El lazo que juramos proteger

Disclaimer: Naruto y Naruto Shippuden pertenecen a Masashi Kishimoto.

Resumen: Colección de one-shots ubicados en el universo de Vínculo.

#3: El vacío en su pecho fue, quizá, lo peor de toda la situación. Al fin y al cabo, el dolor físico era pasajero. Podría tolerarlo sin importar lo arriesgado que fuera. Sin embargo, el dolor de su corazón, el vacío que dejaba la ausencia del ser amado… No hacía más que dejarlo en una interminable e insoportable soledad.

Aclaraciones:

-Esta colección de one-shots está ligada a la historia Vínculo, que pueden ver en mi perfil. Es recomendable leer primero esta historia, puesto que ambas se ubican en el mismo universo.

-Es un omegaverse con Alfa!Naruto y Omega!Sasuke, por lo que es un Narusasu yaoi.

-No contendrá escenas de sexo explícito, pero sí se menciona actividad sexual entre menores.

-Los capítulos no estarán en orden cronológico, sino según se me vaya ocurriendo.

-Si hay alguna escena en particular que les gustaría que escribiera, pueden dejarlo en los comentarios.

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Soledad

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"Hey, Sasuke.

Hoy se cumple un año desde que te fuiste y pensé en escribirte otra vez aunque apenas debiste recibir mi última carta hace un par de días.

¿Cómo estás? ¡Más te vale estarte cuidando, bastardo!

Kakashi-sensei me ha contado sobre varios de los reportes que le has mandado y sobre la gente a la que has ayudado. Estoy feliz de que estés forjando tu propio camino a tu modo.

No tengo nada que contar desde la última vez que escribí, así que creo que esta carta será algo corta. Solo quería decirte que te extraño y que pienso en ti todos los días. Estaré esperando el momento en que estés listo para que volvamos a vernos. Mientras tanto, puedo sentirte a través de la marca y sé que tú también me sientes, y eso es suficiente.

Sigue haciendo del mundo un lugar mejor. ¡Y escríbeme pronto!

Naruto.

PD. ¿Te mencioné la vez anterior que Ichiraku está ampliando su local? ¡Pues sí! Cuando regreses, definitivamente iremos a comer ramen juntos.

PD 2. Sakura-chan te manda saludos.

PD 3. Le di al halcón un narutomaki y creo que no le cayó muy bien. :("

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—Naruto…—susurró mientras observaba la desastrosa caligrafía plasmada sobre el papel que sostenía entre sus manos.

Cerrando los ojos, llevó la carta hasta su rostro, respirando el aroma del alfa que seguía impregnado en ella, un escalofrío recorriéndole de pies a cabeza al reconocerlo.

Suspiró.

Hacía un año que había sido perdonado por sus crímenes cometidos en contra de Konoha y el resto de las naciones, tiempo mismo que llevaba viajando por el mundo buscando redescubrirse, redimir sus pecados y observar con sus propios ojos lo bueno que el mundo tenía que ofrecer.

No podía asegurar que sus recientes acciones recompensaban todo su mal actuar del pasado, pero sí se sentía más en paz consigo mismo luego de que Naruto le hubiera obligado a quitarse esa venda de odio y resentimiento que llevaba años nublando su vista. Y así como Naruto le había otorgado una nueva oportunidad gracias a su trabajo y perseverancia, Sasuke quería dar esa misma oportunidad al mundo. Quería ver ese futuro que Naruto se esforzaría por lograr tarde o temprano, y quería formar parte de él, apoyarle para que lo consiguiera.

Sabía lo que quería, sabía cual era su lugar… Pero aún no estaba listo para regresar y enfrentar sus propios fantasmas. Naruto lo estaba esperando, él mismo se lo había dicho antes de que se marchara. Sabía que al alfa le dolía esa distancia que seguía habiendo entre ellos, pero también estaba seguro de que Naruto comprendía que necesitaba tiempo y estaba dispuesto a dárselo sin rechistar. Aún si tardara diez años en volver, Naruto estaría esperándole y le recibiría con los brazos abiertos, sin reclamos y sin resentimientos.

Sasuke no tenía planeado estar lejos durante tanto tiempo pero tenía la seguridad de que, no importa el tiempo que le tomara poner en orden todo dentro de su cabeza, siempre tendría un hogar al cual volver. Siempre lo tuvo, solo que durante mucho tiempo fue demasiado terco como para verlo.

Dobló el papel con cuidado y lo guardó entre sus ropas, respirando profundo cuando su corazón se apretujó con añoranza. Le dolía la cabeza, sus piernas le pesaban y la pequeña probada del aroma de su alfa que quedaba en la carta solo sirvió para que sus instintos se inquietaran pero, haciendo caso omiso a sus incomodidades, siguió caminando hacia adelante, su mirada fija en el horizonte.


Todo su cuerpo ardía, quemaba a horrores. Su vientre se sentía como si estuviera siendo atravesado por miles de cuchillas con hojas de fuego que amenazaban con consumirlo entero.

No recordaba haberse sentido tan mal en su vida.

¿Era esta la consecuencia por haber suprimido su celo durante tantos años?

A decir verdad, ni siquiera recordaba que él, como omega, debería de pasar por su etapa de celo una vez al año. Con Orochimaru como su tutor, su cuerpo fue puesto ante el efecto de fuertes supresores que evitaron que entrara en celo después de la primera vez.

Para el Sannin, Sasuke era demasiado valioso como para arriesgarse a perder la oportunidad de apoderarse de su cuerpo por las necesidades que su cuerpo sufría como omega enlazado. Tal vez, si el vínculo entre Sasuke y Naruto no existiera, no le hubiera importado que Sasuke tuviera sus celos y los pasara con cualquier alfa. Sin embargo, al estar acoplado, el cuerpo del Uchiha no respondería a nadie que no fuera su compañero. Sus instintos le obligarían a buscar a su legítima pareja y Orochimaru no correría esos riesgos.

La solución fue simple: si Sasuke no entraba en celo, no existiría el peligro de que huyera en busca de su compañero por su necesidad. Y Sasuke estuvo de acuerdo. No le importaban los afectos adversos que pudieran recaer sobre él, estaba dispuesto a cortar con toda atadura, y eso incluía a Naruto. No pensaba regresar solo porque su cuerpo le obligara a someterse ante él. Naruto y él ya no eran nada, y así tenía que ser.

O al menos esa era su manera de pensar en aquellos tiempos.

Ahora, sin embargo, solo podía maldecirse a sí mismo por su estupidez.

Todo le dolía, todo se le acalambraba. Ni siquiera podía ponerse en pie, sus piernas no le respondían ni tenían la fuerza para levantarlo. Todo su interior hervía de necesidad y lo único que podría aliviarlo era aquella persona que no salía de su mente sin importar lo que pasara.

—Naruto…—le llamó con la garganta seca, desesperado por la agonía, a pesar de saber que era imposible que el rubio lo escuchara. No cuando estaba a tantos kilómetros de Konoha, donde él vivía.

Debía encontrar un lugar para refugiarse pronto y, como si fuera por arte de magia, divisó una cueva a la distancia.

Ante la nula respuesta de sus extremidades, se vio obligado a utilizar su Rinnegan para llegar hasta la entrada de la cueva, intercambiando lugares con una roca con forma irregular.

Con la respiración irregular, se arrastró un poco con las pocas fuerzas que tenía hasta poder asomarse al interior. Volvió a utilizar sus poderes para trasladarse dentro de la cueva. Ni siquiera prestó atención al objeto o animal al que obligó a intercambiar lugares con él. Concentró energía en su mano derecha e, inhalando profundo, dio un golpe contra las paredes internas de la caverna con todas sus fuerzas.

— ¡Chidori!

El sonido de miles de trinares de aves hizo eco dentro del lugar, al igual que el sonido del derrumbe. Sasuke fue lo suficientemente rápido para teletransportarse una última vez antes de ser aplastado por decenas de rocas.

Listo, estaba atrapado. La salida estaba bloqueada.

Su codo, que apenas podía sostenerle, no pudo más. Su cuerpo chocó contra el duro piso mientras él respiraba pesadamente por la boca, su cabeza palpitando con fuerza y lo que le quedaba de energía abandonándole. Las punzadas comenzaban a marearlo severamente, obligándole a cerrar los ojos para tratar de estabilizarse.

Este celo, su primero en años, sería demasiado para él solo. Siempre supo que suprimirlo durante tanto tiempo traería consecuencias, y ahora las estaba enfrentando.

La única manera de apaciguar un poco los síntomas era tener un alfa con el que aparearse. Sin embargo, aun si pudiera encontrar un alfa que estuviera dispuesto a tratar con él durante el celo, su cuerpo lo rechazaría. Solo había una persona a la que su omega interior respondería y le permitiría tocarlo, aquel con el cual había estado enlazado desde los doce años.

Naruto…

¿Sentiría Naruto su desesperación a través del vínculo? ¿Se preocuparía por lo que podría haberle pasado?

No tuvo tiempo de que su mente divagara mucho. Pronto, el calor fue demasiado para él. Su consciencia le abandonó al mismo tiempo que su raciocinio y, por días, no supo nada más.


Despertó sudado, adolorido, sucio y, en general, sintiéndose como mierda.

Todos los músculos de su cuerpo estaban acalambrados, su cuerpo estaba cubierto de tierra, de lodo e inclusive de sangre. Su mano estaba destrozada, con la carne al rojo vivo. Probablemente había intentado escapar, sus instintos desesperados en un vano intento de buscar a su alfa, y esa era la razón de que su brazo estuviera así. El pinchazo de dolor en su estómago por no haber comido en días le escocía, al igual que el malestar en su bajo vientre por los calambres que había soportado.

No estaba seguro de poder moverse pronto, pero tendría que poner todo su esfuerzo en ello si quería salir de allí para conseguir agua y algo de comida. Al menos le quedó el alivio de que haberse encerrado en ese lugar hubiera resultado siendo una buena idea. No tuvo que preocuparse por estar en peligro mientras no podía defenderse.

Le tomó algunos días recuperarse y tuvo que tener especial cuidado con su mano que, inconvenientemente, era ahora la única que tenía. Su cuerpo se sintió como gelatina el primer par de días y la sed y el hambre que lo atenazaban no eran de juego. Tuvo que andar con cuidado. No creía que fuera realmente a encontrar alguna amenaza pero, si era incapaz de pelear, no podría ni atacar ni defenderse.

No quería volver a tener una experiencia como aquella. El dolor que recorrió su cuerpo tal vez no podía compararse con luchar en la guerra o perder un brazo, pero las circunstancias definitivamente lo dejaban vulnerable, y eso no se lo podía permitir. El vacío en su pecho fue, quizá, lo peor de toda la situación. Al fin y al cabo, el dolor físico era pasajero. Podría tolerarlo sin importar lo arriesgado que fuera. Sin embargo, el dolor de su corazón, el vacío que dejaba la ausencia del ser amado… No hacía más que dejarlo en una interminable e insoportable soledad.

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N/A: Este originalmente iba a ser el quinto one-shot pero, como lo terminé primero, aquí está XD Tengo otros dos a medio escribir y dos ideas más para nuevos one-shots. Ya saben que si hay alguna escena en particular que les interese leer en este universo solo dejen un comentario :D