Llagas por Amor

He vuelto. Se que me demore y pido disculpas por esto. No obstante, antes de empezar con este capítulo quiero agradecerles por sus comentarios de apoyo. Gracias a Joss quien siempre me ha estado acompañando en esta aventura, a Atomik27 quien por cierto me sorprendió saber que leía mi historia ya que fuiste una de las personas que me inspiraron a escribir en el fandom de Ice age. Y gracias a todos los que dejaron un review en el capítulo anterior. De todo corazón, Gracias.

En fin, comencemos.

Recuerdos IV

No quería continuar, no quería volverse a parar para así evitar ver aquello que ella misma desato, aquello que ella misma causo. El paso del tiempo había dejado de ser relevante, había dejado de ser un factor que le preocupara. No supo en qué momento había dejado de llorar, no supo en qué momento su dolor había sido tan fuerte como para dejarla en aquel estado meditabundo y adormilado del que no daba indicios de poder ni de querer despertar.

El charco de sangre en el que se encontraba se había enfriado, la sangre que la había bañado empezaba a secarse volviendo su hermoso y suave pelaje platinado en uno completamente demacrado, viscoso y nauseabundo que hasta las mismas moscas se pensaban dos veces antes de pararse en él. No obstante, aquello había dejado de importarle a la cazadora de mirada zafiro quien no dejaba de observar con ojos vacíos, pero a la vez tintados de tristeza, aquel liquido carmesí en el que se hallaba acostada.

Ya no se sentía como una persona, ya no se sentía como un ser vivo o como alguien medianamente consciente de su propia existencia. Aquel tormento había dejado atrás a un cascaron vacío, aquella tortura a la que había sido sometida había sacado a la fuerza cualquier atisbo de vitalidad de su cuerpo espectral y ni el frio tempano de hielo, ni la presencia oscura de aquel espectro podía despertarla de aquel estado en el que se encontraba.

Quería que todo acabara en aquel lugar, quería que ya aquel ridículo viaje por su historia terminara para así poder enfrentarse a lo que el mas allá le tenía deparado ya que si de algo estaba segura, era que su destino no era el cielo. Todo el dolor que había causado, todo el sufrimiento que se había desatado por su culpa solo podía abrirle las puertas de un solo lugar, sin embargo, aquella eterna oscuridad que le esperaba solo iba a ser el lugar de paz en el cual descansaría del inferno en vida que acababa de experimentar.

Con lentitud levanto su mirada azulada para así poder ver el rostro pálido de su amado sable. La imagen de la cabeza anaranjada colgando, con su boca entreabierta y con sus ojos completamente cerrados logro hacer que un par de lágrimas se asomaran por los ojos de la pirata, y lo peor era que este estaba a unos cuantos centímetros del rostro demacrado por la tristeza de la de pelaje platinado.

Alzo su pata hasta lograr ponerla a la altura del rostro de Diego al igual que había hecho cuando este estaba amarrado al mástil del navío.

-espero que algún día seas feliz Softy- y así se levantó unos centímetros más para así poder darle un beso en los labios. Sabía que no iba a lograr nada ya que su cuerpo espectral nunca lograría tocar a su amado cazador, sin embargo, eso era lo último que quería hacer antes de tener que enfrentarse a su destino. Cuando se separó del rostro de Diego pudo ver como el espectro negro levantaba aquella guadaña entre sus huesudas manos alzándola por los aires -al fin mi momento ha llegado- se dijo para sí misma. Su viaje terminaba en aquel momento, todo aquello solo para mostrarle las consecuencias de sus acciones las que llevaron a la persona que más amaba a aquella tortura. Ese había sido el castigo que ella debía pagar por sus pecados, esas eran las consecuencias de sus acciones y ya habiendo terminado con aquel tortuoso camino, solo le esperaba ver que le quedaba por delante. O eso creía ella.

De un momento a otro el cuerpo de Diego cayó estruendosamente sobre ella traspasando su cuerpo etéreo.

-¿pero que rayos…?- se dijo a sí misma al ver como Diego empezaba a reaccionar por la caída. Fue entonces que la oyó, aquella que en más de una ocasión estuvo a punto de volverla loca por su actitud arrogante y narcisista.

-Diego- vio como su versión del pasado se acercaba con preocupación hacia el sable anaranjado.

No lo entendía, el sentido de aquel viaje era mostrarle sus errores y pecados en recriminación de todo lo que no hizo bien en vida. Con aquello en mente, entonces, ¿Por qué seguía viendo el transcurso de esta?

- ¿Qué quieres? - escucho el gruñido cansado y lleno de desprecio de Diego en contra de su versión joven.

-vine a ayudarte- y pudo verlo, a pesar del estado en el que se encontraba el miembro de la singular manada, vio como un brillo de alivio y felicidad se asomaba por los ojos de su yo más joven.

-no me digas- dijo con desdén el sable mientras dejaba su cabeza caer sobre el charco de su propia sangre -hiciste un trabajo excelente intentando de ayudarme- el sarcasmo y el odio era palpable en cada palabra del anaranjado y la verdad, en aquel momento más que en cualquiera que haya vivido en aquel viaje, lo entendía por completo ya que ella también cargo con aquel flagelo resultado de sus propias acciones.

-lo siento Diego- dijo su versión más joven con voz quebrada, y solo por el hecho de que no quería verle la cara a la responsable de aquel desastre, sabía muy bien que debía tener lagrimas bajando por sus mejillas en aquel momento.

-no sirve de nada llorar cuando el pasado no se puede remediar-y así se miró a sí misma de reojo viendo como aquella Shira egoísta y fría estaba resquebrajada por todos los pensamientos que en ese momento la atormentaban

-yo no quería que esto pasara- escuchar aquello solo hizo que cerrara los ojos empezando a respirar de manera pesada queriendo contener aquel enojo que llenaba de manera apresurada cada fibra de su ser. ¿Qué tan tonta pudo llegar a ser?

-no quiero tus disculpas- escucho la voz ronca de Diego la cual solo denotaba cansancio y debilidad -ya solo espero la muerte para acabar con este sufrimiento-

Le dolió ver aquel fiero guerrero que había demostrado la mayor fortaleza del corazón y la más grande nobleza de su espíritu totalmente derrotado, cansado y humillado, llenó aún más la tristeza que Shira sentía quien solo se acostó a su lado mientras unía su frente con la del cazador moribundo.

-no te dejare morir- escucho a su versión más joven con su voz tintada de convicción. No obstante, no le presto la más mínima atención, no lo valía.

-pierdes tu tiempo- dijo el sable sin mostrar signos de querer moverse de su lugar -si no muero por la mano de Tripa, la pérdida de sangre lo hará-

-¡no!- escucho a su versión más joven decir con fuerza logrando hacer que ella se mirara viendo como la Shira antigua se empezaba a quebrar lentamente para dejar paso a aquella en la que Diego confió, aquella que murió defendiendo lo que más amaba -tu si vivirás-

Y fue en aquel momento que escucho aquel sonido aterrador, un gruñido que ningún ser de la faz de la tierra sería capaz de producir, y solo tuvo que mirar al frente para ver el causante. El espectro fantasmal que había estado impasible frente a su amado y frente a ella durante aquel tortuoso momento gruñía como animal fúrico mientras empezaba a flotar de un lado a otro como un león enjaulado. Sus manos huesudas apretaban con ira aquella guadaña que tenía entre las manos mientras aquellos ruidos demoniacos salían de su interior.

- ¿y como piensas hacerlo? - la voz cargada de burla de Diego la sacó de su impresión al ver al ente en aquel estado tan poco común de él -no creo que me vayas a sacar nadando- dijo este con sarcasmo sin atisbo de querer levantarse del lugar. No sabía a quién mirar, si a su amado y su versión antigua quien intentaba de corregir sus errores, o si a aquel espectro que cada vez se agitaba más a medida que la escena avanzaba.

-sígueme- exclamo la antigua Shira con convicción. Fue aquella perseverancia y coraje de la pirata que le dio un pequeño animo al sable de querer levantarse, sin embargo, su cuerpo herido no logra más que solo pararse para hacerlo gruñir de dolor. Y por primera vez en todo aquel viaje sintió orgullo de su versión antigua al ver como esta atrapaba a su amado dispuesta a salvarlo.

-no te dejare morir- dijo su versión anterior con una determinación que la hizo sonreír. De un momento a otro aquel espectro golpeo con fuerza el suelo con su guadaña solo para rugir con fuerza a centímetros del rostro de la pirata. Aquel rugido demoniaco que soltó el ente hiso vibrar cada uno de los huesos de Shira quien se tapó los oídos con dolor. Nunca había escuchado algo tan aterrador, ni los sonidos de la guerra, ni los chillidos de sus víctimas y hasta se atrevía a comparar los gritos de dolor de Diego siendo torturado con aquel rugido que aquel fantasma había soltado. Y sin embargo y a pesar de que aquello había hecho vibrar hasta el cielo iluminado por los rayos, su versión joven ni se inmuto por aquel suceso que ocurrió a centímetros de su propio rostro. Con ira el espectro golpeo una vez más el suelo con su arma solo para desaparecer en una nube de humo negro y mal oliente que se disipo con el viento de la tormenta.

A pesar de la desaparición del espectro, Shira seguía acurrucada en el suelo temblando del miedo. Estaba aterrada, había visto de todo tipo de cosas en aquel absurdo viaje, sin embargo, ese rugido dado por el espectro había roto cualquier barrera haciendo sentir a la pirata como una niña pequeña y asustadiza. Fue entonces que escucho en el aire un silbido agudo lo suficientemente fuerte para sacarla de su ensoñación. Había estado tan absorta en su propio miedo y terror que solo logro caer en cuenta de lo que pasaba a su alrededor cuando lo vio.

-¡Mierda!- exclamo al aire al ver como el lomo herido de Diego siendo cargado por su versión joven se alejaban del barco surcando el mar en el lomo de su amigo el megalodón. Sin pensarlo dos veces se lanzó de la proa del navío hasta las aguas congeladas del mar. Con agilidad nado para así poder alcanzar al tiburón quien, a pesar de haber recibido la orden de salir rápido del mar, no nadaba con tanta velocidad al saber que su amiga y su acompañante corrían gran peligro en el caso de caer al agua. Y por primera vez en aquel viaje agradeció el estado de su cuerpo etéreo que no sentía el inclemente frio del mar, ni sentía el horrible cansancio de sus músculos por nadar a toda su velocidad para así poder subirse al lomo de su amigo.

Cuando por fin se logró subir, se sentó en el suelo viendo con tristeza la imagen. A pesar de haber estado sangrando por casi 5 horas continuas, del cuerpo de Diego aún se escurrían delgados hilos escarlata que empezaban a gotear lentamente en el lomo de Jake. Recordaba esa sensación a la perfección, recordaba sentir aquellos delgados hilos bajar por su propio costado manchando su pelaje platinado, recordaba la desesperación que sentía al querer ayudar en algo sin poder hacerlo rindiéndose a la idea de estar quieta hasta llegar a la caleta del retorno.

El tiempo pasaba y cada segundo se estaba volviendo una hora entera para Shira quien veía impotente como la sangre seguía saliendo sin parar del lomo malherido de su amado sable. La satisfacción que sintió fue indescriptible cuando por fin había llegado a la caleta del retorno.

-Gracias amigo- escucho a su yo más joven hablar al megalodon -solo un favor más. Has algo para detener a Tripa y su tripulación- dijo la platinada mientras frotaba el hocico del tiburón solo para después recibir una lamida cariñosa de parte de este antes de que este volviera al mar.

-Le debo una grande a ese dientón- dijo con una sonrisa al ver a su amigo devolverse a toda velocidad. Después de la partida del depredador acuático empezaron a caminar con rumbo al árbol en el que había estado presa la pirata dos días antes. Una tormenta se desato sobre ambos sables a medio camino haciendo que la lluvia torrencial los azotara de manera inclemente.

-esto si es perfecto- escucho a su versión joven maldecir su suerte logrando hacer sonreír a la pirata. Nunca creyó que verse a sí misma refunfuñar por algo malo fuera tan divertido para ella.

-Y pensar que esa soy yo de hace un mes atrás- se dijo para sí misma viendo como la lluvia empapaba el pelaje platinado de su versión joven haciendo que esta empezara a gruñir como un animal salvaje.

Cuando por fin lograron llegar al árbol se acomodó en el extremo de este dónde sabía que su versión antigua pondría a Diego. Se vio correr de un lado para otro buscando hojas caídas que le ayudaran a crear una cama improvisada donde pondría al sable moribundo. Y para cuando por fin había terminado, se acostó lo más pegada a su amado.

-Resiste Diego- se escuchó a sí misma hablar. Y fue entonces cuando alzo su mirada para verse a sí misma agachándose y lamiendo de manera tierna la mejilla del cazador -resiste por favor- susurro su versión joven, si no hubiera sido por el hecho de que estaba al otro lado del anaranjado, no hubiera podido escuchar lo que decía, ni ver como su yo se quedaba por unos instantes en aquella posición llorando la culpa que sentía por sus acciones.

Ver su cara contraída de dolor mientras leves hilos cristalinos salían de sus ojos cerrados para hacer su viaje a través de la extensión de su nariz solo para terminar cayendo en la mejilla del adormilado cazador logro que la ex pirata de ojos zafiro sintiera una sensación naciendo de su pecho y expandiéndose por todo su cuerpo. Y por alguna extraña razón que al principio no entendió, esa sensación no fue aquel odio ardiente y oscuro contra si misma que ya en más de una ocasión había sentido. Por primera vez encontró un motivo que de verdad valiera la pena para haber hecho aquel viaje por sus recuerdos, perdonarse a sí misma.

Sin darle tiempo de pensar más en el asunto de aquella extraña epifanía, se vio a sí misma salir corriendo para buscar una venda con la que pudiera tratar el lomo sangrante de Diego, y a pesar de haberse perdonado, no la acompaño. Para ese punto de la historia, la pirata de pelaje platinado estaba terriblemente cansada, haber tenido que volver a ver toda la historia que vivió con la singular manada la tenía mentalmente agotada, ya que no era capaz de sentir cansancio físico.

-Y siendo franca- dijo al aire mientras se acostaba viendo el pelaje anaranjado del cazador -no tengo ganas de verme al borde de la muerte una vez más- exclamo haciendo referencia a la vez en que casi cae a aquella avalancha de barro. Así que decidida a tomar un descanso cerró sus ojos zafiro para así entregarse al mundo de los sueños.

No supo cuánto tiempo paso ni cuando su versión joven llego de su expedición para conseguir materiales con los que curaría a Diego. Cuando despertó se encontró con la curiosa escena de Diego y su versión joven abrazados. No se paró de su lugar, solo alzo la cabeza viendo como la pirata testaruda sonreía de pura alegría entre los brazos anaranjados del cazador. Era sin duda una imagen que le calentaba el corazón y que la hacía por un momento olvidar todo lo que tuvo que volver a ver y vivir. De un momento a otro, una pregunta se le vino a la mente al ver a los dos sables en aquella posición.

- ¿Cómo nos veríamos si estuviéramos…? – se preguntó en voz alta a lo que su mente le respondió con una imagen mental de ella y Diego en una escena bastante comprometedora. Aquella escena de sí misma y su amado solo logro sonrojarla de manera furiosa ante aquello que su cabeza le dibujo, y se mentiría a sí misma si dijera que por un momento aquello no logro hacer que una sensación que no había sentido la alterara de manera momentánea-en qué diablos estoy pensando- y sacudiendo la cabeza con rapidez salió del árbol para irse a caminar por la isla.

No se concentró mucho si era sincera. 2 días antes había explorado el lugar para así poder despejar su mente de todo lo que se le vendría en aquel momento, no obstante, y al ya haber pasado aquella tormenta, solo caminaba sin rumbo fijo, caminaba sin poner ninguna atención a lo que ocurría a su alrededor.

-y otra vez mis pasos me traen a este lugar en específico-dijo al ver que había llegado a aquel lago donde Diego le enseño a nadar y donde ella le enseño como pescar. Aún faltaba tiempo para que los dos sables que dormían plácidamente en el árbol se despertaran, y al no tener nada mejor que hacer, se metió de un salto al lago empezando a nadar lentamente. Tomo aire y se sumergió a las profundidades de aquel lugar para así poder ver aquel exótico paisaje que se encontraba en el fondo. A pesar de ya haberlo visto anteriormente, no dejaba de estar maravillada por todo lo que sus ojos zafiro veían, y gracias a que su cuerpo fantasmal ya no estaba atado a la necesidad de respirar, perdió la noción del tiempo estando bajo el agua sin sentir en algún momento la falta de aire.

Maldecía internamente aquel día en que cayó en el rio por estar jugando con su hermana, odiaba haber cogido tanto miedo al agua por algo como aquello privándose de la belleza que el mar escondía en sus profundidades y, sin embargo, también lo agradecía. Aquel miedo fue el que le regalo ese especial momento que vivió junto a Diego y que en un par de semanas lograría volver a ver. Gracias a aquel miedo fue capaz de unirse de una manera más personal a su amado cazador, motivo que la hacía sonreír con alegría.

Fue entonces que vio una sombra en la superficie lo que la llevo a salir de las profundidades de aquel lago solo para descubrir que el dueño de aquella silueta era su versión más joven.

-ya lo recuerdo- se dijo al ver lo que su yo antiguo estaba haciendo -desperté aquella mañana y vine acá al haber despertado al lado de Diego- recordó aquella mañana no tan gratificante después de una noche de pesadillas que se habían colado en su mente cuando estaba durmiendo. Sin darse cuenta, había estado tan ensimismada bajo el agua que no sintió el transcurso del tiempo dejando correr la noche gracias a su falta de necesidad de respirar en aquel estado que ni ella misma comprendía.

-admítelo- alcanzo a escuchar que salía de su boca al igual que un susurro -maldita sea- escucho el gruñido de su versión joven quien cerraba los ojos con fuerza y apretaba sus garras contra la tierra. De un momento a otro vio como la de pelaje platinada metía con fuerza su cabeza bajo el agua hasta quedar totalmente sumergida. Recordaba aquella escena cuando lentamente se dejaba vencer por aquello que la abarcaba.

Escucho como su yo del pasado sacaba la cabeza jadeando al haber aguantado la respiración tanto tiempo. Se veía a si misma con sus ojos azulados mirando su reflejo distorsionado por las gotas de agua que se escurrían de su frente, de su mentón y de sus labios. Era como si estuviera en trance, como si aquello que miraba no era su propio reflejo físico sino el reflejo de su propia alma. Era como si aquella que tenia en frente intentara de resolver aquel defecto dentro de su alma, aquel cáncer que lentamente estaba creciendo, enfermedad que a su yo del presente la tenía dominada por completo.

-te gusta Diego- escucho a su versión joven. Y fue así como se perdió dentro de su mente recordando al cazador. Recordó aquel pelaje naranja que resplandecía con el sol y que era suave y cálido al tacto, recordó aquella mirada verde y llena de convicción que, a pesar de negarlo, hace que sus patas temblaran bajo la amenaza de caer al suelo bajo las esmeraldas verdes del guerrero. Recordó aquella sonrisa burlesca y llena de vida que el sable siempre le regalaba cada vez que quería molestarla.

"eso te hace el remate del chiste, gatita" recordó en aquel tempano de hielo después de que el iceberg se hundiera.

-esa maldita sonrisa- se dijo a si misma mientras rodaba los ojos al recordarla. Fue entonces que logro salir de sus pensamientos que cayo en cuenta de cierto hecho que no se había percatado.

-¿A dónde es que me fui?- se preguntó a sí misma al verse otra vez sola en aquel bello lago cargado de recuerdos. Fue entonces que pudo ver los destellos platinados de su pelaje perderse entre la maleza mientras se dirigía hacia donde estaba el cazador de ojos esmeralda -definitivamente tengo que dejar de perderme en mis pensamientos- dijo sacudiendo con fuerza la cabeza para así salir por completo del estado meditativo en el que últimamente estaba cayendo más de lo debido.

Corrió para alcanzar a su versión del pasado solo para ver como esta ya estaba enfrascada en una cruda pelea con un bisonte mas grande que ella. Fue en aquel momento que escucho un chillido aterrador que la hizo temblar de miedo. Vio como de debajo del bisonte humo negro y espeso salía solo para después dejar ver como aquel demonio salía con su guadaña en mano. Con rapidez este alzo la mano rugiendo de ira para dar un golpe furibundo al cuello del bisonte el cual rugió de dolor solo para caer muerto al suelo. Cuando el humo desapareció, pudo ver a su versión del pasado con sus dientes clavados en el mismo lugar que el espectro corto anteriormente.

Una vez mas presencio como el fantasma se desvanecía en el aire, no obstante, pudo ver como sus manos huesudas apretaban con ira aquella arma negra que crujía bajo la fuerza ejercida de su amo.

-parece que alguien está de muy mal humor- dijo después de que el espectro desapareciera por completo. A pesar de haber escuchado aquel sonido aterrador del demonio, sumando el hecho de que su presencia aun la hacia sentir un frio gélido recorrer su espalda, no pudo evitar sonreír con satisfacción al ver como aquel indeseado y tétrico acompañante de aquel viaje se veía alterado por no haber podido reclamar la vida de su amado.

Se dispuso a seguir el camino al lado de su versión mas joven quien ya cargaba con su presa encima de su lomo. Se veía a si misma y podía ver el cansancio mental gracias a la culpa y el remordimiento que sentía por sus acciones. Podía ver como caminaba un poco agachada y meditabunda mientras se perdía en sus pensamientos. Recordaba que en aquel momento lo único en lo que pensaba era en su hermana Kira y en sus padres. Se preguntaba a sí misma que pensarían ellos si la vieran en aquel momento, ¿estarían decepcionados? ¿estarían enojados? Si fuera ella la que se juzgara la respuesta hubiera sido si desde el principio, sin embargo, tenia el presentimiento de que la respuesta de ellos era un no, un no mientras le regalaban una de las mas bellas sonrisas, y por algún motivo, eso la hacía enojar.

-no lo merezco- escucho como su yo del pasado susurraba con ira. Se iba a volver a perder en sus pensamientos como ya estaba acostumbrada a hacer, sin embargo, vio como su versión del pasado alzaba la mirada para después mirar con desesperación. - ¿Qué diablos está haciendo? - se escuchó a sí misma, fue entonces que siguió la mirada de color zafiro para encontrarse con Diego quien estaba intentando de pararse.

Al ver que estaba a punto de caer, su yo mas joven dejo caer el bisonte al suelo para así poder posicionarse debajo de Diego antes de que este cayera.

-no te esfuerces mucho- escucho como su versión joven decía suavemente -estas muy débil-

-estoy bien- gruño de ira el cazador intentando de separarse de la peli plata.

-terco como una mula- dijo Shira mientras rodaba los ojos y veía transcurrir la escena.

Su versión joven logro hacer que el cazador se acostara de nueva cuenta en la cama para después replicar. -Diego no estas bien, mírate-

-estaría mejor si no hubiera sido gracias a ti- rugió con enojo el anaranjado hacia la pirata quien agacho la cabeza con culpa. Sabia que aquello la había molestado, sin embargo, no había manera de replicar lo contrario, no había manera de defenderse ante aquella acusación ya que sencillamente era imposible.

- lo siento- escucho. Sabia que lo que se venía era largo, así que dispuesta a escuchar se acostó cerca a la entrada para poder ver lo que ocurría.

Su yo del pasado se acerco al bisonte que había tirado al suelo solo para después arrastrarlo para así dejarlo al frente del cazador. -te traje comida- se escucho hablar -la necesitas para poder mejorar. Seguido vio como Diego se sentó con dificultad solo para empezar a comer seguido de Shira. No sabe cuanto tiempo paso mientras comían, como siempre se estaba perdiendo en sus pensamientos cuando el cazador la saco de adentro de su cabeza.

-estúpido Tripa- gruño con ira el fiero guerrero al ver restringidos sus movimientos gracias a sus heridas. Pudo ver como la conversación se desarrollaba, y como era de esperarse, Diego no dejaba de mostrar el enojo y la inconformidad de tener cerca a la pirata.

-¿Cómo es que terminaste en ese lugar?- pregunto el anaranjado con intriga ya un poco mas abierto a la compañía de la platinada. Y así pudo ver como aquella pregunta flagelo a su yo mas joven al obligarla a recordar el pasado. Pudo escuchar como los recuerdos se volvían a acumular en la cabeza de su yo antiguo, podía ver como las imágenes volvían a su cabeza, su hermana con la cara despellejada, su padre Cronos que había sido salvajemente desmembrado y su madre Gea que había sido decapitada sin remordimiento alguno. Podía ver como el pasado quebró a su yo mas antiguo solo para después ver como esta empezaba a imaginar como los sucesos habían transcurrido, como dientes de sable halaban con fuerza de las patas de sus padres hasta que estas fueron vil mente desgarradas, de como el enemigo tenia a su madre por el cuello mordiendo hasta que su cabeza fue arrancada de sus hombros y de como su hermana Kira a pesar de toda la resistencia que pudo haber puesto, fue arañada en el rostro zarpazo tras zarpazo hasta dejar una masa irreconocible de lo que alguna vez fue la sable mas atractiva de su manada.

-yo… -intento de decir Shira sin lograr que algo saliera -todo empezó con una… guerra- no obstante, cada vez que la joven pirata intentaba de decir algo, su voz se quebraba al recordar aquello que perdió.

-no tienes que decirlo si es demasiado para ti- dijo Diego con comprensión al ver como aquello alteraba a la peli plata.

-esta bien- dijo esta un poco mas calmada -esa guerra es algo que detesto recordar-

-no es necesario que cuentes aquello si así lo desea- dijo el guerrero -pero necesito entender, entender como terminaste de esa manera.

-gracias- susurro la platinada. Y así el pirata salto aquello que tanto la martirizaba al saber que abandono a su manada, solo para así poder contar toda su historia en aquel tempano de hielo.

-y a pesar de lo sucedido, nunca dejaste de ser un caballero Softy- se dijo al ver como Diego le daba la oportunidad a la pirata de decir su versión de la historia.

Y si era muy sincera, agradecía aquello de todo corazón. El sable anaranjado pudo haberse callado y haber hecho el de oídos sordos, pudo haberla odiado en el silencio y juzgado en lo más profundo de su ser, no obstante, aquel noble corazón que la enamoro le dio el beneficio de la duda a pesar de todo lo que sufrió. Pudo ver como a medida que Shira contaba la historia el rostro de Diego dejaba aquel odio lentamente atrás solo para después ver como aquellos ojos mostraban empatía por aquella quien lo había entregado a las manos del verdugo.

-se que no merezco tu perdón- escucho a la peliplata hablar con tristeza -se que te lastime y que merezco tu desprecio, pero…- fue entonces que la pata anaranjada y débil del cazador se poso en su espalda haciendo que se callara y solo para ver la mirada comprensiva del sable.

-ya no tienes que explicarme nada- dijo con voz suave el de ojos esmeralda -te entiendo, y seria hipócrita de mi parte si te juzgara porque al igual que tu yo también cambie de bando en mi manada-

Después de aquel viaje, después de haber sufrido al rememorar todo desde un principio, aquellas palabras fueron el consuelo que estaba esperando hace mucho tiempo atrás. Aquellas palabras ante sus oídos no solo se referían al hecho de que lo habia traicionado, aquellas palabras ante sus oídos la perdonaban por todos y cada uno de sus pecados, de sus errores y desaciertos cometidos en vida, aquellas palabras la expiaban de toda una vida llena de equivocaciones.

-Gracias…. Diego-

Y hasta acá este capítulo. Enserio lo lamento, cada vez se me hace más difícil continuar con la historia, cada vez tengo mas responsabilidades y menos tiempo para este tipo de cosas. No puedo prometerles que la vaya a lograr acabar ya que cuando la pensé, la había pensado como lo fue "vuela junto a mi" larga y con muchos círculos narrativos, y como la pensé de esa manera quedarían muchas preguntas sin responder. Lo que si puedo prometerles es que hare el intento de no dejar esta historia atrás.

En fin, nos vemos en el siguiente capitulo.