Después de la carta amor.
Preludio 18
En tanto Tomoyo y Eriol tenían su importante conversación y Shaoran junto con Ranma se preparaban para salir a su viaje de entrenamiento, Sakura se sentía algo sola y aburrida en su nuevo hogar.
Una vez había terminado de llorar por la ausencia de Shaoran, decidió ir a la cocina de la mansión para preparar algún postre para la cena. Sakura era una niña muy activa y siempre buscaba la manera de distraer su mente de las malas emociones.
Sin embargo, cuando llegó a la cocina, se encontró con un grupo de cocineras experimentadas haciéndose cargo de la que sería la cena de esa noche y pensó que si usaba la cocina en ese momento sólo importunaría.
Así que continuó su camino, saliendo a los jardines de la mansión y tomo asiento en una piedra plana, suspirando con aire nostálgico. Tomoyo era una compañera muy tenaz y prácticamente nunca la dejaba sola, por lo que no tenerla a su lado le daba una sensación de vacío.
-¿Sakura… qué haces aquí tan… sola?- exclamó una voz masculina pero infantil. Se trataba de Romeo, que también paseaba por los jardines.
-Oh… hola Romeo…- sonrió Sakura amablemente. –Me sentía algo aburrida en la habitación, por lo que, quise salir a tomar el sol…-
Romeo se acercó a la chica de ojos verdes y le sonrió amablemente.
-¿Puedo hacerte compañía?- preguntó cortésmente.
-Claro que sí…- contestó la castaña con una risita que sonaba como campanas de hadas.
Después se hizo un silencio entre los dos, donde la niña observaba el cielo azul casi sin nubes y Romeo dudaba sobre qué hablar. Aquella era una extraña situación, ya que Tomoyo jamás solía dejar sola a Sakura.
-Sé que ya lo dije antes, pero realmente nos gustaron los Brownies que preparaste para nosotros…- comenzó Romeo con una sonrisa, pero Sakura dio un suspiro entre molesto y melancólico.
Romeo hizo una pausa y miró con el rabillo del ojo a su compañera, evaluando su reacción.
-Perdón, ¿he dicho algo malo?- comentó nuevamente el joven. Con ello Sakura salió de sus sueños y se apresuró a contestar.
-¡No… no, para nada!... perdóname tú a mí, es que…- Sakura se debatió sobre si contarle sus preocupaciones a Romeo, al final se trataba de un chico y a veces a ellos los temas emocionales no les resultan tan atractivos. Sakura detestaba no poder contarle a Tomoyo sobre la llamada de Shaoran. ¿Dónde estaba y por qué Eriol no la había invitado a pasar el día con ellos?
Mientras Sakura pensaba en esto, hizo otra pausa prolongada y frunció el ceño con molestia. Romeo la observó en silencio unos instantes.
-Sabes que puedes contarme lo que sea que te preocupe, ¿verdad Sakura?- comentó el chico con una adorable sonrisa, volviendo a sacar de sus sueños a Sakura.
La castaña sonrió de vuelta con amabilidad y empezó a contarle a Romeo acerca de que Shaoran no podía visitarla como habían prometido. Romeo escuchó con paciencia cada detalle, porque entre más conociera a Sakura y sus sentimientos, más probabilidades tendría de ganar su corazón en el futuro.
-Bueno… un caballero no rompe sus promesas…- comentó Romeo, tratando de que Sakura empezara a pensar mal de Shaoran, pero la pequeña niña se apresuró a negar con la cabeza para corregirle.
-Es su clan, él debe ser el próximo líder, yo no puedo ser la causa de que él no logre eso…-
Romeo cambió su mirada al cielo, pensativo y después respondió.
-Bueno, parece un chico muy ocupado y lo que has dicho tiene parte de verdad. Tal vez es un chico muy ocupado para tener una novia tan linda como tú, Sakura…-
Sakura coloreó levemente de rojo sus mejillas ante el cumplido. Romeo se apresuró a continuar.
-Tal vez… si de verdad le amas, no deberías intervenir tanto en su vida… ya sabes, probablemente no es un buen momento para que él tenga una novia… que además vive tan lejos de China…-
Con aquellas palabras, Romeo logró que Sakura abriera sus bellos ojos verdes como platos. Aquellas palabras le hacían mucho sentido a Sakura. ¿Qué pasaba si ella sólo era una piedra en el camino de Shaoran? Ella sólo lograba distraerle, lo alejaba de sus objetivos con su mera presencia. ¿Qué clase de chica era ella si prefería sus intereses egoístas por sobre las obligaciones de Shaoran?
Sakura guardó silencio entristecida ante las palabras de Romeo. Definitivamente escuchar eso era un duro golpe, pero Romeo seguramente sólo estaba siendo honesto. Esta era la diferencia entre un amigo hombre y una amiga, los hombres solían decir la verdad sin tantos rodeos y además te daban la visión masculina de un problema.
Sakura jamás había tenido un amigo al que le pudiera confiar temas tan complejos como este. Lo más cercano era su hermano o su propio padre, pero seguramente a ellos no les podría confiar estos temas tan vergonzosos. Así que al final, Romeo podría convertirse en un amigo valioso.
-Pero, nada ganamos estando molestos con la vida. ¿Qué dices si vamos por un helado al parque pingüino? Yo invito…- sonrió Romeo, usando toda su confianza, aunque por dentro el corazón le latía a 1000 revoluciones por minuto. Trató de lucir poco interesado y su plan daría resultado.
-Sí, eso suena muy bien… vamos, sólo déjame ir por una sombrilla…-
El sol era realmente fuerte ese día. Romeo no podía creer su buena suerte, por fin después de tanto tiempo había logrado tener una "cita" con Sakura Kinomoto, pero pronto el karma llegaría a su camino.
-¡Hermanito, yo también quiero un helado!- sonó la voz alegre de Hallie, su hermana, que apareció desde la ventana de su habitación justo encima de Romeo.
-¿Qué? ¡Claro que no, tú no estás invitada!-
Antes de que Sakura saliera, Hallie ya estaba abajo con su propia sombrilla y una sonrisa en el rostro. Desde luego, Sakura aceptó su compañía sin ningún problema.
-¡Será un día genial de amigas y… Romeo!- comentó Hallie tomando del brazo a ambos, en medio.
-Pero tú no has sido invitada…- refunfuñó Romeo suavemente. Hallie le miró con molestia mientras Sakura, aún sumergida en sus pensamientos, pasó por alto toda la situación.
Romeo se había portado mal con Hallie hacia sólo un par de minutos, por lo que esta era la revancha de la de cabellos rubios.
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En otra zona de China, los meses pasaban y el entrenamiento de Meiling había alcanzado un nivel digno de participar en el torneo de las mujeres más poderosas de China. Este torneo lo realizaban con regularidad en el pueblo de Shampoo ya que les permitía medir sus fuerzas y mejorar sus ataques.
Shampoo había sido la campeona 3 años consecutivos, hasta que una forastera pelirroja se había aparecido en el pueblo y había vencido a la campeona con mucha facilidad. Tras esa batalla, Shampoo abandonaría el pueblo con la intención de asesinar a aquella guerrera de cabellos de fuego.
Tras la ausencia de Shampoo, serían sus hermanas campeonas por 3 años consecutivos, hasta que finalmente Shampoo regresaría al pueblo de nueva cuenta, aún soltera.
Tras su regreso, Shampoo había cambiado en personalidad. Nunca había sido sumamente dulce, pero ahora parecía más seria y malhumorada. La razón, es que no había podido lograr su cometido de casarse con Ranma Saotome, ya que este último había formalizado su relación con Akane Tendo hacía sólo un par de meses. Cuando esto sucedió, Shampoo abandonó Japón con el deseo de convertirse en la guerrera más fuerte, no sólo de Japón o China, sino de todo el planeta. Ser tan fuerte que ni Ranma Saotome pudiera vencerla en su forma masculina y sólo así, su honor sería restaurado.
Tan sólo a unas semanas de su regreso, Cologne, la matriarca de la familia de Shampoo había recibido el encargo del Clan Li para entrenar a la que sería la primer candidata a ser líder del poderoso Clan en más de 2000 años. Aquél era un honor que no podían rechazar y así mismo, la paga era suficiente como para pagar todos los gastos de sus 3 nietas y la misma invitada.
Así que, con estas metas en mente, Shampoo se preparaba para recuperar el campeonato de su pueblo y con el torneo en puerta a tan sólo 2 semanas, los entrenamientos se habían vuelto más exhaustivos para Meiling, que ya en este momento, bien podía vencer a Akane y Kodachi en batalla sin mucha dificultad. Su nivel de pelea era comparable al de Ukio o Moose y desde luego, había dejado atrás a Shaoran.
Técnicas como las castañas calientes o el truco de la explosión ya eran dominados por la prima de Shaoran y se estaba preparando para aprender técnicas más poderosas, como el rugido del león, la multiplicación de su presencia, la desaparición de su cuerpo en el medio que le rodea, entre otros.
Pronto tendría oportunidad de medir fuerzas con sus nuevas hermanas de batalla y otras mujeres del pueblo, aunque era ya muy probable que se encontraba entre las 10 mujeres más fuertes de la competencia.
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En Hong Kong, Shaoran junto a Ranma y Genma, ya habían preparado sus enormes mochilas de viaje.
Los ancianos se habían apresurado en suspender toda comunicación a Shaoran con el mundo, por lo que le fue imposible avisar a Sakura que finalmente sí podría visitarla en aproximadamente 1 mes. La madre de Shaoran sólo pudo proporcionarle algunas raciones de comida instantánea que le durarían no más de 7 días, también le dio su dispositivo de aprendizaje, que se trataba de una Tablet, la cual contaba con un generador eléctrico de bolsillo que al hacerlo girar por al menos 2 horas, lograba dar carga completa al dispositivo. Además de una bolsa anti-derrames que le permitirían proteger el dispositivo cuando nadaran desde China hasta Japón.
Esa misma tarde Shaoran se despidió de su madre y hermanas. Estas últimas le abrazaban y le decían a gritos lo mucho que lo extrañarían, mientras su madre sólo le deseo mucha suerte y ánimo, porque tenía que estar de vuelta en no más de 90 días o si no, el clan lo dejaría de considerar un candidato para liderarlo.
-¿Qué ruta seguiremos?- comentó Shaoran, utilizando la Tablet que contaba con geo localización, permitiéndole ver el mapa de toda China.
-Nosotros no usamos este tipo de tecnología en nuestros viajes…- comentó Ranma molesto con el aparatejo que los venía siguiendo durante el recorrido.
Shaoran siguió mirando el mapa con paciencia.
-Creo que desde Hong Kong podríamos ir a Xiamen, después la costa hasta Wenzhou y posteriormente hasta Shangai, desde ahí podríamos nadar hasta Nagasaki en Japón y caminar todo el país hasta Sendai y posteriormente Tomoeda… si caminamos 100km por día, llegaremos con tiempo de sobra…-
Ranma miró a Shaoran divertido y soltó una patada a la Tablet, haciéndola volar por los aires.
-Ya te dije que no usaremos tecnología en este viaje, además… hay unos lagos que quiero visitar primero…-
Shaoran corrió tras la Tablet preocupado de que esta hubiera sido dañada con el ataque, mientras Ranma, que conocía bien el mapa de China, sabía que la ruta sería mucho más grande que la que Shaoran había propuesto, ya que Jusenkyo se encontraba en la triple frontera, entre China, Corea del Norte y Rusia, un lugar tan secreto y peligroso que muy pocos sabían cómo llegar.
Continuará…
