Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.
OCURRIÓ EN VERSAILLES
CAPÍTULO 6
Apartamentos de la princesa
Al mismo tiempo
Esa mañana Alya finalmente regresó con la princesa y sus damas de compañía para darle su reporte y decir qué pretendientes no iban a pasar tiempo con la princesa en persona. A pesar de que fue la pelirroja quien se entrevistó con ellos, todas las chicas los habían estado observando todo ese tiempo y tenían algo que comentar sobre ellos cuando Alya les presentó la lista.
-Ewwww, que bueno que quitaste a este, ¡es más de treinta años mayor que madame!- dijo Alix haciendo una mueca de disgusto al señalar su nombre. Ella misma había estado en esa situación, siendo pretendida por un hombre mayor, y había agradecido que su padre lo había impedido. No había hecho tan mal, su esposo era el tesorero real y uno de los hombres a los que el rey tenía confianza.
-Ugh, ni me digas- dijo Aurore haciendo un gesto fastidiando y poniendo sus manos en la cintura- ¿y ese otro conde?¿Puedes creer los problemas para controlar su enojo?-
-Escuché que se tiró al suelo y pataleó cuando le dijiste que no había pasado la prueba- observó Mylène.
-Como era de esperarse, el duque de Aquitania pasó las pruebas- dijo Rose con una sonrisa ilusionada- ah, es tan apuesto y galante…-
-Bueno, entre los que pasaron la prueba y los que se retiraron son en total cuatro- dijo Alya- Luka duque de Aquitania, conde Jean de Foix, el conde Xavier Yves de Nice, monsieur Wayhem y monsieur Agreste-
-No puedo creer que dos hijos de burgueses hayan pasado las pruebas- dijo Juleka con curiosidad- eso es muy interesante-
-Vamos, sabes muy bien que no solo los nobles son buenos partidos- observó Alya.
Mientras que las chicas discutían, Marinette seguía concentrada en la lista e hizo una mueca al ver dos de los nombres que estaban escritos ahí.
-¿El conde Xavier Yves?- dijo Marinette haciendo una mueca- creí que me habías dicho que no era más que un pomposo bueno para nada que…-
-Al parecer su padre protestó delante de su majestad, madame- le respondió Alya- dijo que quería tener una oportunidad justa porque ni siquiera había podido hablar con la princesa. Tu padre lo concedió-
-Mmf…- comentó Aurore cruzándose de brazos y rodando los ojos- otro llorón. Desde ahí puedes saber que tipo de persona es-
-¿Y dejaste en la lista al chico Agreste?¿En serio?- dijo Marinette haciendo una mueca volviéndose a Alya. No había olvidado su extraño encuentro con él en la sala de música y cómo había querido huir de ella lo más pronto posible.
-¿Qué tiene de malo, madame?- dijo Mylène antes de que la pelirroja respondiera la pregunta de la princesa- es tan apuesto como el duque y además parece tener un carácter muy dulce. ¿No es eso lo que dijo Alya?-
-Parecía estar algo molesto, pero a pesar de eso se nota que es un hombre educado, caballeroso y tiene un buen corazón- confirmó la pelirroja.
Marinette bajó los ojos.
-El otro día lo vi en el salón de música- dijo la princesa recordando su encuentro con él- no sabía que él estaba ahí, pero estaba tocando el piano y… quiero decir, es que parecía molesto, como si no pudiera huir de mí lo suficientemente rápido-
Las chicas se miraron entre sí.
-Quizá estaba nervioso de verla de improviso y sin nadie que la acompañara, madame- sugirió Juleka- como ese día en que los pretendientes fueron presentados en la Galería de los Espejos, que dejó caer su anillo de tan nervioso que estaba-
Pero Marinette tenía sus dudas. No sabía porqué ese joven parecía estar molesto por alguna razón. No era tonta, sabía que algunos de los pretendientes, como Nino, habían sido obligados por sus familias para estar ahí y se imaginaba que quizá ese era el problema.
-Estoy segura- dijo Alya- debería darle una oportunidad, madame-
-Bien, no estoy muy segura pero confío en ti- dijo Marinette finalmente poniendo una mano en el hombro de Alya- si tu dices que esta bien, le seguiré dando una oportunidad-
x-x-x
Galería de los espejos
Esa tarde
Si Tikki no volvía a ver a Plagg jamás sería demasiado pronto, pero no tenía tanta suerte.
Esa tarde tenía la misión de informar a los sirvientes de los pretendientes de quienes habían pasado la prueba y quienes serían enviados a casa. Cuando Tikki leyó los cinco nombres, Plagg no pudo evitar sonreír ampliamente al escuchar el de su cachorro porque sabía lo importante que eso era para que el viejo Agreste no le hiciera la vida difícil a su chico.
Vio a Sass alejarse a la entrada del palacio, lo que le pareció un poco extraño pero no lo cuestionó. Wayzz sonrió ampliamente al escuchar que Nino no había sido elegido y se dirigió hacia los apartamentos de su amo, seguramente feliz porque por fin el muchacho estaría libre para cortejar a Alya Césaire.
Uno de los sirvientes, cuyo amo había sido uno de los rechazados, se acercó a Tikki con una expresión molesta para reclamar la decisión de Alya Césaire. Rodó los ojos al escuchar los reclamos y se volvió hacia un lado, donde vio que Plagg estaba sentado frente a una mesa, sus ojos entrecerrados en su dirección. Tikki lo ignoró y se volvió al sujeto que le reclamaba.
-Basta- dijo ella- no fue mi decisión, sino de madame Césaire en conjunto con Madame Royale y punto. No tiene nada que reclamarme a mí-
-¡Quiero que mi amo tengo una oportunidad!- dijo el sirviente- vaya con la princesa y pídale que haga una excepción.
-No, y tengo cosas más importantes que hacer. Si me disculpa…- dijo Tikki.
-No la disculpo…- comenzó a decir el sirviente extendiendo su mano a punto de tomar el brazo de Tikki. Ésta se preparó psicológicamente para ello pero la mano nunca llegó. Cuando ella se volvió para ver que había sucedido, vio que el sirviente había sido detenido por Plagg, quien estaba torciéndole el brazo con el que intentó tomar la de Tikki.
-Madame ya dijo que no- siseó peligrosamente Plagg antes de agregar- vuelve a intentar tocarla y te arrancaré el brazo-
El sirviente palideció y huyó de la sala tan rápido como pudo. Poco a poco todos los sirvientes se retiraron y solo quedó Plagg. Tikki alzó las cejas pero no comentó nada sobre lo que acababa de pasar.
-¿Tiene alguna duda, monsieur Plagg?- dijo Tikki seriamente- creí haberle informado que monsieur Agreste ha aprobado el paso a la siguiente etapa-
-La escuché la primera vez que lo dijo, madame- dijo Plagg sin moverse de su sitio.
-Entonces, ¿qué hace todavía aquí? Supongo que su amo estará impaciente de conocer las buenas noticias- dijo ella.
-Monsieur Agreste no tiene prisa en escuchar las noticias- dijo Plagg tan serio como antes- en vez de ello, quería preguntar si podría tener una oportunidad de hablar con usted-
-Monsieur, usted y yo no tenemos nada de que hablar- dijo Tikki.
-Es un asunto importante, madame, solo tomará un momento- dijo Plagg sin moverse.
La mujer había pensado huir por medio de un pasaje secreto pero se lo pensó dos veces, no quería revelarle los secretos de Versailles a nadie, y mucho menos a Plagg. Además, como hace todos esos años, el joven tenía algo que la hacía sentirse atraída a él. ¡Maldita sea! No podía, ese era el hombre que la había abandonado para casarse con otra, ¿por qué tenía que tener ese efecto en ella?
-Bien, ¿de qué quiere hablar, monsieur?- dijo ella haciendo un esfuerzo para parecer seria y fría- porque si quiere información para que su amo haga trampa…-
-No es de eso que quiero de hablar- dijo él levantando la mano en señal de paz- sino de lo que sucedió hace todos esos años entre usted y yo-
-Ah, ¿quiere explicarme por qué me abandonó cuando íbamos a casarnos?- dijo ella bruscamente- ¿o por qué se fue a casarse con otra mujer en París?-
-¿Pero de qué está hablando?- dijo Plagg frunciendo el entrecejo como si no esperara ese reclamo- fue usted quien me dejó una carta diciendo que había decidido hacer lo que sus padres le ordenaron y pidiéndome que me fuera-
Tikki parpadeó confundida, sin saber de qué estaba hablando Plagg, pero sacudió la cabeza.
-Entonces, ¿de qué quiere hablar? Porque tengo otras cosas que hacer…-
-Bien, le diré lo que tengo que decir y me iré, madame- dijo él seriamente- no importa lo que haya pasado entre nosotros dos, no quiero que mi chico se vea afectado en su opinión. Adrien es, afortunadamente, un joven muy diferente a mí e incluso a su padre. Espero que ni usted ni la princesa tengan una mala opinión de él por mi causa-
La mujer alzó una ceja al escuchar eso. ¿Eso era lo que quería, solo pedirle que fuera imparcial con el joven? Y también, ¿Por qué hablaba así del muchacho al que servía? Sonaba más como un padre y un amigo que un sirviente. Y si Plagg abogaba así por él, el muchacho debía ser importante.
-Jamás soñaría con hacer algo parecido, monsieur- dijo Tikki finalmente- tiene mi palabra que lo que yo piense no influirá en su la opinión que la princesa tenga de su amo-
-Gracias. Jamás me atrevería a pedirle nada más- dijo Plagg inclinando su cabeza levemente antes de darle la espalda y para regresar a la Galería de los espejos. Tikki tardó unos segundos en reaccionar y entrar por el pasaje, aún pensando en la conversación que acababa de tener con él.
x-x-x
Apartamentos de Adrien
Poco después
Para cuando Plagg regresó, Adrien estaba delante del espejo arreglándose la camisa y preparándose para el gran baile esa noche para despedir a los pretendientes que no habían pasado las pruebas de Alya. Si bien la mayoría de los pretendientes estaban esperando esa noche para bailar con la princesa, Adrien solo esperaba la noticia de que podría volver a casa.
Plagg quería que Adrien tuviera una buena oportunidad de enamorar a la princesa. Sabía que, a pesar del cariño que le tenía a Kagami, no la amaba realmente. Quería que se diera una oportunidad de conocer a la princesa y enamorarse.
-¿Y bien?- dijo Adrien sin volverse hacia él, sino solo mirándolo por el espejo cuando llegó- ¿puedo irme a casa?-
-Aún no, cachorro- dijo Plagg- me temo que tendrás que quedarte un poco más, porque al parecer madame Césaire habló favorablemente de ti-
Adrien sonrió levemente al pensar en lo amable que había sido Alya y se volvió a mirar su reflejo, suspirando. No tenía otra opción entonces más que continuar en la contienda y rezar porque la princesa no se fije en él. No iba a ser difícil, sobre todo después de la manera en la que había huido de ella.
-¿Qué te pasa?-
-Estoy un poco preocupado. Kagami no me ha escrito hasta ahora- dijo Adrien deteniendo su cabeza con sus manos- a pesar de que le he escrito todos los días desde que estoy aquí-
-Lo sé- dijo Plagg suavizando su mirada, pues aún se sentía erizado después de su encuentro con Tikki- quizá está dolida por tu ausencia-
-Me disculpé con ella en mi última carta y le dije que necesitaba que me respondiera- dijo él- creí que esta vez sí iba a recibir una respuesta…-
Plagg no dijo nada más y asintió mientras lo ayudaba a terminar de vestirse. Su traje, sus guantes, los elaborados botones de su chaqueta y los adornos de su atuendo.
-Bien, repasemos las instrucciones para esta noche, ¿quieres?- dijo Plagg- cuando entres al salón lo primero que tienes que hacer es saludar a sus majestades con una reverencia y después a la princesa. Finalmente tienes que tomar tu lugar, el cual está al lado del salón de la paz. Como no tienes un título…-
-Voy al final- completó él- lo sé-
Miró al chico volver a ver su reflejo y respirar hondo antes de volverse a él.
-Estoy listo- dijo él en voz baja sin quitar sus ojos del espejo- vamos-
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Galería de los espejos
Más tarde
Si la galería era espléndida de día, de noche lo era mucho más, completamente espectacular. Los sirvientes habían colocado una hilera de sillas junto a las ventanas y la luz de las velas parecía hacer brillar los espejos causándole un aspecto magnífico. Los adornos dorados de las paredes brillaban bellamente.
Adrien se acercó a la puerta de la galería con las manos en la espalda, mirando deslumbrado a su alrededor.
-Monsieur Adrien Agreste- dijo el paje.
El rubio entró al salón seguido de Plagg y caminó hacia el centro de la Galería y se detuvo delante de el rey y la reina e hizo una reverencia, tal y como se le había indicado. El rey le sonrió amablemente e hizo un gesto con su cabeza para que siguiera de largo hacia donde se encontraba la princesa Marinette.
"Oh no", pensó para sí mismo al verla. Sintió un vuelco en su pecho y tuvo que resistir la urgencia de tocarse el pecho sobre todo cuando la princesa le sonrió dulcemente. ¿Qué era esa sensación? Él había creído que ella lo odiaría, sobre todo por la manera en la que se había ido de la sala de música la última vez que la había visto. Al sentir su mirada sobre la suya, Adrien se ruborizó y recordó que tenía que hacer una reverencia. Finalmente la hizo sin poder quitar sus ojos de ella.
Una vez hechas las reverencias, Adrien caminó hacia el extremo contrario de la galería y esperó a que el baile iniciara.
-Hey, relájate chico- le dijo Plagg dándole un codazo- pareciera como si te hubieras quedado sin queso-
-Ja, muy gracioso- gruñó Adrien visiblemente incómodo. Vio al duque Luka volverse hacia la princesa con una sonrisa seductora y hacer una leve inclinación de su cabeza. El rubio rodó los ojos- ugh-
-¿Qué pasa?- dijo Plagg mirándolo divertido- ¿estás celoso?-
-Pfff…-
¿Él, celoso por la princesa? No, solo quería salir de ahí lo más pronto posible.
No pasó mucho tiempo cuando el baile comenzó, y antes de que el duque pudiera pedir a la princesa bailar, Xavier Yves fue el primero en acercarse a ella y tomó su mano sin siquiera darle oportunidad de de decir algo, ganándole la idea. A pesar de que Adrien no se sentía tan animado para bailar, siguió con la mirada a la princesa.
-Tienes cara de haber visto un fantasma, mon pote- le dijo Nino de pronto, llamado su atención y dándole un codazo- ¿estás molesto porque seguirás aquí?-
-Puedes decir eso…- dijo Adrien.
-¿Por qué no le dices a la princesa?- dijo el chico moreno- quiero decir, yo lo hice-
-No puedo hacer eso, mi padre me matará si llega a enterarse- dijo el rubio en tono derrotado- está decidido de que debo ganar. Al menos debo dar la apariencia de que estoy haciendo el esfuerzo-
Nino sonrió tristemente.
-Entonces, ¿no te interesa casarte la princesa?- dijo el joven moreno- ser el próximo rey, o el padre del próximo rey-
-No. Además, no hay realmente una competencia. Pareciera que Madame Royale ya está decidida por el duque Luka y esto es una pérdida de tiempo- dijo Adrien.
-¿En serio? Eso no fue lo que dijo Alya- le respondió Nino- el duque es un amigo de su infancia y también es el hermano de una de sus damas de compañía, pero tengo entendido que está lejos de haberse decidido por él-
Sí, eso mismo le había dicho Alya, pero quizá él mismo quería creer lo que dijo Lila para no sentirse culpable.
-Una persona me dijo que todo esto era solo un trámite para él- dijo Adrien.
-De todos modos, debes tener mucho cuidado con lo que escuchas y en quien confías aquí, Adrien- dijo Nino seriamente- no toda la gente en Versailles es de confianza, o le desea bien a la princesa Marinette-
Adrien estuvo a punto de decir algo cuando una dama se inclinó delante de él con claras intenciones de bailar con él. Sin querer ser grosero, el rubio asintió y le ofreció la mano para llevarla a bailar, dándose cuenta demasiado tarde de la seña de Nino para que no lo hiciera.
"Oh no", pensó él.
-Oh, parece un joven muy apuesto, monsieur- dijo la mujer con la que estaba bailando- ¿cómo es que no lo haya visto en la corte antes?-
-No había tenido el honor de ser invitado, madame- dijo Adrien sin muchas ganas- lamento decir que no tengo el placer de conocerla-
-Duquesa Chloé Bourgeois- dijo la mujer.
El rubio entendió porque Nino se alarmó al verla bailar con ella. Hizo la nota mental de dejar de bailar tan pronto como pudiera y huir, pues Plagg ya le habían advertido que tuviera cuidado con esa mujer también.
-Ah, eres uno de los pretendientes de Madame Royale- dijo Chloé haciendo una mueca- debí haberlo imaginado. No sé que te gusta de esa joven… aunque lo comprendo, solo puedes imaginar el poder que ese matrimonio te daría-
Adrien se sintió increíblemente incómodo con ese comentario. Sabía que no todos en el palacio amaban a Marinette, pero ¿hablar mal de ella así? Ahora recordaba que Plagg le había dicho que tuviera cuidado con esa chica también.
-Lo siento, madame- dijo Adrien dejando a Chloé de regreso a un lado de la pista y respirando hondo.
Regresó a la puerta de la sala donde había estado antes de ponerse a bailar y tomó una copa de vino. No sabía que había pretendido Chloé con eso pero prefirió mantener su distancia. Esperaba que el haber bailando con ella no hubiera sido un problema.
No pudo evitar recordar a Lila y sus comentarios sobre la princesa. Quizá Alya y Nino tenían razón y esos habían sido solo comentarios maliciosos.
Sacudió su cabeza antes de mirar a su alrededor. Habían llegado otros visitantes recién llegados a Versailles que no tenían que ver con los pretendientes y estaban siendo presentados al rey y la reina. Por su parte, la princesa Marinette había dejado de bailar con Xavier Yves y ahora había comenzado a bailar con el chico llamado Wayhem, quien pasó la mitad del tiempo disculpándose repetidamente por pisarle los pies. Ella solo reía y le decía que no pasaba nada.
Se encontró a sí mismo sonriendo al escuchar su risa cuando Alya Césaire se acercó.
-Monsieur Agreste-
-Madame Césaire- dijo Adrien relajando su expresión y sonriéndole. Esa joven le había caído bien- me da gusto verla-
-A mí también- dijo la pelirroja- pero lamento no haberlo visto bailar aún-
Adrien sonrió amablemente y le ofreció su mano para invitarla, pero la joven dama sacudió la cabeza y dio un paso hacia él.
-Oh no, yo le prometí este baile a monsieur Lahiffe- dijo ella con una sonrisa traviesa- yo me refería a que bailara con Madame Royale-
Adrien estuvo a punto de explicarle que la princesa estaba bailando con alguien más cuando Alya le dio un pequeño empujón en la espalda que lo hizo dar dos pasos hacia delante, encontrándose cara a cara con la princesa Marinette.
Volvió a mirarla. Llevaba un vestido hermoso rosado con algunas flores blancas, las cuales tenían perlas bordadas en su centro. Apenas lleva maquillaje y su peinado es sencillo pero muy hermoso, cubierto de listones color rojo. Sus pequeñas zapatillas eran de color rojo también. El corazón de Adrien dio un vuelco al ver el color rosado de las mejillas de la princesa al sentir su mirada sobre ella.
-Lo siento- dijo él en voz tan baja que la princesa apenas lo escuchó- ¿madame me haría el honor de aceptar bailar conmigo?-
Mientras hablaba se había quedado tenso, pero recordó que había olvidado ofrecerle su mano así que corrigió eso.
-El honor es mío, monsieur- dijo ella tomando su mano.
Al tocar de nuevo la mano de la princesa, Adrien sintió como si una corriente eléctrica lo recorriera por su cuerpo. Apenas fue consciente de sí mismo cuando caminó con ella hacia el centro de la pista y el cuarteto de cuerdas comenzó a tocar. Por fin comenzó a bailar, dejando que su memoria muscular hiciera el trabajo.
-Es una hermosa noche- comentó la princesa.
-Lo es. La Galería se ve hermosa, sobre todo con los reflejos de las velas- dijo Adrien- es impresionante. Es un hermoso vestido…-
-Gracias, yo lo hice- dijo ella orgullosamente.
Adrien parpadeó, seguro de haber escuchado mal.
-¿Usted… hizo el vestido?- dijo el rubio, y ella asintió con una sonrisa orgullosa que le causó ternura. También recordó que la princesa había dicho algo parecido el día en que la había encontrado en la sala de música- vaya, es muy talentosa, madame-
La princesa asintió acentuando su sonrisa sonrojada mientras que seguían bailando. Los ojos de Adrien se fijaron en el duque Luka, quien parecía estar esperando su turno para bailar con ella.
-Madame, ¿podría preguntarle algo?-
-Por supuesto-
-Quería saber si… usted está enamorada del duque Luka-
-¿Disculpe?- dijo ella borrando su sonrisa sin poder creer que el joven le dijera eso.
-Quiero decir, él es alto, guapo y tiene la apariencia de ser muy amable- dijo Adrien mirando de reojo al duque- no la culparía si se decidiera por él-
Marinette miró a Luka también, pero sacudió la cabeza.
-Luka es mi amigo de la infancia. Es también el hermano de mi amiga Juleka y de verdad lo quiero mucho, pero aún no estoy convencida de estar enamorada de él- dijo la princesa visiblemente confundida- ¿porque pregunta?-
-No es nada…- dijo Adrien comenzando a sentirse estúpido por haber escuchado a Lila Rossi. ¡Por supuesto que era mentira! ¿Cómo alguien con esos ojos tan hermosos podría mentirle? No, casi podía ver su alma pura a través de esos dos ojos azules.
Cuando la música terminó, los dos se detuvieron mirándose con una leve sonrisa. ¿Era su imaginación o la princesa parecía estar sonrojada? Tardó unos segundos en caer en cuenta de que aún estaba tomando su mano, pero no terminaron de soltarse cuando el paje en la entrada de la sala de guerra golpeó el suelo un par de veces con su bastón para anunciar a los nuevos invitados que acababan de llegar.
-La Marquise du Châtelet, madame Kagami Tsurugi y su señora madre, madame Tomoe Tsurugi-
El corazón de Adrien dio un vuelco de horror cuando se volvió hacia la entrada y vio a Kagami acompañada de su madre y de su tutor Longg, éste último con cara de pocos amigos entrar a la Galería de los Espejos para detenerse frente a los reyes.
-Sus majestades- dijo Kagami mientras que se inclinaba delante del rey y la reina.
-Bienvenida, madame la marquise- dijo la reina con una sonrisa amable- ¡qué gusto que por fin decidiera aceptar nuestra invitación!-
Tras agradecer a la reina, Kagami se volvió hacia Marinette para inclinarse delante de ella, quien desafortunadamente para Adrien, ella seguía tomando su mano después de haber terminado de bailar.
-Madame Royale- dijo Kagami con una inclinación.
-Madame la marquise- dijo la princesa con una sonrisa amable, finalmente soltando la mano de Adrien para poder saludarla- usted y su madre están invitadas a quedarse a la fiesta si así lo desean-
-Gracias, pero mère y yo iremos a descansar de nuestro viaje por esta noche- dijo Kagami.
-Por supuesto- dijo la princesa.
Adrien estaba paralizado de horror al ver a la mujer que había estado cortejado en Val du Loire visitando en Versailles precisamente cuando él estaba bailando con la princesa Marinette.
-Kagami…- Adrien apenas alcanzó a decir, pero la voz no le salió. Si la marquise lo escuchó o no, el rubio no lo supo porque ella pasó de lado como si no lo hubiera visto y salió de la Galería de los Espejos, seguramente para dirigirse a sus apartamentos.
Adrien tuvo el impulso de seguirla, pero Plagg lo detuvo. Al mismo tiempo el duque Luka se acercó a la princesa y finalmente pudo pedirle bailar con ella.
-Espera, chico- dijo su tutor- ¿a dónde crees que vas?-
-A ver a Kagami-
-Recuerda que estás haciendo aquí- dijo Plagg seriamente- además, por la apariencia que tenían, creo que primero necesitas esperar a que Kagami se calme, y sospecho que Longg también-
Adrien estuvo a punto de reclamar, pero sabía que Plagg tenía razón al respecto. La buscaría a primera hora al día siguiente para explicarle lo que había sucedido. Estaba seguro de que ella entendería una vez que se lo explicara.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Como ven, esto se puso interesante ahora que Kagami entró en juego también en Versailles. Adrien y Marinette bailaron, mientras Tikki y Plagg siguen discutiendo.
Vayan a leer el fic de Misao-CG y sufran conmigo.
Muchas gracias por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.
Abby L.
