Harry sabía que sus pensamientos debían ser purificados una vez que Draco se paró frente a una linda cafetería.

Por un lado se sintió avergonzado de sus propios pensamientos, y por el otro, enojado consigo mismo. Draco era un gran hombre, lo conocía lo suficiente para saber que era una gran persona y podría ser un gran amigo, era divertido y directo, así que ¿por qué razón sólo pensaba en tener sexo cuando estaba con él?

No iba negar que tenía una gran atracción y excelente química con el rubio, y sí, era inevitable querer siempre besarlo o tocarlo, pero el deseo que sentía por su ex-compañero no era normal. Jamás se había sentido de esa manera con Ginevra. Con ella todo era dulce, pero nunca llegó a ser un deseo ardiente como el que sentía por Draco y estaba preocupado por ello.

La campanilla tintineó sacándole de sus pensamientos poco decorosos, y ambos avanzaron, Draco apunto a una mesa y le sonrio levemente antes de decirle:ᅳse un buen niño y esperame aquí.

Él bufo pero aun asi se sentó en la silla, detallando el lugar. Su mirada divagaba de la entrada a las pocas personas que estaban en la cafetería, hasta que vió una escena que casi hace que se caiga de su silla.

Una chica estaba besando suavemente la mejilla de Draco, algo en esa acción lo sorprendió. No conocía a nadie -aparte de Pansy Parkinson por supuesto- que fuera tan cercana a Draco como para besarle la mejilla y que este no la apartara de golpe.

Ella era una chica rubia, más baja que Draco y él mismo, con ojos azules brillantes y emocionados y un llamativo delantal rosa, su sonrisa era tan brillante, que por un minuto pensó que sus dientes eran de perla.

Ella se acercó hacia donde estaba junto con Draco, quien lo miro con la ceja levantada ᅳ¿qué?

ᅳtienes cara de estúpido.

ᅳoh, pues muchas gracias ᅳdijo sarcástico, y luego miro a la chica al lado del rubio ᅳhola, soy Harry. Harry Potter.

ᅳoh, hola Harry. Mi nombre es Luna Lovegood, es un placer conocerte.

La voz de Luna era suave y cálida, algo en ella lo tranquilizaba demasiado, la risita de Draco lo hizo salir de su ensoñación ᅳella da ese sentimiento de tranquilidad a todos, me paso lo mismo cuando la conocí, casi caí dormido por su dulce voz.

Luna se sonrojo levemente, antes de tomar su orden y despedirse para ir detrás de la barra.

ᅳes algo tímida con los cumplidos ᅳ dijo el rubio mirando la puerta de la cocina con una sonrisa suave.

ᅳella es agradable.

ᅳ lo es ᅳ dijo el rubio con cariño.

Harry pudo notar con una sola mirada que esa chica era realmente importante para Draco. Luna volvió diez minutos después con una canasta pequeña llena de muffins y dos cafés cargados, antes de volver hacia los demás clientes.

ᅳestos son los mejores muffins que vas a probar ᅳdeclaró el rubio antes de darle un mordisco a un muffin ᅳbueno, estamos reunidos hoy en este adorable café, para hablar sobre un caso y no te puedes negar.

ᅳJared ᅳdijo él y bebió de su café, tranquilo ᅳaunque si me lo hubieses preguntado si podía ayudarte, lo habría hecho de todos modos, sin necesidad de amenazarme.

ᅳ si, lo sé, maldito justiciero ᅳse burló ᅳ esto puede que sea algo difícil pero ya contacte con un agente del FBI para que localicen a la mujer.

ᅳ¿FBI?

ᅳes una amiga.

ᅳentonces no hay nada más que decir, necesitaré toda la información sobre Jared, sé que me dijiste lo que pudiste, pero si me das más detalles será más fácil para mi trabajar para encontrarlo.

Draco lo miró fijamente, analizando sus palabras antes de soltar un suspiro y empezar a contar todo lo que sabía, Harry lo escucho atento, y cuando había un detalle que creía importante, lo anotaba en la servilleta a un lado de su taza de café.

Era hora de una búsqueda.


El cabello castaño del chico a su lado no era precisamente el color castaño al que estaba acostumbrado y queria tener desparramado en su almohada. Se levantó de la cama con cuidado colocándose las pantuflas y se dirigió al baño, su rostro lucía cansado y tenía un fuerte ardor en la espalda.

Cargo agua en la tina y se sumergió, cerrando los ojos y relajadose contra el agua caliente.

Habían pasado cerca de 10 años en los que había estado perdidamente enamorado de su mejor amigo Theodore, y había mantenido sus sentimientos bien guardados o había fingido haberlo hecho, por que pronto todos sus amigos -e incluso su madre- sabían sobre su amor platónico hacia el castaño.

Y lo sabían todos, excepto él.

Cuando Draco había confesado su homosexualidad, y Theodore había dicho que no tenía problemas con eso, se había sentido profundamente aliviado, pero sus esperanzas murieron cuando Theo confesó su asexualidad.

Y él tuvo miedo. No quería que las cosas fueran incómodas entre ellos, e intento olvidarse de él una vez que estuvo en Italia, pero jamás pudo, incluso buscaba un reemplazo de él cada vez que salía a buscar a alguien.

Y cuando volvió a Londres y lo vió, supo que nada haría que se olvidará de ese hombre. Era ridículo que sus sentimientos permanecieran igual de fuerte desde hace más de una década, y aveces no podía ocultar su deseo por el castaño, o sus celos.

Por que seamos sinceros, Theodore Nott era atractivo, y no sólo eso, era inteligente, amable, comprensivo, casi parecía sacado de una novela, y siempre estuvo celoso de Draco, pues Theo aunque confiaba en todos sus amigos, era con Draco con quien más se sentó a a gusto.

Y aunque estaba celoso del rubio por ser el más cercano a su amor platónico, dabia por que ambos eran unidos. Después de todo Draco era como el bebé del grupo, todos amaban consentirlo, incluso sus padres y su propia madre.

Cuando salió de la tina, se colocó una bata, su acompañante ya se había marchado, dejando una nota con su número telefónico en la mesada.

Debía tirar las sábanas.

Estaba apunto de recostarse cuando el sonido del timbre llamo su atención, con rápidos movimientos se colocó un pantalón vaquero y fue a abrir la puerta, no esperaba visitas, a no ser que su aventura de la noche anterior hubiera vuelto.

Pero realmente no espero para nada a quien estaba allí parado.

Ese hombre de cabellos castaños, alto y pulcro, vestido con unos vaqueros negros y un polera, igual negros, luciendo tan increíblemente hermoso. Trago el exceso de saliva que se le había acumulado en la boca y le sonrió ᅳhey, nerd.

ᅳ Blaise ᅳsaludo con un asentimiento.

ᅳ¿buscas a Draco?

ᅳde hecho, te buscaba a ti, sé que Draco ahora está ocupado y no es para nada bueno que yo lo moleste, de hecho eras mi primera opción pero asumí que estarías con un amante o algo así.

Theodore paso a su lado y caminó hasta la sala, la cual estaba poco presentable. Blaise sólo esperaba que no hubiera condones usados por ahí.

ᅳ¿café?

Theo asintió levemente observado su sala con asco.

ᅳdeberias mantener tu casa limpia ¿sabes? No es saludable vivir en ambiente así.

Blaise sólo ignoró sus concejos, no es como si él viviese en un lugar sucio todo el tiempo, pero no iba a entrar en detalles.

Aún así estaba extrañado por la visita inesperada del castaño, usualmente este siempre avisaba antes de llegar, y era muy puntual y estricto al respeto.

Sirvió el café en dos tazas, y lo endulzo ante de volver a la sala y ver al castaño sentado correctamente mirando hacía el balcón. Se acercó a él y le extendió una taza, y se sentó a un lado del hombre.

ᅳ¿y... señor Nott, qué lo trae tan temprano en la mañana? ᅳél realmente no sabía que hora era.

ᅳasesoria personal ᅳrespondió tranquilamente y él asintió.

ᅳes raro que no consultaras con Draco, o Pansy.

ᅳtu sabes como son ambos ᅳsonrió con cariño mientras bebía un sorbo de su café ᅳsi les digo que me ayuden sólo harán más revuelto. Además, ambos están muy ocupado con sus cosas, y me gusta más tu estilo.

Si su corazón latió con más fuerza, no lo demostró.

ᅳ¿pero para que quieres asesoría? Pensé que te gustaba tu estilo.

ᅳsolo quiero lucir bien, tengo una reunión.

De hecho, eso tenía sentido, bueno...no tanto ¿desde cuándo el gran Theodore Nott estaba preocupado por una reunión? Su armario estaba lleno de la mejor ropa formal, no entendía por que se esmeraba tanto.

ᅳ¿Y desde cuando te gusta lucir bien para una reunión? ᅳ la pregunta abandonó sus labios mirando fijamente al hombre.

ᅳdesde que es una cita.

Ante tal declaración, su taza cayó y se volcó el contenido por los pantalones, haciendo una mueca de dolor por la bebida caliente, de inmediato el castaño se arrodilló preocupado limpiando el café derramado.

ᅳjoder, Blaise, ¿estás bien?

ᅳno...

No, no estaba para nada bien.


Las luces parpadeaban en el pasillo, todo el edificio estaba medio abandonado, las pocas personas que vivían allí eran prácticamente vagabundos. El olor a humedad era sofocante, sólo podía escuchar los pasos de la Policía detrás de él.

Había encontrado la ubicación de Jared luego de una búsqueda exhaustiva. Sólo habían encontrado una pista a lo largo de una semana, con la ayuda de Millicient, y fue exactamente el hecho de que la ex-esposa de la víctima había estado teniendo mucho contacto con Richard Nixon, un hábil mercenario "retirado". Les tomó sólo dos días saber donde trabajaba y sólo quince horas captar la ubicación exacta de su gps.

El rastro lo llevo hasta los límites de la ciudad, en uno de los edificios más deteriorados, la gente no se sobresalto cuando bajaron de las camionetas, pero muchos empezaron a evitarlos, corriendo lejos de ellos.

Subieron por las escaleras mientras buscaban a Jared, encontrando más de lo que estaban buscando, pues el lugar estaba lleno de prostitutas drogadas y golpeadas, Millicient pido refuerzos para revisar a aquellas chicas que parecían menores de 26 años, muy jóvenes.

El escuadrón se separó, y siguieron buscando alguna pista que los condujera a Jared o a aquel mercenario de cabellera roja.

Harry ya estaba nervioso y algo preocupado, llevaban ya ocho pisos y lo único que habían encontrado eran a aquellas mujeres en el piso cuatro y a algunos vagabundos más en el sexto piso.

El sonido de un disparo lo alertó, detuvo a su escuadrón y miró de reojo hacia el pasillo de inmediato, un disparo rozó su cara.

Tomo aire y se agachó, apuntando el arma hacia donde creía provenían los disparos y apretó el gatillo, escucho la bala holpear la ventana y rebotar antes de escuchar una maldición.

La persona en el pasillo empezó a disparar a ciegas, mientras que su escuadrón permanecia listo para responder a la amenaza en cualquier segundo. Hubo una lluvia de disparos antes de que más disparos se escucharán, tres miembros del escuadrón bajaron las escaleras para subir del otro lado y contraatacar miemtras Harry y dos hombres más, se preparaban para en cualquier minuto responder ante los disparos.

Todo fue confuso una vez que decidió dar la cara, hubo más disparos, dos de sus hombres fueron heridos y los tres atacantes fueron heridos, dejando imposibilitado sus brazos y piernas, al final, terminaron siendo los cómplices de Richard.

Harry dejó que Millie y sus hombres se encargarán de ellos, miemtras el seguía buscando a Jared, llegó a la mitad del pasillo encontrando una puerta cerrada. Pateo la puerta con fuerza tres veces antes de que esta cediera, cayendo al suelo con un ruido sordo.

Un hombre rubio estaba en la cama, su cara hinchada y ensangrentada, temblando de frío y pálido. Lo habían encontrado.


No habían dado con el paradero de Richard Nixon, sólo se supo que mataron a esos tres hombres cuando fueron guiados a prisión junto a sus escoltas. Para que aquella mujer contratará a un mercenario famoso sólo por un divorcio le pareció demasiado extraño, por que decidió invertirse más a fondo ese asunto.

Ahora Jared se encontraba en recuperación en una clínica privada, y Draco ya le había informado sobre los avances en la recuperación de aquel hombre.

ᅳte alegre que este bien ᅳhabia dicho esa tarde.

Los dos se habían puesto de acuerdo en que su punto de reunión sería la cafetería de Luna, ya que Harry había estado encantado con el café de la rubia.

ᅳyo también, aunque me sigo culpando, sabía que debía seguir en contacto con el, su ex-esposa era demasiado sospechosa como para dejarla ir así de fácil.

ᅳlo bueno, es que ahora la tendremos en la mira.

Draco asintió levemente antes de mosdiaquear su muffin, Harry observo los labios rojos del rubio casi hipnotizado al verlo lamer su labio superior deshaciendo de las migajas de aquel pastelillo.

Sin pensarlo dos veces, se inclinó y lo besó lentamente, adentrado su lengua y saboreando el chocolate en la boca del contrario.

ᅳ¿y eso que fue?

ᅳtenia curiosidad sobre el sabor de ese muffin.

Draco se rió entre dientes antes de tomarlo de la chaqueta y volver a unir sus labios. Bueno, esa fue una buena excusa que podrían volver a utilizar.