Madre e hija caminaron tranquilamente por los jardines durante un rato. El paso era lento y la conversación trivial, exactamente lo que ambas querían.
Sofía ofreció ir a su jardín secreto y Miranda accedió. Ahí se sentaron en una banca a disfrutar del paisaje, las mariposas y sonidos de las aves y el viento.
"Estaba pensando en retomar mis clases de magia, como aprendiz." Comentó Sofía a su madre.
"¿Clases de magia?"
"Ya sabes, con Cedric. Las tenía de pequeña y nunca fueron un problema." Acotó, sintiendo necesidad de excusarse desde ya, previendo una negativa de su sobreprotectora madre. Lo que no esperó fue su respuesta.
"Me parece una excelente idea." Le dijo Miranda luego de pensarlo unos segundos.
"¿En serio?"
"Sí, creo que es menos arriesgado que tu trabajo de protectora, te lo aseguro."
"¿Eso crees?" Preguntó Sofía confundida. Aunque no se lo fuera a decir a Miranda, sabía que la hechicería podía llegar a ser igual o más peligrosa que una misión de guardiana.
"Sé que tiene muchísimos riesgos". Le aclaró Miranda, mirándola a los ojos fijamente como si estuviera leyendo su mente. "No soy tonta, Sofía. Sé lo que la magia conlleva, pero sé que sería lo más seguro porque tendrías a Cedric para protegerte."
Sofía calló ante las palabras de su madre. Estaba más que contenta de la respuesta a su propuesta. Además, le alegraba muchísimo que sus padres reconocieran el mérito de su ex mentor como correspondía. Pero no podía evitar que en su interior ardiera una pequeña luz de enojo por la poca confianza que le tenía su madre. Sin embargo sabía que no podía culparla.
"Y… ¿Cómo vas con tu memoria?"
Sofía lanzo un suspiro de frustración ante la pregunta.
"Ya les dije que no tengo nada."
"Lo sé, mi amor, pero es fundamental que hagas un esfuerzo para recordar lo que pasó."
Qué buena idea, no se me había ocurrido, pensó Sofía involuntariamente, pero en vez dijo: "No más haya un avance se los haré saber".
El tema la frustraba hasta las lágrimas, así que con esa frase dio a entender que no quería seguir con esa conversación.
A penas Sofía había despertado unas semanas atrás, la primera preocupación (luego de su bienestar, por supuesto) había sido qué había causado exactamente el accidente.
Sofía no tenía idea. Una amnesia, quizá producto del accidente, le impedía recordar más allá de haber estado volando con Minimus sin problema alguno.
Cedric había interrogado al pegaso con la poción para hablar con animales y la respuesta había sido la misma que le dio luego a Sofía y que dejaba a todos más confundidos que antes: Nada los había atacado.
Se podría haber pensado que habían tenido un accidente, pero Minimus había llegado impecable, sin rasguño alguno.
Lo que había generado las dudas, había sido la explicación que dio el animal. Según lo que contó, había sido Sofía misma quien había intentado saltar del caballo alado en movimiento. Habían alcanzado una altura considerable y ella simplemente se había lanzado en caída libre. Minimus había logrado tomarla en el aire a unos 20 metros de las rocas, pero para su sorpresa, la Princesa había vuelto a saltar en lo que parecía un intento suicida.
Para cuando hubo despertado, por más que había intentado, no había podido recordar nada de eso.
Minimus se había asomado por su ventana a charlar con ella, y contó la misma historia. Esto solo dejó a Sofía con emociones confusas y dolorosas.
Había querido creer que Cedric había utilizado una poción equivocada o no había entendido bien lo que le había dicho Minimus, pero saber que esa era la verdadera historia la dejaba confundida y asustada.
Ella jamás había pensado en terminar con su vida, o cometer acciones tan riesgosas como saltar de un pegaso en movimiento sin paracaídas. Sentía que, quienes conocían la verdadera historia, estaban asustados por ella, quizá con justa razón, pero lo único que quería era convencerlos de que ella estaba bien, y tan confundida como ellos.
Creyendo en las palabras de Sofía, lo que quedaba era recolectar sus memorias para saber qué la había impulsado a hacer eso, ¿Vio una amenaza y tuvo que saltar? Minimus dijo no haber visto a nadie en el perímetro ¿Se desmayó en mitad del vuelo? No, el caballo estaba muy convencido de que ella estaba con sus cinco sentidos activados y esforzándose en saltar de ahí.
Sofía suspiró tratando de sacar el tema de su cabeza. Sabía que tenía que preocuparse de ello, pero cada vez que le daba cabida en su mente, se abrumaba y angustiaba. Ahora solo quería tener un buen día al sol con su mamá.
"¿Le vas a preguntar a papá sobre las clases de magia?" preguntó haciéndole ver a Miranda que no quería seguir hablando de eso.
Sofía ya era una adulta, pero comprendía que, dadas las circunstancias, probablemente requería permiso de ambos para tomar esta decisión. Estaban más que sobreprotectores. Quizá tenía que hacerles ver que, a pesar de todo, ella seguía siendo mayor y podía encargarse de su vida, y decidir si quería clases de magia o si quería ir a dar un paseo por el jardín. Sin embargo, no sería ese el día. Los entendía demasiado como para entrar en esa discusión.
"Se lo comentaré luego. Pero pídele a Cedric, no te preocupes, estoy segura de que le gustará la idea." Le dijo con una sonrisa cálida.
Sofía le sonrió de vuelta y descansó su cabeza en el hombro de su madre.
Al día siguiente Sofía amaneció de un humor considerablemente mejor en comparación a los últimos días. El paseo con su madre había sido iluminador en muchos sentidos, y si bien tenía todavía demasiados cabos sueltos y preocupaciones en su cabeza, sentía que era momento de iniciar una nueva etapa en su vida. Y eso la llenaba de energías.
Los días siguientes los dedicó a caminar y caminar para ejercitar su cuerpo y recuperarse más rápido. Además, se esforzó en recordar lo más que pudo, pero intentarlo la mareaba y decidió no arremeter tan fuerte contra su propia memoria.
Empezó a recibir más visitas. Ya no la agotaba el tener que mantener conversaciones y escuchar los parloteos de Amber y carcajadas de Calista. A decir verdad, sentía que incluso la ayudaban a sanar más rápido, al menos espiritualmente.
Y respecto a su gran decisión, pasó una semana para que finalmente hablara con Cedric acerca de su plan sobre volver a tener lecciones.
Ese día se durmió toda la mañana como nunca lo había hecho. Nadie la despertó, por supuesto, pues se agradecían las noches sin desvelo producto del dolor, así que a penas abrió los ojos, por la cantidad de sol que entraba por su ventana, supo que ya era cerca de medio día y avergonzada intentó ponerse de pie, mientras tiraba de la campanita que llamaría a Violet.
"Veo que está empezando a recuperar las horas de sueño, Bella Durmiente" bromeó Violet al entrar a la habitación. Sofía rio avergonzada.
Charlaron un rato mientras Violet terminaba de vestirla y arreglarla y antes de que la mucama se fuera, Sofía la detuvo:
"Violet, un último favor, ¿Podrías decirle al Señor Cedric que venga a la biblioteca?" Hubiera ido ella misma a visitarlo a su taller, pero sabía que a su mamá le daría un infarto si sabía que estaba siquiera pensando en subir los peldaños de la torre. Además, la biblioteca era el único lugar del segundo piso que le parecía un lugar decente para mantener esa reunión.
Violet la miró preocupada.
"¿Necesita más medicina? ¿Ha vuelto algún dolor fuerte?"
"No, no." Se apresuró a contestar, restándole importancia. "Es un tema académico, nada relacionado con el accidente."
Violet, aliviada, asintió y abandonó el lugar.
Sofía suspiró.
Se puso de pie y cogió una de las muletas, sonriendo mientras dejaba la otra abandonada. Sentía que solo necesitaba el apoyo de una de ellas, lo que significaba un gran progreso. Luego, cuidadosamente se dirigió a la biblioteca meditabunda.
Sabía que ya habían pasado solo un par de meses del accidente, ¿Pero algún día volverían las cosas a la normalidad?
Agradecía muchísimo la preocupación de todo el mundo y deseaba poder decir que no era necesaria, pero no estaba del todo segura. La amnesia que tenía la angustiaba y el no recordar qué había pasado la preocupaba más que cualquier dolor.
Nuevamente y por su propio bien, eligió no pensar en ello.
Entró a la biblioteca del palacio y se dirigió al escritorio en donde solía estudiar hasta altas horas de la madrugada cuando asistía a la Academia del Eternirreino.
Se había convertido en una excelente diplomática, es cierto, ¡pero no se había dado cuenta hasta ahora de cuánto había extrañado la magia!
Con un puff apareció Cedric en el lugar, haciéndola saltar en su asiento.
"¡Lo siento! Lamento sorprenderte así. Ahora que lo pienso debía haberme aparecido afuera de la biblioteca para no asustarte."
Sofía sonrió mientras lo veía parlotear. Sabía que no lo decía por considerarla una paciente débil y enferma como el resto del castillo.
"No es nada, no hace mal entrenamiento para estar alerta," bromeó ligeramente.
Cedric frunció el ceño mirándola con cuidado, como sin saber si hablar o no, y rápidamente cambió su expresión a una relajada. A Sofía le pareció un extraño comportamiento, pero lo ignoró cuando él cambió el tema.
"Tu mucama me mandó a llamar, si no me equivoco, para ver temas académicos. No sé qué poción o encantamiento podría requerir estos días, pero estoy dispuesto a lo que necesite, princesa."
A Sofía no se le pasaba el hecho de que Cedric la tuteara y a la vez la tratara con su título nobiliario en una misma oración. Suponía que reflejaba en lo que se había transformado su relación: una mezcla extraña entre amigos y desconocidos. Una confianza absoluta mientras que podían pasar meses sin toparse en el castillo. Esa era exactamente una de las cosas que quería solucionar con esta reunión.
"Para comenzar, por favor llámame solo Sofía." Le respondió con una risita. Cedric le sonrió de vuelta. Era claro que él se había percatado de lo que había dicho y había llegado a esa misma conclusión tácita de Sofía. Ella se preguntaba si se lo planteaba recién o lo había pensado con anterioridad. "En segundo lugar, tengo una… propuesta. Eres completamente libre de aceptar o rechazar."
Cedric la miró con interés tomando asiento frente a ella para escuchar a la muchacha.
"Tienes toda mi atención, Sofía."
NA: Vi a Nikkiby dejar review y no pude sino ponerme a editar lo que tenía. Muchísimas gracias! Espero que les guste!
No puedo dejar de recomendar pasar a leer mi otra historia (Que no es mía) la traducción de cedfiafics que estoy haciendo.
Los reviews me motivan a publicar!
Besitosss
