Hola Hola!
y bueno, nada que decir, disfruten.
-Esta película es una mierda
Te reíste, entendiste porque a Sasuke no le había gustado Toy Story 4, era la despedida de dos amigos, pero para ti fue un buen cierre para una historia de muchos años.
-Tengo hambre. –las palabras salieron de tu boca en automático y te sentiste muy avergonzada.
Sasuke se levantó de la cama y se estiro un poco antes de comenzar a caminar a la salida del cuarto.
-Iré a ver si hay algo de comer en la cocina.
-¿Puedo ir contigo? Quiero caminar un poco.
Levanto los hombros en señal de que estaba bien y te levantaste de la cama. Ya te sentías mucho mejor de la resaca y quedarte en la cama ya te estaba incomodando. Bajaron las escaleras y llegaron a la hermosa cocina, el lugar de tu primera borrachera. Sasuke se dirigió directamente al refrigerador, mientras tú te sentabas en el pequeño comedor.
-Hay leche, puedo hacer unos pancakes.
Te sorprendiste al escuchar que Sasuke se ofrecía a cocinar. Nunca esperaste que fuera capaz, especialmente porque recordaste el accidente de pequeño que tuvo en la cocina, donde se quemó la mano y sus padres tuvieron que llevarlo al hospital. Aunque no fue tan grave como suena, Sasuke si desarrollo cierto respeto hacia la cocina y el fuego en general, a él ni le gustaba prender bengalas.
-No sabía que podías cocinar.
-Cuando Itachi se fue a la universidad tuve que aprender o me moriría de hambre, él era quien cocinaba cuando mis padres no estaban en la casa.
-¿Necesitas ayuda?
-Estoy bien. Solo espera.
Ver a Sasuke cocinar era un espectáculo increíble, se le daba muy bien, era muy ágil y se notaba que lo disfrutaba mucho. Pasado un rato, al frente de ti ya estaban servidos dos platos de pancakes y una jarra de jugo de naranja. Tenías mucha hambre y cuando Sasuke se sentó al lado de ti ya tenías la boca hecha agua de tanto que querías devorar esos pancakes.
-Provecho-dijo Sasuke mientras te pasaba un vaso de jugo. Esa era la señal que estabas esperando para poder devorar el plato frente a ti. Los pancakes tenían muy buen sabor y estaban muy esponjosos, era como morder una nube.
-Por cierto, ¿Dónde están tus padres?- Tenias curiosidad de saber pues no los habías visto en ningún momento de ayer y hoy.
-Están de viaje, ahora que mi madre forma parte de la directiva de la empresa pasa más tiempo de viaje con mi padre que en la casa.
-Vaya, que bien por ella, siempre quiso volver a ser parte de la empresa. Pero que mal por ti, te quedas solo mucho tiempo.
-No me quejo, ya no soy un pequeño. Si ella quiere volver a trabajar, está bien por mí.
Conocías a la madre se Sasuke desde pequeña, sabias que amaba mucho a sus hijos, tanto así que cuando nacieron decidió quedarse en casa a criarlos. Aunque ella siempre había sido una mujer de negocios, junto al padre de Sasuke iniciaron varios negocios y empresas que operaban en varios puntos de Japon. Ahora que sus hijos crecieron decidió regresar a los negocios. Y aunque te alegraste de saber que ella estaba haciendo una de las cosas que más le gustaba, te entristeció saber que Sasuke pasaba la mayoría del tiempo solo en casa.
Cuando terminaron de desayunar regresaron al cuarto, en el colchón seguían dormidos Naruto y Kiba, de la puerta del baño salía un Shino sin lentes y muy despeinado.
-Buenos días.-Fueron las únicas palabras que pronuncio cuando los vio entrar al cuarto.
-Buenos días Shino, ¿te sientes bien?
-Me duele la cabeza
Fue lo único que contesto mientras se dirigía directamente al colchón a tratar de despertar a Kiba. Al ver que no despertaba decidió cargarlo en la espalda. Te sorprendiste al ver lo fácil que lo levantaba. Kiba era de su mismo tamaño y sin embargo logro moverlo sin ningún problema.
-Ya es hora de irnos, lamentamos si causamos algún inconveniente.-Se despidió de Sasuke con una ligera inclinación de cabeza. Ayudaste a Shino a abrir la puerta del cuarto y lo viste bajar por las escaleras.
-Muchas gracias por todo. El desayuno estaba delicioso.-Te despediste de Sasuke y corriste para ayudar a Shino. Realmente fue un buen desayuno y pasar la mañana junto a Sasuke te hizo recordar los días cuando hacían pijamadas. Al día siguiente la mamá de Sasuke les tenía preparado un desayuno delicioso que comían juntos mientras miraban tele. Aunque ya había pasado mucho tiempo desde la última pijamada te dio gusto saber que Sasuke y tú podían volver a hablar sin que se sintiera incómodo y que a pesar de estar distanciados todavía existía un poco de esa complicidad que tenían cuando eran niños.
Dejen un review. Quiero leer que tal les va.
