Capítulo 22
Azize escuchó los reclamos de la Junta lo más calmada que pudo. Realmente eso era lo que más odiaba de su nueva función como directora del hospital. No importaba cuanto se esforzaba, esa gente siempre tenía algo qué decir…
Por un momento, la cara de Cevdet se cruzó por su mente. Su mirada azul, apacible en tan pocos momentos, pero que ella había podido disfrutar.
No habían vuelto a verse, desde hacía casi dos semanas, pero él se las había ingeniado para enviarle algún que otro mensaje y la realidad era que luego de la despedida que habían tenido, cargada de pasión y promesas, ella sentía que podría esperarlo hasta el último día de sus vidas…
Observó la rosa rosada que descansaba en el pequeño florero que ella tenía sobre su escritorio, había aparecido allí sorpresivamente y ella siempre había sabido que era de él… aunque no tuviese tarjeta o algún otro detalle que lo probara…
-Doctora…- dijo la mujer que parecía más antipática- necesitamos que sea más minuciosa con el detalle de los gastos…
-Señora…- dijo Azize- no quiero ser repetitiva, pero yo acepté este cargo porque ustedes me aseguraron que me ayudarían y comprenderían… hace menos de un mes que estoy aquí…
-Usted, doctora- insistió la mujer- se encarga de cosas que no debería encargarse… usted no debe estar en la guardia atendiendo pacientes, para eso hay otros profesionales…
-No estoy de acuerdo… si ustedes necesitan alguien que firme papeles, autorice gastos y se quede aquí sentado no están hablando con la persona indicada…
-Azize… la necesitamos a usted, alguien con don de gente, profesionalismo y que además se preocupe por lo intereses del hospital…- dijo uno de los hombres.
-Bien… entonces no me pidan que deje la guardia, porque la guardia es mi vida…
-Muy bien… no la deje, pero aprenda a delegar…
-Si ustedes están de acuerdo…- continuó el hombre- podríamos contratar a un contador… de esta manera la doctora solo tendría que preocuparse por controlar y no de hacer el papeleo y tener todo archivado para informarnos…
-Yo estoy de acuerdo…- dijeron por turnos los otros miembros de la junta y la mujer que había hablado al principio asintió también.
-Bien… me alegra…- dijo Azize y asintió- adelante…- dijo y levantó la vista hacia la puerta cuando escuchó golpes.
-Señora directora…- dijo Hilal algo alarmada.
-Dime…- dijo y vio como la chica se sentía algo inhibida por los miembros de la junta- ¿qué pasó?
-La guardia está llena de gente… parece que hubo un gran accidente en la autopista, aquí cerca… un choque múltiple… necesitamos tu ayuda… su ayuda…- dijo y Azize asintió.
-Bien… espérame un momento…- dijo y la chica salió por la puerta y Azize se puso de pie- lo siento mucho, pero tengo que atender mis deberes…
-Por supuesto…- dijeron algunos y se levantaron para irse.
Azize inspiró hondo una vez que todos dejaron su despacho y se puso el guardapolvo. Antes de salir, acarició la flor que Cevdet le había regalado y sonrió. No pasaba un día en que no añorara su vuelta…
El día se pasó casi volando, pero a ella se le hizo interminable con todos los pacientes que debió atender…
Recién cuando todo estuvo estabilizado y se produjo el cambio de guardia para reemplazar a los médicos que habían trabajado todo el día, Azize decidió que volvería a su casa…
Tomó un baño reparador y comió algo sencillo, si algo tenían esos días era la capacidad de agotarla al nivel de dejarla sin voluntad de comer demasiado…
Se sentó en el sillón a mirar algo en las noticias y se sobresaltó un poco al oir su móvil vibrar…
"café con crema", leyó y sintió que su cuerpo se estremecía.
"café doble con crema", escribió y lo envió.
Sintió algunas lágrimas en los ojos, lo extrañaba más allá de todo. Sentía una necesidad física de estar junto a él, que no se reducía solo al deseo, sino también a su bienestar…
El rato que se quedó allí, miró dos o tres veces el mensaje, y sonrió. Se fue a dormir temprano, y su último pensamiento fue para Cevdet, rogando que lo que fuera que estuviese haciendo, terminara pronto…
Finalmente decidió irse a acostar y se durmió con una sonrisa, pensando en él…
A la mañana siguiente salió apurada porque habían ocurrido algunas emergencias en la guardia y cuando llegó, pudo solucionar todo lo que le tocaba…
Sintió unos golpecitos en su puerta que la hicieron sobresaltar un poco y sonrió al ver que se trataba de Yildiz…
-¿Cómo estás? ¿muy cansada? - le preguntó cuando la joven se dejó caer en la silla enfrente de ella.
-Bastante, pero satisfecha porque pudimos solucionar los problemas que se presentaron…
-De verdad me hace sentir tranquila sabiendo que te tengo allí, dedicada a tu tarea… te lo agradezco….
-Es un placer que seas tú a quien debo rendir cuentas, sabes que nunca me convenció demasiado Tevfik… ahora me doy cuenta de por qué…- dijo y bostezó.
-Vete a descansar… duerme tres días seguidos…
-¿Me darías esos días libres? - preguntó Yildiz alzando las cejas y Azize sonrió.
-No…- dijo y se mordió el labio con impotencia- pero querría dártelos, te lo juro…
-Me lo imaginé…- dijo la chica y ambas rieron- dime como te va con tu romance…- le dijo y Azize se inclinó sobre el escritorio y la miró con seriedad.
-¿Romance?
-Azize... a mi no me engañas… me encantaría saber los detalles, pero me alcanza con saber que estás bien… que ambos están bien…
Azize suspiró y miró hacia arriba. Yildiz se quedó mirándola con expectativa.
-Estamos muy bien… pero no nos vemos tanto… ambos tenemos trabajos complicados…
-Él más que tú… y más violento por lo visto…
-Es cierto… pero…
-Lo importante es que se te ve feliz, amiga… me alegra tanto…- dijo y cuando Yildiz se levantaba, escucharon golpes en la puerta y el encargado del buffet del hospital se asomó.
-Permiso señorita Azize…- dijo el hombre con una sonrisa y Yildiz le hizo señas de que se iría.
-Adelante, pase por favor…- dijo y arrugó el entrecejo cuando lo vio acercarse con una taza, que depositó frente a ella.
-Aquí tiene…
-Pero… yo no he pedido nada…
-Bueno, alguien llamó por teléfono y lo encargó, lo pagó por adelantado… si no lo quiere….
-No… está bien…- dijo y trató de disimular la sonrisa- la persona que lo encargó, ¿qué dijo exactamente?
-Él dijo "por favor llévele a la señorita Azize un café doble con crema"-dijo el hombre y ella sonrió.
-Bien… muchas gracias don Ismael…- le dijo y lo vio mientras se iba.
Azize se reclinó en su asiento y cerró los ojos al probar la bebida caliente y dulce…
Su móvil vibró y ella sonrió en anticipación, sabiendo que era él…
"Que lo disfrutes", leyó y sonrió.
"Gracias, estoy comenzando a disfrutar el café doble con crema", contestó y siguió bebiendo.
"¿Qué tal más café con crema el fin de semana?"
"Me encantaría"- escribió ella y sintió que el corazón se le aceleraba. ¿Había entendido bien? ¿Acaso él planeaba volver el fin de semana?
Bueno, parece que habrá reencuentro, ¿será que Cevdet por fin terminó con su misión? Nos vemos pronto en el próximo capítulo!
