Disclaimer: La presente historia no guarda ningún tipo de lucro. Los personajes de Sword Art Online no me pertenecen, sino a su respectivo autor; Reki Kawahara.

Noches de insomnio son mi nueva compañía nocturna, noches de desesperanza en la que revivo mis memorias, noches en las que una sola pregunta ronda por mi cabeza…

¿Cómo borro tus besos de mi piel, de mi cuerpo y memoria?

Capítulo 4: Fase uno

La mañana del domingo empezó tranquila, sin atisbo del desorden y caos de la noche anterior, por lo que una paz inusual rodeaba a la apacible estancia Kirigaya. Por lo tanto, Kazuto en especial disfrutaba la idea de dormir plácidamente hasta entrada la tarde, ¡Y nada más que en su propia casa!. Si las cosas habían salido tan bien con Asuna, ya no habría necesidad de molestar más los fines de semana a Eugeo en busca de refugio, o al menos eso pensaba mientras buscaba una mejor posición para seguir descansando placenteramente. Sin embargo, sus ojos se abrieron de par en par cuando las cortinas se abrieron bruscamente revelando que ya era de día y el sol, pese a la temporada invernal, se alzaba en todo su esplendor saludándolo a través de la ventana, sin embargo, este de pronto fue opacado por una cabellera terriblemente conocida y comparable a un brillante atardecer de verano.

Y vaya que lo odiaba.

-Ki-ri-to-kun -comenzó con una voz cantarina aquella molesta persona -es momento de despertar

Él fingió no escucharla y volvió a cerrar los ojos, tenía la vaga esperanza de que, si se mantenía estático en esa forma, la chica se rendiría y se iría de su habitación.

Oyó como los ligeros pasos de Asuna iban recorriendo la pequeña habitación, girando por los alrededores mientras tarareaba por lo bajo una pegajosa canción.

-Espero que sepas que no me retiraré y que iré subiendo el volumen de la canción hasta que te quedes sordo- determinó la chica sin más a cumplir su amenaza- Y déjame decirte que yo tengo una voz melodiosa hasta que me propongo lo contrario.

Y así fue. Asuna fue subiendo su volumen de voz hasta llegar a un estribillo ensordecedor. Kazuto se levantó, agarró sus lentes y enfocando la vista en aquella silueta femenina intentó contar hasta tres para calmarse, lo cual no resultó.

-¿Pero qué mierda quieres? ¡Pensé que estábamos en una tregua al fin! -le gritó el pelinegro lanzándole una almohada en el camino, la cual ella logró esquivar fácilmente para echarse reír por el lamentable desempeño físico del chico hasta en lanzar un simple cojín.

-Te dije que un Yuuki siempre cumple sus promesas -le respondió seriamente- y no descansaré hasta que Shino Asada esté en esta habitación- miró a su alrededor - aunque sería bueno que para entonces no estén restos de ramen de supermercado en el piso.

Kazuto se sonrojó por aquella insinuación, Shino... imaginarse a aquella chica con él… no es que no se lo hubiera imaginado ni planteado antes, por Kami, él era un chico al fin y al cabo, un chico virgen lleno de expectativas por aquel terreno tan desconocido y con hormonas trabajando a un ritmo mayor al que le gustaría.

-¿Y eso qué tiene que ver con que estés en mi habitación a las…-inquirió dudoso el peligro luego de haberse recompuesto del sonrojo- 9 AM.? ¡Estás loca! ¿Cómo es que ni siquiera tienes resaca? Ayer estaba demasiado ebri...

Deseó haberse guardado la última pregunta para sí cuando notó el rostro desencajado y abochornado de Asuna. Para él también había sido incómodo y le costó prácticamente toda una noche de sueño, puesto que, para una persona que no había tomado gota alguna de alcohol en la noche, recordar aquellas escenas que lo involucraban en el cuarto de al lado con la chica no habían sido fáciles de olvidar antes de dormir. Mierda, hasta mentiría si dijera que no había tenido sueños al respecto. Definitivamente no había sido una noche fácil para él y que la pelinaranja se haya aparecido en su cuarto tan temprano por la mañana no ayudaba en absoluto.

-Pues a las 10AM abren las puertas del centro comercial y tenemos que ser los primeros en ir -dictaminó la chica luego de recomponerse de su anterior reacción, dignamente se alisó los pliegues del vestido que en aquel momento llegaba y se sentó al borde de su cama.

-No entiendo… ¿Quieres que te acompañe de compras? -preguntó Kazuto confundido. Él no tenía ni noción de un ¨sentido de la moda¨ como las chicas solían comentar, para ser más específicos no sabía nada realmente del género femenino a pesar de que había convivido con dos mujeres toda su vida. En lo que respectaba a él, el blanco y negro eran sus prendas esenciales por la versatilidad y costo. Sin embargo, a pesar de su nulo conocimiento en el ámbito de la moda, al observar a Asuna, llegó a la conclusión que la chica tenía un buen gusto en vestir, o al menos desde su vaga percepción, uno bastante bonito. En ese momento, llevaba un vestido blanco de mangas y cuello largo que le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas en conjunto a unas botas marrones largas. Dejando al descubierto un poco de la piel pálida de la chica, ¿No se moriría de frío por ello?

Oyó como la chica reía ante la pregunta de él y salió de su ensoñación, ¿se habría dado cuenta que se había quedado medio embobado viéndola? Maldita sea.

-¿De compras para mí? No gracias, hasta un vagabundo tendría mejor gusto que tú.

El comentario hirió un poco la susceptibilidad de Kazuto.

-¿Entonces? Si solo vienes a molestar, puedes irte a la…

-Creo que realmente no estás entendiendo el motivo de mi visita, Kirito-kun. Hoy es tu cambio de imagen y tienes suerte, está nada más ni nada menos que auspiciado por la grandiosa Asuna Yuuki.

Kazuto se quedó inmóvil ante las palabras de Asuna… ¿Cambio de imagen?

-Definitivamente no- le contestó y se cubrió con la frazada hasta la cabeza

-¡Kirito, no me obligues! -le gritó la chica antes de lanzarse e intentar arrebatarle la manta con la que el chico se había escondido.

Unos movimientos dieron lugar a otras posiciones y cuando ambos se encontraron frente a frente tumbados en la que de pronto parecía una diminuta cama se echaron para atrás, sin embargo, Kazuto terminó cayéndose en el camino.

Sus lentes salieron volando en el transcurso, así que nuevamente estaba medio ciego. ¿Esto no estaba pasando cada vez más seguido?

De pronto, sintió como unas delicadas manos le cogían de la muñeca y depositaban sus lentes en la palma.

-Te espero abajo en 10 minutos, si no estás para entonces, realmente no quieres saber de lo que soy capaz -amenazó la chica para salir a paso firme de la habitación.

Kazuto espero unos segundos de la salida de la pelinaranja para poder soltar todo el aire que hasta ese momento guardaba. Esa chica… realmente lo aturdía, ¿A largo plazo eso sería bueno o malo para su salud?

Definitivamente lo segundo.

-¡Maldita seas, Asuna Yuuki!- masculló, y luego se dirigió al baño a lavarse la cara.

La idea de un domingo tranquilo ahora solo quedaría en una de sus tantas ensoñaciones.

El centro comercial del pueblo de Aincrad no era más que tres galerías unidas en torno a la plaza central del pueblo, en cuyo centro se ubicaba la estatua de uno de los fundadores del pueblo junto a una placa conmemorativa. Un poco más adelante, se ubicaba un cine antiguo cuyas películas estaban un poco atrasadas de las que se encontraban hoy en día en la taquilla de Tokyo, y, al lado de este, se alzaba un restaurante ̈ turístico¨. Kazuto rio pensando que de ̈ turístico ̈ poco tenía, puesto que en sus dieciséis años de vida no había visto a un solo viajero de ciudad ahí, solo unos pocos visitantes de pueblos aledaños.

Después de todo, Aincrad no era un pueblo que se base en el turismo, aunque los alrededores eran hermosos y la playa cercana tenía aguas cristalinas, no tenía algún otro atributo que lo destacara. Muchos otros pueblos vecinos podían ofrecer lo mismo y más. Los mayores alegaban que no se había desarrollado correctamente la actividad a falta de publicidad y empuje del gobierno local, pero que realmente no importaba, puesto que, de esta manera, el pueblo quedaría como un tesoro oculto en los recuerdos de cada uno de los habitantes, escondido como la enigmática belleza que era.

Babosadas.

Aquello había pensado cuando oyó las mismas líneas de parte de sus maestros cuando uno de sus compañeros preguntó por qué los turistas no venían si había tantos paisajes que observar y visitar. En realidad, para Kazuto aquellos alrededores no significaban nada más que la simple naturaleza existiendo y no encontraba nada de encantador, mágico o místico en las aguas de la playa. Después de todo, agua y paisajes solo eran eso. Nada comparable con los gráficos de los videojuegos con los que se entretenía a diario. Eso sí era cosa de otro mundo.

Una palmada lo hizo volver a la realidad para encontrarse con Asuna Yuuki mirándolo sonriente de oreja a oreja. No era una irónica o burlona como las que había visto desde su llegada, sino una realmente satisfecha, como si hubiera encontrado la solución a un gran problema.

-Necesito que vayas al probador número 5 y te pruebes estos 3 outfits, todo por separado obviamente y respetando el orden que he impuesto.

Kazuto asintió cansino, sus quejas habían sido silenciadas hace ya rato y a regañadientes había aceptado ser la muñeca de la chica el día de hoy. Suspiró y rápidamente fue al probador indicado por la chica. Cuanto más rápido terminara esto, mejor.

Se fue desvistiendo poco a poco hasta quedar en ropa interior y observó con pesar aquella nueva ropa que le sonreía desde el otro lado. Asuna le había dicho que no mirara el precio porque era ella quien iba a pagar, pero no pudo evitarlo. Demonios, todo sumado era casi equivalente a los ahorros que con tanto esfuerzo había ido juntando de su anterior trabajo a tiempo parcial.

Se miró al espejo una vez terminada la tarea y, muy a su pesar, le gustó. Pensaba que Asuna iba a escoger algo que lo desencajara totalmente de su personalidad, pero odiaba admitir que la chica había hecho una buena elección, al menos con este primer conjunto. Un chico pelinegro con camisa a cuadros rojos y negros, camiseta negra y jogger jean le miraba expectante del otro lado. No le encantaba, pero tampoco era de su total desagrado, hasta podría decir que podía llegar a acostumbrarse.

-Va uno, faltan dos…

Se había vuelto a desvestir, cuando la puerta del probador se abrió de golpe.

-¿SE PUEDE SABER POR QUÉ DEMONIOS DEMORAS TAN…? ¡DIOS MIO, CÚBRETE! -y así como se había abierto de golpe, la puerta se cerró al mismo ritmo.

Kazuto sonrojado se llevó la mano al rostro.

-¿EN TU REFINADA ESCUELA NO TE ENSEÑARON A TOCAR ANTES DE ABRIR?- le gritó del otro lado visiblemente aún avergonzado por el episodio. No obtuvo respuesta, pero sí logró escuchar un: ¨Pero mínimo sal con el primer outfit, idiota¨

Kazuto esbozó una pequeña sonrisa, Asuna quería ver el resultado de sus elecciones, por eso se había impacientado cuando él no mostró señales de salir con el conjunto seleccionado por la chica.

-Acá estoy…-susurró abriendo la puerta del probador para que la chica pudiera ver el segundo conjunto que consistía en unos pantalones negros y un sweater verde.

Asuna se lo quedó viendo sin expresión, mientras lo examinaba de arriba a abajo y asentía con la cabeza mientras lo rodeaba. Kazuto se sentía demasiado incómodo, como si estuviera siendo observado tal cual presa antes de ser devorado.

-Sí, aprobado. Necesito que pruebes el tercero para terminar de definir el resto de tu nuevo armario -le comentó la chica mientras revisaba las últimas actualizaciones de las redes sociales en su celular.

Kazuto se desencajó.

-¿Nuevo...armario?

-Por supuesto -le respondió Asuna como si él hubiera preguntado la más grande de las estupideces.

-Yuuki, eso no es necesario. Me niego. ¿Qué tiene de malo mi actual armario?

Asuna despegó la mirada de su móvil por primera vez desde que había dado su aprobación y lo miró como si él viniera de otro planeta.

-¿Quieres o no a Asada-chan en tu cama?

Kazuto casi se atraganta con su propia saliva producto de la impresión. Aunque las palabras de Asuna eran parcialmente correctas, lo que en realidad Kazuto quería era algo más real. Poder pasear con ella, abrazarla, estar para ella en las buenas y en las malas...

-La quiero como mi novia -le respondió firme

Asuna puso los ojos en blanco por unos segundos. Todos los chicos eran iguales desde su punto de vista. Todos juraban un amor que, en realidad, solo se limitaba a donde llegaban las sábanas de la habitación. Kazuto, por muy nerd y raro que fuera, no era la excepción a la regla.

-Como sea -respondió sarcásticamente la pelinaranja- te aseguro que eso no se logrará si sigues vistiéndote con pantalones de pijama y camisetas monocromáticas.

Eso hirió a Kazuto, por muy ácida que haya sido la respuesta de la chica, sí era consciente que si no mejoraba un poco su manera de verse, Shino Asada seguiría siendo una imposibilidad en su vida. A regañadientes aceptó y para el final de la hora tenía un nuevo conjunto para cada día de la semana, aunque la mayoría de veces que veía a Shino era en el instituto, solían encontrarse ¨de casualidad¨ en una panadería cercana al trabajo parcial de la chica los martes a las 5:13PM.

¿Acosador?

En su defensa, él había descubierto ese detalle de casualidad la primera vez, cuando su madre le pidió que vaya a aquella panadería en específico por un pastel que había encargado por su cumpleaños.

-Déjame que pago ciertas cosas…-le dijo Kazuto cuando la chica había sacado su tarjeta de la billetera dispuesta a pagar por la ropa.

-En absoluto-se negó- Un trato es un trato, aparte que este es un sencillo para los Yuuki-le respondió la chica guiñándole un ojo, luego se volteó dispuesta a pagar al mismo tiempo que le daba las indicaciones a la chica de la caja registradora sobre el método de pago.

Kazuto se la quedó observando, sabía que Asuna no venía de una familia humilde, se notaba a simple vista que era alguien acostumbrado a vivir entre ciertos lujos. ¿Pero qué tantos lujos eran estos? Nunca se lo preguntó a su tía, obviamente por falta de interés y el odio que le dirigía a la pelinaranja a su lado. Sin embargo, algo le picó ligeramente.

¿Quién eres Asuna Yuuki?

Cuando volvió en sí estaban fuera de otra tienda y la chica llevaba rato hablándole inútilmente.

-Dios, realmente te desconectas- le regañó- ¿Debo tomar tu silencio de hace un momento como un sí?

-¿Eh?- le respondió desorientado

-Está bien, suficiente confirmación para mí.

Y luego de decir eso, la chica tomó sus lentes y los rompió en dos.

….

Kazuto llevaba un momento quejándose, pero estaba mirando al lado contrario de donde se encontraba ella, así que era muy gracioso observar cómo le hablaba a la nada en el espacio. La gente pasaba a su alrededor y se le quedaba viendo.

Así que cogió a Kazuto del brazo y lo adentró al establecimiento donde un señor muy amable le entregó el pedido que había realizado esta mañana. Gwen había sido muy eficiente, la tía Midori muy amable y el oculista de Kazuto realmente de mucha ayuda.

-Kazuto-kun, ha sido un tiempo.

-¿Señor Yamamoto? -interrogó Kirito visiblemente frustrado y perdido -Yuuki, ¿se puede saber qué está pa…?

-La señorita me habló esta mañana para que chequeara si los lentes de contacto estaban realmente a su medida, como hace un año no se mide la vista, estos podrían o no adecuarse…

Lo siguiente Kazuto realmente no escuchó, ¿Asuna había mandado a hacer y traer los lentes para él? ¿Cómo se atrevía?

Enojado intentó salir del establecimiento, pero se estampó contra la pared como resultado.

La chica corrió a su auxilio y aunque no podía verla, realmente la oyó enojada.

-Deja de hacerte el digno y pruébate los malditos lentes, incluso dejando de lado lo estético son mil veces mejor que estarse cayendo y manoseando gente cada vez que no los tienes.

¿Desde cuándo Asuna era terriblemente sincera? Todo el día no había parado de señalar su mal gusto y ahora esto…

A regañadientes se los probó, aunque la experiencia había sido realmente incómoda al comienzo, pronto se logró acostumbrar. Era extraño no tener la presión de los otros lentes de botella en él, pero se sentía más ligero. No podía decir que veía un mundo nuevo, pero lo sentía menos cargado.

Luego de verificar que todo estuviera bien, se llevó otros lentes de descanso para no estar permanentemente con los de contacto, aunque Asuna insistió en que ella escogería la montura en esta oportunidad. Él no pudo llevar mucho la contraria, no era su dinero, muy a su pesar.

No pudo evitar darse cuenta que Asuna estaba un poco extraña desde entonces, evitaba mirarlo y no había hablado realmente mucho en el transcurso. Es así que cuando estaban a punto de salir del centro comercial, la detuvo.

-Oye…-comenzó la oración y la chica seguía sin mirarlo, ¿es que se veía peor sin los lentes encima? -Déjame invitarte algo.

La oración salió por sí sola, producto de su inconsciente que hasta el mismo no meditó sus palabras hasta que realmente las oyó en el aire.

-¿Eh? -la chica ahora sí volteó a mirarlo sonrojada ante la invitación, ¿debería aclararle a Kazuto que ni en sueños esta era una cita?

-Es para agradecerte, tu ayuda- agregó rápidamente Kazuto -Estaba muy pesimista sobre el resultado del día de hoy y debo admitir que...no me desagrada.

-Oh, no es nada, solo cumplo con mi parte del trato- respondió simplemente la pelinaranja para seguir caminando hacia la salida.

-Insisto -respondió firmemente Kazuto, aunque no entendía por qué. Él era el que le hacía un favor a la chica por no haberla delatado el día de ayer.

Asuna pareció meditarlo brevemente antes de asentir y esbozar una sonrisa traviesa.

-¡Pido que sea helado de chocolate!

-¿Helado… en este comienzo de invierno?

-Tienes razón, ¡Que sea doble porción de helado de chocolate y brownie!

…..

Cuando llegaron a casa, Midori ya había llegado desde hace unas horas y Suguha se encontraba en la sala viendo una de esas series típicas de adolescentes. Saludaron sonrientes a Asuna cuando esta llegó con su voz cantarina a la sala. Intrigadas por la sonrisa misteriosa que tenía Asuna, voltearon a saludar a Kazuto para preguntarle por una explicación cuando quedaron pasmadas.

-¿Onee-chan? -pareciera que Suguha había visto un fantasma y su madre no pudo evitar poner una sonrisa de oreja a oreja susurrando frases como ¨Ya llegó a esa edad...¨

Kazuto las saludó rápidamente abochornado, la expresión en los rostros de su hermana y madre eran demasiado obvios, como si no necesitara de palabras para oír todo lo que este par de mujeres pensaba. Subió rápidamente las escaleras ante la risa divertida de Asuna que lo siguió por detrás. Quiso cerrar la puerta detrás, pero la chica había sido más rápida adentrándose a su dormitorio y sentándose en el borde de la cama.

-Les encantó-dictaminó Asuna emocionada.

Como sospechaba en un inicio, más que un trato, este era un proyecto para Asuna y estaba feliz de que las primeras impresiones de sus resultados habían sido ¿positivas?

¿Realmente había sido positivo para él?

-Fue uno de los momentos más vergonzosos con mi familia- le contestó fastidiado tapándose el rostro. ¿Tan lejos quería llegar por Asada?

-¿Bromeas? ¡Estuviste genial!

Kazuto quería creerle, en serio, pero la vergüenza podía más.

-Depende de la respuesta de mañana en el instituto, podemos dar como terminada la fase 1 del plan ¨Kazuto no virgen¨

-¡OYE! -le gritó el chico sonrojado- ¿Qué mierda de nombre es ese?

La chica se reía a carcajadas en su propia cara, realmente Asuna no conocía la empatía, ¿No podía ver lo mal que lo estaba pasando?

Sin embargo, no pudo evitar pensar que el sonido de la risa de Asuna era bastante agradable y notó que la comisura de sus labios estaba manchada con los restos de helado de chocolate de la merienda anterior. Es así que, cuando volvió dentro de sí, se encontraba tocando ligeramente los labios de la chica, limpiando lo manchado. A su vez, esta lo observaba estática en su lugar, entre sorprendida y pasmada, realmente no se lo había visto venir. Para ser sincero, ninguno de los dos. Un suave sonrojo inundó el rostro de Asuna seguido de un ligero temblor, lo que tomó por sorpresa a Kazuto y lo hizo aterrizar por completo, alejándose en el acto de esta.

Asuna se paró inmediatamente, aún con el leve sonrojo adornando su rostro, balbuceó algo de su cabello y que se levantara temprano para algo mañana, aunque realmente él no pudo escucharla correctamente y agregando un 'Buenas noches, Kirito-kun' la pelinaranja abandonó su habitación.

Kazuto soltó el aire que sin darse cuenta había retenido, ¿era posible tener más vergüenza de la que tenía en ese momento?

La respuesta era sí, lo era. Y lo descubriría mañana en el instituto.

Al día siguiente, mientras medio dormido esperaba el grito de Suguha para despertarlo por las clases de instituto, se encontró con Asuna en el borde de su cama, quien le tiró un almohadón para despertarlo completamente.

-¿Pero qué demon…?

-Suguha me dijo que estos métodos sirven para despertarte en seco - se excusó Asuna, mientras Kazuto iba por sus nuevos lentes y enfocaba a la chica que se encontraba ya arreglada con el uniforme escolar.

Kazuto la miraba entre molesto e irritado, estaba bien que el día de ayer le hubiera interrumpido el sueño, ¿pero también hoy?

Observó de reojo el despertador al lado de su cama, ¿6AM? A estas horas se iba a dormir después de una larga noche de videojuegos, nunca había despertado a estas horas, lo que le hacía dudar que la tregua con la chica que tenía al frente había sido buena idea.

-Es para alistarte para el instituto, hoy es el gran día- le explicó Asuna como si fuera un evento largamente esperado que llegaría a su fin, pero a él le parecía que hablaba solo del comienzo.

-¿A qué te refieres? No usaré la ropa que compraste ayer, al instituto vamos con uniforme y ya me pondré los lentes de contacto como quedamos.

Asuna lo observó como si estuviera loco

-¿Tú crees que la gente llega tan lejos solo cambiándose los lentes por unos de contacto? El que un chico use lentes no es problema, personalmente, diría que es algo demasiado sexy.

Kazuto se sonrojó hasta las orejas y hasta había sentido como por un momento su corazón había dejado de latir. El tono de voz de Asuna había sido serio, ¿Realmente a Asuna le puede parecer sexy un chico que use lentes como él…? Un momento, ¿en qué demonios estaba pensando?

-El problema es la actitud -primer golpe bajo- la personalidad -segundo golpe bajo - y el cabello -tercer golpe baj…¿espera qué?

-¿A qué te refieres…?-susurró Kazuto, aunque podía prever la respuesta de la chica

-En la actitud y personalidad estaremos trabajando en estos días, lamentablemente no es algo que se desarrolle en horas...Ah, pero el cabello -agregó sonriendo maliciosamente- el cabello sí se puede arreglar.

-¿A qué te refieres?- repitió la pregunta y luego aclaró- Me gusta mi cabello tal y como está, además tengo mis gel…

Volteó en seco hacia su estante. Los gel que tenía no estaban, en su lugar, estos brillaban por su ausencia

-Boté esas cosas mientras dormías, tengo una nueva rutina para tu cabello, pasaremos de uno opaco y desnutrido a uno sedoso en el que las chicas, y en especial Asada-chan, quieran enredar sus manos.

No sabía si estaba molesto o sumamente avergonzado a este punto de la conversación.

-En fin, empecemos

Él se había resignado el día de ayer. Sin embargo, su cabello era sagrado, fijó su vista hacia la puerta e intentó correr hacia ella. Era ahora o nunca. Pero la chica fue más rápida que él y jalándolo de la camisa lo hizo caer al suelo con ella encima. La escena era más que comprometedora, con Kazuto visiblemente agitado por el jaloneo y Asuna con las mejillas sonrojadas debido a la fuerza que tuvo que ejercer en el jaloneo. Sus contorneadas piernas rodeaban la cintura de Kazuto y su falda se había levantado levemente. Kazuto jadeó ligeramente al sentir como el trasero al descubierto de la chica se encontraba tan cerca de aquella parte de su pantalón… y cuando intentó zafarse del agarre, la chica dio un pequeño saltito que hizo que aquello se levantara. Maldita sea. ¿Justo en este momento, hormonas?

La chica no parecía haberse dado cuenta de lo que habían ocasionado sus últimas acciones, por lo que fijaba su mirada amenazante en él. De esta manera, Kazuto se encontraba contra la espada y la pared, o se rendía ante el cambio de look en su cabello o Asuna se daba cuenta de lo que estaba pasando y ahora sí, con una razón justificada, lo acusaba de pervertido.

-Lo haré-agregó rendido, aún quería mantener cierta reputación dentro de su propia casa- pero, por favor, no me dejes calvo.

La chica rio ante el comentario y se levantó rápidamente, ofreciéndole ayuda al pelinegro.

-No te preocupes, en mejores manos no puedes estar- le sonrió, luego le guiñó un ojo y le sacó la lengua en respuesta.

Kazuto sintió otro tirón dentro de su pantalón, ¿qué demonios le pasaba a sus hormonas el día de hoy?

…..

Asuna observó satisfecha el trabajo que acababa de realizar: Había cortado ligeramente las puntas de cabello de Kazuto para poder darle forma al cabello. Asimismo, gracias a la magia del acondicionador, el spray para cabello y un par de ampollas hidratantes, el cabello de Kazuto había recobrado vida, ella lo llamaba una re-animación casi imposible. El toque final había venido de la mano de un peinado ligeramente desordenado que Kazuto se esforzaba por peinar desesperadamente cada vez que se miraba en el espejo de la sala. En respuesta, ella le había dado un par de manotazos debido a ello y le había amenazado con dejarlo calvo en la noche si se atrevía a aplicarse gel en el transcurso del día.

Es así que observó al chico frente a ella, quien a simple vista se encontraba entre nervioso y avergonzado, aún tenía puesto los lentes de montura que habían comprado el día de ayer, pero el aire que esta vez desprendía era distinto. Reconocía que Kazuto en sí no era un chico poco agraciado y el cambio realmente realzaba todas aquellas virtudes que habían permanecido ocultas hasta el momento, en primer lugar, ¿Por qué ocultar unos ojos tan bonitos bajo gruesos lentes de botella todo este tiempo?

Un sentimiento extraño la embargó, aunque se dijo a sí misma que debía ser orgullo, uno como el que siente un artista cuando ve avances en su obra de arte.

-En fin… te veo en el instituto y ni se te ocurra faltar, te dije que hoy era el gran día, ¿no?- le bromeó Asuna para despedirse con la mano dejando al chico en la sala. Ella tenía que ir más temprano, puesto que tenía que devolver unos libros en la biblioteca y encontrarse con un chico que iba a rechazar, el quinto en estas dos últimas semanas, sonrió orgullosa, seguía siendo popular entre los chicos vaya a donde vaya.

El tiempo pasó volando y cuando apenas se dio cuenta, se encontraba con Quinella y sus amigas en el pasadizo del instituto. El grupo de chicas le preguntaba cómo había rechazado a Ryoutarou Tsuboi, el chico repitente de la sección A, y Asuna solo les respondía en monosílabos, puesto que su mente estaba en otra parte en aquel momento. ¿Kirito realmente iría a venir? ¿Y si estaba demasiado avergonzado para salir de casa? ¿Había ido muy rápido con tantos cambios? ¿Y si…?

De pronto, el rostro de Ronye se desencajó, seguido del de Ticze, Quinella abrió ligeramente los ojos y las chicas a su alrededor comenzaron a lanzar comentarios sobre la identidad del chico nuevo que, de pronto, había irrumpido en la entrada del establecimiento.

Esta era la señal.

Volteó rápidamente a ver el centro de atención en ese momento y sus ojos se encontraron con los de Kazuto, quien se paró en seco por un momento al encontrarse con la mirada de la chica y luego siguió avanzando, volviendo en sí rápidamente.

El chico estaba visiblemente nervioso, y ella esbozó una ligera sonrisa al darse cuenta de ello, el pelinegro realmente estaba recibiendo varias miradas. Kazuto estaba sin los lentes de botella, con el cabello brilloso, ligeramente desordenado, y el uniforme tal como se lo había acomodado Asuna en la mañana ante la mirada sonrojada de este en aquel momento. Sintió el impulso de dirigirse hacia él y saludarlo, pero frenó en seco cuando vio la cabellera castaña y de puntas celestes de Shino acercándose a él con una enorme sonrisa. Un sentimiento extraño que se esfumó tan pronto como apareció la desestabilizó por unos segundos. Negando con la cabeza rápidamente sonrió.

Fase 1: Completada

N/A: Lamento mucho la demora, han sido meses complicados de universidad y escasez creativa, pero espero que el capítulo sea de su agrado :)