¡Muy buenas!
Damos comienzo a un mini-fic con el que estoy bastante emocionado. Este crossover será un AU (universo alternativo) que involucrará a las franquicias Evangelion, Pacific Rim, el Monsterverse (o sea las películas de Godzilla de los últimos años) y un poco de Gundam. La trama está directamente relacionada con el universo compartido que estamos creando con el usuario Plagahood. Si se fijan en mi perfil podrán encontrar la lista de fanfics que componen este universo, con trabajos tanto míos como de Plagahood.
Quiero aclarar que este mini-fic tendrá actualizaciones dispersas, es decir, que me tomaré mi tiempo para escribir el resto de los capítulos. El que avisa no traiciona xD
Sin más, les dejo con el primer capítulo de Titanus Rhapsody.
Disclaimer: los personajes y elementos aquí presentados no me pertenecen, les pertenecen a sus respectivos dueños. Fanfic sin ánimo de lucro.
Innuendo
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Durante milenios, el ser humano se había tenido que enfrentar a las fuerzas de la naturaleza. Desde animales salvajes que atacaban a las primeras tribus nómadas, hasta tormentas intensas, volcanes y huracanes. La raza humana se había puesto a prueba innumerables veces. Y siempre había salido airosa, probando, cada vez, que eran los amos indiscutibles del mundo.
Pero en el siglo XX habían aparecido criaturas tan formidables y devastadoras que llegaron a poner en duda la idea de que el ser humano era el superdepredador dominante. Había quienes ya creían, con fundamentada razón, que el tiempo del hombre había llegado a su fin.
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Japón - Colossus Earth - Época actual
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Shinji Ikari caminaba con su mochila por la ciudad. A pesar de haber miles de personas pululando a su alrededor, él se sentía solo. Completamente solo, acompañado únicamente de sus pensamientos.
Hoy era el día en que se mudaba, y solo llevaba su mochila consigo. ¿En qué momento había ocurrido todo aquello? ¿Cuál fue el factor que lo desencadenó? O tal vez, la pregunta que más le importaba era…
— ¿Por qué yo? — murmuró en voz alta.
Semáforo. Se detuvo. Levantó la vista y le dolió el cuello. ¿Cuánto tiempo había estado mirando al suelo? Observó uno de los enormes rascacielos de Tokio. Le causaban mareos, y en cierto modo se sentía pequeño a comparación. Pero tal vez lo que le aterraba era tener que vérselas con su padre, el Comandante Gendo Ikari, líder de Nerv.
Hubieran ido a buscarlo a su casa, pero él prefería caminar. Y como necesitaban de su mente libre de estrés, le concedieron este permiso. Shinji sabía que su padre no sería tan permisivo una vez pisara las instalaciones.
Se subió al tren y se sentó. La estación de Hakone quedaba a más de una hora de viaje. Tendría tiempo suficiente para escuchar música con sus auriculares, y reflexionar.
Tokio-3 era una auténtica fortaleza moderna. Los edificios y rascacielos estaban fortificados y construidos contra impactos de gran calibre, aunque en la realidad, casi nada podía resistir los ataques de los kaijus. Los ingenieros japoneses esperaban que sus obras fueran la excepción.
A él le hubiera encantado visitar su nuevo departamento, situado al norte de Tokio-3, pero no tendría esa suerte. Su primer día en la gran ciudad-fortaleza lo pasaría con su padre.
Llegó a un gran edificio fuertemente protegido por guardias de seguridad. Eran las oficinas exteriores de Nerv, y una mujer, con su nombre escrito en un cartón blanco (como si se tratara de alguien que recibe a un familiar en un aeropuerto) lo esperaba. Shinji se acercó hasta la mujer y la saludó.
— Así que tú eres Shinji Ikari, ¿eh? — dijo la mujer con una sonrisa — Eres todo un galán — y le guiñó el ojo amistosamente — Mi nombre es Misato. Misato Katsuragii. Soy la Jefa de Operaciones del Proyecto… Bueno, creo que no me corresponde a mí contarte eso. ¿Quieres un té?
— Eh, no… Estoy bien, gracias — Shinji dibujó una tímida sonrisa.
— Pues bien, creo que ya podemos comenzar el recorrido — Misato lanzó despreocupadamente el cartón blanco detrás de su espalda — Adelante, no seas tímido.
Ingresaron al edificio. Todo pasaba muy rápido para Shinji. Se metieron a un ascensor y comenzaron a bajar. Uno, diez, treinta pisos. Se estaba poniendo incómodo. ¿Es que iban a ir al otro lado del mundo en ascensor?
De pronto, las paredes se volvieron de cristal, y Shinji abrió los ojos y la boca desmesuradamente. Aquello era imposible. Una auténtica ciudad, no, una ciudad con bosques, campos y… ¡Un lago!
— ¿Qué es este lugar? — murmuró el niño.
— Esto, mi nuevo amigo Shinji, es el GeoFront. Base de operaciones de Nerv, y donde trabaja tu padre.
— ¿Mi padre trabaja aquí?
Como casi todos los demás aspectos de la vida de su padre, Shinji desconocía a qué se dedicaba.
— Sí, y tiene un puesto muy importante. El más importante, diría yo. ¿Quieres verlo?
— Yo…
A decir verdad, la respuesta era un no.
— Siento parecer dura, pero era una pregunta de cortesía — dijo Misato — Tendrás que verlo. Él quiere verte.
— ¿Él quiere… verme?
Imposible.
— Así es. Tiene cosas muy importantes que hablar contigo. Alerta de spoiler: tiene que ver con cosas super geniales.
— No me gusta lo super genial.
— Ya verás que sí — la mujer le restó importancia con un movimiento de su mano.
Luego de adentrarse por las instalaciones (que Shinji no lo sabía, pero eran las más avanzadas del mundo), el dúo llegó a lo que parecía ser una gran pirámide. Ingresaron, y se toparon con cientos de personas, todos llevando uniforme. Shinji miraba hacia todos los rincones, observando científicos, militares y gente de mantenimiento, estos últimos usando grasientos y gastados mamelucos. Todos se apresuraban para cumplir con sus obligaciones. Shinji se preguntaba cuál sería la suya.
Otro ascensor. El viaje fue silencioso. Shinji había caído en la cuenta de que Misato había dejado de hablar, y su rostro se mostraba ahora serio y preocupado.
— Está cerca, ¿verdad? — preguntó el niño.
— Así es. Y no es por ser irrespetuosa, pero tu padre…
— ¿Da miedo?
Misato dibujó una ligera sonrisa llena de complicidad.
— Inspira respeto.
Cuando se abrieron las puertas del ascensor, Shinji dio un respingo. No esperaba ver a su padre tan repentinamente.
Gendo Ikari observaba desde lo alto con una mirada fría e implacable. Le recordaba a los rascacielos que se había cruzado por el camino: inalcanzable, mortífero, capaz de aplastar lo que sea si se disponía a hacerlo.
— Llegas tarde.
Shinji tragó en seco.
— P-padre…
— No importa. Ven conmigo.
Gendo volteó y comenzó a caminar. Misato puso una mano en el hombro del niño.
— Estarás bien. Ve — y le sonrió.
Shinji trató de reunir el valor suficiente, y le ordenó a sus piernas que avanzaran.
Gendo cruzó una puerta y Shinji lo siguió. Frente a él se habría una sala llena de controles y monitores. Había un enorme ventanal frente a ellos, el cual se encontraba completamente ennegrecido. Su padre comenzó a hablar.
— Como te habrán enseñado en la escuela, los kaijus aparecieron en el año 1954. Godzilla fue el primero de ellos, aunque como todos saben, él es uno de los pocos que se dedica a proteger el mundo. O al menos, a no destruirlo. Pero 40 años después aparecieron los kaijus peligrosos. Los categoría uno. Godzilla y Mothra pudieron con ellos, pero siempre aparecían luego de que nuestras ciudades resultaran devastadas por los titanes hostiles. Por aquel entonces se creó el Proyecto Jaeger, y cuando los primeros mechas gigantes aparecieron en escena, la humanidad logró ganar sus primeras batallas contra los kaijus. Ya no necesitábamos a Godzilla, a Mothra ni a King Kong. Podíamos arreglárnoslas. ¿Y sabes qué, Shinji? Nerv es la punta de la pirámide. La cúspide.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Shinji.
Su padre no lo miró
— Nerv fue creado para detener a unas nuevas criaturas: los Ángeles, que vienen del cielo para traernos el Apocalipsis. Y tú serás quien se enfrente a ellos.
De repente tenía ganas de vomitar.
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El ventanal negro se encendió, y allí estaba. El niño apenas podía respirar. Un gigantesco robot humanoide se encontraba parado delante de sí, con su enorme cabeza a la altura del cuarto en el que se encontraban. Estaba pintado de morado y tenía marcas negras y verdes en su cuerpo.
Shinji se sentía sobre el borde de un precipicio, a punto de caer.
— Shinji, este es el EVA-01. La cúspide biotecnológica. La última esperanza de la humanidad contra los Ángeles. Y tú vas a pilotarlo.
El niño, abrumado por la sorpresa y el temor, soltó:
— No puedo hacerlo…
— Puedes, y debes.
— ¿Por qué yo?
— Si no lo haces, la humanidad perecerá.
— ¿Para esto me llamas? — gritó el niño — ¡No me hablas desde hace años y me llamas para enviarme a luchar!
— Así es.
— No quiero hacerlo.
— Lo harás de todos modos.
— ¿Por qué no me llamaste antes? — gritó el niño — ¿Por qué me llamas ahora?
— Porque ahora puedes serme de utilidad.
La frialdad del hombre era implacable. A una distancia prudencial, Misato Katsuragi suspiró y se llevó una mano a la cara. Gendo Ikari podía ser uno de los hombres más brillantes del mundo, pero sin duda alguna como padre era un imbécil.
De pronto, las alarmas comenzaron a sonar, y la sala se tiñó con la luz rojiza de las lámparas de emergencia.
— Alerta. Presencia de Ángel detectada. Alerta. Presencia de Ángel detectada — anunció la computadora.
Una mujer de cabellos dorados apareció en la sala. Tenía una bata de laboratorio y una tablet.
— Comandante, es una emergencia de prioridad máxima — dijo la mujer — Un ángel ha aparecido sobre Sudáfrica. Se lo ha designado como Ramiel. Se dirige en trayectoria directa hacia Knysna, donde Rodan está enfrentando al kaiju Otachi.
— Rodan, el Demonio de Fuego… — murmuró Gendo, y sus anteojos parecieron centellear. Luego exclamó — Enciendan la Unidad 1. Activen los protocolos de batalla. Capitán Katsuragi, estará al mando de la operación y guiará a Shinji.
— ¿Qué? — exclamó el niño — ¡No puedes!
— Con todo respeto señor, Shinji no ha tenido ni un minuto de entrenamiento — dijo Misato.
— No importa. Podrá hacerlo. Rodan no podrá vencer al Ángel, ni ninguno de los Jaegers del Cuerpo de Defensa Pan Pacific podrá hacerlo. Solo un Eva puede atravesar el campo AT de un Ángel.
Shinji se tomó la cabeza con ambas manos. Sentía que le iba a estallar en cualquier momento.
— No puedo, no puedo… Jamás podré hacerlo — repitió el niño.
— Si no lo haces, miles de personas morirán — dijo su padre.
— Lo que me pides es… Es imposible. No puedo hacerlo.
Gendo Ikari observó a su hijo con frialdad durante unos instantes. Luego, miró a la mujer de bata de laboratorio.
— Doctora Akagi, ordenen la evacuación de las ciudades de Sudáfrica — ordenó Gendo — Este piloto no sirve.
Aquellas palabras impactaron la mente y el pecho de Shinji como un ariete. Sintió sus piernas perder fuerza. ¿Para esto lo había llamado su padre? Luego de tantos años de ausencia, solo lo quería para serle útil para luchar en esa cosa.
Útil. Solo para eso lo quería.
— A la orden, señor — dijo Akagi.
Misato observó al niño. "Puedes hacerlo, Shinji", pensaba.
Ya había visto a los kaijus por televisión. Seres enormes, titánicos, crueles y devastadores. Animales salvajes sedientos de sangre y destrucción, que avanzaban sin parar y causaban terror, caos y pena. Sus alaridos, sus rugidos, se escuchaban desde decenas de kilómetros a la redonda. Eran cánticos de muerte.
Y ahora, una de esas cosas estaba atacando una ciudad. Y una nueva criatura, uno de estos Ángeles, se unía para matar a miles de personas. Y para traer el fin del mundo.
Ante la mirada atónita de Misato Katsuragi y Ritsuko Akagi, Shinji Ikari se enderezó, miró a su padre con ojos llenos de determinación, y dijo:
— De acuerdo. Lo haré.
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Sudáfrica - 19:17 hs
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El cielo se estremecía en abrumador tormento, teñido de rojo por las llamas de Rodan, el Demonio de Fuego. La gigantesca criatura, de 265 metros de envergadura y casi 50 metros de altura, atravesaba el cielo de la ciudad costera de Knysna. A su alrededor se batía un resplandor de nubes rojizas. Su piel emanaba lava y cenizas volcánicas.
Cerca de aquella criatura, batía sus alas el kaiju Ocachi. Aquel monstruo tenía la piel cubierta por líquidos fluorescentes turquesas. En su pesado vuelo, se giró hacia Rodan y proyectó un chorro de líquido corrosivo desde su boca.
Misiles y proyectiles fueron disparados por los militares de la zona, pero causaban un daño insignificante en aquellas criaturas gigantes.
Rodan, a pesar de su inmenso tamaño, recogió sus alas y bajó la altura, logrando evitar el ataque. Luego se enderezó, extendió sus alas y dio un chirrido que sacudió el aire.
La ciudad de Knysna estaba siendo evacuada, pero el caos era inevitable. Los militares intentaban establecer un poco de orden mientras las calles colapsaban de vehículos. La gente corría despavorida. Los niños lloraban y gritaban el nombre de sus padres. Los hombres de fe se ponían en paz con Dios.
Y sobre las cabezas de miles de personas, dos titanes se batían a duelo. Parecía que el cielo se derrumbaría. Sus ataques se oían como truenos poderosos.
Pero lo que nadie se esperaba ver era que una enorme estructura octaédrica de color azul atravesara las nubes de tormenta. Miles de personas emitieron un nuevo grito de terror.
El Ángel designado como Ramiel avanzaba lentamente en trayectoria recta hacia el combate de los otros titanes. Otachi y Rodan voltearon, pero el primero se volvió hacia el Demonio de Fuego, dándole la espalda al nuevo monstruo. Eso, en términos básicos de instinto animal, solo significaba una cosa: que Ramiel no atacaría a Otachi.
Rodan dio un rugido y posó sus ojos sobre la estructura octaédrica que representaba su nuevo enemigo. Este, repentinamente, comenzó a cambiar su estructura. Su cuerpo se descompuso en formas caleidoscópicas incomprensibles, y una esfera en el centro se encendió. Los instintos de Rodan gritaron y lo obligaron a moverse hacia un lado. Un rayo de energía salió disparado desde Ramiel y atravesó las nubes, perdiéndose en el horizonte.
Rodan se estabilizó y rugió furioso. Otachi dio un rugido y se abalanzó sobre él. El Demonio de Fuego aceleró, y sus alas empujaron las nubes a su alrededor. Subió repentinamente para esquivar al kaiju, y se apresuró hacia Ramiel, que ahora volvía a ser un octaedro. Rodan se acercó lo suficiente como para lanzar un inmenso torrente de fuego y lava sobre el ángel, que lo cubrió completamente.
De pronto, un repentino campo de fuerza se expandió y lanzó el fuego a su alrededor. Cuando Rodan recuperó la visión, notó que aquel ser estaba intacto, y una barrera (como de panal de abeja) lo rodeaba.
Otachi voló directo al Demonio de Fuego y lo impactó con su cuerpo. El kaiju le dio una mordida a su ala derecha, y Rodan emitió un chillido. Ramiel avanzó lentamente hacia la ciudad y se posicionó estático sobre ella. Su cuerpo volvió a cambiar de forma, y de su centro emergió un hilo muy fino de energía, que sin embargo causó un gran estallido sobre la ciudad.
De pronto, desde las nubes de tormenta, del inmenso nubarrón grisáceo del cielo emergió un gran avión de transporte.
— Objetivos avistados. Todos los sistemas listos — dijo un ingeniero en la sala de control.
— Titanus Rodan identificado. Kaiju Otachi identificado. Ángel Ramiel identificado — dijo una científica en la misma sala.
— Daños severos en la ciudad. Onda de positrones detectada. ¡El escudo de Ramiel es tan poderoso que su fase de transición es visible a simple vista!
— Abriendo compuerta. Liberando seguros — dijo un operador.
Misato Katsuragi se puso al frente de la consola.
— Unidad EVA-01, ¡despegue!
Del avión de transporte emergió un robot gigantesco. El EVA-01 extendió el cuerpo y comenzó a ganar velocidad gracias a la caída.
Dentro de la cabina, los sistemas de control parpadeaban y los sensores de fuerza G indicaban las sacudidas. Shinji tenía las manos en los controles, y dentro de su mente ocurrían cientos de cosas, pero a la vez, ninguna. Estaba casi en estado de shock.
El Eva cayó sobre el campo AT de Ramiel, y este se iluminó en hexágonos concéntricos anaranjados.
— Activando campo AT de Eva-01 e invirtiendo polaridad — dijo un científico — ¡Parece insuficiente!
Rodan y Otachi pululaban alrededor del Eva, volando a gran velocidad y observando como si fuesen dos lobos en plena lucha que recibían a otra bestia peligrosa en su combate.
El piloto, desde la cabina, escuchó a Misato a través del radio.
— Shinji, el campo AT de este ángel muy fuerte. Tienes que atravesarlo.
— ¿Cómo? — preguntó el niño con una mezcla de sorpresa y miedo.
— Utiliza el Cuchillo Progresivo.
Un botón se iluminó y destacó en la consola. Shiji lo oprimió, y del hombro del Eva surgió un mango.
La interfaz neuronal piloto-robot era tan avanzada que Shinji solo necesitó pensar en tomar el cuchillo para que el Eva lo hiciera.
— ¡Atraviesalo! — ordenó Misato.
La adrenalina, la tensión y el miedo (todo a la vez) causaron que Shinji tomara el cuchillo con ambas manos, diera un grito de guerra y empujara el filo del arma contra el campo AT, el cual comenzó a deformarse alrededor de la hoja, hasta que lo atravesó. Fue cuando Shinji decidió mirar hacia adelante, y quedarse mudo por el horror.
Ramiel se había deformado, y apareció un punto brillante en su centro.
— ¡Capitán Katsuragi, hay un nivel creciente de energía en el ángel! — dijo un científico.
— ¡Shinji, sal de ahí! — ordenó Misato.
El impacto del proyectil y la explosión causada lanzaron al Eva cientos de metros en el aire. Los sistemas de la cabina comenzaron a chillar y una luz roja iluminó a Shinji.
— ¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa? — repetía el niño, quien comenzó a entrar en pánico — Quiero salir de aquí, tengo que salir de aquí…
Dentro de la sala de operaciones del avión, los científicos observaban las gráficas.
— La interfaz neuronal se está debilitando — dijo uno de ellos — Si sigue así, perderá la conexión.
— Shinji, escúchame. Todo está bien, el Eva te protegió — Misato tomó el micrófono — Ahora préstame mucha atención. Quiero que respires, ¿sí? Respira conmigo. Uno, dos, inhala; uno, dos, exhala…
El Eva-01 cayó a tierra de pie, levantando una gran cantidad de polvo y creando un temblor. Mientras los operadores intentaban estabilizar a Shinji, el kaiju Otachi se lanzó contra Rodan nuevamente. Esta vez, Otachi se aferró al lomo del Demonio de Fuego y le clavó las mandíbulas sobre su cuello. Rodan chilló de dolor y perdió control sobre su vuelo. Ambos terminaron cayendo estrepitosamente al suelo, arrasando barrios enteros a su paso y creando un camino de destrucción y escombros.
La luz roja de la cabina del Eva se apagó y regresó la iluminación normal. Los valores de la interfaz neuronal se estabilizaron. Shinji recobró parte del control.
Ahí estaba Ramiel. Un octaedro gigante, sin rostro, sin emociones, capaz de causar gran devastación. Shinji miró a su alrededor. Una ciudad muerta. Tal vez miles de personas inocentes asesinadas.
Esto le causó gran indignación e ira.
— Tú causaste esto… — dijo el niño dentro de la cabina, a pesar de que el monstruo jamás lo escucharía — ¡No eres un ángel, eres un maldito demonio!
Casi perdiendo los estribos, Shinji movió los mandos hacia adelante y el Eva comenzó una carrera en frenesí. La agilidad del robot era impresionante, casi como si fuera un hombre corriendo. Dio un salto con todas sus fuerzas y se abalanzó sobre Ramiel.
El campo AT del ángel se activó de nuevo, pero Shinji había desplegado del cuchillo progresivo. Se mantuvo colgando en el campo de fuerza, y con esfuerzo logró perforar el escudo. El ángel se había preparado para atacar, pero fue ahí cuando Rodan apareció detrás del Eva. Lanzó una llamarada de fuego a través de la apertura creada por el cuchillo. Las llamas abrazaron el núcleo del ángel, el cual comenzó a resquebrajarse como un cristal, hasta romperse en mil pedazos.
Ramiel pronunció un chillido de agonía espeluznante, y sus formas geométricas se convirtieron en estructuras aleatorias sin orden que recorrieron un amplio espacio del cielo.
Los instintos de Rodan volvieron a gritar, y se alejó lo más rápido que pudo. Shinji no entendió lo que estaba a punto de suceder.
Ramiel estalló con una potencia devastadora, iluminando las nubes de tormenta de los cielos de Knysna. El Demonio de Fuego fue alcanzado por la onda expansiva. El avión de transporte que acarriaba a los miembros de Nerv estaba lo suficientemente alejado, pero sintieron la sacudida del viento.
Sin embargo, tras varios segundos de incertidumbre en el centro de mando, la silueta del Eva-01 emergió de entre las llamas.
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Geofront - Tokio 3
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Todo el personal de Nerv pronunció un grito de celebración y aplausos. El Ángel Ramiel había caído. Todos sus esfuerzos habían dado buenos frutos.
Sin embargo, Gendo Ikari se dio la vuelta y comenzó a caminar, sumido en sus propios pensamientos. Se metió en su ascensor privado y bajó hasta el nivel más profundo de las instalaciones.
Allí, a un lado de la descomunal figura de Lilith, crucificada y con la Lanza de Longinus clavada en un costado, había un pedestal. Sobre el pedestal yacía un cubo de cristal blindado, en cuyo interior se encontraba una pequeña piedra. Algo así como una joya roja, que emanaba un brillo constante. Gendo Ikari la observó largo y tendido.
Minutos después se encontraba en lo que parecía ser una sala totalmente a oscuras. Gendo estaba sentado en un escritorio. A su alrededor había una serie de monolitos con una pantalla que indicaba un número. Había al menos 12 pilares.
— Entonces su hijo fue capaz de pilotar aquella máquina, ¿eh? — una voz salía de uno de los pilares — Eso es un paso. Hay que apresurarse. ¿Qué obtuvieron de la piedra?
— No es sencillo investigar la energía de la piedra — dijo Gendo — Nuestros mejores científicos lo están intentando, con dificultad.
— No se ande con tonterías, Comandante Ikari — dijo la voz de otro pilar — No olvide que todo este circo fue montado para descifrar los secretos de una de las Piedras del Inicio. Espero que no nos esté tomando el pelo. Ni se le ocurra apoderarse de todo ese poder. Le pertenece a SEELE y a nadie más.
— Le pertenecerá al más capaz — dijo Gendo con las manos tomadas y el mentón apoyado sobre ellas — Aunque pueden descansar tranquilos, pues no tengo razones ni medios para mentirles. Sin embargo, debemos tener una mano en el volante. Mantener a raya a los Ángeles y al resto de kaijus es una prioridad. Su actividad está creciendo conforme crecen nuestros conocimientos sobre la Piedra. Eso no puede ser una coincidencia. Y déjenme decirles algo, caballeros: esa Piedra va a cambiar el mundo, para bien o para mal.
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Espero que les haya gustado. Pueden dejar sus impresiones en la caja de comentarios =D Nos vemos en el próximo capítulo.
See you later!
