Capítulo 23
Azize se sentó en el sillón de su escritorio. Sentía que su cuerpo vibraba en anticipación, hoy era viernes, y ella pretendía despejar sus obligaciones para el fin de semana porque esperaba que Cevdet volviera y tuvieran ese reencuentro tan esperado por ambos…
Firmó unos cuantos informes de la guardia, unos pedidos de presupuesto para insumos en el área de traumatología y kinesiología y la autorización para hacer el mantenimiento del equipo de radiología…
La última carpeta era un informe pedido por ella del departamento de cirugía, por algunas quejas que habían llegado hasta su escritorio…
Se enfocó en él, aunque no tenía ganas de seguir leyendo, solo de irse y prepararse para cuando fuera que él llegara…
Golpearon suavemente su puerta y cuando levantó la vista, se imaginó que él no había podido esperar a verla más tarde y la había ido a buscar allí… se imaginó abrazándolo y besándolo hasta quedarse sin aire, las manos de él alrededor de su cintura, acercándola todo lo posible…
Se mordió el labio, tenía que calmarse…
-Adelante…- dijo con la voz más grave y sonrió al ver que se trataba de Yildiz.
-¿Querías verme?
-No te llamé, pero iba a hacerlo… - dijo y la chica sonrió.
-Estamos conectadas…- dijo y Azize le devolvió la sonrisa.
-Así es… tengo que pedirte un favor, pero necesito reserva…
-Soy toda oídos… es raro que tú me pidas favores a mi… y te debo varios, así que… adelante, dispara…- le dijo sentándose frente a ella.
-Bueno… necesito que seas mis ojos y oídos aquí el fin de semana… no hace falta que estés todo el tiempo, pero sí que controles todo y solo en caso de que esto se esté incendiando, me llamarás…
-Mmmm…. entiendo…- dijo Yildiz con una sonrisa y alzó una ceja, esperando una explicación.
-Estaré el fin de semana con Cevdet… hace siglos que no nos vemos… te imaginarás que quiero dedicarle todo el tiempo…
-Me imagino…- dijo y lanzó una risita cómplice-no te preocupes… encárgate de disfrutar, yo me encargo del hospital…
Azize salió hacia su casa lo más rápido que pudo y se preparó para él, no tenía idea de cuando lo vería ni en qué circunstancias, pero quería estar en condiciones para él…
Pretendió no pensar en nada mientras lo esperaba, pero se sorprendió recordando momentos compartidos con él, la mayoría buenos y algunos no tanto, pero que hacían a su historia, todavía muy corta, como pareja…
El sonido de su teléfono la sacó de sus pensamientos y sonrió al ver que era un mensaje de él…
"¿Estás en casa?" leyó ella y sintió que su cuerpo reaccionaba a la sensación de que él considerara a su casa como propia.
"Esperándote" contestó ella.
"Se me hizo muy tarde, debería pasar para ducharme. No estoy en condiciones"
"Te debo un baño, sería un buen momento para saldar mi cuenta"
"Si no te importa que no esté perfumado y limpio"
"Solo me importas tú"
Ese fue el último mensaje y varias veces Azize se preguntó si tal vez no había ocurrido algo que le impidiera a él confirmarle que iría en ese momento…
Media hora más tarde, escuchó el timbre y su corazón se perdió un par de latidos…
Abrió la puerta y lo encontró todo sucio, y tenía puesto un traje de mecánico, manchado de grasa…
-Dijiste que solo te importaba yo…- dijo cuando ella alzó las cejas.
-Tienes la cara manchada…- dijo y sonrió, haciéndose a un lado para dejarlo pasar.
Cevdet entró y Azize sintió que su corazón se aceleraba cuando lo vio desabotonarse el traje…
-¿Vienes? - le dijo cuando solo le quedaban puestos los boxers.
-Voy…- dijo solamente y entrecerró los ojos antes de seguirlo. Aún no podía creer haberse aguantado las ganas de sumergirse en sus brazos y besarlo, tal como había fantaseado ese día en el hospital.
Cuando llegaron al baño, ella había preparado el agua y algunas esponjas para ayudarlo…
Cevdet se quitó los boxers y se sentó del lado de adentro de la bañera, observándola a ella, mientras se quitaba la ropa…
-Fue un día larguísimo…- dijo él, ella lo notó algo ensimismado.
-Ya terminó, ahora estás conmigo… yo me ocuparé de ti…- le dijo en voz baja y se sentó a su lado, buscando las esponjas para poder ayudarlo.
-Te necesité tanto todos estos días…- dijo él en voz baja y ella puso un dedo sobre sus labios para callarlo.
-Lo se… yo también… ¿acaso tienes que volver?
-Todo terminó… ya está…- dijo él y suspiró con cansancio.
-Muy bien… esas son muy buenas noticias…- dijo mientras comenzaba a enjabonarlo con suavidad.
Cevdet cerró los ojos y se dejó cuidar. Las caricias de Azize eran tan suaves y le hacían tan bien que supo que podría quedarse allí hasta el fin de los tiempos…
Azize terminó el baño en silencio, sus manos acariciándolo, segura de que él necesitaba sentirla, sentir su contención, aparte de su amor…
-Tienes heridas sobre otras cicatrices…- le dijo ella observándolo con cuidado.
-Estoy bien…
-Necesitas sanarte…
-Estoy bien… aquí contigo…- insistió él y miró sus labios.
-Lo se… pero debes cuidarte... son muchas las cicatrices… creo que terminaré aprendiéndolas de memoria…
-Lo harás… estoy seguro…- le dijo él y levantó una mano con cansancio y la depositó en su mejilla.
Azize sonrió y se inclinó para besar sus labios con ternura. Luego se levantó, tiró de él y abrió la ducha, que los cubrió con su calidez a ambos.
Cevdet la tomó entre sus brazos y se quedaron allí, un largo rato, reunidos…
Luego ella le entregó una toalla y se secó con la suya…
Él la tomó de la mano y la llevó a la habitación. Se quitó la toalla que llevaba anudada a la cintura y se acostó. La miró a Azize que lo imitó y se acomodó en sus brazos…
-Azize…- le dijo con su nariz perdida en su cuello.
-Lo se, mi vida… descansa…- le dijo ella y él suspiró.
Se quedó un buen rato despierta, velando su sueño desde que sintió que él se relajaba totalmente en sus brazos y se quedaba dormido…
Se levantó a medianoche con hambre y comió algunas frutas. Dejó todo lo que pudo preparar para el desayuno y cuando lavaba los platos para irse a dormir, su cuerpo se estremeció al sentir el de Cevdet, pegado a ella por detrás, sus manos sobre su abdomen, por debajo de la tela de su bata de seda…
-¿No puedes dormir? - le preguntó al oído y mordisqueó suavemente el lóbulo de su oreja.
-Tenía un poco de hambre…- le dijo ella con la voz baja, concentrada en sus caricias.
-Te dejé sin cena… lo siento…- le dijo y ella suspiró y giró entre sus brazos.
-Cevdet…- pudo decir solamente y cuando tomó su cara entre sus manos, él se inclinó y capturó sus labios y comenzó a besarla casi con desesperación…
Hasta aquí llegamos por hoy, me encanta el rumbo que está teniendo esta historia, espero que a ustedes también. Prometo seguirla pronto, gracias por seguir leyendo y por la paciencia...
