13/03/2021

Calculemos de nuevo cuanto me demoro!

13/09/2021
No está mal xD

Quería agradecerles mucho que me sigan leyendo a pesar de que yo a veces me tomo literal años en actualizar, sé que a veces no tengo tiempo de contestarles los reviews pero quiero que sepan que siempre los leo y me impulsan a seguir escribiendo, así que muchas gracias por continuar apoyando esta pequeña historia 3


Cuando su mejor amiga se había presentado en la fiesta con unos misteriosos papeles en mano, pensó que había encontrado algo realmente grave. Se disculpó con los anfitriones por su temprana partida y le dijo a Harry que tenía algo que resolver. El moreno no había parecido muy feliz pero al ver como se encontraba Pansy, no puso peros y solo asintió suavemente, dejándolo ir sin pelea por esta vez.

Durante el viaje en carro, Draco empezó a revisar los papeles que Pansy le había dado mientras que la morena le explicaba lo que había encontrado. Ella llevaba meses siguiendo el camino de papeles que habían acabado con la empresa Malfoy, enfocada en encontrar al culpable o culpables de que una empresa tan grande y próspera hubiera perdido su posición a menos de un año del fallecimiento de su CEO. Los papeles en sí parecían lo suficientemente inocentes. Eran sobre pequeñas empresas con las que Malfoy Corp. había ido adquiriendo deudas que se fueron juntando hasta sobrepasar el límite de lo que podían pagar. Eran muchas, más de las que debería, lo cuál en sí era un poco extraño, Malfoy no tenía tantas partes de la empresa de forma tercerizada pero estos papeles decían lo contrario. Una vez llegaron a la Mansión Malfoy, Pansy finalmente explicó que era lo que encontraba tan grave en todo esto.

-Yo te dije que era raro que tantas empresas pequeñas se hubieran juntado contra la tuya y el papeleo era realmente frustrante porque no me estaba llevando a ninguna parte. Pero luego encontré esto-le mostró uno de los papeles en los que se refería a una empresa extranjera con las que aparentemente Malfoy Corp. no tenía ninguna asociación pero una de las pequeñas empresas sí- Blue Bell Industries aparece como dueña de una de las pequeñas empresas y llamó mi atención porque buscando información de esta empresa, las cosas a las que se dedican son completo opuesto a las que hacía Malfoy Corp. Entonces ¿De dónde salió el repentino interés? Seguí investigando esta empresa y finalmente descubrí que está asociada a dos grandes compañías: los Nott y los Potter.

-No te estoy siguiendo, Pansy-suspiró el rubio, mirando a su amiga con el ceño fruncido, sintiendo su estómago empezar a retorcerse con un mal presentimiento.

-¡Es obvio, Sunny! Este tipo de movimiento, el mandar a una empresa a la banca rota requiere esfuerzo, especialmente si es que es una empresa dentro de tu mismo círculo social, no se pueden arriesgar a hacer una guerra empresarial, sería mal visto. Pero si es que usan diferentes intermediarios para adquirirla, nadie podría decir nada porque la única conexión que esta empresa tendría sería circunstancial. Malfoy Corp. fue el objetivo perfecto. Acababa de perder a su CEO, tu madre no estaba preparada para lidiar con el negocio por lo cuál decidieron que este era el momento exacto para hacer su movimiento. No solo la mandaron a la banca rota, sino que lograron rebajar el precio lo suficiente como para que fuera pan comido el adquirirla.

-¿Y quién, supones tú, hizo todo esto?-preguntó Draco aunque ya intuía la respuesta.

-No pueden haber sido los Nott. El señor Nott era muy amigo de tu padre, tenían diferentes sociedades juntos, no tendría sentido que él lo hubiera hecho. En cambio...-Pansy dudó, mordiéndose el labio- En cambio, quiénes no tenían conexión y podían hacer este movimiento sin culpabilidad, bueno... -dudó pero finalmente añadió con un susurro-Son los Potter. Más específicamente, tu esposo, Draco.

-Esto es solo una teoría.

-Sunny...

-No, Pansy-la cortó Draco, caminando de un lado al otro de la oficina-Es como tú dices, circunstancial. En todos estos papeles, no has encontrado nada que mencione o que los relacione de una manera más directa a los Potter, no podemos saber si ellos realmente realizaron esta adquisición o si es que lo hicieron, no prueba que hayan de alguna manera movido todas estas empresas contra la mía para tirarla a la banca rota.

-Sé que puede ser difícil de creer, Sunny pero...

-Eso no es lo que estoy diciendo-dijo el rubio, sacudiendo la cabeza-A lo que me refiero es que tenemos que conseguir la evidencia concreta de que ellos... que Harry hizo esto.

-He buscado por todos lados pero demonios, son buenos cubriendo sus huellas-bufó Pansy con frustración.

-Hay una manera de averiguarlo.-Pansy lo miró atentamente, notando el brillo maquinador en los ojos del rubio.-Harry ha estado trabajando sin parar desde la oficina de la casa. Si es que lo hizo, los papeles deben estar ahí. Solo necesitamos conseguirlos.

-¿Y cómo haremos eso? No es como que podamos entrar así sin más en la oficina, especialmente si dices que Potter se la pasa todo el tiempo ahí.

-Cierto, por lo que necesitamos una distracción. Para nuestra suerte, la fiesta de aniversario de Lily y James es la siguiente semana. Con la Mansión Potter llena de gente a rebozar, solo tendría que mantener a Harry distraído por unos minutos mientras que tú entras en la oficina y buscas los papeles.

-¿Acaso esa oficina no tiene llave?-preguntó Pansy mientras en su mente ya planeaba de que manera se metería en la oficina si en caso estuviera cerrada.

-No te preocupes por eso, yo la conseguiré-aseguró el rubio.

Girando su mirada nuevamente hacia los papeles, Draco ocultó el temblor que había en sus manos. Si es que probaban que esto era verdad, si en realidad Harry -y por extensión, Ron- había sido culpable de la caída de su empresa... Esto no era algo que hubieran planeado desde la muerte de su padre, esto debía ser algo en lo que habían estado trabajando por un tiempo y la razón por la que su padre había enfermado. Si lo confirmaban, Draco no sabía que iba a hacer. El que Harry lo hubiera culpado de su compromiso cuando era él quién había generado esta situación, el que Ron hubiera empezado una relación con él mientras mantenía este secreto tan grande. Sintió náuseas y apretó los labios. Lo habían usado. Ambos hombres lo habían hecho. Y Draco se rehusaba a convertirse en una víctima. Si es que comprobaban que esto era verdad... entonces él se aseguraría de destruirlos. No tendría piedad.


-Me has estado evitando.

Ron contuvo un suspiro mientras alzaba la mirada, observando a Hermione que se encontraba parada en la puerta de su oficina. No era como que la castaña estuviera equivocada, sí la había estado evitando. Desde que pasó lo que pasó hace unos días... Ron no estaba seguro de cómo tratarla. Habían bebido mucho alcohol, aunque Ron no recordaba haber pasado de dos copas y se habían acostado. Técnicamente no había nada de malo con ello, estaban comprometidos, prontos a casarse pero ella no sabía que el pelirrojo tenía a alguien.

-No sabía que decirte-finalmente admitió él.

-¿Qué hay que decir de ello? Eres mi prometido, no tiene nada de malo-dijo la castaña mientras se acercaba a su escritorio y se sentaba en una de las sillas frente a él.

-Hermione...

-Sé que es lo que está carcomiendo de todo esto, Ronald.

-No creo que realmente lo sepas-suspiró el pelirrojo.

-No, realmente sí lo sé.

Hermione sacó un folder de su cartera y lo puso sobre el escritorio, su rostro cuidadosamente neutro mientras asentía, dándole permiso a Ron para que lo tocara. El pelirrojo frunció el ceño, intrigado a pesar de sí mismo y abrió el folder, sacando su contenido. Inmediatamente sintió que el aliento se le quedaba atorado en la garganta. Se quedó congelado, simplemente mirando las imágenes en sus manos antes de alzar su mirada hacia la castaña, quien solo lo miraba pacientemente.

-¿Cómo?

-Le llegó de manera anónima a Harry hace unas semanas. Nada ha sucedido hasta ahora, no sabemos quién las mandó o que planean hacer con ellas, no venían con una amenaza o nada por el estilo pero ciertamente no es nada tranquilizador que alguien sepa de esto-Hermione sacudió levemente la cabeza-Sabes que acabará peor para ese niño que para ti o para Harry. Ustedes son dos adultos establecidos, amigos de años; es un secreto a voces que Harry fue forzado a este matrimonio y tú eres, o bueno, eras soltero, no estabas realizando alguna infidelidad. Pero Malfoy sí.

Ron dejó las fotos lentamente sobre su escritorio, respirando de manera honda para calmarse y pasándose una mano por el cabello con frustración. Creyó que habían sido cuidadosos y ahora podían tener grandes problemas debido a esto. No se preocupaba por él mismo, él podría sobrevivir el escándalo pero si en algo Hermione tenía razón, era en que Draco saldría peor parado en esto que él y eso era algo que no podía permitir. Él no tenía la culpa de nada, Ron sabía muy bien que él mismo había sido el instigador de esta relación, él lo besó primero en el balcón, lo siguió aún cuando Draco intentó resistirse. Había sido un idiota para no haber pensando en que algún rival podría haber estado esperando por una oportunidad así.

-¿Y ahora qué?

-¿Necesito decírtelo?-la castaña lo miró con pena y comprensión.

No, no necesitaba hacerlo.

-Lo terminaré esta misma noche-Ron sintió las palabras amargas en su boca pero era lo que tenía que hacer. No podía seguir con Draco, no podía permitir que nadie lo dañara. Y Harry... aunque sabía que ellos no tenían un matrimonio real, el pelirrojo repentinamente se sintió muy culpable y podía entender algunas reacciones que su amigo había tenido para él. Hermione asintió y se levantó de su asiento, dirigiéndose a la puerta.

-Sé... sé que este matrimonio no es lo que quieres y parte de mi quisiera poder darte lo que deseas... Pero Malfoy está casado, para bien o para mal, y su situación no cambiará en un futuro cercano ¿Así que sería tan malo el intentarlo? ¿Nuestro matrimonio?-Ron la observó de manera sorprendida por sus palabras. Ella le sonrió levemente-Solo piénsalo-salió de la oficina, dejando al pelirrojo sumido en sus pensamientos y en la miseria por lo que tendría que hacer.


Ginny ya se encontraba sentada en una de las mesas de la cafetería cuando Draco llegó. Después de aquella conversación en el hospital en la que Ginny le había contado todo acerca de su enfermedad y del tratamiento que iba a seguir, ellos habían empezado a hablar de manera regular o a encontrarse después de sus citas médicas. Habían confirmado por una parte que su tumor era benigno, lo cuál era muy bueno pero eso no significaba que no debían removerlo, el dejarlo crecer sin acción alguna sería muy peligroso. Ya la siguiente semana estarían empezando con la quimioterapia.

-¿De qué manera piensas ocultar los efectos secundarios?-le preguntó preocupadamente después de unos minutos de conversación.

-Pensaba de hecho... escaparme-admitió la chica, haciendo una pequeña mueca.

-¿Escaparte?-repitió él, alzando las cejas.

-Pensaba pasar unos días en un hotel, probar como me siento, ver si puedo manejarlo. En serio, en serio no quiero preocupar a mi familia todavía-la chica suspiró de manera desanimada. Sabía que no podría ocultar esto por mucho tiempo, pero si pudiera hacerlo solo un poco más... -En el momento en que ellos lo sepan... Volveré a ser Ginny, la enferma. Han estado tan entusiasmados con mi mejora que decirles esto... Quisiera poder dejar de romperles el corazón-terminó en un susurro, sintiéndose derrotada.

-¿Crees que si te vas así sin más, no alertarán a la policía o algo?-le preguntó, ladeando la cabeza.

-Dejaré una nota. Sé que al menos Ron podrá detener a mi madre de realizar un gran drama. Él es el que más entiende que a veces solo necesito espacio-Draco la observó con entendimiento y asintió lentamente.

-Si es lo que deseas hacer, está bien. Pero no te quedarás en un hotel. Irás a la casa de campo de mi familia, nadie pensará en buscarte allá. Y yo te acompañaré-añadió firmemente, haciendo que la chica se sorprendiera.

-¿En serio?

-Por supuesto. No te dejaría sola, este es un proceso muy delicado. Y si no estás lista para que decirle tu familia, entonces yo seré tu apoyo.

Ginny despegó los labios como si quisiera decir algo pero nada salió, sentía la emoción atorada en su garganta y sus ojos ensanchados se humedecieron ligeramente. Finalmente, le sonrió con un poco de esfuerzo y tomó su mano, apretándola suavemente.

-Gracias-le dijo de manera sincera y él sonrió ligeramente. Al principio Draco empezó a verla porque sentía que debía hacerlo, como si fuera una manera de aliviar su culpa por haber estado enredándose con Harry a sus espaldas pero ahora ya no era así. Ginny era fascinante. Era entretenida, genuinamente amable y con un gran corazón. En algún momento, sin que se diera cuenta, ella se había vuelto su amiga y él la ayudaría en lo que ella necesitara.


Draco había estado inseguro de como se sentiría al ver a Ron después de lo que Pansy le había dicho. Sospechaba de él y de Harry y no sabía todavía que pensar sobre esta situación. Pero cuando el pelirrojo lo llamó esa tarde, algo en su voz lo había alertado y se preocupó. Ron se escuchaba extraño, su voz sin emoción y distante, simplemente preguntando si podían verse más tarde y despidiéndose rápidamente una vez confirmada la hora. Era extraño, Ron siempre le hablaba con calidez, incluso cuando se encontraba apurado en el trabajo y el rubio sintió su estómago encogiéndose de nervios.

Cuando finalmente se vieron cara a cara, era como si Draco pudiera leer todos los pensamientos de Ron en su rostro. Se formó un nudo en su garganta pero se forzó a mostrar calma y lo guió hacia un pequeño salón donde ya tenía preparada dos copas de vino. Se sentó e inmediatamente cogió su copa, tomando un pequeño sorbo, esperando a que Ron hablase.

-Creo que sabes lo que venía a decirte-Ron observaba su copa de manera fija, girándola levemente entre sus dedos.

-¿Puedo preguntar por qué ahora?-no es que Draco no supiera que era incorrecto lo que estaban haciendo pero eso no los había detenido, entonces ¿qué había sucedido para que Ron cambiara de opinión de manera tan repentina?

-Voy a casarme-le dijo sin rodeos-Trato o no, Hermione será mi esposa y ella quiere que esto funcione. Siento... Es mi deber el al menos intentar que nuestro matrimonio funcione-mientras el pelirrojo tomaba un poco de vino, Draco lo observó fijamente. Nunca lo había visto tan serio antes y sus palabras parecían hacer eco en sus oídos. Así que era eso. Granger. Ron quería hacer lo que ni él ni Harry habían considerado en algún momento y ¿podía culparlo? Granger estaba enamorada de él y si lo intentaba, Ron lo estaría de ella con el tiempo. Era exactamente lo que había estado pensando cuando se dio cuenta que la castaña tenía sentimientos verdaderos por él, sería egoísta retenerlo. Aún así...

-Ya veo...-no sabía que decir, de qué manera expresar lo que estaba sintiendo. Era una combinación de tristeza, vacío, enojo e impotencia. Los ojos le picaban con el inicio de lágrimas retenidas pero se forzó a respirar profundamente para controlarse, simplemente agachando ligeramente la cabeza de manera que su mirada se ocultara.

-Sabíamos que no duraría para siempre-las palabras de Ron, aunque pronunciadas de forma monótona, fueron acompañadas de una intensa mirada que expresaba más de lo que sus palabras decían pero Draco se rehusó a mirarle.

Sí, lo sabía. Su tiempo siempre había sido robado. Y aunque Draco sabía esto. Sabía que era el amigo de Harry, que era probable que hubiera ayudado a hundir su empresa, a que ni siquiera estuviera enamorado de él verdaderamente y que no había un final de telenovela para ellos... aún así, dolió. Demasiado.

Pasando saliva, el rubio desvió su mirada hacia el jardín, apretando sus labios en una tensa línea para poder mantener sus emociones bajo control. Tomó su copa de vino y la alzó como si hiciera un pequeño brindis con una fría sonrisa irónica antes de llevarla a sus labios.

-Un brindis por el fin de esta relación-dijo antes de tomar el contenido de un trago. Luego se levantó, alisando las invisibles arrugas de su camisa.-¿Asumo que sabes tu camino a la puerta, cierto?-era una clara despedida. De la manera en que Draco lo veía, ellos no tenían nada más de que hablar y honestamente, en este momento era demasiado doloroso el intentar pasar el tiempo bajo conversación educada para asegurar que mantendrían una relación amical. Ron y él sabían muy bien que debido a que el rubio era esposo de su mejor amigo, se seguirían viendo constantemente y siempre tendrían que mantener educada conversación. Era probable, con el tiempo, que incluso puedan verse con ojos de amistad. Pero ahora, en estos instantes, ninguno podía fingir tan bien.

-Te veré en la fiesta-el pelirrojo aceptó sus palabras como la despedida que era, apretando brevemente sus puños para contener el impulso que tenía de acercarse, de tomarlo en sus brazos, de tomar de regreso sus palabras. Era lo mejor, lo sabía. Así que ocultando lo difícil que se le hacía, Ron inclinó la cabeza levemente a modo de despedida y salió de la Mansión Malfoy.

Draco miró vacíamente la copa de de vino en la pequeña mesa antes de que con un movimiento repentino, la lanzara contra la pared. Su labio inferior temblaba y su respiración era errática pero no podía perder el control, tenía mucho que hacer junto con Pansy, por lo que solo cerró fuertemente los ojos por un momento y dejó que su cabeza se enfriará. Cuando se sintió nuevamente dueño de sí mismo, soltó un pequeño suspiro y salió del salón.


-Así que lo has logrado.

Hermione sonrió ligeramente con suficiencia.

-Te dije que lo haría.

Sacudiendo ligeramente la cabeza, Harry soltó una ligera risa. Ciertamente, ella le había dicho que haría que Ron y su esposo se separaran pero no pensó que lo lograría tan pronto. Definitivamente ella era alguien de temer.

-No pensé que Ron se fuera a rendir tan fácil-su amigo solía ser realmente tozudo cuando quería.

-Oh, cuando se trata de proteger a alguien, Ron es muy fácil de predecir. Simplemente con mostrarle las fotos y darle a entender que todo esto acabaría peor para tu esposito que para él, la decisión fue tomada rápidamente.-Hermione se cruzó de piernas, luciendo muy complacida con ella misma.

-¿Y si Draco decide ponerse difícil?-era enteramente factible, su esposo tenía un carácter muy especial. También podía ser terco. De hecho, el que no hayan tenido sexo hasta ahora era solo porque la mitad del tiempo los interrumpían y la otra mitad porque su esposo se resistía.

-Estoy bastante segura que le dejé muy en claro a Ron lo terrible que serían las consecuencias si esto se volvía de conocimiento público. Él va a terminar definitivamente con esa relación y así podré llevar un matrimonio tranquilo. O lo más cercano a ello-dijo ella con absoluta certeza y Harry solo asintió.

Unos días después, Harry y Draco se encontraban en una sesión de fotos que Lily había programado para ellos. Era una tradición familiar Potter el que las parejas de la familia tuvieran un retrato familiar. Solía ser una pintura, así como la del salón del retratos pero con los años decidieron cambiarlo a fotografías. Tal vez por el hecho de tener que andar tantas horas sin moverse juntos hacía que las cosas se pusieran un poco... irritables. Así que mientras más rápido, mejor.

El moreno había notado que su esposo tenía la mirada apagada y perdida, siguiendo de manera pasiva las indicaciones del fotógrafo que los movía de aquí para allá pero no mostraba ningún tipo de entusiasmo.

-Ahora, Harry ¿por qué no pones una mano en su cintura? Draco, tu mano colócala sobre el pecho de Harry-el rubio hizo el movimiento sin protesta y el moreno frunció el ceño, apretando un poco uno de sus puños. ¿Tanto le afectaba el haberse separado de Ron? ¿Acaso estaba enamorado? No lo creía, era muy poco tiempo, no era posible. El solo imaginarlo le hizo sentir enojo y fastidio. Sin pensarlo, lo juntó más cerca de su cuerpo y pudo sentir al rubio tensándose, sus ojos por primera vez mostrando emoción mientras lo miraba con confusión. Harry había olvidado lo cálido que era su cuerpo y tragó con dificultad.

-Tal vez deberías sonreír un poco. Van a pensar que nuestro matrimonio está al punto del precipicio-le susurró apenas moviendo los labios.

-¿Y sonreír que demostraría?-le preguntó alzando una ceja.

-Que nuestra vida de casados es maravillosa, por supuesto. Después de todo, estás con un Potter-le dijo sonriendo con arrogancia. Draco parpadeó por un momento y apretó los labios, intentando no sonreír ante lo que dijo pero le pareció absurdamente gracioso. Contra su voluntad, sus labios se curvaron ligeramente mientras un pequeño brillo de diversión se mostraba en su mirada. Harry se sintió confundido consigo mismo ante el sentimiento de triunfo que lo invadió repentinamente antes de ese pequeño gesto.

-¡Perfecto!-la voz del fotógrafo los hizo saltar, separándose rápidamente como si hubieran sido atrapados en algo malo, como dos adolescentes. Aclarando su garganta, Harry puso sus manos en sus bolsillos.

-¿Hemos terminado aquí?-preguntó y el fotógrafo asintió, más ocupado en revisar las fotos que en la incómoda pareja.


Era la noche de la fiesta. Draco se observaba distraídamente en el espejo mientras terminaba de atar su corbata, sus pensamientos muy lejos de ahí. No se encontraba realmente de humor para una gran fiesta pero definitivamente no había manera que se escapara de una reunión tan importante. Además, era un momento clave para poder conseguir los datos que Pansy necesitaba para poder comprobar su teoría. El rubio se había mostrado evasivo cuando su amiga le preguntaba cuál sería la forma con la que distraería a Potter mientras ella se metía en su oficina, y es que no quería tener que admitirle que él iba a actuar como carnada esta noche. El usar la lujuria que ambos sentían para tentar a Potter era básicamente jugar con fuego, en cualquier momento se podía quemar y hundir en la llama de las ganas que tenían de acabar en la cama. Pero esperaba que esta vez fuera diferente. Sino por su propio auto-control, entonces porque Ron estaría aquí.

Frunciendo el ceño, sintió nuevamente ese golpe de tristeza en su pecho al pensar en el pelirrojo. Él no había sido solo su amante; también había sido su amigo, su confidente, alguien que lo hacía sonreír y distraerse de lo depresiva que podía ser su vida. Y hoy tendría que verlo como un simple conocido y probablemente del brazo de Granger a quién estaría presentando como su prometida. Oh, el rubio definitivamente se había escapado de la pedida de mano, alegando que era una reunión solo para la familia y sus amigos más íntimos, Draco todavía era demasiado nuevo en ese ambiente y era mejor que se quedara manejando los arreglos de Malfoy Manor. Por suerte, Harry no se lo había discutido aunque si lo había mirado intensamente por unos segundos con una expresión indefinida.

Draco suspiró y decidió que ya se encontraba listo, alzando una mano para descansar sobre el relicario en su pecho mientras se miraba por última vez en el espejo y luego salió de su cuarto. Estaba camino a las escaleras para bajar al salón principal cuando notó la puerta del cuarto de Harry semi abierta. Con curiosidad se acercó y se inclinó para observar dentro. Harry se encontraba ahí, colocándose los gemelos en las muñecas distraídamente mientras observaba algo en su teléfono. De verdad que se veía muy guapo en ese traje formal negro, Harry era un hombre muy atrayente. Un pequeño brillo lo hizo notar las llaves sobre la cómoda y una idea se formó en su cabeza. Tal vez no tendría que actuar de carnada esta noche. Con el solo dejar al moreno entre sus conocidos, desaparecer unos minutos para sacar las llaves y abrir la oficina, y de igual manera retornarla al mismo lugar, nadie se daría cuenta, menos que todos Harry.

Repentinamente Harry giró la cabeza hacia él y lo observó con confusión. Draco carraspeó ligeramente, fingiendo naturalidad.

-Lily ha pedido que bajemos juntos a saludar a los invitados-inventó rápidamente, reteniendo el impulso de desviar la mirada.

-¿En serio?-Harry enarcó las cejas pero luego simplemente se encogió de hombros, guardando su teléfono en el bolsillo de su pantalón. Se acercó a él y le ofreció su brazo-¿Vamos?-el rubio notó la apreciativa mirada que Harry le lanzó, los ojos verdes moviéndose sin pudor arriba y abajo de su forma, y se estremeció. Tomó el brazo de Harry con cuidado de mantener cierta distancia e ignoró el calor que podía sentir en sus mejillas. Miró levemente sobre su hombro mientras se marchaban, observando las llaves por última vez antes de que se marcharan a la fiesta.

El lugar estaba totalmente lleno. Los Potter eran una de las familias mas influyentes del país, no era sorpresivo que todo el mundo quisiera atender a esta fiesta, el simplemente haber obtenido una invitación hablaba del elevado status que se debía tener para poder asistir. Lily lucía radiante, no solo por el resplandeciente vestido plateado que utilizaba, sino por la brillante sonrisa en su rostro que la hacía lucir más joven. James no se quedaba atrás, para su edad era un hombre muy guapo, de un porte elegante pero al mismo tiempo relajado, con ese cabello negro ligeramente despeinado y los modernos lentes que escondían un poco los ojos avellana. Draco se sentía extraño mirándolo a veces, era como si estuviera dando un vistazo al futuro y pudiera ver como Harry sería. "Definitivamente seguiría siendo atractivo" pensó para sí mismo luego rápidamente sacudió la cabeza para deshacerse de ese pensamiento.

Siguieron haciendo su camino en la fiesta, saludando gente a diestra y siniestra, fingiendo como ya estaban acostumbrados a ser la pareja perfecta. El único inconveniente fue cuando Draco vio a Ron y se paralizó completamente. Se veía tan guapo y el solo verlo hizo sentir un vacío en su estómago. Dios, como lo extrañaba. No hablaba de su toque o de la parte física de su relación, sino de su compañía, sus bromas, su manera de siempre asegurarse que él estuviera bien y se distrajera de los embrollos de su mente. Tal y como había pensado, Granger estaba pegada a su costado y estaba simplemente derrochando felicidad por cada uno de sus poros. Y Draco no podía odiarla por eso, tenía a un hombre maravilloso a su lado que quería intentar que las cosas funcionaran. Ella tenía mucha suerte y probablemente lo sabía. Su mente empezó a buscar desesperadamente por excusas para no tener que saludarlo pero por suerte Lily lo salvó en ese momento, llamando la atención de todos sus invitados para brindar el discurso de bienvenida. Intentó no reaccionar cuando Harry pasó un brazo por su cintura y fijó su vista en la matriarca de la casa.

-Familia, amigos. Estoy muy feliz de que todos se encuentren aquí esta noche para celebrar con nosotros nuestros 25 años de aniversario. Puedo decir con toda seguridad que han sido los más felices de mi vida y que no los cambiaría por nada del mundo. James siempre fue el amor de mi vida y hemos crecido juntos; hemos sobrevivido cada tormenta, sobrellevado cada problema y disfrutado de cada alegría juntos. Tenemos a nuestro maravilloso hijo que no ha hecho sino aumentar nuestra felicidad y estamos muy orgullosos de él-Lily le sonrió a Harry quién por una vez le correspondió la sonrisa sin problemas-. Y ahora también tenemos a Draco, quién rápidamente se ha vuelto una parte indispensable de nuestra familia y lo siento como si fuera un hijo más para mi-el rubio se sonrojó ligeramente por sus palabras y se sintió extrañamente conmovido-Como es nuestra tradición familiar, hoy mostraremos lo que es nuestro retrato para conmemorar este feliz día-dos sirvientes se acercaron para retirar la tela de un gran cuadro y todos aplaudieron. Era un muy hermoso cuadro, el artista definitivamente se había esforzado en la creación de esa pieza y parecía tan real como una fotografía-. Al mismo tiempo, queremos mostrar lo que es el primer retrato de casados de Harry y Draco, y espero que igual que este vengan muchos más por todos los años que compartan juntos.-Una segunda tela cayó y Draco sintió su respiración detenerse, distantemente escuchando el aplauso de los invitados. La fotografía era bellísima, con un fondo elegante y llena de detalles sutiles que el rubio realmente no podía apreciar porque se encontraba concentrado en otra cosa. Harry y él se estaban mirando al uno al otro en la foto, la mano del moreno descansando calmadamente sobre la cintura del menor mientras que Draco tenía su mano sobre el pecho de Harry en un gesto que parecía tanto cariñoso como familiar. Ellos parecían como... Era como si estuvieran...

Enamorados.

El rubio tragó en seco, bajando su mirada para ocultar tanto su bochorno como la turbación ante esa foto. Harry también tenía su vista posada en la foto, sus propios pensamientos confusos mientras observaba la imagen. Siempre había soñado en tener un cuadro así con Ginny, el poder revelarlo a todos sus conocidos y tener para siempre enmarcada su felicidad. Pero ahí se encontraba con el rubio y sentía... sentía... ¿Qué sentía? No lo sabía. Era un embrollo de sentimientos dentro de su pecho. Solo podía decir que se sentía absurdamente complacido de esa foto y sus ojos buscaron entre la gente hasta que se toparon con los de su mejor amigo. No pudo evitar la sensación de victoria que lo sobrepasó por un momento al ver el brillo enojado en el rostro inexpresivo e impulsivamente apretó su agarre en la cintura de Draco, atrayéndolo más cerca de él y haciéndolo alzar la mirada de manera sorprendida. Deliberadamente se inclinó y dejó un suave beso en la pálida mejilla, lo que solo lo hizo enrojecer y al público aplaudir un poco más. Intentó con todas sus fuerzas reprimir una sonrisa arrogante pero sí observó a su amigo con una mirada triunfante, antes de llevar a su esposo lejos de la vista de su amigo.


-¿Cómo has estado esta noche?

Draco experimentó una sensación dèjá-vu al escuchar la voz de Ron tras de él y apretó la copa que tenía en sus manos. No quería voltearse, no podía verlo, aún no. Siguió observando el jardin, esperando que con su silencio Ron entendiese el mensaje y se marchara pero el pelirrojo nunca hacía las cosas fáciles. Lo escuchó acercarse y luego sintió su calor cuando se paró a su costado pero aún así se negó a mirarlo.

-¿No deberías estar junto a tu prometida en estos momentos?-el rubio casi se mordió la lengua al soltar esa pregunta, no quería mostrar debilidad o el fastidio que ese pensamiento le traía por lo que trató de disfrazarlo de indiferencia.

-Podría decir lo mismo de ti y Harry. Supongo que una foto sí habla más de mil palabras-aunque Ron dijo esas palabras de manera ligera, se podía notar la tensión en su voz y Draco bufó.

-Me parece que ese ya no es tu asunto-respondió él, alzando la mirada molesta hacia el pelirrojo.

-Draco.

-¿Sí?-respondió el rubio, mirándolo de manera inocente con las cejas alzadas. Ron apretó la quijada y se giró para mirarlo completamente, una mano alzándose para tomar el brazo de Draco, forzándolo también a girar y al mismo tiempo acercándolo a él.

-No me gusta que te toque-los ojos de Ron llameaban con lo que Draco creía eran celos y cierto punto de posesividad, lo cuál hizo a su corazón acelerarse pero al mismo tiempo frunció el ceño porque las acciones de Ron no tenían sentido. ¡Era él quién había terminado con su relación hace unos días! ¿Y ahora se encontraba celoso de Harry?

-¿No te parece un poco tarde para andar con reclamos? Tú me dejaste por hacer las cosas funcionar con Granger. Pues bien, anda, yo no te estoy deteniendo. Pero no pienses ni por un segundo que puedes venir cuando se te de la gana a intentar darme órdenes sobre mi vida. Lo que sea que Harry y yo hagamos, no tiene nada que ver contigo-espetó el rubio con enfado por el descaro del mayor.

-¿Qué se supone que significa eso? ¿Qué es lo que han estado haciendo?-se sintió incluso más furioso al saber que Harry podría haber estado haciendo algo más que tomarse fotografías con Draco.

-Eso, Ronald... queda entre mi esposo y yo-el rubio sonrió de forma fría mientras se soltaba de su agarre con brusquedad. Ron abrió la boca, dispuesto a decir más pero fue interrumpido por la entrada de Pansy quien había estado buscando a Draco. Ella se detuvo al verlos, frunciendo el ceño ligeramente ante la tensión en el ambiente.

-¿Interrumpo?-la mujer ladeó la cabeza pero el rubio sacudió la cabeza rápidamente.

-Para nada. Ya habíamos terminado-Draco afirmó y saliendo del balcón, llevándose a Pansy con él.

-¿Todo bien, Sunny?-le preguntó preocupadamente su amiga y él solo suspiró, terminando su trago de golpe y cogiendo otra copa de champagne de la bandeja de uno de los meseros, tomándose la mitad de un solo sorbo.

-No tengo ni idea. Pero tenemos cosas más importantes que hacer ahora-le dijo mientras caminaban por la fiesta, su rostro cuidadosamente inexpresivo-Vamos a esperar hasta cuando empiecen a bailar, ahí es cuando Harry estará lo más distraído. Ya sabes dónde ubicarte ¿cierto?-ella asintió rápidamente-Bien. Yo te avisaré cuando vaya a coger las llaves y esperarás hasta que yo te encuentre para devolvérmelas, es mejor no llamar la atención de Harry en caso sea yo mismo el que tenga que distraerlo.

-Ten cuidado, Sunny-le dijo ella con preocupación y él sonrió levemente.

-Eso te debería decir yo a ti-replicó antes de desaparecer entre la gente.


Draco esperó pacientemente a que las actividades de la fiesta se desarrollaran, conversando con distintas personas y al mismo tiempo intentando mantener distancia de tanto Harry como Ron por ahora, incapaz de soportar la presencia de cualquiera de los dos en ese momento. Sin darse cuenta, seguía tomando copa tras copa de champagne y se sentía algo mareado. Probablemente tendría que tomar algo de café si quería durar el resto de la noche. Cuando la gente se encontraba ya bailando y mezclándose entre sí, Draco notó a Harry envuelto en una profunda conversación con un inversionista así que decidió que este sería el mejor momento. Encontrando la mirada de Pansy, le asintió sutilmente y la vio desaparecer por una de las puertas antes de cuidadosamente hacer su camino hacia las escaleras, llevando con él su copa medio terminada.

Rápidamente hizo su camino al cuarto de Harry y entró, dejando la puerta semi cerrada tras él. Se acercó a la cómoda y sonrió al ver las llaves, tomándolas antes de dirigirse hacia el balcón y bajar la mirada. Pansy estaba parada justo debajo, mirando hacia él y Draco dejó caer las llaves, sonriendo cuando su amiga las atrapó sin problemas, mirando alrededor para asegurarse que nadie la había visto y apresurándose de regreso a la mansión, buscando la oficina de Harry.

El rubio se quedó un momento quieto ahí donde estaba, disfrutando del aire frío y el silencio antes de tensarse cuando escuchó la puerta abrirse tras suyo. Se giró velozmente y se congeló al ver a Harry en el umbral de su cuarto. Maldijo en su interior, creyó verdaderamente que el moreno había estado muy ocupado como para irse del salón. Lo que Draco no sabía era que Harry de hecho había estado muy pendiente de él durante toda la fiesta, notando con el ceño fruncido cada copa que iba tomando el rubio y cuando lo vio irse al piso superior, se disculpó con la persona que estaba hablando para seguirlo. Aunque a decir verdad, no pensaba el encontrarlo en su cuarto.

-¿Qué estás haciendo aquí?-le preguntó el moreno. Draco tragó saliva e intentó lucir indiferente.

-¿Qué hago yo aquí?¿Qué haces aquí? Yo estoy en... huh-el rubio fingió recién percatarse de sus alrededores-Este no es muy cuarto-parpadeó como si estuviera sorprendido.

-Estás tomando demasiado.

-¿Te importa?-resopló Draco, una sonrisa aburrida en su rostro mientras volvía a alzar la copa hacia sus labios pero Harry tomó su muñeca, deteniendo su movimiento-Oh, tómate un descanso de tu papel de esposo, Potter. No hay nadie alrededor, no tienes que fingir que te importa si quiero tomar hasta el coma o no.

-Es suficiente-replicó el moreno, ignorando lo dicho por el chico y tomó la copa de sus manos, dejándola a un lado. No era momento de iniciar una pelea, especialmente en la fiesta del aniversario de sus padres-Ahora, vamos por un vaso de agua y de regreso a la fiesta-Draco lució furioso por un momento, soltándose de su agarre y empujando al moreno hacia atrás.

-No tengo por qué obedecerte, no eres mi dueño-gruñó el chico y Harry no pudo evitar la pequeña sonrisa sarcástica que se posó en sus labios.

-Creo que si lo soy.

-¡Eres un...!

Draco se acercó como si fuera a empujarlo nuevamente pero el moreno solo lo cogió por las muñecas, deteniendo su avance y lo pegó a su cuerpo, inclinándose hacia delante para besarlo sorpresivamente. Lo soltó solo para envolver un brazo alrededor de la delgada cintura y su otra mano subiendo hasta el cuello del chico, presionándolo más cerca dentro del beso. Draco soltó un gemido de protesta contra sus labios, intentando por un momento retroceder pero eso solo duró unos segundos antes de sumergirse en ese beso. Maldito Potter y malditos esos labios que sabían besar tan endemoniadamente bien. Draco no estaba de ninguna manera cerca a estar borracho pero este beso estaba haciendo a su cabeza girar como si de verdad estuviera embriagado. Sus brazos se alzaron para envolver el cuello del mayor, abriendo la boca para profundizar aquel roce. Las manos de Harry se movían desde su cintura hasta su cadera, atrayéndolo hacia su cuerpo, aumentando ese beso hasta volverlo casi agresivo con la urgencia que los recorría a ambos.

Se le olvidó en ese momento que Pansy estaba buscando evidencia sobre su empresa; que recién había terminado con Ron hace unos días, que mañana acompañaría a Ginny quién se encontraba enferma. Se olvidó de todo y todos y simplemente se dedicó a sentir. Porque estaba cansado de desear y no tener, estaba frustrado por detestar a su esposo y al mismo tiempo querer saciar esa loca lujuria que le hacía sentir. Así que ya no iba a resistir, malditas las consecuencias. Probablemente eran las copas demás que había bebido lo que también ayudaron a su baja inhibición pero aún se encontraba en su sano juicio y lo quería. Quería sentir a su esposo esa noche.

Harry giró con Draco entre sus brazos y lo apoyó contra la puerta, sus manos bajando de su cintura a sus caderas luego a sus muslos solo para hacer presión y alzar al rubio, forzándolo a cerrar sus piernas alrededor de su cintura. Gimió roncamente contra sus labios mientras sentía cuan íntimamente estaban presionados. Demonios, este rubio podía volverlo loco con unos simples toques o era tal vez las ganas frustradas que tenía desde hace semanas lo que hacía que le fuera difícil mantener el control. Solo quería tenerlo ahora mismo. Liberando una mano, buscó a ciegas la manija de la puerta y puso el seguro.

Esta vez nadie los interrumpiría.

Las manos de Draco se deslizaron los hombros de Harry hacia su pecho, sus dedos desabotonando esa camisa de manera torpe por el apuro que tenía en quitársela y una vez estuvo abierta, hundió sus manos en su pecho, tocando su gula toda la piel expuesta ante él. El moreno gruñó al sentir las manos del menor en él y se apretó incluso más cerca pero le frustraba toda la ropa que tenían encima, quería poder sentir su piel sin ningún impedimento. Volviendo a poner a Draco en el suelo, sus manos ansiosas empezaron a deshacerse de la ropa de él, siendo mucho menos delicado de lo que el rubio había sido y ahogando cualquier posible queja con sus labios. Draco tampoco se quedaba atrás, ansioso de dejar a Harry en el mismo estado de desnudez en la que él se encontraba ahora.

Harry volvió a tomarlo en brazos y lo alzó para llevarlo a la cama, donde lo dejó sobre las sábanas y se apoyó en sus brazos para poder observarlo. Draco tenía los labios hinchados por los fuertes besos que se habían dado, había un ligero rubor en su rostro y su cabello se encontraba todo despeinado. Lucía perfecto. El rubio se sintió un poco incómodo por esa mirada intensa e intentó desviar sus ojos a otro lado pero el moreno se lo impidió, poniendo una mano en su barbilla para que siguiera mirándolo.

-Irresistible...-murmuró, haciendo que el rubio se sorprendiera pero Harry no le dio la oportunidad de decir nada más, solo se inclinó hasta tomar sus labios en un nuevo beso lleno de necesidad y sensualidad. La mente de Draco volvió a nublarse, completamente enfocado en sentir el cuerpo de Harry, sus piernas abriéndose para dejarle acomodarse mejor entre ellas y gimiendo contra sus labios mientras sus caderas se presionaban juntas, mandando olas de placer por todo su cuerpo. El moreno todavía mantenía un poco de lucidez y alargó un brazo para poder buscar el lubricante mientras su otro brazo se había cerrado alrededor de la cintura del rubio y lo presionaba más cerca, ondulado sus caderas contra él. Casi manda todo a volar cuando escuchó a Draco llamarlo en un gemido urgente y tuvo que poner todo su esfuerzo en buscar el lubricante y no simplemente tomar a Draco así como estaba, después de todo no quería dañarlo.

El tener que preparar al rubio para él fue tanto una experiencia excitante como una tortura. El escuchar esa voz expresar un innegable placer simplemente aumentaba cada vez más sus ganas de tener que tomarlo ya. Finalmente sintió que ya estaba lo suficientemente preparado y que en serio no podía esperar más. Draco por su parte sentía que el moreno se estaba pasando de cuidadoso, él no se iba a romper y si seguía moviendo sus dedos dentro de él de esa manera, todo iba a acabar antes de que el show principal empezara. Cuando Harry empezó a penetrarlo, Draco retuvo el aliento y forzó su cuerpo a relajarse, sintiendo un poco de dolor pero mayormente solo sentía un placer increíble. "Oh, mierda" pensó Harry para sí mismo. Estaba arruinado. Nunca había sentido un placer tan grande al estar con alguien y en parte lo asustó pero estaba tan abrumado por todas esas deliciosas sensaciones que ignoró su aprehensión y se enfocó en este momento.

-Harry...-el escuchar su nombre de los labios del rubio, tal vez por primera vez, lo hizo excitarse aún más y tomó a Draco fuertemente por las caderas, terminando de entrar en él de un solo empujón. Tanto él como el menor tuvieron que detenerse un momento para recuperar el aliento o todo iba a acabar en un par de movimientos más y eso sería bochornoso. Los nublados ojos verdes observaban con hambre al rubio y tuvo un sentimiento tan grande de posesividad que se sorprendió pero no lo podía ignorar. El rubio era suyo y no dejaría que nadie más que él lo tocara.-Harry... muévete...-gimió Draco, incapaz de esperar un segundo más.

Harry lo besó nuevamente con pasión, intencionalmente robándole el aliento y empezó a moverse lentamente dentro de él, en parte para provocarlo y en parte para probar su propia resistencia. No le duró mucho el juego porque el interior del rubio estaba tan caliente, tan húmedo que pronto le fue imposible resistir el impulso de penetrarlo fuertemente. El moreno estaba perdiendo completamente su auto-control, no podía detenerse, se empujaba dentro de él como si fuera posible el poder estar más adentro de lo que ya estaba y Draco lo alentaba, gimiendo casi directamente en su oído, envolviendo sus piernas alrededor de su cintura para jalarlo más profundo, sus manos dejando marcas en su espalda de la presión con la que lo atraía hacia él.

-Draco...-no iba a durar. Harry podía sentir que estaba a punto de llegar al tan esperado clímax y empezó a moverse incluso más fuerte, los gemidos del rubio volviéndose gritos necesitados. A Harry le importaba una reverenda mierda si alguien los escuchaba, Draco era su esposo y no le importaba nadie más que él en este instante. Cerró una mano alrededor de la erección del menor, masturbándolo al mismo tiempo de sus embestidas y cuando sintió a Draco tensarse, supo que estaba llegando a su final. Alzando la mirada para observarlo, el ver aquel rostro mostrar el profundo placer que estaba sintiendo, empujó a Harry a llegar a su propia cúspide y mordió el cuello del rubio para intentar acallar sus propios gemidos mientras terminaba dentro de él.

Draco sintió que su orgasmo se había extendido por unos largos minutos y cuando finalmente terminó, se encontraba tembloroso, cansado y absolutamente saciado. Dios, esa había sido una experiencia increíble. Podía sentir el cansancio apoderándose de su cuerpo pero se negaba a dejarse a rendir al sueño, todavía no al menos. Sus manos se movían distraídamente sobre el cabello de Harry, acariciándolo de manera suave y sintiendo que sus ojos se iban cerrando. Algo le decía que no debía quedarse dormido ahí pero estaba muy cómodo y cálido, por lo que en poco tiempo se quedó dormido.

Harry esperó hasta recuperar el aliento y alzó la mirada para ver al rubio dormido. Estaba absolutamente jodido. Ellos habían estado equivocados. Creyeron que con acostarse una vez sería suficiente, que se les pasaría el capricho y volverían a la misma animosidad de siempre. Pero no era así. Si era posible, ahora lo deseaba aún más y Harry no sabía que es lo que iba a hacer ahora.