Cap. 12 Fantasmas (Segunda parte)
-Perfecto, simplemente perfecto 3-
-Haruka, por favor no comiences con tus berrinches-
-Esto no es un berrinche, papá 3 es que no puedo creer la suerte que tenemos-
-¿Asustada de la oscuridad, hermanita?-
Sakura tomó de la mano a Haruka quien le golpeó el brazo
-Eres una idiota, Sakura 3-
-Aunque debo darte la razón, hermanita. No es posible que nos hayamos perdido del grupo-
Haruki suspiró pesadamente, ella también se sentía frustrada por haberse separado del grupo y no poder encontrar a los demás, tenía un mal presentimiento de todo eso, pero alguien debía ser prudente y mantenerse en control
-Cálmate, Sakura, no debemos entregarnos al pánico. Es solo una pequeña dificultad técnica-
-No seas tan optimista, papá 3 esto es malo por donde quieras verlo-
-Haruka, por favor ahórrate tus palabras, de verdad no es momento para uno de tus dramas-
-Yo no soy dramática, hermanita 3 soy sincera-
-Por favor, esto va para las dos, no quiero que comiencen a pelear por tonterías-
-Pero, papá-
-¡SIN PEROS! Diablos ¿Por qué no pueden por una vez en su vida no pelear? No quiero que peleen y mucho menos que se separen, este lugar es peligroso por su constitución misma, y, además, esta maldita niebla se hace pesada a cada paso que damos-
Haruki suspiró pesadamente, intentaba buscar una solución rápida al problema de estar inmersas en una densa neblina dentro de una montaña, temía por la seguridad de sus hijas, ese era terreno inestable, podía suceder algún derrumbe en algún momento, no quería que nada les pasara pero ellas parecían no cooperar, sabía que cuando ambas estaban tensas lo único que hacían era pelear para poder calmar un poco sus nervios, sin embargo, ese no era el momento ni el lugar para eso. La luz que proporcionaba la antorcha era escasa para las Sagae quienes intentaban no golpearse contra algo
-Tengan cuidado, hay una roca y otra y otra y...-
-Papá, por si no te has dado cuenta aquí hay muchas rocas 3-
-No, esperen, estas rocas parecen escalones. Como si se tratara de una escalera pero... ¿A dónde diablos irá?-
-Solo nos queda averiguarlo-
Sakura no había subido siquiera el primer escalón cuando Haruki la detuvo rápidamente
-No, no podemos ir por ahí, no sabemos que pueda pasar. Regresemos-
Haruki dio media vuelta y comenzó a caminar, después de unos pasos se detuvo y volteó rápidamente, Haruka miró extrañada a la pelirroja
-¿Papá?-
-Shhh-
La mayor de las Sagae cerró los ojos para concentrarse
-¿Escuchan?-
-¿Qué se supone que debemos escuchar?-
-Pongan atención-
Las jóvenes imitaron a papá y poco a poco escucharon algo que no lograban definir del todo
-¿Crees que sean los demás, papá?-
-Podría ser o no podría ser... Aaaah ¿Qué hacemos?-
-Solo hay una cosa- dijo Haruka subiendo un par de rocas -Seguir 3-
A medida que iban subiendo por esa escalera rocosa la niebla se hacía más densa, era imposible para la luz alumbrar ya
"No sé si sea seguro seguir, deberíamos retroceder ya" fue lo que Haruki pensó, pero justo en ese momento escuchó una voz que la llamaba, una voz que le era familiar pero no sabía por qué
Haruki
-¿Escucharon eso?-
-¿Escuchar qué, papá?-
-Alguien dijo mi nombre-
-No creo que haya sido eso- dijo Sakura un poco confundida -Me parecen más gritos… Si, como si hubiera una gran fiesta, son gritos de emoción, son muchas personas las que están gritando-
Haruka miró a su papá y a su hermana con una gran confusión, no entendía que era lo que escuchaban
-¿De qué están hablando? No se escucha nada- de pronto Haruki caminó hacia la izquierda y Sakura hacia la derecha, Haruka no sabía qué hacer, intentó detener a ambas pero cualquier esfuerzo parecía inútil, ninguna le prestaba atención, era como si de pronto ambas se hubieran olvidado de donde estaban -¿QUÉ HACEN? ¡ESPEREN! ¿A DÓNDE VAN?-
"¿Y ahora que se supone que hago?" fue el pensamiento de Haruka al verse sola en la inmensa oscuridad cuando de pronto ella también comenzó a escuchar cosas, era música
-Que extraño-
Caminó hacia donde la música se escuchaba, el camino poco a poco se iba iluminando y Haruka pudo notar que frente a ella había una especie de cortina negra, la movió lentamente apartándola y cuando miró lo que estaba frente a ella abrió los ojos completamente sorprendida
-¡ESTO NO PUEDE SER VERDAD!-
La menor de las Sagae conocía muy bien ese lugar, era la empresa de modelaje en la cual trabajaba ocasionalmente y en la que Isuke trabajó algunos años. Haruki e Isuke tenían un buen trabajo y una estabilidad económica, habían trabajado muy duro para tener una empresa solida de construcción y podían darle una buena vida a sus hijas, sin embargo, habían inculcado a sus hijas el trabajo duro, no iban a dejar que ambas fueran como la mayoría de los niños ricos que solo estiran la mano y obtienen dinero y todo lo que desean. No. Tanto Haruka como Sakura aprenderían lo que era el esfuerzo y el trabajo duro, Sakura tenía varios empleos de medio tiempo, el más estable era el de una cafetería, por otro lado, Haruka trabajaba como modelo, no en grandes pasarelas o cosas por el estilo, eran más bien pequeños trabajos: sesiones fotográficas para revistas de moda, posando con joyas, para comerciales de perfume y pequeñas pasarelas en centros comerciales… Era algo relativamente sencillo pero Isuke no estaba conforme con ese trabajo
"¿Por qué no debería trabajar en eso?"
"Porque estar en el modelaje es algo realmente difícil y muy duro, Haruka"
"Pero tú estuviste ahí mamá"
"Pero yo soy Inukai Isuke, puedo con cualquier cosa 3"
"¿Insinúas que yo no puedo hacerlo?"
"NO QUIERO QUE SEAS MODELO Y ES MI ULTIMA PALABRA"
Para Haruka conseguir ese empleo no había sido difícil, tenía el cuerpo y la belleza para serlo y, además, era hija de Inukai Isuke, una de las mejores modelos del país. Todos decían que tenía un gran futuro en ese mundo ¿Por qué parecía que Isuke no podía comprender eso? Isuke se había enfurecido con ella cuando supo que había conseguido ese empleo, Haruka no podía comprender el por qué de su molestia
Caminó hacia donde las chicas se maquillaban y tomó asiento mirándose al espejo, Haruka sabía perfectamente que si no fuera por el color de su cabello y el de sus ojos sería idéntica a Isuke… Y eso le provocaba algo de ansiedad
-Mamá es hermosa, yo nunca podría competir contra ella-
-Pero no se trata de competir querida, si no de ser mejor que ella-
Una conocida voz la sacó de sus pensamientos, al voltear miró a aquella joven mujer, rubia, de ojos azules, piel de seda, la saludó con una sonrisa
-Gusto de verte, Anna-
-Así que ¿estás lista para tu presentación estelar, Haruka?-
-¿huh? ¿De qué estás hablando?-
-Serás la modelo principal de esta pasarela, si logras acaparar la atención del crítico de moda que estará entre el público eso significaría que podrías ser una modelo profesional-
Los ojos cobrizos se abrieron en sorpresa ante eso "¿Yo? ¿Modelo profesional?" aquello era una grata noticia para Haruka pero no estaba segura de querer serlo
-Vamos, apúrate a cambiar y maquillar… Y cuando termines, toma un poco de esto. Sabes como funciona-
La rubia lanzó una pequeña caja negra la cual fue atrapada por la pelirroja que seguía sin comprender qué era lo que pasaba pero obedeció y comenzó a maquillarse, su reflejo en el espejo se veía confiado, orgulloso, incluso feliz. Si, Haruka se sentía feliz de hacer algo que en verdad le gustaba, sin embargo, sabía que nada de eso podía estar pasando en verdad
-Técnicamente no hay nada de malo, pero algo no me cuadra-
En la agencia ella era modelo junior, claro, su edad no podía permitirle estar con las grandes modelos, sin embargo, todos en ese lugar sabían que ella tenía un porte único, para nada infantil, era un tipo de belleza única, uno de los representantes más astutos y con más visión en la agencia se acercó a ella y le ofreció una oportunidad que era el sueño para cualquier joven que aspirara a las grandes pasarelas: desfilar para el gran diseñador conocido como Kenzo, era una oportunidad única "Eres joven, tienes vitalidad y una magia única. Será perfecto para ti, Haruka", cuando la joven llegó a casa recibió un tajante no por parte de su mamá
"DAME UNA RAZÓN PARA QUE NO HAGA ESTO"
"PORQUE EL MUNDO DEL MODELAJE ES UN ASCO. TE ARRIESGAS A DEMASIADAS COSAS"
"¿CREES QUE SOY TAN ESTUPIDA PARA CAER EN ALGUNA DE ESAS COSAS RIESGOSAS?"
"¡ERES UNA NIÑA, HARUKA! TU CREES SABER TODO PERO NO ES ASÍ. ERES ALTANERA, ORGULLOSA Y FRANCAMENTE MUY PERFECCIONISTA. NO PODRÁS CON ESA CARGA SIN PERDER TU ESTABILIDAD. CREES QUE PUEDES MANEJAR LAS COSAS COMO UN ADULTO, PERO NO ES ASÍ, HARUKA"
"SI TU CAISTE EN ALGO ASÍ FUE TU PROBLEMA, YO NO COMETERÉ TUS ERRORES"
Haruka e Isuke peleaban mucho, ambas odiaban hacerlo mas parecía que nunca llegaban a un acuerdo, Haruki siempre decía que eso se debía a que ambas tenían una personalidad muy parecida "Ninguna de las dos quiere perder, siempre quieren que les den la razón" era lo que papá siempre decía "Mamá quiere lo mejor para ti, nunca dudes eso, es solo que mamá tiene un carácter un tanto difícil. Así como tú, mi pequeña"
-Siempre me han dicho que soy como mamá… Pero no es del todo cierto, tenemos cosas que nos hacen diferente, no solo físicamente- la joven Sagae se miró en el espejo, cierto, era muy parecida físicamente a Isuke pero al final no era ella -Yo soy Sagae Haruka, no Inukai Isuke-
Suspiró pesadamente sin dejar de ver su reflejo en el espejo, a veces le asustaba el enorme parecido que tenía con Isuke, pero lo que más le asustaba era el hecho de que sus diferencias podían separarlas. Con Sakura era diferente, parecía que existía un cierto favoritismo por parte de su madre hacia su hermana ¿Era por qué ella era parecida a papá?
-¿Por qué parece que no puedo cumplir tus expectativas, mamá?-
Las modelos comenzaron a apresurarse y Anna llegó de nuevo con Haruka
-¿Estás lista?-
-Si, creo que si-
-¿Diste el… Toque final?-
-¿huh? ¿De qué hablas?-
Anna señaló la caja que le había dado, Haruka la abrió encontrando un polvo blanco en ella, se asustó
-¿Qué?-
-Eso te ayudará a, tú sabes, hacerlo mejor-
-Pero esto está mal-
-No lo está, cariño-
Aquella voz la paralizó, era imposible que ella estuviera ahí, volteó lentamente con los ojos cerrados, al abrirlos miraron con sorpresa a aquella peli rosa
-¿¡MAMÁ!? ¡¿PERO QUÉ HACES AQUÍ?!-
-Bueno, es el debut en una gran pasarela de mi pequeña, no me lo perdería por nada del mundo-
"Ok, esto definitivamente está mal"
La joven Sagae ya no entendía nada de lo que estaba pasando, Isuke estaba ahí y eso no era posible y más imposible aun era que estuviera feliz por verla ahí, sin ningún tipo de molestia
-¿No estás ni un poco molesta?-
-¿Por qué debería estarlo? Mi Haruka por fin será modelo, seguirá los pasos de su exitosa madre 3-
"No, esto no está bien"
-Así que mamá… ¿Dónde está papá?-
-¿Para qué quieres a papá? Ella no entiende esto, muchas veces me pidió renunciar ¿sabes?-
¡Claro que lo sabía! Haruki le había contado alguna vez que Isuke dejó ese trabajo porque ella se lo pidió, estaban comenzando la constructora y quería el apoyo completo de mamá, además Isuke quería dejarlo porque comenzaban a hacer cosas algo turbias en la agencia y eso no le pareció a la peli rosa quien después de dejar en el hospital a algunos representantes decidió renunciar
Isuke se acercó y tomó la cajita que Haruka aun sostenía. Asustada comenzó a suplicar
-MAMÁ, NO ES LO QUE CREES-
-No tienes por qué asustarte, hija, si quieres estar en este negocio es necesario seguir las reglas ¿Entiendes?-
Bien, esa era la clara señal que Haruka tuvo para saber que eso no era real, de pronto comenzó a ver una ligera neblina alrededor, como la que había cuando entraron a ese lugar. Haruka tomó la cajita de nuevo y tomó un poco del polvo que tenía, se sentía raro, miró a Isuke
-¿Estás de acuerdo con esto?-
-Si quieres ser la mejor en esto debes sacrificar algunas cosas-
-Mi salud se verá afectada, mi estabilidad también y seguramente mi vida se irá al carajo-
-Pero serás la mejor, incluso más que yo 3-
-Bien, entonces yo tenía razón en que seré mejor que tú y llegaré más lejos-
Isuke se acercó a su hija y acarició su rostro le sonrió
-Haruka, tú siempre has tenido la razón 3-
-Un momento… Mamá jamás me diría que tengo la razón-
Y como por arte de magia todo a su alrededor desapareció, Haruka comprendió de inmediato que estaba en un grave peligro porque esa niebla de alguna forma había provocado alucinaciones cegando sus sentidos, la niebla ya no estaba e incluso podía vislumbrar algunas cosas con mayor claridad, vio que había un agujero lo suficientemente profundo para caer y ya no poder regresar
-Esa sería una muerte segura-
-¡NO! ¡NO TE VAYAS!-
Haruka preocupada por escuchar el grito de Sakura corrió hacia donde había escuchado esa voz "Esto también debe estarle pasando a mi hermana"
… … …
Sakura escuchó gritos jubilosos a lo lejos, apresuró sus pasos, se sentía extrañamente atraída por aquel ruido, le era de alguna forma familiar, una luz muy fuerte la obligó a cerrar los ojos, al abrirlos estaba en el patio de su escuela
-¿QUÉ? ¿CÓMO ES QUE LLEGUÉ AQUÍ?-
La academia privada para señoritas numero 18 era la escuela a la que asistían Sakura y Haruka, estar en ese lugar realmente sorprendió a la peli rosa quien no podía comprender que hacía ahí, caminó lentamente por el jardín de su escuela, se sentía tan real pero ¿Por qué?
Los gritos no dejaban de escucharse, provenían del gimnasio de su escuela, fue hasta allí, al abrir las enormes puertas del gimnasio todas las presentes callaron, Sakura entró y de nuevo los gritos estallaron ovacionándola
-¡SAGAE SENPAI! ¡SAGAE SENPAI!-
Una chica castaña corrió hacia ella entregándole su uniforme de volleyball
-¿huh? ¿Minako-chan? Pero qué-
-Senpai que bueno que llegaste. Toma y ve a cambiarte, faltas tú para jugar-
-¿Jugar?-
-Hoy es el campeonato, senpai. No hay tiempo que perder, vete ya a poner el uniforme-
Sakura obedeció y sonreía un tanto avergonzada por todas las vivas que se escuchaban con su nombre. En los vestidores se puso el uniforme y amarró su cabello, dándose una mirada en el espejo se sonrió un tanto sonrojada por su pensamiento "A Irena-sama le gustaría verme así", sacudió su cabeza y salió a la cancha
De nuevo los gritos de la afición hacia la capitana del equipo fueron ensordecedores, incluso el sonido del silbato que daba comienzo al partido fue opacado por los gritos eufóricos de la afición. El partido se ganó con un contundente marcador por parte de las anfitrionas, Sakura había sido la figura del encuentro, sus compañeras la levantaron en hombros para que todo mundo pudiera ver a la heroína del juego, Sakura miró a su alrededor y cerca de las puertas del gimnasio vio a una chica peli azul, su corazón comenzó a latir como un loco, dio un salto y corrió hacia ella
-¡IRENA-SAMA! ¿Q-QUÉ HACES AQUÍ?-
Irena tenía una sonrisa triste en su rostro, sin embargo levantó su pulgar y dijo con ánimos
-Gracias a ti ganaron. Fue un gran partido-
-Muchas gracias por venir a verme-
-No vine solo a verte-
El corazón de Sakura dio un brinco al escuchar esas palabras que se escuchaban tan tristes, la peli rosa intentó acercarse a Irena pero ésta se alejó
-Irena-sama ¿está todo bien?-
-No-
Una lagrima traicionera rodó por la mejilla izquierda de Irena, la cual fue limpiada por Sakura quien tomó las manos de la pequeña peli azul, acarició sus mejillas y tomando su barbilla suavemente levantó su rostro para que pudieran mirarse directo a los ojos
-Dime por favor ¿Qué ocurre?-
-Tú y yo no podemos estar juntas-
Un impacto directo al corazón de Sakura quien tembló al escuchar eso
-¿De-De qué hablas?-
-En que debes dejarme ir, Sakura. Has estado jugando conmigo cuando sabes que tienes a alguien más-
-No, no estoy jugando contigo-
-Entonces ¿Por qué nunca me dijiste? ¿Por qué me ilusionaste?-
-No sabía cómo decírtelo, pero, Irena, por favor, déjame explicarte-
-No hay nada que explicar, Sakura. Debo seguir con mi vida y tú con la tuya. Has elegido un camino y yo debo respetarlo, no entrometerme en tu relación. Irme lejos de ti-
Sakura abrazó fuertemente a Irena como si en ese acto ella pudiera mantenerla a su lado
-Irena por favor no te vayas... Por favor...-
-Sakura debo sacarte de mi mente, quitar cualquier recuerdo que tengas de mi-
-No lo hagas, no quiero perderte-
-No puedes perder lo que no es tuyo... Eso es lo que me digo para no sufrir por ti, para dejarte ir... Debí comprender que tú tenías a alguien más-
-PERO ESE ALGUIEN ES DIFERENTE A TI-
Sakura cayó de rodillas suplicante, aferrándose a las manos de Irena
-Ella es mejor que yo. Ella te tiene a ti, tiene tu corazón-
-NO, NO, NO. ESCUCHAME POR FAVOR- Sakura levantó su rostro para poder ver a Irena -Kaori no es Irena... Nunca lo será, solo puedo ser feliz contigo-
-Hiciste una promesa, Sakura, no pienso interponerme en eso... Tal vez en otro momento podamos coincidir, por ahora debo dejarte y debes dejarme-
-No, por favor... Te quiero Irena-
-Por tu bien, espero que no te quede ningún recuerdo referente a mi-
-Irena-
-Yo prometo hacer mi parte y sacar tus recuerdos de mi, los borrare y te dejaré libre para amar a quien quieras-
-YO NO QUIERO AMAR A NADIE QUE NO SEAS TÚ, IRENA-
Rápidamente Sakura se puso de pie y tomó entre sus brazos a Irena, acercando su rostro para poder besarle pero algo la detuvo
-¿Sakura-senpai?-
Aquella voz hizo que Sakura se congelara, Irena simplemente le sonrió con tristeza y se separó, Sakura volteó a ver la pequeña figura que la observaba con lágrimas a punto de salir de sus ojos violeta, temblaba y a Sakura le partió el corazón ver aquello, con la respiración agitada pudo pronunciar su nombre
-Kaori- y con preocupación dio un paso hacia ella, estirando su brazo para alcanzarla -¿Estás bien?-
Irena tomó la otra mano de Sakura obligándola a verla, Sakura no sabía que hacer
-Ve, ella te necesita, se acabó para mi-
-No digas que se ha acabado, no se ha acabado nada-
-No puedo hacer nada más que alejarme de ti, no tengo otra opción más que dejarte-
-No, por favor, dame una oportunidad. No quiero que te vayas, no quiero perderte-
-Por favor, discúlpame por hacer esto-
-No-
-Ojalá algún día podamos volver a reunirnos-
-Irena yo te quiero a ti, te necesito a ti-
-Espero que seas feliz-
Irena dio media vuelta y caminó hacia afuera, Sakura no podía moverse, sus pies parecían no responderle, gritó
-IRENA-
Cayó de rodillas, miró como Irena desaparecía, de pronto sintió como la abrazaban, volteó a ver aquellos ojos violetas que miraban con dolor
-Senpai- la pequeña peli negra abrazó a Sakura ocultando su rostro en el espacio de su hombro y su cuello, Sakura la abrazó protectoramente
-Kaori ¿Qué haces? ¿Te sientes bien?-
-Estoy bien, mírame-
La joven tomó la mano de Sakura llevándola a su pecho para que pudiera sentir su latido. Sakura sonrió ligeramente, estaba sorprendida de eso, miró el rostro cansado y pálido de Kaori
-Senpai, tú prometiste que estarías conmigo siempre… Eres mi novia ¿no?-
Sakura abrió los ojos, eso era cierto, ella había hecho esa promesa y no pensaba romperla, miró hacia donde Irena se había ido y cerró los ojos… Tenía razón, ellas no podían tener nada, no cuando Sakura ya tenía a alguien en su vida, con cuidado se puso de pie y ayudó a su novia a levantarse, la abrazó y dio un tierno beso, acarició su mejilla
-Kaori, lo prometí... Tienes razón, lo prometí-
Kaori abrazó de vuelta a Sakura feliz por escuchar eso, Sakura, en cambio, miró hacía afuera y con tristeza susurró
-Se acabo para nosotras-
Y se soltó a llorar
-¡SAKURA! ¡ONEECHAN! ¿DÓNDE ESTÁS?-
Sakura abrió los ojos, se sorprendió de ya no ver nada ni a nadie, se abrazaba a si misma y entonces miró a Haruka frente a ella
-¿HARUKA?-
La pelirroja se arrodillo frente a su hermana y la abrazó
-¿Estás bien? ¿Por qué lloras?-
-¿De dónde saliste?-
-Te he estado buscando a ti y a papá ¿Por qué estás llorando?-
Sakura abrazó fuertemente a Haruka y fue cuando comprendió lo que había pasado, Sakura había tenido una ilusión también
-Hermana, no sé qué fue lo que viste pero sea lo que sea, no fue real-
-¿De qué hablas?-
-De alguna forma estamos teniendo alucinaciones, creo que intentan hacernos daño a través de nuestros miedos, un golpe demasiado bajo, atacar nuestros corazones es demasiado ruin-
-No fue real... Pero se sintió tan real-
-Lo sé, no sé cómo es que lograron crear eso pero nada fue real-
-Eso alivia, pero no me deja de doler-
-¿Qué viste?-
Sakura sintió su corazón quebrarse de nuevo, suspiró pesadamente, su hermana entrelazó su mano con la suya para animarla, finalmente la mayor habló, su voz triste
-A Kaori-
Haruka abrió los ojos sorprendida y tembló
-Acaso ella... Ella-
-No, ella estaba bien, bueno, como siempre, la vi a ella... Y también a Irena-
-¿A Irena?-
Sakura respiró profundamente para luego expulsar el aire, limpió una lagrima que resbaló por su mejilla, sin ver a su hermana dijo
-Haruka, me estoy enamorando de Irena, pero no puedo corresponderle-
-Puedes hacerlo, tú y yo sabemos que Kaori no es más que tu mejor amiga-
-Pero le prometí estar con ella, amarla, protegerla-
-¿Y lo haces?-
-Siempre procuro su bienestar-
-No me refiero a eso, sé que te desvives por ella para cuidarla, para que esté bien, para que sea feliz pero no la amas... Por más que te esfuerces y te fuerces a amarla sabes que no lo harás nunca porque no estás enamorada de ella. Es una tontería, tu relación con ella es algo que te aprisiona y lo sabes-
Haruka se sentía frustrada, llevaba mucho tiempo intentando convencer a su hermana de que ser la novia de esa chica era una terrible idea, ella había visto como su hermana era feliz con la joven Shutou, eso le alegraba el corazón porque sabían que juntas podrían ser felices, pero Sakura era una persona con un gran corazón, si ella decía que cumpliría su promesa con Kaori lo haría aunque eso le costara todo, aunque tuviera que sacrificar todo
-Quiero a Irena, pero no puedo estar con ella. No quiero dañar a Kaori-
-Pero si vas a dañarte a ti-
-Puedo soportarlo-
-SAKURA, IDIOTA, ACABAS DE LLORAR POR NO TENER A IRENA ¡JAMÁS TE HABIA VISTO ASÍ DE FELIZ POR ALGUIEN!-
La peli rosa abrió sus ojos sorprendida por escuchar eso, una sonrisa triste se dibujó en su rostro
-Algunas cosas simplemente no están destinadas a ser, no importa cuan felices nos hagan… Haruka, por favor, no me juzgues-
Haruka sabía que su hermana daba por terminado el tema. No quería lastimarla más "Debo hablar con Irena, claro, cuando estemos fuera de esto". Abrazó a Sakura y dio un tierno beso en su frente
-Jamás lo haría hermana, jamás lo haría-
Sakura respondió el abrazo y acarició la cabeza de su hermana
-Bueno, es momento de encontrar a papá. Si a ti te encontré así, no quiero ni pensar en lo que debe estar pasándole-
… … … … …
-¿Mi casa?-
La primera reacción de Haruki al ver el enorme edificio en el que vivía fue de confusión, hasta hace unos minutos ella estaba en una cueva oscura, en una isla maldita y tratando de sobrevivir, ahora estaba ahí, en casa "¿Acaso logramos salir de ahí? ¿Cómo?", Haruki miró todo a su alrededor, era un día nublado, probablemente llovería más tarde, sonrió, eso significaba pasar la tarde entera viendo películas, bebiendo chocolate y comiendo golosinas en compañía de sus tres personas favoritas. Apresuró el paso hacia el elevador, se sentía ansiosa, de alguna forma su corazón latía demasiado rápido, al llegar al último piso el elevador se abrió, corrió a su casa encontrando la puerta abierta "Ok, esto ya es raro", empujo la puerta para entrar y sintió un hueco enorme en su estomago
-¿QUÉ CARAJOS PASÓ?- su casa estaba vacía, ni un solo mueble, ni un rastro de su esposa o de sus hijas -¡ISUKE! ¡SAKURA! ¡HARUKA!-
Corrió hacia las habitaciones que estaban vacías también, no había un solo rastro de su familia, revisó cada habitación para encontrar alguna explicación, algún rastro de donde podían estar… Nada, no había nada. Fue a la cocina para poder tomar un poco de agua y lavar su rostro, dio un golpe al muro más cercano
-No creo que la mejor opción sea golpear las cosas. Mucho menos las que te han costado- Haruki sintió un escalofrío recorrer su espalda, cerró los ojos y giró hacia donde la voz provenía, lentamente abrió sus ojos, frunció el ceño al ver que sus sospechas eran ciertas
-Padre…- el alto y robusto hombre frente a ella le sonrío, su cabello y barba eran rojos al igual que los suyos, sus ojos cafés lucían cansados y apagados, posiblemente consecuencia de las largas jornadas de trabajo, Haruki tembló apretando sus puños
-Los Sagae no somos buenos para mantener una familia-
-HABLA POR TI, IDIOTA-
-Vaya, vaya, ese lenguaje no es tuyo… Mucha influencia ¿no crees hija?- el padre de Haruki se acercó a ella y puso una mano sobre el hombro de su hija quien se separó de él bruscamente
-NO ME LLAMES ASÍ Y NO ME TOQUES- amenazó al pelirrojo y lo miró con furia
-De acuerdo, de acuerdo- el hombre Sagae sonrió y sacó un cigarrillo ofreciéndole uno a su hija quien lo rechazó -Como quieras, hija-
Se quedaron un momento en un incómodo silencio, Haruki no dejaba de mirar a ese hombre que con los años se volvía un recuerdo borroso, el resentimiento que tenía hacia él era más grande de lo que le gustaba admitir… Lo odiaba, lo odiaba por haberlos dejado así, sin más. Simplemente un día fue a trabajar y no volvió, todos creían que ha papá le había pasado algo malo, su mayor temor era que papá hubiera muerto; la madre de Haruki era la única que sabía la verdad y se la confesó a su hija mayor "Tu padre nos dejó… No sé exactamente la razón, solo nos abandonó, no regresará"
Por años, Haruki intentó comprender la razón del abandono de su padre ¿los había dejado por otra mujer? ¿por una vida más sencilla? ¿Por qué también estaba enfermo? ¿Por qué ya no los amaba? ¿Cuál era la razón por la que los había dejado?
"Olvídalo, tu familia son solo tus hermanos, tu madre e Isuke" Isuke había dicho esa frase hacía muchos años para persuadir a Haruki de seguir buscando a su padre, cosa que hizo, pero ahora que lo tenía ahí en frente podía descubrir la verdadera razón
-¿Qué haces aquí?-
-Supe que esta era tu casa y quise venir a saludar pero… Creo que no llegué en buen momento- el pelirrojo extendió una hoja de papel a Haruki quien la tomó sin entender nada
Tomaste una decisión, espero que puedas vivir con eso
No fuimos suficiente para ti. Bien, no volverás a saber de nosotras
Me llevo a mis hijas, ellas no merecen la vida que vas a darles. No nos busques, ¡olvídanos! Tú no fuiste suficiente para nosotras
Hasta nunca
Isuke
Haruki se recargó en la pared y resbaló hasta el piso donde se sentó ¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho? ¿Por qué Isuke había decidido dejarla y llevarse todo?
-Como te dije, los Sagae no somos buenos para tener una familia… Tarde o temprano cometemos errores garrafales que destruyen todo a su paso-
-¿Leíste la nota?- el pelirrojo asintió
-Debo decir que estoy sorprendido de que estés casada con una mujer… Bueno, que estuvieras casada con una-
-SIGO CASADA CON ISUKE-SAMA-
-Entonces ¿Por qué no está ella aquí?- Haruki tragó saliva y comenzó a llorar, su padre se acercó y dio unas palmadas en su espalda
-¿Qué fue lo que hice?-
-Pudieron ser muchas cosas… La nota no dice mucho- sacando una pequeña licorera de su ropa la cual ofreció a su hija quien la rechazó, dio un gran trago y luego volvió a hablar con su hija -En verdad has crecido mucho, eras pequeña la ultima vez que te vi-
-Querrás decir que era pequeña cuando decidiste abandonarnos-
-¿Estás enojada conmigo?-
-¿Acaso tengo razón para no estarlo?-
-Vamos, Haruki. Tú hubieras hecho lo mismo que yo-
-No, yo no abandoné a mi familia. No abandoné a mamá cuando más lo necesitaba-
-Entonces supongo que intentar un homicidio y un suicidio fue un error- Haruki miró extrañada a ese hombre, frunció el ceño -Claro que sé lo que hiciste, fuiste a esa escuela de ricos, pero antes te dedicaste a matar personas por dinero… Supongo que Sakurako no lo sabe-
-¡NO PRONUNCIES EL NOMBRE DE MI MADRE!-
La pelirroja puso una navaja cerca del cuello de su padre, presionó el filo mirándolo con furia. Su padre sonrió cínicamente y apartó la cuchilla
-Entonces ella no lo sabe… ¿Qué le dijiste cuando comenzaste a ganar tanto dinero?-
-Mamá sabe sobre mi pasado, logré sacarla adelante y tenía dudas… Pero no fue mucho tiempo, además, estudié y mejoré… Hice muchas más cosas que tú-
-Y aun así, te dejaron- un nuevo trago a la licorera -Mira, las mujeres tienen miles de defectos… Creo que la única mujer buena que he conocido fue Sakurako… Aunque, obviamente, ella no se conformaba con la vida que llevábamos-
-Mamá te amaba… Ella sufrió mucho cuando nos abandonaste-
-Era demasiada presión la que tenía encima de mi… Tu madre tenía muchos planes para ambos, todo iba bien cuando comenzamos nuestra relación, éramos jóvenes y estábamos muy enamorados… El tiempo pasó, los hijos comenzaron a llegar, el dinero a escasear, no podía encontrar un mejor trabajo y para rematar Sakurako enfermó, no creas que no me dolió saber que ella estaba enferma, era un tratamiento muy caro, yo no podía pagarlo… La vida poco a poco dejó de importarme-
-No, tú preferiste hundirte en tu propia miseria, podías salir adelante, pudiste buscar otro trabajo, pedirme ayuda, pero no, decidiste tirarte al vicio y luego nos abandonaste-
-Fue una decisión sabia. Yo no podía mantenerlos-
-Yo pude haberte ayudado-
-Eras una niña… ¿Qué podías hacer?-
-Hice demasiadas cosas sin ti… Pero preferiste ser un cobarde y largarte-
-¿Cobarde? ¿Eso piensas de mi?-
-¿Acaso debo pensar otra cosa? Nos dejaste, nos abandonaste a nuestra suerte-
-Entiende, ustedes ya eran demasiados. Cada uno con necesidades diferentes y yo no soy de piedra. También tenía necesidades- Haruki iba a dar un puñetazo al rostro de su padre quien lo detuvo y comenzó a presionar con fuerza lastimándola un poco
-Eres un-
-Guarda tus palabras que, te guste o no, sigo siendo tu padre- dio una bofetada en su rostro y Haruki se calmó, aunque aún tenía respiración acelerada
-Entonces nos abandonaste solo para evadir tus responsabilidades-
-No, me fui porque ustedes merecían algo mejor, yo merecía algo mejor… Haruki, si yo me quedaba, cosas malas iban a pasar… Solo entiende eso, hija- el hombre Sagae iba a acariciar el rostro de su hija pero ella se alejó, poniéndose de pie lo encaró
-¿Qué haces aquí exactamente?-
-Ofrecerte una salida a esto- con calma el pelirrojo se puso de pie -Haruki, tenías una vida perfecta y la echaste a perder… No eres tan buena como crees-
-¿De qué hablas?-
-Juras amar a tu esposa ¿no? Mucho más de lo que ella te ama-
-No hables como si me conocieras-
-Te conozco, eres mi hija… Tu esposa no te dejaría a menos que le dieras un motivo ¿no?- de nuevo la cuchilla sobre el cuello de su padre
-Y tú dame un motivo para matarte de una vez- el pelirrojo Sagae no se veía asustado, simplemente sonrió
-Tu familia no fue suficiente para ti… Nos parecemos tanto hija- y sacando algo de su bolsillo se lo dio a Haruki -El encanto Sagae es como una maldición-
Haruki tomó lo que su padre le daba, era un papel que estaba doblado, en ese papel estaba pegadas diferentes fotos, lo único que tenían en común era a la pelirroja
-¿QUÉ ES ESTO?-
-Pues eres tú con una, dos, tres, cuatro, cinco mujeres diferentes… Vaya, hija, resultaste mejor que tu padre-
-NO, ESTO NO ES VERDAD- Haruki no podía creer lo que veía, era ella con distintas chicas, en situaciones bastante comprometedoras, ella no podía recordar nada de esto -ESTO DEBE SER MENTIRA-
-¿Podrías negar que eres tú? Observa bien- el pelirrojo se colocó atrás de su hija, puso ambas manos sobre sus hombros y habló en susurros a su oído -El cabello rojo, los ojos cobre, la sonrisa encantadora…-
-Soy yo…- los ojos de Haruki perdieron el color, lucían gris, apagados, sus recuerdos se nublaron, cambiaron por la influencia de ver esas imágenes y por el encanto de la niebla -Isuke me descubrió y por eso se fue-
-¡PAPÁ!- Haruka y Sakura gritaron desesperadas intentando detener a Haruki quien caminaba a paso lento hacia una pared llena de rocas afiladas donde podría lastimarse mucho, corrieron hacia papá e intentaron detenerla
-PAPÁ, POR FAVOR. DESPIERTA… SAKURA, TIENE LA MIRADA PERDIDA-
-Seguro la ilusión está haciendo su efecto. Sigue hablando con papá, podrías hacer que despierte, yo intentaré detenerla-
-Papi, soy yo, Haruka-
-¿Ha-Haruka?- Haruki no podía ver a nadie frente a ella, solo escuchaba la voz de su hija menor -¿Volviste?-
La pequeña Sagae miró a su hermana confundida quien hizo un gesto para que continuara conversando con su padre
-¿A qué te refieres, papá?-
-¿Viniste solo tú?-
-Yo también estoy aquí, papá-
-¡SAKURA!- Haruki de pronto se puso a la defensiva -TU MADRE TE MANDÓ ¿CIERTO?-
Las jóvenes Sagae miraron confundidas el repentino cambio de actitud de Haruki, Sakura se acercó a su hermana y susurró
-Intenta sacarle información a papá, voy a detenerla y alejarla de esas cosas antes de que se lastime-
-¡TE HABLÉ, SAKURA!-
-No, papá, vine a verte-
-¡MIENTES!- gracias a la agilidad que Sakura poseía logró esquivar el golpe que Haruki había lanzado
-¿QUÉ DIABLOS TE PASA, PAPÁ?-
-¿VIENES A PELEAR DE NUEVO? VEN ENTONCES-
-¡PAPÁ, NO!-
El potente grito de Haruka detuvo a Haruki quien llevó las manos a su cabeza, seguía sumergida en la ilusión pero ahora sus hijas estaban en ella, su padre ya no estaba pero su voz seguía en su cabeza
-Vamos, sabes que Sakura viene a pelear contigo. Ella y tú han peleado antes ¿no? Defendió a su madre de aquella ocasión en que tú te atreviste a golpearla-
-NO, NO, NO… YO NO LE HICE ESO A ISUKE-
-Lo hiciste…- un susurro y un nuevo recuerdo falso se incrustaba en la mente de Haruki, uno donde ella había peleado fuertemente con Isuke, no soportó y dio una bofetada que tiró a Isuke en el piso, Sakura se abalanzó sobre su propio padre y comenzaron a pelear -Lo hice-
-Haruka, las ilusiones se están apoderando de papá… Debemos hacer que despierte-
-¿Pero cómo?-
-Al parecer eres a la única a la que le hace caso… Yo la distraeré lo más que pueda para detenerla pero tú debes buscar la forma de sacarla de esa ilusión y Haruka… No importa si papá me hace daño, lo que importa es que ella no se lastime ¿de acuerdo?-
-¿Quieres que me quede con los brazos cruzados?-
-Papá debe confiar en ti… Yo estaré bien ¿de acuerdo?-
-SAKURA- gritó Haruki -DEJA A TU HERMANA EN PAZ. NO VAN A PONERLA EN MI CONTRA, YO NO SOY LA MALA AQUÍ-
-¿De qué hablas, papá?-
-Isuke es la mala aquí, ella jamás me amo, solo le interesó lo que le ofrecí, el dinero, el poder… Si yo no tuviera nada de eso, seguro no estaría conmigo-
-Papá, mamá te ama- Haruka se acercó lentamente a Haruki por órdenes de Sakura tenía la guardia arriba -Quiero ayudarte pero debo saber qué fue lo que hiciste-
-Haruka, mi princesa… Yo no quería hacerle nada a tu madre, solo fueron aventuras, nada serio, lo juro- la joven pelirroja miró a su hermana quien le hizo una seña de que continuara
-¿Qué le hiciste a mamá?-
-Ella se dio cuenta de que la engañé… Y fueron varias veces, me descubrió-
-No, tú no le harías eso a mamá- Sakura se acercó a Haruki -TÚ NO LE HARÍAS ESO A MAMÁ, PAPÁ, TODO ES UN ENGAÑO-
Pero las palabras que escuchó Haruki no fueron esas, lo que Haruki escuchó fue "TU LE HICISTE DAÑO A MAMÁ, PAGARAS POR TU ENGAÑO" y en lugar de ver que la peli rosa se acercaba de forma pacífica, vio cómo se acercaba con el puño para golpearla, así que lo que hizo fue atacar de vuelta a Sakura tirándola al suelo
-¡PAPÁ!- Haruka intentó detener a Haruki de golpear a Sakura quien rechazaba los golpes que la pelirroja lanzaba, sin embargo, la fuerza de Haruki era más
-HARUKA APURATE, PAPÁ ES MUY FUERTE- con habilidad, Sakura logró cambiar los papeles y ahora era ella quien estaba encima de Haruki tomándole las manos con fuerzas, forcejeando en el intento de zafarse -¡HARUKA! SIGUE HABLANDO CON PAPÁ-
-DEJA DE PONER A TU HERMANA EN MI CONTRA- Sakura no pudo hacer nada contra el puñetazo que Haruki le lanzaba, sintió un líquido caliente bajar de su ceja y un intenso ardor, Haruki había logrado darle un golpe en la ceja con el mango de su navaja
-¡SAKURA!-
-ESTOY BIEN, HAZ LO QUE TE DIGO, HARUKA-
Sakura y Haruki se pusieron de pie, la peli rosa se sentía un poco aturdida por el golpe pero siguió luchando con su padre, evitó lo mejor que pudo los golpes, ella no quería lastimarla, así que no dio ni un solo golpe, Sakura vio una oportunidad y tacleó a Haruki, ambas en el suelo siguieron forcejeando, Haruka se acercó
-Papá, tú no quieres hacer esto-
-DEJENME EN PAZ. USTEDES DECIDIERON IRSE, ABANDONARME PORQUE NO FUI SUFICIENTE PARA USTEDES-
-ERES TODO LO QUE NECESITAMOS, TÚ Y MAMÁ LO SON-
-SU MADRE ME ABANDONÓ- Haruki comenzó a llorar, Sakura dejó de forcejear con ella
-Papá, mamá te ama de verdad- Haruka habló con dulzura
-No, Haruka, tu madre me odia, yo le hice mucho daño-
-Tú serías incapaz de dañarla-
-Isuke merece a alguien que la ame… Y yo ya no la amo- Sakura y Haruka abrieron los ojos sorprendidas, de pronto Sakura sintió una patada en su estómago que la obligaba a quitarse de encima de Haruki, Haruka sintió como su papá la tomaba con fuerza de los brazos -ENTIENDE, HARUKA, NO FUI SUFICIENTE, ISUKE TAMPOCO LO FUE, POR ESO ME IRÉ-
Haruki acarició el rostro de su hija menor
-Te pareces tanto a Isuke- Haruka sonrió aliviada al saber cuál era la forma de regresar a su papá a la realidad
-Claro que me parezco a ella, papá- Sakura miró a su hermana sin entender nada
-¿QUÉ HACES, HARUKA?-
-Evitando que papá te de otra golpiza, idiota-
-¿IMITANDO A MAMÁ?-
-Cállate y déjame actuar- Haruka se separó de Haruki quien parecía no prestar atención a nada de lo que sus hijas decían
-Tienes razón, papá… No fuiste un buen padre- Haruki se detuvo y parpadeó un par de veces -No estuviste para nosotras, no jugaste lo suficiente, no te gustaba nada de nosotras… Es más, Sakura ni siquiera te agradaba-
-¡HEY!- Sakura iba a reclamar pero vio como Haruka le hacía una seña para que fuera a su lado, una vez junto a su hermana, miró como el color volvía poco a poco a los ojos de Haruki -Sigue así, Haruka, lo estás logrando-
-Te quejabas mucho de mamá, te quejabas de que era muy mandona, que no era muy cariñosa y demás cosas cursis… Bueno, te tengo una noticia, mamá piensa que lo mejor que puedes hacer es huir, abandonarnos… Mamá dice que tienes razón-
-¿Yo… tengo… la razón? No, Isuke nunca diría que yo tengo razón- las chicas Sagae miraron emocionadas como el color volvía a los ojos de Haruki quien llevó sus manos a su cabeza y cerró los ojos -¿Qué pasó?-
Sakura y Haruka abrazaron a Haruki tumbándola al piso, lloraron de emoción, sintieron un fuerte viento que las obligó a cerrar los ojos, al abrirlos estaban recostadas en un verde pasto fuera de esa cueva
-¡LO LOGRAMOS! ¡LO LOGRAMOS!- y emocionadas se abrazaron
La cabeza de Haruki daba vueltas, al darse cuenta de que se había dejado engañar muy fácil, sus ojos se llenaron de lagrimas y comenzó a llorar. Sakura y Haruka abrazaron a su padre, sintiendo como temblaba
-PERDONENME-
-Papá, no pidas perdón-
-YO AMO A SU MADRE, NO SÉ QUE PASÓ. USTEDES SABEN QUE YO SERÍA INCAPAZ DE- Haruka puso un dedo sobre la boca de Haruki para que ya no siguiera hablando
-Todo lo que pasó allí dentro fue una ilusión-
-Es como si tus miedos se volvieran realidad, se posesionan de ti y crees que esa es tu realidad- Sakura abrazó a Haruki y luego la miró directo a los ojos -Papá, sabemos que tú nunca le harías daño a mamá. Ambas se aman mucho-
Haruki acarició suavemente el rostro de la peli rosa, miró el moretón que comenzaba a formarse y la sangre que salía del golpe que la había dado
-Y tampoco eres culpable de esto-
-Hija, perdóname- la mayor Sagae abrazó a su hija quien le devolvió el abrazo y dijo tiernamente
-Papá, está bien. Solo yo tengo la fuerza para detenerte… Aunque creo que debemos entrenar más, aún me ganas-
-Bueno, he entrenado por más tiempo que tú… Pero hiciste un gran trabajo peleando, estoy orgullosa de ti y orgullosa de ti también, Haruka, supiste sacarme de esa ilusión, además, me cuidaron. Las amo, mis princesas-
-¡Papá!- Haruki repartió pequeños besos por los rostros de sus hijas quienes rieron ante el repentino ataque de ternura de su padre
-Bueno, estamos a salvo, será mejor buscar a los otros o esperarlos, pero en otra parte menos escondida-
Las tres Sagae comenzaron a caminar hacia un lugar con menos vegetación, lograron ver a lo lejos a otro pelirrojo
-¡NATSU!- gritaron el nombre del chico Azuma quien volteó al escuchar su nombre y al ver de quienes se trataba, corrió a su encuentro
-¡GRACIAS AL CIELO ESTÁN BIEN!- Natsu las abrazó verdaderamente feliz por ver que estaban a salvo -Bueno, no tan bien ¿Qué ocurrió, Sakura-san?-
-Un pequeño inconveniente, Natsu-kun… Supongo que tú también habrás peleado-
-Y de qué forma… Vengan, estamos en un lugar seguro, esperando a los demás-
Natsu conversaba con Haruki poniéndola al tanto de lo que estaba pasando, Haruka y Sakura escuchaban con atención y completaban algunas cosas por la experiencia que habían tenido. Todos llegaron a la conclusión de que aquellas ilusiones eran peligrosas, temían que alguien del grupo se hiciera un daño realmente grave
-El miedo es un enemigo poderoso, de igual forma los fantasmas que cada uno tenemos y no podemos dejar…- Haruki suspiró y sacudió cariñosamente el cabello del chico Azuma -Me alegra saber que están bien-
Sakura caminaba a paso lento, por una parte, estaba cansada por la pelea con Haruki, por otra parte, dolía recordar lo que había pasado en esa ilusión, dolía pensar en Kaori, pero dolía mucho más pensar en Irena
-¿Te duele mucho?-
-Solo me está costando recuperar el aire, eso es todo-
-Sabes a lo que me refiero, hermana-
-Haruka, por favor… No ahora- la pelirroja asintió y dio un tierno beso en la mejilla de su hermana, caminó hasta donde estaban los otros dos pelirrojos. Sakura caminaba cabizbaja, recordando lo que había pasado, no sabía que pasaba pero algo estaba claro ya: quería a Irena
-¡SAKURA!-
Fue el potente grito que la peli rosa escuchó y su corazón comenzó a latir como loco, levantó la vista, aquella chica de ojos ámbar que tanto quería corría hacia ella, Sakura respiró profundamente
"Tal vez no seas mi Irena y tal vez yo no sea tu Sakura"
-¡IRENA!-
"Pero quiero estar todo el tiempo posible contigo"
Sakura corrió también al encuentro de Irena, se detuvo y extendió los brazos para atrapar a la joven peli azul quien se lanzaba a los brazos de la mayor, Sakura la atrapó e Irena enredó sus piernas en la cintura de la chica Sagae y sus brazos alrededor de su cuello abrazándola
"Porque te quiero, Shutou Irena"
-¡SAKURA! ¡VOLVISTE!- Irena sonreía feliz y abrazó con más fuerza a Sakura
-Irena- el simple susurro del nombre de la peli azul llenó el corazón de Sakura de un cálido y dulce sentimiento
Ninguna de las dos rompió el abrazo, solo se separaron un poco para juntar sus frentes, querían sentirse, saber que la otra era real, que estaban ahí, sanas y salvas, Irena acarició las mejillas de Sakura quien limpió unas lágrimas que salían de esos hermosos ojos ámbar
-¿Por qué lloras, Irena-sama?-
-No son de tristeza, son de felicidad, estás aquí y mi corazón siente alivio-
La hermosa sonrisa de Irena contagio a Sakura quien sonrió de vuelta, acomodó aquel sedoso cabello azul
-Mi corazón también está aliviado, Irena-sama- la pequeña peli azul, tomó la mano de Sakura y la colocó sobre su propia mejilla, al mismo tiempo que Irena acariciaba con las yemas de sus dedos las heridas de la chica frente a ella
"Solo por este momento, permíteme ser tuya"
-¿Te duele?-
-Un poco- Irena entonces se acercó y dio un beso suave en la ceja de Sakura donde estaba la cortada
-Así ya no dolerá-
Sakura, sonrojada, sonrió, se acercó lentamente y depositó un suave beso cerca de la comisura de los labios de Irena quien se sonrojó al sentir ese beso "Eres tú"
-Tienes razón, ya no duele-
-Debemos curarte eso- quitando sus brazos del cuello de la peli rosa, bajó de un salto, tomó la mano de Sakura y corrieron hacía el riachuelo que había
… … … … … … … … …
-¡HARUKI!-
-¡Otoya, cálmate por favor!-
Haruki intentaba cortar el abrazo tan efusivo que Otoya le daba, sin embargo, no quería hacerlo, le alegraba tanto ver a sus compañeras a salvo
-Otoya, ya, suéltame-
-¡Qué aburrida eres, Haruki! Veo que Isuke te pegó algo de su forma de ser tan tsundere-
-Llevamos muchos años juntas, creo que algo debí aprender de ella ¿no crees?-
-Bueno, ni Azuma ni Kaminaga han aprendido algo de sus esposas-
Kouko y Tokaku miraron hacia Otoya frunciendo el ceño, Kouko simplemente rodó los ojos y se sentó en posición de flor de loto, Otoya, por otro lado, fue con Tokaku
-Azuma debería ser más alegre, en eso tienes razón, Takechi- Haruki se recargó sobre el tronco del árbol que estaba cerca de ella para observar mejor a sus compañeras
-Creo que Azuma necesitaría unas mil Haru para que tenga efecto sobre ella-
-O posiblemente estar mil años con Haru… Porque apenas van veinte y no se ve un cambio en Azuma-
Tokaku cerró los ojos, pretendiendo que no escuchaba nada pero era imposible, Haruki y Otoya eran demasiado ruidosas para ella
-O tal vez, lo que Azuma necesita es volver a nacer para cambiar-
-¿Crees que el mundo soportaría a otra Azuma Tokaku?-
-Si saben que las estoy escuchando ¿verdad?- Tokaku rechinó los dientes y apretó los puños
-¿Por qué otra razón lo diríamos, Tokaku-chan?- Otoya sacudió el cabello azul de Tokaku quien instintivamente cerró su puño pero lo bajó de inmediato
Sus compañeras estaban equivocadas, Tokaku si había cambiado gracias a la influencia de Haru, desde que estaba con ella, un poco de la bondad de su esposa fue inundando a su persona. Tokaku aprendió a preocuparse por los demás, a mostrar un poco de bondad, dio una media sonrisa de lado
-Me alegra que salieran de ahí, Sagae… ¿Tus hijas están bien?-
Haruki miró sorprendida a Tokaku e intercambió miradas con Otoya quien también lucía sorprendida, Haruki suspiró pesadamente al recordar lo que había pasado, se limitó a responder
-Si, ellas fueron quienes me salvaron-
-Nuestros hijos se han vuelto mucho más fuertes- Tokaku se echó sobre la hierba recostándose miró el cielo
-Pero ¿a qué costo?- Haruki se cruzó de brazos al escuchar las palabras de Kouko quien dijo con algo de tristeza -Quien más me preocupa es el hijo de Namatame, es apenas un niño ¿Cuánto daño puede generarle toda esta situación?-
-Tiene el espíritu de un dragón, él saldrá ileso-
-Espero que no te equivoques, Tokaku… Espero que no- dijo Otoya en un suspiro
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El eco que producían los pasos de Isuke llenaban todo el ambiente, la peli rosa caminaba sin miedo, sin dudas, la oscuridad no le aterraba, sin embargo, no podía dejar de sentirse preocupada por lo que pudiera encontrar o no
"¿Y si esto es solo un callejón sin salida?"
Isuke había adoptado una posición de defensa, una de sus navajas al frente de ella para protegerse en caso de algún ataque sorpresa, sintió de pronto como su muñeca comenzaba a temblar, se detuvo y dio un ligero masaje a su mano
"¡Qué idiota e infantil soy!"
Se reprochaba mentalmente. No iba a aceptarlo pero esa situación la hacía sentir incómoda, estar tanto tiempo sola con sus pensamientos casi siempre resultaba mal, Isuke tendía a pensar muchas cosas, o más bien, recordarlas. Las había reprimido por tanto tiempo que eventualmente salían, como si se acumularan y explotaran en los peores momentos, en sus momentos más vulnerables… Isuke deseaba poder dejar eso atrás, olvidarlo de una vez y para siempre, pero sabía que eso era imposible, lo único que podía hacer era reconciliarse con su pasado, pero eso era algo que ella no quería
Siempre que Inukai Isuke pensaba en su niñez la embargaba un sentimiento de profundo asco y dolor… Odiaba a su pequeña figura, recordarla le producía una sensación de lastima y autocompasión, eso era algo que Isuke no podía permitirse sentir. Ella había decidido que su vida comenzaba en el momento en que Eisuke la había rescatado… Incluso se permitió olvidar al niño peli rosa que vivía con ella
No. Isuke no le diría a esa figura casi fantasmal hermano. Ese niño no era su hermano, era un fantasma más, un recuerdo doloroso que quería olvidar, para Isuke ese niño representaba una posibilidad ¿Qué hubiera pasado SI mamá hubiera llegado antes? ¿Habría tenido a ese compañero? ¿Él habría sido el asesino heredero? ¿Serían tan buenos hermanos como sus hijas?
Se detuvo abruptamente. Eso era justamente lo que Isuke odiaba, las posibilidades, las infinitas posibilidades y escenarios que su mente creaba alrededor de sus recuerdos dolorosos… Porque aunque Inukai Isuke quisiera no darle nombre a ese niño sabía perfectamente quien era y le dolía pensar en lo que pudo haber pasado si él siguiera ahí con ella. Suspiró cansada y siguió caminando
"Ya cálmate, Isuke"
Una tenue luz llamó su atención, se encontraba algo lejos de donde ella estaba, aceleró el paso creyendo que había encontrado una salida, se llevó una sorpresa cuando, al llegar, lo que había eran unos escalones hacia abajo "Ni siquiera sabía que esta cosa tenía un sótano". Isuke dudaba sobre si debía bajar o debía regresar por donde vino, miró hacia atrás, no había nada, completa oscuridad, decidió arriesgarse y bajó los escalones, conforme iba bajando la luz se hacía más intensa al igual que un desagradable olor
-¡QUE ASCO!-
De nuevo los recuerdos de Isuke comenzaron a salir, abrió los ojos sorprendida, corrió subiendo las escaleras chocando con una puerta
-DEBO SALIR ¡DEBO SALIR!-
Gritaba con desesperación la peli rosa al mismo tiempo que golpeaba aquella puerta para poder salir. Isuke reconoció el lugar donde estaba, era el agujero donde había pasado sus primeros años de infancia
Estaba aterrada. Sus ojos comenzaban a arder y de ellos caían lágrimas, sus manos comenzaron a doler por los golpes propinados a esa pesada puerta. Isuke se rindió y suspiró pesadamente, debía atravesar ese lugar para salir, se abrazó a sí misma en un intento por calmarse
-Tú puedes, Isuke. Tú puedes- limpió con rudeza sus lágrimas y se puso de pie, empuñó sus cuchillas de nuevo y bajo con paso firme
Si, ese lugar era asqueroso, justo como lo recordaba. No, no era como lo recordaba, ese lugar era aún más decente de lo que fue en realidad esa pocilga. Isuke observó a detalle todo a su alrededor, la pila de cartones en un rincón, las ratas hurgando en la basura, chillando cuando encontraban algo, las cucarachas y moscas que andaban libre por el lugar y al fondo observó el colchón que servía como cama para las dos personas que la habían engendrado, cerró los ojos y lentamente giró hacia la izquierda, encontrando el rincón lleno de papel periódico y algunas frazadas, se acercó de forma inconsciente y observó unos camisones viejos tirados ahí, se puso en cuclillas tomando uno, esa no era una tela suave, era rasposa, rígida, pero abrigaba bien del frío, era muy grande, debía serlo para que rindiera los años de crecimiento, era de un color café, desgastado y lleno de mugre, vio que había uno de color gris y frunció el ceño
Isuke se puso de pie con el viejo camisón aun en su mano, por alguna extraña razón, ese camisón no apestaba como todo ahí, tenía un muy suave olor a bebé, Isuke reconoció ese aroma como propio, volteó para buscar una puerta y encontró un espejo justo a la mitad de ese cuartucho, extrañada fue hasta el
-Jamás tuvimos espejos-
-Tienes razón, niña-
Isuke se paralizó al escuchar esa voz que había olvidado pero no del todo, creía que la había olvidado pero no, solo la había mandado al cementerio de sus recuerdos y solo bastaba un chispazo para recordar todo de golpe
-¿QUIÉN ERES TÚ?-
-¿Cómo que quien soy? Niña insolente, no le hables así a tu padre-
-TÚ NO ERES MI PADRE- Isuke lanzó un golpe hacia ese sujeto sucio y descuidado que, para su desgracia, compartía el mismo color de cabello, el golpe fue detenido y aquel hombre apretó su puño que comenzó a doler por la fuerza ejercida sobre el, Isuke recordó ese dolor… Un dolor que la había marcado en sus primeros años de infancia
-No eres más que basura… ¿Cuál era tu nombre?-
-No tuve un nombre, nunca me dieron uno, ni a mí ni a él-
-Pero les decían de una forma… ¿Cómo era? ¿Ichigo?-
Y bastó la simple mención de ese nombre para quebrar a Isuke… Si, las personas que le dieron la vida no quisieron darle nada más, ni cariño, ni amor, ni respeto, si no podían darle eso, mucho menos un nombre, para ellos Isuke y su hermanito equivalían a nada, incluso la basura era más valiosa que ellos, sin embargo, les eran útiles por la lástima que podían causar. En el barrio donde vivían, los pocos ratos en que podían ser libres, los niños del barrio les llamaban "Ichigo" por el peculiar color de su cabello que les recordaban a los dulces de fresa
-¡NO TE ATREVAS A PRONUNCIAR ESE NOMBRE!-
Isuke no iba a aceptarlo nunca, pero, a pesar de todo y después de tantos años, intentó por todos los medios odiar a su hermano, odiarlo para así olvidarlo y que su recuerdo no le doliera como le dolía cada día que no estaba ahí con ella… Si tan solo mamá hubiera llegado antes… Siempre se repetía eso… Con más frecuencia cuando era niña, pues, al principio, le costó asimilar el cambio drástico de vida que tuvo cuando Eisuke la salvó. Despertaba en las madrugadas buscando aquella pequeña mano que sostenía la suya, se asustaba al no reconocer el lugar y gritaba, rápidamente llegaba aquel hermoso hombre y la abrazaba
"¿Qué ocurre, Isuke? ¿Tuviste una pesadilla? ¿Quieres que duerma aquí contigo?"
Isuke se asustó por la rapidez con la que había adoptado ese nuevo nombre, pero se sintió feliz porque al fin tenía algo que le pertenecía. Sin embargo, no podía dejar de sentirse egoísta por ser solo ella quien gozara de eso
Con los años, Isuke comprendió que mamá se sentía igual de dolida que ella por no haber llegado antes, pero le dio la vida que le pudo dar también a él…
Si, él. Isuke se negaba a llamarlo por el único nombre que le conoció, porque eso significaría aceptar que ella también tuvo ese nombre y, por lo tanto, era igual que él: un fantasmal recuerdo, uno que odiaba
Con un fuerte grito de odio dio el primer navajazo al hombre frente a ella, pero solo logró desgarrar su ropa, como aun tenía el puño de Isuke entre sus manos, aquel hombre peli rosado comenzó a apretarlo con mucha más fuerza provocando un grito de dolor en esa poderosa mujer que ahora se veía como una indefensa criatura, con rapidez la soltó solo para tomarla del brazo apretándolo
-¡SUELTAME, MALDITO BASTARDO!- y como respuesta, Isuke obtuvo una fuerte bofetada que logró tirarla al suelo
Más recuerdos comenzaron a fluir… Golpes que no cesaban, primero con las manos, luego con una cuerda y por último con lo que estuviera más a la mano, podía ser un cigarrillo, podía ser un pedazo de madera, podía ser cualquier cosa que infringiera dolor… Sus heridas sangrando, siendo curadas a escondidas y fuera de ese lugar por las torpes y pequeñas manos de su hermano, palabras de consuelo y agradecimiento por haberlo salvado, por haber robado un poco del dinero de la venta que habían hecho para comprar un poco de pan y leche para alimentarse… Isuke intentando dormir a pesar del dolor o la fiebre, llorando en silencio para no volver a recibir una reprimenda
-No intentes levantarte, sabes que será peor para ti- Isuke no lo escuchó, se puso de pie y limpió la sangre que salía de su boca
-Intenta detenerme esta vez. Sobreviví una vez, puedo hacerlo las veces que sean necesarias. Tú no vas a volver a abusar de mí, ni de nadie más, porque acabaré contigo-
-¿Cómo estas tan segura de eso?-
-Porque te odio aún más de lo que tú me odiaste a mi- Isuke caminó con paso decidido hacia ese hombre quien la miraba con una sonrisa burlona
-Ven con papá-
Ambos comenzaron a pelear, un intercambio de golpes demasiado parejo. A Isuke la movía el odio y el dolor, el rencor que había en su corazón era más grande que su propia fuerza, sin embargo, parecía que por cada golpe que ella conectaba, ese hombre descuidado le devolvía otro con el doble de fuerza, no sabía de donde demonios sacaba tanta energía, siempre lo recordaba borracho, intentando mantenerse en pie, recostado en el futón esperando por algo, casi siempre con su mujer, mientras ella y el pequeño peli rosa salían a buscar dinero o comida para sobrevivir
A Isuke los golpes le dolían pero no tanto como recordar todo lo que había vivido, cada aroma, cada objeto, incluso los propios golpes, desenterraban lo malditos recuerdos que Isuke no podía borrar para siempre. Ambos dieron un impacto en sus rostros que los obligó a darse una tregua, agitados, intentaban jalar aire, Isuke podía saborear su sangre en la boca, escupió a un lado y limpió su boca
-¿Cansada?- ese hombre le sonrió burlonamente a Isuke acrecentando su ira
-Voy a terminar contigo, voy a borrar esa asquerosa sonrisa de tu rostro- Isuke corrió y dio una patada al peli rosa directo en el estómago logrando derribarlo, con suficiencia, la mujer Inukai fue a verlo, lo tomó del cuello de la playera levantándolo un poco -Haré algo que debí hacer hace mucho tiempo-
-Yo también- el peli rosa dio un cabezazo a Isuke derribándola, incorporándose fue y la pateo. Había sido un golpe muy doloroso que logró hacer gritar a Isuke -¿Duele?-
-¡DEJAME!- la voz de Isuke sonaba desesperada, temerosa, indefensa… Era un grito que nunca se había permitido exclamar, no después de que había sido rescatada
Ese sucio hombre tomó con fuerza a Isuke del cabello obligándola a levantarse, de nuevo el grito de dolor se hizo presente, comenzó a llorar
-¡SUELTAME! ¡DEJAME!- comenzó a lanzar manotazos al aire… Como cuando era niña
Si…
Todo se hacía nítido… Ese dolor era algo que ya había vivido, sabía lo que pasaría a continuación, la arrastraría sin soltar su cabello, a ese imbécil no le importaría su dolor y la golpearía hasta cansarse
-¡NO! ¡NO VAS A HACERME ESO DE NUEVO!- la voz de Isuke sonaba infantil, el propio eco de su voz la hizo sentir como una niña de nuevo. Ese sujeto la arrastró hasta ponerla frente al espejo
-Mírate- tomó su rostro con fuerza obligándola a verse -¡MÍRATE!-
Isuke abrió los ojos y se observó con el cabello y rostro sucios, la ropa vieja y rota por varios lados, su versión adulta era idéntica a como se recordaba de niña
-¡NO! ¡NO! ¡NO!- de nuevo ese grito desgarrador y las lágrimas salieron con más fuerza
-Si, eres tú… Pudiste sernos de mucha ayuda con ese cuerpo que desarrollaste, pudiste conseguir mucho más dinero-
-¡SUELTAME!- los manotazos se hicieron más violentos, pero no daban en su objetivo
-No- tomando las muñecas de Isuke, ese hombre la sacudió fuertemente -Eres mía ¿entiendes? Todo lo que has tenido no existe, es una fantasía, es un sueño, acabas de despertar y esta es tu realidad- la ilusión comenzaba a cobrar efecto, los ojos de Isuke se volvieron grises y se apagaron
-¡NO! ¡ODIO ESTO!- Isuke comenzó a golpear el espejo frente a ella, sus nudillos comenzaron a sangrar pero no le importó
-Eres basura, fuiste basura y serás siempre escoria… No mereces nada en esta vida- aquella voz carrasposa se escuchó como un susurro en su oído
-¡CALLATE!- Isuke seguía golpeando el espejo, el dolor era lo de menos, lo que ella quería era destruir esa imagen de ella, la imagen de sus recuerdos antes de Eisuke
Cuando logró romper el primer espejo, de inmediato salió otro, esta vez, con su imagen de 19 años, cuando había entrado a Myojo, pero de igual forma se veía apagada, descuidada, sucia, su reflejo se acercó y posó su mano, Isuke imitó el movimiento y juntó su mano con la de su reflejo, sus recuerdos comenzaron a borrarse siendo reemplazados por unos falsos, donde ella seguía en las calles buscando algo que comer, donde era presa de las miradas de los sucios hombres de su barrio, de los insultos y golpes cada vez peores de ese hombre peli rosa, un recuerdo donde Ichigo tampoco estaba para hacerle compañía… Una vida donde estaba completamente sola y vulnerable
-Esa es tú vida-
-¡NO! ¡NO PUEDE SER!- Eisuke no estaba, Haruki no estaba, su vida perfecta había desaparecido y había sido reemplazada por fantasmas dolorosos -¡NO ES VERDAD!-
Isuke repitió de nuevo los golpes, el dolor que experimentaba ya no le importaba, nada le dolía más que verse ahí, vulnerable, sola, sufriendo, quería borrar esa imagen, DEBÍA borrar esa imagen que solo la hacía llorar…
Isuke estaba llorando como jamás en su vida lo había hecho
-¡BASTA! NO QUIERO SEGUIR CON ESTO- un último golpe y de nuevo el cristal se rompía
-Pero si ya has terminado… ¿o no, Ichigo?- y el ultimo reflejo mostraba a esa pequeña e indefensa niña. Temblaba y sus ojos miraban con temor, Isuke se dejó caer de rodillas y miró su pequeño reflejo -Ésta eres tú-
-I… I… I…- la peli rosa estaba confundida ¿Qué nombre debía pronunciar? ¿Isuke o Ichigo? Se acercó a su pequeño reflejo y de nuevo juntó sus manos…
Los recuerdos fluyeron con más fuerza e Isuke ya no intentó detenerlos…
… … …
Los gritos de dolor habían llamado la atención de Suzu quien se desesperaba por no poder encontrar a Isuke, si ella estuvo a punto de morir, esos gritos daban la impresión de que la estaban torturando
"Resiste solo un poco más, Isuke. Por favor"
Era la súplica desesperada que Suzu lanzaba, corría por los pasillos tenuemente iluminados, se detuvo solo un momento para tomar aire y miró unas escaleras que bajaban
"Ahí"
Y fue hasta ellas, al pisar el primer escalón, una fuerte luz blanca casi la ciega, bajó los escalones y tuvo que ahogar un grito de horror al ver a Isuke sangrando, llorando y gritando, golpeando hacia un espejo. Corrió hacia ella
-¡SANTO DIOS, ISUKE! ¿QUÉ PASA?-
Pudo notar la mirada gris de Isuke y supo que estaba bajo una ilusión, debía sacarla de ahí pronto o podía lastimarse o, peor aún, matarse. Porque Isuke tenía una cuchilla que apuntaba hacia su pecho, en cuanto terminara de quebrar ese espejo sería el fin. Suzu intentó detener sus puños pero una fuerza sobrehumana poseía a Isuke, intentó moverla pero Isuke gritó y regresó a golpear ese espejo
-¡NO DEJARÉ QUE ME LLEVES, MALDITO! ¡SUELTAME!-
Suzu no sabía a quien le hablaba pero seguramente era alguien malo para su compañera. Debía encontrar la forma de llegar a Isuke, entonces sonrió
-Haruki-
Debía hacerse pasar por ella, con cuidado la tomó de la cintura y la abrazó, susurró a su oído
-Isuke-sama ¿Puedes escucharme?- parecía que estaba funcionando pues al terminar esa frase, la peli rosa se detuvo abruptamente
-¿Quién es?-
-Tú sabes quién soy yo, Isuke-sama-
Isuke relajó los puños, miró con cuidado al espejo y el reflejo mostraba ahora una figura borrosa que se acercaba a la pequeña Isuke y la abrazaba, comenzó a acariciar su cabello
-¿Vas a hacerme daño?- la voz de Isuke temblaba, estaba llena de miedo, Suzu se enterneció al ver por primera vez la vulnerabilidad de su compañera, la abrazo y tiernamente habló
-No, nunca te haría daño ¿Sabes por qué?- Isuke negó con la cabeza -Porque te amo-
-¿Me amas?-
-Si, te amo-
La voz que Isuke escuchaba no era la de Suzu, sino de la persona que más amaba en el mundo, la que casi estuvo a punto de olvidar, sin embargo, no podía ponerle nombre o rostro a esa voz que hacía su corazón latir de alegría
-Yo te conozco ¿verdad?-
-Si, nos conocemos bien-
Como Isuke ya no forcejeaba, Suzu aprovechó el momento para apartarla de ese espejo y del peligro latente que era, la giró para verla frente a frente, Isuke no notó eso pues ella seguía viendo su infantil reflejo como si estuviera aun frente al espejo
-¿En verdad me amas?-
-Mas que a mi vida, Isuke-sama-
-¿Cómo me llamaste?-
-Isuke-sama-
-Isuke… Ese es mi nombre ¿verdad?-
-Y es hermoso, como tú-
-¿Yo soy hermosa?-
-Si, lo eres-
Para Isuke, aquella figura iba volviéndose más nítida conforme hablaba, incluso su voz era más clara, su infantil figura, sintió la necesidad de abrazar a la persona frente a ella, lo cual hizo y fue imitada por la Isuke real. Suzu respondió el abrazo y acarició tiernamente el cabello rosa
-Mi Isuke…-
-¿Quién eres?-
-Mírame- Suzu tomó delicadamente el rostro de Isuke y lo elevó para que la viera, los ojos de Isuke comenzaron a aclararse, la imagen se volvió nítida y entonces miró a esa figura frente a ella, esa sonrisa que tanto amaba
-¡HARUKI!- y la abrazó con fuerza, aferrándose a ella -NO ME DEJES-
-Nunca te dejaré, Isuke-
Sin más, Isuke besó a Haruki… Por desgracia, eso seguía siendo una ilusión y a quien había besado en realidad había sido a Suzu quien se sorprendió pero no hizo nada por apartar a Isuke quien al romper ese beso había roto también con la ilusión. Parpadeó un par de veces para enfocar mejor su visión, sorprendida miró a Suzu demasiado cerca de ella, sonrojada y avergonzada por la proximidad que tenían se separó un poco y dijo con desesperación
-¿QUÉ PASÓ? ¿POR QUÉ ESTÁS TAN CERCA DE MI? ¿POR QUÉ NOS ESTAMOS ABRAZANDO? ¡DIME QUE NO TE BESÉ, OBACHAN!- Suzu abrazó feliz a la mujer frente a ella sintiéndose aliviada de que aquella ilusión se hubiera roto
-ISUKE ¡QUE GUSTO QUE VOLVISTE!-
La peli rosa correspondió el abrazo y miró a su alrededor, aquella pocilga de sus recuerdos había desaparecido, solo era un enorme cuarto de color blanco, incluso su ropa era la que estaba usando en su estadía en ese maldito lugar, miró sus manos ensangrentadas, su cuerpo dolía y seguro había sangre en su rostro, se separó de Suzu y fue hacia el espejo roto, lo miró con desprecio
-¿Qué fue lo que pasó, obachan? Y quiero la verdad- notó sus ojos rojos por el llanto, las heridas que tenían sangre y la cuchilla que estaba pendiendo de un par de golpe para atacarla
-De alguna forma logramos materializar nuestros recuerdos más dolorosos, los fantasmas que hemos creado a lo largo de nuestra vida… Nosotros les hemos dado el poder para destruirnos, Isuke-
-Ya veo… Fue más que una ilusión ¿no?- Isuke volteó a ver a Suzu quien asintió
Sin más, Isuke quebró la cuchilla que salía del espejo, tomándola con ambas manos la rompió, hizo una mueca de dolor pero suspiró aliviada, arrojó los pedazos lo más lejos que pudo
-Y yo decido hoy que esos recuerdos no volverán a dañarme- la peli rosa caminó hasta su compañera y le ayudó a ponerse de pie, la miró directo a los ojos -Suzu… ¿Podemos ser libres de esos recuerdos?-
-Siempre podemos estar en paz con nuestro dolor, Isuke- Suzu tomó tierna y cuidadosamente las manos de Isuke y le sonrió de la misma forma, la peli rosa asintió y sin soltar la mano de Suzu comenzó a caminar
-Vámonos-
Subieron las escaleras para reincorporarse al pasillo, Suzu miró una puerta que se iluminaba "Seguro debemos ir allí", comenzó a caminar lentamente, Isuke se notaba débil, no sabía si era por el esfuerzo físico o por el mental, pero era claro que su compañera no estaba bien así que no debía forzarla. Caminaron en silencio por un buen rato hasta que Isuke habló
-Suzu, paremos… Por favor- la peli azul obedeció y ayudó a Isuke a sentarse, recargó su espalda contra la pared y cerró los ojos, Suzu se sentó a su lado. De nuevo estuvieron en silencio un largo rato, hasta que de la nada Isuke dijo
-Ichigo-
-¿huh?-
-Ichigo… Ese era mi nombre… Y el de mi hermano- Isuke comenzó a llorar otra vez de forma desconsolada, Suzu pasó su brazo sobre sus hombros para atraerla y acurrucarla para que no se sintiera sola
-Isuke, no es necesario que-
-¡SI! ¡SI ES NECESARIO! HE ESTADO EVITANDO HABLAR DE ESO POR MUCHO TIEMPO QUE ESTUVO A PUNTO DE MATARME HACE TAN SOLO UNOS MOMENTOS- Isuke limpió sus lágrimas y continuo más tranquila -Creo que debo sacarlo… Estar ahí desbloqueó todos mis recuerdos y nunca he hablado de eso con nadie… Ni siquiera Haruki lo sabe-
-¿Por qué no?-
-Porque a esa idiota no le importó nada de mi pasado porque sabía que era doloroso, ella me dijo que borraría todo el dolor con amor… Y eso es lo que ha hecho desde que nos conocimos, pero no puedo seguir negando el pasado… Creo que quiero estar en paz con eso y no odiarme por lo que viví-
-Entonces, si quieres hablar sobre eso, te escucho- Isuke levantó la mirada solo para encontrarse con la tierna sonrisa de Suzu, sonrojándose por eso, carraspeó la garganta y sintiendo aquel abrazo tan maternal, se dejó acurrucar y comenzó a hablar
-Ichigo era el nombre con el que nos conocían en el barrio. Mi hermano era un niño peli rosa menor que yo…-
Conforme Isuke iba relatando lo que había vivido, sentía como si una enorme carga se fuera desprendiendo de ella, incluso, sintió que el recuerdo de Ichigo ya no dolía tanto, al contrario, comprendió que lo extrañaba, ya no lo odiaba, ahora solo lo recordaría con cariño. Isuke comenzaba a sentirse en paz consigo misma, más libre y agradecida con su vida… Su pasado era doloroso pero su presente era perfecto
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Akira, Natsu y Haruka conversaban de cosas sin sentido, intentando hacerse reír para pasar el trago amargo de haber estado dentro de esa cueva. Ninguno tenía intención de hablar sobre lo que había pasado, al menos no por ahora, respetaban la decisión del otro para no hablar del tema, además, no querían lastimarlo más si es que algo malo había pasado ahí adentro
-¿En serio anduviste en patineta por la escuela, Natsu-san?- Haruka miraba sorprendida al chico Azuma
-En mi defensa, me retaron, tenía 10 años y mi mamá era maestra de esa escuela, así que me sentí protegido-
-De todas las personas de este lugar, del único que no hubiera esperado una travesura así, definitivamente eras tú- el pelirrojo rascó su nuca, ligeramente avergonzado
-Tengo cara de niño bueno ¿eh?-
-Bastante… Incluso eso es algo que hace Seiki niichan- ante la mención del peli purpura, Natsu bajó la mirada y suspiró
-Ha pasado mucho tiempo desde que la última familia salió- Natsu cambió drásticamente la conversación, incluso su voz sonaba seria -La posición de la sombra es cada vez más alargada y tenue… Creo que sería una buena idea hacer un rondín para buscar ya sea a Hattori y Hikari o a Ryu-
-Buena idea. Podemos ir nosotros tres- sugirió Haruka, los chicos la miraron extrañada -Bueno, mi hermana se ha perdido con Irena, digamos que seguro podrían ver a alguien si han ido a caminar por ahí 3 y Seiki, bueno, no tengo idea de dónde estará-
-Seguramente ese tonto también está explorando… Entonces vayamos-
Los tres jóvenes avisaron a sus madres que irían a explorar, les pidieron cuidado y ellas hicieron lo mismo, a excepción de Haruki y Otoya quienes se quedaron en el mismo punto por si regresaban, también era un buen momento para descansar y recuperarse
-¡NAMATAME-SAMA! ¡RYU!-
-¡HIKARI! ¡BANBA-SAMA!-
-¡HATTORI! ¡BANBA-SAMA!-
El eco de las voces de esos chicos se podía escuchar potente en todos lados, eso llamó la atención de Seiki quien se encontraba recostado sobre la rama de un frondoso árbol, observó a Haruka y sonrió tranquilo, decidió bajar para sorprenderla. Caminó con sigilo y entonces la abrazó por la cintura cargándola, provocando un grito de terror en la pelirroja
-Soy yo, niña bonita-
-¡SEIKI!- una vez que estuvo en el suelo, Haruka se separó y dio unos cuantos manotazos para luego abrazar a Seiki quien reía -¡CASI ME MATAS DE UN SUSTO!-
-A mi también me da gusto que estés bien, Haruka- el peli púrpura abrazó cariñosamente a la chica Sagae
-¿QUÉ OCURRE?- Natsu y Akira llegaron corriendo para auxiliar a Haruka quien se sonrojó separándose rápidamente
-¡N-NADA! EL TONTO DE SEIKI ME ASUSTÓ-
Seiki reía por lo bajo, Natsu miró aquella escena y suspiró pesadamente
-Bien, ya que Takechi-san está aquí, será mejor que te acompañe, Haruka-san. Así recorreremos más terreno-
Akira miró a su hermano quien bajó la mirada y tomó delicadamente el brazo de Haruka. Con su gruesa voz dijo
-Ya lo escuchaste, Haruka. Vamos- la pelirroja miró de reojo a Natsu quien se veía sumamente triste pero aún conservaba una sonrisa en su rostro "Lo siento, Natsu"
-¿Vamos, Akira-san?- el castaño iba a protestar que sería mejor que fuera con su hermano pero Natsu ya se había alejado
-¿Estás bien?-
-Si, claro ¿Por qué no habría de estarlo?- dijo Natsu intentando no llorar
Akira iba a insistir en el tema pero decidió callarse, lo único que hizo fue detener a Natsu y darle un cálido abrazo. Esta acción hizo temblar al pelirrojo Azuma quien correspondió el abrazo
-¿Mejor?-
-Gracias, Akira-san- separándose, Natsu limpió unas cuantas lagrimas que se habían escapado -Será mejor que caminemos-
… … … …
-¿Qué pasó?-
-¿huh? ¿De qué hablas, hermosa?-
-¿Por qué la prisa por alejarte de Natsu? Además, no creas que no sentí como temblabas al verlo-
Seiki se detuvo abruptamente y abrió los ojos, sorprendido, levantó los hombros y respiró profundamente
-No sé a qué te refieres, Haruka. Yo solo quiero pasar tiempo contigo ¿eso es un crimen?- Seiki sonrió de esa forma encantadora y seductora que siempre le funcionaba para persuadir a alguien
-No, no lo es 3 pero ambos sabemos que esa no es la verdadera razón del por qué estamos los dos solos- Haruka tomó el brazo de Seiki quien se sorprendió de la sagacidad de la pelirroja, siguieron caminando hasta que
-¡AYUDENME!-
Ambos jóvenes se detuvieron al escuchar ese infantil grito, intercambiaron miradas
-¿Escuchaste?-
-¡AYUDENME!-
-ES RYU-
Y echaron a correr hacía donde había escuchado esa voz
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-Muy bien, capitán, dígame si estamos siguiendo bien la ruta-
-Siga adelante, capitán, creo que he visto una isla a lo lejos, solo tenga cuidado con los tiburones-
Ryu iba sobre la espalda de Chitaru, la pelirroja sabía que su hijo tenía miedo de lo que estaba pasando, presionándolo no conseguiría nada, después de todo solo era un niño, debía jugar no arriesgar su vida; Chitaru se sentía culpable de exponer a Ryu, si tan solo su vida hubiera sido diferente, tal vez su pequeño león no estaría en una situación tan extrema, por eso intentaba que él no pensara en eso
-Capitán, capitán ¿Eso es una luz?-
Chitaru miró hacia donde Ryu le señalaba
-Si... Lo es, aunque es muy tenue... ¿Qué dice capitán? ¿Debemos ir hacia allá?- Sin esperar la respuesta de su hijo, Chitaru lo bajó de su espalda y tomándolo de la mano con suma precaución caminaron hacia esa luz -Tengo un mal presentimiento de esto, cachorro-
Chitaru susurró aquello, su corazón latía con fuerza... Conforme la sombra iba quedándose atrás, el mal presentimiento aumentaba, cuando por fin la luz dominaba todo, Chitaru reconoció el lugar donde estaban "Esto no va a terminar bien"
Los rojizos ojos miraron con atención cada detalle de ese lugar, a pesar de todos los años que habían pasado, el recuerdo de su infancia y parte de su adolescencia seguía muy presente; el enorme jardín con el dojo para las prácticas de lucha, la sala de armas, la casa al estilo tradicional de su mentora donde había vivido casi como miembro de su familia más que como una simple aprendiz de asesina… Habían sido buenos tiempos, si no hubiera sido por su entrenamiento de asesina, Chitaru hubiera dicho que había tenido una vida normal
-Papi ¿Dónde estamos?-
-Este lugar solía ser mi hogar, era un poco más grande que tú cuando comencé a vivir aquí-
-¿Por qué vivías aquí?-
-Porque mi padre me mandó a estudiar aquí-
-¿Esta es una escuela?-
-Jajaja algo así pequeño. Verás en este lugar aprendí todas las habilidades de pelea, aquí me enseñaron a ser una asesina-
-Oh... Entonces ¿Papi vivió solita aquí?-
-Bueno... No realmente, había una niña más grande que yo viviendo también aquí, ella fue como una compañera de juegos y aventuras-
-Entonces ¿tuviste una amiga?- Chitaru sonrió a su hijo y puso su dedo índice sobre la punta de su nariz, dando a entender con ese suave gesto que la respuesta era si, Ryu soltó una risilla -¿Por qué estamos aquí, papi?-
-No lo sé… Por favor no me sueltes-
Chitaru tomó de la mano al pequeño Ryu y caminó por aquel lugar, todo parecía estar tranquilo, pero eso no significaba que debía bajar la guardia, fue hasta el dojo y no encontró nada, luego a la sala de armas, a las pequeñas aulas y otros lugares pero no había nadie "Cómo lo sospeche", suspiró resignada y reforzando el agarre, ambos Namatame caminaron hacia la casa. Al llegar, deslizó la puerta, todo estaba en completa oscuridad
-¿Aquí vivías, papi?- la dulce voz de su hijo la sacó un poco de su estado de alerta, le sonrió
-Si, esta era mi casa ¿Qué te parece?-
-Se parece a la casa de mi amigo Daiki. Me gustó mucho el patio, es mucho más grande que el nuestro-
-Lo es, Ryu, lo es- Chitaru no se atrevía a entrar a la casa, ambos se habían quedado en el marco de la puerta "¿Acaso estoy esperando una invitación?"
-Chitaru…- y como si le hubieran leído la mente, una voz familiar tensó a la pelirroja quien abrió los ojos sorprendida, sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, volteó a todos lados buscando el origen de ese susurro que la llamaba -Chitaru… Ven-
-Papi ¿pasa algo?- Ryu jaló el brazo de Chitaru para traerla de vuelta, ya que, de un momento a otro, dejó de prestarle atención a lo que él le decía. Chitaru sacudió su cabeza -¿Papi?-
-Creo que sí, cachorro. Ven-
Chitaru no iba a arriesgar a su hijo a lo que fuera que la estuviera esperando en esa casa, sigilosamente entraron a la casa y fueron a la sala, lo llevó a un rincón oscuro que había entre un librero y una pared, era un pequeño escondite
-Cuando tenía tu edad, más o menos, siempre que hacía una travesura venía a este lugar a esconderme. Jamás me encontraron. Tú eres más pequeño que yo así que será un lugar seguro para ti- hizo que Ryu se metiera en ese hueco, acarició brevemente su cabello y se dispuso a irse pero sintió un jalón que la detuvo
-Hijo, por favor quédate aquí-
-Chitaru… Ven- de nuevo ese susurro estaba ahí, sintió como el peli azul comenzaba a temblar
-Pa-Papi ¿E-Escucha-chaste eso?-
-Si, pero no hay nada que temer-
-¿No es un fa-fa-fa-fantasma?- Chitaru acarició el rostro de su hijo y le sonrió
-Los fantasmas no existen, Ryu-
-Entonces ¿Esa voz?-
-Es de una vieja amiga de papi- dijo en un suspiro triste -Y tengo que ir a buscarla-
-Entonces Ryu te acompañará-
-No, hijo. No puedes venir conmigo-
-¿Por qué?-
-Porque es peligroso-
-¿Por qué?-
-Ryu, por favor. Necesito que te quedes aquí- Chitaru comenzaba a desesperarse, no quería exponer a su hijo, pero tampoco podía decirle que aquella voz era de su mentora, una persona que tenía mucho tiempo muerta y que no sabía como estaba llamándola
-Pero, papi- el pequeño miró con ojos suplicantes a su madre, quería ir con ella y cuidarla, salió un poco de su escondite, pero Chitaru lo regresó de inmediato para que se ocultara al escuchar esa voz con un tono más demandante
-Ryu, quietecito por favor, no salgas por nada del mundo- la pelirroja bajó la voz pidiéndole lo mismo al niño
-Pero-
-Ryusuke obedece a papi, por favor- pocas eran las veces que Chitaru se ponía así de firme y seria con su hijo, incluso lo había llamado por su nombre completo, Ryu bajó la cabeza y soltando a su madre abrazó a su león de peluche
-De acuerdo. Ryu se quedará aquí-
Chitaru suspiró, arrodillándose abrazó a su hijo fuertemente, el abrazo fue correspondido con la misma intensidad
-Ryu, por favor no salgas, no importa lo que pase, no salgas. Yo volveré por ti, lo prometo- la pelirroja acarició el rostro de su hijo y besó su frente, poniéndose de pie desenfundó su katana y se fue sigilosa. Ryu se hizo un ovillo y abrazó a su león
-Papi volverá por Ryu ¿verdad?- preguntó a su amigo de felpa e intentó no llorar -Papi volverá, ella volverá-
Chitaru caminó con suma precaución, su paso era lento, sabía perfectamente donde encontraría a quien le llamaba con suma insistencia así que su destino fue claro; cuando estuvo en aquella habitación, respiro profundamente, aquella figura de cabellera blanca estaba sentada dándole la espalda, era una imagen tan familiar que a Chitaru le sorprendió sentirse incómoda ante algo que había sido tan habitual en su vida
-¡Ah! Namatame-san, llegaste- sin darse la vuelta, su mentora la saludo -Acércate-
La pelirroja bajó la katana y la guardó, cuando estuvo frente a la peliblanca mujer, dio una solemne reverencia
-Sensei ¿Me estaba esperando?-
-Claro que te estaba esperando, tenía miedo de que no regresaras nunca más. Supe que te habían asesinado-
Chitaru abrió los ojos y la boca sorprendida por escuchar eso, la persona que estaba ahí con ella era la sensei de sus recuerdos, era la persona a la que había prometido cobrar venganza por su hija
-¿Cómo dice?- Chitaru no podía evitar que su voz no temblara nerviosa ante eso
-Supe que encontraste a Angel Trumpet- la pelirroja tragó saliva nerviosa y apretó los puños para que no se viera como temblaba -Y me dijeron que te había matado, pero estás aquí, Chitaru… Eso significa que la mataste-
La madura mujer extendió su mano para que Chitaru la tomara y le sonrió, pero Chitaru no tomó su mano y bajó la vista
-Discúlpeme, por favor- la mentora de Chitaru le sonrió suavemente, ignorando completamente la disculpa de su protegida, en cambio, le indicó con la mano que se sentara frente a ella
-Chitaru ¿serías tan amable de pasarme aquel cepillo?- la pelirroja obedeció y se sentó frente a ella como cuando era una niña -Esto me trae gratos recuerdos ¿a ti no?-
-Si, lo hace-
-Eras una niña pequeña cuando Namatame-san te trajo aquí ¿recuerdas?- Chitaru simplemente asintió, se sentía nerviosa de tener tan cerca las manos de su mentora -Tu cabello era así de largo ¿Cómo pudo crecer tan rápido tu cabello? ¿Ha pasado tanto desde la última vez que nos vimos? Me gustaba mucho peinarlo, aunque siempre ha sido un desastre ¿si recuerdas?-
-Si, lo recuerdo bien. Mi cabello era largo y como estorbaba para mis clases, decidí cortarlo-
-Y, además de eso, todos comenzaron a decir lo linda que lucías así. Creo que la vanidad te pegó de alguna forma y decidiste llevar siempre tu cabello corto, aunque claro, eso era algo que no ibas a aceptar de forma tan fácil, decías que era solo practicidad, pero creo que ambas sabemos que lo dejaste así porque-
-Porque dije que simulaba una melena de león por lo despeinado que estaba- ambas mujeres no pudieron evitar reír de forma suave, ese tipo de risa que los buenos recuerdos y la melancolía de los viejos tiempos nos provoca, la pelirroja suspiró profundamente
-Es bueno tenerte de vuelta, Chitaru-
¿Por qué se sentía tan mal compartir ese momento? De alguna forma, Chitaru se sentía que había regresado a su hogar después de un largo viaje, o mejor dicho, después de una larga misión en la que se sentía derrotada al mismo tiempo que victoriosa ¿Cómo podía ser posible tener esos sentimientos tan contradictorios al mismo tiempo?
-Gracias, sensei… Me alegra estar de nuevo en casa-
-Así es, esta es tu casa, tu hogar- la mentora de Chitaru dejó el cepillo sobre su regazo dando por terminada su tarea, puso sus manos sobre los hombros de la chica frente a ella logrando tensarla -Chitaru, cuéntame… ¿Cómo mataste a Angel Trumpet? ¿Cómo era? ¿Sufrió?-
Sin poder evitarlo, Chitaru tembló ante la mención de ese nombre, lentamente se separó y se arrodilló frente a su mentora con una leve reverencia
-Sensei… Lo que estoy a punto de decirle es muy difícil para mi- miró a aquellos ojos apagados que la miraban
-Es difícil decirlo, pero no fue difícil hacerlo ¿o sí, Chitaru?-
-¿A qué se refiere?-
-No mataste a Angel Trumpet, ella sigue libre… Te atreviste a regresar a casa sabiendo que no cumpliste tu misión… Que mal, Chitaru, que mal- la mentora se puso de pie muy lentamente y caminó al interior de la casa, se acercó a un closet y de él sacó una hermosa katana, llamó a la pelirroja -Chitaru, por favor, acércate-
A Chitaru no le quedó más opción que obedecer, la madura mujer se arrodilló en un enorme tapete, de nuevo le indicó a Chitaru que hiciera lo mismo. Cuando ambas estuvieron arrodilladas una frente a la otra, la mentora sonrió amable a Chitaru, la miró directo a los ojos y extendió la katana
-Tómala, Chitaru, por favor-
Ella no quería tomar esa katana, pero era como si sus brazos se movieran de forma involuntaria, no obedecían su orden de detenerse, Chitaru tomó la katana y la observó con detalle. Era la katana de la hija de su mentora, reconocía perfectamente esa espada, la había admirado por mucho tiempo, soñando con tener una igual que sería imposible no reconocerla a pesar de todos los años que habían pasado
-¿Qué quiere de mi?-
-Solo que me cuentes la verdad. Quiero toda la verdad, Chitaru-
Los ojos de la mentora miraban con verdadera furia a la pelirroja, la obligaban a decirle todo, lo cual era innecesario, Chitaru estaba dispuesta a contarle absolutamente todo, sentía que se lo debía a su mentora, pero, sobre todo, necesitaba quitarse ese peso de encima
-Fui a la clase negra con un solo objetivo: acabar con Angel Trumpet. Como bien nos habían informado, ella se había inscrito a esa clase, aunque éramos pocas chicas en esa clase, era bastante difícil saber quién podía ser aquella despiadada asesina… Justo el día de mi llegada conocía una persona… Y eso cambió todo- Chitaru levantó la cabeza y su rostro reflejaba una hermosa sonrisa -Kirigaya Hitsugi es el nombre de esa chica y era el nombre de Angel Trumpet-
-¿Qué fue lo que pasó?-
-Kirigaya era solo una chica perdida en la estación de autobuses, no podía, simplemente, dejarla ahí e irme. Eran más mis ganas de ayudarla por lo pequeña, frágil e indefensa que se veía, que mis ganas de llegar pronto a Myojo, así que me acerqué a ella y le pregunté si estaba perdida y a dónde iba… Sus hermosos ojos y su tierno rostro me cautivaron de inmediato, el amor a primera vista era algo en lo que yo no creía hasta ese día… El amor es algo de lo que no podemos escapar, sensei-
-¿Amor? ¿Por qué hablas de amor?-
-¿No es bastante obvio acaso? Toda esta narración cursi ¿no le dice algo?- la mayor asintió con actitud inexpresiva, Chitaru suspiró y siguió con su relato -Me enamoré de Kirigaya, era imposible no hacerlo, me sentía tan feliz a su lado, sentía que mi vida tenía un propósito, uno que ni siquiera el entrenamiento pudo darme… Yo realmente nunca le pedí nada a la vida, no tenía ningún sueño, sentía que mi vida estaba bien así como estaba, pero ella llegó y lo cambió todo. tomar su mano, ver su sonrisa, estudiar juntas, estar juntas, incluso dormir juntas, me hicieron darme cuenta que mi vida necesitaba algo con tanta desesperación, algo que llaman amor… No entiendo el por qué Hitsugi se fijó en mi, no soy una persona extraordinaria y disto de ser alguien perfecto, sin embargo, se enamoró de mi tan profundamente como yo de ella. Tal vez era mi destino, conocerla y enamorarme aunque fuera mi enemiga… Yo sabía que debía odiar a esa cruel asesina, yo debía acabar con ella, para defender el honor de mi mentora, para hacer justicia por el asesinato de su hija-
-Debías odiarla, no amarla, en eso tienes toda la razón-
-Pero ¿Cómo se odia lo que se ama de forma tan intensa?-
-En el camino del amor olvidaste muchas cosas, priorizaste ese sentimiento-
-Es el más importante ¿o no? De él se derivan todos los demás-
-No es el más importante, es el más fastidioso… Te enamoraste de Angel Trumpet-
-Y aun así, elegí la justicia antes que el amor- la sorpresa en el rostro de la mentora de Chitaru se dibujó
-¿Qué?-
-Yo maté a Angel Trumpet-
-No lo hiciste-
-Lo hice y en el proceso morí yo también… No sé cómo sobreviví, pero yo fui fiel a usted, yo cumplí mi promesa pero no lo hice sola. Kirigaya me ayudó-
-¿Qué?-
-Kirigaya supo que mi único objetivo era terminar a esa cruel asesina, yo tenía que matar a Angel Trumpet, mi sed de justicia era más grande que el amor que comenzaba a sentir, cuando ella me confesó quien era en realidad, mi mundo, mi realidad se derrumbó, yo tenía que elegir. La elección era obvia ¿no? Yo debía amarla, pero no fue así. Yo elegí matarla, hacer justicia, pero dudé, no quería matarla, no quería hacerlo porque yo quería amarla, ella tomó el cuchillo y lo clavó en su pecho… Así dimos muerte a Angel Trumpet-
-Es una historia conmovedora, digna de cualquier novela, Chitaru. Del tipo de novelas que te gustaban leer en tus tiempos de ocio ¿recuerdas? Sin embargo, me traicionaste-
-Si, lo hice-
-¿Lo admites tan descaradamente?-
-Sobreviví, de alguna mágica forma logré vivir al veneno que yo había ingerido. Kirigaya también sobrevivió a esa cuchillada, luche con esos sentimientos pero me vencieron… Amo a Hitsugi, amo la vida que tengo con ella. Casarme con ella es la mejor decisión de mi vida-
-Si tan solo sintieras vergüenza por eso, tu situación habría cambiado, Chitaru, pero, me temo, que ya nada puedo hacer por ti-
La mujer de cabello cano, elevó su dedo índice y al mismo tiempo, los brazos de Chitaru se elevaron de manera involuntaria, los rojizos ojos miraron con miedo eso
-¿Qué está pasando?-
-Tú no vengaste a mi hija, tú no hiciste nada. Te debatiste entre dos sentimientos, y aunque elegiste el correcto, lo dudaste-
-Maté a Angel Trumpet-
-Para luego desposarla y amarla… ¡Oh, Chitaru! ¡Qué terrible es el destino!-
-Muy terrible, tiene razón-
-El destino te jugó una mala pasada, quiso que te enamoraras de la persona que debías matar, que debías odiar, e hizo que traicionaras a la persona que habías jurado fidelidad-
-¿Qué está esperando de mi?-
Tras preguntar aquello, la mujer mayor extendió sus brazos hacia el frente, los de Chitaru imitaron la acción, la mentora hizo como si sostuviera una katana de aire, de forma lenta la desenfundó, ese acto fue imitado de manera involuntaria por la pelirroja que miraba eso sin entender, sus brazos no respondían sus órdenes, una vez que la katana estaba fuera de su funda, la sensei hizo que Chitaru la observara a detalle, tenía grabada la palabra justicia en ella
-Estoy esperando la justicia que me prometiste. Dicen que cuando amamos a alguien, nos volvemos uno con esa persona, hasta este punto entiendo que tú y esa asesina se aman de manera incondicional, de verdad, un amor especial y único-
-¿Piensa matarla a través de mi?-
-Pienso hacer que sufra cada día al no tenerte, que sepa lo que es perder lo que más amas y ver como tu vida se apaga poco a poco ante ese suplicio-
-¿Va a matarme?-
-Yo no, Chitaru, tú sigues siendo la responsable de darle muerte a Angel Trumpet-
El rostro de Chitaru era inexpresivo, había entendido lo que su mentora quería… "Suicidio", una manera honorable de morir, eso era lo que le habían enseñado, que, en la antigüedad, los samurái hacían ese ritual para honrar su muerte antes de deshonrar su vida, sin embargo, lo que esa mujer quería no era honor, era venganza, era la forma más fácil de vengarse de ambas "Debo escapar"
-Dime, Chitaru, ¿eres feliz con ella?-
-La persona más feliz del mundo-
-Entonces esto es más un sacrificio ¿no crees?-
-Si con eso su corazón estará en paz, entonces tome mi vida, pero no le haga nada malo a ella-
-¿No te arrepientes de estar con ella?-
Chitaru sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta, pero le sorprendió saber que de nuevo llegara a ella ese dilema. Cuando despertó en el hospital no sabía que había pasado ni por qué estaba ahí, solo sabía que sentía mucho dolor, no solo físico, también emocional, ella había visto la daga atravesada en el pecho de Hitsugi, era imposible sobrevivir a algo así, la había perdido para siempre, pero, al menos, había hecho lo correcto ¿no? Los doctores llegaron a examinarla, sorprendidos de que hubiese recuperado la razón y con secuelas que si bien eran graves, con un tratamiento y terapia podrían ser inofensivas
"Tienen mucha suerte. Se han recuperado de forma favorable y en poco tiempo"
"¿Tienen?"
"Si. La trajeron junto con otra señorita, una de cabello azul y ojos dorados"
Un escalofrío recorrió el convaleciente cuerpo de Chitaru quien sintió un bajón de energía
"Kirigaya"
"Si, ese es su nombre. La señorita Kirigaya ha estado pendiente de su recuperación"
"¿Está viva?"
"Así es. Gracias al cielo. No entendemos cómo fue que sobrevivió pero lo hizo. Ella está aquí afuera, puedo darles unos minutos"
"No" fue la tajante respuesta de Chitaru quien añadió "Y me gustaría que le dijera que no he despertado, por favor"
El doctor obedeció la súplica de la pelirroja. Tiempo, solo eso era lo que necesitaba para entender que había pasado, que había hecho, su interior suplicaba por ver a Hitsugi, por saber que estaba bien, que estaba viva, pero, otra parte no quería verla, porque entonces recordaría cuál había sido su decisión y era algo que no podía perdonarse. Chitaru sintió que la había hecho a un lado, que había tirado por la borda todo tipo de sentimiento hacia Hitsugi al haber elegido la justicia, sentía que la pequeña peli azul no la perdonaría por lo que había hecho ¿Cómo podía merecerla ahora si ella la había matado?
"¿Chitaru-san?"
Al escuchar esa tierna voz el corazón de Chitaru latió aprisa emocionado y asustado. Dolió. La miró de forma breve y una tristeza la embargó al verla ahí, indefensa en el marco de la puerta, intentando sonreírle, volteó el rostro hacia la ventana de su habitación
"¿Cómo has estado?" Chitaru no respondió, se limitó a mirar hacia afuera "Me alegra que te hayas recuperado… Solo quería venir a verte y saber que estabas bien, el doctor solo me permitió un par de minutos para estar contigo así que debería irme ahora ¿no?"
Quería suplicarle que se quedara, pero no podía, ¿Qué hacía Kirigaya ahí con ella? La persona que había decidido su muerte ¿Por qué? Hitsugi no dijo nada más, salió por la puerta, Chitaru quería correr e ir tras ella pero no tenía fuerzas y no sabía que era lo que quería
Los días pasaron y las visitas de Hitsugi se volvían más largas, Chitaru seguía con esa actitud ante la pequeña Kirigaya, se debatía internamente sobre lo que debía hacer, sobre lo que quería
Solo sabía que quería a Kirigaya con ella, pero también sabía que, si bien ella le había hecho daño, Kirigaya también la había lastimado, le había ocultado por un largo tiempo quien era en realidad y también había matado a alguien especial… Demasiados sentimientos encontrados, tantos que revolvían sus pensamientos
Cuando parecía que Hitsugi se estaba rindiendo, Chitaru decidió arriesgarse, tomó su mano y pidió intentarlo, y entonces, la sonrisa de esa hermosa peli azul iluminó de nuevo la vida de Chitaru quien había decidido amor en esta ocasión, una decisión que seguro jamás se arrepentiría de tomar…
Chitaru no podía arrepentirse de amar a Kirigaya Hitsugi de la manera tan intensa en que lo hacía
-Me pregunté hace mucho tiempo si estaba bien amarla, si era correcto o incorrecto… Descubrí que el amor nunca es incorrecto. De lo único que me arrepiento de mi vida con Kirigaya es tener que haber elegido el camino de la muerte para renacer en el amor-
-Siempre he admirado tu determinación, tu madurez… Eres muy valiente, Chitaru- la mentora suspiró y cerró sus puños como si estuviera empuñando la katana -Tu muerte entonces será justa-
… … … … …
-Papi ya se tardó-
Ryu intentaba no temblar, en el momento en que perdió a Chitaru de vista, la habitación en la que estaba se volvió más oscura de repente y extraños ruidos comenzaron a escucharse
-Tranquilo, Ryu, tranquilo. Eres tan valiente como papi, tan fuerte como ella… Estaremos bien- aferrándose a su león de felpa, Ryu repetía eso como un mantra para tranquilizarse
Sus ojos estaban bien cerrados, no quería abrirlos, tenía mucho miedo, y la ausencia de Chitaru solo empeoraba las cosas para el pequeño Namatame quien apretaba los ojos y temblaba cuando escuchaba ruidos
-Papi vendrá, papi vendrá. Ella prometió que vendría-
El sonido de una puerta azotándose alertó a Ryu quien gritó, tapó su boca con su mano, de nuevo un sonido se escuchó, esta vez como un susurro que lo llamaba "¿Podría ser mi papi?", salió a gatas de ese escondite solo para asomarse un poco pues en medio de toda esa oscuridad vio un tenue destello, miró con curiosidad que podía ser eso, se acercó cauteloso
-¿Papi?-
La figura seguía de espaldas a él, Ryu temblaba de miedo, pero debía saber de qué se trataba, si era su papi entonces esa pesadilla oscura se habría terminado, respiró profundamente y de forma valiente se acercó a esa figura, notó una túnica blanca y su curiosidad pudo mas que el instinto que le decía que saliera de ahí, tomó la túnica blanca y la jaló encontrando un horrible esqueleto lleno de telarañas e insectos, en los huecos de sus ojos parecía tener fuego y dio un grito escalofriante provocando que el pequeño Namatame saliera despavorido corriendo de ahí gritando y llorando
-¡PAPI!-
Ryu corrió lo más rápido que pudo lejos de esa fantasmagórica y espeluznante figura, se sentía muy asustado y quería estar en los protectores brazos de Chitaru, no sabía exactamente hacia donde se dirigía, solo corrió hacia donde vio algo de luz, sin embargo, cuando llegó a la habitación de donde salía esa luz, sintió aun mas temor pues ahí estaba Chitaru arrodillada frente a una mujer mayor con una katana en sus manos y peligrosamente cerca de su estomago, se congeló en el marco de la puerta, ninguna de las dos mujeres lo había visto entrar así que siguieron en lo suyo
-Algo que también he admirado de ti, es la capacidad de tomar las cosas con naturalidad, como si todo fluyera-
-No puedes sorprenderte cuando conoces las consecuencias de tus actos, tampoco puedes fingir que eso no pasará. Yo sabía que al momento de fallar al enamorarme de Kirigaya esto iba a pasar, provocaría mi fin por amar, pero valdría la pena. Ella siempre valdrá la pena-
-Eres muy romántica, Chitaru-
La mentora se alejó un poco de Chitaru sin dejarla de ver a los ojos fijamente, hizo una reverencia que fue inmediatamente imitada por la pelirroja, quien cerró los ojos, sabía que todo movimiento que hiciera a partir de ese momento sería completamente involuntario y no había razón para forcejear y luchar contra eso, no podía… y no quería hacerlo
Chitaru estaba consciente de que debía pagar un precio por haber elegido la justicia antes que el amor, por haber tomado malas decisiones, así que seguiría el flujo natural de las cosas y aceptaría su destino así que en cuanto su mentora levantó los brazos un poco para comenzar a cortar, Chitaru hizo lo mismo, hizo una mueca al sentir el primer corte superficial en su propia piel pero no soltó ningún grito
-¡PAPI!- porque era otro Namatame el que gritaría en ese momento
-¡PAPI!- Ryu de nuevo gritó y Chitaru sintió como su sangre se helaba, abrió los ojos y por primera vez logró detener el movimiento involuntario alejando la cuchilla de su piel
-Ryu- dijo el nombre de su hijo en un susurro, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y pequeñas gotas de sudor comenzaron a rodar por su frente, negó con la cabeza -Ryu, no vengas-
La mentora volteó hacia donde su alumna miraba aterrada y observó al pequeño peli azul, sonrió con malicia, lentamente se puso de pie y caminó hacia donde estaba el niño
-¿Qué tenemos aquí?-
-NO SE ACERQUE A ÉL- Chitaru suplicó con la voz llena de miedo, intento con todas sus fuerzas ponerse de pie e ir con su hijo, pero no podía, su cuerpo no respondía a los comandos que ella mandaba, solo podía observar como el peligro se acercaba a su pequeño
-Eres un Namatame ¿no es así?- la mentora acarició el cabello de Ryu quien estaba paralizado -Eres idéntico a tu mamá salvo por dos detalles-
La mentora levantó el rostro de Ryu para mirar mejor sus ojos, los observó a detalle, Ryu no dejaba de temblar, de nuevo la mujer mayor acarició su rostro
-No tengas miedo- se dirigió a la pelirroja -¿Así es ella, Chitaru? ¿Con los ojos dorados y llenos de vida?-
-Se lo pido, por favor, déjelo en paz- Chitaru seguía sin poder moverse, sus ojos comenzaban a arder y en su garganta sentía un nudo enorme, tenía que salvar a Ryu
-Es tu hijo… Tuyo y de Angel Trumpet ¿no? Vaya, es muy lindo. Creo que no es necesario hacer justicia contigo, después de todo… A mí me quitaron a mí única hija-
-¡NO!-
La mentora de Chitaru ofreció la mano al pequeño Ryu quien no entendía porque se la daba, él sabía que no debía confiar en los desconocidos, eso era algo que siempre le decían papá y mamá, entonces ¿Por qué su cuerpo parecía actuar por sí solo?
-¡SE LO SUPLICO UNA VEZ MÁS! ES CONMIGO EL PROBLEMA, DEJE FUERA DE ESTO A MI HIJO-
-Chitaru, dime ¿yo tuve la oportunidad de suplicar? ¿tuve la oportunidad de tomar el lugar de mi hija?- la pelirroja no dijo nada, cerró los ojos y agachó la mirada -Exacto. Ahora ¿Qué debería hacer con el pequeño Namatame?-
Ryu y la anciana mujer llegaron a donde estaba Chitaru, Ryu quería correr hacia su papá y abrazarla, sentir su protección, pero no podía, su cuerpo simplemente se negaba a obedecerlo. La mentora amablemente sentó a Ryu en el suelo frente a Chitaru quien comenzaba a llorar, cosa que alteró a Ryu
-¡PAPI!-
-DEJELO EN PAZ, POR FAVOR-
Cada suplica era cada vez más desgarradora, Chitaru intentaba mirar a Ryu y sonreírle, hacerle saber que todo estaba bien, pero ¿Cómo hacerlo cuando ella sabía perfectamente que nada estaba bien? El peligro era inminente y Chitaru seguía bajo ese encantamiento
-¿Cómo te llamas, pequeño?- la mentora no escuchó a Chitaru y sus desgarradores gritos, intentaba que Ryu se distrajera de verla mientras ella buscaba algo
-Namatame Ryusuke-
-Vaya, es un nombre muy fuerte para un niño tan tierno ¿no lo crees así, Ryusuke?-
Ryu pudo notar la hostilidad en la voz de aquella mujer, quería levantarse y correr hacia Chitaru pero su cuerpo no respondía, no podía hacer nada más que ver, lleno de terror, a la mujer que parecía conocer a su papá
Chitaru, por otro lado, ponía todo su esfuerzo en mover su cuerpo, cerró sus ojos un momento para concentrarse, debía hacerlo si quería salir con vida y salvar también la de su hijo. Al cerrar sus ojos lo primero que vio fueron esos ojos dorados que tanto amaba y que el fruto de su amor había heredado, respiró profundo y sintió como su brazo se movió justo como ella había pedido, abrió los ojos de golpe y observó a su mentora que seguía buscando algo "Debo apresurarme"
-Dime, Ryusuke… ¿Cuántos años tienes?-
-Ocho-
-Tuve una hija ¿Sabes?- Ryu solo miró a esa mujer, sintió un escalofrío cuando sus miradas se cruzaron, por fin la mujer había encontrado lo que tanto buscaba -¡Ah! Aquí está-
Una hermosa daga de plata con el mango de jade decorado con algunas piedras era el objeto que ahora sostenía la mentora, lo observó unos momentos para después pasar la vista al niño que solo la miraba intentando no temblar de miedo frente a ella
-Eres tan valiente como Chitaru- volteó a ver a la pelirroja -Felicidades por eso-
Acto seguido, tomó al niño de los cabellos de una forma brusca, Chitaru se congeló al ver aquello
-¡DEJALO!- ordenó pero no fue obedecida
Ryu gritó al sentir el dolor que aquella mujer le provocaba, lo levantó de su asiento y lo arrojó frente a Chitaru obligándolo a que se arrodillara frente a ella, aun lo tomaba del cabello haciendo su cabeza hacia atrás exponiendo su pequeño cuello donde puso la punta de aquella daga
-¡RYU!- gritó Chitaru y levantó su brazo para alcanzar a su hijo pero su mentora lo jaló hacia atrás -¡SUELTALO!-
-Tu hijo está bajo mi poder, si yo quisiera podría matarlo aquí mismo- enterró solo un poco la punta de la daga, lágrimas comenzaron a bajar por las mejillas del cachorro -Pero ¿Debería ser yo quién cobre esa vida?-
-NO TIENE POR QUÉ COBRAR NADA- Chitaru cerró los ojos para poder concentrarse y así lograr moverse
-Angel Trumpet le quitó la vida a mi hija, es justo que yo tome la vida de su hijo. Es mi derecho-
-Angel Trumpet está muerta- dijo Chitaru con decisión -Ryu es hijo de Kirigaya Hitsugi y Namatame Chitaru-
-Un matrimonio muy lindo… Y el amor hace que las parejas se vuelvan una ¿no? Eso te haría a ti parte de Angel Trumpet… Qué ironía la mía-
Apartó la daga del cuello de Ryu solo para jalarlo y acercarlo a Chitaru, ofreció la daga a Chitaru quien luchó por no tomarla cerrando los ojos
-¡MÍRAME, CHITARU!- entonces, con fuerza la mujer mayor tomó el rostro de Chitaru, dio una bofetada y la obligó a verla directo a los ojos -Angel Trumpet matará a su hijo y así estaremos a mano-
Chitaru no podía apartar su vista de los ojos de su mentora, sintió como su mano tomaba aquella daga
-¡¿PAPI?!- la voz de Ryu la ayudó a apartar la mirada y arrojó la daga lejos, logró ponerse de pie, apartó la mano de su mentora de la cabeza de su hijo y la tomó de su túnica estrellándola contra la pared
-NO, NO LO HARÉ-
-¡HARÁS LO QUE TE ORDENO!- ambas mujeres comenzaron un forcejeo, Ryu miraba todo con atención
-¡HUYE DE AQUÍ, HIJO!-
-ÉL NO IRÁ A NINGUNA PARTE-
Y la mentora tenía razón, Ryu no podía moverse de su lugar, no era el miedo lo que lo paralizaba, era algo más. Ryu cerró sus ojos, como Chitaru lo había hecho, pensó en lo mucho que quería estar en los protectores brazos de su papá y sintió un calor recorrer su cuerpo, abrió los ojos al sentir como podía mover sus brazos, miró a Chitaru quien peleaba con aquella mujer, ambas con katanas que hacían chocar haciendo un estruendoso sonido de metal chocando. Chitaru estaba en desventaja, Ryu podía ver algunas heridas en su papá, ninguna de gravedad pero que si eran molestas
-Vamos, Ryu. Tú puedes- cerró de nuevo los ojos apretándolos, logró ponerse de pie -¡BIEN!-
La idea de Ryu era correr y buscar algo con qué ayudar a Chitaru, no había dado un par de pasos cuando sintió que alguien lo tomaba de los tirantes de su overol, volteó a ver si se trataba de su papá pero sintió de nuevo frío al ver a esa mujer que lo sostenía
-¡SUELTAME!- gritó desesperado y pataleando
-Basta de juegos, Chitaru- habló de nuevo con tranquilidad, tomó con firmeza su katana y se dirigió a donde Chitaru estaba tirada visiblemente derrotada
-¡ARRIBA, PAPI!- gritó Ryu para animar a la pelirroja quien se puso de pie, la katana con la que peleaba estaba rota, logró reconocer que la espada que su mentora llevaba era la suya, no entendía cómo era que la tenía, Chitaru no recordaba que la tenía con ella
Sacando fuerzas de flaqueza, Chitaru se puso de pie y tomó una posición de guardia, su mentora ofreció la katana y Chitaru la tomó, de nuevo, involuntariamente
"No otra vez"
-Me puse de pie, hijo- miró a Ryu quien lloraba, le sonrió -Ahora todo estará bien-
La mentora puso a Ryu en el suelo y lo tomó del cabello de nuevo
-Mátalo-
Chitaru frunció el ceño
-No-
-Mátalo-
-Papá jamás te hará daño… Mi cachorro- la sonrisa de Chitaru se volvió dulce, solo como ella podía sonreírle a Ryu, entonces volvió la mirada a su mentora y su expresión fue de furia
-Este asunto es entre usted y yo-
-Tú hijo tendrá el mismo destino que mi hija… Así deba obligarte a eso-
Chitaru no forcejeo ante el movimiento involuntario de levantar la katana y apuntar a Ryu, a quien le hizo una seña de que cerrara sus ojos, una vez que sus brazos estuvieron arriba, cerró los ojos y lanzó el ataque
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!- se escuchó un grito desgarrador, al abrir los ojos, Chitaru miró como su mentora se retorcía de dolor y su brazo se hallaba en el suelo junto a un enorme charco de sangre
-¡NO HABRAS LOS OJOS, RYU!- fue hasta donde estaba su hijo y lo tomó entre sus brazos y Chitaru siguió apuntando con la katana, depositó un beso en su cabeza y le susurró al oído -Te amo, hijo-
Bajó a Ryu y fue hasta donde estaba su mentora quien estaba recargada en la pared mirando con odio a su alumna, arremetió contra ella en un intercambio de golpes
-¡DEBE MORIR, ESE NIÑO DEBE MORIR!-
-¡NO! LA VENGANZA YA FUE COBRADA. SU HIJA PUEDE DESCANSAR EN PAZ-
La mentora dio un golpe a Chitaru, quien estaba ya muy débil, logrando que cayera. Tomó la katana y se dirigió a Ryu quien corrió para salvarse pero tropezó inexplicablemente. Ryu se arrastró para poder huir de la amenaza que tenía frente a él
-¡ES TU FIN, HIJO DE ANGEL TRUMPET!- la mentora iba a lanzar el golpe pero su mano fue detenida por Chitaru quien logró contenerla
-QUIERE VENGARSE DE ANGEL TRUMPET ¿NO? PUES AQUÍ ESTÁ Y MORIRÁ JUNTO CON USTED-
Chitaru tomó la katana y con todas sus fuerzas logró atravesar a su mentora, sin embargo, el daño que tenía ya en el abdomen se hizo más profundo pues la katana logró dañarla también
-¡PAPI!-
Ryu gritó al ver como Chitaru atravesaba a su mentora y a ella misma para salvarlo. Todo pasaba en cámara lenta frente a sus ojos. Chitaru cayó al suelo y al mismo tiempo la ilusión desapareció, ambos estaban fuera de esa cueva, Ryu solo comenzó a gritar por ayuda mientras tapaba las heridas de su papá quien se encontraba inconsciente y sin rastro de la espada que la había atravesado
-¡AYUDENME POR FAVOR!-
Ryu desesperado no sabía que hacer con la sangre que salía del cuerpo de Chitaru, quien, además, no saba señales de vida
-¡MAMI! ¡PAPI!-
El grito desesperado de Ryu era desgarrador. Lloraba desconsoladamente, se acostó encima de Chitaru, un acto que él vio en alguna historia de superhéroes, que tanto le gustaba, para darle de su energía y que así se pudiera salvar, se aferró a ella para sentir que no la perdía, que no lo dejaba solo. Sus lágrimas no dejaban de caer
-¡RYU!-
El peli azul sintió como era apartado de Chitaru de forma delicada, miró de quien se trataba y sintió alivio al ver dos caras conocidas
-Shhh… Tranquilo, Ryu. Ya estamos aquí- Haruka tomó al pequeño entre sus brazos acurrucándolo, podía sentir como temblaba y no era para menos, Chitaru estaba sangrando e inconsciente
-Todo estará bien, Ryu… Shhh- Haruka intentaba tranquilizar a Ryu, hablándole dulcemente y acariciando su espalda -¿Estás herido?-
Ryu negó con la cabeza, Haruka levantó su rostro para examinarlo rápidamente, solo tenía un raspón en su barbilla, nada grave. Lo abrazó más fuerte y lo acomodó para cargarlo y así poder caminar con él. Seiki, por otro lado, se acercó a Chitaru para ver si respiraba, sonrió aliviado al notar señales de vida
-Está inconsciente, debemos llegar pronto donde los demás. Kaminaga-sama sabrá que hacer-
Seiki se quitó la camisa y la amarró alrededor del área donde Chitaru tenía la herida, con cuidado la tomó entre sus brazos e intentó cubrir con sus manos la herida que sangró más por el movimiento
-¿Estás listo?- Haruka preguntó a Seiki quien asintió -Vámonos-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Sakura no escuchaba nada de lo que Irena le estaba diciendo, seguramente sería algo interesantísimo acerca de la naturaleza y sus milagrosas propiedades pero ¿Cómo prestarle atención a aquello cuando tenía frente lo que su corazón más anhelaba? La observaba a detalle: sus largas y tupidas pestañas que seguro serían suaves, los hoyuelos que se le formaban cuando sonreía, así como sus ojos que sonreían cuando su boca lo hacía, sus ojos dorados más preciosos que aquel metal de gran valor, su suave y blanca piel que se le antojaba tocar una y otra vez, su nariz pequeña que lucía tan tierna dándole un aire demasiado juvenil… Todo en Irena era perfecto, era algo tan inalcanzable, algo que, Sakura sabía bien, no podía tener, solo podía soñar conque aquella diosa que había decidido pasar su vida con los mortales estuviera sufriendo ahí con ella…
-Y me temo que he dado una excelente clase de herbología que fue escuchada, solamente, por el agua, el aire y la tierra-
Fue la dulce y melodiosa voz de Irena quien sacó de su ensoñación a Sakura devolviéndola a la realidad
-Perdona es solo que… Estaba pensando-
-¿Puedo preguntar en qué?-
"En ti", Sakura suspiró pesadamente, no podía decirle la verdad a Irena, no quería ilusionarla ni tampoco ilusionarse a si misma, decidió decir una verdad a medias
-Estaba pensando en cuándo terminará esto… cuánto más hemos de sufrir…-
-Podemos sufrir aún más-
-Eso no es muy alentador-
-Pero es realista… Cuando creemos que hemos pasado por el ultimo sufrimiento, algo pasa que nos recuerda que podemos sufrir más… El dolor es algo eterno-
-Muchas cosas lo son ¿no?-
-Si, lo sé, pero- Irena se acercó mucho al rostro de Sakura quien cerró los ojos apretándolos ante la cercanía -¿Podemos nombrar ahora mismo algo que sea eterno?-
Irena intentó no reír al ver a Sakura así de nerviosa, aunque, mentiría si dijera que no se sentía también nerviosa por estar así de cerca de la peli rosa, se alejó y esperó pacientemente la respuesta de su interlocutora. Sakura dejó de respirar conteniendo el aire, pudo sentir como sus mejillas se inflaban, soltó todo el aire acumulado en un sonoro suspiro, escuchó la risa de Irena y abrió los ojos, sonrojándose por aquella escena, miró a Irena y cuando sus miradas se cruzaron, su sonrojo aumentó
-Irena-sama… Yo…-
-¿QUÉ PASÓ?-
Sakura e Irena voltearon hacia donde estaban reunidos los demás, escucharon la potente voz de Tokaku que sonaba alterada, se pusieron de pie rápidamente y corrieron hacia donde estaban todos…
-¿QUÉ PASÓ?-
Dijo de nuevo con voz de mando, Tokaku sintió un escalofrío recorrer su espalda al ver llegar así a Chitaru, Kouko corrió a ver a Seiki a quien le pidió que recostara con cuidado a Chitaru
-Coloca su cabeza sobre tus piernas-
-¿Así?-
-Bien, no dejes que se ahogue-
En el momento en que Seiki dejó de hacer presión sobre la herida la sangre brotó de nuevo
Haruka no permitía que Ryu viera, su mano estaba sobre la cabeza del pequeño niño para que no se asustara y, de esa forma, calmarlo
-Haruka- la llamó Haruki -Vete de aquí-
Haruki señaló a Ryu dándole a entender a su hija que no era el lugar adecuado para él, la pelirroja asintió y caminó lejos
-Haruka-sama ¿Por qué caminamos? Yo quiero estar con mi papi- Ryu dijo eso atemorizado y cansado, intentó zafarse del agarre de la mayor pero se sentía débil, Haruka solo lo acurrucó para que pudiera descansar
-Tu papi estará bien- habló de forma sumamente dulce la menor Sagae al sentir el temblor del niño en sus brazos -Nosotros debemos ir a lavarte esa herida para que no se infecte ¿bien?-
-Pero-
-Shhh… Todo va a estar bien-
Haruka dio un tierno beso en la cabeza de Ryu quien solo asintió y reforzó el agarre que tenía con Haruka quien seguía acariciando la melena azul, comenzó a tararear una canción infantil para calmarlo
La menor de la familia Sagae divisó a su hermana quien venía de la mano con Irena, ambas corriendo hacia el improvisado campamento para ver qué era lo que pasaba
-¡SAKURA!- gritó para llamar su atención, las dos chicas fueron hacia la pelirroja quien les hizo una señal para que no gritaran y así no alterar más a Ryu
-¿Qué pasó?- preguntó Sakura preocupada, al escuchar la voz de la peli rosa, Ryu se separó y miró a Irena
-¡IRENA-ONEESAMA!- y extendió sus brazos para que la peli azul lo tomara y comenzó a llorar
-¿Qué pasó, hermanito?- Irena cargó a Ryu, su voz se ahogaba por la rapidez con la que hablaba
-¡MI PAPÁ ESTABA PELEANDO, LUEGO ESA MUJER QUIZO HACERME DAÑO Y PELEO CON PAPÁ Y LUEGO LE ENTERRÓ UNA KATANA Y MI PAPÁ ESTÁ INCONSCIENTE Y… Y…!-
Ryu no terminó su historia porque comenzó a llorar, Irena comenzó a consolarlo, Sakura miró a su hermana
-Seiki y yo caminábamos para buscar a los demás, después de un largo rato, escuchamos un grito desgarrador, era Ryu, corrimos para auxiliarlo y vimos a Namatame-san en el suelo sangrando-
Sakura palideció y abrió los ojos perpleja, frunció el ceño
-¿Está herida? Pero… Creí que esas ilusiones no podían lastimarte, nadie ha salido herido…-
-No sabemos que pudo pasar, hermana-
-¿Mi mamá está con Namatame-sama?- interrumpió Irena, Haruka asintió -Entonces debo ir a ver que necesita-
-No- dijo con fuerza Haruka -Ryu te necesita, quédate con él. Yo iré a ayudar-
La pelirroja acarició la espalda de Ryu y de nuevo su tierna voz se hizo presente
-Debo irme, Ryu. Ya estás con Irena y ella cuidará de ti ¿de acuerdo?- Haruka no alcanzó a dar un paso cuando sintió el agarre de Ryu en su brazo
-¿Haruka-sama podría quedarse con Ryu?- los ojos cobrizos de Haruka se abrieron con sorpresa al escuchar la petición del pequeño Namatame, volteó a ver a su hermana y a Irena quienes asintieron
-Será mejor que Haruka-sama se quede con nosotros- le dijo Irena sonriendo, Sakura asintió
-Yo iré a ver que se necesita en el campamento- Sakura miró con compasión al niño peli azul y se acercó a él -Ryu… Te prometo que todo va a estar bien ¿de acuerdo?-
-¿Papi estará bien?- los ojos dorados miraron con temor a los ojos naranja
-Lo estará- Sakura tomó a Ryu entre sus brazos y lo abrazó fuertemente, lo devolvió a Irena y sacudió su cabello y salió corriendo
-Ryu está lastimado, Irena. Debemos lavar su herida-
-Hay un riachuelo cercano… Y creo que ya tengo experiencia en esto de lavar heridas. Vayamos-
Durante el camino, Irena fue cantando canciones para calmar a Ryu, Haruka le hacia coro, sorprendiendo a la joven Shutou quien solo se dedicaba a ver a la pelirroja
-¿Qué?- le cuestionó extrañada
-No creí que fueras tan maternal-
-Me gustan los niños…- Haruka se sonrojó de inmediato y comenzó a mover sus brazos en un intento desesperado por intentar borrar sus palabras -¡QUIERO DECIR QUE NO ME SON TAN DESAGRADABLES! O SEA, SON TIERNOS Y ALGUNOS SON REALMENTE LINDOS-
-No tienes por qué justificarte, Haruka-
-Haruka-sama para ti también, Shutou-
.-.-.-.-.-.-.-.
-Ya no se escuchan los gritos- dijo Natsu con el ceño fruncido y los ojos cerrados para agudizar mejor el oído -¿Eso es una buena o una mala señal?-
-No lo sé… Pero lo mejor será ser positivos ¿no crees?- Akira puso una mano sobre el hombro de Natsu quien asintió un poco incomodo
-Será mejor regresar. Nos hemos alejado bastante del campamento y si algo ha pasado, seguro allá hay más respuestas que aquí-
Akira observaba detalladamente a Natsu, no sabía si de verdad el asunto con Seiki lo había afectado de esa forma o era algo más… Pensó en cuál sería la mejor forma de preguntar hasta que la risa del pelirrojo lo sacó de sus pensamientos
-¿Qué es tan gracioso?-
-Perdón, Akira-san. Cuando me siento incómodo comienzo a reír nervioso-
-¿Estás incómodo con mi presencia?-
-No, pero si con el silencio que nos rodea… Siento que hay algo que quieres decirme pero no sabes cómo hacerlo-
-Natsu-san es bueno leyendo a las personas ¿eh?-
-Soy un buen observador, supongo… Así que… ¿Qué ocurre?-
El castaño pasó saliva nervioso, la intensa mirada del pelirrojo que quería respuestas no le ayudaba, respiró profundamente
-Pensaba en que el amor es en verdad algo inesperado y que muchas veces se encuentra en los lugares que menos pensamos y en las situaciones más extraordinarias que podamos pensar-
-Amor ¿eh?- Natsu suspiró pesadamente y de nuevo una sonrisa triste se dibujó en su rostro -El amor es algo extraño e inesperado, solo eso sé-
El sonido de un riachuelo llamó la atención de los dos jóvenes quienes decidieron caminar siguiendo ese sonido, Natsu cambió intencionalmente el tema y hablaron de los gustos de ambos, bromearon un poco para destensar el ambiente que habían provocado, todo iba bien hasta que divisaron dos figuras a lo lejos y se apresuraron a llegar hasta ellas
-¡Son Irena y Haruka!- Akira no pudo evitar decir emocionado el nombre de la peli azul, Natsu lo miró y sonrió de lado
"Bueno, al menos no soy el único metido en asuntos del corazón"
Ambos chicos caminaron al encuentro de las dos jóvenes, iban alegres a saludarlas hasta que vieron al pequeño Namatame
-¿huh? ¿Ese es Ryu?- preguntó extrañado el pelirrojo
-Si es él, eso significa que Namatame-sama está bien. Buenas noticias ¿no?-
Natsu intentó sonreír tranquilo pero había algo que no le cuadraba, tenía el presentimiento de que algo había pasado, no era normal que Ryu no estuviera jugando. Apresuró el paso hasta donde estaban las chicas
-Hola, chicas- saludó intentando ocultar la preocupación en su voz
-¡NATSU ONIICHAN- Ryu extendió sus brazos tiernamente hacia el chico que había adoptado como hermano, Natsu lo abrazó y sintió como el niño se aferraba a él con desesperación, miró a Irena para intentar comprender
-¿Qué paso?-
-Encontramos a Namatame-sama- Haruka tomó la palabra mirando directamente al otro pelirrojo
Natsu sintió una rabia al ver a Haruka, sabía perfectamente que ella no tenía la culpa de nada, que no debía enojarse con ella, pero, no podía evitarlo. Haruka pasaba demasiado tiempo con Seiki y él parecía estar demasiado interesado en ella. Haruka era muy hermosa y seguramente del tipo de chica que le gustaba a Seiki ¿Cómo culpar a alguien de eso? Sin embargo, Natsu también era un Azuma y había heredado de Tokaku esa mirada asesina. No era su intención mostrarse así de enojado pero no podía evitarlo
-¿Dónde está?- preguntó Akira para destensar el duelo de miradas que ambos pelirrojos habían comenzado, sin embargo, su pregunta no fue respondida por ninguna de las chicas. Esto hizo temblar ligeramente a los chicos
-¿Qué está pasando? Y quiero la verdad- el tono tan serio en la voz de Natsu era algo nuevo para todos, incluso lo hacía lucir como alguien peligroso
-La situación es bastante delicada- la peli azul miró al niño
-No queremos atormentarlo más de lo que ya está. ¿Entiendes eso, Azuma 3?-
De nuevo ese duelo de miradas por parte de los pelirrojos que tensaba demasiado el ambiente. Haciendo caso omiso a las palabras de la chica Sagae, los ojos rosa de Natsu, miraron directo a los dorados de Irena en busca de respuestas
-Irena ¿Qué pasó?- demandó una respuesta con autoridad, la mirada de Irena lucía triste, no sabía como comenzar a decir lo que había pasado sin afectar más a Ryu
-Si tanto quieres saber- interrumpió de nuevo Haruka -Entonces ve con tu papá 3. Irena ya lo dijo bien, no vamos a atormentar más a Ryu-
Ahora ambos pelirrojos estaban peligrosamente cerca, era como una bomba de tiempo que ni Akira ni Irena querían que estallara. Delicadamente, Akira tomó a Haruka de los hombros y la hizo hacia atrás, la respiración de Natsu se volvió agitada, miró a Irena quien iba a tomar a Ryu
-Regresaré con mi papá-
-NO- gritó con firmeza Ryu aferrándose más al sentir como Natsu lo estaba soltando -¡NO QUIERO QUE TE VAYAS! ¡TAMPOCO QUIERO QUE IRENA ONEE-SAMA SE VAYA!-
Aquel gesto enterneció a Natsu logrando calmarlo, Irena acarició la mejilla del pelirrojo
-No puedes irte. Tu lugar está aquí con él-
-No te preocupes- la voz del castaño llamó la atención del pelirrojo -Haruka-sama y yo iremos con nuestras mamás y traeremos noticias. Cualquier cosa que pase, vendremos enseguida-
El pelirrojo asintió y comenzó a consolar al pequeño Ryu
-¿Quieres que te contemos un cuento, hermanito?- de nuevo la suavidad en la voz de Natsu regresó y eso tranquilizó a Irena quien solo observó a sus otros dos compañeros alejarse
… … … …
Akira no sabía qué hacer, Haruka caminaba sin ningún rumbo, era como si no supiera hacia dónde debía ir y eso era demasiado obvio pues la pelirroja solo quería alejarse de ahí. Lo único que el castaño podía hacer era acompañarla para que nada malo le pasara
-Haruka-sama ¿estás bien?-
Después de un largo rato de caminata sin sentido y en completo silencio, Akira preguntó con genuina preocupación al ver que Haruka, muy enojada, limpiaba unas cuantas lagrimas que habían resbalado por su rostro
-Si- dijo con la voz entre cortada
-Podemos detenernos si no te sientes bien-
-DIJE QUE ESTOY BIEN- se detuvo de forma abrupta, cerró sus ojos y puños apretándolos, los abrió sorprendida cuando sintió el abrazo de Akira, comenzó a forcejear pero el chico apretó su agarre
-Déjalo salir-
Y esas dos palabras bastaron para que Haruka se desmoronara en los brazos del chico Takechi, lo abrazó aferrándose a él y lloró
-Él es solo un niño pequeño y nosotros no somos más que unos chiquillos también ¿Por qué debía pasarnos esto a nosotros? ¿Por qué específicamente debían lastimar al papá del integrante más vulnerable? ¿POR QUÉ?-
Akira quería darle una respuesta, decirle algo que la reconfortara, pero ¿Qué podía decir? Él pensaba exactamente lo mismo. Era injusto para todos estar ahí, era injusto tener que pagar por algo que no habían cometido… ¿Cuál era el motivo de estar ahí? ¿Venganza? ¿Algún tipo de prueba? ¿Un simple juego sádico? ¿Pagar pecados del pasado?
-No lo sé, Haruka… No lo sé- Akira acariciaba suavemente la espalda de Haruka para calmarla
-Ryu es solo un niño que aún necesita a sus padres… Están llegando demasiado lejos con todo esto ¿Acaso quieren vernos muertos?-
-Créeme que comprendo mejor que nadie la situación de Ryu. Esto que nos están haciendo es injustificable-
-Por eso Namatame-sama debe salvarse… Debemos salvarla- la seguridad en las palabras de Haruka la ayudó a retomar la calma, enjugó su llanto y limpió rápidamente su rostro -Vayamos a ver cómo está ¿si?-
-Si- Akira iba a comenzar a caminar cuando sintió como la chica tomaba su mano, volteó a verla -¿Pasa algo?-
-Muchas gracias… Por esto-
-De nada- sonrió tranquilamente el castaño
-Más te vale no decirle a nadie que me viste llorar 3- Haruka lo encaró amenazadora, Akira levantó el meñique de su mano derecha
-Será nuestro secreto, Haruka-sama- y Haruka entrelazó su meñique con el de su compañero sonriéndole -Solo nos queda aguantar, sobrevivir ¿de acuerdo?-
La pelirroja asintió con más tranquilidad, ahora que había dejado salir todo lo que la angustiaba se sentía mucho mejor. Retomó el camino hacia donde sus madres estaban, incluso conversó con Akira sobre cómo era su vida antes de llegar a esa isla
Los dos chicos estaban teniendo una charla muy amena cuando de repente la tierra se cimbró y un estruendo se escuchó no muy lejos de donde estaban. Akira abrazó a Haruka de manera protectora, intentó cubrir sus cabezas poniéndose pecho a tierra
-¿ES EN SERIO? ¿UN TEMBLOR JUSTO AHORA?- gritó Haruka sin creer su suerte. Cuando todo se calmó, Akira se puso de pie ayudando a su compañera
-No creo que haya sido un temblor, Haruka-sama-
Se sacudieron la tierra de su ropa y de pronto sintieron algo sumamente extraño que hizo que la piel se les enchinara. Comenzaron a sentirse sumamente ansiosos y extraños, entonces, algo hizo clic en su cabeza, ese presentimiento de que algo malo andaba pasando se intensificó agudizando sus sentidos
-HIKARI- gritó Haruka sintiendo terror
-HATTORI- gritó Hattori sintiendo miedo
Se miraron y comenzaron a correr por puro instinto, algo los guiaba, un aroma extraño que solo ellos podían oler y que les marcaba el camino
Esa opresión en el pecho que les decía que algo muy malo había pasado. No querían ir por ayuda, solo querían llegar a ese lugar
"Aguanta" fue el pensamiento compartido de Akira y Haruka. Siguieron corriendo lo más rápido que podían
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A Sumireko no le gustaba estar sola porque cuando lo estaba comenzaba a pensar muchas cosas y su mente se volvía un verdadero caos. La imagen de mujer perfecta se venía abajo y solo quedaba la vulnerable niña que siempre había sido. Y odiaba esa imagen vulnerable
Era la dueña de un poderoso imperio económico que tenía presencia en prácticamente todas las áreas de la vida humana, tenía una fortuna inimaginable y, sobre todo, tenía una hermosa familia. Tenía todo lo que cualquiera podría desear… Pero también tenía un peso sobre sus hombros que le impedía seguir adelante, un peso que le había creado tantos traumas cuando era joven que le causaba pesadillas por la noche: el peso de pertenecer a uno de los clanes más poderosos del mundo y no ser digna de ello
-Aaaaaaaah mi cabeza-las punzadas de dolor se hicieron más agudas, Sumireko no se la estaba pasando para nada bien, aunado al dolor de cabeza se encontraba ese presentimiento de que algo malo iba a pasar. Un presentimiento más persistente que los anteriores
-Mis pequeños ¿Cómo estarán?-
La poderosa mujer pensaba que ni toda su fortuna ni todo su poder le servían de nada en esos momentos, en realidad, jamás le habían servido. Por momentos, maldecía haber nacido en la casa Hanabusa. Todo ese poder era codiciado por muchas personas, personas que llegaron a cometer actos imperdonables hacia su familia, especialmente a sus dos hijos a los que no podía proteger como a ella le hubiera gustado
-No soy como mi padre y, sin embargo, cometí sus mismos errores-
El padre de Sumireko no era un hombre cariñoso, más bien era frío y distante, siempre pensando en los negocios antes que en su hija, aunque eso no significaba que la tenía abandonada. Si era honesta, su padre le había cumplido cada capricho, incluso ahora que estaba casada y con su propia familia seguía cumpliéndole sus caprichos. Tal vez era una forma de compensar la falta de cariño o atención que no le daba… Sin embargo, ningún capricho cumplido era lo suficientemente grande para compensar cada uno de los ataques que había sufrido solo para probar que era la candidata ideal para el puesto de abeja reina del clan
Tantos años esforzándose para obtener ese poder para que, al final, ni su sufrimiento ni su esfuerzo dieran frutos demostrándole que ella no era la verdadera abeja reina, sino, la chica más noble y menos ambiciosa que había en el mundo ¿De qué servía el dinero, el poder y la vanidad si no había podido obtener lo que por derecho le pertenecía? Había perdido ante una chica sin ningún tipo de ambición, cuyo único deseo era simplemente vivir
Había jurado que no expondría a sus hijos a un castigo como el que había sufrido… Pero la vida es todo menos justa, para seguir aumentando su pena, no pudo proteger a sus hijos, no pudo salvarlos a tiempo y les había creado un dolor que no había sanado del todo, porque no importaba lo que sus hijos dijeran, ella sabía que no estaban sanados
Tan frágiles, tan poco sociables, tan tímidos y miedosos… ¿Quién quiere ver así a sus hijos sabiendo que tienen un maravilloso futuro por delante?
Sumireko había superado todo porque tenía la ambición de ser la líder del clan, ese único deseo de probar ser la verdadera elegida era lo que la había mantenido a flote durante su dolorosa y larga rehabilitación. Mas sus hijos no conocían esa ambición, Sumireko no había permitido que ellos supieran nada del clan porque no quería condenarlos al mismo destino fatal que ella. Quería que tuvieran una vida normal… Bueno, lo más normal que pudieran teniendo en cuenta su posición y estatus social
-Aun así, no fui capaz de protegerlos de otros peligros-
Y ahora, ella estaba encerrada en quien sabe dónde, lejos de ellos y de su esposa, sin posibilidad de protegerlos de algo… De nuevo ese maldito sentimiento de vulnerabilidad se apoderaba de ella, se detuvo un momento, respiró profundamente y dio un puñetazo al aire creyendo que no encontraría nada, sin embargo, golpeó contra un muro
-¿huh?-
Tocó el muro y se guio de él, pensando que así encontraría la salida, pero lo que encontró fue algo que no esperaba para nada
-¿Cómo fue que salí de aquí? ¿Dónde están las demás?-
Se preguntaba extrañada al ver que estaba en un bello jardín, con un sol tibio y una ligera brisa. Caminaba despacio, observando con atención cada detalle de ese lugar, aunque podía escuchar el canto de las aves no veía ninguna, aunque escuchaba el sonido del agua no había nada que se asemejara a un riachuelo. Todo eso era tan extraño, tan sin sentido y de nuevo ese presentimiento
-Debo salir de aquí-
Dio media vuelta para regresar por la ruta que había tomado, no debía ser tan difícil volver, había caminado solo en línea recta y no llevaba mucho caminando, entonces ¿Por qué parecía que caminaba en círculos? Su andar comenzó a ser más rápido, más ansioso, buscando con la mirada cualquier salida potencial, de un momento a otro, comenzó a correr sintiéndose amenazada, acorralada
-¡SÁQUENME DE AQUÍ!- gritó desesperada
-¿Por qué quieres irte?-
Sumireko se congeló al escuchar esa voz. Temía que no estuviera sola y que, con quien fuera que estuviera ahí, solo esperara el momento justo para atacarla
-¡SAL DE DONDE QUIERA QUE ESTÉS! ¡NO TE TENGO MIEDO!- la peli naranja tomó la posición de defensa para que no la tomaran desprevenida
-Y no deberías temerme, Sumireko-
De los arboles que estaban frente a ella, salió una figura femenina solo un poco más alta que ella, de su misma complexión y el mismo color de cabello. La mujer Hanabusa dejó la pose de defensa que había adoptado relajándose un poco
-Tiempo sin vernos ¿no es así?- aquella mujer flexionó su cabeza en una elegante reverencia
-Mucho tiempo sin vernos, madre-
Sumireko no entendía cómo era que su madre estaba parada frente a ella. Tenía años muerta, era imposible que estuviera allí ¿o no? Cabía la posibilidad de que en verdad estuviera viva, después de todo, conocía bien el poder del clan, podían traer a los muertos a la vida, ella lo había experimentado de primera mano cuando cayó de lo más alto de la torre de Myojo y, a los días siguientes, respiraba en un hospital fuera de peligro
"Tal vez es cierto que madre está viva"
-¿Sorprendida?- parecía que leía los pensamientos de su hija
-Honestamente, sí-
-Vayamos a un lugar más cómodo a conversar-
La señora Hanabusa era muy hermosa, tanto como Sumireko, eran muy parecidas. Los mismos rasgos delicados, la misteriosa sonrisa en su rostro, el cabello naranja y la postura elegante, podrían ser como dos gotas de agua salvo por un detalle: los ojos. Los ojos de Sumireko eran azules, los de su madre eran rosa. La menor Hanabusa tenía sus sospechas sobre lo que estaba pasando, no estaba convencida del todo en que esa mujer fuera su madre, aunque fuera la copia fiel de sus recuerdos de niñez, aun así, siguió a esa elegante mujer que lideraba el camino
Llegaron a un lugar donde las esperaba una mesa con dos tazas de té y algunos bocadillos. Justo como las tardes de té que solían tener en aquellos años donde Sumireko recibía lecciones de todo tipo para convertirse en la imagen de la familia Hanabusa
-Por favor, querida Sumireko, toma asiento- la peli naranja obedeció la orden de la mayor -Siéntate derecha, el mentón arriba, las manos sobre el regazo ¿Té?-
-Gracias-
Observó con atención cada detalle de la mujer frente a ella, sin duda era su madre, la misma voz, la misma gracia y elegancia, el mismo rostro, incluso el mismo aroma. Era todo tan confuso porque incluso su forma de llamarle la atención para corregir los minúsculos detalles sobre su comportamiento era igual a los que recordaba… Si aquello era real, tenía muchas preguntas que hacer, pero, si aquello era mentira ¿Cuál era su propósito?
-¿Qué te he dicho de mirar a las personas fijamente?- la oji rosa no pudo obviar la mirada intensa de su única hija, la reprendió, sin embargo, Sumireko respondió con suficiencia
-Que puedo hacerlo porque todos son inferiores a mi-
-Correcto, hija. Me alegra saber que no has perdido tus modales a pesar de los años… Ahora que has crecido te pareces mucho más a mi- ambas mujeres bebieron el té al mismo tiempo. Sus gestos tan similares, no había duda de que eran madre e hija
-¿Qué hago aquí?- preguntó decidida después de un rato la peli naranja menor
-Llenar de orgullo a tu madre, lo dudo- la oji rosa dejó la taza sobre el plato y miró a su hija -Fallaste en ser la abeja reina-
-Si- en la voz de Sumireko podía escucharse la decepción, sacudió su cabeza -¿Cómo lo sabes?-
-Soy tu madre y yo lo sé todo-
-Entonces sabes todo el dolor que tuve que soportar para poder llegar a la meta-
-Y aun así, fracasaste- Sumireko iba a replicar pero su madre lo impidió -Todas las personas que estamos en ese clan pasamos por mucho sufrimiento. No te sientas especial- la peli naranja mayor suspiró pesadamente -Vaya… ¡Qué decepción! Tenía fe en que lo lograrías, la hija de Ichinose se veía tan débil que hubiera apostado que sería la primera en caer… Y ¡Mírala! Incluso asesinó a su familia con tal de salvarse-
-¿Conociste a la madre de Ichinose-san? ¿Sabes que pasó?- preguntó extrañada y con algo de temor
-Si. Ella y yo debíamos competir por el poder. El como nuestras vidas fueron paralelas no deja de sorprenderme. Ella tuvo una hija, yo tuve una. Ella sufrió un atentado, yo sufrí uno. Entre ella y yo hubo muchos paralelismos, justo como tú y su hija- un último sorbo de té, Sumireko se apresuró a llenar la taza vacía de mamá -Gracias-
-No creo ser igual a Haru-san. Ella es muy diferente a mí, en todo sentido-
-No tiene ambición alguna. Ni una pizca de hambre de poder… ¡Qué desperdicio! La reina no quiere reinar y la princesa que anhela el poder no lo tiene-
-Yo ya no anhelo el poder, madre- admitió con firmeza la oji azul
-¿Qué estupidez estás diciendo, Sumireko?-
-Lo que escuchaste, madre. Yo ya tengo todo lo que había deseado y lo estoy gozando como no puedes imaginarlo-
-¿Te enamoraste?- Sumireko asintió con una sonrisa -Si, es obvio, solo el amor puede hacer que digas esas repugnantes palabras. Ridículo, absolutamente ridículo-
-¿Por qué sería ridículo?- preguntó la menor poniéndose a la defensiva mas no fue escuchada
-¡Aaaaaaah! ¿Cuántos fracasos puede una soportar en la vida?-
-No creo que debas ver mi vida como un fracaso. Desde que tomé las riendas de la corporación no hemos tenido más que éxitos. Incluso expandí los negocios a ramas que ni a ti ni a padre se les hubiera ocurrido ¿Y sabes por qué logré todo eso? Porque tengo una motivación-
-Tus palabras son tan estúpidas. El verdadero poder no viene del dinero y lo sabes. El verdadero poder es el poder mismo en su forma más pura, lo que te ofrece el clan, eso era a lo que debías aspirar y no quedarte en la mediocridad-
-¿Acaso no tuviste una alegría nunca en tu vida?- soltó de pronto Sumireko, observó que su madre habría los ojos y algunas lágrimas se acumulaban en ellos
-Si. Una vez. Cuando naciste- Sumireko se sorprendió de escuchar eso y sonrió sintiéndose especial, sentimiento que terminó en cuanto su madre continuó -Pero la felicidad se esfumó de inmediato al ver el color de tus ojos. Sabía que todo iría mal cuando vi que tenías los ojos azules… Patético-
-¿Qué tienen de malo mis ojos?- la mayor señaló hacia sus propios ojos sintiéndose ofendida pues consideraba sus ojos como uno de sus mayores atractivos
-¿Sabías que la mayoría de las personas que han liderado el clan tenían los ojos rosa?-
-No, no lo sabía. Gran dato cultural- el sarcasmo en la voz de la joven Hanabusa dio por finalizada la conversación creando un ambiente tenso
Un breve silencio para que ambas tomaran otro trago de té. La peli naranja menor se asustó de ver la sincronización en sus movimientos. Padre siempre le había dicho que era idéntica a su madre, a Sumireko eso la incomodaba y la alegraba pues cuando ella murió, no era más que una niña pequeña, lloró por su madre como cualquier niño lo habría hecho, sin embargo, no tenía tiempo para esos sentimentalismos, debía continuar con la tarea de prepararse arduamente y sobrevivir, siendo ahora la candidata de la familia Hanabusa para el puesto de abeja reina
"Debes ser mejor que tu madre" le repetía a cada momento el patriarca Hanabusa y Sumireko lo internalizó tanto al punto de perderse ella misma. No fue hasta que se dio cuenta que ella tampoco sería la elegida que dejó de sentir esa presión, y, claro, haber conocido a cierta peli plateada había ayudado mucho en ese proceso de liberación
-¿Qué has hecho en estos años, Sumireko?- el silencio fue roto por la voz elegante de la mayor Hanabusa
-Dar rodeos no es tu estilo, madre. Quieres saber si me casé ¿o no?- la mayor asintió -Sí, me casé-
-Espero que haya sido con un hombre mucho mejor que tu padre-
-Pues sí, es mucho mejor que él y que tú-
-¡Bravo! ¡Bravo!- aplaudió burlonamente la oji rosa -Espero que al menos haya sido con alguien que conviene al clan-
-Yo sí me casé por amor- dijo muy convencida la peli naranja -A mí ya no me interesa el clan-
-Sumireko, hija- la elegante mujer se puso de pie, Sumireko intentó ponerse de pie pero no podía, era como si, de repente, nada en su cuerpo la obedeciera, comenzó a sudar frío por verse así de indefensa -Nunca digas de esta agua no he de beber-
De pronto, Sumireko comenzó a sentir un punzante dolor en sus piernas "Esto es ilógico" fue su primer pensamiento ante esa sensación. Era imposible que sintiera dolor, puesto que sus cuatro extremidades eran robóticas, no había posibilidad ni razón alguna para sentir ese dolor… Y, sin embargo, ahí estaba el dolor, real y profundo
-Bueno, estamos aquí para arreglar todos los errores del pasado- sin más, la mayor tomó el rostro de su hija, apretándole las mejillas, para obligarla a verla
Se podía sentir la tensión entre ambas miradas, el rosa y el azul se debatían por dominar, la matriarca sonrió un poco tenebrosa
-Estás sacando tu poder ¿eh? Sabia que lo tenías, si no, ¿Cómo habrías convencido a tu padre de dejarte hacer todo lo que se te diera en gana? Solo podías hacerlo gracias a la influencia del poder de la abeja reina-
La peli naranja menor frunció el ceño, sabía que con el poder de la abeja reina había solo dos posibilidades: una, que solo se activara en ciertas ocasiones, como si fuera algo que no se pudiera controlar a voluntad, era en ocasiones de absoluto peligro y amenaza; o la segunda posibilidad, que ese poder estuviera siempre presente y la persona no fuera consciente de que estaba siempre manipulando a los demás, y fuera simplemente una persona encantadora a la que no podía decírsele que no
No importaba la posibilidad, Sumireko había entendido, después de la clase negra, que ella no poseía el poder absoluto y que si los demás hacían lo que ella quería era por su encanto y no por el poder de la abeja reina
-A padre le gusta consentirme-
-¿Y fue por eso que te dejó casarte con una mujer?-
-¿Cómo lo sabes?- preguntó asustada recibiendo la misma sonrisa tenebrosa por parte de su progenitora
-Como te dije, soy tu madre y yo lo sé todo… La chica con la que te casaste… ¿La obligaste a hacerlo?-
-NO, CLARO QUE NO. BANBA-SAN ME AMA POR QUIEN SOY- Sumireko cerró la boca apretando sus labios "¿Banba-san?" tenía años que no llamaba así a su esposa ¿Por qué lo había dicho tan de repente?
-Creí que la llamarías por su nombre y no de manera tan… fría-
-Mahiru y Shinya me aman como soy… Y yo las amo-
-Es entendible que las ames, no te casarías con alguien tan imperfecto si no fuera así-
-¡NO TE PERMITO QUE HABLES ASÍ DE MI ESPOSA!- la mayor dio una bofetada a su hija que resonó en todo el lugar, la marca roja de su mano estaba ahí en la mejilla -Respeto a tus mayores, Sumireko. El respeto es la base de las normas sociales de convivencia de la humanidad-
-Lo siento- Sumireko tenía el rostro agachado y, de repente, se sintió como la niña de sus recuerdos: asustada
Si. Sumireko vivió con miedo gran parte de su infancia. Miedo a su madre, a su padre y al poder que ellos tenían, porque siempre se le dijo que algún día irían por ella, que la cazarían como a un animal solo para probar a la reina
No se atrevió a levantar la cara, sabía que si lo hacía le pasaría algo malo, debía esperar las instrucciones de su madre
-Disculpa aceptada- esa era la señal y lentamente Sumireko levantó su rostro para mirar de nuevo a su madre -Enderézate-
La peli naranja obedeció y reprimió las lágrimas que amenazaban con caer "No llores, no llores, será peor si lloras", se repetía a sí misma una y otra vez mientras observaba a su madre que tranquilamente tomaba té
-¿Cuántos hijos tienes?-
-Dos-
-¿Dos? Algo atrevido ¿no te parece?-
-Son mellizos-
-¿Quién es el mayor?-
-El hombre-
-El hombre- la decepción se escuchaba de nuevo en la voz de la mayor, pero también había enojo en su tono, Sumireko tembló un poco al escucharla así -Así que la mujer fue la segunda… Esta familia tiene la maldición del segundo lugar ¿no crees?-
Sumireko apretó los puños, sería tan fácil ponerse de pie y pelear con su madre, gritarle que después de todos estos años fuera de su vida no tenía el derecho para reprocharle nada y que su familia no era para nada de su incumbencia, sin embargo, Sumireko no podía hacer nada, el dolor en sus extremidades la tenía al borde de la agonía
-¿Alguno de los dos tiene los ojos rosa?-
-Ninguno. Él los tiene violeta y ella azules- sabía que era una forma fría de referirse a sus hijos, pero no le daría el gusto a su madre de conocer sus nombres
-Violeta y azul…- un fuerte suspiro y la oji rosa se levantó amenazante a donde su hija -Sumireko, Sumireko, Sumireko ¿Qué hice yo para merecer este castigo?-
Tomó a su hija por el cuello de su vestido y la levantó para mirarla de cerca, luego la empujó fuertemente al suelo cayendo estrepitosamente, Sumireko por fin gritó de dolor y rabia al no poder hacer nada
-Hija mía, como te dije, estamos aquí para solucionar todos los errores-
-¿Vas a matarme?- la elegante mujer rio por el comentario tan valiente de su hija, se agachó a verla y dio unas palmadas en su cabeza, fue a la mesa y tomó un celular, que tenía escondido, para mostrarle una fotografía que le heló la sangre a Sumireko
-No, pero si no quieres que Hattori y Hikari mueran harás todo lo que yo te diga-
-¡NO TE ATREVAS A TOCARLOS!- Sumireko tembló de miedo y sudó frío al ver que su madre conocía los nombres de sus hijos y al parecer los tenía cautivos pues estaban amarrados y dormidos -¿QUÉ LES HAS HECHO, MALDITA?-
Un nuevo golpe al rostro de la oji azul que desesperada intentaba ponerse de pie sin lograrlo. Quería escapar mas no podía. Su cuerpo dejó de responderle de un momento a otro
No entendía que era lo que pasaba, quería huir, quería correr y salvar a sus hijos… Quería hacer todo y no podía
Se sentía tan vulnerable, allí, tirada con el dolor torturándola. Miró directo a los ojos de su madre y entendió que, si quería salir de allí y salvar el día, debía rendirse completamente
-Ahora, vas a hacer lo que yo te diga o ellos pagan las consecuencias-
-¡NO! ¡SUELTALOS!-
Pero no iba a rendirse así de fácil. Ella era Hanabusa Sumireko y nadie le decía que no a ella. Concentró todo el poder que tenía y se debatió con su madre en un duelo de miradas. La oji rosa sonrió confiada
-Aunque uses tu poder, no funcionará… En mi no funciona. El poder se anula cuando dos abejas se quieren enfrentar. Por eso estoy usando otros métodos para hacer lo que yo te ordene-
El duelo terminaba, Sumireko se sintió cansada y jadeó un poco para recuperar aire, su madre puso frente a ella el celular y miró a sus hijos siendo amenazados por varios hombres fornidos, indefensos, a punto de gritar, entonces, sin más, uno de los hombres soltó un golpe al costado de Hattori y otro soltó un golpe al rostro de Hikari, los gritos no se hicieron esperar. Sumireko sintió que sus ojos ardían y su garganta raspó con el grito que dio
-¡BASTA! ¡TE LO SUPLICO!- la imagen se iba y la oji azul sollozó. Debía rendirse
-¿Y bien, hija?-
-Haré lo que me pidas, solo, déjalos libres, por favor-
-Trato hecho- la mujer Hanabusa tomó el teléfono y dio la orden para que dejaran a los jóvenes en paz, acto seguido, tiró todo en la mesa de té y subió allí a su hija. De la mesa salieron unos cinturones metálicos que mantuvieron en su lugar a Sumireko impidiéndole mover el tronco, la habían inmovilizado completamente. Tembló de miedo y por primera vez temió verdaderamente por su vida
-Te reconstruiremos, más fuerte, más potente y entonces, destruirás a la hija de Ichinose-
Sumireko comenzó a sentir el dolor más terrible que jamás había sentido provenir de sus piernas y brazos, miró como la carne de su cuerpo era cortada y la sangre comenzaba a brotar. Un grito desgarrador, no entendía cómo no se desmayaba por semejante tortura
Sentía como la carne se desprendía de su cuerpo, como si cada nervio, tendón y musculo abandonaran su cuerpo, los gritos seguían escuchándose fuerte, pero debía salvar a sus hijos, ellos no tenían la culpa de nada, y tampoco Haru la tenía, sin embargo, ella era el precio que debía pagarse por la libertad
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-
… … … … …
-¿Escuchaste eso, Kirigaya?-
Hitsugi y Haru se detuvieron al escuchar un grito que les erizó la piel
-¿Crees que sea otra ilusión?-
-No. Eso se escuchó muy real-
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!- de nuevo ese grito agonizante. Desesperadas buscaban el origen de ese grito
-¿QUÉ ACASO ESTÁN MATANDO A ALGUIEN?- gritó Hitsugi temblando un poco de miedo por los espeluznantes gritos
-Debemos ir a ver de quien se trata-
-Haru, espera- Hitsugi detuvo a su compañera tomándola del brazo -Si es otra ilusión, podríamos no salir con vida de eso-
-¿Y si no lo es?- los ojos rosa miraron con decisión -Estamos arriesgándonos mucho, lo sé. Pero que tal si se trata de Sumireko, Isuke, Suzu o Shiena… No podría estar en paz sabiendo que pude salvarlas y no lo hice-
-Entonces, debemos pensar bien en lo que haremos-
Hitsugi sabía que no podría parar la determinación de su compañera, tampoco iba a dejarla sola, después de que le salvara la vida se sentía más confiada a Haru, la acompañaría a donde fuera pero no podían precipitarse así nada más, debía tranquilizar a Haru, por lo que tomó su mano y le pidió que respirara; una vez que la pelirroja estuvo más estable, Hitsugi dijo con decisión
-Estamos todas juntas en esto. Vamos-
-Tranquila, Hitsugi-chan. Yo te cuido- la sonrisa confiada de Haru tranquilizó a Hitsugi quien asintió y corrieron siguiendo el rastro de los gritos
… … … … … … … …
-Estás lista, Sumireko-
La joven Hanabusa jadeaba intentando desesperadamente respirar de nuevo. Le dolía la garganta por gritar tanto, la sentía tan desgarrada que no pensó que volvería a hablar en su vida, pero ese dolor no se comparaba al que sentía en sus extremidades, su carne había pasado a ser metal puro, la humanidad que le quedaba estaba solo en su espíritu
-Si, madre- dijo en un susurro apenas audible -Duele, madre-
-Dolerá solo un momento, lo prometo. Después, será como si siempre hubieras tenido las prótesis-
Sumireko asintió. Sus ojos ardían y supo que había llorado, no lo había notado, quiso sentir la humedad sobre las yemas de sus dedos pero no sintió nada, solo su rostro se sentía mojado. Miró sus manos: metálicas, luego miró sus brazos, pies y piernas, todo de metal. Frio y duro metal
-Así que por fin soy un arma-
Era como si Sumireko hubiera olvidado que aquellas prótesis las tenía desde hace mucho. La ilusión había logrado que creyera que todo su cuerpo seguía siendo carne y hueso, y también logró que sintiera todo el dolor que de niña la anestesia le impidió sentir. Un dolor que podía matar a cualquiera, pero no a Sumireko porque ese dolor, al igual que lo que estaba pasando, era un dolor fantasma… Sus ojos azules no estaban más, en su lugar estaba una mirada gris, apagada, como si el espíritu de Sumireko se hubiera ido y solo hubiera quedado el cascaron de su humanidad
-Eres el arma perfecta, cariño. El arma que le traerá el poder y el honor a la noble casa de los Hanabusa-
-Soy el arma perfecta- repitió Sumireko con un tono apagado en su voz -El arma perfecta-
-Debes cumplir con tu misión- la matriarca Hanabusa se acercó a su hija y la tomó por los hombros, le sonrió
-Mi misión es ser la abeja reina y terminar con Ichinose Haru- Sumireko habló con el tono más robótico que pudo, cerró los ojos y respiró profundo -Estoy lista-
-Hazlo- susurró la peli naranja mayor
Cuando Sumireko abrió los ojos, su madre ya no estaba, en su lugar estaba Haru, con su eterna sonrisa y sus rosados ojos, indefensa, sin hacer absolutamente nada, simplemente esperando su fatal destino
-¡ICHINOSE, TU HORA LLEGÓ!- y sin más Sumireko se lanzó al ataque de la pelirroja…
Cuando Hitsugi y Haru llegaron a donde los gritos las habían conducido, lo último que esperaban ver era a Sumireko peleando contra el aire
La imagen que vieron las desconcertó. Aunque los ataques que lanzaba Sumireko eran feroces y su pelea parecía estar bien coreografiada, sus movimientos eran torpes pues sus prótesis robóticas estaban desambladas, colgando por los cables fuera de su lugar, no entendían como era capaz de seguir moviendo todo y comprendieron la fuerza que tenía para que ella misma casi se arrancara las prótesis
-Se va a hacer daño si alguna de esas cosas se sale de su lugar- Hitsugi miró a Haru esperando una respuesta, un plan, sin embargo, lo que vio fue a la pelirroja con lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos
-Sumireko- susurró Haru al ver a la peli naranja fuera de si y con el rostro furioso
-¡ICHINOSE HARU!- gritó con odio la heredera sin percatarse de la presencia de sus compañeras -¡NO HUYAS Y ACEPTA TU DESTINO!-
-¿Hanabusa-san acaba de decir tu nombre?-
-Algo me dice que Sumireko no ha superado del todo su derrota por el poder de la abeja reina- Haru se sintió ansiosa de repente, tenía un mal presentimiento, algo la llamaba a enfrentarse a Sumireko, apretó los puños
Hitsugi miró por todos lados esperando encontrar un arma que pudiese lastimar gravemente a Sumireko, sin embargo, no encontró nada y algo hizo clic en su cabeza
-Ella es su propia arma… Solo Sumireko se puede lastimar a ella misma-
-No podemos dejarla sola entonces. Se hará daño si sigue así-
-¡ICHINOSE, MUERE!- gritó Sumireko y un certero golpe se estampó en un muro haciendo que el lugar se cimbrara
-¡HAY QUE DETENERLA YA!- gritó Hitsugi un tanto desesperada por ver como ese golpe había tenido la fuerza como para hacer temblar el lugar donde estaban
-Está peleando contra mi… Y solo yo puedo pararla-
-No estarás hablando en serio, Haru-
-Si las cosas se complican, entonces intervienes ¿de acuerdo, Hitsugi-chan?- la peli azul no tuvo otro remedio más que asentir, no podía detener la determinación de Haru, así que esperaría y estudiaría la forma de ayudarle
-¡SUMIREKO!- gritó Haru acercándose a su compañera -¡AQUÍ ESTOY!-
-¿huh? ¿Quién eres?-
Sumireko detuvo su pelea y miró en dirección de la voz que la llamaba, no reconocía quien era esa otra figura pelirroja que entraba en escena, sin embargo, por el gran parecido que tenía con Haru pudo deducir quien era
-Ichinose-san… No esperaba verla por aquí ¿Ha venido a salvar a su hija?- la oji azul tembló de cansancio -Porque me temo que eso no va a ser posible-
No quería pelear con Haru, no quería hacerle daño, sin embargo, no tenía opción. Había encontrado a su familia y estaban sufriendo, si a cambio de ellos debía acabar con Haru, lo haría, ella entendería que no era personal, tal vez, la razón de estar todos allí era destruir a Haru a cambio de recuperar su familia y su normalidad… ¿Qué significaba una vida a cambio de la paz?
-¿Por qué no sería posible, Sumireko-san?- Haru siguió el juego como lo había hecho con Kirigaya y lentamente fue acercándose a la peli naranja
-Me han destruido y reconstruido solo para reclamar el poder de la abeja reina-
-¿Y por qué crees que Haru lo tiene?-
-Haru-san lo tiene, nadie duda eso-
-Pero ¿tú quieres eso?-
-YO SOLO QUIERO RECUPERAR A MI FAMILIA- y Sumireko se dejó caer de rodillas soltándose a llorar. Hitsugi y Haru prestaron atención a lo que la peli naranja decía -MI MADRE QUIERE QUE RECUPERE EL PODER PARA ASÍ LIBERAR A MI FAMILIA. SOLO LOS QUIERO DE VUELTA-
"Como temía, Sumireko aun tiene el trauma de la derrota", Haru se acercó con cuidado a una desecha Sumireko que lloraba con gran pesar, levantó su rostro y pudo observar que aquellos ojos azules habían sido reemplazados por unos grises y apagados "Sigue dentro de la ilusión"
-No tienes por qué matar a Haru- la tierna voz de la pelirroja Ichinose se hizo presente -Tú eres una buena chica y no mereces pasar por este sufrimiento-
-Mis hijos son también buenos chicos… Ellos no merecen todo el dolor que les he causado-
-Tú no tienes la culpa-
-LA TENGO- gritó -SI YO NO HUBIERA NACIDO SIENDO UNA HANABUSA ELLOS NO ESTARÍAN PADECIENDO ESTO-
-Nadie que esté dentro del Clan de la Abeja Reina merece ese dolor… Es una tontería- Haru extendió su mano y sonrió -Ven, Sumireko-chan, encontraremos la forma de salir de aquí-
-Debo terminar la misión- de nuevo la furia de la peli naranja se hizo presente, tomó del cuello a la pelirroja frente a ella -Y nadie va a detenerme- lanzándola lejos de ahí
-¡HARU!- corrió Hitsugi a auxiliar a su compañera al ver el estrepitoso golpe que había recibido
-Estoy bien, Hitsugi… Sumireko no lo está. Debemos sacarla de esa ilusión antes de que haga algo que nos mate a todas-
Sumireko siguió peleando con la imagen que tenía de Haru. En su ilusión, estaba ganando, tenía a una maltrecha Haru que suplicaba por su vida, Sumireko descargaba toda su frustración y furia en esa ilusión sin darse cuenta el daño que se provocaba a si misma. Después de unos cuantos golpes, Sumireko había logrado rendir a la pelirroja ilusión que yacía en el piso, jadeando, Sumireko se acercó, miró directo a esos ojos rosa y sintió las lágrimas acumularse en sus propios ojos
-ICHINOSE, PERDONAME-
Y un golpe más fuerte se escuchó, de nuevo el lugar tembló
-Por fin terminé contigo- la oji azul jadeaba por el esfuerzo que había significado esa pelea, intentaba recuperar todo el aire posible. Era momento de actuar, Haru, quien ya se había recuperado, miró a Hitsugi
-Vamos a dejar fuera de combate a Sumireko. Yo la distraigo y cuando sea el momento la golpeas ¿Sabes cómo noquear a alguien?-
-Que mi tamaño no te engañe. Chitaru-san me ha enseñado a pelear bien-
-No será una pelea fácil-
-Lo sé, y, honestamente, no quiero pelear, pero somos dos y estamos lúcidas así que luego nos disculpamos con Sumireko-
Haru caminó, de nuevo, decidida hacia Sumireko. Se detuvo a una distancia prudente, tomó aire y gritó
-HANABUSA SUMIREKO-SAN ¡AQUÍ SIGO!- el grito de Haru hizo que Sumireko suspirara
-Ya maté a su hija, Ichinose-san- se puso de pie con pesar y giró a ver a su próxima rival -Y, por desgracia, usted sigue siendo un potencial rival para mis propios intereses… Lamento tener que matarla también, pero usted decidió meterse en mi camino-
-No debe ser así, Sumi-chan- la maternal voz de Haru desconcertó brevemente a Sumireko -Podemos terminar con esto del clan juntas. No es necesario que peleemos más. Que la sangre de mi hija sea la ultima que se derrame-
-Si tan solo fuera así de fácil, Ichinose-san… Pero usted mejor que nadie sabe que nunca nos dejarán en paz, si no terminamos con esto, la sombra de la muerte nos seguirá por siempre-
-Nosotras podemos terminar con todo esto-
-¡NO! ¡NO PODEMOS! MORIREMOS A MANOS DEL CLAN ALGÚN DÍA- Sumireko respiró profundamente y continuó con calma -Pero, quien esté en el poder, puede evitar algunas cosas. Y yo necesito ese poder-
Y sin más, Sumireko se lanzó hacia Haru para terminar con ella. Haru no sabía de dónde la peli naranja sacaba tanta fuerza. A pesar de que sus partes robóticas no estaban en buenas condiciones, el ataque directo hacia Haru era imparable, la pelirroja apenas lograba esquivar los golpes de Sumireko, el entrenamiento con Tokaku había servido, no volvería a dudar de eso, pero solo estaba logrando sobrevivir, de ninguna forma Sumireko parecía cansarse
"Está en su segundo aire" pensó Hitsugi al ver como peleaban ambas mujeres, buscaba la forma de llegar y golpear a Sumireko para dejarla fuera de combate… "Tal vez, si aprovecho un momento de lentitud, podría tener una oportunidad… Rápido, Hitsugi, piensa en algo"
Haru seguía esquivando los ataques e intentando hacer que Sumireko entrara en razón, sin embargo, era imposible, la ilusión estaba tan arraigada en ella que no podía convencerla de lo contrario y sus ojos se iban perdiendo más en esa cortina grisácea "Si no hago algo pronto puede ser muy peligroso". Un golpe hacia el suelo fue apenas eludido por la oji rosa, el golpe hizo que se cimbrara el lugar
-¿CUÁNTA FUERZA TIENE SUMIREKO?- gritó un poco asustada Hitsugi
-POR ESO DEBEMOS PARARLA ¡YA!-
Aprovechando que el puño de Sumireko se había estancado en el suelo, Haru la detuvo por la espalda sosteniendo fuerte sus hombros
-¡SUELTEME!-
-HITSUGI- llamó la pelirroja, Hitsugi fue corriendo para golpear a Sumireko quien solo miró a una figura sin rostro aproximarse a ella, logró zafarse del agarre de Haru y lanzó un golpe hacia la figura que corría en su dirección, Hitsugi lo esquivó fácilmente y con agilidad golpeó hacia las rodillas robóticas logrando que Sumireko cayera
-AAAAAAAAARRRRGGGGHHH- gritó de dolor
-¿Acaso la he lastimado?-
-No, ella en teoría no debería sentir ningún dolor…- y antes de que la peli naranja pudiera recuperarse, Haru se sentó sobre ella y le sostuvo los brazos robóticos -¡RÁPIDO, HITSUGI!-
La peli azul corrió hacia sus compañeras, Sumireko comenzó a forcejear y logró quitarse a Haru de encima, miró hacia un lado notando que la figura sin rostro seguía ahí, lanzó un golpe que retumbó en la pared y una nueva sacudida se hizo presente, esta vez más violenta
-¡DERRUMBARÁ EL LUGAR SI NO LA DETENEMOS!- Haru estaba ya desesperada, no podía dejar así a Sumireko, debía salvarla y, de paso, salvar a Hitsugi y a ella misma
-¿Qué sugieres entonces?-
-Golpéale las piernas, esta vez lo más fuerte que puedas y yo intentaré noquearla-
-Un golpe entre ceja y ceja será suficiente- Haru asintió ante lo que Hitsugi dijo y se lanzaron al ataque
La fuerza que había demostrado Sumireko se estaba agotando, se sentía mucho más cansada pero, más que eso, se sentía ansiosa. Dos aromas llegaron a ella y comenzó a temblar
-¡NO! ¡DEBO SALVARLOS!- al terminar esa frase, sintió el dolor más fuerte que el anterior en sus piernas y se derrumbó -AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRGGGGGGGGGHHHHHH-
-HAZLO AHORA, HARU-
Rápidamente, Haru se sentó encima de Sumireko quien gritaba y forcejeaba sintiendo ese dolor y esa ansiedad, de repente, no sintió nada más. El impacto del puñetazo de Haru en su rostro la dejó fuera de combate
-Lo logramos- dijo con una sonrisa victoriosa
-Será mejor irnos y ver si encontramos a alguien más ¿QUÉ ESTA PASANDO?-
La tierra tembló de pronto, Haru obligó a Hitsugi a acostarse a su lado, lo cual hizo y se cubrió la cabeza, Haru cubrió a Sumireko con su cuerpo. Después de unos minutos, que se sintieron como una eternidad, el temblor paró
-¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?- exclamó la pelirroja Ichinose
-Un temblor… Agradece que no nos mató, se sintió horrible- Hitsugi se dio la vuelta, siguió recostada y cerró los ojos -Ya estoy harta de esto-
-Yo también- Haru cerró los ojos y limpió rápidamente las lagrimas que habían resbalado por sus mejillas, respiró para tranquilizarse -Debemos encontrar a las demás o una salida de esto-
-¿Cómo vamos a llevarnos a Sumireko?-
-Tengo una idea, préstame tu camiseta- Hitsugi miró extrañada a la pelirroja que se quitaba el chaleco y se lo colocaba con cuidado a Sumireko -Vamos-
La peli azul se quitó en seguida la camiseta de manga larga que llevaba puesto y se lo dio a Haru. Con ingenio amarró la camiseta bajo el chaleco por la parte de la espalda
-Tú puedes jalar del lado izquierdo y yo del derecho-
-¿Pretendes arrastrar a Sumireko?- rio un poco Hitsugi
-Sumireko seguramente pesa mucho y, bueno, ni tú ni yo tenemos la fuerza- admitió sonrojada Haru
-Entonces démonos prisa y salgamos de aquí-
Con cuidado comenzaron a jalar a Sumireko, procurando no despertarla. No sabían hacia donde iban solo querían alejarse del lugar donde habían encontrado a la heredera Hanabusa. Sintieron que caminaban en círculos jalando ese pesado cuerpo pero no les importó, en algún momento encontrarían algo o alguien
-¿Podemos parar?- pidió Hitsugi -Siento que llevo días caminando y jalando a Sumireko-
-Se ha vuelto eterno esto… Descansemos- Haru recargó su cuerpo sobre un muro cercano y sintió un extraño calor provenir de la pared, se quitó de inmediato y observó que la pared se iluminaba y una perilla aparecía
-Estás viendo lo mismo que yo ¿verdad, Hitsugi-chan?-
-Si, lo veo y no lo creo- la peli azul se acercó y tomó la perilla -¿La abrimos?-
-Si- dijo con firmeza Haru y Hitsugi giró la perilla, se escuchó un clic y se abrió esa puerta escondida
-¿Qué les pasó?-
Suspiraron aliviadas al escuchar esa voz, sonrieron
-Ponte cómoda, será una historia larga, Shiena-san-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Shinya caminaba lo más tranquila que podía, debía ser así pues sus hijos se veían intranquilos y temía que, al igual que Mahiru, hubiesen desarrollado un miedo a la oscuridad que les impidiera ser racionales, o peor…
-No sé mucho sobre ustedes- dijo de repente -¿Les parece si nos conocemos un poco?-
-Claro, mamá- dijeron al unísono
-Que gran conexión de gemelos… Son muy lindos-
-Gracias mamá- Shinya de nuevo rio, Hattori se detuvo y preguntó tiernamente -¿Puedo saber por qué ríes cada vez que te decimos mamá?-
-No crean que me burlo. Jamás haría eso. La razón por la cual me rio es porque me siento enternecida por esa palabra: mamá… Me gusta que me digan así y está bien que lo hagan es solo extraño para mi-
-¿Por qué?-
-Porque no pensé que me dirían alguna vez así en mi vida-
-¿No te visualizaste como madre?- preguntó curiosa Hikari
-No… No creí siquiera que alguien nos llegaría a amar- Shinya frunció el ceño pensativa -¿Y está bien que yo les diga hijos?-
-Creímos que eso ya estaba solucionado- Hikari y Hattori abrazaron a Shinya -Nos encantaría que nos lo dijeras- respondieron al unísono de nuevo, Shinya rio y chocó sus palmas
-¡VOLVIERON A HACERLO!-
-Te juro que es inconsciente. Lo hacemos desde pequeños ¿verdad, Hattori?-
-Incluso mamá Sumi nos decía que habláramos uno por uno para que nos entendiera-
-Me alegra ver que son unidos y que han cuidado bien de Mahiru y Sumireko-
Mientras charlaban, caminaban adentrándose en esa cueva. Buscaban a alguno de sus compañeros pero no encontraban nada. La visión de Shinya comenzó a dificultarse por la presencia de una extraña neblina "No entiendo como es que esto está pasando"
-¿Extrañaste a mamá Sumi?- la repentina pregunta que su hija le hizo sacó de sus pensamientos a Shinya, respondió con honestidad
-Si, pero hasta apenas fui consciente. Mahiru se sentía bien así que no había necesidad de que yo apareciera, fueron muchos años sin saber de Sumireko o de Mahiru- suspiró con tristeza -Muchos años en las sombras-
-Pero ya estás aquí, mamá, y no queremos que te vayas nunca-
"Tal vez quedarse para siempre sería lo mejor", pensó Shinya reprimiendo ese pensamiento de inmediato "No puedo hacerle eso a Mahiru". Decidió cambiar el tema para alejar cualquier pensamiento peligroso
-Me gustaría conocerlos mejor. Entonces… ¿Qué les gusta?-
-Nadar- respondió Hikari con una gran sonrisa
-La robótica- para Hattori no era necesario pensar eso
-Vaya, son gustos muy distintos ¿Qué los llevó a eso?-
-Bueno- Hikari tomó la palabra -después de los múltiples ataques que recibimos, a mamá Sumi le recomendaron que buscara ayuda, no solo física sino también psicológica. Éramos unos niños bastante difíciles y… peculiares-
-¿Peculiares?-
-Si- continuó Hattori -Tan traumatizados que no confiábamos en nada ni nadie. Fue un proceso difícil-
-Pero ni mamá Sumi ni mamá Mahiru se rindieron. Buscaron ayuda de muchos especialistas, de diferentes expertos, se esforzaron por darnos la mejor calidad de vida-
-¿Ustedes tienen alguna discapacidad física como Sumireko?-
-No. Estamos completos. Los médicos que nos atendieron fueron los mejores así que lograron salvarnos físicamente. Nuestro problema se volvió más de aquí- Hattori señaló su cabeza y siguió su relato -Después de muchas terapias con diferentes personas, al final encontraron una que nos ayudó-
-¿Qué fue?-
-Un chico recién egresado de la universidad fue quien nos trató. En palabras de mamá Sumi, él era un don nadie pero que resultó ser el mejor. No se sentía intimidado por nuestro apellido así que eso fue más fácil. Nos recomendó que buscáramos actividades que nos ayudaran a salir del encierro autoimpuesto- Hattori cedió la palabra a Hikari
-Entonces, comenzamos a ir a diferentes lugares que ofrecían infinidad de talleres para niños. Actividades extraescolares. Intentamos con diferentes deportes, con las artes, vaya, hasta con oficios, pero nos causaba ansiedad, hasta que un día fuimos a un festival cultural de una escuela en un pequeño pueblito. Estábamos de paso, iríamos a ver como construían una bodega de una de las tantas empresas que tenemos en la familia, mamá Mahiru vio un cometa volar y le pidió a mamá Sumi que bajáramos a ver, fui ahí donde yo vi por primera vez una competencia de nado. Me emocioné tanto al ver la velocidad de los nadadores, el agua moverse, me sentí llena de vida y el dolor que sentía se fue-
-Yo estaba lejos de la alberca, encontré a un grupo de chicos que estaban experimentando con diversas cosas: drones, aviones y cohetes a escala, algunos robots pequeños… Todos lucían felices por esta allí, no veía a nadie que no se estuviera divirtiendo, el concurso comenzó y pasaron a probar lo que sus maquinas hacían. Cosas simples: volar unos metros y regresar con una hoja de algún árbol cercano, elevarse en el cielo y estallar con fuegos artificiales, o simplemente hacer unos trazos con un plumón en un pizarrón. Todo me parecía fascinante, con poco material, esos chicos lograban grandes cosas. Uno de esos equipos me explicó a detalle como funcionaba todo, me sentí increíble por entender la mayoría de las cosas de las que hablaban. Vieron mi cara llena de ilusión y sed de aprendizaje por lo que decidieron regalarme uno de sus libros de robótica para que yo pudiera estudiarlo. Llegué a casa y comencé a armar y desarmar algunas cosas en mi cuarto para entender su funcionamiento… Con el tiempo, decidí unirme a un club de robótica y tomar cursos fuera de la escuela-
-Y a mi me inscribieron a una escuela de natación y, no es por presumir, pero estoy dentro del equipo de competencias de dicha escuela como capitana y líder nadadora-
-Vaya… Son sorprendentes- dijo Shinya muy admirada -Realmente lo son-
"Cielos, he perdido tanto tiempo con ustedes ¿Cómo voy a recuperarlo?" pensó de nuevo Shinya. Se sentía realmente fastidiada de no haber convivido con sus hijos hasta ahora y todo gracias a una bola de maniacos que querían acabar con sus vidas. Ahora más que nunca estaba decidida a sacarlos de ahí y recuperar todo lo que había perdido al estar encerrada "¿Podría hacerle eso a Mahiru? Después de todo, ella no podría cuidarlos como yo". La peli plata sacudió su cabeza, no entendía por qué estaba perdiendo el control de sus emociones de esa forma, debía pararlo de inmediato
"Esta vida no me pertenece"
-Entre más caminamos más se oscurece ¿La oscuridad no les molesta?- preguntó Shinya procurando que sus hijos no tropezaran con algo o se lastimaran
-¿Oscuridad? Pero si vemos bastante claro. Es como si la luz del exterior aun entrara-
Shinya miró extrañada hacia atrás, la luz ya no alcanzaba a alumbrar muy bien, se estaba volviendo todo cada vez más oscuro, sin embargo, a sus hijos parecía no importarles. Aquello se volvió una llamada de atención y se puso alerta, tomó el mazo con fuerza esperando algo. Era mejor estar preparados a que algo la sorprendiera de la nada
-¿Acaso tú no ves la luz?- Preguntó Hattori -Es cálida y brillante-
-¿Qué?- la peli plateada se detuvo abruptamente, sus hijos seguían caminando como si nada les importara . "De acuerdo. Esto ya no es normal" -¡Oigan! Esperen por favor-
Hattori y Hikari no escucharon la voz de Shinya llamándolos, solo caminaban siguiendo aquella cálida luz que los llamaba… De un momento a otro, ellos dejaron de saber que los rodeaba, se desconectaron del mundo exterior entrando a esa atmosfera que su mente había creado
Un recuerdo compartido…
Un recuerdo que quisieran olvidar…
Un recuerdo que se estaba confundiendo y mezclando con miedo… Un fantasma que los atormentaba cada día
Reconocieron el lugar en el que estaban: su habitación. La habitación que compartían cuando eran niños porque era el único consuelo que tenían ante la desatención y olvido de sus madres…
Porque por años, Hikari y Hattori se sintieron olvidados y desplazados
Entendían que no era personal, que era parte de la vida de todo Hanabusa estar al pendiente de todos los negocios de la familia, y al ser Sumireko la única heredera, eso lo volvía más difícil para ella. Debía atender cada uno de los negocios, el abuelo no podía con todo y mamá Mahiru no tenía todo el poder
"Lo entenderán cuando crezcan"
Eran siempre las palabras que el abuelo les decía. ¿Qué podían entender? Solo podían entender el desprecio que su propia madre sentía por ellos
"No es que no los quieran. Solo está muy ocupada"
Era lo que siempre les decían los sirvientes más allegados a ellos. Al ser poco el personal al servicio de la familia Hanabusa-Banba, todos se conocían entre sí y querían mucho a los pequeños niños. Pero el amor de un empleado no reemplazaba al amor familiar, por más profundo que este fuera
"Que les quede claro. Nosotras los amamos, pero si quieren seguir disfrutando de muchas cosas, mamá Mahiru y yo debemos trabajar arduamente"
Y eso era lo que siempre les decía Sumireko. Siempre prometiéndoles amor y tiempo pero entregándoles solo decepción. Hattori y Hikari solo deseaban tener una familia ¿Qué había de difícil en eso? Se supone que a un Hanabusa nadie le dice que no, entonces ¿Por qué mamá les decía siempre que no? "Porque los Hanabusa tenemos un estilo de vida y una posición social" Si así era, ellos preferían entonces no ser Hanabusa, no tener ninguna comodidad, nada de dinero, si eso hacía que sus mamás estuvieran con ellos
Hattori caminó por la habitación y miró por el gran ventanal. Un mundo de lujo y comodidad frente a él, un mundo vacío que no lo llenaba ni lo hacia feliz. Recordó la imagen que había visto por televisión: niños jugando en el parque mientras sus padres los observaban ¿Era pedir demasiado?
-Desearía no tener nada-
-Yo también- Hikari, quien estaba al lado, miraba lo mismo que su hermano y pensaba en lo increíble que sería ser una familia normal -Si con eso mamá Sumireko y mamá Mahiru están con nosotros, dejaría todo por tenerlas a mi lado-
-Pero mamá Shinya está aquí, con ustedes- dijo la peli plata sin entender que era lo que pasaba
Lo único que podía ver Shinya era a sus hijos con la mirada perdida observando fijamente una pared de piedra dura, se puso delante de ellos y no podía entender porque sus ojos lucían grises "Esto no es bueno". Movió sus manos frente a los rostros de los jóvenes pero ellos seguían perdidos en un mundo lejano, en una realidad ajena a la presente. No podían escucharla, no podían verla y Shinya por primera vez en su vida, tuvo miedo
-Debo sacarlos de aquí-
Rápidamente comenzó a buscar una salida, un camino, un pasaje secreto, algo que la ayudara a salir de ahí… Pero no había nada, solo un montón de rocas y más oscuridad. Respiró para tranquilizarse, alterarse no resolvería nada, siguió intentando encontrar algo mientras escuchaba lo que pasaba con los mellizos
-¿Te imaginas nuestra vida si no fuéramos Hanabusa?-
-O mejor aún, una vida sin que existieran-
Una gruesa voz llamó la atención de los mellizos quienes en una perfecta sincronía, dieron media vuelta para observar a la extraña figura enmascarada que los miraba
-¿QUIÉN ERES?- gritaron asustando a Shinya que corrió a ver qué pasaba, pero no vio a nadie, seguían siendo solo ellos
-¿A QUIÉN LE HABLAN?- los sacudió para sacarlos de ese trance pero no podía y lo grisáceo en sus ojos se intensificó -NO, NO, NO-
-Escuche que deseaban no tener nada ¿no? Que darían todo por una existencia normal, una existencia donde no fueran Hanabusa… Bueno, eso se puede arreglar-
Los mellizos estaban paralizados en su lugar, intentaban no temblar de miedo, un porte gallardo en todo momento como se les había enseñado. Porque una persona en su posición jamás debía demostrar miedo
-Es tan tierno verlos ahí parados, intentando ocultarme su miedo… Pero les contaré un secreto, yo soy como un sabueso y puedo oler su miedo. Y, si se lo preguntan, ustedes no huelen a miedo, APESTAN A MIEDO- lentamente caminó hacia los jóvenes, disfrutaba verlos así, tomó sus rostros -Y es un aroma delicioso-
-¿Quién eres?- preguntó Hikari con un nudo en la garganta
-La persona que va a solucionarles la vida. Han pedido una existencia sin ser nadie… Yo creo que lo mejor es la no existencia en absoluto-
-¿Qué vas a hacernos?-
-Un favor-
Un gancho al hígado impacto el costado de Hikari quien sintió como todo el aire que tenía se iba, se puso de rodillas y comenzó a toser fuertemente para recuperar un poco el aire
-¡DEJALA EN PAZ!-
-Siempre defendiendo a tu hermanita ¿no? Pero ¿Quién te defiende a ti?- entonces un cabezazo tambaleó a Hattori provocando que cayera de rodillas gritando de dolor
Al escuchar ese grito, Shinya se alertó, miró a sus hijos de rodillas en el suelo y se acercó para examinarlos. No tenían ningún rasguño, no entendía que era lo que los estaba atacando y asustando
"Es como pelear contra un fantasma"
-Hikari, Hattori, por favor, escúchenme- Shinya sacudió ligeramente a sus hijos pero era imposible que le hicieran caso. La ilusión había surtido un efecto devastador en ellos y todo del exterior les resultaba ajeno, eso incluía a su madre
Desesperada, Shinya solo les pidió calma, intentó cargarlos pero el grito que sus hijos habían dado había sido tan desgarrador que temiendo que los hubiese lastimado, los dejó en su lugar
Mientras tanto, en la mente de los herederos Hanabusa, una verdadera tortura les estaba ocurriendo, en el momento en que Shinya los había levantado, el sujeto que estaba con ellos los había lanzado por los aires después de haberles surtido una tanda de golpes que lanzaba a diestra y siniestra
-Basta…- dijeron al unísono sintiendo sudor cayendo de sus frentes y sangre saliendo de su boca
-Creí que desaparecer era lo que querían- dijo aquel hombre -La única forma de probar que no son Hanabusa es pasar por tanto sufrimiento y que nadie los salve. Si alguien viene y los salva, me temo que no puedo hacer nada por ustedes, pero, si nadie viene ¡Ustedes serán libres!-
Una patada al pecho de Hattori, quien era su víctima más cercana, le hizo revivir el dolor que de niño le había dejado esa cicatriz. Era como si esa patada trajera al presente todos esos recuerdos dolorosos, pero, no solo era el recuerdo, el dolor era el mismo: intenso, agonizante
-¡MAMI!- gritó con desesperación llorando sin poder contenerse
-¡OYE TÚ!- Hikari con dificultad se puso de pie, había impactado en un muro cercano y caminó hacia Hattori. De la ceja de la peli naranja resbalada sangre, se había raspado en la vida real -¡DÉJALO EN PAZ! ÉL NO MERECE MÁS DOLOR-
-¿Lo merece tú entonces?-
-Quí-Quítate la máscara. No hay honor en alguien que pelea sin dar la cara-
-No vengas a darme una lección de moral, niña. Yo solo quiero ayudarlos. No soy el malo de la historia-
-¿Quién es entonces el malo?-
-Hanabusa Sumireko y Banba Mahiru-
-No digas sus nombres- Hattori se recuperaba de la patada, el dolor seguía punzando en todo su cuerpo, pero era su deber proteger a su hermana, porque esta vez él la salvaría y no sería al revés -¡NO TE ATREVAS A PRONUNCIAR SUS NOMBRES!-
-¡Qué valiente de tu parte defenderte, niño!- el enmascarado tronó sus dedos y cuello -No eres tan débil como creen-
-Nadie cree que soy débil-
-Claro que lo hacen. El heredero Hanabusa no es más que un niño débil incapaz de pelear. Ven, dame tu mejor golpe-
-No caigas en su provocación- le dijo Hikari, pero era tarde
Hattori se lanzó al ataque y golpeó una roca junto a él, sus nudillos sangraban en la vida real y en la ilusión Hattori había chocado su puño con ese hombre
-¡HATTORI!- lo llamó Shinya al ver el fuerte golpe que había lanzado -¡HIKARI, NO TE MUEVAS!-
Shinya pensó que por fin la habían escuchado, sin embargo, eso no había pasado. Lo que pasaba en ese escenario creado por los miedos de sus hijos era que Hikari corría a ver a su hermano para saber si se encontraba bien porque aquel golpe había sido muy duro
-¿Hattori?-
-¡DÉJAME EN PAZ, HIKARI!- los ojos lavanda miraban con furia, una furia contenida que estaba a punto de estallar y Hikari supo lo que pasaba
-No, Hattori, contrólate. No te salgas de control- un vano intento por razonar con él
-¿Piensas calmar a la bestia? ¡Qué ingenua eres, pequeña!- la voz tras su espalda la alertó, pero era demasiado tarde, Hikari sentía una puñalada sobre su espalda, un ardor y un dolor como el que le había provocado esa cicatriz hizo eco en todo su cuerpo, se dejó caer y comenzó a llorar
-¡MAMI!- gritó igual que su hermano, esa palabra que muy pocas veces pronunciaba porque lo sentía como un clamor desesperado
-Eso es. Llama a tu mamita… ¡Oh! Espera, no vendrá ¿Sabes por qué?-
-Cállate, por favor- la voz de Hikari era un susurro débil y triste, lleno de miedo. Hikari temblaba y lloraba lastimosamente. Hattori miró el estado de su hermana: vulnerable, en extremo vulnerable. Corrió a su lado
-Hikari, tú no eres así, resiste-
-Vaya, vaya, vaya… Así que son dos bestias las que debo controlar… Interesante- el fornido enmascarado sacó un cuchillo de cazador de entre sus ropas -¿Les parece que terminemos pronto con esto? No quiero ver cómo cambian, sería demasiado dramático-
Aprovechando que los mellizos estaban juntos intentando calmarse uno al otro, el cazador los atacó al mismo tiempo, estrelló sus cabezas contra el piso estrepitosamente, provocando un nuevo grito de dolor
-Vamos a divertirnos- y el cuchillo se clavaba en diferentes lugares perforando la suave carne
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-
-¡MALDITA SEA!- Shinya pensaba que todo estaba bien, mas de un momento a otro, sus hijos se retorcían de dolor en el suelo
Sus llantos desgarradores, sus gritos agónicos, el dolor torturante…
Shinya conocía bien ese dolor, ese miedo… El terror de saber que tu vida se terminaría en cualquier momento. Soltó el mazo al sentir sus piernas temblar, recuerdos se agolparon, su cabeza parecía partirse en dos
-¡BASTA!-
La luz que aparecía en flashazos, una luz potente y cegadora. Manos tocando su frágil cuerpo, tocando lugares que no debían ser tocados. Una voz que la obligaba a hacer cosas que no quería
Dolor y horror
-¡BASTA!- Shinya gritó y tomando el mazo lo atizó contra el suelo provocando un ligero temblor
Mientras Shinya peleaba contra sus propios traumas y demonios, Hattori y Hikari hacían lo mismo
Porque ellos también habían conocido el dolor a temprana edad… Y no solo el dolor, también la soledad, porque se sentían solos, porque sabían que siempre lo estarían por la posición en la que estaban. Nadie podía llegar a ellos con buenas intenciones, siempre buscaban un beneficio. El poder tiene consecuencias, y aunque ellos no habían deseado ese poder, lo tenían, eran dueños de eso y el precio que debían pagar sería la soledad y el miedo, ese miedo que provoca el no saber qué pasará contigo, si alguien vendrá por ti, a matarte o hacerte daño por un poco de ese poder
Ya habían experimentado ese sufrimiento, casi pierden la vida por algo que ellos no querían pero que estaban obligados a tener… Y ahora, estaban ahí a merced de alguien que iba a matarlos sin duda alguna
El frio metal atravesaba sus cuerpos, abriendo las heridas que esas cicatrices custodiaban, miraron la sangre brotar y el dolor fue agudo calando cada nervio de su ser, cada fibra de su cuerpo
-¡AAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRGGGGGGGGG!- lloraban y gemían por el daño
Cuando sintieron que el dolor los dejaría inconscientes, solo pudieron gritar
-¡POR FAVOR, MAMI! ¡SALVANOS!-
Las lágrimas de sus hijos eran suplicantes, sus gritos desgarradores, desesperados, Shinya no sabía que les pasaba o que veían, pero una cosa era segura: no dejaría que nada los dañara. Así como había salvado a Mahiru, los salvaría a ellos. Tomo el enorme mazo y comenzó a golpear el piso y las paredes de piedra, no sabía qué hacía, solo quería sacarlos de allí, solo quería salvarlos. Era consciente de que, a cada feroz golpe, el lugar cimbraba y las piedras iban cayendo. No le importó. Lo único que importaba era sacarlos
Un rayo de luz se coló en el último golpe, Shinya sonrió creyendo que había logrado hacer una salida, siguió golpeando hasta hacer más grande ese hoyo, un golpe más fuerte que los anteriores hizo que todo el lugar temblara, el temblor siguió por un rato ya sin haber sido provocado por algún golpe del mazo, el lugar se desquebrajaba, polvo, tierra, rocas, todo caía, Shinya aventó el mazo lejos y corrió por Hattori y Hikari quienes seguían gritando desesperados, lloraban, los abrazó para protegerlos, escuchó un broom y luego sintió como la tierra la cubría, la luz se había ido y la oscuridad se hizo completa…
Había ocasionado un derrumbe que los sepultaba bajo un montón de tierra y oscuridad
… … … … …
Haruka y Akira no sabían de donde estaban sacando esa fuerza casi sobrehumana para llegar lo antes posible a donde sea que debían llegar, no sentían ningún dolor por correr tanto, el aire que aspiraban parecía ser suficiente para llenar sus pulmones. Solo sabían que debía llegar rápido a donde sea que ese aroma los llamaba…
A Haruka la guiaba el fuerte olor de la canela
A Akira lo guiaba el reconfortante olor del té de granada
No era por instinto que corrían, ni tampoco un presentimiento, era algo mucho más fuerte y diferente a eso. A ambos los guiaba ese poderoso sentimiento al que temían dar nombre porque no lo entendían…
Rápido, rápido, rápido
Después de tremenda carrera llegaron al lugar del desastre. Era demasiada tierra, demasiadas rocas, contuvieron un grito de terror al ver ese gran montón de tierra cubriendo una parte de esa montaña que estaba lejos de donde habían acampado esperando por todos, un derrumbe que había desgajado parte de la montaña y que había enterrado a la familia Hanabusa. No había tiempo para horrorizarse ni llorar, tampoco para descansar, era tiempo de actuar, así que Akira y Haruka comenzaron a rascar la tierra para sacarlos de ahí…
Porque sabían perfectamente que ellos estaban ahí
"Resiste, por favor" un pensamiento que compartían esos dos jóvenes, una súplica que esperaban fuera escuchada y respondida
-QUITA ESA ROCA- Haruka obedeció la orden de Akira
-TEN CUIDADO Y NO RESBALES- Akira asintió agradeciendo la preocupación de Haruka
Ninguno de los dos sabía que esperar. ¿Qué tan heridos podían estar? ¿Y si ellos también se habían lastimado en la vida real? ¿Cómo iban a encontrarlos? ¿Cuál sería su estado? Pero había una pregunta que era la más importante de todas ¿Qué habían visto?
Akira temía que hubieran atacado a Hattori en su punto débil: el trauma de su niñez. Ignoraba si Haruka sabía eso, así que decidió advertirle
-Haruka-san- la pelirroja se detuvo para prestar atención -Si esto hace que recuerdes cosas malas, ten por seguro que ellos sufrieron bastante-
-¿De qué hablas?-
-¿No sabes?- la chica negó suavemente con el ceño fruncido por saberse ignorante de algo que, evidentemente, era importante. Akira suspiró tranquilamente -No es mi deber contarte esa historia. Lo único que puedo hacer es advertirte sobre eso-
-Entiendo… Puede que hayan revivido algo malo- respiró profundamente y retomó su tarea de quitar tierra y piedras -Pero no dejaré a Hikari. Con mayor razón no la dejaré. Si ha sufrido, entonces me necesita-
Akira miró a Haruka y asintió. Él tampoco quería dejar a Hattori, jamás lo dejaría. Se perdió en sus pensamientos, esos pensamientos que aceleraban su corazón cuando pensaba en el peli plata de una forma que jamás había sentido "Quiero estar contigo… Quiero ver tus ojos otra vez. Voy a encontrarte, Hattori"
-¡NO TE QUEDES AHÍ PARADO COMO UN ESTÚPIDO! SIGUE QUITANDO ROCAS- le gritó Haruka, desesperada por no encontrar nada
Haruka sintió sus ojos arder, sabía que estaba conteniendo sus lágrimas, no debía flaquear, no quería verse débil, porque si lo hacía, perdería la esperanza y eso era un lujo que no podía darse "Porque voy a encontrarte. Debo encontrarte. Por favor, no me dejes. Quiero ver tu sonrisa una vez más"
-¡OIGAN!- ambos chicos voltearon al escuchar la voz que Haruka reconoció
-¡PAPÁ!- se sintió aliviada de ver a Haruki llegar junto con Tokaku -¿CÓMO ES QUE LLEGARON?-
-Azuma nos guio- Haruka observó a Tokaku sintiéndose agradecida con ella, sus miradas se cruzaron y la pelirroja hizo una reverencia con su cabeza, la cual fue correspondida de igual forma. Haruki habló -Esto es peligroso. Será mejor que-
-¡NO! NO ME PIDAS QUE ME VAYA, PAPÁ- Haruki abrió los ojos asombrada al escuchar con tanto valor a su hija. Puso una mano sobre su hombro y le sonrió
-Yo iba a decir que será mejor que tengan cuidado. Para que no resbalen, claven sus pies en la tierra, así- Haruki hizo un hoyo con su pie y lo introdujo -Les dará un mejor soporte-
La chica Sagae se sonrojó y miró a su papá de una forma que decía "Si mencionas algo sobre mi sonrojo, te mato", hizo lo que le sugirió y siguió quitando tierra
-Apoya tus rodillas en la tierra, niño- Tokaku habló con Akira y se puso a su lado para ayudarle a quitar todo ese escombro -Y cuando sientas que algo se va a desprender, aférrate a mí. Nos daré soporte-
Al castaño no le importó el dolor en su rodilla, ni tampoco que estuviera herido. Tal vez era la adrenalina pero justo en ese momento, cualquier signo de dolor o debilidad pasaba a ultimo plano… De alguna forma, el apoyo que Tokaku le daba en ese momento lo hacía sentir más fuerte
-Gracias por venir, Azuma-sama-
-En cuanto escuchamos ese estruendoso sonido y sentimos ese temblor supimos que se trataba de Banba-
-¿De verdad?- Tokaku asintió
-Fue más bien un presentimiento. Shinya tiene una fuerza descomunal… Temía que pasara algo así-
La ayuda extra que brindaban Haruki y Tokaku fue vital para el rescate de los Hanabusa, pues al poco tiempo de su llegada, de repente, un par de manos salieron a la superficie. Sintieron alivio al encontrar algo y prontamente comenzaron a quitar toda la tierra alrededor, con suavidad fueron jalando los brazos que sobresalían para poder sacar primero a Hikari y luego a Hattori. Ambos tenían los ojos cerrados, su cuerpo y ropa llenos de tierra, podían ver sangre en su cara y cuerpo, incluso algunas manchas traspasaban su ropa manchándola
-¡HIKARI!- Haruka sonrió cerrando sus ojos para dar una pequeña plegaria de agradecimiento
-¡HATTORI!- Akira sintió como lágrimas de emoción resbalaban por su cara y contuvo un grito eufórico
Cuando el aire limpio entró de nuevo a los pulmones de los mellizos, comenzaron a toser, un instinto del cuerpo que, si bien te ahogaba, lograba llenar los pulmones de aire y recobraban la consciencia. Al abrir los ojos, los mellizos miraron a sus salvadores
-¡HARUKA!- gritó llena de miedo Hikari
-¡AKIRA!- gritó furioso Hattori
Y a pesar de esos extraños sentimientos, los mellizos abrazaron a sus salvadores aferrándose a ellos. Haruka y Akira sintieron el cuerpo de los Hanabusa temblar, los abrazaron de vuelta con igual intensidad
-No me dejes, no me dejes, no me dejes- Haruka juntó su frente con la de Hikari al escuchar las palabras de la peli naranja llenas de pavor, sintió el llanto emanar de Hikari y los sollozos se volvían fuertes
-Shhh. Aquí estoy. Nada malo volverá a pasarte- susurró acariciando la espalda de Hikari, atrayéndola más hacia ella. Haruka se separó después de un rato solo para mirar a Hikari directo a los ojos -Te juro que mientras yo esté contigo, nada pasará. Voy a protegerte- Hikari al ver esos hermosos ojos cobrizos sonrió y se desmayó
-¡HIKARI! ¡VUELVE!- la pelirroja se apanicó por un momento, Haruki tomó el pulso de la peli naranja, sonrió al ver que nada malo había pasado. Calmó a su hija
-Solo se ha desmayado. Debe descansar así que no la despiertes- ayudó a su pequeña a bajar con Hikari para que estuviera a salvo
-Debo regresar a buscar a Banba-san. No te muevas-
Haruka asintió y limpió la tierra de la cara de Hikari, con cuidado de no lastimar sus heridas. Sonrió al verla "Recupérate pronto, tonta 3"
Akira, por otro lado, sintió la respiración agitada de Hattori sobre su cuello, pues el joven oji amatista se había refugiado en ese hueco entre el pecho y el cuello del castaño, quien lo abrazó apretándolo un poco
-Gracias al cielo- dijo, acarició la mejilla del chico Hanabusa y limpió sus lágrimas -No sé qué haría si te perdiera-
-Por favor, no me dejes- la voz de Hattori se escuchaba rasposa y Akira pensó en todo lo que pudo haber llorado o gritado -No quiero que te vayas-
Con sumo cuidado, Akira acarició tiernamente el cabello y rostro de Hattori, habló suavemente para no alterarlo
-Nunca más estarás solo. Te prometo que yo estaré contigo incondicionalmente. Seré tu guardián y cuidaré de ti- Hattori se separó para mirar esos ojos turquesa que parecían sonreírle, sintió alivio
-Akira- la débil voz de Hattori se fue apagando, pronunciando el nombre de su salvador y cerró los ojos, en su rostro se dibujó una sonrisa
-¡HATTORI!-
-Él está bien, niño- de nuevo ahí estaba Tokaku tranquilizándolo -Mira su respiración, es tranquila-
-¿Se ha desmayado?-
-Si. Una acción desesperada del cuerpo para descansar por el tremendo impacto- la peli azul sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo entregó al chico Takechi -Límpialo. Las heridas podrían infectarse por la tierra-
Tokaku ayudó a Akira a bajar. El oji turquesa se sonrojó al recordar la forma en que Hattori había pronunciado su nombre, tan cariñosamente, y de nuevo ahí estaba esa sensación de felicidad que lo rodeaba cuando estaba con el peli plata "Eres especial"
Cuando vio que los chicos estaban a salvo, Tokaku reanudó su búsqueda. Ya desesperada porque Shinya no aparecía
-BANBA NO APARECE, SAGAE-
-NO DEBE ESTAR LEJOS, SIGUE ESCARBANDO-
Encontraron a Banba enterrada un poco más profunda que sus hijos. Haruki y Tokaku la sacaron con sumo cuidado, primero de la cintura y la jalaron poco a poco, cuando las piernas salieron por completo, soltaron el aire que estaban conteniendo. Tokaku puso su oreja sobre su pecho para intentar escuchar sus latidos, suspiró aliviadamente
-Sigue con vida. Solo está inconsciente-
-Que te caiga una montaña debe provocar eso- Haruki revisó que no tuviera nada malo -A simple vista parece que no hay nada grave más que moretones y rasguños… Vayamos con las demás, Kaminaga sabrá mejor que hacer- la pelirroja tomó a Shinya y la cargó con cuidado
-Déjame ayudarte con ella- Tokaku ayudó a descender a Haruki para que no hubiera ningún problema. Una vez en tierra firme, miraron a Akira y Haruka quienes seguían custodiando a los mellizos
-¿Seguro que podrán cargarlos?- ambos asintieron -Entonces, regresemos al campamento
… … … … …
-Pásame esa gasa, Takechi-
Otoya resultó ser una enfermera muy obediente, sorprendiendo a Kouko, pues la peli purpura había sido obligada a quedarse
En el estado en el que estás, eres inútil, Takechi
Fueron las palabras que Tokaku había utilizado y, aunque crueles, tenían razón. Otoya aun sentía un poco de dolor por lo que le había pasado y sabía que hacer algo pesado resultaría contraproducente. No se podían dar el lujo de tener más personas heridas en el grupo
-Niño, ayúdame a voltear a Namatame-
Seiki obedeció la orden de Kouko y delicadamente tomó el cuerpo de Chitaru para que Kouko pudiera terminar de curarla. Una vez que terminó, suspiró cansada
-Namatame sobrevivirá. Solo debemos esperar a que despierte. Comparado con lo tuyo, Takechi, esto fue muy superficial, aunque no por ello menos escandaloso- miró de nuevo a Seiki -¿Podrías recostarla sobre esas mantas? Por favor-
Con cuidado, el peli purpura cargó a Chitaru y la llevó a ese rincón tranquilo que Otoya había preparado con anterioridad. Kouko comenzó a guardar el material que había utilizado inspeccionando qué era lo que aún tenían, frunció el ceño "Estamos al límite. Ojalá no pase nada más"
-Tú hijo es muy habilidoso. Supo que hacer para que Namatame no se desangrara-
-Es un buen chico, aunque algo rebelde-
-Todos los chicos de su edad son así… Lo sé perfectamente-
Seiki regresó al lado de ambas mujeres, Otoya acarició el cabello de su hijo despeinándolo un poco
-Kouko-chan ya no te necesita, puedes ir a descansar-
-¿Está bien que me vaya?- preguntó Seiki mirando a la pelinegra quien le sonrió asintiendo -Iré a vigilar para ver si ya llegan-
Kouko y Otoya miraron a Seiki alejarse. Otoya suspiró pesadamente y preguntó
-¿Crees que Banba fue quien provocó lo que escuchamos?-
-Es impredecible. Ojalá no haya hecho nada tonto o le hayan hecho algo malo-
-Sé honesta conmigo. Si algo malo hubiera ocurrido ¿Podrías salvarlos?-
-Dependería del daño recibido… Si lo que te preocupa es el material médico, aun tenemos bastante. Ese niño nos dejó bastante, incluso hay sueros y sedantes-
Otoya simplemente asintió, no era la respuesta que esperaba pero debía conformarse. Levantó un poco sus brazos para estirarse, sintió una pulsada de dolor y respiró profundo
-Lo mejor será que vayas a sentarte o recostarte- Kouko tenía algo en sus manos que Otoya no alcanzaba a ver, solo veía como Kouko jugaba con eso -Puedes hacerle compañía a Namatame, solo no hagas ruido-
-Entendido, doc. Te veo más tarde entonces-
-Si Namatame despierta. Dale una botella de suero. No sé si el sabor a uva le guste, pero es lo que hay- Kouko señaló con la cabeza la maleta que Ikki les había dado, Otoya sonrió
-Te haré saber si Chitaru-chan despierta-
Una vez que Kouko estuvo sola, tomó el rosario que tenía en su mano y comenzó a rezar
-Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre- Kouko se sentía más tranquila conforme rezaba. Sabía perfectamente que rezaba más como un mantra que realmente porque tuviera fe -Dios te salve, María, llena eres de gracia-
-¡KAMINAGA!- la voz de Haruki la sacó de su oración, guardó el rosario y respiró profundamente alcanzando al grupo
-¿QUÉ PASÓ?- Kouko se asustó de ver el estado de los Hanabusa. Si era honesta, no pensó en que ellos salieran tan mal de ahí. Tenía la esperanza de que ese ruido que había escuchado hubiese sido algo ajeno a la familia, pero ahí estaban malheridos con un daño del cual no podía dar un diagnostico certero
-Un derrumbe los sepultó. Al parecer todo está en orden, salvo las heridas que sangran. Su pulso es estable, su respiración agitada. Los niños estuvieron conscientes por un rato, posteriormente se desmayaron. Banba está inconsciente desde que la sacamos- Tokaku le daba los pormenores a Kouko acerca del accidente
-Hay que atenderlos de inmediato. Limpiarlos y curar sus heridas- Kouko les señaló a donde debían poner a los tres recién llegados -Ustedes pueden irse ya-
-No- dijeron al unísono Haruka y Akira
-Por favor, no nos pida eso, Kaminaga-sama- los ojos turquesa de Akira miraron con ternura a Kouko
-Nosotros queremos estar a su lado. No queremos ni debemos dejarlos- la seguridad en la voz de Haruka hizo que Kouko no tuviera otra opción más que aceptar los términos y condiciones de esos dos jóvenes. Le pidió entonces a Tokaku y Haruki que salieran para que no hubiera muchas personas que pudieran entorpecer todo
-Entonces harán todo lo que yo les pida. Comenzaré con Banba, pero antes...- Kouko tomó el sedante que había y se los inyectó a los tres -Esto ayudará a que no sientan nada. Ustedes comiencen a limpiar las heridas y a quitarles toda esa tierra. Lo que necesitan está en esa maleta-
Y así, comenzaron su trabajo…
Después de un largo rato, Kouko había terminado de curar a Banba y a sus hijos. Los colocaron donde Chitaru estaba descansando, Otoya los vio y miró con preocupación a Kouko quien le contó lo que había pasado
-Vaya… Lo que más temíamos pasó ¿eh?-
-Por desgracia, Takechi-
Haruka y Akira tomaron su lugar junto a Hikari y Hattori. No pensaban despegarse de ellos hasta que despertaran. Otoya los miró y le hizo una seña a Kouko quien movió sus labios para decir "Después"
-Takechi ¿Puedes acompañarme? Lo que voy a decir debe ser de conocimiento también para Azuma y Sagae-
-¿Ellos no deberían saberlo también?- y señaló a Haruka y Akira
-Ellos ya lo saben- se dirigió a los jóvenes -Si Namatame despierta, por favor avísenme-
-Claro, Kaminaga-sama- respondió Akira
Otoya y Kouko salieron a buscar a Haruki y Tokaku. Cuando las divisaron, apresuraron un poco el paso
-¿Cómo están?- preguntó Haruki
-Los niños Hanabusa no tienen ningún problema, aparentemente. Ya he curado sus heridas y les quitamos toda la tierra. Los he sedado para que puedan dormir tranquilos. No sé cuanto tiempo podrían estar así… En cuanto a Banba. Es difícil dar un diagnóstico-
-¿Crees que tenga un problema interior?-
-Pero no físico-
-¿De qué hablas?-
-Curé sus heridas y posiblemente tenga problemas en las costillas, nada grave, espero, pero esa no es mi preocupación. No sé quién estaba en el momento del accidente, si era Shinya o Mahiru…-
-Eso complicará las cosas- dijo con un visible enojo Tokaku
-Espero que el sedante ayude a que despierte sin sobresaltos- respondió Kouko en un intento de calmar a la peli azul
-Gracias, Kaminaga. Eres un valioso miembro de este equipo- Haruki dio una palmada amistosa en la espalda de Kouko y le sonrió con su pulgar levantado
-¿Qué hacemos, Tokaku?- preguntó Otoya y todas las miradas se posaron en la peli azul
-Vamos a quedarnos aquí hasta que todos se recuperen- Tokaku dio media vuelta y se fue
-¿Qué le ocurre?- preguntó extrañada Haruki
-Iré con ella- y Kouko siguió a Tokaku
La encontró a pocos metros de donde había decidido quedarse, sentada recargada sobre el tronco de un árbol. Se puso frente a ella
-¿QUÉ?- preguntó con rudeza Tokaku
-¿Qué te pasa?-
-TAKECHI ESTÁ CONVALECIENTE, NAMATAME ESTÁ HERIDA, BANBA Y SUS HIJOS INCONSCIENTES. APENAS LOGRAMOS SACARLOS CON VIDA- Tokaku limpió unas lagrimas que resbalaban de su rostro -NO SÉ QUÉ VA A PASAR AHORA. TENGO MIEDO DE QUE ALGUIEN MÁS SALGA HERIDO Y NO TENER SUERTE PARA SALVARLO- Tokaku se puso de pie y gritó frustrada, pateó una roca pequeña lanzándola muy lejos, su respiración agitada era torpe, golpeó el tronco provocando que este se sacudiera y cayeran algunas hojas
-Debes calmarte- la voz de Kouko era tranquila, fría
-¿POR QUÉ DEBO HACERLO?-
-Porque estás a cargo-
-YO NO QUIERO ESTAR A CARGO. YO NO PEDÍ ESTAR A CARGO-
-Pero eres la única que puede estarlo-
-¿Y POR QUÉ NO TÚ?-
-Porque yo no tengo la misma entereza que tú, ni la sangre fría para esto-
-ME ESTOY QUEBRANDO, KAMINAGA- y entonces Tokaku sintió como Kouko la abraza fuertemente y daba unas palmadas en su espalda. Tokaku se sorprendió de sentir ese abrazo, Haru la abrazaba así. Se aferró a la pelinegra y lloró sacando todo el dolor que sentía. Cuando se calmó, Kaminaga la miró y la habló, de nuevo, con tranquilidad
-Todas nos hemos quebrado., hemos sentido el mismo dolor que tú. Todas lo estamos intentando, por nuestros hijos, ellos deben sentir seguridad en nuestro actuar. Si nos hemos confiado a ti es porque, al igual que yo, eres menos expresivas, menos sentimental; es por eso por lo que confían en nosotras. No podemos mostrar debilidad, no podemos derrumbarnos-
-¿Qué hago, Kaminaga? Solo quiero salir de aquí-
-Calmarte. Solo eso-
Tokaku asintió, puso una mano sobre el hombro de Kouko
-Muchas gracias-
-De nada-
-Vamos a quedarnos hasta que todos se recuperen. No importa cuánto tiempo tome- Tokaku comenzó a caminar adentrándose más -Iré a buscar a mi hijo y a tu hija-
-De acuerdo. Iré a organizarme con Takechi y Sagae para ponernos más cómodos-
Las dos se despidieron con un suave movimiento de cabezas. Tokaku se había sumergido en sus pensamientos, si había logrado localizar rápido a los mellizos había sido porque reconoció aquel aroma, el que Haru y Natsu tenían cuando se sentía en peligro, aunque era ligeramente diferente, la esencia era la misma. Además, Haruka y Akira se sentían desesperados por salvarlos, seguramente estaban dispuestos a dar su propia vida por la de ellos "Lo sé, porque yo habría hecho lo mismo por Haru". Todas las señales estaban ahí. Sintió un escalofrío recorrer su espalda
-¿Y si todo esto es para ponerlos a prueba?- Tokaku suspiró pesadamente -Creo que es momento de que hable con los herederos del clan de la abeja reina-
¡HEY! ¡HOLA DE NUEVO A TODOS! Aquí Legan
Vaya año 2020 que tuvimos ¿no? Fue un año particularmente pesado y difícil, tanto por la situación mundial como por otros detalles. El año pasado tenía planeado subir dos capítulos de "Reencuentro", sin embargo, fue un año horrible para mi... Toqué fondo de muchas formas y fue tanta mi desilusión, tristeza, perdida y desesperación que eliminé los capitulos que tenía de este fic y de otros más... Cuando tengo mis breakdowns soy terriblemente malo conmigo mismo, así que, una vez que me tranquilicé retomé la escritura y bueno, heme aquí de nuevo...
Quiero agradecer su apoyo y, al mismo tiempo, pedir una disculpa por la enorme demora. Este año cumpliré la promesa del pasado y publicaré otro capitulo porque ya nos estamos acercando a la recta final de este fanfic.
Aprovecho este espacio para agradecerle de corazón a Inu4Neko (Inucchi) por todo el amor y apoyo que me ha dado, sin ella, este capitulo no estaría aquí. Ha sido de las personas que me han ayudado a superar todo lo que me pasó y jamás podré terminar de agradecerle todo lo que hace por mi...
También agradezco a quienes aun leen esto. Espero que lo hayan disfrutado. Estoy satisfecho con el resultado y les agradezco infinitamente su apoyo
Gracias por leer y espero sus comentarios, disculpen las faltas/fallas que este cap tenga. Espero que hayan tenido una buena lectura y nos leemos pronto
Un abrazo sincero
