— ¿Verdad o reto? —le preguntó su amiga.

Él se sentó en forma de mariposa y pensó muy bien cuál sería su repuesta.

Estaba en la habitación de Marinette porque la había ido a visitar de sorpresa, como era ya su costumbre. Se la pasaban casi todas las tardes juntos, veían películas, jugaban videojuegos, preparaban postres (hasta a veces le ayudaba a hacer su tarea) y, como "recompensa", ella lo escuchaba cuando lo necesitaba.

— Verdad —contestó decisivo—, pero si hay algo que no puedo contestar por mi responsabilidad como súper héroe, tendrás que cambiar de pregunta, Prrrincesa.

La chica parecía ya haber pensado qué era lo que preguntaría pues la lanzó al instante.

— Confiésame algo que nadie más sepa... —dijo poniendo su mano en la cintura y mirándolo altaneramente— bueno, está más que claro que tu identidad no.

El chico con traje de cuero tampoco se demoró mucho en contestar pues le llegó a la mente su miedo más profundo y del que nadie sabía su existencia.

— A veces la soledad me agobia, ¿sabes? Y créeme qué hay mucho de eso en mi casa—respiro profundo y posó su mirada en algún punto de la habitación—. Me da miedo que esa soledad me consuma como lo está haciendo con mi familia; es por eso que me convierto en Chat Noir, para huir de ahí —levantó la vista y miró los grandes ojos azules que tenía enfrente—. Pero siempre que estoy aquí, contigo, cualquier rastro de soledad se evapora.

Pudo observar cómo Marinette se conmovía sobre su asiento.

Ella de por sí sospechaba que su vida no era color rosa por la poca información que le llegaba a dar, pero cada vez que le llegaba a contar más sobre el verdadero chico bajo la máscara, parecía acercarse más y comprenderlo un poco mejor y eso era por lo que adoraba estar con ella. Era la persona más comprensiva de la tierra.

— ¡No tenía que ser tan personal! —le reclamó Marinette, alcanzando una de sus almohadas y lanzándosela en la cara.

Chat Noir cayó sobre sus hombros y se rió por el cambio de actitud de su amiga

— Bueno, ahora es mi turno —dictó Marinette, también acomodandose en posición de mariposa para verlo directo a los ojos.

—Pero yo no te pedí...—el rubio iba a comenzar a hablar pero su amiga lo calló al instante.

— Últimamente siento que tengo demasiadas responsabilidades que caen sobre mis hombros que no me dejan estar con las personas como lo era antes —confesó—, tampoco puedo disfrutar los pocos ratos libres que tengo porque siempre me pregunto si estaré olvidando algo importante y me da miedo fallar... pero cada que vienes se me olvidan mis problemas —se quedó un segundo en silencio, como meditando algo y prosiguió—. Eres como un antibiótico, Chat, porque puedo volver a ser yo misma. Te haz convertido en mi mejor amigo, gatito.

Tras las palabras de su amiga, de pronto sintió un calor reconfortante al interior de su ser.

—Tú también eres mi mejor amiga, Marinette.

A partir de esa ocasión, las confesiones se habían vuelto algún tipo de característica de su amistad, pues les había resultado tan fácil y reconfortante ser honestos con ellos mismos que no podían dejar de serlo.


— Soy fan de ti —le confesó Chat Noir una ocasión, mientras veía por su hombro lo que estaba diseñando.

— ¿De mí? —preguntó, girando intrigada su silla para quedar de frente a su amigo.

— Así como lo oyes, Prrincesa —confirmó con un intento de ronroneo—, soy fan de absolutamente todos tus diseños; de tu sorprendente habilidad para jugar Mecha Strike; de los experimentos que haces en la cocina y que, por alguna extraña razón, no son tan malos como se ven —se burló, guiñándole un ojo—; de tu ingenio, creatividad genuina, de todo —concluyó, inclinándose para besar su coronilla—. Eres fabulosa, Marinette.

Y ahí estaba otra vez, una de sus típicas sonrisas que parecían de modelo.

La chica no podía evitar ruborizarse ante tal acción y hacía que le entraran unas inmensas ganas de golpearlo... pues no podía besarlo.

Chat noir de por sí tenía un trato especial con la azabache —o eso quería creer— pero si seguía haciendo comentarios así de lindos, Marinette terminaría por perder la razón.

— ... es más. Seré el fundador de tu página —continuó hablando él a la vez que con sus manos simulaba un letrero—: "Club de fans de Marinette: talento estrella y mejor amiga de Chat Noir"

Trató de separarse del chico, buscando los lápices de colores que necesitaba para terminar de darle forma a su boceto.

— El ser tu mejor amiga me dará muchos más fans, muchas gracias —trató de hacerse la indiferente, pero cuando regresó su mirada al chico, no pudo evitar sonrojarse. Pues el gatito la miraba como si fuera la chica más bonita del mundo.


Era de esperarse que ambos empezaran a enamorarse en un abrir y cerrar de ojos y entre más tiempo pasaban juntos, más trabajo les costaba separase.

Y la forma de Adrien de encontrarle sentido a sus emociones era vagar por toda su habitación, tratando fallidamente de poner en orden sus sentimientos.

— ¿Te sigues atormentando con eso? —le preguntó su pequeño kwami que se encontraba observándolo divertido desde su cama.

— Es que, Plagg, ¿cómo le voy a decir que la quiero? No puedo hacerlo porque lo más seguro es que solo arruine nuestra amistad porque a ella le gusta Luka —dijo el rubio totalmente desanimado, dejándose caer dramáticamente sobre su cama, haciendo que su kwami rebotara en el colchón—, ella solo me ve como su amigo.

— ¡Claro que no, chico! Si en verdad te viera así no te miraría de la forma que lo hace. ¡Solo díselo!

Adrien tomo una de sus almohadas y la abrazó, imaginando que abrazaba a la chica que ocupaba sus pensamientos.

— Es que es tan tierna —agregó ignorando completamente el comentario del kwami—. Me muero por besarla... ¿sabes acaso cuánto me he aguantado para no hacerlo?

Ya no podía aguantar más guardar su secreto, si es que su amor por la chica lo era. Lo que él no sabía, era que Marinette se sentía de la misma manera.


La azabache volvió a confirmar la hora con su celular. Eran pasadas las dos de la mañana y no podía conciliar el sueño por seguir pensando en él.

— Tikki, ya no puedo más —le confesó a su diminuta amiga—. No puedo seguir guardándome esto.

— ¿Qué ocurre, Marinette? —dijo algo soñolienta su kwami, posicionándose a su lado.

— Lo quiero, Tikki —la azabache se tapó la cara con sus manos, ahogando en ellas su sonrojo—. No puedo evitarlo.

Se sentía avergonzada de la situación (no porque le avergonzara estar enamorada de su compañero de batallas) sino por todas las veces que negó rotundamente tener sentimientos por él. Estaba arrepentida de no haberlo notado desde antes.

— ¿Y qué te impide estar con él? —preguntó su pequeña amiga causándole un ligero sonrojo.

Había muchas razones de por medio como poner en riesgo sus identidades o que Hawk Moth lo descubrirás y fuera tras ella... o que él no la quisiera de la misma manera, pero había una cosa que la preocupaba más que las otras.

— Que somos mejores amigos —argumentó, recargándose sobre sus codos—. Además, ya he leído mucho sobre esto y siempre en estos casos solo es uno el que se enamora y yo fui la tonta que cayó.

— No digas eso, Marinette. Estoy segura que ya lo conquistaste con tus dotes reposteros.

La azabache sonrió, recordando todas las veces que el chico había elogiado sus postres. Vaya que sí los adoraba.

En eso, unos toques provenientes de su balcón la asustaron y la emocionaron a la vez, pues solo una persona podía ser el responsable.

— ¡Princesa! —saludó el súper héroe cuando apenas abrió la ventanilla.

— Chat ¿qué pasó por tu mente al venir a estas horas? —trató de reprenderlo pero no pudo fingir tanto tiempo. Estaba feliz de verlo.

— Solo estaba vagando un rato por la ciudad, ya sabes, velando por la seguridad de todos los parisinos, cuando se me ocurrió pasar a saludar —dijo haciendo poses heroícas. Aún sin entrar a su habitación.

— Ya pasa, bobo.

Al ingresar, Chat Noir se sentó sobre su cama y cruzó las piernas con sus acciones sumamente planeadas. Lo cual la extrañó desde el inicio.

— A decir verdad, vengo a hablar de algo contigo —mencionó más serio que de costumbre. Sintió un pinchazo en el corazón al imaginarse la razón.

— ¡Oh no! —exclamó preocupada tomando la mano del héroe— ¿Escapaste de casa?

Él abrió preocupado los ojos y comenzó a negar rápidamente con la cabeza.

— ¡No, no, no, no! —chilló y al escuchar su voz algo Águeda, se aclaró su garganta y prosiguió— No, es... es de otra cosa... más bien una confesión.

Otra vez sintió otro pinchazo pero esta vez más a causa de sus repentinos nervios y Marinette guardó silencio esperando que el súper héroe hablara. Debía de ser importante si actuaba así de serio.

Chat Noir tomó su silencio como señal para continuar.

— Tengo miedo que al decírtelo ya no quieras volver a hablar conmigo o te alejes de mí, pero creo que es mejor hablarlo de una vez —dijo susurrante. Respiró hondo y esperó a armarse de valor.

Marinette estaba nerviosísima, pues ¿qué pudo haber hecho para que Chat se comportara así de nervioso?

Pasaron los segundos y el chico seguía sin hablar, con su mirada vagando por toda su habitación como si no se animara a seguir.

— Chat, me estás asustando —apremió Marinette, analizando cada movimiento del felino.

— Creo que ya me arrepentí —volvió a chillar juntando sus cejas y agrandando sus ojos, hasta parecía que quería llorar. Si estuvieran en otra situación, le hubiera dado mucha risa su cara... pero no lo estaba.

— Ya dilo, Chat.

— ¡Me gustas, Marinette!

Hablaron al unísono, pero ella pudo oír claramente lo que el chico había dicho.

Se quedó pasmada, sin quitar su vista de Chat Noir. Este tampoco apartó la mirada, examinando cada gesto proveniente de ella.

Claramente ella no consiguió que sus palabras salieran aunque en realidad no sabía que decir... porque ¿qué se responde cuando tú crush te declara sus sentimientos? Obviamente es un momento complejo de procesar, pero Chat pareció encontrar otro significado en su silencio.

— Entiendo si ya no... —empezó a hablar él, pero Marinette lo calló antes de que continuara, poniéndole su dedo sobre su boca.

— ¿Es una broma?

El súper héroe arrugó la cara, indignado con tal pregunta pero para Marinette era totalmente válida pues todavía no creía que esto le pudiera estar pasando.

— Claro que no, ¿por qué jugaría con eso?

Marinette se quedó pensando la situación unos segundos, más que nada porque seguía sin podérselo creer. Pero ya no habían dudas, estaba más que claro que su amor era correspondido.

Cuando se armó de valor, tomó impulso para quedar sobre sus rodillas y acercarse hasta rozar con su nariz del rubio. Delicadamente colocó sus dos manos alrededor de la cara de este.

— Pues me alegro que no sea una broma porque también me gustas Chat... y mucho —agregó y antes de pensar demasiado, terminó con la poca distancia que los separaba.

El chico rápidamente correspondió el beso, tan efusivo como lo hacía ella. Se la pasaron horas demostrando el cariño que sentían el uno por el otro, hasta que el agotamiento cayó sobre ellos.

Por lo menos, a partir de esa noche, sería una nueva etapa de su amistad/relación donde no dejarían de manifestar su gran afecto.

.

.

.

Hola de nuevo jajaja. Ahora le tocó el turno a Marichat ahora que algunos pudieron haber pensado que habría del ship en el ep de "Sole Crusher" entonces, aquí tienen. Cuéntenme qué les pareció ;)

Gracias Mu Bug Moon y Viper Couffaine por sus buenos deseos, espero que esté igual les haya gustado.

Y para Manu, si, esperemos que el Adrinette nos lo pinten natural y no forzado, y lo de tu petición, esperemos ver que se me llega a ocurrir jajaja

De todos modos gracias a todos por leer y sus comentarios. Hasta le próxima :)