Fic

Tan solo tú

Por Mayra Exitosa

En la vida existen casualidades, otras le llamamos Diosidades, porque cuando esta de Dios que algo suceda, ni quien lo evite, esta fue la razón que entendí cuando las cosas eran tan simples y se complicaron sin esperarlo.

- La boda será todo un éxito, Elizabeth será la novia más hermosa. No pudiste elegir mejor mujer, William. - Es linda, igual que toda belleza de mujer, se lleva una fortuna en vestidos y peinados. No podrás negar que tu querida sobrina es bastante consumidora de los mas costosos y elegantes establecimientos, aun no es mi esposa y creo que su padre esta haciendo mas grande el evento porque lo pago yo y porque desea festejar que ya no tendrá esos gastos. - ¡Por favor William! No te fijes en esas nimiedades, no le quitan ni un pelo a tu basto y exagerado ingreso, hijo. No muestres esas cualidades de tu madre, ahorrar y cuidar, como si se fuera a llevar su dinero a la tumba. - Mi madre, Tía. Venía de una familia humilde, no puedes decirle que gaste en un día lo que su familia apenas podía completar en seis años. - Tu padre cometió la peor equivocación al elegirla. - Su amor, su pureza y belleza lo valía, fue muy feliz, sus cartas a mi padre a quien su dinero nunca le importó, solo su persona y su amor tan grande aun toda la familia lo disfruta, si no mira la mansión y las rosas, hectáreas de bosque y todo para un hogar que hiciera representar lo que mi padre sentía por ella, ya que las joyas de la familia no eran de su tan singular gusto. Amaba la sencillez y aun hoy, tu sigues deseando estar en su casa, como si no tuvieras una. - ¡William! - Bueno tía, solo no olvides que esta casa es de mi madre, es mía y de mis hijos. Es gracias a mi madre que tenemos demasiado, porque mi padre hizo su fortuna mayor estando a su lado, no al tuyo. Eloy aventaba las cosas que traía en sus manos, no podía negar que amaba esa mansión era la más valiosa posesión y solo deseaba que algún día fuera suya y ahora con el matrimonio de Elizabeth, era un hecho que ella podría hacer y deshacer en la mansión como deseara, William se la pasaría como siempre trabajando y ella ocuparía la habitación más hermosa y detallada que había en ese lugar, sentía que ya podía estar ahí, hasta que pasara a mejor vida.

William salía molesto, su tía era familia lejana de su padre y lo único malo es que era familia directa de su hermosa prometida, siempre buscaba como opacar a su sencilla madre sin darse cuenta que gracias a ella, todo lo que tenía era porque siempre procuraba que el futuro de los suyos fuera con alimentos en su mesa, techo en su cabeza y salud en la pobreza o la riqueza, que al irse tan joven dejo a un hombre entristecido por su ausencia y le construyo la mejor cripta familiar de todo el mundo, como si fuera una diosa griega, la belleza de esa joven tan humilde, con un padre herrero y una madre limpiadora, dos hermanos que fallecieron en la pobreza y enfermedad por desgracia y dejándola a ella completamente sola. Jamás podía olvidar a su preciosa madre, lo amaba de tal manera que todos sus tiempos libres eran exclusivos para su hijo y cuando regresaba su esposo ella lo esperaba anhelante de abrazarlo y atenderlo, porque para ella no existía amor sin él.

Sus pensamientos se despabilaban al escuchar la voz de su próxima esposa, quien estaba presumiendo el anillo de compromiso que le había dado, no había querido el anillo de la familia, deseaba uno exclusivo para ella, fue le más costoso, pero ella lo valía, era hermosa, pura, delicada y sobre todo se daba a desear, y así llevaban ya casi dos años, solo esperaba su luna de miel para hacerla por fin su mujer y ahora venía a decirle cuanto lo amaba. ¡Por fin! - ¡Oh William! No debes tratar a mi abuela Elroy de esa manera, ella que tanto te quiere, además ya le había dicho que podía venir a vivir con nosotros. Mis padres no tienen estos jardines tan bellos y eso le gusta mucho a ella. - La habitación de mi madre no será ocupada, querida. Esa habitación no la ocupará ella y no cambiare de opinión. - Pero podría ocupar uno de los balcones, donde el viento aromatice su habitación. - Ya veo que te ha convencido, lo veremos luego. - Tienes que prepararte, habrá muchos invitados, estarás en tu despedida de soltero y yo esperaré a mañana para la mía. - Si, ya te dijeron que será en un exclusivo bar de caballeros, tu hermano hecho la casa por la ventana, invito a media ciudad. - El dinero es para eso, para gastarse, nuestros contactos son los que harán que tengas mayor fortuna, mi amor. - Ah, ya estas viendo por nuestro futuro. Entonces ya decidiste cuantos hijos querrás. - Ya te dije, al principio esperaremos unos cinco años… para… - No, eso no me gusta y lo sabes, quiero tener un hijo en cuanto nos casemos, la vida no está para programarla a tan largo plazo, perdí a mis padres y quiero que esta casa quede para nuestros descendientes. - Está bien, lo veremos después de la boda. Siempre me convences de hacer lo que quieres, así como voy a educar a nuestro hijo, - Simple, también te ayudaré.

Elizabeth le daba un beso con reservas, William deseaba tocarla, abrazarla y estrecharla, pero ella aun no se lo permitía eso no era bien visto según ella, como si estuvieran en la edad victoriana debía esperar a la luna de miel, que sería la más costosa, pero lo valía era la sorpresa que él le tenía reservada, solos en una isla, con personal estrictamente de limpieza y servicio, ya programad para tomarse tiempo y se lo dedicaría a amarla. Porque antes de poder poseerla tenía que pasar por los gastos extras para la boda y el universo entero se enteraría de que serían una pareja y podían tener hijos ya que pasaras por una iglesia y lo pregonaras a los cuatro vientos, solo entonces se podía poseer a la mujer que deseas que sea tu esposa, colmada de virtudes y solo tuya.

Se salía con el contoneo de caderas y bustos que solo tentaban al más fiel de los hombres, un año y nueve meses faltaban tres semanas y estaría casado. La fortuna que había invertido en esa boda y ahora su hermano había hecho lo mismo en una exclusiva despedida solo para hombres, pensando que sería de parejas resultaban despedidas por separado.

La tarde se hacía larga, Karen acompañaba a Candy, meditando incomoda que siempre era lo mismo los mejores hombres la preferían, no era muy guapa, no se maquillaba y para colmo vestía con ropa floja y pasada de moda, pero que le veían que ahora pronto su amigo estaría declarándosele, y todo porque ella se lo presentaba. ¡Estúpida!

Candy estaba emocionada, tenía mucho trabajo en la clínica donde trabajaba, era una institución privada infantil a la que le encantaba porque había batallado mucho para conseguir esa plaza, ya que tenía las mejores recomendaciones, eran muy puritanos y al no poseer un apellido tuvo que conseguir recomendaciones extras y por suerte lo había logrado, ahora solo deseaba conservar su trabajo y el hogar que estaba cerca y que solo atendía a señoritas del mismo hospital. Pero Karen le había presentado un chico muy atractivo que se enamoraba de ella a velocidad luz, ahora la invitaría a una fiesta en la playa, sería por la tarde y parte de la noche y ella no tenía trajes de baño, nunca había ido a nadar a la playa, bajando el sol, tenían la fiesta programada. Karen elegía un traje de baño y le decía que ese debía ser de su talla, a Candy le parecía demasiado pequeño, pero Karen era actriz y sabía lo mucho que daban de si esos bikinis, ella que siempre escondía su cuerpo por sentirse muy llamativa y ahora usaría un bikini para una fiesta, pero usaría un vestido cruzado encima, para que, si no le gustaba, se lo pusiera con facilidad. - Candy no eres muy grande, de hecho, ese vestido te hace ver… bien. Este traje te quedará. - Puedes pasármelo en verde o rosa, ese estampado no me agrada.

Karen se molestaba y de manera intencional, elegia una talla aun más pequeña en el color verde. Y le decía que se lo iban a llevar a la dependienta que atendía. - Listo Candy, ya esta en tu color verde. - Gracias Karen. Estoy muy nerviosa, Terry me pedirá que sea su novia y quiere que vaya a verlo en un evento. - ¡La premier de la obra, Candy! Es lo más importante, comienza la temporada y el esta en un papel importante. - Si, algo así me dijo, no se mucho de actuaciones, pero quiere que nos conozcamos más y creo que hoy será la noche. Karen la miraba molesta, podía haber sido su noche, había escuchado a Charles que Terry ya había reservado una habitación en el hotel de la playa para llevarse a Candy. Y ella había podido ser la elegida, si no fuera tan estúpida y le hubiera presentado a la mustia esta.


Comenzando esta historia en uno de los Grupos Albert Lovers Secret Service,

donde se estará llevando acabo esta historia, espero sea de su agrado

la idea es actualizarla de una a dos veces por semana, oficialmente esta asignada los jueves

Con sincero aprecio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa