No podía ser tan malo, ¿cierto?
Claro que ese akuma había revelado un dato importante; ponía su identidad un poco en riesgo e incluso la de Chat Noir, pero eso no significaba que estuviera completamente expuesta... ¡¿cierto?!
Bueno, tal vez un poco.
Hawk Moth había logrado enterarse que los afamados héroes de París estudiaban en el Colegio Françoise Dupont gracias a "Localizadora", que había rastreado la ubicación exacta en la que ellos se habían transformado para ir a combatirla (por suerte los había atrapado en su escuela y no en sus hogares)... y Alya, inocentemente, había publicado esa información en su LadyBlog.
Lo que los había dejado en este punto; con toda su escuela esparciendo rumores y sospechando de cada uno de los estudiantes porque cualquiera podía ser Ladybug o Chat Noir.
Pero no podía ser tan malo, ¿cierto?
Aunque en realidad sí lo era porque desde ese día Marinette no había podido evitar hacer lo mismo: ver en cuál de todos los alumnos del colegio se podría encontrar su fiel compañero.
Y no hubiera sido tan malo si tan solo tuviera teorías tontas e infundadas (porque había tantos alumnos que era imposible descubrir quién podía ser en realidad, por no decir imposible) pero siempre que pensaba en alguien que tenía las inigualables características de Chat Noir, su mirada siempre terminaba en el chico que tenía de frente.
Adrien.
¿Los chistes malos que hasta hace poco había descubierto que le encantaba contar?
¿La ayuda que ofrecía sin pensar cuando ocurría algún problema?
¿No encontrarlo durante los ataques akumas y su aparición siempre después de que estos terminan?
¿O que las veces en que Chat no pudo ayudarla habían sido las mismas en donde Adrien había sido hechizado por algún akumatizado?
¿El que desde que se había filtrado esa información, Adrien tampoco había dejado de verla, analizándola de la misma manera que ella estaba haciendo con él?
Aunque trataba de alejar esos pensamientos de su mente, estos seguían regresando y regresando cada vez con fundamentos que la convencían más de que él podía ser Chat.
Sí, eso no podía ser bueno.
— ¿Marinette? —preguntó el chico en cuestión, tímidamente agitando una mano frente a su rostro— ¿Estás bien?
Sí, tal vez se había quedado viéndolo todo este tiempo.
— Ah sí, solo... solo estaba pensando.
Marinette observo su panorama y se dio cuenta que ya no estaban ni Alya ni Nino ni ninguno de sus otros compañeros a su alrededor y se preguntó qué tan concentrada debió haber estado observándolo como para no notar que se habían ido.
— Eso veo —le dijo Adrien con una sonrisa antes de sentarse a su lado—. Creo que puedo adivinar en qué estabas pensando.
— Lo dudo mucho —resopló divertida en respuesta.
— Pruébame, tengo buena intuición —dijo mientras ponía una sonrisa socarrona que le provocó un deja vu. Conocía a la perfección esa mirada.
Otra vez reconoció un gesto propio de Chat noir en él.
— De acuerdo, Agreste, adivina.
El chico fingió estar pensando dramáticamente su respuesta llevando una mano a su mentón y mirando hacia el horizonte. Marinette encontró el gesto tontamente lindo.
— Estas pensando en qué postre darán hoy en la cafetería.
Marinette no pudo evitar reír porque eso era el pensamiento más lejano que podía tener en estos momentos.
— No estás cerca ni un poco.
— Entonces en lo genial que me veo hoy —dijo con tanta seguridad que ella se encontró riendo de nuevo.
— Creo que tus sentidos no son tan buenos como alardeabas.
Adrien se encogió de hombros risueño y regresó su mirada a ella, adoptando una pose más seria.
— Entonces tengo que cambiar de táctica.
Miren, si Adrien hubiera seguido diciendo cosas sin sentido y bromeando en la misma pose en la que estaba, todo habría estado bien; pero el chico Agreste cuando se volteó a mirarla, la vio directo a los ojos y no de la manera normal en la que siempre lo hacía, esta vez fue diferente.
Esta vez la vio como si supera algo que ella aún desconocía, era una mirada intensa y llena de dudas pero a la vez de certeza, como si en verdad pudiera ver en sus ojos las respuestas que necesitaba. Estaba buscando algo, simplemente algo.
Eso en definitiva debilitó las defensas de Marinette y algo debió haber cambiado en su mirada, pues Adrien sonrío ampliamente.
— Ya sé. Estás pensando en lo hermosos que se ven los atardeceres desde nuestro punto en la torre Montparnasse; o la libertad que se siente cuando vamos saltando juntos por los tejados; o tal vez en el picnic que queremos hacer en la Torre Eiffel desde hace tiempo.
Marinette no pudo formular palabra ni acción alguna, solo se quedó perpleja tratando de asimilar lo que sus palabras insinuaban.
¡¿Qué estaba pasando?!
— Por lo menos dime si estoy cerca.
Por supuesto que tampoco contestó y Adrien lo tomó como un sí.
— Lo tengo: estás pensando si soy yo.
Okay, esto definitivamente no estaba bien. No estaba bien. No estaba bien... ¿cierto?
Ya no había más dudas, era él.
Era él.
Era él.
— Tranquila, nuestro secreto está a salvo con nosotros —le aseguró tomando sus hombros.
Cuando su mente se empezó a clarificar y la conmoción dio paso al entendimiento, Marinette rectificó que no hubiera nadie en el salón de clases, lo que menos quería era revelar su secreto a más personas. Por suerte, todo estaba vacío.
— ¿Pe.. pero co..cómo..?
— ¿cómo no serías tú? —completó su idea aunque más para sí mismo, llevándose una mano detrás de la nuca con un suspiro lleno de certeza—. Eres nuestra Ladybug diaria, no fue difícil deducir que literalmente lo eras.
— ¿Entonces tú eres...?
En vistas de que de nuevo no pudo terminar con la oración, él habló a pesar que sus nervios cada vez se hacían más presentes.
— ¿Estas bien con eso?
La pregunta de quedó suspendida en el aire mientras los dos asimilaban lo que acababa de ocurrir.
Entonces así fue su dichosa revelación.
Después de tanto haber tratado de mantener su identidad en secreto, después de haber temido desde hace tanto tiempo lo que la revelación les pudiera traer en contra... así había sido.
Y a Marinette le extraño sentirse tan bien al respecto.
— Sabía que eras tú.
Tras decir esas palabras, Adrien suspiró dramáticamente, relajando sus hombros y hundiéndose en el asiento.
— ¿Entonces porqué te sorprendiste tanto? —preguntó riendo abiertamente, liberando la tensión que hubiera quedado entre ambos. Ella también rió.
— No sé, porque no es lo mismo sospecharlo que en realidad haya sido verdad —le dio un ligero codazo en el hombro antes de decidirse por guiñarle o no el ojo para romper igual el ambiente. Optó por hacerlo—. Sigue siendo difícil de procesar
El chico la miró de una forma que le hizo sentir un cosquilleo en el estómago y por alguna razón supo que tendría que acostumbrarse a ese tipo de miradas de ahora en adelante.
— Lo sé —susurró antes de inclinarse y recargar la cabeza sobre sus hombros. Dejando con eso un agradable silencio entre ellos.
Sabían que tenían mucho de lo que hablar pero por ahora, estar así era lo único que querían. Prometiendo en ese silencio lleno de aceptación y confianza que su secreto estaría a salvo si se tenían entre sí.
Tal vez esto no había sido tan malo al final de todo.
.
.
.
Bueno... yo se que este no es uno de los capítulos Lukanette que tanto les gustan pero espero que esta revelación de identidades les haya gustado. Si se dan cuenta ambos en ningún momento dicen cómo tal que son LB y CN, si no solo lo dicen son decirlo jaja y ya.
Gracias a Mu Bug Moon y a ViperCouffaine por sus comentarios del capítulo anterior, que bueno que les gustó. Espero traerles otro pronto. Y gracias Manu por tus doble reviews y tu recomendación de canción, la escucharé pronto :)
Y sin más que decir solo nos queda hacer una cadena de oración para que CrocoDuel sea un capitulo lukanette ;)
