Capítulo 7: La necesidad de expiación

Sakura sintió a su mente en blanco cuando Madara prácticamente le ordenó que no se lastimara. No sabia que se suponía tenía que pensar o sentir, estaba asustada de indagar lo que sentía y pensaba.

"No lo haré," Sakura logró responder, dándose crédito por cuan calmada e inafectada su voz sonó. Ignoró su corazón palpitando con fuerza y disminuyó el flujo de su chakra curativo.

Las palabras que el Uchiha había dicho antes acerca de poder sentir el chakra de Sasuke en el suyo aún rondaban en su mente. Identificaba la dependencia de un paciente cuando la veía, y tenía una sensación de que la dependencia era un efecto secundario de la Técnica de Aroma de Chakra.

Sakura sacudió su cabeza ligeramente, decidiendo ignorar sus pensamientos por ahora. Gentilmente se apartó de Madara y lo asistió para reclinarse en la cama. Sus ojos estaban cerrados y su respiración empezó a nivelarse. La pelirosa se removió para levantarse de su posición en la cama cuando la mano de Madara se disparó y sus dedos se enroscaron alrededor de su muñeca.

"¿A dónde vas?" preguntó, a su voz le faltaba su usual veneno, en vez de eso se escuchaba desgastada y seca.

Algo se retorció en el pecho de Sakura nuevamente.

"Necesito adquirir más medicación para tu VI," Sakura dijo antes de separar los dedos de Madara de su muñeca.

"Creo que ya es tiempo de empezar a introducir comida sólida… ¿Qué te gustaría comer?"

Los ojos de Madara se abrieron repentinamente ante el tono lleno de gentileza, casi lástima, de Sakura. Odiaba la lástima.

"¿Me estas tratando como tus pacientes infantes?" siseó, pero estaba demasiado cansado para hacer más que dirigir una mirada a la médico pelirosa.

Sakura rodó los ojos, frunciendo los labios ante la arrogancia del Uchiha.

"Uchiha-san por favor elige algo para comer o tendré que elegir por ti," repitió, su voz firme.

"No quiero ninguna comida de este asqueroso lugar, quién sabe qué clase de veneno esos gusanos le pondrán a mi comida…"

El corazón de Sakura se retorció una vez más.

Estaba asustado de que lo envenenaran. No estaba segura de si reír o sentir lastima.

Sakura frunció el ceño. Mientras más pensaba en ello más se encontraba incapaz de culpar a Madara por ser cuidadoso. Konoha lo había traicionado muchas veces. Antes de que ella misma se diera cuenta de lo que estaba diciendo, Sakura le dijo a Madara que ella prepararía su comida.

"Yo haré la comida, no puedo permitir que no te alimentes por culpa de tu desconfianza. Es mi deber garantizar la recuperación de mis pacientes."

Se sintió mejor cuando lo considero un deber. Ella era un doctor y él era su paciente. Esa era la razón por la que estaba haciendo eso. No era porque se sentía mal por él o algo…

Sakura salió rápidamente de su celda, no queriendo escuchar la respuesta de Madara. Una miríada de emociones la abrumaron y sus rodillas temblaron ligeramente. Aun estaba indecisa entre simpatizar con su paciente y culparlo por aterrorizar su mundo y asesinar a sus compañeros shinobi. Ahora sabía más acerca del Uchiha, y sabía que le era imposible mantener su perspectiva acerca de él blanco y negro, pero aun no estaba realmente lista para verlo de alguna otra manera.

Aun así, a pesar de su vacilación de cambiar su perspectiva acerca de él, sintió el innegable deseo de romper su maldición.


Los ojos de Madara se removieron bajo sus párpados cuando escuchó a Sakura salir de su celda. Tan pronto como la pesada puerta se cerró tras de ella, empezó a extrañar la pacífica tibieza que su presencia proveía.

Ella había estado haciéndole algo. Cada vez que su mente había amenazado con devorarlo ella lo había sacado del vórtice, y cada vez que había olfateado el aroma a flor de durazno de su chakra…

Madara tensó su quijada. Se sintió vulnerable, expuesto e invadido. La médico se había deslizado tras sus defensas y para añadir a su humillación sabía que no podría mantenerse cuerdo sin ella.

El gran Uchiha Madara había caído tan bajo. Estaba al borde de la locura sin nada excepto una débil médico pelirosa proveniente del lugar que tanto odiaba como salvavidas.

Pero no había nada que pudiera hacer. Era el precio que tenía que pagar por sus numerosos pecados.

Mientras los pasos de Sakura hacia eco en la distancia, Madara decidió que averiguaría lo que ella le había hecho. Incluso aunque ahora era tan solo una sombra de lo que solía ser sabia que aun podía obtener lo que quisiese de otros.


Cuando Sakura abandonó la celda de Madara no perdió tiempo en ir a la oficina de Tsunade. Tenía que reportar sus descubrimientos a su shishou.

Sakura enderezó su postura y golpeó la puerta de la oficina de Tsunade, entrando cuando fue señalada a hacerlo.

"¿Qué sucede?" Tsunade pregunto detrás de pilas de papeles tirados sobre su escritorio. Observo a Sakura cuidadosamente antes de tomar un sorbo de la botella de sake en sus manos.

"He estado investigando los usos del chakra curativo y me encontré con una teoría muy interesante… el aroma del chakra," Sakura dijo, casi sin aliento, pero continuó cuando Tsunade alzó una ceja.

"Bueno, llegue a la conclusión de que así como se puede olfatear el aroma de alguien, lo mismo puede hacerse con chakra. Alguien puede olfatear el aroma único del chakra de una persona si son cercanos emocionalmente, o si las dos personas tienen una conexión natural la una a la otra. En términos médicos si el chakra curativo es transferido del usuario al paciente tiene un efecto parecido a la aromaterapia. Mientras investigaba esta teoría la experimente en algunos de los niños de la clínica y accidentalmente la experimente en Madara cuando tuvo un episodio de locura…"

Sakura tomó una bocanada de aire mientras mantuvo su mirada en el suelo, esperando que Tsunade la regañara o algo por el estilo por experimentar ilegalmente.

Escuchó un suspiro, luego una ligera risa lo que la hizo levantar su mirada repentinamente. Tsunade le estaba sonriendo directamente.

"Nunca fallas en sorprenderme Sakura," dijo, las esquinas de sus labios se curvaron hacia arriba y sus ojos brillaron con orgullo. "¿Pero por qué me estás diciendo esto ahora?"

"Bueno, quiero usarlo para tratar el declive mental de Madara oficialmente…" Sakura elogio los hombros, pero sus ojos estaban llenos de determinación. Lo haría aunque no tuviera la aprobación de su shishou.

"Bueno, de cualquier manera no puedo detenerte así que adelante, pero me gustaría que me reportaras su progreso, necesito responder ante el consejo." Tsunade sonrió, después de eso se volvió más seria.

"¿Tienes tus notas acerca de la investigación?"

Sakura asintió y procuro un pergamino de su bolsillo, deshizo el sello y le entregó los papeles dentro a Tsunade.

"Aun tengo que actualizar algunas secciones, pero esto es básicamente toda mi investigación en la técnica hasta ahora."

"Si me continuas reportando el proceso de Madara a mi, cuando las notas de tu investigación estén completas se las entregaré al consejo para que obtengas una concesión para y asi con tus experimentos," Tsunade dijo, sus ojos nunca desviándose de los papeles mientras los hojeaba.

Los ojos de Sakura se iluminaron ante el prospecto de obtener una concesión para su investigación y sus labios se transformaron en una sonrisa.

"¡Gracias Tsunade-sama! ¡Gracias!" Sakura farfulló mientras se reverenciaba repetidamente en señal de respeto y gratitud.

"Mhmm, ¡ahora regresa a trabajar!" Tsunade dijo distraídamente pero Sakura no se perdió el brillo en sus ojos o la ligera sonrisa que hizo sus labios curvarse.

"¡Hai!" Sakura respondió antes de salir de la oficina de Tsunade y dirigirse a su apartamento.

Tenía comida que preparar para cierto Uchiha.


Madara dirigió su mirada hacia abajo hasta encontrarse con un tazón lleno de algún tipo de estofado que Sakura había colocado delante de él.

"¿Se supone que ingiera eso?" Madara preguntó, sus labios curvados hacia atrás en señal de disgusto.

Sakura rodó los ojos, el complejo elitista de los Uchiha estaba empezando a afectar sus nervios.

"Lo hice tal como pediste, y sabe mejor de lo que luce," Sakura dijo educadamente, pero sus ojos estaban entrecerrados mientras batallaba por controlar su temperamento. Madara notó la disminución de paciencia de la médico y esbozo una sonrisita arrogante. Disfrutaba jugar con su paciencia.

"Me rehúso a comer esto," dijo terminantemente, apartando su rostro con altivez, su sonrisita creció cuando escucho a Sakura inhalar profundamente.

"¡Uchiha! ¡Comerás esto! ¿A menos a que quieras comer lo que las enfermeras preparan?" Sakura siseó, sus ojos verdes brillando peligrosamente.

Madara se abalanzó sobre la oportunidad de manipular a Sakura. Tenía preguntas que deseaba responder.

"Comeré… pero con una sola condición."

Sakura alzó una ceja, se sentía peligrosamente cerca de noquear al Uchiha.

"¿Cuál es?" preguntó, haciendo su mejor esfuerzo para mantener su profesionalismo intacto.

"Me dirás que jutsu has estado usando en mí sin mi permiso todo este tiempo."

Sakura no pudo evitar quedar boquiabierta ante las palabras de Madara. Él sabía que había estado usando la Técnica de Aroma de Chakra en él todo este tiempo… la pelirosa se abofeteo mentalmente. ¡Por supuesto que habría sabido! No era un shinobi legendario por nada.

'Bueno, iba a decirle de cualquier manera así que es mejor que acepte…' Sakura pensó cuando logró controlar de nuevo sus emociones.

"Tienes mi palabra," Sakura prometió a Madara, su mirada fijada firmemente en la de él. Era una mujer de palabra.

"Hn," Madara asintió con la cabeza después de examinar a Sakura por un par de minutos. Estaba seguro de que no estaba mintiendo. Pero mientras continuaba pensando en ella usando una técnica en él un sabor amargo se esparció por su boca cuando un pensamiento cruzó su mente. ¿Acaso su dependencia en ella se basaba en su jutsu o lo que sea que ella había estado usando en él? ¿Ella lo había reducido a un estado tan patético?

Odiaba tan solo el pensamiento.

"Ahora come… por favor," dijo Sakura,

Madara inclinó su cabeza en dirección a sus grilletes.

"No creo que este en ninguna condición de hacerlo…" esbozó una sonrisita ante la expresión indignada que cruzó el rostro de Sakura antes de que ella la enterrara bajo una máscara de profesionalismo.

Normalmente no dejaría que nadie lo alimentara pero por alguna razón queria que ella lo hiciera. Tal vez era porque le gustaba incomodarla… o por algo más que no podía percibir totalmente.

"¡Bien!" Sakura suspiró, sin estar de ánimos para pelear con el Uchiha. Hundió la cuchara en el tazón de manera tosca pero fue sorprendentemente gentil cuando la levantó a la altura de sus labios.

Madara separó sus labios con lentitud, su mirada clavada en Sakura y sus ojos oscuros nunca se despegaron de los verdes de ella. Antes de siquiera notarlo Sakura se sintió incómoda, pero no hubo un respiro ya que Madara no apartó su mirada, ni siquiera cuando la cuchara fue envuelta entre sus labios.

Sakura esbozó una sonrisa hacía Madara cuando este relamió sus labios después de la primera cucharada.

"¿Ves? Te dije que sabía bien," dijo triunfante, remojando la cuchara en el tazón nuevamente.

Madara solo alzó una ceja oscura, no iba a admitir que realmente sabía bien.

"Hn."

Pero Sakura no llegó demasiado lejos con la siguiente cucharada de estofado antes de que Madara empezara a lucir enfermo. Su cuerpo estaba rechazando comida sólida después de no haberla consumido después de tanto tiempo.

"¡Demonios!" Sakura maldijo mientras procuraba una cubeta, logrando atrapar la mayor parte de lo que Madara había regurgitado. La sangre se escurrió por su barbilla; vomitar había irritado su mayormente sanada garganta y había reabierto algunas de sus heridas. Sakura presiono sus palmas contra el cuello de Madara en un movimiento repentino y rápidamente sano los cortes en su garganta.

"Tal vez es demasiado pronto para comida sólida…" Sakura divago, pero antes de que pudiera ponerse de pie y desechar la sopa, Madara tomo su muñeca.

"No. Lo quiero," dijo, su mirada desviándose hacia un lado como si admitir que en verdad queria comer lo que ella había preparado era demasiado para soportar. Una pequeña sonrisa curvó los labios de Sakura y ella rió silenciosamente. Las similitudes entre Sasuke y Madara nunca paraban de sorprenderla. Sasuke había hecho prácticamente la misma cosa cuando le había ofrecido los tomates.

"Esta bien, abre la boca," Sakura canturreo, sus ojos divertidos y llenos de diversión. Madara frunció el ceño pero obedeció cuando su estómago emitió un sonido hambriento. Sakura no pudo evitar la risita que escapó de sus labios. Por alguna razón encontraba divertido que Uchiha Madara pudiera estar hambriento, era casi absurdo en su mente porque nunca lo había percibido como algo más que un psicópata homicida.

Madara frunció el ceño cuando escucho a Sakura soltar una risita. ¿Se estaba riendo de él?

Nadie se reía de Uchiha Madara. Nunca.

"¿Te estas riendo de mi?" preguntó, su voz baja y tenebrosa. La pelirosa rodó sus ojos a Madara y sacudió despreocupadamente la cuchara en frente de su rostro.

"Supéralo Uchiha, ¡puedo reírme de ti si me da la gana!"

"Hn, y es Uchiha-sama." Madara frunció el ceño, pero sus acciones infantiles tan sólo incrementaron la diversión de Sakura y sus hombros se sacudieron con risas silenciosas mientras levantaba otra cucharada de estofado a sus labios.

Madara abrió la boca para decir algo mordaz, pero cuando su estómago se retorció dolorosamente decidió comer y lidiar con la sabandija pelirosa cuando su estómago estuviera lleno.


Sakura alzó la cuchara al nivel de la boca de Madara cuando la puerta de la celda se abrió de golpe y Sasuke entró a paso decisivo a la habitación. Aunque se congeló cuando vio a Sakura sentada en la cama de Madara sosteniendo una cuchara frente a su boca.

Sasuke se enfureció. No perdió tiempo en cruzar la habitación y tomar por la muñeca a Sakura, tirando de ella lejos de Madara.

"¿Qué crees que estás haciendo?" Sasuke siseó con enojo, sus ojos entrecerrados se fijaron en Sakura.

"¡Estoy atendiendo a mi paciente!" contestó Sakura impaciente, "¿Y tú qué haces aquí? Las horas de visita aun no comienzan."

Sasuke frunció el ceño y arrebató el tazón de estofado de las manos de Sakura.

"¿Tienes que alimentarlo?" preguntó bruscamente, pareciendo como si fuese a hacer un berrinche a causa de la situación. Sakura suspiro y masajeo su frente, lidiar con dos Uchihas en un día le aseguraba un dolor de cabeza.

"Es mi paciente Sasuke, ahora, si no estas aquí por razones de visita por favor vete," Sakura dijo firmemente, con un indicio de frialdad en su usualmente cálido tono. Estiro su brazo y recuperó el tazón del agarre de Sasuke, luego lo extendió hacia Madara.

"¿Puedes comer el resto?"

Madara quien había estado mirando a Sasuke peligrosamente, fijó su mirada en Sakura de nuevo con sus intensos ojos negros. Una sonrisa perversa adorno sus labios.

"Solo si tú me alimentas," Madara dijo arrogante, deleitándose en el rubor de furia que coloreó el rostro de Sasuke.

Sakura no tuvo tiempo para responder porque Sasuke caminó hacia Madara y lo tomó por el cuello de su bata de hospital. Madara permitió que se le arrastrase hacia arriba, enfrentando la mirada de Sasuke con una propia llena de satisfacción. Su falta de resistencia tan solo sirvió para agravar aún más a Sasuke -exactamente lo que Madara buscaba.

"¿Qué crees que haces… tío?" Sasuke dijo con desprecio, el honorífico que había añadido estaba lleno de burla.

Madara le dirigió a Sasuke una sonrisita burlona y dejo salir una carcajada profunda y oscura.

"Lo que tú no pudiste, eso hago."

Sasuke apretó su mandíbula y sus ojos se transformaron hasta tornarse rojos, su Sharingan parecía arder cuando siseó hacia el Uchiha mayor.

"Pequeño-"

"¡Sasuke!" Sakura gritó, propinándole un golpe particularmente fuerte en la cabeza. "¿Qué crees que le haces a mi paciente?" Sakura estaba furiosa. Solo queria hacer su trabajo y aun así los dos Uchiha insistían en entretener sus juegos infantiles alrededor de ella. Ya había tenido suficiente.

Sasuke miro a Sakura sin ninguna expresión mientras que Madara sonreía triunfante. No estaba seguro que le gustara la idea de que una débil médico lo defendiera pero definitivamente le gustaba que ella lo eligiera sobre su patético sobrino.

"Yo-" Sasuke empezó pero Sakura apretó los labios y señaló hacia la puerta, sus ojos verdes coléricos.

"Fuera. No quiero escucharlo. Soy un médico y respetarás mis reglas."

La ceja de Sasuke tembló momentáneamente y un leve rubor de vergüenza se hizo presente en sus mejillas antes de que su expresión regresara de nuevo a una máscara estoica.

"Hn."

Giró para salir de la habitación, pero no antes de que Madara dijera una última cosa para tantearlo.

"Buen intento sobrino, pero como siempre, fallaste. No puedes ganarme, soy tu superior y tu antepasado. No eres más que una copia distorsionada de los Uchiha."

Sasuke apretó sus puños y volteo hacia Madara, sus ojos ardiendo. Sakura suspiró y se colocó en medio de los dos hombres.

"Suficiente. Sasuke, solo vete y tú Madara deja de provocarlo."

Los dos Uchiha contemplaron a la pelirosa antes de acatar sus órdenes. Sasuke dio media vuelta y con zancadas se dirigió fuera de la celda mientras que Madara solo sonrió perezosamente hacia Sakura.

"Pero provocarlo es tan divertido," dijo, arrastrando las palabras mientras contemplaba a Sasuke saliendo furioso del lugar.

"Solo come," respondió Sakura bruscamente, ofreciendo la última cucharada de estofado a Madara. Él obedeció pero sus ojos destellaban de tal manera que Sakura podía sentirlo sonriendo aunque en realidad no lo estuviera.

"Hn."


Después de que Sakura lavara el ahora vacío tazón y lo depositara sobre la bandeja médica, giró hacia Madara. Era tiempo de hablar de la técnica de Aroma de Chakra.

"Bueno, te prometí que te diría acerca de la técnica que he estado usando en ti…" Sakura empezó, humedeciendo sus labios nerviosamente mientras Madara la observaba intensamente, sus ojos oscuros siendo imposibles de leer.

"Se llama técnica de Aroma de Chakra. Yo la desarrollé después de investigar las propiedades del chakra médico, y encontré que todos tienen un aroma de chakra distintivo justo como tienen una esencia personal única." Sakura pauso, mirando a Madara cuidadosamente pero él no dio ninguna respuesta así que continuo. "Después de una investigación exhaustiva encontré que el aroma de chakra funciona como aromaterapia. Si el usuario y el objetivo son compatibles por naturaleza el efecto será más fuerte, y cuando se canaliza en el objetivo tiene un efecto relajante. Primero lo experimente en algunos de los niños en mi clínica quienes estaban traumatizados por la guerra y note que funcionaba. Cuando tuviste tu primer episodio de… bueno, locura, accidentalmente lo utilicé en ti y funcionó así que continúe usándolo.

Me disculpo por no pedir tu permiso antes, ya que esa es una regla estricta que nosotros los médicos seguimos… sin embargo la utilicé en una situación de emergencia. Y ya que sabes de ello, puedo pedirte que firmes una nota de consentimiento para que pueda seguir usando esta técnica para sanar tu mente."

Sakura dejó escapar un suspiro que ni siquiera noto había estado conteniendo después de que finalizó su explicación. Todo lo que podía hacer ahora era esperar a que Madara respondiera a la información que acababa de revelar. El estómago de la pelirosa se hizo un nudo mientras esperaba a que el Uchiha procesara sus palabras.


Madara sintió como si alguien lo hubiera golpeado en el estómago repetidas veces. La médico había estando prácticamente invadiendo su sistema con su chakra, sin que él se diera cuenta. Se sintió vulnerable y expuesto, y lo odió.

El Uchiha tensó su quijada y cerró los ojos mientras batallaba por mantener sus emociones bajo control. No era solo el hecho de que su orgullo estaba herido si no también que sentía como si su fuente de poder le hubiera sido arrebatada. Él, el legendario Uchiha Madara había estado bajo el hechizo de un gusano de Konoha y ni siquiera se había dado cuenta. Pero esa no era la peor parte. Lo que odiaba más que nada era el hecho de que sabía que no podría vivir sin esa técnica.

Cuando su dependencia cruzó su mente una revelación golpeó a Madara como una tonelada de ladrillos.

¿Había sentido la intensa necesidad por la médico a causa de la técnica? ¿Acaso era por eso que ella estaba constantemente en su mente?

Un dolor agudo se expandió por el pecho de Madara. Se sintió traicionado. Como si sus sentimientos ya no le pertenecieran. ¿Que más le sería arrebatado? No tenía ningún poder. No tenía ningún propósito. No tenía familia- Sasuke no contaba mientras Izuna e Itachi no existieran. No tenía ningún control significante. Ahora sus sentimientos, sentimientos de los que había estado aterrado y que apenas empezaba a aceptar y cultivar, resultaban ser los efectos secundarios de un jutsu creado para controlar su estado mental que se encontraba en declive.

Preferiría volverse demente.

El Uchiha apretó los puño, su cuerpo entero temblando de ira. Quería acercarse y aplastar a la médico pelirosa pero al mismo tiempo sabía que no sobreviviría sin ella y eso lo enfureció aún más.

Se había vuelto débil.

Su dependencia parecía ser la cúspide de su expiación… y estaba funcionando.

"¿Tú… esperas que esté de acuerdo con que continues invadiendo mi mente cuando mi chakra está sellado y no soy capaz de defenderme?" Madara siseó, su voz ligeramente temblorosa mientras luchaba por mantener su furia controlada. Sus ojos se abrieron de forma repentina, y su mirada taladro a Sakura, llena de ira oscura.

"No invadí tu mente… Ni siquiera podía leer tus pensamientos o algo similar… Solo podía sentir el terror que estabas atravesando… lo que impulsó mi deseo de usar la técnica." Sakura dijo lentamente, su voz apenas más alta que un susurro y su cuerpo se tenso como si esperara que Madara la atacara.

Madara cerró sus ojos nuevamente, batallando consigo mismo antes de abrirlos y hablar.

"Debí saber que no eras diferente del resto de los gusanos de Konoha. La traición constante de este lugar nunca para de asombrarme," Madara escupió las palabras, sus labios transformándose en una mueca.

El aliento de Sakura se atascó en su garganta ante las palabras de Madara. Ser llamada una traidora no le sentó nada bien. Pero había poco que podía decir porque había usado la técnica sin su permiso. Sakura abrió la boca para responder y entonces lo sintió.

La sensación familiar de fría oscuridad la recorrió. Podía sentir que Madara estaba a punto de sufrir un episodio mental. Sakura instintivamente dio un paso adelante, sus palmas brillando con chakra médico. Pero no estaba preparada para lo que pasó a continuación.

Madara se abalanzó sobre ella, sus ojos salvajes con locura e ira entremezcladas. Por un segundo luchó contra las cadenas alrededor de sus muñecas hasta que estas se rindieron con un siniestro sonido metálico. Sus manos se enredaron alrededor de la parte superior de sus brazos, su cuerpo estaba temblando.

"¿Crees que porque me tienen aquí en una prisión, listo para ser aniquilado como los Senju lo hicieron con mis ancestros que puedes hacer lo que te plazca conmigo?" Madara siseó, su voz era baja y cargada de veneno. El corazón de Sakura palpito con fuerza y ella pestañeó rápidamente, forzándose a recobrar el sentido.

Necesitaba alejarse.

Madara aplicó más fuerza alrededor de los brazos de Sakura y dejo salir una carcajada sin humor.

"Debería matarte por traicionarme… pero ni siquiera puedo hacer eso…¡no puedo porque mi chakra está sellado y no puedo porque mi ser entero te llama! ¡¿Por qué tengo que necesitar a un gusano patético como tú?!

Los ojos de Madara brillaron rojo intenso y marcas negras se deslizaron sobre su torso. Inconscientemente trataba de deshacer los sellos que mantenían su chakra sellado.

'Mierda' Sakura pensó mientras trataba apresuradamente de encontrar una forma de calmar al furioso Uchiha.

Sakura relamió sus labios y se forzó a sí misma a hablar.

"Uchiha-san por favor escúchame. No era mi intención traicionarte o algo por el estilo… estabas enfermo y como tu doctor hice lo que pensé correcto porque eres mi paciente y soy responsable por sanarte. Solo trataba de ayudar-"

"¿Ayudar?" Madara siseó, sus ojos destellaron antes de que abruptamente empujara a Sakura lejos de él.

"¡¿AYUDAR?! ¡¿QUÉ TE HACE PENSAR QUE ERES DIGNA DE AYUDARME?!" gritó mientras sangre se escurrió de sus ojos cuando estos lucharon por activar su Sharingan. Un siseo emanó de su piel cuando las marcas negras de los sellos se tornaron un naranja ardiente, quemando la superficie de su piel mientras que él luchaba por deshacer los sellos sobre su chakra.

"Uchiha-san por favor para," Sakura dijo con gentileza mientras se ponía de pie y trataba de acercarse a Madara de nuevo. No se permitió a sí misma sentirse intimidada o temerosa, solo se concentró en el hecho de que tenia que ayudar a su paciente.

"¡No me toques!" Madara rugió cuando Sakura intentó acercarse.

"Necesitas calmarte Uchiha-san, te estas lastimando," Sakura continuó, su rostro compuesto en una máscara estoica aunque por dentro fuese un desastre.

Madara rompió en una ronda de carcajadas capaces de hacer que un escalofrío recorriera su espalda, terminaron tan rápido como empezaron.

"¡Lárgate antes de que separe la piel de tus huesos!" Madara gruño, pero muy en el fondo sabía que estaba más enojado consigo mismo que con la pelirosa. Estaba furioso consigo mismo por permitir el volverse dependiente. Había jurado que nunca dependería de nadie después de que había perdido a Izuna y había mantenido esa promesa durante su prolongada vida… hasta que conoció a Haruno Sakura.

Sakura tragó antes de dar un salto y ponerse de pie, impulsando chakra en sus pies para poder acercarse hacia Madara y colocar sus palmas sobre su brazo antes de que él pudiese pararla y canalizar chakra en su sistema.

Por un momento pareció funcionar y Sakura estuvo a punto de relajarse cuando Madara arrancó sus manos de su brazo, doblando su muñeca en una ira demente. Sakura escuchó el chasquido cuando su muñeca fue apretada y mientras sentía el dolor recorrerla pudo determinar que había sido quebrada.

"¡DIJE QUE TE FUERAS!" Madara rugió mientras arrojó a Sakura lejos de él. Cuando hizo contacto con el suelo el sello de emergencia en el interior de su muñeca se activó y los guardias fueron alertados de que ella había sido lastimada, se apresuraron a entrar y rodearon a Madara.

Sakura solo pudo ver a través de ojos borrosos como los guardias se abalanzaron sobre Madara y lo encadenaron de nuevo a la cama para después añadir más sellos a su cuerpo. El rugió, forcejeando contra sus nuevas cadenas, sus ojos salvajes y llenos de furia.

"¡Sucias marionetas Senju! ¡Los aniquilare a todos!" escupió hacia los guardias para enfatizar su disgusto y uno de ellos levantó sus mano para realizar un jutsu cuando Sakura se puso de pie rápidamente y se apresuró a interponerse entre ellos y Madara.

"¡Paren, no lo lastimen lo tengo bajo control!" Sakura respiró con agitación, forzandose a ignorar el intenso dolor en su muñeca.

"Pero Haruno-sama él lastimó su muñeca," uno de los guardias respondió, su voz llena de disgusto dirigida hacia el Uchiha.

"¡Les ordeno como la jefa de la asociación médica y la médico responsable de Uchiha-san que no le pongan un dedo encima y salgan de esta celda!" Sakura siseó, sus ojos eran duros y su tono áspero.

Los guardias dudaron por un momento antes de inclinarse respetuosamente y salir de la celda.

Sakura volteó hacia Madara quién se había quedado callado. Sus ojos estaban cerrados mientras luchaba consigo mismo.

"Vete… vete antes de que te necesite de nuevo y rompa tu otra muñeca," Madara dijo con voz ronca, su tono era vacío y sin vida.

"Muy bien, me iré pero voy a regresar," Sakura dijo suavemente,extendiendo su palma para tocar al Uchiha de nuevo solo para que él se apartara de ella, su quijada se tenso mientras contenía el impulso de atacarla.

Después de sanar su muñeca Sakura silenciosamente junto el equipo médico que necesitaría ser remplazado y se deslizó fuera de la celda. Cuando la puerta se cerro a sus espaldas la tensión abandonó su cuerpo y Sakura colapsó en el suelo, su corazón palpitando fuertemente en su pecho.

Sus ojos escocieron con lágrimas mientras su pecho se expandía agitadamente para recuperar el aliento. Una mirada de pensamientos bramaron en su interior y un suave sollozo escapó de sus labios.

Había fallado como médico. Pero eso no era lo que hacía doler su corazón. Era que ya no podía ignorar el gran dolor por el que Madara estaba pasando. Definitivamente no le había perdonado por casi destruir su mundo entero pero no podía parar a su corazón de tratar de acercarse a él, no podía pararse a sí misma de querer ayudarlo, de disminuir su sufrimiento y se odió por ello. Sakura descansó su cabeza sobre sus manos mientras se concentraba en su respiración para no caer inconsciente. La adrenalina estaba empezando a disminuir en su cuerpo y repentinamente se sintió débil.

Mientras se dejó caer sobre la puerta de la celda, batallando con sus emociones y pensamientos, no pudo evitar escuchar el rugido de traición que Madara emitió. No pudo evitar oír el sonido de sus salvajes sollozos tampoco.


Cuando Sakura dejó su celda, Madara se dejo llevar. Gritó con furia, rasgando su garganta hasta que el sabor metálico de la sangre inundó su boca.

Ira recorrió su cuerpo y no quiso nada más que volver a estar muerto. El momento en que la médico pelirosa se había ido Madara sintió la oscuridad acecharlo y eso solo incrementó su furia y desprecio hacia sí mismo. ¿Era tan dependiente en ella que se encontraba indefenso tan pronto como se fuera? Se sintió patético. Se sintió débil.

Quería desquitarse con todos y destruir el mundo de nuevo. Quería hacer a Konoha arder hasta las cenizas y que Sakura experimentara el dolor que él estaba sintiendo pero al mismo tiempo aun podía ver el miedo en sus ojos cuando rompió su muñeca. El corazón de Madara se retorció dolorosamente y su visión se torno roja. La habitación se transformó en sangre otra vez.

"No…" murmuró con voz quebrada, negándose a rendirse ante la locura que carcomía su mente. Ya no podía necesitarla más. No se permitiría necesitarla más.

Él no era débil.

Él era Uchiha Madara. No necesitaba a un títere de los Senju.

Madara repitió las palabras una y otra vez en su cabeza, incluso cuando lagrimas de furia ardieron en sus ojos y dejaron un rastro por sus mejillas. No pudo detener las emociones que surgieron en él.

No pudo parar a las lágrimas de caer, o la ira que sintió hacía sí mismo y hacia la médico. Pero más que nada no pudo detenerse a sí mismo de necesitarla.

Pareciese ser que su expiación era necesitar a la misma persona que había intentado destruir.