Después de la carta amor.
Preludio 17
Después de la charla con Sakura, vía telefónica, Shaoran decidió dar una caminata por los jardines de la mansión Li para elegir qué decisión tomar. Su deseo por visitar Tomoeda en el evento de los cerezos en flor era enorme, pero su deber por cumplir sus obligaciones también era importante para él.
Al caminar, notó los destrozos de la batalla de la noche anterior dentro de los muros de la mansión. Muchos trabajadores limpiaban el terreno y reconstruían los muros caídos. Otros trabajaban con madera reconstruyendo las secciones consumidas, donde se encontraba la habitación de Shaoran, el gimnasio donde entrenaba artes marciales y una de las cocinas de la mansión.
Siguiendo su caminata, se topó con Ranma Saotome y un hombre mayor, de unos 50 años, que peleaba contra él en lo que parecía ser una batalla de entrenamiento. Ambos tenían movimientos muy ágiles y la batalla parecía bastante reñida. Decidió observar en silencio por un momento, para evaluar las habilidades del que muy seguramente sería su próximo maestro de artes marciales.
Dentro de la batalla, Ranma lazó a su contrincante a uno de los charcos formados tras el incendio y el agua utilizada para apagarlo. Al caer, se sorprendió al ver salir a un enorme panda. Rápidamente comprendió que se trataba el mismo panda que los acompañaba en la batalla de la noche anterior.
-Los lagos encantados de Jusenkio…- susurró Shaoran impresionado. Él había estudiado sobre la existencia de los míticos lagos encantados, sin embargo, su localización era un secreto dados sus peligrosos efectos en quienes eran maldecidos al caer en sus estanques.
Ahora, sería el panda quien lanzaría a Ranma al charco de agua, quien se convertiría al instante en una versión femenina y pelirroja de sí mismo, que seguiría la batalla como si nada hubiera sucedido.
Shaoran también recordó la técnica que Ranma había utilizado para vencer al dragón. ¿Qué clase de magia o ataque era ese? El dragón había recibido potentes rayos contra su cuerpo si sufrir ningún daño. Sin lugar a dudas, el ataque de Ranma superaba en cientos de veces el poder de su magia y aprender algo así era muy valioso.
-¿Qué creen esos dos que están haciendo?- Shaoran escuchó la voz de uno de los ancianos, dirigiéndose a un trabajador.
-No… no lo sé señor, están entrenando…- contestó atemorizado un hombre fornido que cargaba equipo de limpieza para restaurar las áreas afectadas.
-¿Entrenando al aire libre y haciendo todo ese escándalo? Que vulgares…- se quejó el anciano mientras continuaba su camino.
Shaoran tenía ese día libre ya que tanto su habitación como el gimnasio de entrenamiento habían sido destruidos, por lo que tenía su primer día de descanso en meses. Ranma se percató de su presencia y decidió saludar a Shaoran.
-¡Buenas tardes joven Shaoran!- sonó la dulce, pero aguda voz femenina de la pelirroja.
-Buenas tardes… ¿Maestro Ranma?- contestó Shaoran dudativo si debía llamarle Ranma al estar transformado.
Ranko sonrió entendiendo la duda.
-Bueno, oficialmente me llamo Ranko cuando soy… chica, pero puedes llamarme Ranma igualmente, todos prefieren hacerlo así. ¿Te gustaría entrenar con nosotros?-
Shaoran había observado la batalla y tenía que aceptar que sería apaleado si se atrevía a entrenar con ellos. Shaoran era un excelente mago, pero sus artes marciales cuerpo a cuerpo eran muy inferiores a las de ellos aún después de meses de entrenamiento.
-Yo… preferiría consultarte sobre la decisión de hoy…- comentó Shaoran declinando la invitación.
-¡Oh, sé que es algo importante para ti ir a Japón y he pensado en la solución perfecta! Tu madre y yo hemos charlado y estoy seguro de que te sorprenderá…- sonrió Ranko tomando del hombro al chico.
Shaoran había crecido unos centímetros desde la última vez que había visto a Sakura y curiosamente, coincidía con la estatura de Ranko, que al ser chica era mucho más baja que Ranma en su versión masculina.
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Justo a las 6 por la tarde, el consejo se reunió nuevamente para determinar qué acción se tomaría sobre el nuevo maestro de artes marciales de Shaoran.
-Shaoran… hemos sido pacientes y te hemos dado todo el día para elegir tu decisión. Te recordamos las opciones que posees. La primera es aceptar nuestro ofrecimiento de ir a Japón para el evento que tanto deseas compartir con esa chiquilla nipona. La segunda, es quedarte aquí en China, siguiendo tu entrenamiento e incluyendo a este extranjero. ¿Qué decisión vas a tomar?-
Shaoran dio un paso adelante y se aclaró la voz.
-He decidido aceptar a Ranma Saotome como mi maestro de artes marciales…-
Aquellas palabras generaron un murmuro de descontento entre los ancianos.
-En ese caso, tenemos unas cuantas reglas para aceptar esa decisión…- comentó el anciano, mientras Ranma, el panda, la madre de Shaoran y el joven castaño escuchaban con atención. Otro anciano tomaría la palabra.
-Nos parece de lo más desagradable que anden por ahí el chico extranjero y su mascota el panda peleando por los jardines, haciendo ruido y alboroto. Queda completamente prohibido hacer esto, entrenarán en el gimnasio como personas civilizadas…-
-Entendido…- comentó la madre de Shaoran, afirmando con la cabeza.
-Así mismo…- comentó un tercer anciano. –Los entrenamientos con el extranjero no podrán interrumpir los entrenamientos que ya tenías anteriormente. Así que deberán buscar tiempo para entrenar fuera de tu ya saturado horario…-
Shaoran dudó sobre esta regla, su horario de entrenamiento y estudio ya era de por sí muy exigente, así que giró la mirada hacia su madre buscando su aprobación. Ella le miró serena, afirmando con la cabeza.
-Entendido…- respondió Shaoran.
-Bueno, es todo, pueden retirarse…- comentó el primer anciano, pero sería interrumpido por la madre de Shaoran.
-Consejo… tengo una sugerencia…-
-¿Otra más?- argumentó uno de los ancianos con molestia.
-Así es…- confirmó la madre con un tono severo. –La habitación de mi hijo, así como el gimnasio han sido destruidos tras el ataque. ¿Cuánto estiman ustedes que tardará en ser reconstruidas estas áreas de la mansión?-
Los ancianos murmuraron entre ellos. La destrucción del gimnasio era una carta bajo la manga, ya que sin un lugar donde entrenar e impidiendo que se entrenara en los jardines de la mansión, aquello afectaría el desempeño de Shaoran cuando peleara contra Meiling, así que exagerarían la fecha de reconstrucción.
-Se estiman d meses…- comentó el anciano. La madre de Shaoran afirmó con la cabeza y continuó.
-Ahora bien, si Shaoran hubiera aceptado el viaje a Tomoeda, es muy probable que el Clan hubiera pagado los vuelos de avión y hospedaje de Shaoran, así como comidas y diversiones, ¿no es así?-
Otro anciano respondió con impaciencia.
-Efectivamente…-
-Bueno… pues resulta que Ranma Saotome en su calidad de maestro, me ha sugerido un entrenamiento especial a realizar durante el tiempo que Shaoran no podrá entrenar. Quiero que le permitan ir a Shaoran junto a Ranma a un viaje hacia Tomoeda, pero ellos caminarán y nadarán todo el camino, así como pagarán sus gastos. Estarán de vuelta antes de 3 meses, justo para poder utilizar el nuevo gimnasio…-
Los ancianos murmuraron con molestia.
-Eso descuidaría sus estudios académicos y si él reprueba estos, perderá el derecho a ser el líder del Clan Li…- respondió uno de ellos con suficiencia.
-Shaoran estará listo para sus estudios académicos. Utilizará el doble de tiempo al regresar del viaje para ponerse al corriente en sus estudios y llevará un dispositivo de aprendizaje al viaje para estudiar en sus tiempos libres…-
Shaoran miraba a su madre completamente sorprendido. Era la solución perfecta a todo el problema que tanto le molestaba.
Los ancianos murmuraron entre ellos para dar una respuesta a esta petición.
-Shaoran recibirá un examen académico al regresar del viaje. Si su nota no es perfecta, inmediatamente perderá el derecho a ser líder…-
Esta vez la madre de Shaoran sería quien miraría a su hijo buscando su aprobación. Shaoran afirmó con seguridad y una sonrisa.
-Así será…- comentó la madre a los ancianos, que murmuraron una vez más entre ellos.
-Muy bien, es aceptada la petición, pero monitorearemos la ubicación de Shaoran usando el dispositivo de aprendizaje, así como las cuentas bancarias relacionadas a él, para que no hagan trampa en cubrir los gastos de alimentos y transporte. Pueden retirarse…-
Los ancianos confiaban que un viaje a pie y a nado desde Hong Kong hasta Japón sería un reto demasiado grande para ser cumplido en tan solo 3 meses, así mismo se asegurarían de que la madre de Shaoran no ayudara a su hijo en cubrir ciertos gastos. Así mismo, Shaoran debería estudiar durante el recorrido y aprobar los exámenes al regresar. Las probabilidades decían que Shaoran sería vencido por sus propias reglas.
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Mientras tanto en Japón, durante esa misma tarde, Eriol y Tomoyo seguían charlando en la nueva mansión del joven británico.
-¿Qué significado puede tener ese sueño, Eriol?- comentó Tomoyo con preocupación.
-No lo sé con exactitud… pero he tenido otros sueños…-
Tomoyo abrió los ojos con interés.
-Aunque no sé a qué enemigo nos enfrentamos, pude observar a Sakura, a Shaoran y a ti, junto conmigo, pelear contra ese ser o grupo de seres, ya que parecían ser al menos 3 enemigos…-
Eriol tomó un sorbo de té al terminar.
-¿Yo también peleaba?- comentó Tomoyo con sorpresa.
-Efectivamente, te vi pelear como una maga junto a nosotros…-
Tomoyo sonrió sin poder contenerse. Ella adoraba ver a Sakura utilizar magia y en su interior siempre había deseado poder volar como ella lo hacía con su báculo.
-¿Es eso posible?...-
Eriol sonrió complacido ante el interés de la chica de ojos azules.
-Bueno, no cualquier mortal puede ser mago, en realidad se necesita poseer una carga mágica en tu interior para tener posibilidades de convertirte en maga. Aunque si me lo preguntas, no creo que eso sea problema para ti. Cómo te lo decía antes, no es una coincidencia que estés en la vida de Sakura y todos quienes la rodeamos, tenemos cargas mágicas. Yukito, Touya, Shaoran, Kerberos, su propia madre, yo y desde luego, tú…-
-Pero yo jamás he hecho algo mágico…- Tomoyo parecía desanimada.
-¿Y acaso Sakura había hecho algo mágico antes de conocer a Kerberos…?-
Tomoyo sonrió con algo de seguridad. A decir verdad Sakura era una niña común y corriente hasta la llegada de Kerberos. Si ella había podido, ¿qué le impediría a Tomoyo lograr algo similar?
-Debo esforzarme mucho para ser de utilidad contra ese enemigo, ¿no es así?-
Eriol sonrió con cierto aire deprimido.
-Es muy importante, ya que en el sueño no estábamos ganando…-
-Es por eso que creaste tus propias Carta Eriol…- comentó Tomoyo preocupada.
-Y es la misma razón por las que vamos a crear las cartas Tomoyo y las cartas Shaoran…-
-¿Tendré mis propias cartas?- comentó la chica olvidando sus modales, completamente emocionada por la noticia.
Eriol sonrió, algo sorprendido.
-Bueno, no puedo asegurártelo justo ahora, eso dependerá de tu magia, pero si logras dominarla correctamente, podrás crear tus propias cartas. Shaoran desde luego está ya mucho más entrenado, por lo que el que cree sus propias cartas será un proceso relativamente sencillo, inclusive menos infructuoso que el de Sakura…-
Con aquella buena noticia, Tomoyo había olvidado sus preocupaciones. Al final, no importaba mucho si lo que sentía por Sakura era amor, si al final tendría la oportunidad de pelear a su lado. Así mismo, cumpliría uno de sus más prohibidos sueños, que era el verse en video junto a Sakura enfrentando poderosos enemigos. No sería más la chica de la cámara, ahora ella misma tendría acción.
Eriol observaba a Tomoyo con una media sonrisa, complacido por tener a Tomoyo como parte del equipo, pero sabiendo que aun así probablemente no sería suficiente para enfrentar a esos extraños enemigos que sus sueños le revelaban. Ahora, pensaba en reclutar a los nuevos amigos, los de Australia, ya que sentía que así debía hacerlo, aunque no tenía pruebas de que fueran seres mágicos, algo le decía que serían de utilidad.
-Tu tarea para mañana, Tomoyo, es dibujar el arma que utilizarás. Sakura y yo usamos báculos, por lo que no te recomendaría un báculo más. Shaoran usa una espada, así que trata de crear un arma especial para ti. Estoy seguro de que con tus habilidades de diseño, crear tu propia arma será de lo más sencillo…-
Tomoyo afirmó sonriente, no podía creerlo.
-Quiero que mantengamos esto en secreto para Sakura por un tiempo más, por lo que tendrás que contarle alguna mentirilla cuando vengas a entrenar. No voy a poder utilizar la limosina todos los días, pero estoy seguro de que sabrás como llegar aquí…- Eriol señaló una enorme mansión a lo lejos que quedaba justo a espaldas de la mansión donde Eriol ahora se hospedaba.
-Es… mi casa…- comentó Tomoyo sorprendida.
-Ahora también somos vecinos…- y sonrió, resultando que Eriol había rentado a la madre de Tomoyo la mansión de atrás de su propio hogar. Tomoyo no se había percatado porque ella no solía pasearse por esos terrenos destinados a ser rentados, pero el rápido viaje en auto debía haber sido al menos confuso.
Continuará…
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