Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.

OCURRIÓ EN VERSAILLES

CAPÍTULO 8

Terraza sobre la Orangerie

Más tarde

Luka se sorprendió cuando un sirviente se acercó a él con un mensaje de parte de la princesa disculpándose por no poder reunirse con él esa tarde porque había surgido un imprevisto. Mala suerte, él se había preparado planeando tocar el violín para ella mientras paseaban en las góndolas de la Petite Venise. No sabía porqué Madame Royale no había podido asistir pero esperaba que no estuviera enferma o algo así.

¿Quizá debería ir a visitarla a sus apartamentos? No, mejor no la molestaba en caso de que sí estuviera indispuesta. Ya lo averiguaría más tarde.

Caminó hacia la Orangerie y se dejó caer en la orilla de una fuente, suspirando aburrido. No tenía idea de dónde estaba Sass, quien le había pedido el día libre sin especificarle qué era lo que iba a hacer, y los otros pretendientes no querían hablarle. Se encogió de hombros, pensando en qué podía hacer para pasar el tiempo hasta la cena.

SWISH

PLAK

El duque se volvió a su alrededor al escuchar esos extraños sonidos. No parecía haber nadie en los jardines a esa hora. ¿Había sido su imaginación? Se encogió de hombros y estaba tratando de recordar en lo que estaba pensando cuando volvió a escuchar los ruidos.

SWISH

PLAK

Intrigado, Luka se levantó inmediatamente y comenzó a caminar desde la Orangerie hacia el resto de los jardines. En la terraza alcanzó a ver a una dama que parecía estar entrenando con un arco y flecha, disparando repetidamente hacia un blanco a unos metros delante de ella con hábiles manos. Curioso, tomó su estuche de violín y se acercó a ella cuando creyó que había terminado de disparar.

-Bonjour madame…- comenzó a decir Luka.

SWISH

Una flecha pasó volando a unos centímetros de su oído y fueron a clavarse en el blanco. Luka no podía creer que la joven lo había atacado.

-¿Madame?- dijo Luka

-Vine aquí porque deseaba estar sola, monsieur- dijo ella fríamente sin mirarlo, pasando por un lado de él para recoger sus flechas. Las sacó del blanco y volvió de nuevo al sitio donde estaba de pie para volver a tirar.

Luka conocía bastante bien esa expresión en su rostro: la dama tenía el corazón roto. Se mantuvo de pie a su lado sin decir nada mientras que la joven disparaba todas las flechas contra el blanco, golpeando su centro en cada momento.

Pensando en encontrar alguna manera de animarla, el duque sacó el violín de su estuche, lo apoyó con cuidado en su cuello y comenzó a tocarlo cada vez que ella tiraba o se movía, como si estuviera haciendo efectos de sonido. Fastidiada, ella se volvió hacia él.

-¿En serio?- dijo la dama frunciendo el entrecejo claramente fastidiada y señalando el violín con la punta de una de sus flecha.

-Es solo L'estate de Vivaldi, madame- dijo Luka con una sonrisa traviesa. La mujer rodó los ojos y volvió a disparar, mientras que el joven volvía a tocar otra melodía. Conforme pasaba el tiempo, Luka pudo notar que los hombros de ella comenzaron a relajarse y su expresión cambiaba- apuesto a que puedo terminar esta pieza antes de que usted se termine sus flechas-

La dama se volvió hacia él tan rápido y lo miró como si acabara de decir una locura. Lo evaluó con la mirada antes de responderle.

-Ja, como si eso fuera posible- dijo ella bajando el arco por un momento- ¿cuánto dura?¿Dos minutos y medio?-

-Más o menos- dijo Luka.

-Puedo terminar de lanzar todas mis flechas antes de eso y no fallar ninguna- dijo la joven con seguridad.

-¿Quiere apostar?- dijo él aún sonriendo.

La joven lo miró alzando una ceja, como si no pudiera creer que el joven estuviera retándola de esa manera. Acomodó el carcaj en su espalda, tomó una flecha y preparó su arco antes de volver su mirada hacia él.

-Si está dispuesto a perder…a la cuenta de tres, dos, uno…-

Luka comenzó a tocar la melodía mientras que la joven disparaba una por una todas las flechas de su carcaj hacia el blanco. Una, dos, tres, cuatro… todos los disparos con escalofriante velocidad y precisión. Al final fue la joven quien terminó primero todas las flechas y se volvió hacia él.

-Me temo que acaba de perder- dijo la mujer haciendo un esfuerzo por no sonreír.

-Así parece, madame- dijo él en voz baja antes de morderse el labio inferior- admito mi derrota. Por favor dígame que no aposté algo importante-

La joven se puso un dedo en el mentón en una expresión pensativa antes de responder. Luka podía ver que aún se esforzaba por no sonreír antes de responderle.

-Al parecer no le di la oportunidad de apostar algo, monsieur eh…-

-Ah, sí- dijo él finalmente extendiendo su mano hacia ella al caer en cuenta de que no se había presentado- yo soy Luka Couffaine, duque de Aquitania-

-Kagami Tsurugi, marquise de Châtelet- dijo ella tomando su mano. Luka respondió acercando la mano a sus labios y besándola.

-Encantado en conocerla, madame la marquise- dijo el duque- me gustaría volver a charlar con usted en alguna ocasión si así lo desea. Claro, si usted promete no utilizarme como blanco-

-No prometo nada- dijo Kagami, finalmente permitiéndose sonreír. Luka no podía quitar sus ojos de encima. Sus ojos castaños parecían rojos con la luz del sol y brillaban como si estuvieran en llamas, sus cabellos eran más oscuros que nada que hubiera visto antes y su sonrisa torcida le pareció completamente adorable.

Mientras pensaba eso, Luka sintió un vuelco que definitivamente no se esperaba y se apresuró a regresar al palacio a sus apartamentos tras despedirse de Kagami con una leve inclinación de su cabeza.

"¿Qué es lo que me pasa?", pensó para sí mismo, pasándose una mano por su frente mientras se alejaba "¿qué estoy haciendo? ¡Si vine a cortejar a la princesa Marinette, no a ninguna otra chica!"

Y si era así, ¿por qué se había sentido así cuando vio la sonrisa de Kagami?

Al llegar por fin a sus apartamentos el duque se encontró a Sass, quien tenía con una expresión de horror como si alguien hubiera muerto. Luka se alarmó al ver la cara de su administrador y, olvidándose un poco de su encuentro con la marquise, se acercó a Sass y se sentó a su lado.

-¿Qué sucede, Sass?- preguntó el duque preocupado.

x-x-x

Apartamentos de Adrien

Al mismo tiempo

El rubio se dejó caer en uno de los sillones en el comedor de sus apartamentos tan pronto como regresó, y se llevó la mano a la cara apretando su puente nasal mientras que respiraba hondo meditando en lo que acababa de ver.

Había malinterpretado completamente a la princesa Marinette. No estaba jugando con sus sentimientos ni los de nadie más, no la creía capaz de ello ahora que lo conocía. Fue sincera con él, le dedicó una sonrisa a pesar de la manera casi grosera en la que había tratado. Se había mostrado comprensiva con él, y lo que más lo había impresionado fue su genuina preocupación por su sirviente, tanto que no dudó en dejarla en sus propios apartamentos para que fuera atendida y protegida por sus guardias.

-Chico, has estado incómodamente callado desde que regresamos- dijo Plagg cruzando los brazos- ¿qué pasó entre la princesa y tú?-

-Nada- dijo automáticamente Adrien.

-Ajá, y yo soy la reina de Inglaterra- dijo él rodando los ojos.

-Es solo que… no me esperaba que la princesa fuera tan…- dijo el rubio sacudiéndose el cabello en un gesto frustrado- no creí que…-

-¿Qué cosa?-

-No lo sé, Plagg- dijo el joven volviéndose hacia él- cuando estaba con la princesa sentí algo… diferente, que no esperaba sentir cuando estaba con ella. Sentí como un calorcito aquí- añadió tocándose su pecho.

Plagg casi se palmeó la cara. En serio el chico no era más tarado porque no había más horas en el día.

-Lo que pasa es te gusta, cachorro- dijo el hombre mayor cruzándose de brazos- está bien, Madame Royale es una mujer hermosa y que tiene un buen corazón. No tiene nada de malo que te guste…-

-Pero no tengo oportunidad… ninguna oportunidad con una mujer como ella…- comenzó a decir el rubio antes de agregar- y además está Kagami…-

-Tienes que disculparte con la marquise por lo que sucedió, por supuesto- dijo Plagg con paciencia- pero no tiene nada de malo que te guste alguien más. Claro que tienes derecho a cambiar de opinión sobre la mujer que amas…-

Adrien gruñó al escuchar eso. Sí, sabía que tenía que disculparse con ella y explicarle la verdad de lo que había pasado, pero una parte de él ya no quería seguir cortejando a la marquise. La princesa se había hecho un huequito en su corazón.

"Ugh, hubiera sido más fácil seguir detestándola", pensó Adrien.

-Ya chico, vete a dormir- dijo Plagg bostezando largamente- consúltalo con la almohada, esta noche no tienes que decidir nada. Todo va a estar bien-

Adrien tenía serias dudas sobre el hecho de que todo estaría bien, pero el consejo de Plagg tenía sentido. Tras asentir, el rubio se levantó y caminó hacia la habitación contigua para cambiarse y quizá darse un baño primero. Necesitaba relajarse un rato.

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Mansión Agreste, Val du Loire

Mas tarde

Nooroo había recibido tembloroso la correspondencia proveniente de Versailles, pues realmente tenía miedo del contenido de esa última carta. Subió las escaleras rápidamente y se la ofreció a su amo.

-¿Qué quieres?- dijo Gabriel Agreste bruscamente al notar la presencia de Nooroo.

-Lle… llegó una carta de Versailles, monsieur- dijo Nooroo.

Gabriel se volvió hacia él y arrancó la carta de sus manos, abriéndola rápidamente. La carta estaba escrita en código, así que el hombre sacó su descifrador y la tradujo antes de comenzar a leerla. Sus facciones se volvieron cada vez más severas.

-Ugh, no puedo creer que hagan tanto drama por que una sirvienta inútil y sin ningún valor salió herida- dijo Gabriel en voz baja con una expresión despectiva- y ni siquiera dijo nada de utilidad…-

-¡Amo!- dijo Nooroo asustado al escuchar eso.

-Y al parecer la marquise du Châtelet también está en Versailles- dijo el hombre ignorando a su secretario y frotándose la barbilla- eso no está nada bien y puede llegar a ser un problema. No quisiera que esa chiquilla distrajera a Adrien de su misión de conquistar a la princesa…-

Nooroo escuchó eso preocupado. Sabía de lo que Gabriel era capaz, así que prefirió darle una opción que no involucrara herirla en el proceso.

-Podría hacer algo para que tenga que regresar a la mansión y a sus propiedades, monsieur- dijo el secretario- ¿quizá podría dañar su propiedad para que se vea obligada a regresar a Val du Loire?-

-Mmm… esa no es una terrible idea- dijo Gabriel pensativo- bien, prepararé todo eso, pero si no funciona tendremos que encontrar una manera más… drástica de alejar a la marquise de Versailles-

Nooroo tragó saliva, esperando que Kagami regresara a Val du Loire antes de que Gabriel decidiera lastimarla. Mientras pensaba eso, su amo comenzó a redactar una carta a su agente en la corte.

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Apartamentos de la princesa

La mañana siguiente

Marinette se levantó preocupada por Liiri y se apresuró a la antecámara junto a Tikki para revisar sus heridas tras envolverse en su bata. La noche anterior, Juleka y Aurore habían ayudado a Liiri a cambiarse a un camisón que Marinette le había prestado para que pudiera dormir más cómodamente y habían vaciado la antecámara para que pudiera dormir sin interrupciones.

Tikki se arrodilló en el suelo y quitó la venda con ayuda de Marinette. La princesa apenas podía ver la quemadura sin temblar y apartar la mirada, pero Tikki sentenció que la herida se veía limpia y que se encontraba en camino a curarse gracias al trabajo que habían hecho la tarde anterior.

Por insistencia de Marinette el médico real había llevado a revisar la herida de Liiri y además de las curaciones le había recetado algunos brebajes para el dolor y para mejorar la cicatrización.

-Es una lástima que le haya sucedido eso- había dicho el médico real- que una jovencita tan linda haya perdido su belleza así, porque dejará una gran cicatriz-

Marinette había estado furiosa por el ataque a una de sus sirvientes y había pedido al jefe de los guardias, monsieur Raincomprix, que se encargara de encontrar al responsable de haber ordenado ese ataque en su querida amiga. Roger le dijo la noche anterior que había ido a la Bastille personalmente a interrogar a los prisioneros, pero que ninguno de los dos supo quién había ordenado el ataque porque fueron contratados por un intermediario pero le prometió que dejaría guardias en le Grand Commune y otros sitios públicos donde pasaban los empleados para que no volviera a ocurrir, y que le asignaría un guardia de confianza a Liiri.

Esa mañana Liiri amaneció sintiéndose mucho mejor, pero aún así fue persuadida de beber el brebaje que el médico real había prescrito por insistencia de la princesa.

-Esto realmente no es necesario, madame- protestó Liiri al ver a Marinette preocupada por ella- usted tiene cosas mejores que hacer. Sus pretendientes…-

-No digas tonterías, eres mi amiga, Liiri- dijo la princesa mientras la ayudaba a beber.

-Es cierto, pero también Liiri tiene razón- le dijo Alya poniendo una mano en su hombro- Adrien te está esperando. Rose y Juleka se quedarán con Liiri mientras tanto-

-Pero…- dijo Marinette.

-Vaya, madame- insistió la joven sirviente- monsieur Adrien parece un buen muchacho-

-Lo sé, está bien- dijo ella antes de sonreír levemente y volverse a una de sus damas- Rose, si viene cierto administrador del duque de Aquitania, diles a los guardias que tienen mi permiso de dejarlo pasar a verla-

Con eso Liiri se sonrojó hasta la raíz del cabello mientras que las muchachas reían de buena gana. Tras una sonrisa a su fiel sirviente. Marinette se apresuró a vestirse para su cita con Adrien esa mañana.

Poco después, cuando la princesa se fue a su cita con monsieur Agreste, la puerta de la antecámara sonó un par de veces. Juleka se levantó a abrir y sonrió al ver a Sass.

-Mademoiselle Juleka, ¡qué gusto me da verla!- dijo Sass inclinándose delante de la hermana de su amo.

-A mí también. Pasa, Sass, Madame Royale dio permiso de que vieras a Liiri- dijo Juleka apartándose para que pasara.

-Realmente no quiero molestar…- comenzó a decir Sass.

-Tonterías, la princesa dio permiso y además no está aquí- dijo Juleka- vamos-

Rose se levantó del lado de la cama para que Sass pudiera ocupar ese lugar, y las dos damas se quedaron en una esquina de la antecámara para darles un poco de espacio.

Sass se alivió de ver a Liiri sentada sobre la cama con una mejor apariencia de la que había visto en ella la tarde anterior. Ya no estaba pálida por el dolor, sino que sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos brillantes como antes.

-Mademoiselle Liiri, no tengo palabras para describir lo aliviado que me siento de verla mejor- dijo Sass tomando su mano sana y acercándola a sus labios.

-Es muy amable, monsieur- dijo Liiri.

Desde la esquina, Rose y Juleka charlaban de lo lindos que se veían esos dos juntos y del hecho de que Luka había sido oficialmente la última persona en darse cuenta sobre la relación de esos dos.

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Corte de mármol

Poco después

Cuando llegó con Adrien para su cita de esa mañana, la princesa lo notó un poco inquieto. Todo rastro de amargura o melancolía que había tenido cuando llegó al palacio había desaparecido por completo y ahora se encontraba a un chico sonriente y quizá un poco tímido.

-Se ve mucho mejor esta mañana, monsieur- sonrió la princesa.

-Lo estoy, madame- dijo él con una sonrisa también antes de borrarla por un momento- ¿cómo se encuentra Liiri?-

-Ah, Liiri ya está mucho mejor, gracias por preguntar- dijo ella. Adrien le sonrió aliviado.

-Me imagino que su prometido también está muy aliviado- dijo el rubio y cuando Marinette lo miró extrañada, él añadió- ya sabe, el administrador del duque de Aquitania-

Marinette dejó escapar una risita.

-Creí que no se había dado cuenta, monsieur- dijo ella- me sorprende que Liiri haya logrado mantener el secreta durante todo este tiempo-

Los dos se miraron por un momento con una sonrisa tímida que hizo que Alya, que iba como chaperona de la princesa, tuviera ganas de palmearse la frente. No sabía que hacer con esos dos idiotas.

-Eh… creí que esta mañana que el clima está tan frío, sería más agradable pasar el tiempo en el interior del palacio- dijo Marinette con una sonrisa- pedí algo de café caliente y podemos ir a la sala de juegos o a la biblioteca…-

-¡Biblioteca!- dijo Adrien antes de pensarlo y un poco más entusiasmado de lo que había pretendido sonar- lo siento-

Marinette sonrió enternecida y asintió, haciendo una seña a Alya y esta se volvió para ordenar que llevaran los refrigerios. La princesa tomó el brazo de Adrien y los dos bajaron juntos a la biblioteca.

El rubio casi se desmaya de la impresión. Eso no era una biblioteca, era del tamaño de una sala de baile llena de libreros repletos, con un par de mesitas en el centro y algunos sillones en las esquinas. Había lámparas y candelabros por todos lados, aunque en ese momento la luz que entraba por las ventanas.

-Wow…- dijo Adrien embelezado.

-Supongo que te gustan los libros…- comenzó a decir la princesa. Su emoción al ver la biblioteca había sido entrañable.

-Me… me gusta coleccionar primeras ediciones, madame. Es uno de mis pasatiempos- dijo Adrien mirando los libros de una sección y pasando sus dedos por los lomos con una sonrisa emocionada- ¿puedo?-

-Adelante- dijo Marinette curiosa por lo que iba a hacer. Jamás había visto antes a un joven que se viera tan apasionado y no lo disimulara. Quizá el duque Luka, pero no hasta este punto de emoción.

Adrien tomó con cuidado un libro ricamente adornado y lo miró sonriendo emocionado. Pasó su dedo con cuidado sobre la tapa por un momento antes de sacudir la cabeza y devolver el libro a su sitio.

-No, quizá no debería…- dijo el rubio en voz baja antes de volverse a la princesa- en este momento debería estar con usted, votre Altese-

-Yo también disfruto venir aquí, no me molesta…- comenzó a decir la princesa.

-Con su permiso, quisiera regresar más tarde- dijo Adrien ofreciéndole el brazo con una sonrisa traviesa que hizo que la joven sintiera calorcito en su pecho- pero mientras tanto quisiera que me acompañara a otro sitio-

-¿Oh?- dijo Marinette tomando el brazo que el chico le ofrecía- ¿a dónde?-

-Es una sorpresa- sonrió él.

Adrien tomó su mano y los dos caminaron hacia el pasillo y luego por uno de los pasajes secretos a la sala de música. Una vez ahí, Alya los dejó solos por un momento para ir a traer el café. El joven hizo que la princesa se sentara a un lado del piano y él mismo tomó asiento en el banquillo antes de mirarla con una sonrisa y comenzar a tocar.

-Esa es la melodía que tocó el otro día- dijo Marinette al reconocerla.

-Creí que le había gustado- dijo Adrien sin dejar de tocar.

La princesa asintió y se levantó de su asiento para acercarse más para verlo de cerca. La manera en la que sus dedos pasaban por las teclas con suma delicadeza como si las acariciara con las puntas de sus dedos.

Sin darse cuenta de lo que hacía, Marinette tomó asiento en el banquillo junto a él, de modo que podía ver mejor la manera en la que sus hábiles dedos se movían sobre las teclas. Al terminar la melodía, Adrien quitó sus manos de las teclas y las apoyó en el banquillo, involuntariamente tocando la mano de la princesa y dando un brinco de sorpresa al darse cuenta de que la había tocado.

-Lo siento- dijeron los dos al mismo tiempo, mirándose sonrojados.

Adrien estuvo a punto de decir algo pero en ese momento Alya llegó acompañada de Duusu, quien llevaba consigo una bandeja de café. Ambos aceptaron el café y se sonrieron. Al verla sonreír así, el rubio sintió un calorcito en el pecho que no tenía nada que ver con el café caliente que acababa de beber.

x-x-x

Parterre de Latone

Más tarde

Después de la comida, Alya acompañó a la princesa finalmente con el duque Luka. Mientras caminaban desde el comedor hacia la fuente de Latone, la pelirroja la escuchó mientras se desahogaba con ella.

-Alya, ya no estoy tan segura- dijo la princesa mortificada mientras caminaban hacia el punto donde se encontrarían al duque.

Después de la biblioteca, Adrien la había conducido a la sala de música donde se habían encontrado en una ocasión, y se sentó a tocar en el piano la misma melodía que ella había mencionado que le había gustado en el pasado. Había tocado con tanto cariño y pasión que Marinette se había sentido conmovida. Y cuando levantaba su mirada hacia ella, las rodillas débiles mientras que lo escuchaba, agradeciendo el haber estado sentada.

-Te dije que no te arrepentirías de considerar a monsieur Agreste- dijo Alya con una sonrisa traviesa.

-Lo sé, pero hay un problema con él- dijo la princesa bajando la mirada- por lo que me dijo, creo que él está enamorado de la marquise du Châtelet-

-Marinette, ¿qué estás diciendo? Tú eres Madame Royale, hija de Francia- dijo Alya extrañada de la preocupación de su amiga- sabes bien que ningún hombre se va a atrever a decirte que no-

-No… no es eso- dijo ella sacudiendo la cabeza- no quiero que se case conmigo por dinero o por interés… y mucho menos contra su voluntad. Quiero que quien sea mi esposo, me ame por mí misma-

Alya la miró de reojo con una expresión preocupada. Quizá estoy había sido una mala idea porque Adrien le rompería el corazón a su ama.

-Lo que pasa es que él… no sé- dijo Marinette cubriéndose la cara.

-Ya tendrás tiempo de observarlo bien y considerarlo con la almohada- dijo la pelirroja- pero ahora no porque tienes que pasar tiempo con el duque-

La princesa asintió y respiró hondo, preparándose psicológicamente para pasar tiempo con su otro pretendiente. No podía creer que sus sentimientos hubieran comenzado a debilitarse con un simple encuentro con el otro chico.

Mientras caminaban hacia la parterre de Latoen, donde se supone que verían a Luka, vieron pasar a la marquise de regreso al palacio seguida de su tutor Longg. A pesar de que la habían notado un poco incómoda cuando llegó, en esta ocasión Kagami tenía una sonrisa tranquila mientras caminaban. Al notar la presencia de la princesa, la marquise hizo una reverencia, pero Marinette apenas lo notó.

Finalmente las dos mujeres llegaron a la fuente de Latone, donde el duque la estaba esperando.

-Bonjour, madame- dijo Luka acercándose a las recién llegadas e inclinándose delante de ella antes de ofrecerle el brazo.

-Luka- sonrió Marinette separándose de Alya y aceptando el brazo del guapo duque, comenzando a caminar por los jardines. La pelirroja los siguió unos pasos atrás.

Los dos charlaban de cosas triviales mientras caminaban por los jardines, pero ninguno de los dos parecía estar ahí. Marinette seguía pensando en lo que había pasado esa mañana con Adrien, y Luka parecía distraído por alguna razón. El duque jamás perdía una oportunidad de tocar el violín, pero en esta ocasión el instrumento se mantuvo abandonado en su estuche en el suelo. No era como que no lo había usado, porque el estuche estaba abierto.

Al final del paseo, ninguno de los dos había aprendido mucho del otro. Cierto, ya se conocían, pero esas reuniones eran para saber más de ellos y que Marinette lograra decidirse por uno.

-Parece un poco distraído, monsieur- observó la princesa.

-Para nada, votre Altesse- dijo él con una sonrisa tranquila- es solo que los jardines este año tienen algo… diferente-

La princesa sabía exactamente qué era lo que quería decir.

-Quizá no son los jardines- observó Marinette mirando hacia el palacio- quizá es la gente que los ocupa-

-Mmm…- estuvo de acuerdo Luka mirando en la misma dirección.

Mientras tanto, Alya seguía caminando detrás de ellos, sacudiendo la cabeza. Era evidente que los ojos de Madame Royale comenzaban a cambiar de dirección, y tenía la impresión de que el duque también.

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Liiri ya está mejor aunque monsieur Raincomprix no ha logrado dar con los culpables. Luka por fin conoció a Kagami, ya verán lo que pasará con esos dos. Adrien y Mari por fin pudieron pasar tiempo juntos los dos de manera oficial.

Vayan a sufrir con el fic de Misao, cada vez se pone mejor.

Muchas gracias por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.