Capitulo 1

Hace una semana cumplí mis veinte años, como regalo de cumpleaños, mamá me dio el dinero que me faltaba para poder irme a vivir sola. Compre una casa pequeña, para mi sola, la casa es de dos pisos y tenia una pintura blanca un poco vieja, así que con la ayuda de mi amiga Sango que vive en la casa de al lado con su hermano menor Kohaku, la pintamos de un color beige muy bonito.

La casa por dentro tiene un baño, una cocina y una sala de estar, arriba consta de otro baño y dos habitaciones pequeñas, mi habitación la pinte de blanco con motivos amarillos, amo las rayas, son mi obsesión, así que una de las paredes de mi habitación tiene unas rayas verticales color amarillo.

La casa tiene un patio trasero al que decoré con algunas plantas que me obsequiaron en mi trabajo y con un poco de dinero que me sobró compre una pequeña mesa y dos sillas de plástico color negro con textura parecida a la madera, plante un árbol para que de sombra en el verano, ya que no faltaba mucho para que este llegara.

Perdón me fui del tema y les termine hablando de mi casa, pero siempre para entender sobre lo que hablan las personas a veces se necesitan varios detalles.

—Hola ¿mamá? Souta, no, no quiero hablar con vos, pasame con mamá—Souta mi hermano últimamente esta mucho con el celular de mamá, creo que debe estar hablando con Hitomi.—Mamá, si ya termine de decorar la casa. Si quedo muy bonita, la próxima semana si queres vení a verla—Mamá hace muchas preguntas, pero me alegra.

Colgué el teléfono, eran las dos de la tarde y me faltaba comida en la casa, así que salí a comprar, había un mercado a la vuelta de casa y tenían muy buenos precios. En el camino iba conversando con mi grupo de amigas por un grupo que teníamos, estaba tan metida en la charla que un auto me toco bocina, casi me choca, me disculpe por lo distraída que había sido y por mi tonta acción de ir mirando el teléfono. Cuando llegue al mercado tomé una canasta, no iba a comprar mucho, solo algunas verduras y alimentos envasados, como la sopa instantánea. Por los pasillos escuche a un niño decir que quería una mascota y pensé, no tiene ni idea de lo que es mantener un animal.

Terminé de elegir lo que iba a llevar y fui hasta la caja registradora. Cuando salí del mercado, pasé por un lugar donde vendían ropa muy bonita, pero no podía comprar nada, mi casa necesitaba algunas cosas todavía, tenia que priorizar eso. Algunas cosas que tenia en casa me las habían regalado, como por ejemplo un sillón y una televisión chiquita pero para mi era perfecta.

Seguía conversando con mis amigas y cuando levante la vista vi un perro blanco, enorme, cojeando, parecía estar lastimado, el perro se metió dentro de un callejón y corrí hasta donde se encontraba toqué su lomo con mi mano pero el perro se sobresalto y quiso morderme, comprendí que mi movimiento había sido muy brusco, visualice una herida profunda en una de sus patas, estaba sangrando. Les mande mi ubicación a mis amigas y les pregunte si sabían la localización de la veterinaria mas cercana. Trate de generar confianza con el perro para que me siguiera hasta la veterinaria pero el perro a penas se podía mantener parado, me rendí y me di cuenta de que en ese momento necesitaría un milagro para llegar a esa bendita veterinaria.

—¡Kagome!—Y mi milagro llego en un auto—¿Que haces ahí?—Era Sango, y también era la salvación de ese pobre animal.

—Sango que bueno que me reconociste ¿Te puedo pedir un favor?—Le dije chocando mis manos en señal de ayuda.

—De cualquier forma lo vas a pedir—dijo burlándose.

—Ayúdame a llevar un perro a la veterinaria—Sango un poco confundida pero igual accedió a ayudarme. Subimos al perro como pudimos ya que no nos tenia confianza, cuando se dejo tocar era demasiado pesado, y con la ayuda de otro hombre pudimos lograr meterlo al auto y llevarlo hasta la veterinaria.

Cuando fue momento de bajar el perro por sus propios medios salió del auto. Agradecí que siguiera vivo ya que estaba perdiendo mucha sangre.

—Hola—Hice una pausa ¿Estaba bien decirles que el perro era mio?—Lo encontré lastimado ¿Pueden ayudarlo?—Los nervios me hacían preguntar idioteces, obviamente que lo iban a ayudar.

Trataron de llevarlo hasta la sala de emergencias con un juguete pero el perro no hacia más que mirarlos.

—Si pudiera hablar en estos momentos les estaría diciendo que son unos idiotas—Susurro Sango burlonamente, reí por lo bajo, era verdad, el perro los miraba muy serio, casi parecía enojado.

Esperamos media hora hasta que apareció el veterinario.

—¿Como se llama el perro?—preguntó.

—No tengo ni idea lo encontré así, lastimado—El hombre me miró con soberbia.

—Bueno si queres que se recupere vas a tener que conseguir que se quede con alguien, si el perro se queda solo es muy probable que se quite las vendas y vuelva a lastimarse—señor las vendas se las iba a sacar igual, es un perro.

—Esta bien, se va a quedar conmigo—afirmé, no podía dejar que el perro se fuera y vuelva a lastimarse.

—Le recomiendo comprar un collar, por si se pierde—me dijo mientras se dirigía a traer al perro.

—Viejo soberbio, obvio que le voy a comprar un collar—comenté por lo bajo pero Sango me escucho y lanzo una risa pequeña. Le compre un collar rojo y un cepillo, tenia demasiado pelo y ese pelo tenia que ser peinado, compre una pelota de colores aunque él no podía distinguirlas me pareció muy bonita, compre un recipiente para la comida y obviamente también compre comida.

Sango ayudo a los veterinarios a bajar al perro de la camilla en la que lo habían colocado y guiamos al perro hasta el auto. A todo esto cuando salimos de la veterinaria nos dimos cuenta de que ya estaba oscureciendo.

—¿Y que nombre le vas a poner?—pregunto Sango sin apartar la vista de la carretera.

—No sé, pero no puedo llamarlo perro—Mire al animal, y él me devolvió la mirada, no me había dado cuenta de que tenia ojos color ámbar.—Es un perro muy grande ¿No?—interrogué, Sango asintió.

Varios nombres se venían a mi mente pero ninguno quedaba con el perro.

Inuyasha

Nunca había escuchado ese nombre y tampoco entendí porque al mirar al perro sentí como si él mismo se hubiera nombrado. Si así me prestaba atención entonces se llamaría así.

Tenia la suerte de que Sango fuera mi vecina me ayudo a bajar al perro y dejarlo en mi casa. Le agradecí siete veces y le dije que la compensaría, ella solo se limito a sonreír y a repetirme que no hacia falta, pero de cualquier forma cuando menos se lo espere iba a compensarla.

Cuando me quede sola con el perro solo lo mire y trate de acariciarlo, me gruño, supuse que ya se había cansado de que tanta gente en un día hubiera estado tocándolo, no parecía ser amigable.

Me fui hasta la cocina para prepararme una sopa instantánea, se había hecho muy tarde y no tenia ganas de cocinar. Me senté en el sillón que me había obsequiado mi amiga Yuka, encendí la televisión y me quede mirando una película sobre una chica que rompía una joya en mil pedazos y tenia que recolectarlos con un chico muy caprichoso.

—¡Inuyasha!—Grite, quería probar si el nombre ese hacia que el perro que ahora se encontraba en la entrada reaccionara y llegara hasta la sala de estar. Y efectivamente, ahí estaba, ese perro blanco con ojos color ámbar y un tamaño enorme. No me sorprendí, por alguna razón ese nombre sonó en mi cabeza.—¿Sos un perro mágico?—Dije, pero el perro ladeo la cabeza confundido y me reí, se veía muy tierno, chasquee mis dedos en forma de llamado, el perro se acerco y se sentó frente a mi, acerque mi mano lentamente, no sabia si ese perro llamado Inuyasha me iba a dejar tocar su cabeza, lo que pasó es que no, no me dejo tocarlo, con una de sus patas aparto mi mano suavemente, no insistí, si insistía Inuyasha terminaría por morderme.

—Sos un antisocial—Dije, aunque no me molestaba, eramos parecidos. Eran las ocho de la noche y ya sentía que el cuerpo me pesaba, la fuerza que había tenido que hacer para bajar y subir al perro me había dejado un dolor terrible de espalda. Me levante y subí hasta llegar a mi habitación, tomé una toalla y me dirigí hasta el baño que estaba al lado de la habitación desocupada, tenia pensado bañarme para relajarme un poco y luego de eso me iría a dormir.


Pasaron cuatro días desde que Inuyasha estaba en mi casa, aun no dejaba que me acerque ni que lo mimara. Me estaba poniendo algo nerviosa no poder formar un vinculo con él, si el perro nunca llegaba a sentir un poco de aprecio por mí sabia que iba a terminar vieja y sola.

Mire por encima de mi hombro a Inuyasha, el perro no hacia más que dormir, comer y ladrar de vez en cuando, sé que los perros no hacen mucho además de eso, pero cuando intente sacarlo a pasear casi muerde una de mis piernas. Inuyasha se sintió observado y se levantó toscamente, deje de mirarlo, aunque era gracioso ver como se ponía nervioso por el simple hecho de que yo estuviera observándolo.

Eran un jueves muy bonito, en la tarde y yo no trabajaba y me senté en una de esas sillas que me encantaban a leer un libro. Deje la puerta abierta por si a Inuyasha se le ocurría salir de la casa ya que por su pata no sentía ganas de salir, muchas veces le había llamado la atención por el vendaje, lo bueno es que hacia caso y no me ignoraba como hacen la mayoría de los perros que conozco.

―Por fin decidiste salir―Aunque seguía con mi lectura, Inuyasha tenia un tamaño muy notable. Inuyasha olfateo mis plantas, camino por el jardín, orino uno de los arboles que ya estaba en la casa antes de que yo llegara.―Inuyasha―se giro hacia mí, realmente no sabia para que lo llamaba, pero el se acerco hacia mí otra vez, solo que no intente acariciar su cabeza. Inuyasha posó su patas en mis piernas, era muy pesado pero a la vez delicado. Miro mi libro y luego volteo a verme, acerco su hocico hacia mi cara, me aleje un poco. Inuyasha bajó y se recostó en el suelo al lado mio.

―¿No te parece que ya tendrías que quererme aunque sea un poquito?―le dije en forma de broma.―No puedo creer que este hablando con un perro―me levanté y volví dentro de la casa seguida por Inuyasha que cuando vio que me iba vino detrás de mí.

La tarde se mantuvo tranquila, Inuyasha no se había separado de mí pero tampoco dejaba que yo lo acariciara, supuse que no le gustaba el contacto con las personas y que era demasiado desconfiado, vaya decepción la que tuvo que pasar ese perro para no volver a confiar en nadie. Y eran las doce y media de la noche y yo no lograba dormirme, estaba mirando una película de terror, de pronto una de esas caras feas que aparecen siempre en las películas apareció pegue un grito muy fuerte y me cubrí la cara con mi almohada, Inuyasha no sé si se asusto por mi grito o porque también estaba mirando la película, pero comenzó a gruñir al televisor, la situación me hizo olvidar de lo que acababa de ver. Cuando terminó la película me fui a dormir, mañana también tendría que ir a trabajar y si no lograba dormir me levantaría muy cansada.

Me desperté sobresaltada por un estruendo en el piso de abajo, mire la hora eran las cinco de la madrugada, Inuyasha era el único que se encontraba abajo y si ese perro había destruido algo iba a matarlo. Encendí la linterna de mi celular y baje rápido las escaleras, no llegue a ver mucho, pero si distinguí a un hombre alto con cabello plateado, parecido al de Inuyasha. El hombre me empujo haciendo que me cayera y terminara sentada, lanzó mi celular lejos de mí de forma que no pudiera tomarlo. Se abalanzo hacia mí con la intención de atacarme, me cubrí con ambos brazos aunque sabia que seria inútil, ya que se notaba que tenia mas fuerza que yo, no voy a negar temí por mi vida, si no fuera por el otro hombre que empujo a mi atacante y comenzó a golpearlo. Corrí hasta el interruptor de luz para poder ver quienes eran esos dos hombres que estaban peleando dentro de mi casa, pero cuando la encendí ya no estaban, fui hasta afuera a buscarlos pero no encontré a nada ni a nadie. Cuando volví solo encontré a Inuyasha, su vendaje estaba roto y estaba sangrando otra vez, pero no era mucho así que no lo considere emergencia, decidí quitárselo y colocar otro.


Como pueden ver decidí cambiar la idea del robo por una simple pelea, vuelvo a disculparme por las molestias que haya ocasionado, espero les guste y sigan con la lectura. Muchísimas gracias.

Inuyasha no me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi, yo solo utilizo los personajes como entretenimiento y sin fines de lucro.