Capítulo 25

Azize pasó por la guardia del hospital antes de dirigirse a su oficina, se sentía relajada, feliz…

Había tenido un hermoso fin de semana, cargado de romanticismo y promesas… planes con Cevdet y se sentía en su mejor momento, al menos desde el punto de vista afectivo…

Hilal la puso al tanto de las novedades y ella le dio permiso para retirarse, no había sido una noche agotadora, como otras veces, pero habían pasado un par de cosas y la chica venía de hacer dos guardias seguidas…

Mientras sus pasos resonaban en el piso e iba saludando a sus colegas y el personal del hospital, recordó la última conversación que había tenido con Cevdet la noche anterior…

"-De verdad voy a extrañarte… pero volveré a mi casa, porque prefiero enfocarme en tener ese par de reuniones… así puedo liberarme de una vez por todas y dedicarme a vivir mi vida a tu lado…- le dijo besando sus manos y ella sonrió.

-Lo único que se es que siempre te las ingenias para que te extrañe… siempre te vas, señor Cevdet…- le dijo medio en broma, aunque en el fondo, algo de eso sentía.

-Quiero hacer las cosas bien… quiero que me entiendan, que sepan que fui durante muchos años muy responsable con el trabajo y que no me importó dejar mi vida de lado, pero ahora las cosas cambiaron y ellos deben comprender…

-Así es…- dijo ella y se acurrucó en sus brazos."

Azize no pudo evitar sonreír, esta vez no se trataba de una misión, sino de que él hablara con sus superiores y les explicara lo que le estaba sucediendo… a través de los años había logrado una muy buena relación con sus jefes y estaba seguro de que lo entenderían… y que incluso le ofrecerían la posibilidad de seguir trabajando, pero de manera más segura y menos comprometida…

En la puerta de su despacho, en donde ya figuraba su nombre en una placa de metal dorado, se cruzó con su asistente, que le sonrió y le hizo una especie de reverencia, Azize la adoraba porque, entre otros atributos, casi no le conocía la voz, el silencio respetuoso para ella era una virtud casi extinguida en esos tiempos…

-Buenos días…- dijo ella y al entrar a su despacho, se quedó con la boca abierta al ver un enorme ramo de flores blancas, de distintas variedades, todas fragantes y se acercó despacio, casi sin palabras.

Buscó una tarjeta, algún mensaje, aunque no tenía dudas de quién se las había enviado…

-Creí que llegaría yo antes que ellas…- dijo Cevdet y Azize, que escuchó su voz a sus espaldas, se sobresaltó un poco y extendió sus brazos una vez que él cerró la puerta.

-¿Qué estás haciendo aquí? - le preguntó ella sobre sus labios, saboreando la anticipación del beso.

-No pude evitar venir a verte… hoy te fuiste demasiado temprano y no pude seguir durmiendo…

-Aww lo siento tanto…- dijo ella y sus labios se encontraron un poco más intensamente de lo que ella hubiera creído…

Lo escuchó suspirar y ahondar el beso, pero ambos trataron de volver a la cordura y el beso se fue diluyendo de a poco…

-¿Te gustaron las flores?

-Me encantaron… pero viniste tú…

-No planeaba hacerlo, pero me dije ¿por qué no? Quería besarte y no tenía por qué no hacerlo…

-Como no has tenido suficiente durante todo el fin de semana…- dijo ella alzando las cejas.

-¿Suficiente de ti? No… ¿acaso tú sí? - dijo él con una sonrisa y ella negó con la cabeza.

-Me conoces bien…- dijo ella y se separaron un poco, aunque él sostuvo sus manos, era como que no podía alejarse.

Escucharon unos golpecitos en la puerta y él la soltó luego de besar sus dedos…

-Tengo que irme…- dijo él cuando ella autorizó a entrar a quién venía a verla.

-Bien…- dijo Azize y sonrió al ver a Yildiz.

-¿Cenamos esta noche? - preguntó él y Yildiz alzó las cejas, le encantaba ver a su amiga así de involucrada con Cevdet.

-Bien… si, no hay problema…- dijo brevemente.

-Te llamo…

-Bien… - volvió a repetir ella, incómoda por la presencia de la chica.

-Te amo…

-Cevdet…- dijo y sintió que sus mejillas se enrojecían cuando tanto Cevdet como Yildiz sonrieron con ternura.

-Dime…- dijo él.

-Yo también y prefiero el café con crema- lo escuchó reír y sacudió la cabeza- ahora vete…- terminó ella y Cevdet le tiró un beso a la distancia antes de irse.

Yildiz decidió no preguntarle nada, sabía que ella se incomodaba y lo más lindo, lo había presenciado allí hacía un momento, no hacía falta aclarar nada…

Azize se enfocó en su trabajo, pero cada tanto, cuando estaba en su despacho, se dedicaba a observar las flores y a fantasear con que todo lo que proyectaban, finalmente pudiera cumplirse…


Al caer la noche, Cevdet le envió un mensaje, avisándole que pasaría a buscarla en una hora para ir a cenar.

Ella se apresuró a llegar a su casa, se preparó para la salida y cuando él llegó, sintió que algo había sucedido…

No se animó a preguntar, pero lo notaba a él algo preocupado…

Cevdet no hizo comentarios y fueron a un pequeño restaurant a comer unas pastas…

Azize tomó sus manos por sobre la mesa, mientras esperaban la comida y él enfocó sus ojos en los de ella…

-¿Todo bien? - le preguntó y él asintió. Su mirada estaba algo apagada, comparada con la de hacía un par de horas…

-Digamos que sí…- dijo él y suspiró.

-¿Pasó algo?

-Bueno… hice mi primer intento… y está muy complicado…

-¿Intento de irte de tu trabajo?

-Abandonar las misiones… yo amo el trabajo de policía… es lo que se hacer…

-¿Qué pasó? ¿no están de acuerdo?

-No quieren perderme… es difícil entrenar gente nueva y que funcione… yo ya conozco todos los detalles… me siento seguro, tengo contactos y eso no se entrega a otro para que siga…

-¿Entonces?

-Intentan convencerme de que siga… me dicen que soy vital, esencial…

-Lo eres…- dijo ella con algo de pesar, por un lado, la enorgullecía su compromiso, pero por otro quería salir corriendo y no escucharlo más.

-Lo se… pero no por capacidad… sino por tiempo…

-Ambas cosas, Cevdet…

-Me pidieron que lo piense, que no tome decisiones apresuradas… les dije que no era apresurado… que las dos últimas misiones habían sido ya meditando la idea de irme… al menos de correrme de todo el trabajo de campo…

-Te convencieron… ¿verdad?- dijo con incredulidad, comenzaba a sentir un nudo en la garganta...

-No… no… pero me ofrecieron más dinero… y eso me tienta… porque quizás podría darte una vida mejor… una vida que merecieras más…

-Cevdet… cariño…- le dijo y acarició su cara con ternura, temblando un poco- yo no necesito más dinero para ser más feliz… pero si tú sí lo necesitas, adelante…

-Yo no… pero no me niegues que no es tentador…

-Por supuesto… ¿sabes qué? Mucha gente me dijo que ser la directora del hospital me beneficiaría económicamente, y nunca pensé en eso… solo en la responsabilidad enorme que me estaban confiando…

-Lo sé…

-Esto es lo mismo… si tú quieres seguir con tus misiones… si realmente estás a gusto y quieres hacerlo por ti, no tengo nada que decir, pero si como me aclaraste, tiene que ver con el dinero que podrías conseguir para nosotros, ni lo pienses, Cevdet…

-¿De verdad? - dijo él y besó su mano, sus ojos en los de ella, como si intentara descifrarla.

-Absolutamente…- dijo comenzando a angustiarse cada vez más, era como que él no la entendía, o no estaba de acuerdo con ella.

-Porque otra opción sería hacer un par de misiones más y juntar algo de dinero…- dijo y vio que los ojos de Azize se llenaban de lágrimas.

-Por mí no…- dijo ella y sacudiendo la cabeza, se soltó de las manos de él, se levantó y se fue rápidamente.

Cevdet se quedó mirándola sin poder moverse. No, evidentemente ese no era el camino…

Azize salió a la calle cuando sentía una catarata de lágrimas que casi le impedían ver. Estaba angustiada. Por un momento había creído que él realmente quería dejar ese trabajo pero evidentemente para él el dinero era muy importante y ella no estaba segura de poder soportar "un par de misiones" más…

Había casi llegado a la esquina cuando lo escuchó llamándola… y quiso salir corriendo para no perderse en sus ojos y terminar aceptando…


Bueno, esto sigue pronto! Gracias por leer!