El Doctor Kuseno se hallaba sentado frente a una computadora, tecleando a una gran velocidad. Estaba trabajando en los cálculos para una fuente de poder experimental. Paró por un momento para beber un sorbo de café. Mientras disfrutaba de su amargo sabor, la puerta de su laboratorio se abrió. El Doctor Kuseno giró su silla para ver de quien se trataba, aunque ya lo sabía; en lo que verdaderamente estaba interesado era en qué estado se encontraba.

Su vista estaba algo cansada tras haber estado viendo el monitor por varias horas, por lo que tuvo que esperar un poco para que su vista se ajustara. Esta vez parecía estar caminando con normalidad, eso era una buena señal. Sus ojos se ajustaron poco después de que el visitante se parara a unos dos metros de él.

—Doctor Kueseno, necesito reparaciones.

—Eso veo.

El Doctor Kuseno suspiró al ver el estado en el que se encontraba Genos.

Su cabello sintético se había convertido en un afro y uno de sus sensores ópticos había sido arrancando. El resto de su cuerpo parecía intacto, pero debía llevar acabo una inspección completa.

El Doctor Kuseno tecleó un comando y en el centro de la sala de desplegaron varios brazos robóticos y una mesa de trabajo inclinada a unos 135 grados.

Genos fue a recostarse en dicha mesa. Cuando estuvo en posición, los brazos comenzaron a desmontar su cuerpo parte por parte.

—¿Qué fue lo que te golpeó esta vez? — Preguntó el Doctor Kuseno mientras veía más de su café.

—Saitama-Sensei y yo fuimos a un lugar conocido como la Casa de la Evolución. De ahí provino la Chica Mosquito que me derrotó la última vez. Se dedicaban a hacer experimentos con animales con el fin de encontrar a la forma de vida máxima. Fui victima nuevamente de mi impulsividad, pero aunque hubiera actuado con calma no hubiera tenido oportunidad contra Asura Kabuto, la mejor creación de la Casa de la Evolución. Saitama-Sensei fue quien se encargó de eliminarlo de una manera sencilla.

Genos se reprendió mentalmente por haber empleado 83 palabras para dar su explicación. Necesitaba aprender a condensar mejor la información; si eso le ayudaba fortalecerse, por supuesto que lo haría.

—Ya veo.

El Doctor Kuseno le dio el último trago a su café antes de prestarle atención a la pequeña alarma que provenía de su computadora.

Un cuerpo extraño había sido encontrado en uno de los compartimientos pectorales de Genos.

Al ver el análisis espectroscópico, se dio cuenta de que solo era un simple trozo de papel. Tecleó un nuevo comando y uno de los brazos robóticos lo extrajo y se lo entregó, dándose cuenta de que se trataba de una simple nota.

—Hacer este régimen de entrenamiento todos los días por tres años: 100 flexiones, 100 sentadillas, 100 abdominales y correr diez kilómetros. Comer tres veces al día; para desayunar solo un plátano. No usar el airea condicionado en verano ni la calefacción en invierno, así se fortalece la mente. Ese es el secreto de Saitama-Sensei para ser el hombre más poderoso de la tierra.

El Doctor Kuseno leyó la nota en voz baja e hizo una mueca de confusión al final.

—¿Qué es esto?

—Antes de que Saitama-Sensei peleara contra Asura Kabuto, dijo que con ese entrenamiento logró obtener su fuerza. Pero eso es imposible, algo tan simple y poco exigente no pudo haberle otorgado tal poder.

La mirada de Genos se tornó oscura.

El Doctor Kuseno se percató que esa mirada reflejaba desesperanza. Iba a decir algo, pero Genos se le adelantó.

—Debe ser una mentira. Saitama-Sensei no sería tan descuidado como para revelar su secreto. Supongo que aún no confía del todo en mí. Debo esforzarme más.

La determinación que Genos emanaba casi era palpable.

El Doctor Kuseno sonrió y regresó a su trabajo.

Tras algunas horas, los brazos robóticos se hallaban en la fase final del montaje de cuerpo de Genos, proceso que no requería de vigilancia, por lo que el Doctor Kuseno aprovechó para limpiar un poco su escritorio.

—Genos, ¿Está bien que bote esta nota?

El Cyborg lo pensó por un momento.

—Sí. No es nada relevante de todos modos.

El Doctor Kuseno procedió a tirar la hoja de cuaderno en la papelera que tenía junto a su escritorio. Tecleó un comando que hizo que la papelera zumbara y emitiera un destello de luz.

—¿Qué es eso?

—Es algo en lo que estoy trabajando. Se trata de una papelera que puede enviar su contenido a un punto vacío de espacio.

—Eso es impresionante, Doctor Kuseno. Podría enviar lejos deshechos radioactivos o cualquier otra clase de material demasiado peligroso para ser almacenado a un lugar donde no cause daño. Es más, podría hacer la antesala de la teletransportación.

El Doctor Kueseno rió nerviosamente.

—Lamentablemente solo es capaz de transportar papel. Cualquier otra clase de materia simplemente se quema.

El Doctor Kuseno arrojó una cuchara de plástico para probar lo dicho. Tecleó el comando y la papelera emitió un fuerte sonido, tras lo cual tuvo que ser accionado el apagado de emergencia.

—Lo vez.

El Doctor Kuseno extrajo con unas pinzas un trozo de plástico quemado.

—Ya veo. Estoy seguro de que eventualmente lo conseguirá, Doctor Kuseno.

—Dejemos el tema. Debo irme a dormir, estoy muy cansado.

El Doctor Kuseno dio un largo bostezo.

—La subrutina debería terminar el montaje sin problemas.

El Doctor Kuseno se fue a su habitación mientras los brazos robóticos terminaban de armar a Genos.

Lo que el Doctor Kuseno no sabía era que su papelera no enviaba su basura a un punto vacío del espacio, si no que la enviaba al mismo punto, pero en otro universo. Concretamente la enviaba sobre una cama situada en una habitación un tanto demacrada.

Momentos antes, un niño entró en la habitación. Su cabello era rubio y sus ojos azules. Su piel era algo bronceada y tenía tres marcas rectas en cada una de sus mejillas, las cuales se asemejaban a los bigotes de un gato.

El niño llevaba en la espalda una mochila, la cual arrojó al suelo con molestia.

—Que día tan malo. Me olvidé de llevar almuerzo y perdí otro combate de práctica contra el tonto de Sasuke.

El chico fue a la cocina para ver si la comida aun estaba en buen estado, pero para su desgracia, no cerró el bento, por lo que las moscas se dieron un festín con el.

—¿Por qué hoy nada me sale bien?

Decidió irse a dormir para poder ignorar los rugidos de su estómago. Cuando regresó a su habitación, vio un destelló de luz y escuchó un zumbido.

—¿Qué demonios?

Al momento en el que la luz y el zumbido se detuvieron, vio como una hoja de papel caía sobre su cama.

Se quedó conmocionado por un momento y luego comenzó a saltar sin razón.

—¡Sabía que no estaba loco, sabía que no estaba loco!

El suceso había ocurrido algunas veces en el pasado, llenando de papeles inservibles su cama mientras el se encontraba fuera de su departamento. Naruto pensó que se trataba de alguna clase de broma, esto lo confirmaba.

Tras vitorear algunos segundos, cayó en cuenta de que en realidad no había obtenido respuesta alguna; la hoja simplemente se materializó de la nada. Seguía sin saber quién las enviaba.

—Debe ser más basura, como siempre.

Naruto tomó la nota y se dispuso a botarla como todo lo demás. Lo que el Doctor Kuseno solía botar era ecuaciones fallidas y diagramas sobre armamento que ante los ojos del menor solo eran lineas sin sentido.

Estaba por arrugarla y tirarla, pero decidió mirar su contenido.

—Esta es diferente.

Pensó al ver el poco texto que contenía y la diferencia entre la caligrafía.

La leyó y sus ojos se iluminaron al terminar.

—Con que Saitama, ¿eh? Suena a alguien poderoso, aunque nunca he oído hablar de él. Bueno, no pierdo nada con intentarlo, además, de no tengo un régimen de entrenamiento, únicamente trató de memorizar todo lo que dice Iruka sobre esas personas que vivieron hace mucho tiempo.

El chico no sabía en lo que se estaba metiendo. Como Saitama, experimentó muchas dificultades para seguir entrenando todos los días, pero al final su determinación lo hizo seguir adelante. También perdió su cabello y dejó de sentir una gran parte de la gama de las emociones, soló quedó intacto su amor por el ramen. Naruto realmente no quería que lo vieran calvo, por lo que se esforzó mucho en conseguir una peluca que lo ocultara bien.

Los tres años pasaron más rápido de lo que creyó, hoy era su examen de graduación.

Era por la mañana, se encontraba desayunando ramen instantáneo, como todos los días.

—Quién diría que el tiempo podría pasar tan rápido. Siento que fue ayer que encontré esa nota. No he tenido tiempo de probar los resultados, solo fui sintiendo que el entrenamiento se hacía más fácil a partir del primer año. Bueno, hoy podré ponerme a prueba duran el examen.

Pensó mientras sorbía lo último de sus fideos.

Se aseguró de que su peluca estuviera bien sujeta, tomó su mochila y partió rumbo a la academia.

Soportó la tediosa explicación de Iruka sobre el examen. Mientras avanzaba con su entrenamiento, se hizo más intolerable a los monólogos largos. Para él, 20 palabras o menos era la cantidad perfecta de información.

Una vez superado ese suplicio, Iruka condujo a toda la clase al patio para llevar acabo el examen físico.

La primera prueba fueron saltos horizontales por treinta segundos. Fueron llamados en orden alfabético, por lo que Naruto fue uno de los últimos en pasar. Ninguno de los alumnos realmente estaba muy interesado en prestar atención a los demás, pero al oír múltiples estruendos resonar en el patio, todos voltearon y vieron con incredulidad lo que estaba pasando. Naruto estaba saltando tan rápidamente que había múltiples imágenes residuales suyas. Misuki, quien tenía un contador análogo en la mano, lo dejo caer, golpeando el suelo al mismo tiempo que su mandíbula.

Naruto se detuvo y se movió a otro lugar, dejando tras de sí dos marcas humeantes de en la tierra.

Milagrosamente, Iruka superó la estupefacción y llamó a los alumnos a la siguiente prueba, la cual consistía en darle cinco vueltas a la academia, lo que equivalía a 1500 metros.

Todos se colocaron en sus marcas e Iruka dio el banderazo de salida. Naruto rompió el suelo conde estaba parado y, como antes, lo único que los chicos pudieron ver fueron imágenes residuales de él moviéndose a gran velocidad. Los únicos que pudieron seguir sus movimientos fueron Iruka y Misuki, aunque a duras penas, constatando que dio 5 vueltas.

La siguiente prueba fue lanzamiento de kunais. Naruto solo lanzó uno, el cual pasó entre los blancos, estrellándose contra la pared y creando una gran marca de impacto. El kunai se movió tan rápido que la turbulencia que generó hizo que las dianas se desprendieran del suelo y siguieran la trayectoria del kunai, golpeando contra el y rompiéndose en mil pedazos.

La prueba que vino a continuación fue el salto vertical. Naruto se impulsó tan alto que atravesó una nube, creando un cráter en el proceso.

—Rayos, esa nube era linda.

La última prueba fue un combate mano a mano. Se separó a las chicas de los chicos. La ganadora del lado de las chicas fue Ino, aunque la tuvo muy difícil al final contra Hinata, quien parecía muy motivada, contrastando mucho con su forma tímida de ser normalmente. Naruto avanzó a la final sin enfrentar a nadie, todos renunciaban antes enfrentarlo. Su contrincante era Sasuke, quien parecía irritado, más de lo normal.

Tras que Iruka diera inicio al combate, Sasuke se lanzó en una ofensiva total.

Para Naruto todo se movía en cámara lenta, permitiéndole esquivar todos los ataques de Sasuke sin problemas.

—Creo que sería bueno tomar algo de venganza por las veces que Saske me ha molestado en el pasado.

Pensó Naruto mientras eludía otra ronda de golpes inefectiva.

Naruto siguió eludiendo los ataques de Sasuke sin siquiera adoptar una pose, simplemente mantenía sus brazos pegados a su cuerpo.

Con cada segundo que pasaba, la cara de Sasuke se ponía más roja de ira.

—¿Vas a atacar en algún momento?

Preguntó Sasuke mientras tomaba distancia para recuperar el aliento.

—Si tú insistes.

En un parpadeo, Naruto apareció frente a Sasuke, quien se sorprendió de la velocidad de sus movimientos.

Respondió con una patada, pero solo atravesó la imagen residual de Naruto, quien ya se había movido hacia otra posición.

Sasuke se dio media vuelta y se encontró con Naruto, quien estaba justo en el borde de la arena, dándole la espalda.

Sintiéndose insultado por la forma con la que lo estaba tratando, cargó sin pensarlo.

—Solo tengo que empujarlo algunos centímetros y el partido será mio.

Sasuke estaba por conectar una patada frontal con su pierna derecha, pero Naruto se hizo a un lado y le hizo una zancadilla.

La inercia hizo que Sasuse cayera al suelo y mordiera el polvo, literalmente.

Sasuke cayó fuera de la arena, por lo que Naruto fue declarado como el ganador, entre el asombro de todos los que observaban.

—No sé por qué, pero eso fue menos satisfactorio de lo que esperaba.

Pensó Naruto mientras se alejaba.

Toda la multitud seguía sin procesar lo que pasaba. Sasuke había sido completamente humillado por Naruto, quien en el pasado poco podía hacer contra él. No ayudó que Naruto simplemente se fuera, todos esperaban que se regodease, pero parecía que ese triunfo no significó nada para él.

Sasuke tomó una piedra, se levantó y la arrojó contra Naruto.

Naruto la atrapó sin siquiera voltearse, apretó la mano y la redujo a guijarros. Siguió su camino sin tomarle importancia a la acción hostil que Sasuke hizo en su contra. Dejando más impactados de ser posible a quienes observaban.

Iruka tuvo muchos problemas para llevar a las chicas de regreso al salón. Parecía completamente absortas en sus pensamientos, como si su realidad se hubiera desmoronado.

El examen escrito no fue fácil para Naruto, ya que nunca se le dieron bien los temas académicos, pero logró pasarlo con solo un punto por encima del mínimo necesario. Su talón de Aquiles fue la prueba de ninjutusu, fallando en crear un clon funcional de sí mismo. Fallar en una de las tres pruebas significaba que no sería ascendido a guenin.

Naruto se encontraba bajo la sombra de un árbol, viendo a los alumnos que si aprobaron el examen. Lucían sus bandas con orgullo mientras eran elogiados por sus padres.

—¿Por qué no me molesta? Yo realmente quería ser un ninja.

Se preguntó mientras veía la escena.

—Desde hace algún tiempo, no he sentido nada. Ni tristeza ni estrés o miedo, he dejado de sentir esa clase de emisiones. Como sea, puedo intentarlo el año que viene.

Naruto estaba por retirarse del lugar, pero fue interceptado por Misuki, quien le dijo que había otra forma de convertirse en genin. Dicha forma consistía en robar un pergamíno situado en la Mansión Hokage y aprender uno de los jutsus que contiene.

Naruto se encogió de hombros y decidió hacerle caso a Misuki, después de todo, no tenía nada mejor que hacer.

Misuki le proveyó con un cronograma detallado de las patrullas que custodiaban el lugar, haciendo que la tarea fuera sumamente sencilla, básicamente fue entrar y salir.

Naruto se dirigió hacia el punto de encuentro que Misuki le dijo. Poco después de llegar, fue encontrado por Iruka.

Iruka le preguntó por qué robó el pergamíno.

Naruto le explicó todo lo que Misuki le dijo.

A mitad de su explicación, una lluvia de kunais salió de la nada y golpearon a Iruka, quien empujó a Naruto fuera del camino.

La mirada de Naruto se afiló. Volteó en la dirección de la que fueron lanzados los kunais, encontrándose con Misuki, quien se hallaba parado sobre la rama de un árbol.

—¿Por qué hiciste eso, Misuki?

La voz de Naruto era muy severa, tanto que ambos adultos se estremecieron por un momento.

—Parece que no eres un despojo total, pudiste localizar mi ubicación rápidamente.

—Deja de parlotear y dime por qué atacaste a Iruka-Sensei.

Nuevamente un escalofrío recorrió la columna de Misuki con tan solo oír la voz de Naruto. Sacudió frenéticamente su cabeza, negándose a creer que sentía miedo.

—Naruto, dame el pergamíno ahora o correrás con la misma suerte que Iruka.

—Eso me agradaría, realmente quedé decepcionado con la pelea que tuve con Sasuke, quizá usted si haga que me emocione.

Naruto levantó en alto su puño.

Gotas de sudor bajaban por el rostro de Misuki. Sabía que su fuerza era real, pero el era un ninja experimentado, podría lidiar sin problemas con él.

—Bien. Pero antes de comenzar, deja que te cuente un secreto muy especial. La razón por la cual la gente te desprecia es...

—¡Cállate, Misuki! ¡Estás rompiendo la ley del Tercer Hokage!

Gritó Iruka a todo pulmón.

La amenaza de Iruka no tuvo efecto en Misuki, quien se rió de él antes de seguir.

—La razón por la que te odia la gente es que el Zorro de Nueve Colas que destruyó la aldea doce años atrás está sellado dentro de ti.

Ambos quedaron expectantes de su reacción.

Naruto tenía la misma cara inexpresiva que tenía durante las clases.

—Oye, ¿no escuchaste lo que te dije? ¡El Zorro de Nueve Colas está sellado en ti! ¡Tú eres el Zorro de Nueve Colas!

Misuki gritó otra vez.

Naruto metió su dedo indice en su oído para sacar la cera que se había dentro.

—¿Eres sordo o qué te pasa?

Gritó Misuki, su compostura se perdió por completo

—Te escuché a la perfección la primera vez, simplemente no me importa. Sé que quien soy, y no soy el Zorro de Nueve Colas.

Frustrado porque sus arremetida psicológica no funcionó, Mizuki cargó de frente contra Naruto, quien se quedó en el mismo sitio sin siquiera adoptar una postura.

Misuki pretendía conectar un golpe en la cabeza de Naruto. Cuando a su puño estaba por alcanzarlo, Naruto se movió a una velocidad no fue capaz de seguir y le conectó un golpe en el estómago, enviándolo a a chocar contra un árbol.

La fuerza fue tal que el cuerpo de Misuki se enterró un pie en la madera.

Iruka miraba sin poder creer lo que pasaba.

—Creo que esperé demasiado, eso también fue decepcionante.

Dijo Naruto, luego caminó para ayudar a Iruka.

Una vez que Iruka se quitó los kunais, hizo que Naruto cerrara los ojos para darle una sorpresa. Al abrirlos, se encontró con el rostro sonriente de Iruka, quien ya no estaba usando su banda.

—Felicidades, Naruto, has sido promovido a genin.

Sé que el prólogo dejó mucho que desear, pero quería sentar una base que funcionara por lo menos. Esperen el próximo capítulo y dejen sus comentarios.