Hola! Perdón por tardar tanto y por lo corto que va a ser este capítulo, pero con mis otras historias y la vida real se me va el tiempo, además que en medio de editarlo se me vino a la mente una idea que me hizo cambiar el curso de algunas partes de la historia que tenía en mente en un principio.
Pero basta de excusas, aquí tienen el capítulo, no sucede gran cosa pero es necesario para lo que sigue.
Here We Go...
Los dos amigos estaban juntos en la habitación del padawan más grande, sentados con las piernas cruzadas sobre suaves y cómodos cojines, con los ojos cerrados, el único sonido que se escuchaba eran sus respiraciones profundas y constantes y el suave sonido de la inquieta ciudad en la distancia.
Ambos estaban sumergidos en un profundo estado de trance, disfrutando de la relajante presencia del otro junto a ellos.
Ese mismo día, Obi-Wan se había acercado a su amiga mon-cala en privado, pidiéndole que lo acompañara en una sesión especial de meditación. Por supuesto que ella habría aceptado incluso si él no hubiera sonado tan desesperado e inquieto al hacer tal petición, pero su estado mental obviamente agitado había hecho que su participación en la tarea fuera mucho más significativa.
La joven sí le había preguntado a su amigo para qué necesitaba específicamente su ayuda, para saber qué tenía que hacer y así ser útil para él. Pero él había respondido que solo la necesitaba allí, a su lado, que necesitaba ser consciente de su brillante y cálida presencia y usarla como un lugar seguro al que correr por asilo si lo fuera a necesitar.
Huir de qué exactamente, no lo había aclarado, pero, por las emociones oscuras y retorcidas que flotaban de él ante lo que fuera que estaba experimentando dentro de su mente en esos momentos, podía imaginar que no era algo agradable en absoluto.
Obi-Wan quizás pensaba que lo estaba ocultando muy bien, que nadie era capaz de percibir su cambio, pero ella no era su mejor y vieja amiga por nada.
Sabía –o mejor, sentía– que su corazón se hallaba abatido, que esa misma mañana había tenido algún tipo de colapso, lo había sentido a través del vínculo que compartían.
Todavía era algo débil y no estaba lo suficientemente entrenado como lo estaría el de Jedis experimentados, pero funcionaba y les advertía cada vez que uno de ellos sentía algo lo suficientemente fuerte como para atravesar su enlace.
Y ese vínculo estaba siendo abrumado por un flujo constante de emociones dolorosas, angustiosas e insoportables que seguían saliendo de su amigo.
Podía sentirlo a su lado, todo su cuerpo temblando, los ojos llenos de lágrimas y un estómago retorcido que amenazaba con arrojar su contenido en cualquier momento.
Podía escuchar sus dientes apretando mientras soportaba el dolor que esto le estaba trayendo, podía sentir su mano apretando la de ella con fuerza hasta el punto de ser dolorosa, pero se mordió la lengua y lo dejó.
Estaba luchando contra algo dentro de su propia mente, algo asqueroso y oscuro, algo tan apremiante que les quitaba el aliento.
Obi-Wan respiraba como si estuviera ahogándose, sudando profusamente, luchando contra el deseo de gritar hasta que su garganta se rasgara.
Sus barreras mentales se alzaban altas y fuertes, como muros de acero que protegían una ciudad, pero sus barreras, en lugar de proteger a los habitantes de un lugar, mantenían a salvo a los que se hallaban afuera.
La dulce e inocente Bant era todavía demasiado joven para soportar lo que tenía dentro de su mente, sus desgarradores recuerdos.
Así que sus barreras impidieron que lo peor de su mente la alcanzara, pero sus sentimientos eran poderosos y sus paredes tenían grietas, pequeñas pero espaciadas, por donde algunos de los del tipo oscuro huyeron y la encontraron.
Pero ella era la única en quien confiaba para ayudarlo a evitar caer directamente en el oscuro vacío que era su mente. Su brillante presencia era como una luz parpadeante que desprendía una cálida bienvenida en medio de su oscuro, frío y desagradable pasillo de la memoria. Su luz radiante era un recuerdo puro que mantenía bien guardado en lo más profundo de su corazón, un sentimiento cuya existencia era suficiente para mantenerlo concentrado, que lo ayudaba a recordar que lo que estaba reviviendo eran solo amargos recuerdos.
Sí, eran dolorosos, angustiantes y desgarradores, pero ya habían sucedido, ahora estaba a salvo, estaba a su lado. Ella estaba sosteniendo su mano, o mejor dicho, estaba dejando que él tomara la suya, permitiéndole ser consciente de que ella era real y estaba allí para sacarlo de sí mismo si aparecía y lo atacaba algún monstruo repugnante que su mente rota pudiera convocar. Se sintió horrible, revivir esos años, traer esos descorazonadores recuerdos.
La guerra, las pérdidas, la traición, el dolor, la incertidumbre, la desesperanza ... la sensación de que su corazón se rompía una y otra vez, y que las piezas se volvían a unir lenta y dolorosamente solo para romperse con otro golpe aún más desolador. Pero tenía que hacerlo, tenía que recordarlo y mantenerlo fresco en su mente para poder compartirlo todo con el Consejo. No estarían satisfechos con simples palabras, querrían más evidencia, y ¿qué mejor evidencia que sus propios recuerdos asfixiantes?
Le sondearían la mente, le pondrían a prueba y él tenía que mantener la compostura, tendría que dejarlos hurgar en su mente como un cofre de pertenencias olvidadas, buscando las más importantes. Tenía que poder revivirlos sin sudar ni soltar una lágrima. Era más fácil decirlo que hacerlo claramente, pero era su deber y estaba decidido a hacerlo lo mejor que pudiera.
Finalmente, Bant sintió cuando la última memoria fue revivida en la mente de Obi-Wan. Ella no sabía lo que él estaba viendo exactamente -y en lo más profundo de su mente, estaba aliviada de no hacerlo- pero podía percibir los sentimientos involucrados en ello, y un destello de emoción rompió sus barreras debilitadas, alcanzando su mente suave y tierna, imprimiendo en la página de su mente la nubosa imagen de una oscura e imponente figura que desprendía una presencia tan oscura y espesa que era casi palpable.
Era un sentimiento sofocante, una niebla oscura que cegaba el ojo de su mente y obstruía sus sentidos, y traía tanto sentimiento consigo mismo, amor, orgullo, esperanza, dolor y tristeza, arrepentimiento... Sintió que quería llorar con todo su corazón y se dio cuenta de que no venía de ella. Obi-Wan estaba sintiendo tanto a la vez que ella temió que terminara en un estado catatónico, pero se mantuvo quieto y fuerte como las bases del templo.
Y luego, fue envuelta por un dolor ardiente tan poderoso que sintió que su corazón se detenía y que su sangre se encendía. No pudo evitarlo, derramó lágrimas calientes y tragó saliva, sintiendo un dolor fantasma alrededor de su garganta, sofocándola ¡Oh! su dulce, bondadoso y valiente Obi! ¿Qué cosas horribles le habían pasado? ¿Dónde había estado ella cuando sucedió todo lo que él había soportado?
Su tierno corazón se apretó ante la abrumadora ola de dolor y angustia que lo desbordaba. Era tan fuerte que sentía miedo por el estado mental de su amigo, tantas emociones oscuras podrían romper su joven mente, dejar una cicatriz horrible en él que lo marcaría para siempre. Quería detenerse entonces, detener el trance en el que estaban y regresar al plano material para poder envolver sus brazos alrededor de él y ahuyentar esos horribles sentimientos y emociones que lo atormentaban.
Para hacerle consciente de que la tenía a su lado, que ella estaba allí para él y que nada de lo que estaba experimentando lo dañaría, ella no lo permitiría. Pero, lentamente, el flujo de esas poderosas emociones negativas comenzó a disiparse. Era como si él los estuviera alejando de ella, tomando esos recuerdos y los sentimientos y emociones adjuntos a ellos para embotellarlos nuevamente dentro de dondequiera que hubieran venido.
Entonces, sintió como si todo volviera a la normalidad, no se podía sentir ni encontrar ningún rastro de esas emociones, sentimientos y pensamientos oscuros. Una ola de calma y paz se apoderó de ambos, llevándose todas sus preocupaciones y tristeza. Y de repente, ambos estaban en el dormitorio de Obi-Wan de nuevo, con los suaves sonidos de Coruscant que se escuchaban desde lejos y las apacibles y brillantes presencias de sus miles de hermanos y hermanas.
Lentamente abrió los ojos inyectados en sangre, respirando profundamente, exhausto pero aliviado de que todo hubiera terminado... por el momento, al menos. Había logrado recordar todo con poco o ningún daño mental, ahora, cuando se enfrentara al Consejo, estaría un poco menos nervioso y menos impulsado a sufrir un ataque de pánico ante los Maestros.
De repente, su mejor amiga lo sobresaltó al arrojarse sobre él, con sus brazos alrededor de su cuerpo todavía tembloroso, sus sollozos fuertes y sus lágrimas humedeciendo su ropa mientras escondía su rostro en su hombro, llorando abrumada por la pesadez de sus propias emociones.
"Obi" dijo entre sollozos, "Obi, lo siento mucho ... has pasado por tanto por tu cuenta ... debiste sentirte tan solo, tan angustiado ..." se lamentó por él a pesar de que no entendía muy bien que había ocurrido.
Él correspondió al abrazo, cerrando los ojos y sintiendo sus propias lágrimas rodando por sus mejillas rosadas, conmovido por su preocupación por él. La apretó entre sus brazos, deleitándose con su calidez, encontrando alivio en sus sentimientos de puro amor y amistad.
Se quedaron así por un largo rato, incluso mucho después de que sus lágrimas cesaron y su cuerpo dejó de temblar con los rastros de esos oscuros recuerdos. Ella simplemente disfrutó de su cálido abrazo y el suave latido de su corazón.
"Lo siento" murmuró el joven pelirrojo sobre su cabeza.
No necesitaba aclarar por qué estaba arrepentido, ella entendió y puso una suave sonrisa.
"No lo estés, soy tu amiga, ¿recuerdas?" ella se inclinó hacia atrás para mirarlo. "Te ayudaré con cualquier cosa, incluso si no entiendo de qué se trata"
Él le sonrió y se inclinó para besar la parte superior de su cabeza, provocando una suave risita en ella, haciendo que la niebla pesada y triste que los había nublado a ambos se disolviera en la nada.
"Gracias"
Se separaron después de eso, y el viajero del tiempo miró el holo-reloj que tenía en su mesita de noche, viendo que ya era hora de ir y enfrentar su nuevo destino. Respiró hondo, fortaleciendo sus escudos mentales y despejando su mente para dejarla relajada y tranquila, lista para ser evaluada.
Estaba a punto de darse la vuelta y decirle que podía seguir por su cuenta ahora cuando una voz débil y conocida se escuchó dentro de su cabeza, deteniéndolo y animándolo a pedirle su apoyo.
'La necesitas...' susurró la suave y etérea voz. 'Deja que te acompañe... confía en mí, mi caballero.'
"Confío en ti", aseguró en su mente y se volvió hacia su asombrada amiga.
Bant había sentido una presencia extraña allí con ellos, cálida y amable, poderosa y sorprendente, pero no tenía idea de dónde venía o que era. No era de una criatura viviente material, estaba segura, pero no podía precisar qué había sido. Aquello la dejó paralizada.
"Bant..."
La suave voz de Obi-Wan la devolvió al presente, y ella sacudió la cabeza, todavía asombrada, y lo miró con curiosidad e incertidumbre.
"¿Qué fue eso?" preguntó incapaz de ocultar su asombro.
Sus ojos plateados miraron a su alrededor como buscando la fuente de aquel inmenso poder, como si de verdad pudiera estar contenido en aquella pequeña habitación. Su pelirrojo amigo le dedicó una sonrisa comprensiva.
"Algo que te diré pronto, es una promesa, pero por ahora," tomó sus manos palmeadas entre las suyas y la miró apenado, pues sentía que se estaba aprovechando en demasía de su lealtad hacia él, pero un suave empujón mental de la Fuerza a la que servían lo impulsó a continuar.
"Necesito otro pequeño favor de ti ... ¿lo harías?"
La muchacha regresó su vista al chico, y tragó saliva aún sacudida por aquel flujo de poder, pero olvidando la extraña experiencia que tuvo hace unos segundos, la mon cala asintió con entusiasmo.
Obi-Wan había prometido que él le explicaría todo y no tenía razones para desconfiar de él.
"Por supuesto, ¿qué necesitas de mí?"
Así es como la pequeña Bant Eerin se encontró frente a las enormes puertas que conducían al interior de la Cámara del Alto Consejo Jedi.
Sus ojos plateados miraron hacia las puertas y sintió un poco de temor reverente y asombro arrastrándose dentro de ella. Sabía que no tenía ninguna razón para sentir nada más que respeto y admiración por los seres que los esperaban dentro, pero no pudo evitarlo. Eran pocas o ninguna las ocasiones en la que una joven iniciada como ella necesitaba una razón para entrar y hablar con los miembros del consejo. Era un acontecimiento extraño para ella. Pero Obi-Wan le había pedido ese favor, y ella le había dado su palabra de que lo apoyaría... pero aún así, se sentía pequeña e intimidada.
A su lado, el pelirrojo humano sintió su repentina timidez y tomó su mano entre la suya, apretándola con cariño, logrando que ella lo mirara para darle una sonrisa tranquilizadora.
"No te preocupes, no tendrás que hacer nada más que quedarte a mi lado y darme valor"
"¿Cómo?" preguntó, sus ojos plateados volviendo a las puertas frente a ellos.
¿Cómo podía una joven como ella darle valor a un chico que parecía dispuesto a dedicar su vida a una causa como la de ellos?
"Solo por estar a mi lado ..." respondió.
Ella lo miró con ojos inquisitivos.
"Tendrás que hacer lo mismo que hiciste antes en mi habitación", explicó el muchacho, "Te necesitaré a mi lado para ayudarme a mantener los pies en la tierra".
Ella tragó saliva, su mente trayendo los recuerdos de antes, el estado en el que había terminado su amigo humano, cuánto había sufrido dentro de su propia mente. No estaba segura de que le gustaría revivir esa experiencia, pero no podía permitir que él se enfrentara a algo así de nuevo por su cuenta. Ni siquiera entendía por qué un iniciado de doce años tenía que reunirse con los Grandes Maestros para mostrarles todo eso, pero Obi-Wan le había prometido que lo entendería todo pronto. Así que enterró sus dudas y temores y tomó coraje de la Fuerza.
"Está bien" aceptó, "entremos entonces, ¿de acuerdo?"
Bant está resultando ser mí personaje favorito de escribir, es tan dulce n_n y será vital para lo que le espera a Obi.
De nuevo, disculpas por lo corto y aparentemente innecesario del contenido pero les aseguro que no es simple relleno.
Sin más, espero que les haya gustado.
See Ya!
H. C.
