Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.

OCURRIÓ EN VERSAILLES

CAPÍTULO 9

Biblioteca

Poco más tarde

Mientras que sabía que la princesa estaría paseando en los jardines con el duque Luka, Adrien se escabulló de regreso a la biblioteca para admirar con calma los libros. Claro, no le apenaba que la princesa Marinette lo viera así, pero quería aprovechar el tiempo con ella y ahora que estaba ocupada podía venir.

¡Oh, si tan solo pudiera vivir ahí! Pasó sus dedos por los lomos de los libros hasta que se decidió por uno de Rousseau, y sonrió al ponerlo sobre una mesita de lectura. Pasó sus dedos admirando la hermosa impresión y los adornos en los lomos y portadas. Levantó la vista: había cientos de primeras ediciones estaban ahí, sin que nadie les prestara la atención que merecía.

Tenía las narices metidas en el libro de Rousseau que había tomado cuando su sirviente entró a la biblioteca sin hacer ruido y se detuvo detrás de él.

-Así que aquí estás, cachorro- dijo Plagg bruscamente, causándole un respingo de sorpresa.

-¡Plagg! Me asustaste- se quejó él llevándose una mano al pecho para calmar los latidos de su corazón.

-Esa es mi intención- dijo él riendo en voz baja antes de cruzar sus brazos con una mirada reprobatoria- ¿que no se supone que deberías estar encantando a la princesa Marinette en vez de estar con las narices metidas en un libro?-

-Ella está en este momento con el duque de Aquitania, así que vine para pasar el tiempo- dijo Adrien sin levantar la mirada.

-Ya veo…- dijo Plagg alzando una ceja- vamos, levántate, no tienes tiempo que perder aquí. Traigo una invitación del rey: ofrecerá una fiesta en honor a los pretendientes y espera tu presencia-

Adrien se volvió hacia Plagg extrañado, no creía que fuera a organizar otro baile tan pronto después del primero, pero no lo iba a cuestionar. Era Versailles después de todo y quien sabe, quizá podría finalmente hablar con Kagami para disculparse y explicarle lo que había sucedido.

-Bien- dijo Adrien levantándose finalmente- me parece bien-

-Vamos- dijo Plagg recorriéndolo con la mirada y sacudiendo la cabeza sin aprobar su aspecto- tengo que entregar un joven presentable y eso va a tomar tiempo. Necesitas darte un baño para que estés limpio y perfumado-

-¿Desde cuándo es importante eso para ti?- dijo el rubio alzando las cejas, pues sabía que su acompañante amaba el queso y había un olor a queso omnipresente en él.

-Desde que también es importante para ti- dijo Plagg bruscamente. Adrien alzó las cejas pero no dijo nada más y siguió a su mentor de regreso a sus apartamentos.

x-x-x

Jardines del Palacio

Esa noche

Tal y como Plagg había dicho, esa noche el rey había preparado una espléndida fiesta en los jardines del palacio. Habían mandado montar un techo en la bajo se las escaleras, a la vista de las fuentes, las cuales brillaban reflejando la luz de las velas. La fachada del palacio estaba también adornado con velas, las cuales hacían que las ventanas del palacio brillara también.

Cuando Adrien llegó a los jardines, lo primero que hizo fue caminar hacia donde se encontraba la familia real para saludarlos con una inclinación. Desde que lo vio en la distancia, Marinette le dirigió una sonrisa a Adrien al verlo. Al verla sonreír, el rubio sintió sus mejillas calientes.

"¡Contrólate, maldita sea!", se dijo a sí mismo. Tenía que buscar a Kagami, era ella con la que tenía que hablar lo más pronto posible. No podía ser atrapado de nuevo haciéndole ojitos a la princesa como la última vez. No ayudaba ni un poco el hecho de que Madame Royale era tan linda y esas sonrisas que le dirigía hacía que se pusiera nervioso y que sus manos le sudaran…

Adrien se cacheteó mentalmente por tener esos pensamientos cuando acababa de decir que buscaría a Kagami. Aún pensando en ello, Adrien finalmente llegó delante de los reyes para saludarlos con una inclinación.

-Ah, que gusto verlo de nuevo, monsieur Agreste- dijo el rey al ver al rubio inclinarse- mi hija nos ha hablado mucho sobre usted-

-Es… es un honor, madame- dijo Adrien sonrojándose al pensar que la princesa había hablado de él a sus padres.

-Mmmm- dijo la reina analizando su rostro con tanta atención que se sintió un poco incómodo- ahora entiendo lo que decía, tienes unos lindos ojos-

Al escuchar eso, las mejillas del rubio se encendieron y miró de reojo hacia la princesa, quien estaba también sonrojada hasta la raíz del cabello por los comentarios de sus padres.

Maman!- dijo Marinette.

Los reyes rieron en voz baja sin decir nada más y dejaron que Adrien se uniera a la fiesta. El rubio les agradeció con una sonrisa y caminó hacia una esquina, acomodándose unos pasos detrás de la princesa.

-Lo lamento tanto, monsieur Adrien- dijo Marinette en voz baja. El joven sintió un vuelco de emoción al escucharla decir su nombre- mis padres están un poco emocionados con todo esto. No vaya a pensar mal-

-Para nada- dijo Adrien, dudando unos segundos. Miró a su alrededor pero no había señal de Kagami ni de su madre a pesar de que la música acababa de comenzar. Finalmente se volvió de nuevo a la princesa- madame, sé que es un poco temprano, pero me preguntaba si me concedería la próxima pieza-

Marinette se volvió en su dirección y tomó la mano que Adrien le estaba ofreciendo con una sonrisa, dejando que la condujera al centro del área designada como pista de baile. Respiró hondo y puso las manos en su cintura mientras que ella ponía sus manos en los hombros de él. Se miraron y, tan pronto como la orquesta los vio, comenzaron a tocar una canción tranquila.

Mientras bailaban, Adrien se permitió mirar a su alrededor por un momento. Nino estaba bailando con Alya a unos pasos de ella, y se sorprendió ver a su primo Félix bailando con su esposa. Wayhem estaba charlando con una de las damas de compañía de la princesa, Xavier Yves lo veía con cara de pocos amigos y finalmente vio al duque Luka, quien estaba charlando con Kagami cerca de la puerta.

La pieza de música terminó y Adrien condujo a Marinette fuera con dirección a donde estaba el duque y la marquesa, saludándolos con una inclinación y éstos en turno se inclinaron delante de la princesa.

-Madame Royale- dijo Kagami seriamente.

-Madame- dijo finalmente Luka con una sonrisa.

Adrien miró alternadamente a Luka y a Kagami sin entender porqué esos dos se miraban de reojo de esa manera. ¿Acaso se había perdido de algo? No sabía, pero en esos momentos estaba preocupado porque quería hablar a solas con la marquise y explicarle lo que había pasado.

Entendiendo la expresión de Adrien que quería hablar con Kagami a solas, Marinette tomó el brazo de Luka con una sonrisa inocente.

-Por favor acompáñeme por algo de beber, monsieur- dijo la princesa.

-Por supuesto, madame- dijo Luka sin darse cuenta de qué estaba sucediendo y comenzando a caminar con ella hacia la mesa de bebidas.

Cuando ambos se fueron, Adrien se volvió a Kagami y tomó su mano para besarla. No sabía por donde comenzar a explicarle su presencia en Versailles. Sin soltar su mano, el rubio se inclinó hacia ella para que solo Kagami pudiera escucharlo.

-Madame la marquise, no sé cómo comenzar a disculparme- dijo Adrien seriamente con una expresión mortificada- no quiero hacerla perder el tiempo, pero le debo una explicación y quisiera poder dársela-

Kagami gruñó en voz baja como respuesta, indicándole que continuara.

-Cuando regresé a casa el último día en que la vi en Val du Loire, mi padre ya había empacado mis cosas ordenándome que viniera a Versailles con Plagg como… pretendiente de la princesa Marinette- dijo el rubio- no tuve tiempo más que de escribir un mensaje apresurado para hacerle saber que no estaría en casa. Pero después de que no obtuve respuesta de ninguna de las cartas que le envié desde aquí…-

-¿Qué cartas?- lo interrumpió Kagami- usted no me ha escrito ninguna carta, monsieur. Al contrario, yo le envié cartas por medio de su familia, y no recibí ninguna respuesta-

Adrien se quedó helado. Él también había escrito cartas por medio de la casa de su padre, dirigidas a Nooroo para que éste las reenvíe a la mansión de la marquise.

-Madame, le juro por mi honor que no recibí ninguna carta suya- dijo el rubio temblando de furia- pero tengo la impresión de que mi padre está detrás de eso. Madame, por favor perdóneme. A pesar de que no fue intencional, concedo que le hice daño y le provoqué tristeza-

Kagami alzó las cejas y suavizó un poco la mirada, cosa que tranquilizó a Adrien. Iba a pedirle bailar con ella cuando la princesa y Luka se acercaron a ellos de nuevo, cada uno con una copa de champaña extra para ofrecérselas.

-Gracias, votre Altesse- dijo Adrien cuando Marinette le ofrece la copa, y no escapó de su atención el sonrojo de Kagami cuando el duque le ofreció una copa a ella. ¿Acaso se había perdido de algo?

Adrien iba a preguntar sobre eso cuando un mensajero se acercó a Longg y la madre de Kagami, quien estaba sentada frente a una de las mesas y le hizo una seña a su hija. La joven se disculpó y se acercó a su madre.

-¿Qué sucede, mère?- dijo Kagami al ver la expresión de preocupación de su madre.

-Un mensaje de nuestro mayordomo- dijo Tomoe con una expresión seria- al parecer un grupo de criminales ha vandalizado nuestro hogar hace unas horas-

-¿Qué?- dijo Kagami y Marinette, quien estaba un paso detrás de ella, al mismo tiempo.

Al escuchar eso, Adrien frunció el entrecejo. ¿Un grupo de criminales había atacado los terrenos de la mansión de la marquise? Eso sonaba bastante extraño pues nunca había pasado. En Val du Loire todo el mundo se conocía y era casi imposible que pasara algo así.

-Así es, me temo que tengo que regresar inmediatamente a Val du Loire para arreglar ese problema- dijo Tomoe seriamente interrumpiendo sus pensamientos. Adrien vio a Kagami entrecerrar los ojos, mirando de reojo a sus acompañantes y bajando la mirada. Hubiera jurado que miró al duque Luka con una expresión entristecida.

-Iré contigo, mère- dijo la joven finalmente- después de todo, son mis tierras que tengo que proteger-

-No, tú te quedarás en Versailles mientras yo arreglo eso- dijo Tomoe seriamente. Kagami iba a reclamar, pero la princesa habló primero.

-Madame Tsurugi, si me permite- intervino Marinette- es peligroso que regrese sola si esos criminales siguen ahí. Si lo acepta, ordenaré que una compañía de soldados regrese a Val du Loire con usted-

-Se lo agradezco, votre Altesse- dijo Tomoe poniéndose de pie e inclinándose- con su permiso, partiré inmediatamente-

-Iré con usted, madame- dijo Longg.

-No, tú te quedarás con Kagami- dijo la mujer mayor sin darle oportunidad de replicar- estaré bien con los soldados que Madame Royale enviará conmigo-

Longg dudó un momento, pero finalmente asintió al mirar a Kagami. Marinette hizo una seña a Tikki y susurró algo en su oído, seguramente diciéndole que mande la orden para que la compañía vaya a val du Loire con Tomoe Tsurugi. Adrien, mientras tanto, tenía una fea sensación sobre lo que había pasado con la mansión de las Tsurugi como si fuera un mal presentimiento.

Sacudió la cabeza para quitarse ese sentimiento y lo primero que vio fue a Luka ofrecer su brazo a Kagami y ésta tomarlo para caminar juntos hacia una de las fuentes, alejándose de ellos y hablando en voz baja.

"¿Pero qué tienen esos dos?", pensó Adrien.

-¿Monsieur?- dijo Marinette confundida- ¿sucede algo?-

-No es nada, votre Altesse- dijo el rubio volviéndose finalmente hacia ella y sonriendo amablemente- ¿quisiera bailar otra vez?-

-Lo siento, pero perdí mis ganas de bailar al escuchar lo que sucedió con la mansión de la marquise- dijo la princesa algo preocupada- espero que madame Tsurugi tenga un viaje seguro y que el problema se resuelva-

-Yo también. Pero estoy seguro de que será así, con la ayuda que usted le brindó- dijo Adrien mirando de reojo a Kagami charlando con Luka, quien seguramente estaba intentando hacerla sentirse mejor.

-Aún así, me gustaría estar en su compañía por otro rato- dijo Marinette sonriéndole.

-Eso me gustaría también- dijo el rubio sonriendo sinceramente.

x-x-x

Al mismo tiempo

Luka había notado el malestar de Kagami desde que habían salido del palacio hacia los jardines y había sobre todo desde que había visto al chico Agreste. No sabía qué había pretendido Marinette al llevárselo aparte, pero tan pronto como regresó al lado de Kagami y, sobre todo después de escuchar esa horrible noticia, el duque decidió llevársela a parte para que tuviera tiempo de componerse.

Kagami se sentó al borde de la fuente, dando la espalda a la fiesta y a la luz.

-Madame, ¿se encuentra…?-

-Perfectamente bien- dijo Kagami en un tono un poco brusco. Luka asintió a pesar de que ella no podía verlo y se sentó en la orilla de la fuente también detrás de ella.

-¿Quiere hablar de ello?-

La marquise sacudió la cabeza sin decir nada.

-Entiendo. ¿Quiere que me vaya y la deje sola un momento?- preguntó el duque. Nuevamente, la joven sacudió la cabeza y buscó a tientas la mano de él. Luka sonrió levemente y la dejó tomar su mano. Se imaginaba que necesitaba un momento para componerse de su preocupación.

Pasaron así varios minutos en silencio en los que Kagami no se movió ni dijo nada. De pronto, Luka la escuchó suspirar en voz baja y ponerse de pie como si nada hubiera pasado.

-¿Madame?-

-Todo bien, monsieur. Podemos volver a la fiesta- dijo ella. Luka dudó unos segundos, pero asintió los tres caminaron de regreso seguidos de Longg- gracias por su compañía, me hizo sentir mejor-

El duque sonrió aliviado y regresó a la fiesta con ella, mirando de reojo su expresión un poco preocupada, pero al mismo tiempo su preocupación un poco mitigada al saber que la princesa había enviado a un grupo de soldados a asistir a su madre.

x-x-x

Pasillo afuera de las habitaciones de la princesa

Poco más tarde

Liiri había salido de la fiesta para preparar la habitación de Madame Royale, que de seguro regresaría agotada a sus apartamentos. Sass se había ofrecido a acompañarla de regreso, porque después del ataque que Liir había sufrido la princesa había ordenado que no se moviera sola en el palacio, sino que siempre estuviera acompañada.

-Le agradezco su compañía, monsieur Sass- dijo Liiri cuando ambos llegaron a la puerta de los apartamentos de la princesa.

-Es un placer estar en su compañía- dijo el sirviente del duque tímidamente antes de suspirar- este es el momento que menos me gusta del día, tener que despedirme de usted-

Liiri se sonrojó al escuchar eso, mientras que Sass tomaba su mano para acercarla a sus labios. La joven sirviente sintió un escalofrío recorrerla cuando sintió el beso en el dorso de su mano y los intensos ojos de Sass sobre su rostro mientras lo hacía.

-Le deseo buenas noches, monsieur- dijo Liiri sin aliento mientras que ponía la mano en el pomo de la puerta para entrar cuando Sass puso una mano sobre la suya.

-No, mademoiselle, no se vaya aún…-

Liiri se volvió hacia él extrañada. Estuvo a punto de preguntar que sucedió cuando Sass tomó las manos de la joven sin quitarle su intensa mirada de encima.

-¿Monsieur…?-

-Mademoiselle Liiri, antes de que se vaya quisiera confesarle mi admiración por usted- dijo Sass en voz baja, causándole un vuelco de emoción- quisiera pedirle… suplicarle su permiso para cortejarla-

Liiri se sonrojó hasta la raíz del cabello y sintió como si fuera a morir de felicidad. Apenas alcanzó a asentir y separó los labios para aceptar cuando vio a Sass inclinarse hacia ella, así que se puso de puntillas para alcanzarlo. La pareja compartió un beso casto por un momento antes de que Liiri se despidiera.

-Tengo que irme… tengo que preparar la habitación de madame…-

-Nos veremos pronto, ma chérie- dijo Sass volviendo a besar su mano mientras que Liiri entraba a los apartamentos de la princesa.

Escondidos detrás de una pintura en el pasaje secreto, Adrien y la princesa miraron la escena con una sonrisa traviesa. El joven la había ayudado a escaparse de Xavier Yves cuando éste se acercó con la intención de bailar con ella. Una vez que se escabulleron, Adrien se había ofrecido a acompañarla a sus habitaciones, y al darse cuenta de lo que estaba sucediendo entre Liiri y Sass en el pasillo, Marinette le había indicado que guardara silencio.

-Aww…- dijo Marinette con una sonrisa una vez que los dos enamorados se separaron- tendré que hablar con Tikki para que le dé más tiempo libre a Liiri, para que pueda pasar con Sass…-

-Es usted muy amable con sus sirvientes, madame- dijo Adrien volviéndose hacia ella y pensando que su padre jamás haría algo así por Nooroo o Nathalie.

-Usted también lo es, monsieur. Pareciera que su sirviente es su padre-

Adrien tardó unos segundos en responderle. La verdad era que Plagg había sido más presente en su vida que su propio padre.

-Plagg ha sido bueno conmigo- dijo el rubio- no podría tener un tutor o amigo más leal-

-Es como si describieras a Tikki- sonrió Marinette antes de borrar su sonrisa- y hablando de Tikki, me va a matar por estar aquí con usted sin una chaperona…-

El rubio rió en voz baja.

-En ese caso, será mejor que vaya a sus apartamentos- dijo Adrien ofreciéndole la mano para ayudarla a salir del pasaje secreto y acompañándola a la puerta de sus apartamentos- no querría enviudar antes de casarme-

Se quedó helado tan pronto como dijo eso. ¿Qué le pasaba?¿Cómo le decía eso a la princesa de Francia? A pesar de lo que dijo, Marinette rió en voz baja.

-Bonsoir, monsieur- dijo ella.

-Bonsoir… ma lady- dijo Adrien haciendo una inclinación de su cabeza y besando la mano de la princesa de la misma manera en la que Sass había besado la de Liiri.

La princesa sonrió sonrojada y entró a sus habitaciones. Adrien, por su parte, regresó al pasaje secreto y apoyó su espalda contra la pared, poniendo una mano sobre su pecho para calmar su corazón.

-Oh no…- dijo él en voz baja para sí mismo- creo que estoy enamorado de la princesa-

x-x-x

Entrada del palacio

Al mismo tiempo

Tikki no había perdido de vista a la princesa o al joven que la acompañaba a sus habitaciones. La seguiría, pero de todos modos sabía que Liiri estaría en sus habitaciones en ese momento, así que no tenía problema con darles un poco de privacidad.

La institutriz real estaba un poco preocupada. Era evidente a sus ojos que Madame Royale confiaba en ese muchacho rubio, aunque eso podría presentar un problema. No era la primera vez que Marinette le había mostrado la entrada de los pasajes secretos, uno de ellos camino a sus propias habitaciones. Si no la conociera bien, Tikki habría pensado mal, y a pesar de que a partir de ahora Liiri se quedaría a dormir en las habitaciones de la princesa, aún había algo que la dejaba intranquila.

El muchacho era el pupilo de Plagg.

El hombre que la había abandonado hacía poco más de una década para ir a casarse con otra mujer era el tutor de ese joven Adrien. Una parte de Tikki estaba aterrorizada de que le rompiera el corazón a la chiquilla que había cuidado desde hacía diez años de la misma manera que Plagg había hecho con ella. ¿Quizá debería advertírselo a Marinette?

Pronto sacudió la cabeza. Adrien no era Plagg, quizá estaba equivocada y sus intenciones eran honestas. Además, si Tikki intervenía quizá podría arruinar las cosas y se arrepentiría de ello durante toda su vida. Aún recordaba que había prometido a Plagg que su pasado con él no afectaría las oportunidades de Adrien.

"Quizá estoy pensando demasiado esto", pensó para sí misma "lo más probable es que todo está bien".

-Está terriblemente pensativa, madame- dijo una voz de tras de ella, que Tikki reconoció inmediatamente. Gruñó en voz baja. ¿Porqué no podía dejarla en paz?

-¿Se le ofrece algo, monsieur Plagg?- dijo ella fríamente sin mirarlo.

El hombre se acercó a ella con una expresión seria. No estaba bromeando.

-Madame, tengo que admitir que… me puse a meditar lo que usted dijo en nuestra última conversación- dijo Plagg dudoso, en un tono que a Tikki le pareció como si estuviera intentando no ofenderla- y hay algo que quisiera aclarar-

Tikki finalmente se volvió hacia él.

-No tengo ninguna intención de revivir…-

-Hace doce años, poco después de que le propuse matrimonio, recibí una carta suya…-

-Los dos intercambiamos muchas cartas…- comenzó a decir Tikki.

-… que decía que había decidido rechazar mi propuesta por consejo de sus padres- completó Plagg.

Tikki alzó las cejas y sacudió la cabeza. Ella jamás había escrito una carta diciendo eso. ¿Era un invento de Plagg para tratar de reconciliarse con ella?

-Jamás escribí una carta semejante- dijo ella finalmente- lo único que supe es que un día estuve con usted y al día siguiente mis padres me dijeron que había partido de París diciendo que se casaría con otra mujer-

Plagg frunció el entrecejo, sus ojos verdes brillando impresionantemente bajo sus cejas negras.

-Eso jamás sucedió, madame- dijo él- me fui de París por que leí su carta diciéndome que haría lo que sus padres deseaban…-

Y antes de que ella le respondiera, Plagg sacó un papel doblado de su bolsillo y se lo ofreció. Ella lo tomó dudosa y reconoció el sello de cera roto. Su sello. Con manos temblorosas la abrió y reconoció la letra como la suya, excepto algunos pequeños errores en la forma de las J, pero bien pasaría por su letra. Sintió un feo vuelco.

-¿De dónde sacó…?-

-Su padre me la entregó, madame- dijo él seriamente.

Tikki regresó los ojos al texto de la carta y lo leyó en su totalidad. Tal y como le había dicho Plagg, la carta le informaba que a pesar de la intensidad de los sentimientos, la joven Tikki había meditado sobre la falta de recursos de su prometido y había decidido seguir el consejo de sus padres de rechazar su propuesta de matrimonio. No estaba firmada, pero el sello habría sido suficiente para creer que ella lo había escrito.

Al terminar de leer la carta, Tikki levantó la vista y miró asustada a Plagg.

-Monsieur, yo jamás escribí esto- dijo ella sin aliento.

Plagg entrecerró los ojos aún más al escuchar eso.

-Entonces debe ser evidente para usted la identidad de la persona quien lo hizo- dijo él seriamente en un tono peligroso. Hizo una inclinación de su cabeza para despedirse y regresó a sus habitaciones dejando a Tikki pensativa y preocupada.

La mujer se sentó en uno de los escalones de la entrada del palacio y releyó la carta, horrorizada de lo que acababa de ver. Ella no había escrito eso, entonces ¿quién lo había hecho? Incluso había copiado su letra y eso le preocupaba. Cerró los ojos y respiró hondo para concentrarse. Tardó unos segundos en caer en cuenta de que su padre era un hábil calígrafo y bien podía estar detrás de todo ello.

Tikki recordaba muy bien las peleas en su familia cuando supieron que había aceptado la propuesta de matrimonio de Plagg, un joven noble sin ninguna herencia. Tenía su respuesta, pero tenía que confirmar sus sospechas. Se mordió el labio antes de ponerse de pie.

Tras unos minutos encontró al encargado de los establos reales.

-Por favor prepara mi carruaje- dijo ella seriamente- salgo a París esta misma noche-

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Como pueden ver, las cosas están comenzando a complicarse. A los únicos que les ha ido bien es a Liiri y Sass, ellos se coquetearon y se confesaron sus sentimientos.

Vayan a leer el fic de Misao-CG y sufran conmigo.

Muchas gracias por seguir leyendo y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.