Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.
OCURRIÓ EN VERSAILLES
CAPÍTULO 11
Comedor del palacio
Al día siguiente
No era ningún secreto que el rey y la reina de Francia tenían un pasatiempo en particular que ponía nerviosos a la mayoría de los consejeros pero que alegraban el día a los trabajadores de las cocinas, y esto era que adoraban hornear pan y preparar pastelillos, los cuales que quedaban muy bien. De hecho, era un pequeño gusto en la corte poder probar los postres preparados por el mismo rey.
Aprovechando que esa tarde sus padres habían bajado a las cocinas y no parecía que fueran a salir pronto, Marinette había invitado a los jóvenes nobles y a sus damas de compañía a comer en el gran comedor.
La princesa se sentó a la cabecera de la mesa mientras que sus damas al lado derecho y los pretendientes del lado izquierdo. Xavier Yves estaba furioso porque Adrien Agreste se había sentado junto a la princesa. Luka parecía impaciente mirando hacia el asiento vacío que estaba enfrente de él, esperando a que la marquise llegara a comer.
Finalmente las puertas del comedor se abrieron y por ellas apareció Longg, pero para sorpresa de Luka, el sirviente estaba solo.
-Madame Royale- dijo el recién llegado inclinándose delante de la princesa- madame la marquise lamente no poder acompañarla en esta ocasión, se encuentra indispuesta-
Un murmullo de sorpresa recorrió a todos los. invitados. Luka se alarmó al escuchar eso y Marinette hizo la pregunta que él había querido hacer.
-¿Cómo indispuesta?- dijo la princesa preocupada- ¿se siente mal?-
-Oui, madame- dijo Longg sin lograr ocultar su preocupación a Marinette- está en cama, resfriada y con fiebre alta. Me pidió que le ofreciera sus disculpas por no poder venir…-
La princesa abrió los ojos preocupada e hizo una seña a Liiri para que se acercara.
-No tiene nada de qué disculparse. Liiri, ve por favor por el médico real para que atienda inmediatamente a la marquise Kagami- dijo Marinette preocupada- y que me reporte lo que necesite-
-Sass la acompañará- intervino Luka seriamente.
El aludido asintió y los dos sirvientes salieron del comedor caminando rápidamente hacia el edificio contiguo al palacio para alcanzar al médico real. Una vez que pasó eso, los sirvientes comenzaron a servir la comida.
Marinette no hizo más que jugar con la comida con su tenedor, y no pasó mucho tiempo cuando Luka se puso de pie.
-Madame, ¿puedo disculparme?- dijo él.
-Por supuesto- dijo Marinette con una mueca preocupada- yo también perdí el apetito al escuchar que la marquise no se siente bien-
Luka no necesitó que se lo dijeran dos veces y salió del comedor rápidamente siguiendo a Longg hacia las habitaciones de Kagami. Mientras caminaba por los pasillos del palacio, la mente del duque regresó a la tarde anterior, el momento en que ambos habían caído al agua helada de la fuente.
"Esto es mi culpa", se repitió mentalmente.
Al llegar a los apartamentos de Kagami, Luka se detuvo en la puerta dudoso. Vio a Longg entrar al apartamento y escuchó su voz junto la de otra mujer, seguramente una sirviente. Apoyó la espalda en la pared junto a la puerta sin saber si llamar o no.
Longg se asomó y se dio cuenta de que Luka estaba ahí, y tras intercambiar unas palabras con Kagami, le indicó que pasara.
Cuando el duque entró, la joven estaba en cama, vistiendo solamente un camisón blanco y con las mantas cubriéndola hasta el pecho, con sus brazos sobre ellas. Su cabello estaba pulcramente cepillado, pero su rostro estaba enrojecido y su mirada cansada. Tosió un par de veces antes de que sus ojos se posaran en los de Luka y le dirigiera una leve sonrisa.
El duque tuvo una terrible sensación al ver a esa fuerte mujer de esa manera. Tembló de horror al ver las facciones de Kagami suavizarse.
-Madame…- dijo él en un susurro.
-Que amable de su parte venir a verme- dijo ella en un tono más animado de lo que su apariencia le sugería.
Luka se esforzó por sonreír pero no lo logró, y frunció el entrecejo al verla toser violentamente por el espacio de un minuto.
-No…no me mire así, monsieur- dijo ella débilmente pero con una sonrisa confiada a pesar de su estado tan pronto como dejó de toser- es solo un estúpido resfrío. Tras un par de días estaré bien y podré patearle el trasero como siempre-
El duque no estaba muy convencido con ello, pero no dijo nada. Se sentó a su lado y tomó la mano de la joven. Se sentía muy caliente. Después de ello puso su mano sobre sus mejillas y ella hizo un gesto de alivio, seguramente porque sus manos estaban frescas y ella estaba ardiendo en fiebre.
En ese momento el médico real entró acompañando de Liiri y de Sass, este último se quedó respetuosamente fuera de las habitaciones. Tan pronto como llegó, el médico ordenó que todos los hombres salieran de la habitación, quedándose solo con Liiri y la otra sirviente. Antes de salir, el duque vio a Kagami dirigirle una sonrisa cansada.
Una vez que estuvieron afuera, Luka apoyó la espalda en la pared de nuevo mientras esperaba a que el médico saliera con noticias. Longg no estaba mucho mejor y caminaba en círculos, pero Sass le puso las manos en los hombros.
-Va a estar bien, Luka- dijo su controlador- la marquise es fuerte, un resfriado no será nada para ella-
El duque no dijo nada y permaneció junto a la puerta esperando pacientemente a que el médico terminara de revisarla. Un rato después, el médico salió acompañado de Liiri. Estuvo a punto de preguntar cómo se encontraba Kagami, pero el médico habló primero.
-Madame la marquise esta estable- informó el médico- necesita reposo y tomar muchos líquidos porque la fiebre es alta. Vendré a verla de nuevo en unas horas. Por ahora está dormida, así que por favor déjenla descansar-
-Bien, pediré que Pollen se quede con ella en vez de regresar a los apartamentos de la duquesa Bourgeois- dijo Longg seriamente.
-Sí, es necesario que una sirviente esté con ella día y noche en caso de que su estado empeore- dijo el médico.
Luka asintió y comenzó a caminar de regreso a sus habitaciones. ¡Se sentía tan impotente! No podía hacer nada por la mujer que amaba.
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Sala de juegos
Más tarde
Después de que vio a Adrien acompañar a la princesa rumbo a los jardines para distraerla un poco de su preocupación por Kagami (y su propia preocupación), Plagg decidió quedarse en el interior del palacio jugando a las cartas.
Plagg había estado preocupado por su conversación con Tikki, pero estaba casi seguro de que la institutriz de la princesa no le había creído ni una palabra. ¿Porque lo haría? A sus ojos ella era solo el hombre que la había abandonado tras prometerle que se casaría con ella y por otro lado, por supuesto que jamás dudaría de sus padres.
Suspiró largamente antes de tomar una copa de vino de la mesa y darle un sorbo. No se dio cuenta cuándo se había quedado solo, pero pronto lo notó. Plagg se encogió de hombros y tomó un paquete de cartas para comenzar a jugar solitario.
-¿Monsieur Plagg?- dijo de pronto una voz frente a él. Plagg levantó la mirada y se sorprendió al ver a Tikki, pero no lo mostró en sus facciones. Bajó los ojos de nuevo a sus cartas, y la mujer continuó- ¿puedo hablar con usted?-
-Evidentemente puede- dijo Plagg señalando el asiento frente a ella- ¿de qué desea hablar conmigo, madame?-
Tikki dudó y bajó la mirada, como si tuviera miedo de hablar y no se atrevió a sentarse. Él suavizó un poco su mirada y esperó pacientemente a que la mujer hablara. Como respuesta, Tikki puso la carta abierta en la mesa.
-¿Qué es lo…?-
-Fui a casa de mis padres en París hace cinco días- dijo Tikki, y Plagg sintió como una punzada en su pecho al escuchar su voz quebrada. Fue cuando notó que sus ojos estaban enrojecidos y humedecidos. Se puso de pie preocupado y se acercó a ella, aún si atreverse a tocarla.
-¿Tikki?- dijo él preocupado, dejando a un lado las fórmulas de cortesía. Se sentía de nuevo como ese joven perdidamente enamorado de la hermosa pelirroja que había conocido en París. Odiaba verla de esa manera. ¿Porqué estaba triste?
Al no obtener ninguna respuesta de parte de la mujer, Plagg extendió su mano derecha y la puso sobre las de ella.
-No te encuentras bien, dime que es lo que tienes- insistió él en un susurro que apenas alcanzó escuchar.
-Plagg, lo siento tanto- dijo ella cubriéndose la boca para evitar sollozar- fui a París para hablar con mis padres y ellos me confesaron todo… es verdad que ellos fueron los que… los que provocaron el malentendido que nos separó-
Plagg se sorprendió al escuchar eso y la seguridad con las que ella le provocó un vuelco. Aún no podía creer lo que los padres de Tikki habían hecho, escribir la carta para que uno creyera que el otro lo abandonó.
-Ellos escribieron la carta- continuó la pelirroja- todo esto es mi culpa. No debí haber supuesto… debí haberte buscado cuando te fuiste, debí haber sabido que no eras capaz de hacer algo tan horrible…-
Tikki no pudo decir nada más y se cubrió la cara con las manos para ahogar un sollozo. Plagg creía que iba a poder hacerse el digno e ignorarla incluso si caía en cuenta de su error, pero al verla tan entristecida no pudo contenerse y se acercó para abrazarla. Al sentir los brazos de Plagg a su alrededor, Tikki se apoyó en su pecho y se aferró de su camisa, dejando escapar más sollozos.
-Shhh… está bien. Yo también… debí haber imaginado que tú jamás me dejarías así- dijo él en voz baja, frotando la espalda de la mujer y apoyando su mentón en la cabeza de ella- lo siento mucho…-
-Fui tan estúpida…-
-No digas eso- dijo Plagg cariñosamente, acariciado la espalda de la mujer. No quería verla llorar de ninguna manera porque eso le rompía el corazón- no te permito que hables así de ma Sucrette-
Tikki se separó un poco de ella a pesar de que Plagg no la soltado para mirar lo a los ojos. Siempre había adorado esos oscuros ojos verdes.
-No me has dicho así en…-
-Muchos años- completó él- lo sé-
No supieron cuánto tiempo estuvieron abrazándose juntos, pero al parecer nadie los extrañó por varias horas. Ninguno de los dos sabía en qué iba a cambiar su relación a partir de ahora, pero en ese momento no les importaba. En ese instante solo eran ellos dos habiendo conocido la verdad y estando en los brazos del otro.
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Jardines del palacio
Al mismo tiempo
Cada momento que pasaba, Adrien se convencía más de que era la mujer con la que quería pasar el resto de su vida. ¿Qué había estado pensando cuando recién llegó, haciendo berrinche por querer volver a casa?¿Acaso era un idiota? Ahora que conocía bien a la princesa estaba seguro de que era ella a quien quería.
Al menos Plagg lo había convencido de quedarse ahí y seguir cortejando a la princesa.
¡Pero era la princesa! ¿Cómo un plebeyo como él, sin título ni nada, podía llegar a conquistar a esa mujer? Sí, la fortuna de su padre le había abierto la puerta pero tenía que esforzarse para ser digno de ella.
Sus damas de compañía la seguían de cerca, sin dejar de mirarlos, cuchicheando entre ellas y riendo. No tenía nada contra ellas, pero las chicas la ponían nervioso. ¿Porqué no le daban un momento? Si fuera solo Alya no se sentiría tan… intimidado.
-Hey… parece nervioso- dijo la princesa.
-Oh, lo estoy- dijo Adrien señalando detrás de ellos- pero no por estar con usted, madame. Su séquito nos está siguiendo-
-Oh, eso- dijo ella sonriendo- no se preocupe, monsieur, solo tienen curiosidad-
El rubio asintió y le ofreció su mano para ayudarla a bajar unos escalones. Xavier Yves estaba cerca de una de las fuentes y le lanzó una mirada venenosa. Un poco molesto por la atención del sujeto, Adrien tomó la mano de la princesa y la condujo entre los pasillos de uno de los bosquetes para ocultarse un poco de la vigilancia de las otras damas o de Xavier. A Marinette no le importó mucho, le gustaba la compañía de ese joven.
-¿Cuál es su fuente favorita?- preguntó Adrien de pronto.
-La fuente del dragón- dijo Marinette- ¿y la suya?-
-Oh, eso es difícil. Si tuviera que elegir, diría que la de las tres fuentes- dijo el rubio antes de mirar hacia atrás y gruñir involuntariamente al notar que Xavier Yves los estaba siguiendo.
-Parece que no le agrada mucho al conde de Nice- comentó la princesa después de un rato. Por alguna razón eso le causaba gracia, el rubio también se echó a reír ante ese comentario.
-Por supuesto que no- dijo Adrien riendo por un momento antes de borrar su sonrisa y bajar los ojos. ¡Tenía que decirle cómo se sentía! Tras verificar que nadie más los estuviera mirando en ese momento, se volvió hacia la princesa- madame, hay algo importante que quiero decirle. ¿Puedo ser franco con usted?-
-Eso espero- dijo ella borrando su sonrisa.
-La verdad es que, en un principio, mi padre me obligó a venir- dijo Adrien sinceramente- y después otra persona me convenció de que todo esto con los pretendientes era una formalidad para el duque de Aquitania…-
-No es…- comenzó a decir Marinette.
-Lo sé, madame- dijo el rubio bajando los ojos avergonzado antes de atreverse a tomar la mano de la princesa- ahora sé que nada de eso es cierto. Si me permite, quería decirle que desde que la conocí y he pasado tiempo con usted, viendo lo hermosa que es… bueno, no es eso. Bueno, sí lo es, muy hermosa pero también porque tiene un buen corazón y…-
Adrien se interrumpió. ¿Porqué le costaba tanto decirlo? Quizá eran los hermosos ojos azules mirándolo que lo ponían nervioso, y esa linda sonrisa.
-Lo que estoy tratando de decir es que… creo que me enamoré de usted. Quisiera tener la oportunidad de seguir cortejándola, si me acepta- dijo él sin soltar la mano de la princesa y acercándola a sus labios para besarla. Marinette se ruborizó al escuchar eso y sintió su corazón saltar de emoción al sentir los labios del joven contra el dorso de su mano.
-Yo… la verdad es que no soy indiferente a usted, monsieur- dijo ella en voz baja, sus lindas mejillas teñidas de rojo mientras sentía los ojos verdes del joven sobre los suyos- y creo que…-
Pero no alcanzó a terminar su frase porque Xavier Yves llegó a interrumpirlos, haciéndolos dar un brinco de sorpresa y separarse. Tenía cara de pocos amigos y miraba al rubio como si quisiera estrangularlo.
-¡Ya se acabó tu tiempo!- dijo el recién llegado pateando el suelo- se supone que yo tendría que salir con la princesa a partir de las cuatro de la tarde, así que lárgate de aquí, plebeyo-
Marinette frunció el entrecejo, dispuesta a ponerlo en su sitio pero Adrien sonrió y se inclinó delante de la princesa para despedirse, guiñándole un ojo con una sonrisa traviesa antes de irse. Ella le respondió con una sonrisa y se despidió con un movimiento de su mano antes de seguir a Xavier Yves, pero esta vez no tomó su brazo e hizo una seña a sus damas de compañía para que se mantuvieran cerca.
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La petite Venice
Poco después
A diferencia de Adrien, Nino no había tenido problemas para conquistar a la mujer de la que se había enamorado a primera vista. Después de varios días, por fin había logrado convencer a la joven de dejar por un momento sus responsabilidades como dama de compañía principal de Madame Royale y pasar algo de tiempo con él.
Sabiendo que Marinette estaría bien con Adrien y las chicas se habían ofrecido a cubrirla como chaperonas, la pelirroja por fin había aceptado pasar tiempo con él. El conde la había acompañado por los jardines hacia la petite Venice, el enorme canal en los terrenos del palacio y la ayudó a subir a una de las góndolas.
Alya sonrió enamorada mientras que paseaban por el canal, navegando rumbo a la puesta de sol. Las orillas del canal estaban iluminadas por velas, lo que les daba una hermosa apariencia.
El gondolero comenzó a cantar una canción en italiano, volviendo la atmósfera aún más romántica que antes. Alya pudo sentir la mano de Nino sobre la suya, y cuando se volvió a ella, el conde le dedicó una sonrisa.
-Es una hermosa tarde- dijo Alya en voz baja, haciendo un esfuerzo por no apoyar su cabeza en el hombro de él. Ella era una mujer decente, tenía que mantener la compostura por más que sus ojos la enamoraran.
-No tan hermosa como usted, madame- dijo él.
La pelirroja se sorprendió por ello, y sus mejillas estaban tan rojas como su cabello. Iba a decir algo, pero el joven continuó antes de que siquiera separara sus labios.
-Me enamoré de usted desde el primer momento en que la vi- le dijo Nino con una sonrisa enamorada, tomando sus dos manos- por favor, quisiera pedirle que me conceda el honor de ser mi esposa-
Alya sintió un vuelco de emoción al escuchar eso. ¿Estaba soñando, o el conde le había pedido matrimonio? El joven la miraba expectante, esperando una respuesta. Alya tomó aire antes de responderle.
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Pasillo
La noche siguiente
Adrien se sentía un poco culpable porque había escuchado que Kagami estaba enferma pero no había ido a preguntar cómo se encontraba hasta que vio que Luka estaba ausente de nuevo de la cena y, al preguntar a Wayhem, éste le dio que apenas se había separado de la habitación de Kagami.
Había primero buscado a Plagg para que fuera a preguntar por ella a los sirvientes, pero desde el día anterior no lo había visto, así que decidió ir él mismo a averiguar lo que necesitaba saber. Cruzó los pasillos del palacio para acercarse a los apartamentos de la duquesa, y se sorprendió al encontrarse al duque Luka y a Longg, el guardaespaldas de Kagami.
Los dos hombres se volvieron hacia el recién llegado. Luka lo saludó amablemente y Longg siguió mirándolo mal. No lo culpaba, sabía bien que Longg adoraba a su niña y lo odiaba a él por haberle roto el corazón aunque no lo hubiera hecho a propósito.
¡Cómo habían cambiado las cosas! Hacía apenas unas semanas él estaba cortejando a Kagami y resignado a casarse con ella, y ahora Adrien había caído rendido a los pies de la princesa. En cambio, sospechaba a que el corazón de Kagami había cambiando también.
-Bonsoir- dijo Adrien.
-Bonsoir, monsieur Agreste- dijo Luka mientras que Longg gruñía y entraba a la habitación, murmurando en voz baja que iba a ver cómo seguía Kagami- oh, parece que no le agrada mucho monsieur Longg-
-No, es una larga historia- dijo Adrien bajando la mirada y sintiéndose culpable- pero me temo que su desagrado contra mí es por una buena razón-
Luka alzó las cejas pero no dijo nada más al respecto. Adrien tampoco añadió nada más sobre lo que acababa de decir, y los dos hombres esperaron pacientemente a que Longg saliera de la habitación y les dijera cómo se encontraba Kagami.
-No lo he visto con la princesa últimamente, monsieur- dijo Adrien de pronto, volviéndose hacia el duque.
-Oh, no- dijo Luka sacudiendo levemente la cabeza- hablé con Madame Royale hace unos días, yo me retiré de la competencia-
-¿Qué?- dijo el rubio sorprendido. Iba a preguntar porqué, pero pronto fue evidente lo que había pasado con la mirada preocupada que el duque tenía hacia la puerta.
"Oh rayos", pensó él "es porque el duque está enamorado de Kagami".
No pasó mucho tiempo cuando Longg salió de la habitación acompañada por una joven sirviente que Adrien no había visto jamás. Era una joven rubia de cabellos rizados que usaba un vestido amarillo con negro y ojos azules con un pequeño halo amarillo, un color de lo más extraordinario.
Tan pronto como la vio salir, Luka se irguió y descruzó los brazos. Longg seguía mirando a Adrien con odio, pero la joven se inclinó cuando vio a los dos hombres.
-¿Cómo se encuentra Kagami, mademoiselle Pollen?- dijo Luka antes de que el rubio pudiera hacer la pregunta.
-Madame la marquise estuvo un poco mejor hace un rato, pero acaba de desarrollar una fiebre de nuevo y no ha recuperado la voz aún- dijo Pollen.
Los dos jóvenes se miraron entre sí preocupados.
-¿Hay algo que podamos hacer para ayudar?- dijo Adrien.
-Eso no será necesario, monsieur- intervino Longg seriamente- hace unos momentos Pollen se encargó de ponerle paños húmedos para bajarle la fiebre-
-¿Puedo verla?- dijo Luka.
-Oh, no. Madame la marquise está durmiendo, será mejor dejarla descansar. Justo ahora voy a llenar una cubeta con agua limpia y fresca- dijo Pollen señalando la cubeta- regreso en un momento. Con permiso, messieurs-
Una vez que la joven sirviente se fue y Longg apoyó su espalda en la pared con cara de pocos amigos, Adrien miró de reojo a Luka y se sintió mal por él, estaba muy preocupado por Kagami y él mismo no estaba muy diferente.
Tras unos minutos, Adrien comprendió que aunque esperara, Longg no lo dejaría acercarse decidió irse a dormir.
-Bueno, creo que sería prudente que nos fuéramos- dijo Adrien encogiendo los hombros- deberíamos dejarla descansar-
Luka dudó unos segundos como si no estuviera dispuesto a separarse de ahí, pero finalmente asintió y estuvieron a punto de seguirlo cuando los tres escucharon un fuerte ruido en el interior de la habitación, como si un objeto de cristal se hubiera quebrado seguido de un par de sonidos metálicos.
CRASH
CLANG CLANG
-¿Qué fue eso?- dijo Longg.
Los dos jóvenes se detuvieron en seco y se miraron entre sí antes de entrar rápidamente a la habitación de Kagami, seguidos por Longg, los tres rogando que nada malo le hubiera pasado a la marquise.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Como ven, las cosas están avanzando rápidamente. Adrien comenzó a confesar sus sentimientos a Marinette pero Xavier Yves tuvo que llegar a interrumpirlos. Y algo está sucediendo con Kagami, ¿qué podrá ser?
Vayan a leer el fic de Misao-CG y tengan a la mano una pelotita antiestrés.
Muchas gracias por seguir leyendo y por sus reviews. Abrazos.
Abby L.
