prologo
-Mi nombre es Sakura Marie Haruno, nací el 28 de marzo de 1925, en Berlín, Alemania. Surgida de una familia de clase media, soy la primera de 2 hijos, mi hermano menor Ren nació un 10 de enero de 1939, tenía 14 años de edad en ese entonces y era sorprendente tener un hermanito a mi edad, pues pensé que siempre seria hija única ya que mi madre se le dificulto tener más hijos después de mi nacimiento. Ella lo llama una bendición de Dios.
Mi padre Kizashi Haruno un alemán nacido en Baviera, era una gran médico internista, mientras que mi madre Mebuki Stein Haruno, una austriaca con ascendencia rusa, antiguamente era enfermera, pero tras contraer matrimonio decidió convertirse en ama de casa. Ambos con ascendencia judía.
Fuimos una familia muy creyente, mis padres se esforzaron por darnos una excelente educación. Era una de las mejores de su escuela y soñaba con ser una gran doctora como mi padre, fui a clases de canto desde muy joven, pues siempre notaron que de niña amaba cantar, aficionada a las novelas literarias y al ballet, También hablaba dos idiomas, francés y ruso, este último lo aprendí gracias a mi querida abuela materna.
Mi hermano era un niño muy animado, a veces un dolor de cabeza pero lo amaba con todo su ser. Era feliz, tenía un perro que adoraba, muchas amigas y amaba pasear en bicicleta por la cuidad, lástima que todo eso haya quedado en el pasado.
Ya no tenía a mi familia, ni amigas, ni podía disfrutar de su libertad, pues desde aquel día en que Adolf Hitler había llegado al poder, sus vida como la de millones de personas se convertirían en un infierno.
Soy Sakura y esta es mi historia.
Capítulo 1
"el infierno se acerca"
A comienzos de la década de 1930, el clima en Alemania era lúgubre. La depresión económica mundial había golpeado muy duro al país y había millones de desocupados. El recuerdo de la derrota humillante de Alemania quince años antes, durante la Primera Guerra Mundial, estaba todavía fresco en la memoria de muchos, y los alemanes no confiaban en su débil gobierno, conocido como la República de Weimar. Estas condiciones propiciaban el surgimiento de un nuevo líder, Adolf Hitler, y su partido, el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, o partido nazi de manera abreviada.
"Hitler es un maestro en la oratoria, cautiva a cualquiera con su grandes palabras de cambio y su ideales por este país, además de que transmite seguridad y confianza a sus ciudadanos, está claro que ganaría las elecciones" – recordó aquellas palabras de su maestro de literatura.
El 15 de septiembre de 1935, se aprueba la Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Aleman, impidiendo el matrimonio entre judíos y no judíos.
La vida de las personas judías o cualquier otra "raza" que no fuera Aria empezó a convertirse en un infierno. El gobierno había conspirado durante varios años contra los judíos, incrementando el rechazo de todos los alemanes Arios que los consideraban unas plagas para su país.
Entre 1937-1938 las cosas empezaron a alarmarse, el gobierno nazi no se conformó con las conspiraciones y discriminación verbal. Empezaron a privarlos de sus derechos como ciudadanos, prohibiendo a los judíos ejercer en el ámbito laboral, los doctores ya no podían seguir ejerciendo su profesión ya que solo los alemanes Arios solo podían tratar pacientes Arios, esto trajo una gran crisis en nuestra familia.
Las empresas propiedad de judíos empezaron a caer, e incluso fueron forzados a cerrarlas, debido a pintaban la estrella de David en sus locales con palabras feas y discriminativas.
Se nos prohibieron ir a escuelas normales, solo podíamos asistir a escuelas para judíos.
No teníamos derecho a votar.
Fuimos obligados a llevar la estrella de David en nuestra ropa, para ser reconocidos. Nuestros documentos debían llevar Israel, en caso de ser hombre o Sara si es mujer al lado de nuestro nombre y una gran J fueron impresas en nuestros pasaportes.
La infelicidad nos arropo. Casi no salía de casa, había perdido comunicación con muchas de sus amigas, y temía que los guardias le hicieran daño.
4 de diciembre 1939 - Berlín, Alemania
Mi familia y unos amigos de mis padres estábamos reunidos en medio de la sala, escuchado las alarmantes noticias. Alemania había invadido Polonia, rompiendo así el tratado de Versalles.
-Dios mío esto provocará una guerra- dijo la señora Anna, una señora regordeta con peinado pomposo. Estaba tan nerviosa que no paraba de comerse las uñas, y eso no ayudaba nada.
-cálmate mujer, me estas poniendo nervioso- exclamo su marido, avanzando hasta el pequeño radio, apagándolo de una vez por todas. El ambiente era tenso, y lo odiaba, el sollozo de un bebe de 11 meses llamaba la atención de todos. Era mi hermano, al parecer él también se sentía incómodo y empezó a llorar con fuerza
-oh Mebuki trata de calmarlo, no es un buen momento- dijo la señora. Por una parte la comprendía, su madre vivía en Polonia, pero Ren es solo un bebe, no tiene la culpa.
Mi padre observaba callado, estaba sentado en sofá con los brazos cruzados, a veces no entendía como podía permanecer tan tranquilo viendo como todo se está cayendo en nuestro alrededor. ¿Que estará pasando por su mente?
-Kizashi, debemos salir de Alemania, ya esto se nos está yendo de las manos, lo he perdido todo y pronto nos echaran de nuestras casas como perros, es injusto. – dijo el señor Hollander.
-pero ¿dónde iremos? – pregunto mi madre, observando a papa.
-no te preocupes cariño, pronto solucionaremos esto y empezaremos de cero en otro lugar, pero deben entender que será difícil para nosotros salir de este país, así que tengan paciencia. – expreso con esa sonrisa calmada que tanto lo caracterizaba. – Sakura cariño, ¿no quieres unas galletas de almendras? Ve a la cocina y come algo hija.
Sabía que significaba eso, no quería que la "niña" escuchara cosas de adultos. Obedeció en silencio, dirigiéndose a la cocina, junto a ella se unieron su madre y la señora Hollander.
-¿no crees que Sakura debería de comer menos? digo eres una niña preciosa pero veo que estas… muy desarrollada para tu edad – dijo Anna mirándola de arriba abajo. Esto hizo que se sintiera incomoda y avergonzada, ¿Qué estaba sugiriendo? ¿Que estaba gorda?
-querida, Sakura es una señorita de 15 años, se formó hace 3 años es normal que su cuerpo empiece a cambiar. – dijo con naturalidad, dándole el seno a su hermano. Provocando un gran enojo de mi parte, había roto nuestro secreto.
-¡Mama era un secreto!- Grito enojada, para irse corriendo a su habitación. El tema de su menstruación era algo delicado para ella, que se lo haya dicho a esa señora chismosa era lo peor que había hecho.
Al entrar a su habitación y tirarse a la cama, recordó aquel día tan horrible para ella, el día en que según su padre dejo de ser un capullo, avergonzada se paró lentamente, parándose frente a su espejo.
Se miró de arriba abajo, para comprobar si lo que dijo esa señora era cierto. Empezó a desatarse el lazo de su vestido, quitando cada uno de sus botones. Nunca había hecho tal cosa, nunca se había mirado desnuda en su espejo, al dejar caer aquella prenda en el suelo, lo que vio la dejo en shock.
Llevo su mano a la boca horrorizada. Su cuerpo era totalmente distinto, ¡ahora parecía una mujer! sus senos, eran grandes a su parecer, redondos y llenos, sus caderas estaban más anchas, esa era la razón por las cuales su madre modificaba sus vestidos, no por estar gorda, no lo estaba, solo… su cuerpo estaba cambiando. Llevo su mano hacías sus senos rosando su pezón son la punta de sus dedos, provocándole un sensación tan desconocida para ella, un cosquilleo algo… placentero?
El llanto de ren nuevamente hizo que saliera del aquel trance. ¿Qué estaba haciendo? Recogió rápidamente su vestido, prometiendo no volver a hacer aquello nunca más.
17 de octubre 1941- Berlín, Alemania
Estaba parada frente al mostrador, buscando entre sus libretas el número telefónico de una de sus amigas de la escuela. Había marcado a dos de sus amigas anteriormente pero una de ella no contesto y otra dijo estar muy ocupada y no tenía tiempo para conversar. Recordó a Alicia una chica algo tímida pero encantadora con la cual había tenido una buena amistad durante mucho tiempo, habían perdido comunicación al cambiar de escuela.
-haber… aquí esta!- emocionada marco rápidamente el número, esperando impaciente a que contesten.
-familia Schell, con quien desea hablar- respondió una voz femenina.
-amm buenas tardes ¿se encuentra Alicia?
-espere un momento por favor.
Pasaron varios segundos que para ella fue una eternidad, hasta que por fin la chica había atendido.
-hola Alicia, soy Sakura, ¿cómo estás? – dijo emocionada la chica, por fin había podido tener comunicación con una de sus amigas.
-¿S-sakura? ¿Por qué me llamas? – pregunto la chica con voz algo nerviosa. Frunció el ceño al escuchar aquella respuesta tan cortante, se esperaba algo más emotivo por parte de una de sus mejores amigas.
-bueno es que tenía mucho sin saber de ti, pensé que te habías mudado, ¿por qué nunca me llamaste? – pregunto algo extrañada – pero no importa, ya que he dado contigo, ¿cuándo nos reuniremos? necesito contarte muchas cosas! – dijo contenta, pues necesitaba urgente de una amiga con la cual charlar.
-lo siento Sakura, pero eso no podrá ser, t-tu… ya no somos amigas- respondió rápidamente – y no me vuelvas a llamar- termino colgando la llamada.
Estaba sorprendida y sobre todo dolida, que había pasado para que le trataran así? Cerró el teléfono tirando la libreta con fuerza. Sentando se golpe en el suelo, sus ojos empezaron a aguarse. ¿Porque ahora todas sus amigas le daban la espalda?, todo por la situación que estaba pasando?
-Sakura, que ocurre?- pregunto su madre preocupada al verla llorar tirada en el suelo.
-madre, porque todos nos dan la espalda? – pregunto, mirándola fijamente a los ojos, esta solo miro esquivo su mirada, haciendo como si no la habría escuchado.
-levántate, tenemos muchas cosas que hacer – respondió avanzando hacia la cocina.
En ese momento se sintió sola, todo había cambiado, incluyendo su familia.
30 de marzo de 1942 – Berlín, Alemania
Hoy escaparían de Alemania, su padre después de tanto tiempo por fin había encontrado personas dispuestas a ayudarlo en Inglaterra. Los hollander habían desaparecido repentinamente, y se rumoreaba algo sobre un campo de trabajo, pero mi padre decía que eso le traía mala espina.
Eran las 6 de la mañana, ya estábamos listos, madre se encargó de abrigarnos bien y guardar lo necesario para comer en el camino. Ren estaba emocionado por fin a sus 3 años saldría a dar un largo paseo.
Lástima que ese paseo seria recordado como el peor de toda su vida, increíblemente dos días después de su cumpleaños número 17, iba a vivir en un infierno.
Justo cuando decidimos partir, tocaron fuerte y repetidas veces la puerta. Todos nos miramos asustados ¿quién era a esta hora? Y por que tocaban con tanta urgencia. Mi madre cargo a Ren abrazándolo fuerte. Yo me acerque a esta temerosa.
Padre estaba estético, sin saber cómo reaccionar. Los fuertes golpes en la puesta seguían retumbando en nuestros oídos. Con una mirada decisiva decidió abrir.
-vaya hasta que por fin deciden abrir, veo que van de salida – dijo un señor acompañado de varios hombres atrás. – ¿es usted el señor Haruno? – pregunto uno de ellos a mi padre.
Este asintió. Muerta de nervios pregunte – ¿qué quieren?
Uno de ellos sonrió cínicamente respondiendo – oh! no te preocupes preciosa, venimos a llevar a tu papi y mami a un lugar donde podrán trabajar a favor del país, debido a que Alemania ya no es un lugar seguro, por la guerra y debemos refugiarlos.
Fuera habían más personas siendo sacadas de sus casas, varios camiones en espera con familias ya dentro y otras se quejaban diciendo que no irían a ningún lado, siendo obligados a subir diciendo que era una orden del Führer.
Dentro, estábamos congestionados, una familia cargaba un pequeño de la edad de Ren, este lloraba temeroso ante el alboroto. Estaba nerviosa, a donde nos llevarían y que pasaba con los que nos esperaban en Inglaterra. Estaba tan confundida.
Al llegar, un tren nos esperaba, pero más que eso parecía un tren para animales. Veía montones de guardias de la SS armados indicándonos que avancemos en orden, gritando que no nos preocupemos que dentro nos brindaran alimentos y bebida. Habían cientos de personas con sus pertenecías agrupadas frente a los ferrocarriles, otros se quejaban por el desorden.
Un señor de avanzada edad hablaba sin parar, aparentemente nervioso, su esposa trataba de calmarlo pero era en vano.
"¡Entren ordenados! ¡No empujen! ¡Entren todos, vamos! "Escuchaba gritar a los guardias, empujando a los demás para que entren, de repente una mujer se salió corriendo tratando de escapar. Los guardias rápidamente la atraparon, pero esta se rehusaba a entrar gritando -no entrare a ese lugar! Es una falsa, nos están engañado! creen ustedes de verdad que se van a trabajar?, esos vagones no llevaran a la muerte, a la MUERTE! – grito esa mujer provocando la ira de los guardias.
La gente empezó a turbarse, nadie quería entrar a los vagones. Un guardia enfurecido apunto con su pistola hacia la frente de aquella mujer rebelde, ordenándole que entrara, esta no se inmuto mirándole de forma retadora.
-te di una orden, sube – ordeno una vez más. Esta lo miro con odio, escupiéndole en la cara.
Espantada retuve un grito ante tal hazaña, mi padre nos halo hacia atrás, mientras que mi madre se dio la espalda con Ren en brazos para no ver lo que estaba a punto de suceder.
-perra judía – dijo limpiándose la cara, para luego volver a apuntarle con el arma, disparándole en la cabeza.
Gritos de miedo e ira empezaron, nos obligaron a subir a todos cerrando las puertas. – Sakura ven-gritaba mi padre para no perderme entre la gente. Ren lloraba aferrado a mama y esta estaba en shock. La gente empezó a murmurar, otros llorar. Notamos como solo había una cubeta con poca agua y no había comida. Caímos en la trampa, ¿qué harán con nosotros? Al rato de las horas la gente empezó a gritar de desesperación, los gritos de ayuda, hambre y sed eran desesperante, el calor y el poco espacio era asfixiante. Empecé a llorar, quería salir de aquí, todos queríamos salir. Todo saldrá bien dijo mi padre con una sonrisa. Y yo hubiera deseado creerle.
4 días de viaje, y ya ha iban 7 muertos. Una señora de avanzada edad murió de un infarto, un señor al pedir comida a uno de los guardias en una de las paradas, un bebe asfixiado por su madre para no verlo morir de hambre y esta misma suicidándose más tarde con una cuchilla, entre otras más por causa que ya desconocía. El hambre, el encierro, el olor ha muerto, el calor, la sed, ver como mueren uno a uno, ver como otros caen en la demencia, los llantos de madrugada, ver a mi madre sufrir intentando darle el seno a un niño de 3 años para que sobreviva, frustrándose porque hace 1 años dejo de lactar, Escuchar a papa echarse la culpa, escuchar las esperanza de aquellos que aún tenían la fe que saldrán libres. Solo podía cerrar los ojos y volver atrás, cuando era feliz con lo poco que tenía.
Y el tren se paró, esta vez habíamos llegado al verdadero infierno.
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Nota: hello, traje este nuevo fic y quiero decirles que esta idea me estaba rondado hace un tiempo.
Les confesare algo, escribir esto no fue nada fácil debido a que está relacionado con un acontecimiento que sucedió, la segunda guerra mundial y uno de los actos genocidas más grande de la historia, que fue la aniquilación de judíos de distintas partes de Europa, gitanos, rusos, negros franceses, españoles y todo aquel que se oponían al régimen. Debía ser cuidadosa para no cometer algún error con datos de la época, por lo que estudie bastante estos temas, perooo como somos humanos cualquier error me lo dejan saber jeje.
Como ya saben el fic es mío y se basara en como Sakura una joven de ascendencia judía lucha por sobrevivir al holocausto con la ayuda de un general de la SS llamado Sasuke Uchiha. Como ambos se enamoraran lentamente en un ambiente donde el amor no es permitido donde el odio y la muerte prevalecen, pero ni la raza, ni la cultura podrán evitar que estos dos jóvenes se unan intensamente.
ADVIERTO que esto no será color de rosa, ni tan romántico, al contrario habrá muchas escenas crudas, donde quizás, sientan rabia o derramen una lágrima etc. También participaran algunos personajes del anime.
