Largo..largo...largo...

Feo..feo..feo

Pero espero que les guste, mi cerebro está frito.

En el siguiente cap nada de miel, es lo único que adelantaré.

Gracias por sus comentarios, sus votos y sobre todo por la confianza

Enjoy my friend..

El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia, y que toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado.

Sun Tzu

Haruno Sakura bostezó por enésima vez. La noche larga y los sucesos llegaban a su mente en un letargo gracias a que el sueño reparador nuca llegó. La visita nocturna se alargó lo suficiente para que ella suplicase mentalmente que el día siguiente nunca llegara. Sonrío adormecida al recordar lo sucedido, aquel momento quedaría grabado para siempre en su memoria. Su primera vez. Jamás imaginó que él pudiera regalarle las mas tiernas caricias e instalar en su pecho el trémulo deseo de la aventura. Quiso repetirse a sí misma que no se enamoraría, pero sería en vano.

Difícil no caer profundamente enamorada de los tentadores ojos plata como la luna llena.

Ciertas partes de su anatomía estaban adoloridas, no era ajena a las artes del amor -agradecida con Kiba Inozuka por ello, que por amor a todos los dioses Ino no se enterase porque ardería Konoha‒ ; en específico le dolía un punto, fue realmente novedoso y excitante. Nunca imaginó que perder la virginidad sería complicado al inicio, tal vez Ino no hubo exagerado al puntualizar el suceso en sus conversaciones pervertidas. Y para joderla más, cayó en cuenta que estaba pérdida. Había susurrado lo que es peor que cualquier cosa:

Me encantas.

Inconscientemente lo siseó, entre los delirios pasionales y su cerebro obnubilado por las sensaciones recién descubiertas, las palabras salían de sus labios sin recato. Soltando al viento con naturalidad palabras inconexas o deseos prófugos de la vergüenza. Había sido irracional, ardiendo entre sus brazos y sobre todo demasiado rápido ¿pero porqué tuvo que arruinarlo?

Estas jodida dijo Reprendiéndose mentalmente, viendo su reflejo demacrado en el espejo, sin poder creerlo abrió los ojos sobre manera al notar un moratón cerca de su clavícula y rogaba a todos los dioses porque Ino no hubiere reparado en ello. Se colocó mejor la túnica y la bata blanca intentando ocultar la fechoría. Ya se las cobraría luego a ese Huyga atrevido.

‒¡He frentesota! ‒ Yamanaka Ino le llamó. Sus dedos índice y medio rebotaron en la frente de su amiga pelirrosa en un movimiento juguetón como cuando pequeñas‒

‒¡Oye! ¡no tienes por qué ser tan cruel! ‒se quejó Sakura, acarició su frente y miró en el espejo del consultorio si el golpe no dejó marca‒

‒¿Qué es lo que sucede contigo esta mañana? Estas distraída, silenciosa y sobre todo adormilada‒dijo Ino contando cada característica con los dedos y fingiendo celeridad‒

‒Nada..nada‒se apresuró a responder por lo bajini. Hizo un mohín y después se giró para darle la espalda a la rubia. Fingió estar ordenando los archivos en su estante‒

Ino hizo una mueca, entre cerró los ojos como un par de rendijas y estudió a su amiga. Sakura era demasiado meticulosa como para cometer errores, y esa mañana casi da un laxante a una paciente anciana en lugar de medicina para la tos, a otro casi lo manda a cirugía innecesariamente y por último casi se corta un dedo a sí misma. Su amiga solo había estado así en las ocasiones que le descubrió saliendo con Kiba Inuzuka. La historia entre ellos no pasó mas de un par de meses, por aquella situación trató de no caer en las redes del muchacho, pero a final de cuentas era encantador. Sakura estuvo de acuerdo en que salieran. Una sonrisa maliciosa se dibujó en los labios de lno.

‒Oi oi Sakura.. ¿Es que estas saliendo con alguien y no me lo has contado?‒dijo Ino en tono cantarín y colocó los brazos en jarras‒

La chica se inclinó lo suficiente como para poder ver el rostro de la pelirosa sonrojarse prominentemente. Ino sonrió para sus adentros, la atrapó con las manos en la masa. Al entender aquel gesto de presunción, Sakura carraspeó la garganta y viró el rostro fingiendo indignación.

‒¡No! No..yo...¡no! ‒la abrupta respuesta y repetitiva negación la colocó en evidencia, enseguida se arrepintió. Ahora Ino no le dejaría tranquila hasta saber con lujo de detalle‒

‒¿Quién es eh? Ooo...no ¡Sakura! ¿Volviste a tontear con Kiba?..¡Sabes muy bien que él y yo estamos saliendo! Te pregunté claramente si no había problema‒

‒¡Jamás te haría algo como eso! Además te dije que no había problema que salieras con él, entre Kiba y yo no hubo nada formal ni por mucho tiempo! ‒

Ino iba a seguir con el interrogatorio si no es porque la puerta sonó. Probablemente otro paciente.

‒¡Adelante! ‒se apresuró Sakura. Y en un milisegundo la boca se le secó‒

‒Buenos días‒la voz masculina sonó serena y firme‒

Sakura se quedó quieta y de pronto los colores se le habían puesto en todo el rostro. Un calor le recorrió el cuerpo hasta agolparse en sus mejillas. Toda ella era tensión. Aquellos ojos platinos que se asomaron por detrás de la puerta la miraban con intensidad. Ino miró a ambos y no tardó en hacer sus deducciones, sonrió para sus adentros. Ya le daría a Sakura una perorata por mala amiga y no confiarse su nueva "adquisición".

‒Buenos días Neji-kun, pasa.. pasa ..¡anda!‒el tono aflautado de Ino sacó al Hyuga y a Sakura de sus asimilaciones. La rubia se contoneó apropósito mientras Sakura la fulminaba con la mirada, la pelirrosa concretó que su amiga estaba al tanto dada la mirada socarrona que lanzó.‒¿Qué te trae por aquí? ‒dijo Ino con el mismo tono a Neji ‒

‒La carpetilla de la nueva misión marca una revisión médica antes de acudir‒dijo sin dar más información, y sin siquiera quitar los ojos de Sakura‒

‒Bien, bien..te revisaré enseguida y.. ‒

‒¡No! ‒cortó Sakura tan rápido que sorprendió a los ninja‒Lo haré yo Ino, tu ve donde Shizune a terminar lo que ella te indicó‒

La rubia le miró fingiendo sorpresa, lista para contradecirla, no había ninguna orden para ella en el cuarto de análisis donde Shizune se encontraría, pero al notar la mirada inquisitiva de Sakura sólo atinó a sonreír picara, ese gesto muy típico de ella diciendo "me debes una"

‒Muy bien.. nos vemos luego Neji-kun‒Ino le sonrió maliciosa y el chico solo atinó a fruncir más el entrecejo‒

Sakura estuvo más nerviosa cuando al fin quedaron solos, trastabilló las carpetas en sus manos hasta colocarlas en el escritorio del consultorio. Se hizo un silencio sepulcral por un momento. Neji no perdía de vista ningún movimiento de la ninja médico. Era curioso como horas antes compartieron hasta lo mas íntimo de sí, y ahora no sabían ni como comportarse el uno con el otro. O tal vez era la incomodidad de las familiaridades inesperadas o el deseo que les carcomía de abrazarse ahí mismo y devorarse sin comedimiento. Sakura se maldijo internamente un par de veces por tomar torpemente sus materiales y hacer boberías sin sentido, olvidaba una carpetilla por aquí, regresó por ella, rebuscó sus bolsillos sin razón alguna...a Neji le pareció divertido su nerviosismo, él también lo estaba, siendo diestro en ocultar sus emociones dio gracias a todos los dioses por ello.

-¿Puedes subir a la camilla? Enseguida iniciaré tu revisión-por suerte la voz le salió con un tono impersonal, y rogó porque las manos no le temblaran al tener que hacer las mediciones de rutina en aquel cuerpo que horas antes tuvo desnudo entre sus piernas, gimiendo su nombre sin escrutinio.

Aquel formalismo le disgustó a Neji y no supo porque, siendo que la noche anterior él insistió en que debieran mantener un comportamiento formal para no levantar sospechas. Sakura se acercó a la camilla y no pudo evitar sonrojarse al ver el pecho desnudo del chico y con semejantes marcas, recordaba bien cómo es que se realizó esos arañazos. Cuando levantó la mirada se encontró con el rostro divertido de Neji, mirándola tan profundamente. El pulso de ambos estaba tal si acabaran de correr un maratón.

-Lo-lo lamento-dijo ella en un susurro-

-¿El qué? -la voz le salió ronca. Sakura podía jurar que se parecía a esa tonalidad seductora que utilizó horas antes mientras le susurraba al oído cosas indecentes-

-Las marcas-soltó como cualesquier cosa, luego frunció el ceño recordando su propio chupetón y tiró del cuello de su túnica para mostrarle a él-supongo que estamos a mano-

Jamás imaginó que Neji fuera capaz de sonreír de esa manera. No era burla, ni desdén. La plena satisfacción adornando su orgullo y sus labios. Sakura sintió una calidez creciente en el pecho, aquel dulce gesto fue hermoso y le gustaría que el chico sonriera de aquella forma mas a menudo. Parecía feliz. Carraspeó la garganta, y haciendo uso de su autocontrol tomó el estetoscopio e inició la revisión. El corazón del muchacho latía igual de frenético como el suyo, se sintió orgullosa de provocar tales efectos en él. El silencio los dominó por algunos momentos en que ella realizaba su trabajo, la respiración del chico le rozaba la sien derecha, Sakura no deseaba tentar su suerte y levantar la vista para quedar prendada de aquella mirada sigilosa de nuevo. El ambiente se tornó familiar, dejando de lado la incomodidad.

-Debo confesar que pensé...creí que al menos te tomarías una taza de té antes de marcharte-soltó de pronto. No pensó siquiera las palabras, un deje de arrepentimiento la embargó cuando fue consciente de lo que pudieran premeditar sus confesiones. A la mierda, se dijo a si misma-

-Debía estar en casa para.. -hizo una pausa sopesando la posibilidad de mentir, pero ella soltó sus pensamientos, no sería justo-para un formalismo mas de la sucesión-

Sakura levantó las cejas sorprendida y gesticuló una "o" con los labios. No recordaba que ahora Neji era el dirigente del clan y tenía demasiadas responsabilidades encima, no como tomar té con su amante, novia o lo que fueran ahora...¿Qué eran? Pensó.

Nada ¿recuerdas? No pueden ser NADA..se dijo a sí misma y entristeció.

Neji se quedó observando cómo la sonrisa apacible de la pelirrosa fue desapareciendo a medida que avanzó en su revisión, su rostro ensombreció de repente. Eso le causó un sentimiento de angustia. Luego recordó la conversación entre la rubia y la pelirrosa, un deje de rabia atizó en su estómago.

-¿Qué pasó entre Kiba Inozuka y tú? -recordó la pregunta que estaba deseando hacer desde que llegó a la puerta y escuchó parte de la conversación. Oír a la Yamanaka sugerir que el castaño tuviera algo que ver con la chica le hizo hervir la sangre. Celos, ahora si había reconocido por entero que sentía unos malditos y arrebatadores celos contra quién se dignara a mirar a la hermosa pelirrosa-

Ahora era suya..maldita sea ¿suya? Si no era debido Pensó.

Aquella pregunta la descolocó. Sakura salió de sus pensamientos y boqueó como un pez sin encontrar el sonido de su voz.

-¿Kiba? ¿Qué tiene que ver...?-ató los hilos. Minutos antes de que él llegase, Ino estaba soltándose de la lengua-No deberías escuchar conversaciones ajenas, creo que ya te había dicho eso antes-

-Ustedes cotillean en voz alta-Se encogió en hombros. Neji le miró fijamente esperando la respuesta su pregunta. Estudió el rostro de la chica y parecía indecisa-¿Y entonces?... -

-Sucedió hace demasiado tiempo Neji..eso no-

-¿Cuánto tiempo? ¿Qué fue para ti? Creí que solo el Uchiha te importaba-soltó sin querer y se arrepintió enseguida de ello. Los ojos esmeraldas se dispararon contra los suyos envueltos en un colera contenido-

-Preguntas demasiadas cosas personales como si fuera tu derecho ¿podría hacerte las mismas preguntas a ti sobre TenTen? ¿o es que acaso eres tu el único que abrirá un interrogatorio? Además ¿a que viene tanto interés si no somos NADA? -

-¿Nada? ¿y que fue lo de ayer? -su voz ya no era tranquila. Ligeramente apretó las mandíbulas. Realmente ella tenía razón, no había un título de por medio en lo que estaban haciendo, pero él tampoco sabía cómo manejar toda esa situación-

Cierto era que su compañera de equipo y él habían mantenido una relación que no duró demasiado porque Tenten terminó confesando que a quién amaba era Lee. Se sintió tan estúpido y utilizado, aunque realmente tampoco se había permitido ser abierto con la castaña.

-No lo se...¿Qué es? -

-Sakura, no voy por la vida acostándome con todas las mujeres de Konoha-

-Ni yo me acuesto con todos los hombres de la villa Neji, por si no te percataste ayer, perdí mi virginidad contigo-sintió como sus mejillas ardían. Estaba tan furiosa que le daban ganas de partir el suelo en dos. Ni siquiera se sentiría halagada por los evidentes celos del Hyuga-

Neji guardó silencio. Era verdad. Se sintió como un completo imbécil. Realmente no encontraba la forma de manejar sus emociones.

-Quiero exclusividad-soltó ásperamente como suele ser. Directo, y sin escalas-

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Hinata palpó el espacio a su costado, y abrió los ojos lentamente. Su esposo no estaba enredado entre las sábanas y se irguió con una punzada de decepción en el pecho, esperaba que al menos llegara el amanecer a su lado. Había sido una noche larga y no pudo evitar el sonrojo al recordar todas esas sensaciones recién descubiertas, disipando cualquier duda sobre la atracción que él pudiera sentir. Se colocó el kimono e iría en busca de la joven a su servicio para pedir le preparara un buen baño caliente, le apetecía un baño de tina largo y reconfortante.

Al abrir la corredera de papel, la luz del sol se filtró mostrando el patio interior de la casa que hacía la estancia pareciera en penumbra, acentuando su riqueza y esplendor. Sus toscas sandalias resonaron en el pulido suelo de roble y vaciló con el corazón desbocado al contemplar al final del pasillo a su esposo, sentado ágilmente y relajado entre cojines de seda. Parecía tomar el té y leer muy atentamente un pergamino. Una terrible excitación la sacudió y sintió incluso antes de verlo girar el rostro hacia ella, la temerosa mezcla de anticipación y deseo que ahora habían convertido su mundo disciplinado en un perfecto caos.

Su esposo no era muy ávido en demostrar sus emociones, pero esa noche pareció sacar un lado desconocido inclusive para el mismo. Hinata hubiera jurado que se trataba de algún clon de sombras si no es porque sabía leer perfectamente el chakra gracias a los dones que el byakugan proporciona, y se trató de su marido totalmente quien la estrechó habilidosamente entre sus brazos.

La mirada intensa de Gaara se postró sobre ella y le dejó sin aliento. A unos pocos metros de distancia, él era la encarnación de un samurai de siglos pasados, príncipe coronado de las arenas, un espécimen tan civilizado y cargado de masculinidad primitiva como cualquier hombre de entre el mundo ninja. Él se levantó con su característica jovialidad y finura, le regaló una reverencia y ella no hacía más que contemplar clavada en el suelo. Hinata no podía apartar los ojos de él mientras Gaara se acercaba con movimientos felinos.

Él tenía un aspecto de quitar el aliento. Con aquellas facciones cinceladas, esos pómulos altos, afilados y la piel tan blanca, parecía sacado de un tapiz japonés de medio siglo. Era muy alto para su raza e iba vestido con una túnica de fino color crema y los rojos cabellos sueltos meneándose con la brisa de la mañana; Gaara bajó la vista hacia ella con unos ojos profundos como el aguamarina oscura. Su corazón alocado ansiaba estrecharla entre sus brazos y rehacer las miles de locuras de la noche anterior, pero no podía precipitarse a fluir sus instintos primarios como un ser básico y mortal, apeló a todo su autocontrol por primera vez en su vida.

Hinata tropezó con los vibrantes ojos y se le cortó la respiración. La extraordinaria fuerza de él la tenía fascinada. De repente se sintió mareada y desorientada. Con una sensación de total impotencia percibió sus senos inflamarse y sus pezones erizarse contra las telas del kimono. Se sonrojó y no podía hacer nada para controlar su propio cuerpo. La carga electrizante y sexual del ambiente desbordaba todas sus defensas.

‒ ¿Has dormido bien? ‒preguntó Gaara con la voz ronca. Esbozó una sonrisa ligera y sus fantásticos ojos se deslizaron sobre ella embelesados, deteniéndose en cada una de sus generosas curvas apenas cubiertas por la ropa suelta. Gaara azotó mentalmente cualquier pensamiento inapropiado y sobre todo aquellas preguntas que vacilaban sobre sus sentimientos hacía ella. Entonces, sin previa advertencia, dio un paso atrás y una palmada. El sonido fue como un latigazo en medio del denso silencio‒

Él seguía mirándola esperando respuesta a la pregunta y Hinata sacada de sus ensoñaciones no se dio más que asentir lentamente. Muy pronto aparecieron como por arte de magia, tres sirvientes, uno con una bandeja con tazas, otro con una con frutas frescas y el tercero con una mesa baja de ébano. Retiraron todo lo que el Kazekage tenía entre los cojines y colocaron lo nuevo, para desaparecer igual como llegaron. Él le ofreció la mano, y ella vacilante la tomó. La guió con delicadeza hasta dónde estaba sentado antes.

Gaara se sentó entre los cojines con una innata gracia y ella frente a él, sintiéndose nerviosa. Los recuerdos no la abandonaban. Ella misma había sido arrogante al creer que su capacidad mental era suficiente como para no sucumbir a los asaltos hormonales ni a respuestas emocionales inmaduras. Pero él había tirado por tierra todas sus suposiciones y de igual manera, Gaara creyó que todo aquello realizado por mero trámite no aportaría demasiado a su vida, pero estaba totalmente equivocado.

El té se sirvió con cautela a manos de Hinata, la profunda vergüenza embragó todo su ser cuando sin querer rozó los dedos de su marido al encontrarse en los terrones de azúcar. No quiso siquiera levantar el rostro y aquel mutismo fue mal interpretado por Gaara, pensó que quizá se propasó demasiado. Aun no estaba familiarizado con las cortesías que se supone deben tener las parejas. En ningún sentido.

‒Lamento mi comportamiento de anoche‒soltó Gaara de pronto, aunque en el fondo ni siquiera lo sentía. Era solo el abrupto intento de terminar aquella incómoda actitud de su esposa. Quizá si el tema era abordado de tajo terminaría el té con la cordialidad que meses atrás entablaron‒

Hinata frunció el entrecejo, no supo si era enojo o decepción lo que esas palabras le provocaron ¿Por qué habría de pedirle disculpas de una situación que ambos propiciaron? Y, sobre todo, desearon.

‒Debe disculparse a menos que se arrepienta‒respondió ella con toda parsimonia. Como si el comentario no le hubiera afectado. A pesar de lo contrario‒

‒No lo hago‒aseveró rápidamente el Kazekage y apretó los labios. Sin duda jamás terminaría de entender el comportamiento femenino. Estudió la tensión de su mujer, y parecía estar molesta‒No me malinterprete. Mi intención nunca ha sido ofenderla de ningún modo yo.. ‒

‒El que me pida disculpas me ofende más que cualquier cosa. De haber lamentado algo, lo habría expresado. Mi nerviosismo solo es por la falta de costumbre a nuestra nueva familiaridad‒dijo ella serenamente colocando el té en las tazas, asegurándose de ser firme, le miró a los ojos, pero no pudo evitar los colores en sus mejillas‒

Los Hyuuga eran reconocidos por ser toscos y directos, aun que Gaara había notado que su esposa contenía más empatía y serenidad que cualquier miembro de su clan, no distaba de esas características. Al final, el fruto no cae muy lejos de su rama. El muchacho sonrió para sus adentros, su mujer no era tan débil como todo el mundo se empeñaba en pensar.

‒Lo lamento, es decir, no lo sucedido anoche. Lamento haberle hecho pensar que no ha sido una noche de mi agrado, todo lo contrario. Solo que no estoy familiarizado con las demostraciones de afecto y si soy franco, nada me gustaría mas que me adiestrara en ello‒dijo con galantería antes de tomar un sorbo a la bebida caliente, en ningún momento dejó de mirar a Hinata‒

Hinata sonrió conmovida y echó uno de sus largos mechones azulados tras de su oreja. Tomó ligeramente de su tazón y le miró.

‒Estaré mas que complacida de mostrarle‒no supo de dónde sacó las agallas para decir esas palabras tan atrevidas, poco le importó guardar el comportamiento. Era verdad, deseaba experimentar cualquier cosa que él le permitiera, quisiera o deseara‒

Tomaron el desayuno con calma, acariciándose con los ojos hasta que él recordó algo importante, su semblante cambió. Carraspeó la garganta y tomó un ultimo sorbo a su tazón.

‒Debemos volver a Suna‒dijo con la voz trémula‒lamento que no logremos cumplir con el protocolo regular del luto, pero es necesario‒le miró a los ojos, temiendo que su sonrisa se borrara y le tachara de insensible‒

‒Lo comprendo Kazekage-sama, haré los preparativos para el regreso‒murmuró ella, rodo sentimiento de felicidad se fue a los suelos. Tendría que dejar Konoha de nuevo, su hogar‒

‒ Gaara por favor, llámame Gaara‒Le sonrió y por primera vez se sintió cómodo extendiendo de esa manera sus labios‒Sé que Konoha le resulta mas agradable que Sunagakure, pero se acostumbrará. No es tan malo como parece‒se atrevió a decirle. Le urgió una necesidad de ser franco con ella cuando le miró bajar la cabeza y entrelazar sus dedos temblorosos‒además es posible que nuestra posición este comprometida, Naruto..El Hokage ha dado una notificación de posibles espías en la aldea. No quiero explicarle los detalles para no preocuparla, pero es debido regresar a la seguridad de Suna‒

‒No es necesario que me hables de usted, Kaze..Gaara..si elijes que te hable por tu nombre, debieras hacer lo mismo‒se obligó a mirarle‒y yo voy donde tu vayas‒No supo porque soltó esas palabras y las sintió verdaderas, por un momento imagino quedarse ahí sin él y le pinchó un vació en el estómago‒

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El cielo nocturno era hermosamente estrellado esa noche. La luna dejaba traspasar las sombras y los búhos cantaban a lo lejos de cuanto en cuanto. Los pasos de los carruajes eran tranquilos y los ninjas escoltas estaban en vigilia. El ambiente era tenso, como si supieran que realmente no estaban solos, porque así era.

El camino estaba rodeado por árboles muy grandes, y en las sombras de estos se agitaban las siluetas de los sujetos que seguían sus pasos, invariado las posiciones estudiando de manera clara el objetivo. Si bien, el grupo era bastante homogéneo y debían analizar sus posibilidades contra ellos. No eran cualquier ninja o novatos que suelen andar de escotas en los viajes de grandes figuras, si no, todo lo contrario. Era fácil inferir que los personajes dentro de esos cajones de madera serían realmente importantes.

¿Por qué los mejores ninjas de la aldea de la hoja viajaban cuidándoles?, si no la razón fuere clasificada; ellos caminaban con los sentidos al máximo, alertas y si no fuese gracias al magnifico jutsu de sombras que lograron de copiar del clan Nara, no hubieran logrado ser indetectables.

‒Algo no esta bien‒murmuró el chico oscilando sus ojos entre los árboles del camino. A unos 13 kilómetros desde el punto en el que habían salido, percibió algo en el ambiente. Una hostilidad inexplicable‒A pesar de que no puedo detectar nada, no estoy cómodo con este silencio‒

‒No logro detectar nada con el Byakugan‒murmuró, sus sienes delataban la activación de la técnica‒

‒Hyuga, no gastes tu chakra en ello. Actívalo sólo de vez en cuando‒

‒No puedo Nara, llámame anticuado, también me parece muy extraño el ambiente‒

Neji Huyga y Shikamaru Nara caminaban en el inicio de la formación. El escuadrón decidió salir de madrugada precisamente buscando no encontrar sorpresas en el camino a Sunagakure. Estaba conformado por el equipo 9, Shino Aburame y ellos dos. Como para contradecir a ese deseo, los pájaros revolotearon entre los árboles no muy lejos de ellos. Antes de que Neji pudiese decir algo, esquivó un C3, dando un golpe que lo mandó al extremo contrario del camino y explotó estruendosamente.

‒¡He! ¡todos a su posición! ‒Gritó Shikamaru Nara‒

Sus compañeros de equipo obedecieron y rodearon la carrosa, esperando que el atacante saliera a la luz, por suerte la luz de luna permitía tener un poco de visibilidad.

‒Conozco esas bombas‒murmuró Neji‒

‒También yo‒respondió Shikamaru‒

‒Akatsuki‒

Aquella afirmación pareció ser el punto de invocación para que el sujeto saliera de entre las sombras. Un hombre delgado, con los cabellos rubios y la sonrisa cretina bajó de un ave blanca de acilla, dejándose caer enfáticamente en la tierra.

‒Vaya..vaya, debo reconocer que han adquirido agilidad con los años‒dijo y lanzó una risilla estruendosa‒

‒¿ Deidara?‒dijo Shikamaru‒

‒El mismo‒reverenció hasta que su flequillo casi rosa la punta de sus pies, al erguirse volvió a reír histérico y les mostró la lengua‒

‒Cualquier cosa que estes buscando, has llegado al sitio equivocado‒le dijo Neji‒

‒No, por supuesto que no, verás tengo asuntos pendientes con el Kazekage y he oído decir que acaba de hacer una linda adquisición, por lo que separarlos seria un tanto...injusto..así que será un paquete al dos por uno‒volvió a reír, preparó sus manos y los movimientos en ellas se agitaron en un nuevo Kekkei Genkai.

Varias bombas redondas y pequeñas salieron de entre sus manos dirigidas al escuadrón. Neji utilizó perfectamente la técnica de ocho trigramas palma de retorno al cielo, que desviaron todas las mini C3 en forma de araña que Deidara lanzó. La mandíbula del Atkazuki se abrió enormemente ante la sorpresa, sus ataques eran regresados a él. Logró esquivarlos huyendo en la paloma de arcilla donde antes llegó. Shikamaru esquivó con taijutsu y un par de clones, Shino utilizó su escudo de insectos en el Mushi Kame no Jutsu. Mientas que Ino, Chouji y Kiba también utilizaron Taijutsu.

No muy lejos de ahí, entre los árboles Hinata Hyuga apretó sus brazos contra su pecho, su byakugan le permitió observar el ataque y un pinchazo en el corazón la atracó. Su primo estaba luchando y ella no estaría más que escondiéndose por ahí. Sakura se acercó a ella conciliadoramente con el pecho oprimido por el mismo sentimiento que la chica Hyuga.

Neji

El Kazekage estaba con ellas y un par de sus escoltas, el pelirrojo dio la orden a los ninjas de la arena, urgiendolos a intervenir y ayudar a los ninjas de Konoha. No es que estuviera de acuerdo con el plan de Naruto, que propuso a la escolta y el carruaje una distracción para que ellos avanzaran a Sunagakure sin problemas, era evidente que no se trataba de cualquier enemigo. Se trataba de uno fuerte. Gaara apretó las mandíbulas al reconocer el tipo y material de las explosiones, había jurado que, si volvía a tener de frente a ese sujeto acabaría con él.

Pero en este momento debía velar por su seguridad y la de su esposa. No interferiría a menos que fuera necesario, si no, terminaría revelando su posición. Cuando los ninja de la arena desaparecieron entre las grandes ramas de los árboles, Gaara apretó los labios en una línea fina. Sus ojos reverberaron de rabia.

Un sujeto con una máscara apareció frente a ellos, tan tranquilamente y sin hacer sonido alguno. Sakura apretó a Hinata contra suyo y dio dos pasos atrás, Gaara se interpuso entre el visitante y las chicas.

‒No te acerques más‒murmuró con la rabia velada en cada palabra‒

‒Kazekage-sama, es un gusto conocerle en persona‒hizo una reverencia exagerada, deteniendo la máscara en forma de espiral que, dejaba ver un solo ojo. Se irguió igual de inmutable y se quedaron unos minutos en silencio. Sakura estaba concentrando su chakra, Hinata intento tranquilizarse e hizo una señal a la pelirrosa para que le soltase. Ambas asintieron. Alertas a cualquier ataque tomaron su posición de defesa‒Deberíamos hacer esto con calma y sencillo, no me gusta ensuciarme la ropa‒dijo seriamente el enmascarado al observar cómo gránulos de arena estaban acumulándose alrededor del pelirrojo‒

‒Esto dejó de ser tranquilo minutos atrás‒dijo el Kazekage‒

Una cúpula de arena cubrió a las mujeres. El palpitar de sus corazones se hizo frenético al quedar dentro sin saber lo que sucedía en el exterior. Otro tanto de arena se extendió como un par de brazos hasta el intruso, quien se alejó saltando de lado a lado esquivando el agarre de las ficticias falanges.

‒Debería rendirse pacíficamente Kazekage-sama‒se mofó con la voz chillona‒

‒Tendrás que matarme‒

‒Muerto no nos será útil‒

El enmascarado utilizó el Uchihagaeshi bloqueando el ataque, anulando sus efectos, convirtiendo el chakra entrante en Elemento Viento, para segundos después reflejarlo de vuelta a Gaara, provocando una turbulenta y frenética explosión.

Cuando la nube de polvo se esfumó por completo, dejó ver una figura de arena que estaba lejos de ser Gaara.

‒Maldito Deidara-susurró para sí‒Esto va a tomar mas tiempo de lo que pensé‒