Hace ya un tiempo, la selva Amazónica se encontraba en disputa por un par de grupos salvajes, los cuales luchaban entre si para intentar quedarse con la mitad del otro y así sobrevivir...

Estos grupos eran principalmente por Guacamayos. Los Spix: Guacamayos azules, y los Scarlet: Guacamayos Rojos. Este par de especies habían llegado a un especie de acuerdo de Paz, sin embargo, después de que uno de los Spix entrara en campo enemigo, todo se vino abajo... Se desato una batalla, donde por culpa de ese mismo Spix, los Scarlet se adueñaron de todo.

Pero, después de aquel enfrentamiento, los dos grupos, estuvieron apunto de Morir gracias a una Fuerza desconocida, llamada "Humanos Taladores", los cuales, como su nombre indica, querían derribar la selva.

Eventualmente, los dos grupos no se iban a quedar de alas cruzadas, por lo que, con ayuda del Spix que casi mata a su propio Clan, lograron unir fuerzas y destruir la amenaza Humana...

Después de eso, los dos lideres llegaron nuevamente a un Acuerdo de Paz, compartiendo terreno en la selva, pero... al parecer, los Scarlet, no son Aves de palabra~


La Batalla de las plumas Azules

Capítulo 1: "El Detonante"


La Historia actual, toma lugar 2 años después de la batalla por la selva, en el 2016 pues. Nuestro Protagonista, el Spix que todo lo arruino, ahora se encontraba como consejero y tercer al mando del lider de los Spix, quien, desafortunada mente... Era su suegro.

Blu, ese era el nombre de este Spix, el cual se encontraba dormido en su nido, recostado en una cama hecha de hojas, descansando tranquilamente, pero esa relajación se vería interrumpida, pues en ese momento, su hijo Más menor, Tiago, apareció y para despertar a su padre, lo mejor que se le ocurrió fue saltar encima de el.

-Papá! Arriba!- exclamaba el guacamayo saltando sobre el estómago de su padre, él cual enseguida despertó. -Como puedes dormir 11 horas?-

-No es mi culpa que tu abuelo me agote todo el día- Blu sonrió y estiró sus alas para abrazar a su hijo y acostarlo con el. -Buenos dias Tiago-

-Buenos dias Pa- le abraza igual. -Hoy vamos a jugar como lo prometiste?-

-Ay la verdad no lo se, ya sabes como es tu abuelo, me necesita en la base- respondió el guacamayo grande poniéndose de pie aun con Tiago en alas.

-Ay pero si sólo son Scarlets merodeando la zona, de verdad no puedes pasar tiempo con tu hijo?- pregunto este ya desanimado.

-Te juro que me gustaría jugar contigo, lo siento... se que pasas tiempo sólo pero por eso te digo que consigas amigos- decia Blu acariciando la ala de su hijo.

-Ya lo dije, a los chicos de aqui les molesta mi... "Honda de ciudad", los juegos de acá ya me terminaron cansando como para jugar con ellos, y el abuelo no me deja explorar más allá de las fronteras- El pequeño aparta la ala de su padre.

-Y que tal tus hermanas?- pregunto nuevamente, pero Tiago sólo le miro con ojos de inconformidad, claramente ellas no querían jugar con el, pues también tenían sus cosas que hacer. -Bueno... mira, no creo que sea correcto prometer una cosa cuando no pude cumplir otra, pero... Prometo que cuando todo esto termine, jugare contigo todo lo que quieras, ok?-

-... De verdad?- pregunto el guacamayito con ojos de tristeza.

-De verdad, todo por mi campeón- le da una sonrisa de confianza, poniendo una ala sobre la cabeza de Tiago para alborotar sus plumas.

-Jeje bien, pues ya estas- Tiago rie por eso, luego abrazo nuevamente a su padre, y este le correspondió con gusto.

Blu salió de su agujero y se dirigió a la parte de abajo donde estaba "la sala", pues literal parecía una casa humana, en la sala habían unos pequeños cogines simulando ser el sofá, un teléfono celular a modo de televisor y un reproductor de música justo a un lado.

¿Que? ¿Pensaron que lo pondría en un nido vació y aburrido?... ¡pues va a ser que no! Parece que nuestro Prota se adapto a la selva... a su Manera.

Blu se acerco al reproductor y puso algo de ambiente, un poco de Bossa Nova sería lo ideal, luego camino a otro agujero del nido, uno donde guardaban la comida y entró por algo de desayunar, ya cuando termino, se apartó con unas moras en su ala, y justo ahí fue cuando se topó con su hija, Bia.

-Ay Hola Hija, Bueno a días- al verla, enseguida se acercó para besarla en la mejilla. -que tal?-

-Buenos dias- Ella le correspondio, luego le mostró el libro que tenía en la ala, era un libro tamaño infantil, con pocas hojas pero con mucho texto, este era sobre Mecatronica avanzada. -Aun me encuentro leyendo lo que me trajiste el otro día, esto de verdad es increíble-

-Si, lo es, creo- Blu piensa un momento porque su hija le pidió eso en primer lugar.

-Si, además, los uso para poder hablar con mis amigos, les estoy enseñando a leer- la pequeña saca una pequeña risa, recordando como sus dos únicos amigos intentan aprender la lectura.

-Eso es genial, solo espero tu abuelo no se entere, ya sabes- Blu procede a poner una ala sobre la cabeza de su hija y revólver sus plumas como a Tiago. -Espero te la pases bien con ellos-

-Tu no te preocupes, ya sabes que me llevo bien con Gerardo y Paula- Bia toma una Mora y se retira con el libro.

Blu sonríe tranquilo y procede a ir a la sala, ahora con Carla, su otra hija, revisando el celular/televisor para ver que había. -Buenos dias Carla-

-Buenas Jefe- Ella pone algo y procede a sentarse de pana en el sofá.

-Como has estado? todo bien?- pregunto el tratando de hacerle platica.

-Claro, porque no lo estaría?- respondió ella sólo ignorandolo.

-Mhh... y como van las cosas con tus amigos?- pregunto nuevamente, pero nada sin así. -Que tal las cosas con Cassandra? Lograste arreglar los problemas con ella?- esto último si logró atraer la atención de Carla, quien sólo lo miro y suspiro.

-No... con ella no, ya sabes que ella me odia- Carla baja la mirada.

-Por?- Blu se sentó a su lado.

-Bueno... es complicado, al parecer ella era el centro de atención en su grupo de amigos, pero como yo me uni a ellos y todos me vieron como alguien buena Honda, ella prácticamente se enojo y me culpó de que ya no es la popular entre ellos- Baja la cabeza deprimida, ahora ignorando el celular encendido.

-Ay tu no te preocupes, si ella se pone así por eso, no merece tu amistad, así que sino se puede arreglar, ella tiene la culpa- respondió el guacamayo mordiendo una de sus moras.

-Pues si, y lo peor de todo es que suele molestarme mucho: me empuja, me dice gorda, además de que soy una roba amigos... poco le falta para llamarme zorra- toma una de las frutas de su padre y come.

-Bueno, dudo que ella conozca ese concepto... y me sorprende que tu lo sepas- se muestra algo molesto, pero no pasa a mucho pues enseguida abrazo a su hija. -No te sientas mal, todo irá bien, y si ella no quiere ese, pues es su problema-

-Gracias papá- sonríe y lo abraza, cosa que disfruto pues casi no lo hacía últimamente.

-Bueno, me tengo que ir, ya sabes, con el abuelo- se levanta, pero antes de irse, hizo lo mismo que a Tiago y Bia, revolver las plumas de su cabeza.

-Jeje esta bien, No hay pedo- se vuelve a peinar y continúa con lo que estaba viendo en el celular/televisor.

Blu fue a la salida, pero antes de irse, una ala lo tomo y lo jalo para adentro. Era Perla, quien le dio un beso en el pico para despedirlo.

-Nos vemos mi amor, espero mi padre no te cansé mucho hoy- frota el pico con el de él.

-Ay espero lo mismo, pero ya sabes que no me molesta que me necesite para algo- Respondió un poco apenado.

-Tampoco seas tan servicial, le prometiste algo a Tiago- le muerde el pico.

-Lo se, de hecho tengo pensado preguntarle a Ed si puedo tomarme el día mañana- deja que Perla hasta eso.

-Ay que cringe!- Dijo Carla desde el sofá, viendo lo que su madre hacia.

-Bueno, ya que, solo espero tengas tiempo para tus hijos- Perla abraza por última vez a su marido. -Bien, puedes ir ya-

-Prometo tener tiempo pronto- El guacamayo suspiro con la cara roja, luego procedió a irse en dirección al nido de Eduardo. Mientras volaba, otros guacamayo lo saludaban, mientras hacían sus propias cosas, algo que se podía notar era la presencia de las guacamayos guardias, ósea, más grandes y con una lanza de piedra en sus garras a modo de arma.

Total, que el macho llego al lugar, donde estaba Roberto, su actual mejor amigo, y Eduardo, su suegro y líder Spix.

-Buenos dias Blu, llegas temprano- El guacamayo mayor se acerco y le dio la bienvenida estrechando su garra.

-Buen día, hay alguna información hoy?- pregunto Blu adentrándose en el sitio y tomando asiento.

-Lo de siempre, los vigilantes, han visto a varios Scarlet merodeando la frontera- Explicaba Eduardo, caminando a la pared, donde había un mapa que Blu les había conseguido, mostrando con unos dibujitos como es que habían Guacamayos rojos cerca de su zona -Las cosas no pintan bien, esos colorados llevan semanas actuando de manera sospechosa... alguien tiene alguna idea?-

-Pues, si le soy honesto, lo mas probable es que estén planeando una invasión, aunque eso no tendría mucho sentido ahora...- respondió Roberto, solo pensando en algo que ya había ocurrido en otras Zonas de la selva en el pasado.

-Yo opino lo mismo, lo vea por donde lo vea, parece que están planeando entrar de alguna manera- Dijo Blu con un tono serio, y al igual que su compañero, no parecía tener sentido alguno, ¿porque ellos querrían entrar a su lado después de haber vivido en paz durante 2 años?

-Mmh si es así, probablemente la cosa vaya a peor sino hacemos algo...- Eduardo da un suspiro, algo preocupado por el asunto. -Hablaría con Felipe pero no e logrado contactar con el en Semanas, los mensajeros que enviamos no consiguen acceder a su territorio, y a mi, Menos-

-¿Cee que hayan roto el acuerdo de paz?- pregunto Roberto.

-oh quizá, tienen planeado hacerlo- Continuo Blu.

-Mmmh si es así, solo espero no intenten atacar nuestras tierras- el Guacamayo anciano decide tomar asiento, posándose sobre sus garras en un pedazo de Rama Gruesa que tenia ahí a un lado.

-Tranquilo Sr, nuestras defensas han aumentado considerablemente, yo estoy casi seguro de que no podrán entrar sin antes dar pelea a nuestros guardias- Blu sonrió, mostrando mucha seguridad hacia su líder.

-Eso espero- Eduardo mira a Blu, sonriendo al ver su rostro. -Me gusta tu optimismo-

-Si, puedo decir lo mismo- Roberto coloca una ala sobre el hombro de su compañero.

-Gracias a Ambos- este sólo hace un gesto de agradecimiento.

-Bueno... sea como sea, espero todo salga como debería salir...- se termina levantando. -Deberíamos ir a revisar como están los guardias, a ver que nos dicen-

Roberto asintió y fue el primero en salir, Eduardo iba a ir igual pero entonces Blu lo detuvo.

-Disculpe, quería pedirle una cosa...- se muestra un algo apenado. -Tiago, esta un poco triste, porque no tiene a nadie con quien jugar... Ya sabe que los demás chicos suelen ignorarlo, por lo que me preguntaba si podría... tomarme el día libre mañana para poder estar con mi hijo... se podrá?-

-Que pregunta es esa? Claro que puedes!- El líder golpea un poco a su yerno en la espalda con el ala. -Tu ve, si mi nieto te necesita, adelante-

-Oh Gracias Sr!- Blu se muestra feliz por eso, fue más fácil de lo que pensó. Luego de eso los dos se fueron volando tras Roberto, para hacer lo que habían dicho.

Los 3 estuvieron todo el día revisando cada puesto de su tribu: Fueron con los guardias para evaluar el rendimiento de estos, también con los vigilantes por más información, también con los recolectores para verificar que la reserva de comida este completa, y por último fueron con el grupo de crianza, que sería un espacio donde las madres podrían criar así hijos más pequeños. Ya por ultimo, ya después de unas horas, los 3 regresaron al nido, eran como las 5 PM, bastante más temprano que los otros días.

-Bien, parece que por hoy es suficiente- Eduardo regresa a su rama para descansar.

-Si, eso parece... y que podemos hacer ahora?- pregunto Blu retirándose un poco.

-Pues... ya si quieren pueden irse, hoy no hubo mucha actividad, así que igual y pueden tomarse el resto del día- Respondio viendo la cara de sorprendidos de los dos.

-Oh eso es genial, muchas gracias señor- Roberto sonríe después de oir eso.

-Si, es muy genial! De hecho esto podría ayudarme con lo otro que le dije- También se muestra emocionado por eso.

-Ustedes sólo descansen, creo que se lo merecen después de tanto trabajo- Asiente para ellos, con una sonrisa cálida en su rostro.

Los dos se miraron entre si y procedieron a irse, cada uno a su respectivo nido.

Blu llego al suyo, haciendo su entrada triunfal, para sorpresa de su familia en la cocina preparando la cena.

-Blu? Que fue lo que te dijeron?- preguntaba su esposa, Perla, acercándose con una cascara de nuez en la ala y una rama, preparando algo en ella.

-Scarlets merodeando los alrededores, ya sabes- Respondio el, colocando las alas en sus ojos. -Tu Padre esta muy preocupado... Espero esto no termine de mala manera...-

-Mhh ya veo, pero, tranquilo, sea como sea, podremos resolverlo~- Ella le acaricia la mejilla. -Yo creo que así sera-

-Gracias Perla- Sonrie para ella y despues fue con sus hijos. -Bueno chicos, su abuelo me dio el resto de la noche libre, así que.. les gustaría hacer algo??-

Sus tres hijos se mostraron felices por eso, sobretodo Tiago, luego cada uno respondió con algo.

-Podríamos ver una película del Netflix- sugirió Bia.

-O quizá escuchar música y hablar un rato- propuso Carla.

-Y después podríamos jugar a algo- Tiago junta las puntas de sus alas entre si.

-Mhh y si hacemos los 3? Jugamos mientras escuchamos música y por último vemos una película- respondió Blu ante esas propuestas, y sus hijos respondieron felizmente.

Perla sólo veía eso con mucha ternura, era lindo ver a un padre convivir con sus hijos, por lo que sólo sonrió al ver como por fin su marido podrá pasar tiempo con ellos.

-Bien pues ya estamos, primero comemos y después hacemos todo eso- Termino finalmente, los tres polluelos aún con su felicidad, continuaron ayudando a su madre con la cena.

Blu suspiro, bastante emocionado por pasar tiempo con sus hijos, pero... en ese momento, ocurrió algo que... definitivamente no esperaba...

-Blu!- Roberto entro por el nido sin previo aviso, pero este tenia en su cara unas heridas, así como un ojo morado con sangre en este.

-Ah? Roberto!- Blu volteo hacia el, llendo para levantarlo. -¿Que ocurrió?-

-Los Scarlet... Están Invadiendo el territorio... Eduardo te necesita...- Dijo con la voz entre cortada, escupiendo sangre ahí mismo.

-Oh mierda... Perla, ve a Roberto, Ahora regreso- Blu salio de nido, pero antes miro hacia atrás, viendo a Perla acercarse a Roberto para ver como estaba, pero además de eso, vio a sus hijos, quienes miraban preocupados a su padre como se estaba llendo. -Lo siento niños...- el Guacamayo suspiro y salto hacia el suelo, al caer, extendió sus alas y se impulso para volar hacia arriba, llendo con velocidad en dirección a donde este pasando todo.

En unos cuantos segundos, logro ver como unos Guacamayos Scarlet se encontraban peleando contra los guardias, incluyendo Eduardo, quien logro neutralizar a uno dentro de su nido, por lo que fue con el a ayudarlo.

-Vas a querer un informe?- pregunto Eduardo, con el guacamayo bajo su garra, apretando su cuello.

-Roberto me dijo suficiente, En que va a querer que lo ayude?- pregunto Blu, apartando la mirada, no quería ver a nadie morir.

-Pues, necesitó salir de los límites, Felipe se encuentra cerca, debo ir para allá... pero necesito que me cubras- respondió el ave mayor, moviendo su garra con fuerza, dejando que se escuche un crujido.

-Supongo que por eso Mando Roberto a decirme- Ambos salieron del nido y volaron lo mas rápido que podía hacia la frontera, donde los Scarlet no dejaban se salir, impidiendo el paso, por lo que, los dos Spix se ocultaron tras un árbol a pensar.

-Me preguntó que querrán acá... No tenemos nada que a ellos les importe- dijo Eduardo tratando de pensar la razón de que ellos estén de este lado.

-Pues, solo que quieran reclamar el terreno nuevamente- Blu se asoma una vez mas, el solo podía ver como los enemigos entraban, sin embargo, no había notado que, se encontraban rodeados.

-Ahí están!- se escucho una voz a lo lejos, de pronto, una lluvia de rocas se hizo presente, callendo sobre el par de Spix, los cuales se cubrieron y volaron a otra dirección, pero el grupo Scarlet los perseguía.

-Maldita sea, donde vamos Sr?- preguntó Blu, esquivando los Proyectiles que venían sobre ellos.

-Tenemos que cruzar, pero primero, debemos perderlos- Eduardo vuela hacia arriba junto con Blu, pero al llegar a las copas de los arboles, vieron que un domo de guacamayos rojos se había formado a su alrededor, todos con rocas y ramas gruesas, dispuestos a atacar. -Blu... sino salgo con vida... Quiero que tu y mi hija se hagan cargo de todo- decia Eduardo con una respiración calmada.

-Si... espere, Que?- antes de que Blu prosece aquella propuesta, fue golpeado en la cabeza con fuerza con una roca, cayendo inconsciente hacia el suelo... pero antes de llegar a este, su esposa, Perla apareció, rescatándolo y dejándolo a salvo en el suelo.

-Blu!, Despierta!- ella lo sacude, incluso le da unas bofetadas con su ala, que por mas tonto que esto suene, si le dolían, por lo que enseguida despertó.

-Donde... donde esta Eduardo?...- inhalaba y exhalaba con fuerza, sin prestar atención a que su esposa estuviera ahí... de pronto, un grito se escuchó, los dos miraron hacia arriba, viendo a Eduardo caer, seguido de una enorme roca.

El Par de Guacamayos se quedaron sin palabras, al ver como los dos llegaron al suelo... Eduardo cayó sobre la tierra, seguido de la roca, dejando escuchar varios crujidos y un grito ahogado, dejando sin aliento al Guacamayo mayor.

-No... Papá!- Perla fue enseguida, ella y Blu retiraron en pedazo de escombro, dejando ver las costillas rotas del guacamayo atravesandole la piel, todo cubierto de sangre. -No... no no no, Papá...-

-Perla...- El Señor uso su ala para acarciala por última vez.

Blu miro hacia arriba, los Scarlet se estaban retirando de regreso a su territorio... Parece que sólo eso querían, asesinar al líder Spix. Blu, con un nudo en la garganta, se aguantó las ganas de ir a perseguirlos, solo para estar con su suegro. Tomo su otra ala y dijo en voz entre cortada... -Mantendremos este lugar a salvo...-

Eduardo, habiendo escuchado eso, sonrió, cerrando sus ojos... Muriendo en ese mismo instante...

y Ese compañeros, Sería el detonante para iniciar lo que probablemente... sería una de las batallas más grandes que los dos grupos han tenido... La Batalla de las plumas azules a Iniciado...


Esa misma noche, la tribu Spix se encontraba de Luto, su líder que había dirigido a la parvada por muchos años, había fallecido.

Todos, se encontraban a las afueras de su territorio, del lado contrario al Scarlet, donde se encontraba un Rio bastante amplio.

Ahí, Blu y Perla decidieron hacerle un funeral algo especial al Guacamayo, pues colocaron su cuerpo cubierto con hojas sobre una corteza de árbol en el agua del rio.

Blu, con la cabeza fría, decidió dar unas palabras frente a todo el mundo.

-El líder Eduardo fue un buen macho, el guió a todos nosotros a lo mas recóndito de la selva para evitar nuestra extinción, hizo grandes cosas para mantenernos a todos a salvo, y esperemos que este sea su merecido descanso- mantenía una postura firme, dejando brotar unas lágrimas.

Perla dio un paso enfrente. -El... Mi padre, lo perdí una vez, pasando mucho tiempo alejada de su presencia, y ahora, lo perdimos para siempre... Aun así, del otro lado, esperemos consiga el descanso eterno...- ella consigue aguantar las ganas de caer en llanto, solo manteniendo su frente en alto.

El resto de guacamayos estaban conmovidos por lo que la pareja había dicho, sobretodo Mimi, la hermana de Eduardo y Tía de Perla, quien sólo miraba con ojos llorosos el momento.

Después, Con la ayuda de un mechero, le prendieron fuego al cuerpo, cuando este entró en combustión, lo empujaron para que navegara hasta que sea calcinado en el rio.

-Nunca olvidaremos esto! Y para vengar su muerte, Haremos que los Scarlet paguen por lo que hicieron!- dijeron Blu y Perla al unisono, los nuevos lideres de la tribu de los Spix.

Todos los guacamayos dieron unos Graznidos al aire, recitando un especie de canto lúgubre, despidiendo a Eduardo a mejor vida.

Pasaron unos minutos y todo el mundo abandono la zona, cada uno regresando a su respectivo nido, unos para llorar la pérdida, y otros para pensar que sera de ellos, al igual que los dos nuevos lideres se dirigían a su nido con sus hijos... Todos tenían la Misma duda... "¿Que haremos ahora sin nuestro líder?"

Continuará...