Después de la carta amor.

Capítulo 19

Al finalizar la amena reunión, Eriol ya no acompañó hasta su hogar a Tomoyo, sin embargo, sí ordenó a su limosina le llevara hasta la puerta de su hogar, a pesar de estar literalmente, a 1 calle de distancia.

Tomoyo encontró su hogar sin sus amigos, ya que ni los gemelos, ni Sakura se encontraban en él. Pensó, de manera atinada, que habían decidido salir.

Haber dejado a Sakura a solas le causaba remordimiento, ya que ella siempre solía incluirla en todos sus planes y mucho más aún, desde que compartían la misma habitación.

Sin embargo, Tomoyo también necesitaba un tiempo a solas para poder asimilar toda la información que Eriol le había compartido.

Desde luego, ella no recordaba en absoluto lo que realmente sucedió en las navidades del año pasado. Ella, como todos los habitantes de Tomoeda, habían sufrido el extraño efecto de pérdida de memoria y había decidido aceptar como real, la historia oficial del gobierno acerca de la caída de un pequeño meteorito, que, por azares de la mala suerte, había impactado justo la casa de Sakura.

Sin embargo, Eriol había mostrado una posibilidad más, una en la que algo más extraño, más místico y desconocido, había sucedido justamente en esa fecha, algo relacionado a la magia y a un fuerte enemigo.

Tan grave parecía la situación, que Eriol se había decidido a crear sus propias cartas mágicas y no sólo eso, si no que aprovechando la carga mágica que poseían los seres queridos de Sakura, había decidido crear un ejército de magos, que incluía a Sakura y Eriol, además de Shaoran y a la propia Tomoyo. Inclusive, había hablado de los hermanos de ojos azules como posibles candidatos a formar parte de aquél, aunque pequeño, ejército mágico.

Y lo que más le agobiaba, es que no podía confiarle toda esa información a Sakura, al menos, no aún, ya que Eriol le había pedido ser cautelosa.

Tomoyo pensaba sobre todo esto mientras miraba, con expresión perdida, el enorme vestidor de su habitación. Una cosa era ser la amiga de la Card Captor. Exponerse al grabar, pero huir si las cosas se ponían realmente peligrosas. Pero otro nivel era tener que ser la protagonista mágica y aunque, a diferencia de Sakura, a ella no le tocaría pelear sola, no dejaba de atemorizarle la situación.

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

En ese mismo instante, Romeo, Hallie y Sakura, llegaban al parque pingüino para degustar el sabroso helado.

Romeo se había mantenido serio durante el trayecto, molesto porque su hermana había decidido atentar contra la cita que tantos meses le había costado lograr. Sakura, era un estilo de ser preciado, que se hacía amar con mucha facilidad. Sakura, había logrado incluso ganarse la amistad de Meiling en el pasado y si lo había logrado con ella, cualquier persona estaría en peligro de ser atraído por su innata belleza mágica y, porque no decirlo, también física a ojos de un chico como lo era Romeo.

Sakura y Hallie conversaban animadas sobre cualquier tema trivial y Romeo, derrotado, decidió seguir la conversación como no queriendo la cosa.

-Esa es la razón por la que él no podrá venir…- comentaba Sakura, externando el problema de Shaoran que ya había compartido con Romeo.

-Bueno, parece un chico muy ocupado y con grandes responsabilidades en sus hombros. Ser la novia de un chico así es todo un reto…- comentó Hallie pensativa. -Pero supongo, que mientras no te moleste el convivir poco con él y dejar Japón cuando se casen, no habrá ningún problema…-

Aquellas palabras habían caído en Sakura como un balde de agua fría. Es algo que no alcanzaba en comprender, ella jamás había pensado en dejar Japón.

-¿Dejar Japón?- repitió, algo temerosa.

-Por supuesto, Sakura, en China son aún más tradicionalistas que aquí. Es natural pensar que, si tu novio se convierte en el líder del clan más poderoso de toda China, su esposa viva con él, en la mansión del Clan…- comentó Hallie con paciencia.

Sakura giró el rostro hacia el frente y miró sus pasos, asimilando la información.

Romeo mientras tanto, escuchaba la charla con suficiencia. No sabía si Hallie lo estaba haciendo o no con la intención de que Sakura valorara si realmente quería ser la novia de Shaoran, ahora que sabía todas las responsabilidades que eso conllevaba.

-Si me mudo a China, no vería a menudo a mi papá, ni a mi hermano. Tampoco podría ver a Tomoyo ni a todos mis amigos…- susurró con un aire nostálgico mientras sus bellos ojos verdosos se inundaban levemente.

-Bueno, también puedes elegir quedarte en Japón y llevar tu vida aquí. Estoy seguro de que muchos chicos guapos se pelearían por ser tu novio…- sonrió Romeo incluyéndose en la charla

-Incluso puedes optar por ser una mujer independiente sin estar casada y quedarte en Tomoeda, estoy segura de que Tomoyo te ayudaría con eso…- comentó Hallie completando el mensaje.

-Pero eso significaría no estar junto a Shaoran…- susurró Sakura con tristeza.

-Bueno, debes evaluar qué es más importante para ti. Tu novio o tu familia…- complementó Hallie.

Sakura negó con la cabeza por unos segundos, como tratando de despejar sus pensamientos y después sonrió.

-Papá dice que no debemos darle tanta importancia al futuro. Es mejor vivir el presente y ver cómo se van dando las cosas. Para eso faltan muchos años… y además, sé que al final, todo saldrá bien… ahora comamos helado- Sakura apresuró el paso, buscando escapar de sus emociones y se adelantó a comprar los postres.

Romeo y Hallie se quedaron atrás.

-Te debo una Hallie…- comentó Romeo suspirando con satisfacción.

-Me debes como 1000 hermanito…- sonrió la rubia, golpeando la espalda de su hermano a la altura de los omóplatos, haciendo que Romeo perdiera el equilibrio y finalmente, cayera hacia el pasto. Al menos Sakura estaba tan ocupada comprando los helados, que no se había percatado de la broma.

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

3 días después

A cientos de kilómetros de ahí, Shaoran, Ranma y Genma, caminaban por despejados campos de arroz en su camino hacia Japón. Shaoran particularmente, se notaba cansado, ya que habían descansado sólo 5 horas cada noche para lograr cumplir su meta de llegar a Japón y regresar en el tiempo prometido.

El chico castaño, giraba el pequeño generador de energía que su madre le había dado, para darle carga a su Tablet de estudios. Tenía que girar una manivela sin parar durante al menos 2 horas, para darle una carga completa, que, con algo de suerte, le duraría para 2 días de uso.

Ranma y Genma por otro lado, no mostraban signos de cansancio. Ellos ya habían tenido muchos viajes como este, que había endurecido sus cuerpos y les había creado una resistencia inimaginablemente alta.

Sin lugar a duda, aún se encontraban muy adentro en la China continental y, además, habían decidido tomar una ruta más larga hacia el norte, con el deseo de cruzar los lagos encantados de Jusenkio y probar suerte para revertir la maldición.

Shaoran, por otro lado, de las 5 horas de sueño a las que tenía acceso, tenía que usar al menos 1 más para sus estudios y a veces aún más, por lo que pronto el cansancio empezaba a atacarlo.

Sin embargo, él pensaba en su meta cada que sentía que no podía dar un paso más. Su meta era poder visitar a Sakura en Japón para la celebración de los cerezos en flor y procuraría no rendirse hasta lograrlo.

Mientras pensaba en ello, el sonido de la barriga de Ranma rompió el silencio de los pasos al andar. Parecía que ya era hora de la comida, por lo que por fin tendrían un merecido descanso.

-¡Bueno!, ¿Qué vamos a comer hoy Shaoran?- sonrió Ranma. Estaban consumiendo sus víveres con especial velocidad, por lo que era probable que estos se terminaran antes del tiempo pensado. Después de eso, si querían comer, tendrían que cazar sus propios alimentos.

-Hay un poco de arroz, algo de pescado y verduras. Si lo dosificamos, podría durarnos 2 días más…- comentó Shaoran, colocando su pesada mochila en el piso y contando sus víveres.

-No cuentes con ello…- sonrió Ranma, abriéndose paso en la mochila y tomando los alimentos sin apenas mostrar vergüenza. Tomó, además, dos botellas de agua fresca y la última barra de pan.

Shaoran miraba todo desanimado, si seguían comiendo así, la comida podría acabarse esa misma noche o tal vez apenas duraría para el día próximo.

Sin lugar a duda, el entrenamiento en casa tanto físico como académico ya era de por sí terriblemente agotador. Sin embargo, el inicio de este entrenamiento resultaba ser varias veces más difícil.

Pronto los 3 se sentaron a comer, después de crear algo de fuego con ramas secas y la chispa de unas piedras.

-Cuéntame de la dueña de tu joven corazón, Shaoran…- comenzó Ranma, mientras mordía la barra de pan. Shaoran bajo el rostro cohibido. No estaba acostumbrado a preguntas tan directas y más si venían de alguien que prácticamente no conocía.

Al ver que el joven no empezaba su relato. Genma rio sonoramente.

-¡Vamos muchacho! Ahora somos tus maestros. Es normal que le confíes esas cosas a tus maestros. Tenemos que conocer tus motivaciones para saber qué tan lejos podemos llegar contigo-

Ranma asintió en silencio, mientras tenía la boca llena y le ofrecía a Shaoran una mordida de la barra de pan.

Shaoran dio un suspiro, resignado a su nueva aventura y les dio una sonrisa amable antes de empezar.

-Su nombre es Sakura Kinomoto y vive en la ciudad japonesa de Tomoeda. Tiene mi misma edad, por lo que es estudiante del primer grado de secundaria. Es una gran guerrera mágica, posee las cartas Clow, unas místicas cartas creadas hace cientos de años por uno de los magos más poderosos de todo el planeta, Clow Reed…-

Ranma lo interrumpiría.

-¿Habías oído de ese mago, papá?-

Genma hizo una pausa, también pensativo. Ranma aprovecharía para robarle una pieza de pescado de su plato con una agilidad sorprendente. Shaoran apenas había podido observar sus movimientos.

-Sí… recuerdo que el Maestro Happosai nos habló de un mago muy poderoso que existió en esta parte del mundo hace ya unos siglos. Dicen que era capaz de crear sus propios dragones tan grandes como el que atacó la casa de este jovencito…-

Shaoran asintió con la cabeza y Genma, robó un pedazo de pescado a Ranma cuando este estuvo distraído por sólo 1 segundo.

Aquello parecía ser parte del entrenamiento. El estar siempre atento para atacar o para defender. Shaoran agradecía que al menos no estaban robando nada de su plato, ya que probablemente le resultaría imposible defenderse ante movimientos tan rápidos.

-Sí, mi familia desciende del Mago Clow. Se suponía que yo sería el heredero natural de las Cartas, pero Sakura apareció. Al ser una gran maga, estuvimos un tiempo compitiendo por ellas, pero al final hubo una clara vencedora…- sonrió Shaoran, recordando sólo 1 año en el pasado mientras vivía en Japón.

-¿Eso no te molestó? Al final ella te quitó las cartas que por derecho eran tuyas…- comentó Ranma pensativo.

-Admito que mientras competíamos por las cartas, lo hice lo mejor que pude. Pero, ella tenía un magistral manejo de ellas. Las cartas sienten y ellas le querían. Sakura no sólo ganó las cartas por ser una excepcional maga, si no porque se ganó el amor y aprobación de todas las cartas…- comentó Shaoran muy seguro de sus palabras.

Después un silencio prolongado sucedió mientras todos llevaban alimentos a sus bocas.

-¿Y es bonita?- sonrió Ranma con aire pícaro.

Shaoran coloreó sus mejillas al rojo intenso y bajó la mirada. Tras unos segundos volvió a subirla y notó que sus maestros seguían esperando su respuesta.

-Es la niña más hermosa que he visto…- respondió Shaoran cohibido, mientras Ranma y Genma rieron fuerte, aplaudiendo la honestidad de su discípulo.

-Bueno, pues entonces tu motivación es perfecta. Parece ser una bella chica por dentro y por fuera, además de sus enormes capacidades como maga…- sonrió Ranma, mientras empezaban a guardar los restos de comida.

El descanso había terminado y faltaban unas 6 horas más hasta el próximo, por lo que ahora debían continuar su camino.

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

En este punto, todos nuestros protagonistas tenían muchas dudas o puntos en los cuales pensar. Tomoyo se imaginaba como una Card Captors, Eriol se interesaba en formar al mejor ejército de magos, Sakura evaluaba por primera vez su noviazgo con Shaoran y el castaño no dejaba de pensar en el día en que podrían verse una vez más.

No te pierdas el próximo capítulo de "Después de la Carta Amor, Preludio" para que juntos gritemos. ¡Libérate!