Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.

Notas:

1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.

2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.

3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.

OCURRIÓ EN VERSAILLES

CAPÍTULO 15

Pasillo en Versailles

Esa noche

Marinette hizo un esfuerzo sobrehumano para no rodar los ojos y seguir sonriendo mientras escuchaba las tonterías de Xavier Yves. Esa mañana Tikki había reaparecido y le había dado esperanzas: había encontrado en las habitaciones del atacante de Kagami una carta de Gabriel Agrete que insinuaba lo que estaba haciendo y que Adrien no sabía nada al respecto, pero también le dijo que Plagg había salido a buscar evidencia en Val du Loire.

Había esperanzas, así que esperaba que Plagg regresara pronto con evidencia suficiente para liberar a Adrien de la Bastille. Desafortunadamente esa tarde tenía que pasar tiempo con uno de los únicos dos pretendientes que quedaban y era el más desagradable de todos.

-¿Madame?- dijo Xavier Yves en un tono ofendido porque la joven parecía estar en otro lado.

-Ah, lo siento, estaba pensando en algo- dijo Marinette parpadeando.

-Es comprensible, dulcesito- dijo Xavier volviendo a sonreír y poniendo su mano en la cintura de la princesa, pero ésta la quitó inmediatamente con una expresión fastidiada- sé que mi sola presencia te pone nerviosa de tan irresistible que soy-

-Por supuesto- dijo Marinette dijo entre dientes levantando la mirada, buscando a Alix con la mirada para que la ayudara a alejar a ese sujeto de ella porque estaba comenzando a colmarle los nervios.

-Como le decía, podemos ir a un lugar privado en el jardín…- dijo Xavier Yves.

-Ahora no, monsieur- dijo ella comenzando a perder la paciencia con verdaderas ganas de decirle lo que realmente pensaba de él.

-Vamos, sé lo mucho que le gusta pasear por los jardines del palacio. Si tan solo me diera la oportunidad…-

Esta vez la princesa no pudo evitar rodar los ojos de nuevo, pero fue entonces cuando lo vio. Detrás de sus damas de compañía, Tikki le hizo una señal para que la mirara. Estaba junto a Plagg y otro hombre que no conocía, las ropas viaje de ambos llenas de polvo y sus botas llenas de lodo como si acabaran de llegar y aún estuvieran intentando recuperar el aliento.

Ignorando todo eso, Xavier Yves había estado a punto de besarla cuando Marinette dio media vuelta y, levantando la falda de su vestido, comenzó a correr con dirección a donde estaba Tikki.

-¡Hey!¡Esperen!- escucharon gritar a Xavier Yves, pero nadie se volvió a responderle.

x-x-x

La Bastille

Al mismo tiempo

Tal y como lo había imaginado, los soldados habían llevado a Adrien a una mazmorra en la base de una de las torres de la Bastille. Estaba encadenado a la pared con los grilletes que le habían puesto y no había tenido más opción que ovillarse en una esquina y abrazarse a sí mismo mientras frotaba sus brazos para entrar en calor.

Desde que lo habían encerrado ahí había sido visitado por dos carceleros llamados Ivan y Kim, quienes trabajaban para monsieur Raincomprix, para interrogarlo. Adrien no se resistió y les dijo todo lo que sabía desde su cortejo con la marquise, las órdenes de su padre de participar en la competencia por la mano de la princesa Marinette, cómo al principio estaba molesto por estar ahí pero poco a poco se había enamorado de la princesa.

Al final de la historia, Ivan hizo un puchero y Kim lloriqueó por un momento.

-Es una historia tan triste- Adrien escuchó decir Kim frotándose los ojos- espero que pronto lo liberen porque este chico es definitivamente inocente-

-Lo sé- Ivan le respondió tristemente- ¡pobre muchacho!-

A pesar de la simpatía de sus carceleros, el joven no se sentía consolado. El breve encuentro con Marinette le había dado esperanzas, pero su tardanza parecía indicarle que la princesa no había logrado convencer a los reyes y que se quedaría ahí para siempre.

Abrazó sus rodillas y cerró los ojos. Aquello no podía empeorar ya.

Escuchó a Kim y a Ivan discutir con alguien fuera de su celda, pero Adrien ni siquiera levantó la mirada de tan desesperanzado que se sentía. Después de un rato el sonido de pasos alejándose le indicó que sus carceleros se iban y eran sustituidos por otros dos que no conocía.

El joven suspiró y apoyó la cabeza en la pared aún con los ojos cerrados, tratando de no pensar en la princesa porque su corazón le dolía cada vez que pensaba en ella, porque cada vez que recordaba la sensación de su piel sobre la suya…

-Ugh, ¡que no pienses en ella!- gruñó para sí mismo.

Apretó aún más los ojos deseando poder quedarse dormido y olvidar al menos por un momento que estaba ahí, que nunca lo dejarían salir y que después de un tiempo la princesa finalmente lo olvidaría y se casaría con otro. Ojalá hubiera sido el duque o Nino, ellos eran al menos buenas personas. Miró su mano de reojo, recordando la última vez que había tocado la mano de la princesa.

Él nunca iba a olvidarla.

Después de unos minutos la puerta se abrió golpeándose contra la pared. Adrien tampoco levantó la mirada para ver de quien se trataba, pero cuando los pasos se acercaron a él y dos pares de brazos lo obligaron a ponerse de pie, finalmente se fijó en sus visitantes.

No eran los soldados que conocía y que lo habían estado interrogando, eran otros dos hombres que jamás había visto pero que vestían uniforme de carceleros.

-Adrien Agreste, por crímenes contra su Majestad y alta traición se le condena a muerte- dijo uno de los carceleros- por órdenes del rey, será ejecutado esta misma noche-

Antes de que el joven pudiera reaccionar, pusieron un saco de cuero sobre su cabeza y arrastraron al muchacho al exterior. El corazón de Adrien latía rápidamente, sintiéndose paralizado de miedo. ¿Iba a morir? Al menos eso era mejor que pasar el resto de su vida en una celda en la Bastille.

Lástima que no había podido despedirse de su princesa, de Plagg o de Nino.

Sintió de pronto el aire fresco de la noche y su cuerpo tembló levemente de frío, ya que estaba vestido solo con una camisa delgada y un pantalón. Claro, era lógico que lo ejecutarían en el patio. ¿Cómo sería? Esperaba que fuera con la espada, pero lo dudaba porque era un plebeyo.

Uno de los hombres le arrancó el saco de su cabeza y un segundo lo pateó detrás de sus piernas, haciéndolo caer de rodillas.

-AAAH…-

Adrien se forzó a levantar la mirada. Efectivamente, se encontraban en el patio de la prisión junto a las enormes murallas y rodeado por los dos carceleros que lo habían sacado. Había un tercer hombre cuya cara no pudo ver pero notó que llevaba en la mano un puñal, lo cual le pareció extraño.

-Perfecto, déjenlo ahí- dijo el hombre del puñal probando el filo del mismo con su dedo índice- recuerden que debe parecer producida por una riña entre presos…-

El rubio alzó las cejas al reconocer la voz que había hablado. ¿Qué hacía esa persona ahí y no en Versailles? Más importante, ¿porqué era él quien estaba llevando a cabo su ejecución?¿Y a que se refería con una riña?

-¿Qué…?- comenzó a decir, pero sintió una patada en las costillas que lo tiró de lado al suelo. Aquello era irregular. Trató de incorporarse sentado apoyándose con sus manos que seguían encadenadas a su espalda- ¿qué está sucediendo?-

-Quédate quieto y lo haremos menos doloroso para ti- dijo uno de los carceleros antes de levantar la vista hacia el tercer hombre- tiene que tener varios golpes para que se vea creíble-

Adrien iba a decir algo pero el otro carcelero lo golpeó sobre su pómulo derecho y lo hizo caer de espaldas al suelo.

-¡Basta!- dijo Adrien incorporándose y alzando la voz- ¿qué está pasando aquí?-

El hombre que tenía el puñal, a quien el rubio reconoció como el padre del conde de Nice, se acercó hacia él y lo tomó de los cabellos para forzarlo a levantar la vista hacia él, acercando la punta del puñal a su cuello.

-Bien te lo explicaré antes de que mueras- dijo Bob Roth- tu amada princesa está tratando de liberarte y no podemos dejar que eso suceda, no cuando mi hijo es prácticamente el único pretendiente que queda. Eso tengo que agradecer a tu padre si alguna vez regresa al país, porque él fue quien nos puso esta oportunidad en bandeja de plata-

-¿Qué?- dijo Adrien palideciendo.

La idea de que su princesa aún estaba tratando de liberarlo lo llenó de emoción y de esperanza. ¡Marinette estaba tratando de salvarlo! Y si ese sujeto iba a matarlo para impedirlo significaba que tal vez tendría una oportunidad de salir de ahí.

¡No podía morir ahí! Tenía que sobrevivir, tenía que volver a verla.

Bob Roth levantó su pierna para patearlo, pero con un movimiento rápido Adrien se soltó de los carceleros y se giró sobre el suelo, haciendo que Bob pateara el aire y cayera de sentón al no encontrar nada frente a él. El rubio trató de incorporarse de pie, pero con sus manos aún forzadas a su espalda no pudo llegar muy lejos. Uno de los carceleros lo golpeó en el abdomen dejándolo sin aire mientras el otro lo sometía tomándolo por el cuello con su grueso brazo.

-AAARGGG…-

-¡Tráelo aquí!- ladró Bob Roth impaciente- rápido, no quiero más retrasos-

Los carceleros arrastraron al joven hacia él, deteniéndolo cada uno de un brazo para que permaneciera inmóvil. Bob Roth abrió su camisa con un fuerte tirón, rompiendo los botones y exponiendo su pecho, haciendo un corte en forma de X sobre su piel a la altura de su corazón. Adrien apretó los dientes y se aguantó el dolor mientras que buscaba con la vista una manera de salir de ahí.

-Se acabó, plebeyo- dijo Bob Roth volviendo a tirar de sus cabellos para hacerlo levantar su mirada hacia él- espero que te hayas despedido de ella… pero no temas, muy pronto tu linda princesa te hará compañía-

-¿Qué?- apenas alcanzó a decir Adrien.

-¿Por qué pareces tan sorprendido?- dijo el hombre sonriendo- tan pronto como mi hijo se case con ella y obtenga el poder, no va a ser difícil arreglar que tenga un accidente cuando ya no la necesitemos-

-¡No!¡No pueden hacer eso!- dijo el rubio horrorizado, forcejeando para soltarse causándole dificultad a los hombres. ¡Con mayor razón tenía que sobrevivir! Tenía que advertirle a la princesa todo eso, tenía que ponerla a salvo.

-Como si tu padre no hubiera pensado hacer lo mismo- dijo Bob levantando la daga- ¿o creías que quería que te casaras con ella para tener hijos lindos? No, es el poder…-

Adrien cayó en cuenta de que tenía razón, seguramente su propio padre había pensado lo mismo si había decidido mandar asesinar a Kagami tan fácilmente. Sacudió la cabeza para quitarse esa idea, soltándose del agarre del sujeto.

-¡No te dejaré hacer eso!- dijo Adrien frunciendo el entrecejo.

-No es como que estarás aquí para impedirlo- dijo Bob al mismo tiempo que hacía una señal para que lo sostuvieran empujando su espalda y sacando un poco su pecho para golpearlo con el puñal en el sitio marcado. Adrien cerró los ojos esperando el golpe- ¡MUERE!-

Cuando Bob dejó caer su golpe, Adrien dio un tirón al hombre que lo sostenía a su izquierda y se logró soltar para girarse. El puñal se hundió en su brazo izquierdo en vez de en su corazón, que lo atravesó de lado a lado y rasguñó la piel de su costado, dejando escapar sangre a borbotones cuando el hombre sacó bruscamente el arma. Adrien hizo un esfuerzo por no gritar de dolor porque necesitaba concentrarse en otras cosas. De una patada hizo caer a Bob Roth al suelo nuevamente y empuñó al hombre que aún lo sostenía contra el otro, quien aún estaba en el suelo, haciéndolo tropezar también antes de echarse a correr a la puerta hacia el interior de la fortaleza.

-¡Ivan!¡Kim!- comenzó a gritar Adrien a sus carceleros con la esperanza de que estuvieran cerca y pudieran hacer algo para evitarlo, porque claramente sus atacantes trabajaban para Roth y no para el rey- ¡ayuda!-

Pero el rubio no alcanzó a llegar porque los carceleros se levantaron rápidamente para alcanzarlo y lo iban a llevar de nuevo con Bob Roth.

-¿Creíste que ibas a escapar de mí?¿Cómo te atreves?- dijo Bob tomando su brazo herido y encajando el puñal en su antebrazo también, dirigiéndolo hacia su mano y esta vez Adrien no pudo evitar dejar escapar un horrible grito de dolor- quería hacer esto lo menos doloroso, pero tú lo pediste-

Bob hizo una señal a los hombres para tirarlo al suelo de una bofetada y comenzar a patearlo, pero pronto se detuvieron al notar alarmados que no estaban solos: monsieur Raincomprix y un grupo de diez guardias comenzaron a entrar al patio. No solo ellos, sino que iban acompañados del duque Luka, de Nino y de Plagg, el primero llevando consigo un arma de fuego que disparó hacia el cielo para llamar la atención de los atacantes.

-¿Pero qué significa esto?- dijo monsieur Raincomprix- ¿qué está pasando aquí?-

Adrien se esforzó por levantar la mirada, pero Bob Roth había huido y los dos carceleros que lo atacaron trataron de hacer lo mismo. No alcanzó a ver si lo lograron o no, porque abrazó su brazo herido para protegerlo y se dejó caer en el suelo sobre el lodo que se había formado con la lluvia de la noche anterior. Sintió una mano sobre su hombro que lo hizo volverse sobre su espalda.

-¿Cachorro…?-

La voz de Plagg se escuchaba distante, sus ojos no veían más que una mancha borrosa frente a su campo visual. Se aferró al brazo de su tutor con su mano libre y separó los labios. El golpe en la frente, el dolor y la pérdida de sangre estaban haciendo estragos en él.

-Plagg… ella está en peligro… tienes que decirle…-

A pesar de que vio los labios de Plagg moviéndose como respuesta, Adrien no pudo entender ni responder nada más porque todo se fue a negro.

x-x-x

Al mismo tiempo

Plagg había corrido hacia su cachorro, haciéndolo volverse sobre su espalda y preguntándole si se encontraba bien. La respuesta que el muchacho le dio lo dejó inquieto y confundido, lo cual no mejoró ni un poco al verlo perder el conocimiento.

-¿Adrien?¡Adrien!- exclamó Plagg asustado.

-Todavía está sangrando, tenemos que poner un torniquete- observó Nino mientras que Luka se quitaba el cinturón para que lo usara para detener el sangrado- por favor no lo mueva, monsieur Plagg-

Luka puso su cinturón alrededor del brazo herido y lo apretó para detener la hemorragia mientras que Nino trataba de detener el sangrado directamente apretando un pañuelo sobre la herida más grande.

-Listo- dijo Luka volviéndose a monsieur Raincomprix- necesitaremos un carruaje para llevarlo a Versailles para que sea atendido-

-¿Crees que sea prudente?- dijo Nino- no creo que el viaje sea lo mejor, no hasta que deje de sangrar. Tenemos que apresurarnos, puede perder el brazo o incluso morir-

Los hombres se miraron entre sí preocupados hasta que Plagg habló.

-Conozco un lugar en París donde podemos llevarlo a que se recupere- dijo seriamente- puedo coser su herida, pero creo que será mejor llamar a alguien que tenga experiencia-

-Entonces vamos, no tenemos tiempo que perder- dijo Luka señalando a Plagg- ayúdame a levantarlo. Yo me encargaré de su brazo y del torniquete. Nino, toma sus piernas. Plagg, tú levanta su torso y ten cuidado con su cabeza-

Los tres hombres asintieron y lo levantaron con dirección a la salida de la temible fortaleza, apresurándose hacia el carruaje que monsieur Raincomprix había preparado para ellos en la entrada.

Los cuatro hombres se miraron entre sí. Ninguno había imaginado que encontrarían a Adrien de esa manera.

x-x-x

Apartamentos de la princesa

Al mismo tiempo

Alya rodó los ojos mientras que Marinette caminaba en círculos por su habitación al mismo tiempo que sus damas de compañía luchaban para mantenerse despiertas.

Unas horas horas antes había llevado la evidencia que Tikki y Plagg encontraron sobre la inocencia de Adrien ante el rey y la reina, entre ellas varias cartas de Gabriel Agreste específicamente detallando que "el idiota de mi hijo no sabe nada sobre esto y me estorbaría si lo supiera". No solo eso, sino que también Luka y Longg detallaron cómo Adrien había sido quien impidió que el asesino escapara y más importante, detuvo a Luka cuando perdió el control y estuvo a punto de matarlo a golpes por lo que había intentado hacerle a Kagami. Con esto los reyes habían ordenado su inmediata liberación.

Entre Tikki y Alya habían tenido que detener físicamente a Marinette porque ella también quería ir a ver a Adrien.

-La Bastille no es un sitio para una princesa, madame- le habían dicho y, aunque sabía que tenía razón, no podía evitar tener ese sentimiento de que algo estaba mal.

-Madame, será mejor que se vaya a dormir- dijo Alix dando un gran bostezo- no llegarán hasta la mañana cuando más temprano-

Marinette sabía que era cierto, pero también sabía que no iba a poder dormir esa noche de la preocupación. A pesar de que Nino y Luka se habían ofrecido para acompañar Plagg a liberarlo para que la princesa se sintiera mejor, no podía negar que tenía un mal presentimiento de todo esto.

A pesar de su inquietud, las chicas la persuadieron que se cambiara a su ropa de cama. Después de un rato solo Alya se quedó con ella, también luchando contra el sueño.

-Ve a dormir, Marinette- le dijo la pelirroja- en la mañana volverá tu príncipe y todo se arreglará-

La princesa se metió a la cama con una expresión nerviosa, pero asintió. Al ver que su mejor amiga seguía tensa, Alya se metió a la cama con ella y la abrazó.

-Vamos, si te duermes el tiempo pasará más rápido y lo volverás a ver tan pronto como despiertes- dijo la pelirroja con una sonrisa- es más, dale un poco de oportunidad de que el chico se dé un baño y se ponga presentable-

Marinette rió en voz baja y cerró los ojos, rogando por que Alya tuviera razón y que cuando despertara Adrien estuviera ahí, sonriente y radiante como siempre.

x-x-x

Casa en París

Poco después

Plagg los había guiado a la casa de madame Mendeleiev, una comadrona de confianza que podía ayudarles con el problema que tenían en las manos. El trayecto desde la Bastille solo duró unos minutos durante los cuales Adrien no recuperó el conocimiento.

Monsieur Plagg!¿Qué significa esto?- dijo la mujer al verlo llegar con el joven herido- ¡soy una partera, no soy un médico!-

-Necesitamos que nos ayude a curar esta herida y cerrarla antes de que se infecte, no tenemos tiempo de buscar a alguien más- dijo Plagg.

La mujer suspiró e hizo que pusieran al joven en el sofá de la sala con Luka aún sosteniendo su brazo herido y apretando el torniquete. Madame Mendeleiev examinó al muchacho y se volvió a su aprendiz.

-Caline, ve por agua hervida para limpiar la herida y pon un poco más de agua a hervir para esterilizar mis instrumentos- ladró la mujer antes de volverse a Luka- tú, no te atrevas a soltar ese torniquete-

-No, madame- respondió el duque.

Caline regresó con un balde lleno de agua limpia y unos trozos de tela, así que entre las dos mujeres se pusieron a limpiar las heridas del joven, comenzando con la que más había sangrado. Una vez que estuvieron limpias, Caline trajo sus instrumentos, básicamente hilo y aguja, y madame Mendeleiev comenzó a cerrar la herida.

-¿Cómo le sucedió eso?- preguntó la mujer más joven.

-Fue injustamente encerrado en la Bastille. Cuando llegamos a liberarlo, lo estaba atacando- dijo Nino porque Plagg había salido por un momento para enviar un mensaje a Tikki- se ensañaron con él-

Caline asintió al ver la herida en forma de X sobre el pecho del muchacho.

-Bien, ya está listo, suelta el torniquete- dijo madame Mendeleiev volviéndose a Luka.

El joven asintió y soltó el cinturón del brazo del muchacho. Una vez que hizo eso, la mujer mayor tomó la mano de Adrien y la examinó oprimiendo sus pulpejos por un momento y revisando su pulso en la muñeca.

-Su pulso es fuerte, seguramente estará bien si ese brazo no se infecta- dijo la mujer antes de volverse a su aprendiz- tenemos que inmovilizar el brazo para que no lo mueva cuando despierte. Trae dos tablas de madera y las vendas-

Caline volvió a salir y regresó con los materiales que madame Mendeleiev había pedido. Entre ambas comenzaron a inmovilizar el brazo y el antebrazo del joven usando las tablas de madera antes de usar un trozo de tela para hacer un cabestrillo. También pusieron un poco de miel en sus labios y en el interior de sus mejillas, ya que el chico había pasado casi todo el día sin comer.

-Necesita descansar y beber muchos líquidos, pero creo que va a estar bien. Muy importante limpiar las heridas con agua hervida dos veces al día- ladró madame Mendeleiev- recuento de heridas: la del brazo es la más grave porque lo atravesó de lado a lado, varios cortes en el antebrazo, un rasguño en el costado y esa cosa en el pecho, además de varios golpes-

-Aún no ha pasado el peligro- comentó Caline seriamente.

-Pueden pasar el resto de la noche aquí- ladró madame Mendeleiev al ver regresar a Plagg después de enviar su mensaje.

-Gracias, madame- dijo Plagg con un gruñido.

-Espero que no le hayas dicho nada a Madame Royale sobre esto, Plagg- dijo Luka volviéndose a él y sentándose en el suelo- es capaz de tomar un caballo y venir tan pronto como escuche lo que pasó…-

-No soy un completo idiota- dijo Plagg de mal humor- no, envié el mensaje a Tikki diciéndole que nos tardaríamos en volver y le pedí que no dejara que la princesa saliera de Versailles por ningún motivo-

Plagg se sentó en el suelo también entrecerrando los ojos y sin quitar su mirada de su cachorro. Por un momento se había asustado y creyó que lo perdería, primero cuando se lo llevaron a la Bastille y luego cuando casi lo matan. Ahora que se había tranquilizado un poco sabiendo que su cachorro estaba atendido y no se estaba desangrando, su mente no pudo evitar pensar en lo que el muchacho le dijo antes de perder el conocimiento.

¿A quién se refería?

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Por poco y Adrien no la cuenta, pero tenemos suerte de que llegaron a tiempo para detener a los atacantes. Bob Roth huyó cobardemente pero desafortunadamente para él, Adrien ya sabe lo que tenía planeado si la princesa se casaba con su hijo.

Vayan a leer la historia de Misao, me tiene al borde de la silla.

Muchas gracias por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.