Ella está con los codos recargados en su barandal, la brisa le mueve lentamente su ya alborotado peinado al igual que la falda de su vestido, logrando que luzca serena mientras ve hacia el horizonte, con las zapatillas de tacón colgando de sus manos, cuando él la ve.
No tenía más de una hora que la había visto en la escuela pero aún así volvió a sentir cómo necesitaba inhalar más aire del necesario para poder respirar medianamente bien.
Otra vez le había quitado el aliento pero no porque fuera la encantadora y deslumbrante Marinette que acababa de llegar al baile con su despampanante vestido sino era la despreocupada, algo torpe, brillante y hermosa Marinette que había conocido en los últimos meses.
Ahora era la chica que le había robado el corazón.
— Hey —anunció suavemente su llegada, parándose en medio del balcón.
Marinette tuvo un pequeño sobresalto pero sus hombros se relajaron rápidamente cuando se volteó a encararlo con la sonrisa más encantadora que Chat hubiera visto jamás.
— Hey, tú —lo saludó tranquilamente—. No sabía si vendrías.
— ¿Y perderme tu noche especial? —desplegó su bastón y recargó su barbilla en él— Ni loco.
Marinette torció los ojos divertida llevando una mano a su cintura.
— Un baile escolar no es una noche especial, Chat, es solo un baile.
— Eso no es lo que me decías mientras diseñabas ese deslumbrante vestido —trató de molestarla al contradecirla pero era la verdad.
Marinette había estado emocionada por terminar su grandioso vestido para el baile escolar que hoy tuvieron... y a pesar que estuvo contenta toda la noche bailando con todos ellos, le sorprendió que se hubiera ido tan temprano del lugar.
— Bueno, sí fue divertido estar con mis amigos pero, no sé... faltó algo para que la noche fuera perfecta.
— ¿ah sí?
— Sí —pareció meditar si seguir hablando o no, pero fijó su mirada en él y una cálida sonrisa iluminó su rostro mientras confesaba—. Faltaste tú, Chat.
Comenzó a sentir que el calor le inundaba las mejillas.
¿Escuchó bien? ¿Acaso esa era una confesión?
No supo cómo tenía que reaccionar, así que optó por reír tímidamente, chiveado por sus palabras, y pensó en una contestación rápida.
— Lamentó informarte esto, princesa, pero a los gatos no se les permite ir a eventos escolares.
Ella se rió. Su risa melodiosa inundó el balcón.
— ¡Hablo en serio!
— ¡Yo igual! —subió sus manos para demostrar su inocencia—. Sabes que me hubiera encantado ir... pero ¿no crees que sería raro ver a un superhéroe entrar por las puertas de tu escuela?
Marinette se encogió de hombros con una sonrisa en el rostro.
— Has salvado a tantas personas en esa escuela que ya eres parte de ella, créeme, hasta deberían de darte una credencial de alumno. Además —señaló su atuendo con una mirada curiosa—, pareces listo para ir a una gala.
Chat dio un vistazo hacia abajo y recordó que no traía su típico atuendo de súper héroe, en cambio traía un smoking negro con gris que había visto en internet, con el distintivo color verde en su pañuelo.
— ¡Ah, si! Plagg me dijo que podía cambiar mi atuendo si así lo pensaba a la hora de transformarme... —tomó la solapa del saco y comenzó a posar como si estuviera en una sesión de fotos—. Genial, ¿no es cierto?
— Y útil —completó la idea, acercándose para inspeccionar la tela—, habrías dejado impresionada a todas las chicas si te hubieran visto.
Chat encogió los hombros, despreocupado, tratando de encontrar su mirada con la de Marinette... pero está no despegaba la vista de su atuendo.
— Bueno, solo es a una persona a la que me interesa impresionar —sonrió tímidamente, esperando que la chica pusiera de nuevo sus azulados ojos en él.
Y lo logró.
Se quedaron viendo por unos segundos, sin saber ninguno de los dos cómo continuar con la conversación... fue algo incómodo, a decir verdad, porque Chat no sabía si eso era bueno o malo.
De pronto se percató que desde el balcón de la chica se seguía escuchando la música proveniente de su escuela, sonando una lenta canción de fondo.
Se le ocurrió una idea.
Lentamente extendió su brazo hacia ella con la palma hacia arriba, invitándola a tomarla. Marinette aún no sabía porqué su repentina acción hasta que pareció oír lo mismo que él: una canción lenta dispuesta para ellos.
— Ven —suplicó.
Marinette pasó su vista de su mano a su cara, y luego de vuelta a la mano para tratar de ocultar su evidente sonrojo (gesto que le pareció adorable mente dulce) y colocó su palma suavemente sobre la de él, enviándole una energía electrizante por todo el cuerpo.
Chat Noir jaló a Marinette diestramente hacia su pecho, las manos de ella descansando intuitivamente ahí. Mientras que él entrelazaba tímidamente ambas manos detrás de su espalda, descansando al final de esta ligeramente.
Comenzaron a moverse de lado a lado al ritmo de la música, algo tímidos al principio pero luego de un rato Marinette se animó a descansar su cabeza en su hombro y Chat por fin fue capaz de relajarse.
Así siguieron canción tras canción hasta que ya no se escucharon más. Tal vez ya era lo suficientemente tarde para que hubiera alguien todavía en la escuela, pero a ellos no les importó, se quedaron así por mucho mucho tiempo más: ella con las manos entrelazadas en su nuca, jugando con su alborotado cabello y él, inhalando el suave aroma a vainilla del suyo.
Pudieron haber pasado horas y ellos no se darían cuenta.
Y así, cuando Chat sintió que la respiración de Marinette se volvía cada vez más lenta, se separó de ella.
— Creo que es hora de irme.
— Aún no te vayas, por favor —le suplicó con ojos adormilados—. Quédate.
Habría dicho que no, pero ahora Chat no estaba en su sano juicio. Estaba siendo afectado por las manos de la chica que se habían posado inconscientemente sobre su mejilla... y está claro que así él no iba a pensar racionalmente.
— De acuerdo.
Marinette sonrió, lo llevó hacia su habitación y ambos se metieron bajo las sábanas en un parpadeo. Marinette se acomodó sobre su pecho y su respiración comenzó a ralentizarse a los pocos segundos.
Chat creía que ya se había quedado dormida cuando de repente escuchó su adormilada voz.
— Te quiero, Chat.
— Igual yo, Nette —susurró sobre su cabello—, te quiero.
Marinette solo lo apretó más contra ella y con eso, se dejó caer en brazos de Morpheo.
Chat se dejó llevar de igual forma sin pensar en nada más que en la respiración lenta de Marinette que lo guiaba al sueño más vigorizante que había tenido en un largo largo tiempo.
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Holaaa! Espero que les haya gustado el capítulo ¿qué les pareció?
Un poco del cliché de Marichat en el balcón no hace daño jaja o eso creo :)
Mu Bug Moon, jajaja lamento haberte hecho sufrir y sí, todo hubiera terminado mejor si no MultiMouse no se hubiera puesto algo intensa pero aún no he tenido ideas para una segunda parte, pero si se me ocurre alguna tenlo por seguro que la escribiré. Pero gracias por tu comentario :)
Y Manu, que bueno que te gustó la pareja, creo que ellos serían súper juguetones y divertidos... pero no supe cómo escribir ese dinamismo.
Gracias por leer :)
