Tranquila, eres mía – Capítulo 31
Era día viernes en la noche y me encontraba en mi departamento junto a Mai y Nao, quienes me escuchaban preocupada por las últimas novedades que tenía respecto del padre de Shizuru.
- Intentas decirme que no le dirás la verdad porque no quieres hacerle daño? – Preguntaba la peli roja mientras se limaba las uñas – Estás perdida, gatita.
- No puedo hacerle ese daño a Shizuru, el otro día cuando fue su papá a verla quedó muy mal y siento que no puedo hacerle saber que su padre es peor de lo que ella piensa – explicaba la peli cobalto - ¿Entienden?
- Lo sabemos Natsuki-chan – decía Mai – pero no deja de ser peligroso ¿Te imaginas te hace algo? De hecho, en cualquier momento podría estar planeando algo maligno y tú no lo sabes – la voluptuosa joven se sentía muy preocupada por su amiga y creía que era hora de que Natsuki contara la verdad - ¿Las dos hermanas y la mamá también están detrás de esto? – preguntaba preocupada.
- No lo sé, solo sé que el padre está detrás de esto junto con Viola, que es la hermana mayor – explicaba Natsuki
- La hermana mayor de la loca…aunque no la imagino más loca que Shizuru ¿Sabes? Así que quizás aún tienes esperanzas – la joven comenzaba a beber de su cerveza – lo que no entiendo es que por qué Shizuru sigue creyendo en su padre, siendo que él le dijo que había hasta abusado de su hermana ¿Qué tiene en la cabeza? Se nota que tu noviecita está totalmente loca
- No la trates así – pedía Natsuki
- Eso solo lo dices porque ya le entregaste la flor – y comenzaba a reírse de su amiga, quien se volvía totalmente roja.
- Cá-Cállate! – le gritaba mientras se tiraba encima de ella para intentar golpearla. Mai las miraba y se agarraba la cabeza. El timbre sonaba y la colorina se dirigía a la puerta, al abrir la puerta veía a una Shizuru algo sorprendida, pues claramente no esperaba visitas en el departamento de su novia.
Cuando abrí la puerta con la ingenuidad de creer que era el repartidor de pizzas, sentí una leve tensión al notar como Shizuru veía fijamente a Natsuki quien estaba encima de Nao en el piso. Creo que todos lo notamos porque Natsuki se levantó de forma automática sin siquiera ayudar a Nao a levantarse del piso. Shizuru nos saludó cortésmente pero quedó mirando con una sonrisa hacia el lado a Nao. Mi amiga definitivamente temió lo peor.
- Ara ara…No sabía que Natsuki tenía visitas, lamento si soy inoportuna – decía en el marco de la puerta
- Claro que no Shiz… - Decía la motociclista y la invitaba a pasar - ¿Quieres tomar algo?
- Traje un vino… - musitó la amante del té.
- Genial! Vamos a beber un vino caro – decía Nao intentando romper el hielo. Sabía que la novia de su amiga no le agradaba ella, pero no era culpa de ella si sentía celos.
Shizuru compartió con Mai y Nao, algo que no hacía nunca ya que nuestra relación era totalmente ermitaña y yo sabía que eso era culpa mía, mas no estaba acostumbrada a mezclar a mis mejores amigas con mi novia, sobre todo porque consideraba que Shizuru era sumamente celosa aunque lo negara.
Al cabo de una hora y media las chicas se despidieron y se fueron, yo comencé a lavar la loza y todo lo que habíamos usado, mientras que Shizuru miraba quietamente su copa de vino.
- ¿Estás bien? – Preguntó la peli cobalto – estuviste callada todo el rato
- Nada, solo estaba pensando en que nunca compartimos con más personas y se vuelve un poco más real nuestra relación – explicaba la joven amante del té.
- Nuestra relación es real… - Natsuki se sentó junto a Shizuru y le tomó las manos - ¿Por qué tienes que ser tan celosa?
- ¿Disculpa?
- Noté como miraste a Nao – dijo Natsuki
- Bueno, cuando abrieron la puerta estabas encima de ella en el piso ¿A Natsuki le gusta jugar con otras chicas cuando yo no estoy?
- Nao no es otra cosa, es una de mis mejores amigas y me gustaría que respetaras eso…Yo jamás te he cuestionado tus amistades, la relación que tienes con cualquier persona, siendo que eres sumamente popular y sales en el periódico, en comerciales semidesnuda…
- ¿Natsuki me está reprochando algo? – la miró seria
- Sí…que no quiero que te pongas celosa por no estar contigo todo el tiempo, porque tengo derecho a tener amigas y hacer con ellas lo que quiera – la miró decidida
- ¿Estás cansada de mi? – tras decir eso, Natsuki entendió que Shizuru se sentía un poco frágil y que Nao no era el problema. No estaban discutiendo por Nao o las amistades, Shizuru estaba sobrepasada con todo lo que estaba pasando por su familia e intentaba desahogarse.
- A ver Shiz…¿qué pasa? – tomó las manos de su novia – Esto no se trata de Nao ni Mai…¿Qué pasa?
- Me siento mal porque me gustaría ir a ver a mi padre – explicó Shizuru – pero siento que él te odia y no desea verte…
- Puedes ir sola mañana – acarició la mejilla de su novia – Puedes ir sola o conmigo, como sea yo te apoyaré en todo
- por qué? – preguntó insegura
- Porque te amo, Shizu – besó la frente de su novia y la abrazó – y ¿Qué tiene si tu padre me odia? De todas maneras tu vas a seguir amándome…lo que él sienta no cambia las cosas entre nosotras…lo sabes…
- lo lamento…no me siento del todo bien – confesó
- ¿Sabes qué te haría bien? – Natsuki tomó el rostro de su novia
- ¿Qué Natsuki me haga el amor? – le sonrió haciendo sonrojar a su novia
- Te iba a decir que tomáramos un baño de tina…pero podemos hacer ambas cosas al mismo tiempo
- Ara ara… - sonrió emocionada – voy a ponerme triste más seguido…quizás así consigo más que cuando estoy contenta - besó los labios de su novia – Te amo, mi Natsuki
- y yo a ti, Shizuru – le sonrió contenta. Prefería callar. No podía decir lo que sabía.
Era día sábado y estoy segura que cualquier persona en su sano juicio habría creído que era un día de reconciliación familiar.
Iba de copiloto en el auto de Shizuru, quien iba manejando como de costumbre, tranquila y sin apuros. En la parte de atrás del auto iba un regalo envuelto de una manera tan perfecta que sentía que a cualquier persona le daría pena abrirlo, eran unas copas de whisky preciosas que a Shizuru le habían costado una fortuna. Yo sabía que ella a pesar de todo amaba a su papá, pero lamentablemente también sabía que posiblemente él hoy querría matarme de alguna u otra manera, por lo que había decidido tomar un gran desayuno, ya que no probaría bocado de esa cena, fingiría demencia, no lo sé.
Al cabo de casi dos horas de viaje, logramos llegar hasta la casa de los Fujino ¡Perdón! Quiero decir, a la mansión de los Fujino. Shizuru se estacionó en un sector designado para los vehículos y debo admitir que aunque para mí el auto de Shizuru siempre me pareció extremadamente costoso, los autos que estaban ahí no eran más que limusinas que parecían sacadas de embajadores o gente muy importante.
- ¡por fin llegaron! – Decía Shizuma, quien abrazaba eufóricamente a su hija, pero sin perder la elegancia. Natsuki llevaba entre sus manos el regalo para el mayor de los Fujino – Hola Natsuki-san.
- Ho-hola - musitaba una Natsuki totalmente nerviosa. Lo cierto es que no estaba nerviosa por pensar que podían ser sus últimas horas de vida, sino porque muy en el fondo sabía que la que mas terminaría sufriendo iba a ser su amada Shizuru.
- por favor, entren – pidió la madre de la peli ocre.
- Sí… - susurró Natsuki.
La recepción de la casa podía ser más grande que el edificio completo de donde vivía Shizuru, quien no está demás decir, vivía en un departamento para nada pequeño. Todo estaba extremadamente ordenado y tenía una decoración antigua. En una sala de estar se encontraba Kenji junto a Nina y Viola sentados compartiendo un vaso de whisky y bebidas, respectivamente. El gran hombre al ver a su hija entrar sintió que el rostro se le caía. Se acercó a ella y con cierto miedo intentó abrazarla. Shizuru le pidió el regalo a Natsuki y se lo entregó.
- Es para usted – le sonrió algo nerviosa – espero que le guste.
- Sí es de Shizuru-chan siempre me gustará – decía mientras procedía a quedar mirando a Natsuki con un rostro serio – Buenas tardes, Natsuki, sea bienvenida a nuestra casa.
- Gracias… - no sabía si decía gracias por no matarla enseguida o porque muy en el fondo de su corazón quería creer en las palabras de aquel hombre.
Si a alguien podían darle el precio por mejor actor era al padre de Shizuru, pues me miró incluso con una sonrisa. No sabía que había entre manos, pero estaba segura que Viola también estaba detrás de esto, quizás a estas alturas debería desconfiar de Nina, pero ella se encontraba mejor después de haber tenido aquel accidente.
Llegó la hora de la comida que era al aire libre, éramos Shizuru, su madre, su padre, Viola, Nina y yo, seguida de unos 15 sirvientes que estaban en todo momento preguntando si queríamos algo. En ese momento pensaba en que de verdad yo era una delincuente al lado de Shizuru y quizás entendía lo difícil que podía ser para su familia que ella estuviera con alguien como yo, sin embargo, no por eso tenían por que amenazarme de que iban a asesinarme.
- Shizuma me dijo que eres la ayudante de algunas cátedras en la universidad, Shizuru – intentaba crear una conversación el señor Kenji mientras Natsuki intentaba descubrir cual era el cubierto indicado para fingir que comía.
- Sí – musitó Shizuru
- A Shizuru-chan siempre le ha ido estupendo en los estudios, no es algo de lo que realmente uno tendría que sorprenderse.
- Así es querido – respondió Shizuma – Natsuki también estudia en la misma universidad y también le va excelente.
¡Error! El rostro se le deformó de tal manera que si hubiese podido tirarle al sopa al rostro lo habría hecho. Definitivamente había sido una estupidez venir a exponerme, sobre todo porque ese hombre realmente me quería muerta.
- A tu padre siempre le gustaron las motocicletas – dijo el hombre mientras bebía de su copa de vino.
- Sí – Natsuki por fin habló – nos parecemos bastante en ese sentido.
- Shizuru, si te invité es porque quiero que vuelvas a la empresa familiar – habló sin rodeos el patriarca Fujino
- Creo que este no es un tema que se pueda hablar en la mesa, porque no se habla de negocios en las comidas, es de mala educación – explicó Shizuru
- Lo sé, pero estamos en familia – Quedó mirando fijamente a Natsuki - ¿A Natsuki no le molestaría ver a su….a Shizuru triunfar en la empresa de los Fujino? Somos una de las industrias más grandes de todo Japón.
- Papá no es el momento ni el lugar – explicó nuevamente la peli ocre.
- Como puedes notar, Natsuki – alzaba su copa – Shizuru siempre ha tenido un comportamiento intachable en todo sentido, incluso en los pequeños detalles.
- Bueno, ahora que lo dices papá… - Shizuru bebió de su copa y lo quedó mirando – No estoy interesada en pertenecer a la corporación Fujino, de hecho, quiero abrir mi propia empresa cuando termine mis estudios.
Y sí, tras decir esto el padre de mi novia se volvió rojo y no precisamente por vergüenza: Sentía ira.
- Parece que la familia Fujino tendrá competencia – Decía Viola, quien quedaba mirando a su hermana – Me agrada tu idea, Shizu, estoy segura de que triunfarás.
- ¿ Por qué intentar luchar por una empresa en un campo que está colapsado de empresas? Tendrías la gerencia directa si aceptas mi propuesta – insistía Kenji
- Pero Kenji, Shizuru no vino a hablar de la empresa o de dinero, vino porque es tu cumpleaños ¿No crees que sería bueno hablar de otras cosas? – pedía la madre de Shizuru, quien temía que la conversación comenzara a volverse menos agradable.
La cena continuó sin mayores inconvenientes, pues Shizuma-san no lo permitió. Viola cada ciertos momentos me miraba y no sabía distinguir si estaba mirándome con odio o con pena. ¿Acaso sabía de las verdaderas intenciones de su padre? Por supuesto que sí.
Llegó la hora del pastel, era un pastel muy pequeño que aparentemente se veía exquisito, decían que lo habían traído de no sé donde
Viola llegó con unos bebestibles extraños en unas adorables copas de cristal. Todos tomaron una, incluyéndome, cuando decidieron que era hora de hacer el brindis. Habló Shizuma, luego Kenji y finalmente habló Viola, sentía que hablaban del padre de Kenji como si fuera el hombre perfecto, no sabía como seguir ahí sin sentir ganas de vomitar.
- Y bueno… - Viola quedó mirando a su padre - ¿Te puedo preguntar algo Shizuru?
- Cla-claro Viola – Shizuru no comprendía a su hermana.
- ¿Sabes todo lo que papá es capaz de hacer por sus tres hijas para que sean felices?
-…- El silencio se hizo presente
- ¿Sabías que papá asesinó a Akira? ¿O sabías que amenazó de muerte a Natsuki y contrató a unos matones para que la hagan desaparecer? – y tras decir esto Kenji se levantó totalmente colérico
- ¿Pero qué demonios dices Viola? Por el amor de Dios! – gritó indignado
- A ver paren – Shizuru se levantó de la mesa - ¿Natsuki eso es verdad? – la miró fijamente a los ojos.
- No… - dijo Natsuki – o sea… - observó el rostro de Viola y entendió que no podía seguir tapando el sol con un dedo – La verdad es que sí…
- ¡Kenji! – Gritó Shizuma totalmente asustada
- Por favor! ¿Qué significa todo esto Viola? ¿De parte de quién estás?
- ¿Así que amenazaste a Natsuki? – Shizuru se cruzó de brazos – sabía que contigo no se podía ¿Ahora vas a explicar lo que dice Viola sobre Akira?
- Natsuki, diga la verdad – Shizuma la quedó mirando y pidió - ¿Kenji la amenazó?
- Yo… - Natsuki sintió un sonido a lo lejos, no podía creer lo que sus ojos veían. Era Yuki quien venía escoltado no muy amablemente por dos sujetos, uno de ellos era Sergey – Yuki…
- Lo encontramos intentando entrar a la mansión, señor – decía Sergey
- Yuki-san! – Gritó Shizuru - ¡Papá! ¡Dile que lo suelten!
- ¿Quieres saber la verdad? – se puso frente a Shizuru – sí! La amenacé de muerte…y lo volvería hacer porque la odio…como odio a todo el Kuga!
Hola hola! ¿cómo están? Espero que bien. Yo estoy bien. Estuve mucho tiempo sin actualizar por problemas personales. Me fui a vivir sola y me ha costado organizar mis tiempos. Espero de todo corazón les guste esta pequeña actualización, intentaré actualizar más seguido para poder terminar esta historia como las que siguen en el tintero. Me gustaría que me comentaran qué tal les pareció este capítulo. Un besito esquimal.
Mari Morson.
