¡Hola, chicos! Y aquí estamos de nuevo, empezando con una nueva historia que espero disfruten tanto leyéndola como yo escribiéndola. Como siempre, aclaro que los personajes de CCS no me pertenecen, pero todo lo que verán en esta historia surgió de mi completa imaginación.

Bueno a comenzar :D

La bendición del Caído.

Capítulo 1

El sol estaba ocultándose detrás de los enormes edificios, pintando el cielo de un naranja oscuro que se mezclaba con el púrpura que anunciaba la noche. Meditar al atardecer mientras observaba cómo iban apareciendo los astros brillantes en el firmamento, era una costumbre que había heredado de mi madre. En la inocencia de mi infancia, creía fervientemente en ella cuando me decía que la luna nos susurraba las respuestas que necesitábamos si sabíamos escucharla, pero ahora en mi madurez, si bien sabía que no era literalmente cierto, me resultaba un maravilloso recuerdo que solía calmar cualquier ansiedad dentro de mí.

Desvié la mirada hacia arriba, ya había aparecido el primer punto brillante… «Venus», pensé y traté de sonreír, pero lo que logré fue un gesto pequeño que apenas tiró de mis labios. Las palabras duras que mi tío Ren me había dicho cuando me examinó en el hospital aun nadaban en mi cabeza, así como sus ojos azulados llenos de preocupación y decepción. Había sido una mirada tan intensa que simplemente se me incrustó en el corazón como una daga, especialmente porque sabía que él había tenido razón en parte al reclamarme. Las prácticas excesivas con la sinfónica y en casa, el poco descanso… y ni hablar de la alimentación porque apenas me daba tiempo de comer algunas galletas y tomar café para mantenerme en pie... Sí, era demasiado, pero siempre había creído que el sacrificio era necesario para alcanzar la perfección.

«¿Cómo puedes pretender ser una gran violinista si te olvidas de ti misma, Sakura?... Esto no es lo que espero de ti». Escuchar eso de la persona a quien más se admiraba había sido peor que recibir un golpe directo en el estómago.

El vaho se formó al dejar ir un pesado suspiro, aceptaba que su llamado de atención estaba más que justificado, pero lo que ellos no sabían era que el desmayo que había tenido en la sala de conciertos, no tenía nada que ver con el cansancio acumulado…

La vibración en el bolsillo delantero de mi abrigo azul me sacó de mis cavilaciones. Al sacar mi teléfono y desbloquear la pantalla vi que se trataba de un mensaje de tía Sonomi. Mordí mi labio inferior, seguramente ya estaba enterada de todo. Esos dos no podían mantener un secreto entre ellos y mucho menos si tenía que ver conmigo.

Tía Sonomí_19:31

Estás en el parque, ¿cierto?

―Me conoces muy bien, tía ―susurré.

El parque en el cual estaba se había convertido en mi pequeño refugio desde que había llegado a Tokio, porque me recordaba el viejo lugar donde solía jugar de niña cuando vivía en mi natal Tomoeda. Siendo invierno, los árboles estaban desprovistos de sus hojas y el verdor había sido suplantado por el blanco impoluto de la nieve… aun así, la hermosura del paisaje no mermaba. Activé la cámara del celular para tomar una foto de la vista que se extendía frente a mí; los juegos del parque que estaban cubiertos por la escarcha blanca, los rascacielos a lo lejos que se alzaban como sombras, y el cielo con su mezcla perfecta de púrpura, naranja y rosado briosos. Busqué la conversación con mi tía y le envié la imagen, preguntándole si no le parecía un panorama digno de apreciar. Su respuesta fue inmediata:

Tía Sonomí_19:33

Sí, lo es.

Pero no lograrás distraerme con eso, Sakura Kinomoto.

Tu tío me llamó y me contó todo.

¿Estás bien?

Me dijo que se siente un poco culpable por cómo te habló, pero sabes que te adoramos como si fueras nuestra hija…

Y aunque tengas 24 años, seguimos preocupándonos por ti.

Yo_19:34

Estoy bien…

Y dile a mi tío que entiendo.

Jamás podría reprocharle que se preocupe por mí.

Tía Sonomí_19:34

Si lo entiendes, entonces ven a casa.

Déjame actuar como una buena madre y tráeme tus dudas y miedos.

¡Incluso podemos planificar un viaje!

Debes aprovechar las vacaciones que amablemente el director de la sinfónica te obligó a tomar.

Sonreí al leer ese mensaje. Sin importar la situación, mi tía siempre lograba animarme. Tecleé una rápida respuesta para ella, diciéndole que estaría allí para la cena, y apagué el celular para guardarlo en mi bolso, quería dedicarme a admirar el último atisbo de luz sin interrupciones.

En una etapa de mi vida había llegado a cuestionar a Dios por haberme permitido vivir cuando toda mi familia había muerto en aquel trágico accidente hace tantos años, pero estando allí de pie, entendía que la vida era un regalo precioso y por eso no me arrepentía de lo que había hecho… aunque eso me hubiera sumergido de nuevo en un abismo de dudas y miedos.

Miré mis manos envueltas en guantes, ese… había sido el verdadero motivo de mi colapso. Mi extraño poder.

Alcé la vista nuevamente y vi que la luna ya estaba allí, regalándome su luz de plata. Ya había tomado la decisión de bajar el ritmo en la orquesta por mi propio bien, pero con respecto a lo otro… de verdad no sabía qué hacer.

―¿Tienes algún consejo, reina de plata? Porque en verdad quiero… deseo con todo mi fervor entender.

El silencio fue la única respuesta. Cielos, en verdad debía estar muy desesperada para hacer algo así… o quizás se trataba más bien de soledad.

Las interrogantes y el constante temor por ser descubierta gobernaban mi vida y me obligaban a vivir en una zozobra que me martirizaba, y lo peor era que no podía compartir mi miedo con nadie porque estaba segura que me catalogarían de fenómeno. ¿Cómo explicar algo que ni yo misma lograba comprender? Era como sentir un hueco en el pecho, un vacío que me hacía sentir incompleta.

Muchas veces me había preguntado: ¿qué había de malo conmigo?, ¿por qué sólo yo podía hacer algo como esto? Pero al no obtener una respuesta satisfactoria, simplemente desistía y trataba de continuar mi camino, ignorando esa parte de mí. Y cuando creía que al fin lograría conseguir algo de paz… ocurría algo que me hacía recordar que yo no era una persona común y me veía obligada a recurrir a ese poder que no comprendía. ¿Acaso debía aceptar vivir de esta forma? ¿Siempre con miedo? Fruncí mi ceño y convertí mis manos en puños dentro de mis bolsillos… Eso definitivamente no era lo que deseaba para mí.

Fuera lo que fuera, necesitaba saber de una buena vez qué diablos era esto para ser libre. Ese era mi anhelo… ¡libertad! Pero ¿cómo lograrla? Llevaba dieciséis años haciéndome la misma pregunta y al parecer esa noche tampoco conseguiría la respuesta.

Dando una última vista al iluminado paisaje nocturno de la ciudad, acomodé las asas de mi bolso en mis hombros y me di la vuelta dispuesta a volver a casa, observando como mis pies dejaban sus marcas sobre la nieve fresca. Tal vez mis tíos tenían razón y necesitaba relajarme por primera vez en mi vida y… redescubrir mi yo interior para alcanzar mi tan ansiada liberación.

Estaba por llegar a la base de la colina cuando, de repente, un extraño sonido llamó mi atención. Era como el delicado rumor del viento, pero a su vez… diferente. Detuve mis pasos y ladeé mi cabeza para prestar mayor atención, poco a poco el eco fue convirtiéndose en voces suaves y cuando entendí lo que decían, mi respiración se detuvo de golpe. Susurraban, una y otra vez… mi nombre.

Miré hacia todos lados, no había nadie a mi alrededor… Entonces, ¿de donde provenían? Sumergí mis manos enguantadas en mi cabello y cerré mis ojos por un instante, pero las voces no se silenciaban. ¡¿Qué era esto?! ¡¿Acaso me estaba volviendo loca?! Ni siquiera tapando mis oídos se detenían… era como si estuvieran susurrando dentro de mi cabeza.

«Es hora, Sakura». Abrí mis ojos aterrada cuando todas se unieron al unísono al decir esa frase, y me lancé a la carrera por puro instinto. No sabía hacia donde iba ni me importaba, lo único que quería era alejarme del posible peligro. Pero sin importar cuanto corriera… las voces seguían murmurando en mi cabeza.

Resbalé y caí al piso de rodillas, mi gorro de lana salió disparado y mi corto cabello caramelo resbaló por mi rostro. Sentía que mis pulmones quemaban a pesar del frío, pero no podía detenerme. Ejercí fuerza en mis brazos para intentar levantarme, pero todos mis movimientos se detuvieron ante la visión que tenía frente a mí. Un cerezo que debería estar desnudo, mostraba sus flores rosadas en todo su esplendor, y sus pétalos brillaban como si fueran pequeñas luces.

—¿Cómo… es posible?

«Es hora, Sakura», volvieron a susurrar al unísono.

Un diminuto brillo azulado comenzó a formarse en el tronco del hermoso árbol, pero poco a poco su intensidad comenzó a aumentar, haciéndose cada vez más grande. Mi mente inmediatamente dijo "corre" … pero mis ojos no podían dejar de ver la extraña luz y mis piernas se negaban a obedecerme. Era como si… fuera totalmente ajena a mi cuerpo.

Las voces volvieron a susurrar mi nombre, mi mano se alzó hacia adelante y mi cuerpo se levantó atendiendo al llamado en contra de mi voluntad. Unos lazos brillantes salieron del centro de la esfera de luz y comenzaron a rodearme, presionando mis extremidades para comenzar a devorarlas. El pánico que sentí fue el detonante para recuperar el dominio sobre mi cuerpo, pero sin importar cuanto me retorciera o gritara, no podía liberarme.

―¡Ayuda! ¡Alguien, por favor! ―grité con desespero, pero nadie vino. El parque estaba desierto. Sólo podía observar con terror cómo mi cuerpo era absorbido cada vez más por la luz del árbol.

Mi corazón latía con tanta fuerza que provocaba una opresión en mi pecho que me impedía respirar. Volví a gritar pidiendo auxilio hasta sentir arder mi garganta, y las lágrimas no tardaron en deslizarse por mis mejillas ante la posibilidad de estar ante la… muerte.

Inmediatamente vinieron a mi memoria los momentos valiosos que pasé al lado de mi familia: sus sonrisas… los juegos con mi hermano menor y el abrazo cálido de mis padres. Luego recordé los brazos cariñosos de tía Sonomi y las sabias palabras que su esposo, mi querido tío y mentor, siempre tenía para mí. Ese amor incondicional que ambos me otorgaron y su devoción al cuidar de mí cuando me quedé sola en el mundo. ¿Acaso… no volvería a verlos nunca más?

Haciendo un enorme esfuerzo logré bajar la mirada, la luz ya había tragado la mayor parte de mi cuerpo, sólo faltaban mis hombros y cabeza. Mis ojos volvieron al cielo y se enfocaron en el astro plateado. «¡¿Por qué?!», era la pregunta que se repetía una y otra vez en mi cabeza… Entonces las voces volvieron a unirse para susurrar su respuesta contundente:

«Porque es tu destino y la respuesta a tu súplica. Tu misión como el cerezo de luz».

Cerré mis ojos fuertemente al sentir que el aire dejaba de entrar a mis pulmones, segundos después… ya no sentía nada. El miedo y la desesperación se habían extinguido. No había dolor ni tristeza, la nada me había hecho suya.

Yo… simplemente, había dejado de existir en el mundo.

¡Hola, hola! Por fin, ¡nuevo proyecto, chicos! Sé que me tardé en aparecer de nuevo, pero quería adelantar mucho para evitar problemitas de camino xD Y les digo que estoy ya por culminar esta historia, así que no hay preocupación (de momento hahaha). Este proyecto tenía tiempo dándome vueltas en la cabeza y lo he reescrito un montón de veces, incluso es más antiguo que el "Príncipe de la Máscara", y después de tanto decidí sacarla a la luz porque se lo merecía, porque fue esta historia la que me obligó, literalmente, a volver a escribir y a mejorar en mi escritura y me enseñó lo que el proceso creativo debe ser. Les había hablado de esto en aquella primera nota del Príncipe y ven, por fin se las traigo :D

Esta vez conté con dos lectores cero que me brindaron sus opiniones valiosas y oportunas para pulir por aquí y por allá. ¿Por qué? Porque siempre es bueno contar con una visión ajena que vislumbre aquello que tú no podrás por el amor que le tienes a tú trabajo y también porque estás tan lleno de ideas que lo pasaste por alto. Mi agradecimiento sincero al señor Pepsipez y a WonderGrinch que me prestaron sus ojitos para esto :D Y es para que vean que nos estamos esforzando para que el trabajo que llega a ustedes de nuestra parte sea de calidad :D

En cuanto a esta historia, ¿cómo surgió? Ya ni me acuerdo xD pero la idea jamás me abandonó y espero que me acompañen en esta nueva travesía llena de misterios, poderes, conspiraciones, una guerra que se cierne sobre los personajes, y, desde luego, llena de amor y romance. Espero que este primer capítulo los haya atrapado y sean los compañeros de Sakura a donde quiera que vaya a dar :O ¿Qué le esperará a la pobre chica? ¿Por qué le ha pasado eso? ¿Tendrá que ver con ese extraño poder del cual habla tan melancólicamente? ¿Qué clase de misterios la rodean?

Espero sus opiniones acerca de este primer capítulo. Sí, sé que fue corto, pero lo suficientemente intrigante para dejarlos pendientes del siguiente… o esa fue mi intención haha. Y a medida que avancemos serán más larguitos. ¿Se engancharon? ¿Los intrigó? Espero que sí :P Y por último, pero no menos importante, la frecuencia de publicación que, de momento, será semanal ;)

Nos leemos en el siguiente.

Un beso para todos y gracias por la paciente espera ;)

CherryLeeUp / Amatista1986 para aquellos que aún se niegan al cambio xD