El lazo que juramos proteger

Disclaimer: Naruto y Naruto Shippuden pertenecen a Masashi Kishimoto.

Resumen: Colección de one-shots ubicados en el universo de Vínculo.

#4: Una mano tomando con suavidad la suya lo distrajo. Alzando la vista, se topó con los bellos ojos oscuros de su compañero. Recordaba cómo, no hace tanto tiempo, lo miraban carente de cualquier expresión. Pero estos ojos frente a él lo veían teñidos de preocupación, y había afecto reflejado en ellos. Si Orochimaru jamás hubiera aparecido… ¿sería este su presente? ¿podrían haber sido una pareja al igual que todas las demás?

Aclaraciones:

-Esta colección de one-shots está ligada a la historia Vínculo, que pueden ver en mi perfil. Es recomendable leer primero esta historia, puesto que ambas se ubican en el mismo universo.

-Es un omegaverse con Alfa!Naruto y Omega!Sasuke, por lo que es un Narusasu yaoi.

-No contendrá escenas de sexo explícito, pero sí se menciona actividad sexual entre menores.

-Los capítulos no estarán en orden cronológico, sino según se me vaya ocurriendo.

-Si hay alguna escena en particular que les gustaría que escribiera, pueden dejarlo en los comentarios.

.

.

.

Dulces sueños

.

.

—Naruto, despierta. —una voz lo llamó.

Pero no, no quería despertar, estaba muy a gusto en su cama. Tal solo cinco minutos más…

—Mmmmhhff…

—Oye, dobe.

Sus ojos se abrieron como platos al escuchar el particular apodo y lo primero que encontró al despertar fueron dos ojos negros y profundos observándole fijamente.

—Sasuke…—murmuró atónito.

¿Sasuke de verdad estaba ahí, con él? ¿No era su imaginación haciéndole jugarretas?

—Parece que has visto un fantasma. —se burló el pelinegro.

El Uchiha se veía… diferente. Le hablaba como si los últimos tres años no hubieran ocurrido, como si se hubieran visto ayer por última vez. Vestía el uniforme ninja de Konoha, como si fuera un shinobi activo de la aldea, la bandana con el símbolo de la hoja sujeta en su frente. Y no era solo eso. Le miraba con calidez brillando en sus ojos, incluso se atrevería a decir que lo veía con cariño.

—Ya levántate, es casi mediodía y no hemos entregado el reporte de la última misión.

— ¿Reporte? —pronunció aturdido, su mente maquinando, intentando recordar algo que no sabía que había olvidado.

Ahora estaba todavía más confundido. ¿Cuál misión? ¿Qué reporte? ¿Por qué Sasuke estaba en su apartamento comportándose como si nada entre ellos hubiera pasado?

Su rostro debió expresar su desconcierto, puesto que el omega arrugó las cejas y se sentó en la orilla de la cama con una rodilla sobre el colchón, acción que hizo que el rubio se incorporara, también sentándose en la cama, apoyándose en sus brazos.

— ¿Te encuentras bien? —y si toda la situación lo tenía inquieto, el tono de preocupación en la voz del pelinegro definitivamente prendió alarmas en su cabeza.

¿Yo? —exclamó incrédulo, siendo incapaz de mantener a raya sus emociones. — ¿Qué pasa contigo? ¿Cómo es que estás aquí actuando como si nada hubiera pasado?

El Uchiha frunció más el ceño.

— ¿De qué mierda hablas?

— ¿Cómo que de qué? ¡Te vas por años y de repente apareces de la nada aquí, en la aldea! Pasé tanto tiempo tras de ti, intentando hacerte razonar y evitar que destruyeras nuestro vínculo, y tú solo te esfuerzas en apartarme y yo-. —se cortó a media oración, sintiendo un nudo en la garganta impidiéndole continuar. Sentía como su pecho se apretujaba dolorosamente, una cascada de emociones amenazando con desbordarlo.

Sasuke lo observaba con atención, notando como el rubio parecía estar al borde de derrumbarse y cómo por su mirada pasaban centenares de emociones al mismo tiempo.

—Naruto. —le llamó con suavidad. Al rubio se le cortó la respiración cuando una mano le acarició con gentileza la mejilla y sus ojos se fijaron en los de Sasuke. —Tuviste una pesadilla.

¿Una pesadilla?

No… No pudo ser una pesadilla, todo era demasiado real.

¿O sí?

—Solo fue un mal sueño, estoy aquí. —notó como, junto con la suavidad de sus palabras, Sasuke liberó algo de su aroma, buscando tranquilizarle. —Nada puede cortar un lazo entre compañeros, y tampoco lo permitiría.

Entonces notó que la marca en su hombro palpitaba agradablemente en lugar de estar fría como de costumbre. Podía sentir el vínculo que les unía, podía sentir a su compañero. La cálida presencia del omega atada a él, como siempre debió haber estado.

Lágrimas ardieron en sus ojos, deslizándose por sus mejillas descontroladamente y cayendo sobre su ropa. En un impulso, su cuerpo se inclinó hacia adelante, sus brazos rodeando la silueta del Uchiha y aferrándose con fuerza.

—Bobo. Mira que dejarte afectar así por un sueño. —pero le correspondió al abrazo en lugar de apartarse, le dejó llorar sobre su hombro y le acarició lentamente la espalda, intentando tranquilizarlo.

Cuando Naruto se apartó, su corazón palpitando con fuerza, Sasuke acunó su rostro entre sus manos y le atrajo hacia él para juntar sus labios en un contacto corto y reconfortante que lo dejó helado.

— ¿Qué? —cuestionó este al ver su rostro estupefacto.

—Tú… Acabas de besarme. —musitó aturdido, sin convencerse de que eso en verdad había ocurrido.

Sasuke y él nunca se habían besado. Al menos nunca después de aquel beso accidental en la Academia. No tuvieron jamás la oportunidad. Y ahora Sasuke lo había besado como si fuera lo más natural del mundo, como si lo hicieran todos los días, como si fuera un hábito más.

El pelinegro alzó una ceja.

—No estás despierto del todo aún, ¿cierto? —lo tomó de la barbilla, le plantó otro beso fugaz y luego se levantó. —Vamos, levántate. Pasaremos por Ichiraku luego de ver a la Hokage.

Decidió no comerse más la cabeza por el momento y se puso de pie mientras Sasuke revisaba entre sus cosas hasta ponerle su uniforme de jounin entre sus manos.

¿Uniforme de jounin? ¡Ni siquiera recordaba haber aprobado los exámenes chuunin! Pero no pudo rechistar ya que pronto se vio empujado al baño con una advertencia de no tardarse más de quince minutos en estar listo.

Se duchó y se vistió, amarrándose por último su bandana ninja y siguiendo a Sasuke hasta las calles de Konoha.

Todo se veía… normal. Como si los últimos tres años no hubieran pasado. Los niños jugaban, los aldeanos hacían sus labores diarias, uno que otro shinobi merodeaba por ahí… La gente estaba tranquila, siguiendo con sus vidas como si no hubiera una amenaza de guerra latente.

Al llegar a la Torre del Hokage, Tsunade los recibió. Entregaron el reporte de una misión que desconocía en su totalidad y luego caminaron hacia Ichiraku, la promesa del Uchiha de llevarle a comer ramen siendo cumplida.

—Ah, Naruto, Sasuke, bienvenidos. —les recibió Teuchi, el dueño del lugar. — ¿Dos miso ramen de cerdo servidos? —preguntó como si ambos visitaran el lugar de manera recurrente.

—Así es. —respondió el omega mientras tomaban asiento.

Naruto observó con atención el tazón lleno de caldo y fideos que fue puesto delante de él. Se veía delicioso, pero la incertidumbre sobre lo que ocurría a su alrededor lo tenía lo suficientemente desconcentrado como para que su estómago no reaccionara inmediatamente al olor del exquisito ramen de Ichiraku.

Sentía como si estuviera en el limbo. Todo lo que ocurría alrededor era demasiado bueno para ser verdad. La paz, la tranquilidad… Y Sasuke junto a él, como si ese fuera su lugar.

— ¡Hey, chicos! —una animada voz les saludó desde la entrada del local.

Era Sakura, su compañera de equipo. Se veía alegre y tranquila.

—Sakura. —Sasuke dijo su nombre como saludo y Naruto solo se le quedó viendo, notando como les saludaba con completa naturalidad a ambos.

La chica se acercó a ellos y tomó asiento junto al rubio. Era como aquella época en la que los tres iban juntos a comer ramen, o intentaban engañar a Kakashi-sensei para poder observar el rostro que ocultaba tras la máscara.

— ¿Todo bien, Naruto? —la pelirrosa notó inmediatamente que algo estaba fuera de lugar. Para comenzar, el rubio alfa estaba callado, su mirada distante y la sonrisa que siempre prevalecía en su rostro, ausente.

—Yo, eh…

—Ha pasado así desde que despertó. —contestó el Uchiha por él. —Al parecer tuvo un sueño donde me iba de la aldea y quería cortar nuestro vínculo.

— ¿En serio? Pero se ve realmente afectado. —murmuró con cierta preocupación la pelirrosa. —Ni siquiera ha tocado su ramen. —notó en voz alta al ver el plato lleno y los palillos limpios en la mano de Naruto.

—Estoy bien. —se apresuró a decir.

Sakura apretó los labios y desvió su mirada a Sasuke, que la miró fijamente durante unos segundos. Era claro que el Uchiha no tenía idea de lo que en verdad estaba pasando por la cabeza del rubio, y si él no lo sabía, las probabilidades de que ella pudiera descubrirlo eran casi nulas. Al fin y al cabo, no importa que tan cercana fuera ella con ambos, el lazo que estos compartían era más fuerte que cualquier cosa. Si Sasuke no lograba descubrir que le ocurría a Naruto, entonces nadie podría.

—Bienvenida a Ichiraku, Sakura. —el viejo Teuchi la saludó y, luego de devolver el saludo con una sonrisa, ella también ordenó su propio tazón de ramen.

Comieron en relativo silencio, Sakura haciendo comentarios ocasionales, Sasuke asintiendo con la cabeza, y Naruto observándoles fijamente a ambos mientras comía despacio.


— ¿Vas a decirme qué es lo que te ocurre de una maldita vez? —exigió ya fastidiado el último Uchiha, cruzándose de brazos al ver que ya casi anochecía y Naruto seguía en silencio con la mirada perdida en algún punto a lo lejos.

— ¿Eh? —el aludido parpadeó, pareciendo salir de su trance temporariamente.

—Apenas has abierto la boca en todo el día, tu mente parece haberse ido a la nada y ni siquiera pediste más de un plato en Ichiraku. —enumeró cada cosa fuera de lugar que había notado en el rubio, quien solo lo miró atentamente ante sus palabras. —Háblame.

Naruto titubeó, desviando la mirada.

—Yo… yo solo…—suspiró, revolviéndose el pelo con una mano. —Creo que ando un poco distraído, eso es todo.

Supo por la mirada de Sasuke que no lo había convencido en lo absoluto, pero es que todo lo que había a su alrededor no podía ser real. Todo en paz, la villa prosperando y Sasuke a su lado… Era todo demasiado bueno como para ser cierto.

Una mano tomando con suavidad la suya lo distrajo. Alzando la vista, se topó con los bellos ojos oscuros de su compañero. Recordaba cómo, no hace tanto tiempo, lo miraban carente de cualquier expresión. Es más, si pudiera ubicar alguna emoción en sus ojos solo podría ser rabia, furia, odio. Pero estos ojos frente a él lo veían teñidos de preocupación, y había afecto reflejado en ellos. Sasuke solía mirarlo así hace mucho tiempo, cuando aún eran niños cuyas mayores preocupaciones eran aprobar los exámenes de la academia. Bueno, esas eran sus preocupaciones, Sasuke siempre había sido el mejor de la clase.

Si Orochimaru jamás hubiera aparecido, si Itachi no hubiera vuelto a Konoha en busca de lo que Naruto guardaba en su interior, si Sasuke no se hubiera visto envenenado por el odio y la sed de venganza… ¿sería este su presente? ¿podrían haber sido una pareja al igual que todas las demás? Salir en citas, tomarse de la mano, pasar tiempo juntos…

El agarre en su mano se apretó ligeramente mientras algo tocaba sus húmedas mejillas. Eran los pálidos dedos de su compañero, limpiándole las lágrimas. Ni siquiera se dio cuenta de cuándo comenzó a llorar.

—S-Sasuke…—no pudo evitar que su labio inferior le temblara y, en un impulso, su cuerpo se abalanzó sobre él, rodeándole con fuerza con sus brazos y ocultando su rostro en el hueco de su cuello, sollozando sin poder refrenarlo. —Por favor, quédate. No te vayas.

Brazos se aferraron a su espalda, devolviéndole el abrazo y frotando en círculos con suavidad.

—Estoy aquí. —escuchó que murmuraba con suavidad. —No iré a ninguna parte.

Cuando se hubo calmado lo suficiente y pudieron separarse un poco, el pelinegro lo instó a sentarse sobre la mullida superficie del colchón de su cama y lo tomó por los hombros con firmeza pero sin ser brusco.

—Naruto, tienes que decirme qué ocurre. —insistió.

El rubio abrió la boca para hablar, pero ningún sonido salió de ella.

—Llevas todo el día ensimismado y no dejas de verme como si…

— ¿Como si…?

—Como si fuera a desaparecer en cualquier momento. —comenzó. —Me miras como si estuvieras esperando que dijera que voy a dejarte, que lo nuestro se acabó y que no quiero saber más de ti. Está comenzando a enervarme.

—Pero… eso hiciste. —respondió el rubio con ojos apagados. —Cada vez te alejas más y yo… Trato de alcanzarte, pero tú…

— ¿De qué hablas? ¿Sigues pensando en ese sueño? —cuestionó, frunciendo el ceño. —Naruto, tuviste una pesadilla. No fue real.

Si no lo era, ¿por qué le dolía tanto el pecho? ¿Por qué sentía como si fuera a romper en llanto en cualquier segundo?

—No fue real. —repitió el Uchiha, permitiéndole acurrucarse contra él y apretarle como si se le fuera la vida en ello. —Estoy aquí, no iré a ninguna parte. —le consoló, sus dedos enredándose entre mechones dorados de cabello.

— ¿Lo prometes? —murmuró contra su cuello, respirando el aroma que tanto había extrañado.

—Lo prometo.


¿Lo prometes? —susurró entre sueños cuando, de la nada, una mano le sacudió el hombro. — ¿Sasuke? —murmuró adormilado, negándose a abrir los ojos.

—No, solo soy yo.

Abrió los ojos despacio, confundido, y se encontró con el rostro de Kakashi.

Oh.

Había sido solo un sueño. Otra vez.

Debió de haberlo sabido. Era demasiado bueno para ser real. Sasuke y él juntos, en la aldea, con sus amigos, en un tiempo de paz… Todo era una fantasía.

La realidad seguía siendo la misma: Sasuke era un criminal de alto rango perseguido por las naciones, y además intentaba deshacerse de todo lazo que lo unía a él con la mentalidad de que el alfa no era nada más que un obstáculo para conseguir el poder que tanto ansiaba, ahora ya no para matar su hermano, sino para vengarlo por lo que Konoha le había hecho pasar.

—Vamos, es hora de irnos. —le dijo su maestro, instándolo a levantarse. El rubio obedeció con un suspiro pesado, rascándose la cabeza distraídamente mientras buscaba su chaqueta por el suelo. — ¿Soñaste algo? —preguntó el peliplateado con curiosidad. Naruto llevaba rato murmurando cosas sin sentido mientras dormía, al fin y al cabo.

—… No.

— ¿Soñabas con Sasuke?

Naruto volteó a ver a su maestro de reojo, apretando los labios ante su impasible mirada.

—Naruto, Sasuke hace mucho dejó de ser el que conocíamos. En su mente ya no hay lugar para nada que no sea su venganza. Tienes que dejarlo ir.

Apretando los puños, se giró para encarar a Kakashi, su mirada firme y ojos flameantes.

—Salvaré a Sasuke, sin importar a qué me tenga que enfrentar. No permitiré que se quede solo ni que destruya Konoha. Haré lo que esté en mi poder para salvarlos a todos.

Porque ese era su camino ninja.

.

.

.

N/A: Cuarto one-shot 😊 Curiosamente sí es el cuarto en el orden original en que los estaba escribiendo XD