Todos los derechos de la historia pertenecen a Elle Kennedy, solo hago esto por diversión y entretenimiento, igualmente, los derechos de Miraculous Ladybug pertenecen a Thomas Astruc, refiriendonos a los personajes.

Este escrito es sin fines de lucro.

Cabe mencionar que algunas escenas no pertenecen al libro del cual me base para realizar la historia.

¡Disfruten la lectura!

ProhibidoEnamorarse

Capitulo Uno

Marinette

Suspiro soñadoramente.

Por enésima vez en lo que va la clase mi mirada se desvía del diagrama proyectado en la pared a su cabellera azulada, Luka Couffaine. Es tan lindo, tan varonil y con tanto estilo. Quizá lindo no es el adjetivo adecuado para referirme a él, pero no encuentro otra manera de definirlo.

El día de hoy lleva una sudadera azul y la funda de su guitarra, con seguramente su guitarra dentro, esta colocada en el asiento de su lado derecho, evitando así que cualquier persona se siente junto a él; el color de sus uñas esta semana es negro y por los garabatos que noto regados en su libreta esta componiendo una canción nueva.

Una vez mas no puedo contener otro suspiro y me concentro en poner atención a la clase, Mademoiselle Bustier esta informando algo sobre el examen que hicimos la semana pasada y mi mente no puede evitar seguir pensando en Luka.

Después de tantos años jamas había sentido estas ganas incontenibles de estar a lado de alguien.

Sorpresa, la maestra comienza a anotar algo en la pizarra detrás de la tela del proyector alarmando así a todos los presentes.

El barullo que se hace en la clase hace que mi mirada se centre en las métricas que la Mademoiselle Bustier anota; el 70 por ciento de la clase ha sacado un 4,5 o menos en el examen parcial.

Rodé los ojos de solo ver dichas cifras. tenia la suerte de haber nacido con un cerebro apto para el análisis critico y objetivo, Ética Filosófica había sido la materia mas fácil para mi desde el instituto, estudiando Moda en la facultad de París uno creería que no necesitaría tal materia.

¡Error! desde que ingrese a la universidad dicha materia me perseguía.

Mademoiselle Bustier era una persona analítica y demasiado tramposa en cuestión de hacer pensar a sus alumnos, había tenido que utilizar toda la lógica posible para no errar en el examen parcial, y gracias a ello me había encontrado con un 10 enorme escrito con tinta roja en la esquina superior de la hoja de examen.

Ella parece no ser capaz de entender porque nadie sobre sale en su clase; he aquí una pista Mademoiselle Bustier: sus preguntas son del tipo que uno podría incluir en una dichosa tesis de postgrado.

— Estoy dispuesta a poner un examen de recuperación para aquellos que hayan suspendido o hayan sacado un 6 o menos. — Su pequeña nariz se arruga en aquel gesto amable; que ella hace cada que no quiere quedar mal con sus comentarios a veces un tanto directos al igual que un tanto despreciativos, el que ella utilice la palabra dispuesta ya es decir demasiado de la imagen que tiene en esta clase. — Para aquellos de vosotros que elijan presentarse a la recuperación, se hará la media con las dos notas. Si lo hacéis peor la segunda vez, os mantendré la primera nota — concluye

— No puedo creer que hayas sacado un 10 — me susurra Rose; una chica menuda y de cabellera corta y rubia; desde que inicio el semestre ella se ha sentado cerca de mi, no somos muy unidas y no nos conocemos tan a fondo, pero es claro que si llevas mas de dos meses sentado a lado de una extrovertida chica vas a llegar a conocerla. Por lo que se de Rose ella estudia Química, no es de una familia muy adinerada y se que si sus padres se enteran que suspendió este examen parcial no estarán nada contentos; hace que me sienta mal por no haber suspendido el examen con ella de solo mirarla.

— Tampoco puedo creerlo, pensé que todas las chorradas que había escrito no me darían mas de un tres — me acerco a ella y le muestro mi hoja de examen — puedes leer mis respuestas y reírnos juntas de toda esta sarta de tonterías —

— ahora que lo dices, me da mucha curiosidad ver tus respuestas — lanzo una mirada codiciosa dirigida hacia aquel trozo de papel en mis manos antes de girarse y comenzar a salir del aula después de un grupo de chicos

— pasame tu correo y te lo envió esta noche escaneado — le lance un guiño antes de terminar de guardar mi libreta en la mochila, ella me regreso el gesto justo antes de comenzar a entablar conversación con el chico de su lado izquierdo, algunos compañeros que aun quedaban en la parte delantera se encontraban organizando sus pertenencias o bien montándose alguna tontería en el portátil, al levantas la mirada de mi pupitre pude visualizar a Luka justo en una de las entradas del salón, hablando animadamente con un par de chicos.

Mi mira se clavo en él, escaneando su perfecto porte y repitiéndome en la cabeza una y otra vez lo lindo que era.

Es la carne fresca de la Universidad, era recién transferido y yo había puesto mis ojos en él desde el primer día que lo vi andando por los pasillos, no tenia idea de que ciudad venia; por lo poco que he escuchado en el Campus de él, su mamá es dueña de un barco y con constancia estaba transfiriendo a sus hijos de escuela. Lo he visto convivir naturalmente con sus compañeros de área, ¿había mencionado ya que es estudiante de Música?, pues lo es, y eso me pone demasiado.

Sentí como mis mejillas se llenaron de calor y desvié la mirada de su figura, normalmente no me gusta la gente de su estilo, pero él me habia hecho engancharme incontroladamente de su persona, hasta el punto de desear conocerlo y formar parte de su día a día.

— estas mirándole de nuevo — las pequeñas y rubias cejas de Rose se movieron picaramente mientras me clavaba el codo en las costillas, una vez mas el calor se hizo presente en mis coloradas mejillas y la mire con reproche.

Rose me había cachado en repetidas ocasiones mirando a Luka de manera soñadora. No me había quedado de otra que admitirle lo mucho que me gustaba.

Mi compañera de cuarto, Alya, también lo sabia, pero ¿mis otros amigos? Ni loca. La mayoría de ellos estudian Música o Arte Dramático, lo cual me pone en una situación demasiado comprometedora; si por asomo mostraba interés en la nueva adquisición de su facultad me harían la vida imposible poniéndome incontables veces en ridículo frente al chico de mis suspiros, Alya era una experta en ello. Me había llevado demasiadas veces a fiestas de fraternidades para que me enrollara con algún universitario decente, pero cabe mencionar que ninguno ha mostrado la cara, a parte de que no quiero formar parte de los innumerables chismes de universidad.

Rodé los ojos al tener tal pensamiento y sin querer mi mirada cayo en una cabellera rubia.

Adrien Agreste.

Uno de los muchos chicos que se pavonean por la universidad como si el suelo no les mereciera y como si les perteneciera. Había sido la estrella de la universidad solo por hecho de ser uno de los Modelos mejor pagados, de los mas jóvenes y mas hermosos de los últimos tiempos. Toda chica que pasara cerca de él se derretía al instante, solo tiene que lanzar una mirada y ellas estarán sobre de él sin parar.

Aun así, algo no estaba bien con él hoy, se mantenía cabizbajo en su lugar y apenas se había movido del mismo desde que la señorita Bustier se había ido.

Supongo que también habrá suspendido, pero no siento mucha compasión por él, por una vez algo le estaba saliendo mal. La Universidad de Francia es conocida por dos cosas: El prestigio y su manera estricta de tratar a la gente famosa, algo que no sorprende mucho teniendo en cuenta que París es el hogar de la Moda y la Farándula.

Así que sí, es posible que esto me haga parecer un tanto vengativa, pero me da cierta sensación de triunfo saber que la Mademoiselle Bustier ha suspendido al famoso modelo e hijo del magnate Diseñador de Modas, Gabriel Agreste.

Una sonrisita no pudo evitar instalarse en mi rostro.

— iré con unos amigos al café Miraculous, ¿te unes? — Rose me mira desde la puerta del aula ya casi vacia, niego con la cabeza y comienzo a cerrar el cierre de mi mochila

— tengo algunos proyectos que terminar así que me iré directo a mi residencia — me coloque la mochila en el hombro derecho y le sonreí — tengo que revisar el horario antes de irme. No me acuerdo de cuándo es mi próxima tutoría, Nos vemos — le hice una seña con la mano en son de despedida y me gire hacia la tabla de anuncios

— cuídate entonces —

— Bye, Bye — al terminar de darme la vuelta pude ver el movimiento de una cabellera azulada, mi mirada y la de Luka se cruzaron por una fracción de segundo y juro que mi pulso se detuvo en ese instante.

Luka Couffaine me estaba sonriendo.

OH DIOS MIO

Juro que mis mejillas estaban por explotar al saber que él me había notado. Quizá fue el sonido de mi voz o solo es una alucinación mía, pero me esta mirando y yo estoy aquí como tonta devolviendole la mirada, mis manos comenzaron a sudar de darme cuenta de esta ventada de oportunidad abierta.

¿Que hago? ¿le digo hola? ¿hago solo una seña? ¿le devuelvo la sonrisa?

Al final, me decido por un pequeño saludo con la cabeza. Ahí va. Algo totalmente casual, digno de una sofisticada alumna de tercero de carrera. Cuando me di cuenta, Luka ya no estaba en la entrada del aula, una sensación de decepción lleno mi pecho, decidí descartarla en cuanto me di cuenta que después de un par de semanas de curso Luka se había fijado en mi y me había regalado una sonrisa.

No pude evitar contemplar el lugar donde el chico de mis sueños había estado, mi corazón seguía palpitando de forma acelerada a causa de esa bella sonrisa que me obsequio. Me gire sobre mis talones y comencé mi recorrido hacia la tabla de anuncios meditando el como podría acercarme a él sin levantar sospechas sobre mi enamoramiento hacia él.

No quería verme desesperada después de ver la fila de chicas a su alrededor, de ver como cada una era rechazada, ya que según los rumores, no buscaba nada mas que con la indicada.

Casi de forma patética anhelaba ser la mujer indicada, deseaba ser la única que pudiera recibir sus besos y sus bellas notas musicales, muy seguramente me compondría una canción y gritaría en sus futuros conciertos lo mucho que me ama, tendría que viajar con él a sus giras y lo haría encantada con tal de estar a su lado.

Se que una mirada soñadora estaba instalada en mi rostro pero no podía dejar de fantasear una vida con Luka.

Si bien no había podido devolver el gesto de su sonrisa, había tenido una victoria de solo recibirla. Iría poco a poco con él, nos quedaba una vida por delante.

Adrien

Había suspendido.

Había suspendido el examen parcial.

YO HABÍA SUSPENDIDO.

Se que el grito interno que se estaba desarrollando en mi habría asustado a todo París si lo hubiese dejado libre.

Era bien sabido que la clase de Ética Filosófica era la mas sencilla de toda la universidad, el maestro anterior, Monsieur Ferrec, había sido por años el titular de dicha materia y justo cuando me matriculo en ella, ¡se muere!, no es que Mademoiselle Bustier me moleste, o me caiga mal, pero sin ánimos de hacerme una enemiga, aquella mujer de ahora en adelante era mi nemesis.

Solo con ver su florida caligrafía, que llena cada centímetro disponible de los márgenes de mi examen parcial, me dan ganas de romper en mil pedazos mi examen sobre su escritorio y dejarle muy en claro lo que pienso sobre sus consejos.

Me desordeno los cabello al darme cuenta que estoy en una muy mala posición, si mi nota en esta asignatura se combinaba con el 6,5 de Historia de España, mi media ha caído a un aprobado.

La media de notable se le va de las manos y ya puedo sentir a mi padre detrás de mi ordenándome que recoja todas mis cosas de la facultad y me valla de nuevo a su lujosa mansión en el centro de Francia.

Normalmente no tengo ningún problema en mantener mi nota media alta. A pesar de lo que mucha gente cree, no soy el típico modelo tonto. De hecho se podría decir que soy brillante en lo que respecta a lo académico, pero esta nota me va a terminar arruinando, ¿que es lo que quería esa mujer? había contestado a todo de la mejor manera y con respecto a lo que me estaba pidiendo y me termina casi dando un cero. Increíble.

Solté un suspiro de frustración. La Universidad de Francia es conocida por dos cosas: El prestigio y su manera estricta de tratar a la gente famosa, algo que no sorprende mucho teniendo en cuenta que París es el hogar de la Moda y la Farándula. No es que este acostumbrado a las puertas abiertas por mi nombre y mi trabajo como Modelo, pero he de admitir que hay cierta comodidad en el estatus en el que me encuentro.

Asquerosa Bustier. Cuando hablé con ella antes de clase para ver cómo podía subir la nota, me dijo con esa voz cantarina y amable que tiene que asistiera a las tutorías y que me reuniera con el grupo de estudio. Ya hago ambas cosas. Así que nada, a no ser que contrate a algún tipo decente que decida salir con cierta solterona maestra de universitarios para relajarla y así poder hacer que olvide el tan esperado examen de recuperación.

No se que hacer. Lanzo un lamento de frustración y me levanto de mi lugar tomando bruscamente mis cosas, me percato que aun hay alguien conmigo en el aula, una pálida chica de cabello negro azulado mira como si estuviera viendo el futuro en el corcho de anuncios del salón. La veo estremecerse cuando me coloco la mochila y me lanza una mirada de soslado

¿cual era su nombre? ¿Maria? ¿Mariana?

No puedo recordar su nombre. Probablemente porque nunca me he molestado en preguntar cuál es. No obstante, es guapa. Mucho más guapa de lo que había notado antes. Cara bonita, sus cabellos claramente se ven sedosos, y tiene unas curvas. Joder, ¿cómo no me he fijado nunca en ese cuerpo antes?

No es que sea de esos hombres que van por el Campus buscando presas para pasar la noche, no es lo mio andar haciendo eso, pero aquellos jeans que se ciñen a sus largas piernas y su trasero de manzana no me dejan pensar con claridad, lleva puesta una polera de cuello alto y manga larga, y antes de que me decida a admirar mas de la cuenta su menudo cuerpo me percato que ella me esta mirando con una expresión de enfado en su rostro.

— ¿se te perdió algo? — puedo notar la molestia en su voz y me encuentro con su mirada fija en la mía. Me encojo de hombro y me giro para salir del aula, ella rueda los ojos y me mira con mas molestia. — ¿te comió la lengua el gato? — me sonrió ante tal comentario y antes de que ella anticipe mi siguiente movimiento me giro y atrapo su pequeña barbilla

— no ¿y a ti? — su mirada asombrada paso a enfadada de un momento a otro, antes de recibir la palma de su mano abierta en mi mejilla derecha me aparto de ella y la miro divertido desde el umbral del aula.

Ella se dirige hacia la otra puerta, la mas alejada, quizá solo para evitarme y poner distancia, puedo ver el enojo en su caminar. Sigo intentando recordar su nombre, algo me dice que inicia con M, pero no puedo encontrar entre mis recuerdos alguna mención de ella en la clase.

Ambos llegamos al pasillo y la veo caminar con determinación hacia mi, ya que estoy en el camino de salida, no tendrá de otra que esquivarme. Puedo ver que lleva la hoja de su examen en la mano.

Cuando ya la tengo a escasos centímetros me hago a un lado y le sonrió socarrón, ella vuelve a rodar los ojos y bufa justo al pasar frente a mi. Sonrió.

una vez mas puedo ver su culo de manzana y me deleito de verlo andar. Camino detrás de ella sin poder apartar mi mirada de su espalda baja y de la nada se tropieza con algún objeto invisible, ella termina en el suelo antes de salir al pasillo principal del edificio.

Sus libros, papales y artículos de confección salen disparados hacia todos lados y tengo que contener la risa que desea desesperadamente salir de mi boca. Como todo un caballero me acerco a ella con la clara intención de ayudarla a recoger sus pertenencias.

— que idiota — puedo escuchar como se maldice en voz baja y me vuelvo a contener las ganas de reír. La veo arrodillarse y comenzar a juntar uno por uno sus artículos. Imitándola tomo un par de hojas sueltas con varios dibujos y se los acerco — no es necesario, gracias — Antes de que pueda decirle que no es nada mi mano ya esta sobre su examen parcial y mis ojos no se salen de mis cuencas por arte de magia.

— Joder ¡¿has sacado un 10?! — asombrado de ver tal nota en color rojo en su hoja la miro con el rostro desencajado, puedo ver su satisfacción en su expresión, una sonrisa completamente cínica me confirma la respuesta — estaba convencido de que eras de los que había suspendido — ambos nos levantamos cuando termina de recoger sus cosas y ahora se acomoda la mochila para marcharse — ¿puedo ver tus respuestas? —

Ella se gira sorprendida y sus cejas se arquean inquisitivamente.

— Eso es bastante atrevido por tu parte, ¿no crees? Ni siquiera nos conocemos — Resoplo molesto.

— no es como si te pidiera que te desnudaras para mi, solo son respuestas de examen, Mademoiselle —

— ¿Mademoiselle? adiós al atrevido y hola al presuntuoso — ella se cruza de brazos y me mira como juzgándome, no puedo evitar sonreír un poco mas ante su postura.

— ¿no te gusta? a las francesas les encanta que les susurre Mademoiselle al oído — le guiño un ojo y por tercera vez la veo rodar los ojos — te llamaría por tu nombre pero... —

— no sabes cual es, es de esperarse de ti — sonríe satisfecha de la que seguramente es una expresión derrotada en mi rostro — me llamo Marinette — después hace una pausa llena de significado— Adrien — hago ademan de sentirme herido justo en el pecho, mi acto teatral la hace soltar una risa suave.

Ambos nos mantenemos frente al otro y se que no se ha ido porque aun sostengo su examen en mi mano derecha.

— devuélvelo — sonrió y comienzo a hojear su examen, mi mirada escanea sus respuestas y me doy cuenta que lo que ella ha escrito no se acerca nada al tipo de respuestas que yo di. Frunzo el ceño un tanto molesto por el tipo de respuestas que Bustier esta buscando y estoy en el total entendido que cualquier respuesta que de el siguiente examen no me llevaran a la mejor nota, y tengo que pelear conmigo mismo ya que se lo que necesito para poder mantener el tipo de vida que hasta ahora he llevado, una que incluye a mi padre estando muy lejos de mi.

Le devuelvo su examen y ella con tranquilidad lo guarda entre sus hojas sueltas dentro de su mochila, se dispone a alejarse y comienzo a seguirla, llevando mis manos detrás de mi cabeza la miro de reojo, hasta ese momento no me había percatado de lo pequeña que es y puedo sentir su incomodidad.

— Oye, una cosa. Tú… ¿te pensarías…? —me encojo de hombros— Ya sabes…— Sus labios tiemblan como si estuviera intentando no reírse.

— En realidad, NO lo sé — Dejo escapar un suspiro.

—¿Me darías clases particulares? — Ella se detiene y veo como sus ojos azules se dirigen hacia los verdes míos, mi contempla a través de sus pestañas negras y una llama de esperanza dentro de mi espera que se lo este meditando. Después de notar que ella no esta dispuesta a decir nada decido lanzar el primer gancho para que acepte — te pagare —

— ¡Oh! Bueno, sí, por supuesto que esperaba que me pagases. Pero… — Niega con la cabeza — Lo siento. No puedo — frunzo los labios ante su respuesta y comienzo a quemarme los sesos por adivinar que es lo que necesita una chica como ella para que acceda a darme clases particulares para mantener mi nota.

— Vamos, ayúdame con esto, si no mantengo mi promedio me veré en serios problemas — Despliego una sonrisa, esa que hace que mis hoyuelos aparezcan, esa que nunca falla y que hace que las chicas se derritan ante mi.

— ¿Eso te funciona normalmente? — pregunta con curiosidad y conteniendo una sonrisa en sus labios

—¿Qué? —

—La cara de niño pequeño en plan «no romperé nada», ¿te ayuda a conseguir lo que quieres? — al terminar de escucharla la sonrisa vuelve a mi ampliamente

—Siempre —respondo sin vacilar.

—CASI siempre —me corrige—. Mira, lo siento, pero de verdad no tengo tiempo. Ya estoy haciendo malabarismos con la escuela y el trabajo, y con el proyecto de modas de invierno que viene, tendré incluso menos tiempo. — la miro con decepción grabada en mi rostro

— podrías hacerme un pequeño espacio en tan apretada agenda Marinette, pagare la cantidad que me pidas, solo necesito que hagas pensar mi hueca cabeza como la brillante tuya — puedo ver en su mirada el como se plantea ceder ante mi petición

— ¿estas aplicando el plan B? ¿menospreciartey enaltecerme? — le guiño un ojo dándolea entender que en efecto, esta en lo correcto. Marinette deja salir un suspiro cansado y vuelve a mirarme a los ojos — Tengo que ir al ensayo. Lamento que hayas suspendido esta clase, pero si te hace sentir mejor, le ha pasado a todo el mundo — Entrecierrolos ojos.

—A TI no —

— No puedo evitarlo. Mademoiselle Bustier parece responder bien a mi estilo de Filosofar. Es un don. — se encoge de hombros y una vez mas retoma su andar.

— Bueno, pues yo quiero tu don. Por favor, maestra, enséñame a filosofar — Estoy a dos segundos de ponerme de rodillas y suplicarle, pero ella sigue su camino

— Sabes que hay un grupo de estudio, ¿no? Te puedo dar el número para…—

—Ya estoy en él —murmuro.

—Ah. Bueno, pues entonces no hay mucho más que pueda hacer por ti. Buena suerte en el examen de recuperación — mientras habla mueve su mano izquierda con desgana, casi como si le restara importancia al asunto, me mira de sosladosobre su hombro y me guiña el ojo — Adrien —

Sin mas, desaparece al doblar por la esquina del siguiente pasillo y yo me quedo aquí, mirándolacon frustración. Increíble. Todas las chicas en esta universidad se cortarían su brazo por ayudarme.

Pero ¿Ella? Huye como si le acabara de pedir que asesinara a un gato para poder entregarlo en sacrificio a Satanás.

Y ahora estoy otra vez donde estaba antes de que Marinette me diera ese leve destello de esperanza.

Totalmente jodido.

Continúe

Notas del Autor:

Una nueva historia que base en un libro llamado justo como este Fanfic, muchos quizá dirán, que poca creatividad, pero aquí estamos, adaptando dicha historia.

A lo largo de los capítulos podrán, los que ya leyeron el libro, notar que hay y habrá diversas escenas ya sea diferente o modificadas, algunas también serán omitidas o sustituidas por escenas salidas desde lo mas profundo de mi mente.

Espero la disfruten ;)

Sin más que decir

Saludines~

Se despide Alexiel Izumi•

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