Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.
OCURRIÓ EN VERSAILLES
CAPÍTULO 7
Habitaciones de los sirvientes
La tarde siguiente
Tras toda la emoción (y el trabajo) del baile de la noche anterior, Liiri estaba aliviada de haberse quedado dormida hasta tarde. La princesa no tenía planeado levantarse temprano después del baile y le había dado el día libre para descansar y vaya que tenía planeado aprovecharlo. La noche anterior cuando monsieur Sass se había despedido de ella, le había informado que tendría la tarde libre y que podrían pasear juntos por los jardines de palacio si lo deseaban.
El administrador del duque Luka la había estado cortejando cada vez que su amo visitaba Versailles por asuntos oficiales. No se quejaba aunque le hubiera gustado verlo más seguido.
Liiri despierto casi hasta el mediodía y se vistió con una sonrisa pensando en que pasaría la tarde con Sass. Dio un brinquito de emoción ante la idea. ¿Qué pensarían Pollen, Duusu y sus amigos si la vieran? No, seguramente estarían felices por ella.
Una vez que estuvo lista, respiró hondo y estuvo a punto de salir de su habitación cuando se detuvo en la puerta. Para esa hora le Grand Commune estaba vacío ya que todos los sirvientes estaban trabajando y solo quedaba ella en el edificio. Realmente esperaba no volver a encontrarse a los sirvientes de los pretendientes que exigían conocer los secretos de la princesa Marinette.
Lo cierto es que Liiri había escuchado casi todas las conversaciones de la princesa con sus damas sobre los pretendientes, además de que conocía bien sus gustos y sus secretos, por eso era obvio que la buscaran para intentar sobornarla.
Eso la tenía harta. Como si fuera a decirles algo y traicionar la confianza de su ama a cambio de dinero. Incluso la habían amenazado en una ocasión. Todo eso era ridículo, ella jamás diría nada.
Miró el reloj en su habitación, que la princesa le había obsequiado. Ya había pasado la hora de la comida y Sass seguramente la estaría esperando en La Cour de la Reine, donde se habían quedado de ver. Se puso su chal sobre sus hombros y salió de su habitación cerrando la puerta con cuidado.
Cuando cruzó el pasillo junto a otras puertas con dirección a la escalera, Liiri escuchó una puerta abrirse y vio dos pares de manos tomarla por los brazos y tirar bruscamente de ella para hacerla entrar. Un grito de sorpresa escapó de sus labios, pero una de las manos cubrió su boca para silenciarla.
-¿Mmmm?-
Estaba en la habitación de Théo pero el escultor no estaba ahí, seguramente había salido desde la mañana. En vez de su amigo, dos hombres desconocidos a quienes no recordaba haber visto antes, y que definitivamente no eran los que iban constantemente a sobornarla. Sintió una punzada de miedo. ¿Qué le iban a hacer esos sujetos?
-Deje de pelear, mademoiselle- dijo uno de los sujetos- solo queremos un poco de información y la dejaremos ir sin causarle ninguna molestia, así que más vale que piense en cooperar-
"Oh, así que ellos también", pensó Liiri.
El sujeto que cubría finalmente su boca la soltó y estuvo a punto de decir algo, Liiri golpeó al hombre en la boca del estómago con el codo con todas sus fuerzas, haciéndolo soltarla para poder correr hacia la puerta pero no alcanzó a dar un paso cuando el otro la atrapó y, en vez de mantenerla sujeta, la obligó a inclinarse sobre una mesa, empujándola contra la tabla y forzando sus brazos a la espalda. Liiri gritó con todas sus fuerzas, pero los hombres solo rieron.
-Puede gritar todo lo que guste, el edificio está vacío y nadie va a molestarnos- dijo el sujeto que estaba encima de ella- ahora, más vale que comience a hablar y no tendremos que lastimarla-
-Díganos a cuál de los pretendientes tiene la delantera- dijo el otro, ya repuesto del golpe que le habían dado.
Liiri sacudió la cabeza y se negó a hablar. El primer hombre tiró de su brazo, forzándolo con aún más fuerza sobre su espalda y arrancándole otro grito de dolor.
-¿Me lo va a decir?-
-Jamás- dijo ella- ¡déjenme ir!-
-Bien, esto bien podría haber sido por las buenas- dijo el segundo hombre- pero lo ha querido por las malas-
Escuchó detrás de ella los pasos del sujeto y después lo que parecía un sonido metálico. Después de ello, Liiri percibió una horrible sensación quemante en su antebrazo izquierdo, como si éste estuviera en llamas. La muchacha gritó con todas sus fuerzas, pataleando con desesperación para soltarse y alejarse de lo que la estaba lastimando, pero no pudo moverse de su sitio porque el hombre que estaba sobre ella la empujó con mas fuerza contra la tabla para evitar que se soltara, y sus gritos se mezclaron con las risas de los dos.
Finalmente la sensación quemante se detuvo y solo quedó el dolor, haciendo que lágrimas de dolor se le escaparan de sus ojos. Apretó los dientes mientras que intentaba recuperar el aliento. ¡Dolía mucho!
-Intentemos esto de nuevo- dijo el hombre que estaba sobre ella- ¿a cuál de los pretendientes favorece la princesa?-
-No… no les voy a decir nada- dijo ella entre lágrimas, tratando de recuperar el aliento.
La horrible sensación regresó a su antebrazo, esta vez unos centímetros más arriba de donde había estado previamente. Liiri dejó escapar otro grito y trató en vano de soltarse, forcejeando desesperada.
-Vamos niñita- dijo el hombre sobre ella- por más que grites, nadie va a venir a ayudarte-
Liiri apretó los dientes y sacudió la cabeza. Sabía que nadie la iba a ayudar, a esa hora todos los sirvientes estarían en el palacio trabajando y no volverían hasta la noche, pero no iba a traicionar la confianza de la princesa Marinette.
-Otra vez- dijo uno de ellos.
-No…- dijo Liiri apretando los ojos antes de que volvieran a quemar su antebrazo, esta vez del otro lado. La joven gritó con todas sus fuerzas, su voz comenzando a agotarse. Sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas que se le escapaban. Sus piernas estaban forzadas en una situación incómoda, con los pies del hombre que estaba sobre ella sobre sus tobillos para que no se moviera.
-Creo que necesitamos ser más persuasivos- dijo el hombre que estaba sobre ella- ponlo sobre su cara-
La joven vio con horror que una brasa sostenida por una pinza metálica sobre la mesa, a unos centímetros de su nariz, e incluso podía sentir el calor que emitía sobre su rostro. Tembló de miedo al imaginar que pondrían eso sobre su cara y redobló sus esfuerzos por soltarse, pero el hombre que estaba sobre ella empujó su cabeza contra la mesa para que no se moviera.
-Ahora sí nos vas a decir todo lo que queremos- escuchó el susurro en su oído- no querríamos arruinar esa linda carita-
-No…-
-Vamos, solo tienes que decirlo…- dijo el sujeto- la princesa nunca se enterará-
-¡No!-
-Oh bien, qué desperdicio…- dijo el segundo hombre acercando la braza a su rostro. Liiri apretó los ojos.
x-x-x
Fuera de Le Gran Commune
Al mismo tiempo
Sass estaba comenzando a impacientarse mientras esperaba en la Cour de la Reine, tanto que decidió ir a buscar a Liiri en el edificio donde vivía. Había creído que ella estaba tan impaciente como él por encontrarse.
Mientras que caminaba hacia Le Gran Commune, vio de reojo hacia un lado y vio que Plagg, el sirviente del chico Agreste, estaba discutiendo algo con madame Tikki, la joven institutriz de la princesa. Ninguno de los dos parecía estar muy feliz, al contrario, esos dos parecían estar peleando.
No queriendo meterse en ello, Sass continuó su camino hacia el patio central de la Gran Commune, preguntándose cómo encontraría a Liiri. Estuvo a punto a decirse a sí mismo que era ridículo y regresar al punto de encuentro cuando escuchó un grito desgarrador en el primer piso, justo sobre las cocinas.
Sass se quedó helado por un momento antes de echarse a correr escaleras arriba para auxiliar a la persona que había gritado pensando en que esa no podía ser Liiri, ¿verdad? No, ella tenía que estar bien…
De un par de zancadas subió las escaleras y golpeó la puerta con el hombro para abrirla para encontrarse con una escena horrible. Liiri estaba apoyada sobre la mesa con un hombre del doble de su tamaño sobre ella, empujándola para que no se levantara mientras que otro hombre acercaba una brasa encendida a su rostro con una pinza.
Sass se dio cuenta de que estaba temblando de furia.
Antes de que los hombres siquiera reaccionaran, el recién llegado golpeó al sujeto que tenía las pinzas en la cara, arrancándoselas de las manos y golpeándolo con ellas, después golpeó al otro de una patada en el costado para quitarlo de encima de la chica. El primer hombre que golpeó estuvo a punto de atraparlo por la espalda pero antes de que lo lograra recibió un golpe en la cabeza con una pala, mientras que el segundo recibió un puñetazo de alguien que no era Sass.
CLANG
PAFF
-Wow, tiene un excelente brazo, madame Tikki- dijo Plagg tras mirar divertido a la mujer, quien había golpeado al delincuente con la pala. Ellos dos habían estado discutiendo en la entrada y, al haber escuchado los gritos, habían seguido a Sass para ver lo que pasaba.
Sass los ignoró mientras que ellos terminaban de someter a los dos sujetos y se arrodilló al lado de Liiri, quien había caído de rodillas y estaba ovillada junto a la mesa, abrazando su brazo contra su pecho.
-¿Se encuentra bien, madame?- dijo Sass en voz baja.
Liiri asintió distraídamente pero siguió apretando los ojos de dolor. Con dificultad Sass la convenció de dejarlo ver su brazo y maldijo en voz baja. La totalidad de su antebrazo estaba quemado y lleno de ampollas, algunas de ellas ya reventadas. Solo podía imaginarse lo doloroso que era so.
Al ver las quemaduras, Tikki se cubrió la boca asustada y Plagg maldijo en voz alta.
-¡Cómo se atrevieron, connards…!- dijo Plagg volviéndose a los hombres que la habían atacado, sus ojos verdes brillando de una furia tan terrible que los dos delincuentes se arrastraron en el suelo para alejarse de él. Tikki lo notó también y tomó su brazo para detenerlo, pues parecía que se lanzaría a estrangularlos.
-No, espere… los necesitamos para saber quién ordenó esto- dijo Tikki en un susurro. Plagg entrecerró los ojos y asintió.
-Tiene razón, madame- dijo él relajándose antes de volverse a Liiri, quien seguía sollozando en voz baja junto a Sass, que no sabía qué era lo que debía hacer. Tikki finalmente soltó a Plagg y se acercó a ellos.
-¿Crees que puedas ponerte de pie, Liiri?- dijo Tikki. La joven asintió y trató de hacerlo, pero claudicó y perdió el equilibrio, siendo atrapada por Sass. La institutriz revisó su pierna y se dio cuenta que tenía un tobillo hinchado, seguramente se había lastimado involuntariamente tratando de soltarse.
-Debemos llevarla a la enfermería…- comenzó a decir Plagg.
-No, llevémosla a la antecámara de los apartamentos de Madame Royale- dijo Tikki seriamente- ahí estará a salvo y podremos atenderla-
Sass no perdió tiempo en alzar a Liiri en sus brazos con cuidado de no lastimarla más. Se sentía tan ligera y pequeña, sobre todo por la manera en la que se había ovillado. Su corazón dio un salto al sentir que ella apoyó su cabeza en su pecho. El administrador respiró hondo y se volvió a Tikki para que le mostrara el camino. Al mismo tiempo Plagg llamó un par de guardias para encerraran a esos dos mientras que averiguaran para quien trabajaban.
x-x-x
Fontaine du Soir
Al mismo tiempo
Adrien se había dejado caer con una expresión derrotada junto a una de las estatuas en forma de león, mirando hacia la fuente. Abrazó una de sus rodillas y suspiró largamente mientras maldecía en voz baja. ¡Todo eso era culpa de su padre!
Desde esa mañana muy temprano, el rubio había hecho todo lo posible por hablar con la marquise y explicarle su presencia en Versailles, pero ella se había negado rotundamente a verlo. No que le sorprendiera o que la culpara por estar molesta con él, por supuesto que se veía terrible que estuviera cortejándola para después contender por la mano de la princesa de Francia.
Después de su derrota, Adrien se dirigió a ese sitio para tomar algo de aire fresco. Se sentó frente a la fuente, cubrió la cara con las manos y apretó los ojos. No iba a llorar, pero ¡vaya que eso era injusto! Si él no había pedido ser enviado ahí, había sido su padre quien lo había obligado. Él hubiera sido feliz conformándose con Kagami y…
Sintió una mano en su hombro que interrumpió sus pensamientos y lo hizo dar un respingo de sorpresa, pero no se volvió porque se imaginaba quien sería.
-Ahora no, Plagg- dijo Adrien en voz baja.
-De hecho- dijo una voz femenina- no soy Plagg…-
Adrien por poco se cae a la fuente de la impresión al ver que en efecto no era Plagg, sino la princesa Marinette.
-Yo… votre Altesse- dijo él poniéndose de pie tan rápidamente para hacer una reverencia que tropezó y cayó sobre ella, haciéndola caer con él sobre la grava. Su rostro y el de ella quedaron a unos escasos centímetros, haciendo que el muchacho se levantara rápidamente- lo siento, madame, lo siento-
Adrien entró en pánico. Una cosa era dejar caer un anillo al suelo y otra muy diferente era tumbar a la princesa de Francia al suelo. ¿Lo iban a mandar a la Bastille por eso?¿Lo ejecutarían?
Aún temblando, Adrien le ofreció su mano para ayudarla a levantarse, pero en vez de enojarse la princesa se echó a reír de buena gana. Su risita hizo que Adrien se relajara un poco, pero aún así estaba un poco asustado por lo que acababa de pasar.
-Discúlpeme, votre Altesse, no creí que…-
-Está bien, no tienes que disculparte- lo interrumpió ella con una sonrisa divertida mientras se sacudía la grava de la falda de su vestido- fue mi culpa, llegué de improviso y lo asusté. Debí haberme aclarado la garganta antes de acercarme-
-Es solo que… no esperaba verla aquí- dijo Adrien.
La princesa no dijo nada y se sentó en el borde de la fuente, invitando al joven a hacer lo mismo. Dudó unos segundos, pero Adrien tomó asiento.
-Me di cuenta que usted ha estado un poco incómodo desde que llegó a Versailles. Y creo que le desagrado por alguna razón- dijo Marinette. Adrien iba a protestar, dar una justificación pero ella levantó una mano para hacerlo callar- no estoy ciega, me doy cuenta que algo no está bien. ¿Hay algo que podamos hacer para que tu estancia sea mejor?-
El rubio no podía creer lo que ella le acababa de decir, que se hubiera dado cuenta de su infelicidad. Y peor aún, que se ofreciera a hacer algo para mejorarlo. ¡Qué tonto había sido al juzgarla por algo que escuchó! Por supuesto que se había equivocado con respecto a ella, ahora lo veía.
-No… no es así, madame- dijo Adrien sacudiendo la cabeza- yo… cometí un error. No tengo nada contra usted-
Marinette lo evaluó con la mirada y relajó un poco sus hombros, como si se sintiera aliviada de escuchar eso.
-¿Quiere hablar de lo que pasó, monsieur?- preguntó ella.
Adrien respiró hondo y, sin pensarlo, comenzó a decirle lo que había pasado: cómo su padre lo había obligado a cortejar a una joven haciéndolo creer que se casaría con ella, solo para cambiar de opinión y enviarlo ahora a intentar cortejar a la princesa, rompiendo el corazón de esa dama.
-Ya veo- dijo Marinette preocupada cuando Adrien terminó su relato- para nada soy una experta en el tema, pero ¿quizá podría hablar con ella y explicarle lo que pasó?-
-Supongo, si es que quisiera escucharme después de todo lo que pasó- dijo Adrien en un tono derrotado antes de recordar algo: se suponía que a esa hora la princesa estaría con uno de los pretendientes, así que agregó- si puedo preguntar, madame, ¿no se suponía que debería estar con alguien más?-
Marinette se sonrojó levemente y bajó los ojos.
-Es posible… que esté huyendo de Xavier Yves- dijo ella apenada- me escabullí cuando me acorraló e intentó besarme… terminó besando uno de los arbustos-
Adrien no pudo evitar reír divertido imaginando a la princesa escabulléndose entre las arboledas que conocía bastante bien y dejando al pomposo conde de Nice besando un arbusto.
-La comprendo bastante bien- dijo el rubio antes de agregar con una sonrisa traviesa- creo que lo dejó… plantado-
-Pffff…- dijo la princesa antes de reír en voz baja.
Iba a decir algo más cuando vio a Plagg salir del palacio y correr hacia ellos con una expresión urgente. Se puso de pie preocupado y la princesa hizo lo mismo. Cuando el hombre mayor llegó delante de ellos, hizo una reverencia delante de la princesa.
-¿Plagg?- dijo Adrien.
-Votre Altesse, madame Tikki me envió para pedirle que vuelva lo más pronto posible a sus habitaciones- dijo Plagg seriamente- me temo que mademoiselle Liiri fue atacada hace unos momentos y Tikki necesita su permiso para…-
-¿Qué?¿Qué le pasó a Liiri?- lo interrumpió ella borrando su sonrisa y frunciendo el entrecejo. Plagg dudó unos momentos y Adrien de inmediato supo que no era nada bueno.
-La acompañaré a sus habitaciones, madame- dijo Adrien ofreciéndole su brazo. Marinette no dudó en tomarlo, pero en vez de regresar al palacio por la puerta de los jardines, la princesa los condujo a un costado del palacio.
-Por aquí, es un atajo- dijo ella en voz baja- les pediré que no repitan lo que van a ver-
-Tiene mi palabra, madame- dijo Adrien, y Plagg asintió.
Marinette empujó un punto en la pared sin mucho esfuerzo y ésta se abrió, revelando un pasaje secreto parecido al que Adrien había descubierto en el pasillo hacía unos días.
-Vamos, no tenemos tiempo que perder- dijo la joven volviéndose a Plagg- por favor cierre bien la puerta-
Marinette tomó un candelabro encendido junto a la entrada pero Adrien lo tomó de sus manos, y ambos se apresuraron a seguirla por los oscuros pasajes.
x-x-x
Antecámara de los apartamentos de la princesa
Poco antes
Sass había puesto a Liiri en una pequeña cama que Tikki les dijo que servía para cuando la joven dormía en la habitación de la princesa, cuidando de ella durante la noche. Se colocó a la cabeza de la cama mientras que la institutriz examinaba la quemadura de Liiri. Gruñó en voz baja y escribió rápidamente una nota, sellándola con su propio anillo.
-Duusu, lleva esta nota con el apotecario de mi parte, te va a dar algunos ingredientes que necesito. Plagg, apresúrate a buscar a la princesa- dijo Tikki- esta mañana dijo que estaría en Le bosquet des trois fontaines-
Plagg no hizo que le repitieran la orden y salió rápidamente sin decir nada. Liiri estaba despierta, sus ojos húmedos y sus dientes apretados. Era evidente que le dolía mucho y que estaba aguantando lo más que podía. Sass no supo que hacer más que acariciar su cabello mientras que la princesa regresaba.
-Estoy bien, madame Tikki- dijo Liiri en voz baja- no es necesario interrumpir a la princesa cuando está ocupada con…-
-No estás bien y quien haya ordenado que te hicieran esto bien podría estar con ella- la interrumpió Tikki seriamente.
-Madame Tikki tiene razón, mademoiselle- dijo Sass en voz baja tomando su mano sana con cariño- espere un momento a que llegue Madame Royale-
Liiri cerró los ojos de nuevo y respiró hondo. No pasó mucho tiempo cuando Duusu regresó corriendo con un saquito con lo que Tikki había pedido, y casi al mismo tiempo regresó Plagg con la princesa Marinette y con Adrien a través de un pasaje junto a la chimenea.
-¡Liiri!- dijo Marinette alarmada, dejando el lado de Adrien y arrodillándose a su lado- ¿qué es…?-
Vio horrorizada las quemaduras en su brazo y la expresión a dolorida de su sirviente. Se llevó una mano a la boca y tardó unos segundos en componerse.
-¿Quién le hizo esto?- dijo finalmente.
-Madame, Sass la encontró en le Grand Commune- dijo Tikki en un tono indignado- escuchamos gritos y vimos a Sass correr escaleras arriba. Había dos hombres y estaban torturando a Liiri-
Marinette miró alarmada la herida y se volvió a Tikki.
-¿Puedes hacer algo al respecto, Tikki?-
-Por supuesto, estaba esperando a que Duusu trajera lo que necesito- dijo la institutriz seriamente- me tomé la libertad de pedir sales de plata y semillas de adormidera para el dolor. Tenemos que hacer curaciones para que no se infecte-
-¿Necesitas algo?- preguntó la princesa.
-Agua limpia y trozos de tela-
-Duusu, por favor trae lo que necesita Tikki. Todo está en mi habitación- dijo la princesa- si no encuentras trozos de tela usa una de las sábanas-
-Madame- dijo Duusu inclinándose antes de ir por las cosas, regresando casi de inmediato.
Sass le dio algunas semillas a Liiri para hacerla dormir mientras que limpiaban sus heridas. Plagg se sentó al lado de Tikki y entre ambos comenzaron a limpiar las quemaduras con cuidado. Una vez limpias, las cubrieron con una pasta de sales de plata y luego vendaron su antebrazo.
Durante todo el tiempo Adrien miró de reojo a la princesa, quien parecía realmente sacudida por lo sucedido a su sirviente. En un momento en el que Liiri hizo una mueca de dolor en sueños, Marinette tomó la mano de Adrien y apoyó su frente en el hombro de él. El joven se tensó ante el contacto pero no dijo nada. Realmente quería consolarla pero no se atrevía a tocarla.
-¿Tikki?- dijo la princesa cuando por fin terminaron de vendar el antebrazo de Liiri.
-¿Sí, madame?-
-Por favor informa al jefe de los guardias del palacio- dijo la princesa- quiero que interrogue a los atacantes y que se encuentre a quien ordenó lastimar así a Liiri-
Tikki asintió y salió de la antecámara. Plagg salió también por la puerta hacia el pasillo y Sass, tras besar la frente de Liiri, lo siguió hacia el exterior. Una vez que se quedaron solos, Marinette se volvió a Adrien.
-Lo siento, monsieur, sé que se supone que esta tarde debo pasar tiempo con usted, pero…-
-No, está bien, madame- dijo el rubio- por supuesto que entiendo que no esté de humor para todo esto-
La princesa le sonrió.
-Gracias… por haberme acompañado- dijo ella- aprecio mucho su compañía-
-Fue un placer… no, no fue un placer lo que pasó con mademoiselle Liiri, solamente haberla acompañado- dijo Adrien tartamudeando un poco. La princesa le sonrió y le ofreció la mano para despedirse de él, pero Adrien la tomó y la besó rápidamente- la veré mañana, votre altesse-
El rubio hizo una reverencia mientras que Marinette se sonrojaba y salió de la antecámara lo más rápido que pudo, encontrando a Plagg en el pasillo, mirándolo con una sonrisa traviesa.
-¿Y bien?- dijo con una sonrisa colmilluda- ¿de qué me perdí?-
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. ¡Pobrecita Liiri! Menos mal que Sass llegó a tiempo antes de que le quemaran su carita. Adrien y Marinette comenzaron a convivir un poco más, ya verán lo que sigue.
Pásense a leer (y sufrir con) el fic de Misao.
Muchas gracias por seguir mis locuras. Nos leemos pronto.
Abby L.
