--Madara como estas. Pasa por favor la cena ya está casi lista —dijo una hermosa mujer mientras dejaba pasar a un hombre de largos y rebeldes cabellos.
--Querida hermana que bueno verte, donde está mi sobrino favorito
--¡Ah! ese niño, ceno y se fue a costar, mañana tiene clases.
--Voy a ir a saludarlo.
Dejo a su hermana y se dirigió a la habitación de su sobrino, con pasos lentos pues no quería despertar al niño en dado caso que este durmiera, lo cual era poco probable ya que conociendo a su pequeño como lo conocía era seguro que estuviera despierto.
Toco la puerta y llamo suavemente a su pequeño sobrino-- Izuna estas despierto.
--Tío Madara ¿cómo estás? –Dijo con euforia, seguido de esto se dirigió a pasos veloces a la puerta abriéndola de un jalón-- entra por favor.
--Bien, hoy pase a visitarlos, quería ver cuanto has crecido, me doy cuenta que ya eres todo un hombrecito. Recuerdas cuando te leía cuentos para que te durmieras.
-- ¡Ay favor tío ya estoy grande para eso!
--Nunca serás grande para mi querido Izuna —dijo revolviendo los azabaches cabellos del menor. El pequeño se sonrojo y lo miró con cariño.
--Mmm… bueno ya que soy tu sobrino favorito te dejare que me cuentes un cuento. Tiene que tener un final feliz, ah pero que no quiero que sea del príncipe valiente y su doncella y tiene que tener un castillo.
El mayor soltó una carcajada antes las exigencias del cuento, aunque el chiquillo no quisiera admitirlo todavía era un niño.
- A ver comencemos…
Había una vez una hermosa reina de corazón puro –fue interrumpido abruptamente por el menor.
-- ¡Nada de cliché tío Madara! –grito el pequeño.
El mayor propino un suave golpe en el hombro-- Déjame seguir con el cuento
-Cómo iba diciendo…
La reina Mikoto era un ser amable y bondadoso, ella y su esposo el rey eran sumamente felices, aunque la naturaleza aun no les daba un hijo.
Pero un día, durante la primera semana de primavera, la vida les dio una grata sorpresa, la Reina estaba en cinta todos estaban muy felices pues después de tanto tendrían a su ansiado heredero. Los ciudadanos y la familia real organizaron muchas fiestas en honor al príncipe no nato.
Con el paso de los meses el cuerpo de la reina fue cambiando su vientre se hizo más abultado y tenía antojos muy extraños. Paso el tiempo y por fin nació, todos muy contentos con vino y danzas su llegada. Aunque los únicos que nos celebraban era la reina y el rey, ya que al nacer su pequeño se dieron cuenta que tenía una rara enfermedad y mientras pasaban las horas su corazón se iba deteniendo.
Kakashi el consejero, le dijo al Rey que al otro lado del pueblo vivía un brujo el cual tenía una flor, la cual sus raíces eran mágicas y podían ayudar a sanar al príncipe, Kakashi también le dijo que solo una persona de corazón puro puede cortar la flor, ya que si la persona no tiene buenas intenciones la flor se secara y morirá. El rey sabiendo que no había ser más puro y bondadoso que su esposa le dijo que en la noche irían alas afuera del pueblo para buscar una flor que salvaría la vida de su hijo.
Entraron silenciosamente al terreno del brujo y vieron la flor azul más hermosa de todas. La reina se acercó, tomo la flor agradeciéndole por la oportunidad de salvar a su hijo. Pero en ese momento el brujo enojado vio a los invasores y a punto de gritarle que se fueran y maldecirlos se dio cuenta que la reina arranco la flor y está seguía brillando como si aun estuviera sembrada en su jardín.
Entonces el brujo sin que nadie se diera cuenta decidió seguirlos a su castillo y vio como le daban de beber al príncipe un brebaje hecho con aquella flor y este mágicamente se cubrió de una hermosa luz azul y todos en palacio quedaron sorprendidos al ver que poco a poco el príncipe iba sanando y recuperado su vitalidad. La reina tomo a su hijo en sus brazos y este abrió unos hermosos ojos negros como la noche que cautivaron a todos los presentes
El brujo sin perder oportunidad lanzo un hechizo que hizo que todos en palacio se quedaran dormidos y envolviendo al príncipe en una manta se lo llevo.
Al día siguiente los reyes dieron la alarma que el príncipe había sido secuestrado y durante años lo buscaron sin descanso, pero cada búsqueda terminaba en fracaso no había rastros del príncipe ni de quien se lo llevo.
A lo lejos en las montañas en una gran torre vivía el príncipe y el brujo. Quien lo había mantenido con vida ya que se dio cuenta que el poder de la flor estaba en la esencia del niño, también mantuvo su cabello largo ya que si se lo cortaba al igual que arrancar los pétalos de una flor este iba perdiendo su poder.
--Itachi donde estas --llamo el brujo.
-- Aquí estoy maestro Indra, terminando la comida.
-ven ahora
El niño se encamino a la habitación, en busca de su maestro.
El brujo estaba sentado en la orilla de la cama solo con sus pantalones puestos. miro al niño ya habían transcurrido catorce primaveras desde su rapto. Acércate le dijo ya te estas volviendo un hombre.
Itachi agacho la mirada y sus mejillas se colorearon ante aquel cumplido
--Itachi --dijo el brujo. Sacando de sus pensamientos al niño. Mi viaje ha sido largo y necesito recuperar mis energías, serás un buen chico para mí.
El niño sonrío, si amo estoy para servirle y complacerle.
Indra acerco a Itachi tomando su cara, devoró su boca con un fiero beso que casi los dejaba sin respirar. Hace tiempo que el brujo descubrió que la única manera de extraer el poder de la flor, era poseyendo al niño en todos los sentidos.
Itachi se despojó de sus ropajes permaneciendo de pie, para permitir que el brujo tomara su larga cabellera y le amarrara las manos a la espalda.
El brujo se arrodillo delante del menor y comenzó a pasar la legua desde sus muslos hacia su pecho pasando y caderas, deteniéndose para lamer y succionar cada uno de sus botoncitos rosados. Con sus uñas iban rasgando la espalda y trasero del menor, dejando marcas rojas por todo su cuerpo hasta llegar y volver a devorarlo con un beso.
Plash
Itachi sintió el primer azote de la fusta que el brujo había tomado. Plash segundo azote. Cuenta –le dijo el brujo tres, plash, cuatro, plash, el menor sentía como sus nalgas se iban tornado más cálidas mienta su miembro se iba endureciendo con cada azote de la fusta. cuando conto hasta 10 el brujo beso al niño y lamio cada una de las heridas que había hecho
--Te gusta esto pregunto el brujo
--Si
--Si que --Plash otro azote
-- Si maestro me gusta mucho
-- Indra sonrío solo por eso hoy dejare que te corras
Tomo al niño, y con su largo cabello amarro sus manos en la parte superior de su cama, le vendo los ojos. Comenzó a besarlo y a tocar cada cortada que le causo con la fusta, el carmesí de su sangre mezclado con el poder de la flor, lo llenaba de vida y eso le excitaba cada vez más. Su miembro ya duro por entrar en el menor y así sentir su plena juventud, mientras robaba hasta su último aliento.
Tomo el miembro del menor y puso un anillo de castidad en su base, el brujo comenzó a chupar lamer toda la longitud del miembro del menor si piedad alguna.
--Itachi totalmente excitado comenzó a arquear su espalda y a moverse, cuando sintió la fusta golpear su muslo
--No te e autorizado que te muevas –dijo el brujo— Pero puedes hablar.
--Maestro por favor permítame correrme. –Itachi rogaba al brujo ya extasiado por tanto placer, sin poder liberar su esencia por el anillo que le tenía prisionero
-No. Aún no he terminado contigo –le dijo el brujo y sin consideración entro en el menor, mientras pasaba sus uñas por su pecho para hacer sangrar su hermosa piel blanca.
Itachi ya no podía distinguir si el placer que sentía en su cuerpo era por cada vez que el brujo entraba en él o por cada corte y flagelación que sentía su piel.
El brujo embistió por ultima vez y se dejo caer en el pecho del menor mientras derramaba toda su semilla dentro de él.
El menor agotado y con su piel lastimada solo pudo cerrar los ojos mientras se quedaba dormido ya sin fuerzas.
Y así fueron pasando los años, Itachi siendo prisionero sin ser consciente de que lo era, mientras que el mago mancillaba su cuerpo, sin piedad alguna, para poder aprovechar hasta la ultima esencia de la flor.
"Un alto precio que pagar, por tener vida"
En el Palacio a los reyes la vida le dio una segunda oportunidad, ya que tuvieron otro hijo al cual llamaron Sasuke. Aunque volvieron a ser felices nunca dejaron de buscar a su hijo mayor.
Sasuke ya con 16 años tenía la bondad de su madre y la determinación de su padre. Con la edad suficiente se despidió de su familia en busca de su hermano y les prometió que nos descansará hasta traerlo devuelta. Su madre le dio un beso y le dio un consejo.
--Mi hijo amado, el camino será difícil por eso te pido, que siempre confíes en la fuerza de tu corazón. –abrazo a su hijo fuertemente y lo dejo marchar.
sasuke llevaba un tiempo viajando mientra seguía las pistas que el consejero del rey le había dado.
Después de mucho caminar encontró una gran torre sin puertas solo con una ventana en lo mas alto.
mientras observaba la torre recordó las palabras que Kakashi les había dicho
-Recuerda Sasuke si llegas a encontrar a tu hermano puede que el no crea lo que le dices. - el fue secuestrado cuando era un recién nacido, entonces no sabemos que mentiras le a dicho el brujo para mantenerlo junto a el.
Por eso tienes que ganar su confianza y convencerlo para que vuelva contigo al Palacio
