, estaba para llevar, ¡ay por dios! qué cosas pienso, podría terminar muerta ahora y aquí pensando en lo sexy que se ve. Malditas hormonas de adolescente, y de pronto lo vi.
Pude ver que las miradas de Inuyasha y Sesshomaru se cruzaron y el o sea el cuero, digo Sesshomaru, se aproximaba con ese porte que decía a leguas "ni se te ocurra atravesarte en mi camino o mueres".
No podía hablar pero vi como Inuyasha sujetaba a Tessaiga y estaba a punto de desenfundarla...
-veo que sigues con los asquerosos humanos -hablo Sesshomaru, mirándome con desprecio- aparte de ser una deshonra para nuestro clan, ahora piensas seguir embarrando nuestro linaje, con ésta –indico con su mirada mientras se aproximaba a mí.
-déjala, no te metas con ella - escuche que me defendía o escuche mal, es que no lo creía que estuviera protegiéndome de tal forma- además que te importa que ande con los humanos...
-oye tu...-comencé a protestar pero la mirada de Inuyasha hicieron que me callara.
En eso vi como Sesshomaru lo tomo por el cuello del haori, separándolo de mí y dijo...
-veamos si eres digno de la espada de nuestro padre -reto mientras lanzaba a Inuyasha contra un árbol.
-moza escóndete -grito Inuyasha, mientras yo sin esperar su orden iba tras de unos árboles- no basto lo que ocurrió vienes por mas- le contestaba el muy imprudente, siempre provocando, a veces creo que no piensa lo que dice, aunque sé que es lo más seguro.
Desde mi escondite podía observar como ambos hermanos se batían con las espadas, aunque Sesshomaru ya no tenía un brazo era muy hábil. La lucha incrementaba y la intensidad de la misma, arboles caían sin compasión alguna y cuanto más avanzaban, más iban hacia el pozo que no estaba lejos y junto a ellos también avance.
Así estuvieron peleando al menos por una hora y vi que ambos estaban agitados, aunque Inuyasha era el más cansado.
-veo que a pesar de todo, ¡no sabes manejar el potencial de la espada, eres una deshonra! -le grito Sesshomaru, mientras de sus garras hacia que veneno emanara.
-¡cierra la boca, Sesshomaru! -gritaba Inuyasha que estaba algo agotado por el duelo, pero aun así no cedía- deja de decir estupideces, porque quieras o no nuestro padre lo dejo para mí -le recordó provocando su cólera.
Lo va a matar, pensé mientras que corría hacia él, pero Inuyasha al verme...
-¡Kagome, corre, huye! -casi quedo en shock, aquel ser que había sido renuente a llamarme por mi nombre y más que nada porque sabía que era la reencarnación de su amada, me llamo por primera vez por mi nombre y su voz estaba cargada de preocupación- ¡qué esperas huye, vuelve a tu tiempo, iré por ti! - volvió a gritar y aunque me dolía dejarlo a pesar de todo y de nuestra mala relación, deseaba ayudarlo, pero no podía. No era lo suficientemente fuerte y aun mi energía espiritual no era oponente para ese demonio, ya que aún no despertaba del todo.
Con el dolor en mi alma, lo deje no podía hacer nada, el me pidió que me vaya se estaba sacrificando por mí, fue la acción más egoísta que tuve, hubiera muerto a su lado si fuera necesario pero ahí estaba corriendo por mi vida. Corrí y corrí, fue al menos media hora, mis pulmones clamaban por aire y mis piernas dolían, pero no podía detenerme, el sudor resbalaba por mi frente y al fin alcance a ver el pozo devorador de huesos y unas fuerza en mi interior emergió y gracias a eso corrí más rápido hacia él, como si se tratara de un salvavidas. Ni siquiera sabía si aquel demonio iba tras de mi pero no era momento de averiguarlo, el sacrificio de Inuyasha debía valer la pena.
Ya estaba un paso para lanzarme a mi época, pero una idea paso mi mente UN TAL VEZ, si así fue, un tal vez si fuera distinto las cosas sacudió mi mente y cuando ya llegaba al fondo del pozo, pensé más claramente "tal vez si su padre viviera serian distintos" lo deseo susurre, colocando en aquel deseo toda mi fe en que se pueden cambiar los caminos y vi como aquella luz que me llevaba a mi tiempo me envolvió.
No paso más de 10 segundos en los cuales sentí el duro suelo de tierra golpearme o más bien yo golpearme en él. Aun con el corazón acelerado y el dolor por haber dejado al gritón de Inuyasha me pare, pero el ambiente y lo digo por la claridad me hicieron levantar la vista.
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(Sengoku 600 años antes)
¡Oh rayos!, no fui a mi tiempo que paso con estos fragmentos -los mire y lucían igual- es mejor seguir aquí, es más que seguro que ese maldito Youkai está cerca. Será mejor esperar ¿o no?, creo que mejor subiré, pero si el esta y me ve, no mejor me quedo aquí, esperare un rato...
Fue así como me quede dentro del pozo, el tiempo no lo podría calcular, no tenía mi teléfono y menos el reloj, todo se había quedado en la mochila. De pronto sentí varias voces fuera del pozo y no sabía de quien era pero estaba segura que era de mujeres.
Si ellas están caminando de lo más tranquilamente eso significa que no hay peligros, si eso debe ser estoy segura. Empecé a escalar y mi mirada choco con la de una bella Youkai y eso lo supe por las marcas de su frente y rostro.
-¡Irasue! -grito aquella- mira aquí hay uno de esos humanos que tanto te gustan- gritaba mientras me señalaba.
Rayos, seguro que me hallaba en problemas, pero ese nombre me sonaba familiar, lo había escuchado pero no recordaba a quien relacionaba y no quería pensar más, ya bastante tenía con todo.
-me llamo Kagome -le dije con miedo al ver que me miraba.
-¿no creo que vivas ahí o sí? -me dijo algo seria.
-no, yo no...- trataba de explicar
-no vez que está sufriendo para subir -le increpo Irasue o eso suponía hasta que...
-es una humana como pretendes que la agarre puede tener algo Irasue - vi que su expresión era de asco y por dentro yo la quería matar.
-Dame la mano - así es Irasue extendió su mano y la vi con duda- no temas no te hare nada. A diferencia de Karala no creo que me contagies algo.
-gracias -conteste mientras aceptaba su mano.
-¿por qué estabas en ese pozo? -me pregunto muy interesada, no veía algún rastro de maldad o segundas intenciones, parecía alguien amable.
-me escondí -en eso recordé a Inuyasha y que debía de buscarlo- muchas gracias debo irme mi amigo está en problemas.
-¿iras hacia allá? -señalo con su dedo al bosque - será mejor que te acompañe, existen muchos peligros.
-son puro ogros torpes, no le harán nada -hablo Karala despreocupada, mirando sus garras.
-de todas maneras debo ir, gracias por su ayuda, señorita Irasue -le hice una pequeña reverencia en señal de mi agradecimiento y disponía a dar un paso.
-de ningún modo, te acompañare y tu -mirando a Karala- puedes volver al castillo sin mí.
-que sensible -dijo dejando de mirar sus garras- nadie puede hacerte una broma, pero si quieres jugar a matar ogros, aunque eso estropee mis garras, ni modo.
-sabes bien que tus "bromas" no parecen eso -le dijo mientras caminaba hacia el bosque- Kagome vamos -me indico.
Avanzamos unos pasos y me preguntó...
-¿tu amigo es humano? - me pareció extraña la pregunta pero conteste.
-no, es un Hanyou… -pero en eso...
-vaya veo que tus gustos no son únicos - hablo de la nada Karala, su voz ya me estaba cayendo pesada, se veía tan antipática. Es cierto que es una bella Youkai, pero eso no vale para ser insoportable - es que veras humana a Irasue le gusta un humano, un campesino ¿no entiendo cómo puede fijarse en los de tu especie? teniendo de futuro marido a un gran general, el mundo está de cabeza - lo decía mientras se masajeaba la sien.
-basta Karala - dijo seria Irasue deteniendo su paso- y además no es cierto que me guste el joven Tanaka es un amigo solamente.
-si lo que digas, lo que digas - contesto despreocupadamente, avanzando más al bosque.
-no le hagas caso, ella siempre ha sido así, pero dime este Hanyou ¿te gusta? - me pregunto con aquella chispa de curiosidad.
-bueno, al principio sí, pero ya no –conteste algo apenada debido al tema-. Es algo difícil de explicar pero estoy segura que ya no me gusta
Irasue me miraba divertida y de la nada me tomo por el brazo.
-sin duda seremos amigas ¿te gusta la idea?
-si... - conteste algo sorprendida, ya que el único Youkai que conocía me veía como una amenaza
- claro que me gusta la idea –sonríe apenas, más me preocupaba encontrar a Inuyasha.
Avanzamos rápidamente y vi como aquel bosque no mostraba que alguna batalla se habría realizado ahí, es más los árboles que se supone deberían estar quebrados estaban intactos y entre en pánico. ¿Qué rayos había pasado? ¿Dónde estaba Inuyasha?
-los arboles -balbucee- los arboles deberían estar partidos por la mitad y debería haber -indique el suelo ante la atenta mirada de las Youkais - montículos de tierra y huecos y... ¿Dónde está él? -pregunte mirando aterrada a las Youkais que me miraban preocupadas.
-¿estas segura que fue aquí donde él se quedó y esa pelea se desarrolló? -me pregunto Irasue.
-sí, si lo estoy, por supuesto que si… ¿Qué paso? ¿Qué rayos paso aquí?- sentí el miedo recorrer mi cuerpo y una idea venía a mí y debía saber su respuesta lo más pronto posible.
-humana, no hay rastro de que alguna pelea se haya llevado acabo aquí y menos de aquel Hanyou -hablo muy seria Karala dejando por un momento su dejo de altivez.
-quiero preguntar algo, eso me ayudara y esclareceré mis dudas- vaya espero no alterar nada, pues si es lo que pienso estoy atascada aquí, pero en eso metí la mano en mi bolsillo y los fragmentos que vi hace poco no estaban- contéstenlas por favor.
-pregunta, Kagome - dijo Irasue mirándome con preocupación.
-¿la Perla de Shikon existe? -ambas se miraron como sino entendieran.
-nunca oí, nada sobre una perla -dijo Karala mirándome con extrañeza.
-es cierto, tampoco oí sobre alguna perla de Shikon, es la primera vez que escucho ese nombre - contesto Irasue y vio como empezaba a sudar frio.
En ese instante sentí que mi corazón se detenía y las fuerzas se iban y mis piernas perdían fuerza para sostenerme y mi vista se nublo, luego de ello no supe de mí.
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Palacio del Oeste
Lentamente abría mis ojos, sentí bajo de mi algo suave y algunas voces que hablaban a lo lejos. No quería despertarme quería que todo fuera un mal sueño... -está despertando, mira -hablo Karala atrayendo la mirada de Irasue, que pronto se posó en mí.
-Kagome -me hablo con aquella voz dulce- al fin despertaste, tuve que traerte a mi castillo, te desmayaste en el bosque. Al escuchar eso me senté y sentí una punzada en mi cabeza y solté un quejido.
-recuéstate por favor, uno de mis curanderos te vio y dijo que debías guardar reposo al menos por un día- escuche eso y no pude protestar y me recosté.
De pronto vi que Karala le decía algo a Irasue y ella se molestó un poco... -ya te dije que es lo de menos -contesto fastidiada.
-entonces se lo preguntare -vi que su mirada se fijó en mí y...
- me causa extrañeza la ropa que traías puesta, ¿por qué los humanos son desvergonzados?
-no crees que es muy tarde para preguntar eso -conteste sin freno, ya no la aguantaba- son mis gustos... En eso vi que de sus ojos salían fuego, si no estuviera Irasue ahí, seguro que me hubiera matado, creo que nunca nadie le respondía como lo hacía.
-mira asquerosa humana, si estarás aquí mas te vale ser recatada y mostrar respeto, no soy Irasue que es condescendiente con los de tu especie -me contesto muy molesta pero eso era lo último que me preocupaba.
-es mejor que te vayas Karala -grito Irasue, acercándose a la puerta.
-si es mejor, no vaya ser que la mate y te vea a ti molesta por una insignificante vida -dijo con desdén mientras abría la puerta. Solo que al abrir la puerta se chocó con un Youkai pues su voz varonil llego a mis oídos.
-creo que llegue en mal momento –hablo mientras entraba y veía el rostro de enfado de Karala.
A su vez ella se detuvo y lo miro fijamente para luego decir:
-estoy segura que tu castillo se verá infestado de humanos cuando te cases con Irasue -escupió con fastidio y luego de eso ya no la volví a oír.
-buenas tardes Inu no Taisho - saludo Irasue y dicho saludo casi me mandan a un coma, ¿había escuchado bien? Obvio que sí y analizando un poco, ahí estaba la respuesta de mi llegada a aquel tiempo.
-me dijeron que tienes un nuevo juguete -escuche que pregunto y sentí decepción ¿Cómo que juguete? ¿No se supone que el valora a los humanos?
-déjate de bromas, Inu No. sabes bien que los humanos son buenas personas... - reprocho Irasue.
-solo fue una broma, sabes que nosotros pensamos muy diferente a los demás-dijo algo más serio y acercándose a donde estaba. En eso cerré rápidamente los ojos, tenía que asimilar todo esto.
-al parecer se volvió a dormir -indico Inu no Taisho.
-la pobre al parecer ha tenido muchas emociones fuertes, la encontré en un pozo -contaba la Inu en voz baja- pero mejor vayamos a los jardines ahí te contare todo
después de escuchar eso sentí que la puerta se cerraba. al fin me había quedado sola, necesitaba asimilar todo de una vez, pero me hallaba tan confundida por todo esto que no sabía por dónde ordenar mis ideas, primero fue lo que sucedió con Inuyasha y después el llegar a este tiempo y por ultimo Inu no Taisho vivo.
Sí que es sorprendente todo esto, es increíble. Decidí salir de cama pues más me enfermaba estar ahí recostada. Al pararme pude apreciar aquella habitación que era algo grande y muy bellamente decorada. Sin duda alguna los gustos de Irasue eran exquisitos. Vi que la cama era grande y tenía un tul que la rodeaba, las mantas y sabanas de un color purpura suave y había flores de cerezo dibujados con un color dorado en las mantas, el suelo tenía alfombra de pieles.
Había dos grandes ventanas y en ellas flores de varios colores. También observe una mesa donde había bocadillos desconocidos para mí, así que ni los probé. Caminando un poco más pude ver algunas bancas acondicionadas que se asemejaban a sofás y una chimenea y vi unos rollos de pergamino en otra mesa bien ordenados. Algunos cuadros de algunos familiares o eso supuse. Observe que cerca también había una puerta. Solo que no quise ir, decidí sentarme en esas bancas y poder pensar.
Todo aquello solo tenía una respuesta que ya estaba dictada y era que mi último pensamiento en medio de mi desesperación, justo antes de saltar me trajo aquí y que en mis manos estaba cambiarlo todo, todo lo que pudiera arreglar esa desastrosa relación de los hermanos Taisho y debía tener cuidado porque si me entrometía demasiado podía provocar que ninguno de los hermanos naciera y eso nunca me lo perdonaría.
Ahora otra de mis preocupaciones era la perla de Shikon, al parecer simplemente aun no existía pero sé que existirá, en cuantos años, meses o días no lo sabía, debía de esperar y una vez que apareciera debía volver.
Al menos me tranquiliza que el futuro que existía ya no estaba y todo estaba listo para ser nuevamente escrito, solo en mi mente me atormentaba también haber borrado mi existencia y que ahora formaba parte de esa era y no de un futuro. Sera mejor no darle más vuelta a esto último, será lo que los Kamis quieran en el momento adecuado.
