Resumen: Todos los nobles y hombres poderosos de Francia se apresuran a enviar a sus hijos a Versailles tras el anuncio de que la hija única del monarca va a elegir a su próximo esposo, pero uno de los pretendientes no está muy feliz de estar ahí.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fic está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de lo que ha aparecido en la cuarta temporada y de los especiales.
OCURRIÓ EN VERSAILLES
CAPÍTULO 16
Versailles
La tarde siguiente
Adrien tenía frío, trató de ovillarse pero por alguna razón sus brazos no se podían mover. Un leve gemido escapó de sus labios al sentir una fea punzada en el pecho al respirar hondo. Lo único que lo hacía sentir bien era una pequeña mano acariciando una de sus mejillas, se sentía suave y tenía un aroma que le hacía recordar algo agradable.
-Mmm…-
Casi podía escuchar una voz llamándolo con suavidad desde la distancia, una voz que lo atraía y le causaba desear volverse hacia su origen. Giró su cabeza en esa dirección sin poder abrir los ojos aún.
-Adrien…- repitió la voz con un tono diferente, aliviado.
Por fin abrió los ojos y vió un manchón color azul. Parpadeó varias veces para aclarar su mirada y por fin vio el rostro de la princesa Marinette con una sonrisa aliviada al verlo y con algunas lágrimas en los ojos.
-Marinette…- dijo con una sonrisa aliviada al verla por unos segundos antes de recordar que era la princesa de Francia y que no debía hablarle de esa manera. ¿Y qué hacía acostado?- ¡Ma… Madame Royale!-
Mientras decía eso se trató de poner de pie, pero su brazo izquierdo parecía estar atado a algo y su pecho dio una horrible punzada de dolor. Gruñó y se dejó caer de nuevo sobre la cama.
-Arggg…-
-¡No, no te muevas!- le dijo la princesa suavemente poniendo sus manos sobre los hombros de él- estás herido, tienes que descansar-
Adrien se llevó su mano sana a la frente y aprovechó para mirar a su alrededor. Estaba en su habitación, y detrás de la princesa estaba Tikki de pie, mirándolo seriamente y junto a ella Plagg con una expresión aliviada a pesar de forzarse a mantenerse serio.
-¿Qué fue lo que pasó?- dijo él- ¿cómo llegué aquí?-
-Esperábamos que tú nos lo dijeras, cachorro- dijo Plagg- fuimos a la Bastille a liberarte y te encontramos a punto de ser asesinado por dos carceleros. ¿Qué fue eso?-
El joven tardó unos segundos en recordar lo que había pasado.
-Oh no- dijo Adrien recordando lo que había sucedido y, sobre todo, la confesión de Roth sobre asesinar a Marinette después de que se casara con su hijo para tomar el poder de ella- madame, hay algo importante que tiene que…-
Pero se interrumpió cuando la puerta de su habitación se abrió y nada menos que el rey de Francia entró. Todos los presentes, incluida la princesa, se pusieron de pie de golpe. Adrien trató nuevamente de incorporarse pero otra punzada de dolor lo obligó a recostarse nuevamente.
-Votre Majesté…- dijo en voz baja.
-Papa, ¿que estás…?- comenzó a decir Marinette, pero el rey levantó una mano para hacerlos callar.
-Necesito hablar con monsieur Agreste. A solas- dijo el rey seriamente como nunca lo había visto Adrien o Plagg.
Los presentes no tuvieron otra opción más que salir. Marinette dudó unos segundos antes de soltar su mano. Adrien no la perdió de vista mientras salía, haciendo la nota mental de hablar con ella sobre lo que había descubierto de Bob Roth.
Una vez que se quedó solo, el rey tomó asiento en el sitio en que la princesa había estado sentada poco antes y miró severamente al joven. Adrien nunca lo había visto tan de cerca, o quizá era que estaba acostado sobre su cama, pero le parecía un hombre enorme.
-Bien- dijo el rey con una expresión molesta- quería hablar contigo-
Adrien lo miró y asintió seriamente.
-Tenemos una confesión del asesino que dijo que padre ordenó asesinar a la marquise de Châtelet en mi propio hogar- dijo el rey seriamente- porque creyó que de alguna manera podía ayudarte a ganar la mano de mi hija…-
-Votre Majesté, la marquise Kagami es mi… bueno, quisiera decir que es mi amiga, pero creo que no le agrado mucho después de la manera en la que la traté- dijo él cabizbajo.
El rey miró su brazo que estaba en inmovilizado con un cabestrillo hecho por dos tablas de madera y atadas para fijarlas con vendas antes de levantar la mirada a sus ojos- pero jamás soñaría en hacerle daño-
-¿Y por qué crees que serías digno para mi hija?- dijo el rey seriamente.
-No… no creo serlo, monsieur- dijo él sinceramente- no creí que tuviera una oportunidad de que ella se fijara en mí. No soy nada extraordinario, no soy noble y ahora sé que mi padre es un asesino…-
El rey entrecerró los ojos.
-Tu padre es culpable, de eso no queda duda, y tú bien podrías ser considerado su cómplice- dijo el rey.
Fue entonces cuando Adrien recordó de golpe lo que había dicho Bob Roth y pensó que quizá debía decirle al rey lo que había escuchado, sobre todo porque ambos aún eran huéspedes en Versailles y solo el rey tenía el poder de echarlo.
-Lamento interrumpirlo, votre Majesté, pero antes de continúe tengo que decirle algo importante que escuché mientras estaba en la Bastille.- dijo Adrien, y rápidamente le contó lo que había escuchado decir a Bob Roth.
-¿Estás seguro de ello?- dijo el rey después de haber escuchado seriamente el relato.
-Sí- dijo el rubio seriamente.
-¿No lo estás diciendo solamente porque quieres quitarlo del camino?- dijo el rey mirándolo sospechosamente.
-Por supuesto que no, monsieur- dijo Adrien seriamente- no mentiría, menos con algo tan importante como esto-
El rey se puso de pie y le dio la espalda.
-Para estar seguros de que no mientes, impediré que Marinette se case con Xavier Yves, pero tú tampoco podrás hacerlo- dijo él- después de todo, tu propio padre es un asesino-
Adrien sintió un horrible vuelco al escuchar eso. Entonces, ¿esa tendría que ser su elección? ¿Tenía que perder a la princesa para mantenerla a salvo lejos de Bob Roth y de su propio padre? Si esa era la alternativa, Adrien la tomaría.
-Si tuviera el honor de casarme con Madame Royale me encargaría que mi padre no se acercara a ella jamás- dijo Adrien seriamente- pero si esa es la condición que su Majestad pone para mantenerla a salvo de las maquinaciones de Roth, entonces acepto sus condiciones-
El rey alzó las cejas, como si se sorprendiera de lo que el joven acababa de decir, sobre estar dispuesto a renunciar a la princesa para que estuviera a salvo. Pasada su sorpresa se inclinó hacia él.
-Eso no será necesario, muchacho, te creo- susurró el rey seriamente- si Marinette te acepta, le daré mi permiso de casarse contigo-
Adrien sonrió ampliamente al escuchar eso, respirando aliviado de que el rey diera su permiso. ¡Todo había sido una prueba!
-Gracias, votre Majesté…- apenas alcanzó decir.
El rey no dijo nada más y se puso de pie en silencio para de las habitaciones de Adrien, dejando entrar de nuevo a la princesa, su chaperona y a Plagg.
-Adrien, ¿qué pasó?¿Te encuentras bien?- dijo Marinette sentándose nuevamente a su lado.
-Estoy más que bien, princesse- dijo Adrien con una sonrisa tomando sus manos con la suya. Marinette relajó sus hombros y sonrió también.
La princesa había estado muy asustada cuando esa mañana despertó y la comitiva no había regresado de la Bastille. Tikki había recibido una carta de Plagg, pero su institutriz solo comentó que se habían retrasado un poco y que pasaron la noche en París. A pesar de que eso eran relativamente buenas noticias, no podía evitar seguir sintiendo un mal presentimiento, y resultó haber tenido razón.
Cuando Plagg llegó con los jóvenes en un carruaje y no a caballo fue la confirmación de que su presentimiento no había sido equivocado. Vio con horror a Adrien ser bajado del carruaje en una camilla y llevado a sus habitaciones por los sirvientes y Plagg mientras que entre Luka y Nino le contaban lo que había ocurrido.
Todo aquella preocupación se disipó de su mente cuando sintió los labios de Adrien presionándose sobre el dorso de su mano.
x-x-x
Habitaciones de Kagami
Poco después
La noticia de que Adrien había despertado y estaba bien había aliviado a Luka, sobre todo por cómo lo había encontrado en la Bastille. Después de darse un baño y cambiarse, salió a ver a la marquise Kagami, quien estaba preocupada y desesperada por noticias.
-Al menos ya está mejor- dijo Kagami preocupada- no puedo creerlo, ¿porqué querrían asesinarlo?-
Luka se encogió de hombros. Todo lo que había pasado en Versailles en las últimas semanas lo tenían preocupado. Recordó la expresión asustada de la princesa Marinette cuando lo vio ser bajado del carruaje que lo trajo a París.
-Creo que Madame Royale lo ama en serio- comentó Luka mirando de reojo a Kagami. Sabía que la joven había estada enamorada de Adrien, pero no hizo ninguna expresión al respecto. Al contrario, sus labios se tornaron en una sonrisa.
-Lo sé- dijo ella- siento que esos dos están hecho el uno para el otro-
El duque asintió con una leve sonrisa mientras le ofrecía su brazo. Adoraba a esa mujer y deseaba que fuera su esposa, pero… ¿debía decírselo? ¿No era demasiado pronto para pedírselo? Estaba seguro de que su madre estaría de acuerdo. Entonces, ¿porqué dudaba?
-¿Dónde está su sirviente, monsieur?- preguntó ella de pronto.
-Oh, Sass- dijo Luka sonriendo de nuevo- está enamorado de una de las sirvientes de Madame Royale, una joven llamada Liiri-
-La conozco. Estuvo ayudando a Pollen por unos días después el ataque- dijo la joven con una sonrisa- hacen una linda pareja-
-Yo pienso lo mismo- dijo el duque- estoy seguro de que la princesa dará su autorización…-
-Parece cansado, monsieur- dijo Kagami de pronto, interrumpiéndolo.
-Sí eh… fue una larga noche, madame- dijo Luka simplemente- no se preocupe, me iré a descansar después de la cena-
Kagami entrecerró los ojos e hizo sonar su campanilla, haciendo entrar a Pollen, quien venía seguida de Longg.
-¿Necesita algo, madame?-
-Sí, Pollen- dijo Kagami extendiendo los brazos- avisa a la cocina que el duque y yo cenaremos temprano-
-Madame, no es…- comenzó a decir Luka.
-Shhh- lo calló ella- ve por favor, Pollen.
-Sí, madame- dijo la joven sirviente haciendo una inclinación y corriendo hacia las cocinas mientras que Longg regresaba a la antecámara de las habitaciones.
Luka se volvió apenado hacia ella.
-Esto no es necesario- le dijo el duque- no hay nada que disfrute más que su compañía-
Kagami sonrió ampliamente y se sonrojó levemente ante ese comentario.
-Esta bien- dijo ella finalmente- a mí también me gusta mucho su compañía-
El duque tomó su mano y la acercó a sus labios con una sonrisa que la hizo sentir mariposas en su estómago. Como respuesta, la joven dio un paso hacia delante acercándose más a él.
-Yo nunca dudo, ya se lo había dicho- dijo ella poniéndose de puntillas y apoyando sus manos en el pecho de él. Luka podía sentir su aliento sobre sus labios. Al ver la sonrisa traviesa de la mujer, Luka acortó la distancia y tocó sus labios con los suyos.
Fue un beso breve e inocente, pero ambos se separaron con las mejillas encendidas. Luka la miró y sintió la resolución, no dudaría.
-La amo desde el primer día en que la conocí, madame- dijo Luka sinceramente- traté de resistir mis sentimientos pero en ello fallé estrepitosamente. Por favor, concédame el honor de aceptar ser mi esposa-
Kagami parpadeó por un momento pero sonrió ampliamente.
-Acepto- dijo ella con seguridad antes de tomar el pañuelo en su cuello y tirar de él para que el duque bajara a su nivel y volverlo a besar.
x-x-x
Galería de los espejos
La noche siguiente
A pesar de aún estar herido y tener un horrible dolor en su brazo y en su pecho, Adrien se vistió con ayuda de Plagg y se preparó para asistir a la recepción a la que se había sido invitado.
-¿Estás seguro?- dijo Plagg mientras que lo ayudaba a cerrar los botones de su camisa.
-Estoy seguro, la princesa estará ahí- dijo Adrien.
-Nadie espera verte ahí, ni siquiera Madame Royale. Todos saben que estás convaleciendo y perdonarán tu ausencia-
-No importa, quiero verla- dijo el rubio con seguridad- de todos modos tendré cuidado, y ya me siento bien. Además, no me digas que no quieres ver a Tikki- añadió con una sonrisa traviesa que no le gustó a su tutor.
-Cuidado- le advirtió Plagg entrecerrando los ojos- no querrás que te empareje el otro brazo-
Adrien rió de buena gana mientras que ponía el cabestrillo en su brazo. Ahora sabía lo mucho que Plagg amaba a Tikki y no lo dejaría vivir con ello. Sabía que su Sucrette estaría feliz de verlo también.
Adrien se miró al espejo y sonrió. Aún no podía creer lo que el rey le había dicho, que tenía permiso de casarse con la princesa si ella lo aceptaba. Realmente esperaba que lo aceptara, no era el poder lo que buscaba, sino que había caído perdidamente prendado por ella.
Los dos se dirigieron a la galería de los espejos y un murmullo de sorpresa había recorrido la sala al verlo aparecer casi de la misma manera que cuando los guardias lo habían aprehendido y llevado a la Bastille. Ignorándolos, se acercó a la familia real e hizo una reverencia con cuidado de no lastimarse.
La princesa le sonrió visiblemente y, cuando Adrien le ofreció su mano, ella la aceptó y caminó con él.
-Se ve más hermosa que de costumbre esta noche, madame- dijo Adrien en voz baja.
-Y usted se ve apuesto con el cabestrillo- dijo Marinette- ¿le gustaría bailar conmigo?-
Adrien asintió y ambos caminaron hacia el centro de la pista para comenzar a bailar, balanceándose de un lado a otro sin dejar de mirarse a los ojos. El joven levantó la mirada y borró su sonrisa.
-¿Qué sucede?- dijo ella.
-Xavier Yves sigue ahí- dijo Adrien sintiendo su espalda tensarse.
-No tengas miedo, no pueden hacer nada contra mí ni contra ti- dijo Marinette seriamente- los guardias estarán atentos y no lo dejarán solo. Además, necesitan que me case con él y eso no va a pasar-
-Aún así- dijo Adrien- no quiero que se te acerque. Su padre ya me confesó lo que quería hacer, no sabemos lo que esté tramando ahora…-
Los dos siguieron bailando, pero no por mucho tiempo porque Bob Roth entró por la puerta derecha de la galería de los espejos y cruzó el pasillo hacia los reyes. Adrien involuntariamente dio un paso para quitarse de su camino y, más importante, alejar a Marinette de ese sujeto. Llegó frente a la familia real y se inclinó.
-Sus majestades- dijo el recién llegado.
-Monsieur Roth- dijo el rey seriamente.
-Majestad, me temo que debo protestar que haya permitido a un traidor regresar a Versailles- dijo Bob Roth- no creo que sea buena idea traer a un hombre que va a causar que ningún noble pueda volver a dormir tranquilamente en el palacio-
-Me temo que no sé a quién se refiere, monsieur- dijo el rey.
-Me refiero al traidor Adrien Agreste, el hijo del hombre que ordenó el asesinato de la marquise Tsurugi- dijo Bob Roth señalando a Adrien- ¡y encima de todo está bailando con Madame Royale!-
Todos vieron al rey entrecerrar los ojos y sintieron un vuelco de horror mientras que aguantaban la respiración, esperando la respuesta del monarca.
-Monsieur Agreste tiene mi confianza, monsieur Roth- dijo el rey entrecerrando los ojos.
Después de varios tensos segundos, el hijo de Roth se puso de pie.
-Esto solo tiene una manera de resolverse- intervino Xavier Yves en voz alta, sacándose uno de sus guantes- monsieur Agreste, lo reto a un duelo por la mano de la princesa Marinette-
Y diciendo eso, lanzó el guante contra el rostro de Adrien, quien se lo quitó de encima con un gesto fastidiado.
-Madame Royale no depende de usted o de mí, monsieur. Ella misma va a decidir con quien se casará- dijo el rubio seriamente.
-Entonces, ¿es eso?¿Tienes miedo?- dijo Xavier Yves.
-Lo que usted propone es injusto- intervino el duque Luka en voz alta, interponiéndose entre los dos hombres- las reglas eran simples: la princesa Marinette elegirá a su futuro esposo por sí misma, esto no es un reto-
-Esto es absurdo- intervino Kagami comenzando a perder la paciencia- Xavier Yves, usted es un cobarde, retando a un duelo a un hombre herido-
-La princesa puede hacer lo que quiera, pero mi reto permanece- insistió Xavier Yves.
-Bien- dijo Adrien entrecerrando los ojos- acepto su reto-
Un murmullo de sorpresa recorrió a todos cuando escucharon eso. Marinette iba a decir algo pero Adrien le dirigió una mirada confiada.
-Estaré bien, ma lady, en serio- dijo Adrien en un susurro. La princesa parecía confundida y miró a su alrededor, dándose cuenta que Plagg estaba sonriendo travieso. Ahora se daba cuenta de que esos dos sabían algo que ella no.
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Parterre de L'eau
La tarde siguiente
El duelo se había programado para la tarde siguiente en una de las terrazas fuera del palacio. Adrien había elegido a Plagg como su padrino y Xavier Yves a uno de sus sirvientes. Los testigos serían Nino, Luka y otros hombres de la corte. Incluso el rey había dicho que asistiría.
A pesar del nerviosismo de Marinette y de la mayoría de los presentes, otra persona que no estaba preocupada por el duelo en el que Adrien participaría era Kagami.
-Ese tarado de Xavier Yves no tiene idea del problema en el que se metió- le dijo la marquise poniendo una mano en el hombro de la pricnesa- no se preocupe por Adrien, madame. Lo que sí me preocupa es que Adrien tiene un brazo herido y pueden usarlo en su contra-
Kagami se encargó de solucionar este problema con una serie de correas que llevaba consigo, y que usó para atar el brazo herido de Adrien contra su pecho, de modo que los cortes que recibió en La Bastille quedaran contra su torso y no hubiera posibilidad de que su enemigo las golpeara para causare dolor y distraerlo.
-Ya casi está listo- dijo Kagami. La joven había hecho que Adrien se quitara el saco antes de llegar al sitio del duelo para poder ponerle las correas.
-¿Estás segura de que esto funcionará?- dijo Marinette.
-Por supuesto- dijo la marquise- mi madre me enseñó este truco, no fallará-
Una vez que terminó, Adrien agradeció a Kagami y acarició la mejilla de Marinette con su mano libre.
-Todo va a estar bien, ma princesse- dijo él mirándola con una sonrisa tranquila- tienes mi promesa que estaré bien. Estoy listo-
Marinette se mordió el labio inferior al ver a Adrien antes de mirar alrededor.
-¿Dónde están Nino y Luka?- preguntó.
-Ellos dos serán los jueces, no pueden parecer favorecer a uno de los contrincantes- dijo Kagami.
Sin agregar nada más, los tres caminaron hacia el sitio donde se llevaría a cabo el duelo, la terraza de L'eau. La mayoría de los cortesanos estaban ahí esperando a que comenzara el duelo, haciendo un círculo a su alrededor. Adrien se encontró con Plagg, quien asintió con una sonrisa confiada y tomó el saco de sus hombros.
-¿Estás listo?-
-Por supuesto- dijo Adrien seriamente.
-No te lo tomes muy en serio- dijo él- todo va a estar bien-
-Igual estoy preparado para lo que sea, en caso de que haga trampra- dijo el rubio.
Vio a todos a su alrededor tomar sus sitios. Marinette estaba entre Luka y Nino, quienes miraban con los brazos cruzados. Junto a Nino estaba Alya, y Kagami se fue a acomodar junto a Luka mientas miraba con atención. El rey y la reina estaban mirando desde una ventana del palacio.
Adrien cerró los ojos y respiró hondo mientras sacaba su espada para entregarla a su adversario, mientras que Xavier Yves le entregaba la suya. Los dos examinaron las armas antes de devolverlas a sus dueños.
-Bien el primero que saque sangre es el ganador- dijo Nino seriamente mientras que los dos contrincantes se ponían en guardia- comenzarán a la cuenta de tres, dos, uno… ¡ahora!-
Xavier Yves atacó a Adrien cuando Nino apenas iba en el dos, pero el rubio estaba bien preparado para ello, bloqueando el golpe con relativa facilidad con un movimiento rápido. Dio un paso atrás con cuidado porque el suelo de grava podía ser un poco inestable. Su enemigo no paró de dar golpes y estocadas contra él, pero Adrien las bloqueó con tanta facilidad que parecía aburrido.
Marinette comenzó a relajarse al verlo pelear. Adrien bien podría haberle ganado a Xavier Yves con los ojos vendados también, era un experto esgrimista.
"Por eso Plagg estaba riendo y Kagami no parecía preocupada por él", pensó la princesa.
-¡Deja de jugar y pelea, cobarde!- gritó Xavier Yves después de que había intentado en bajo golpearlo en su brazo herido.
-Es gracioso que me llames así cuando tú me retaste estando con un brazo herido- dijo Adrien tranquilamente- por supuesto que si quieres que pelee en serio…-
Dicho eso, el rubio comenzó a atacar a su enemigo sin darle tregua, haciéndolo retroceder varios pasos. En uno de ellos Xavier Yves tropezó y cayó sentado al suelo, lo que Adrien aprovechó para atacarlo y hacer un leve corte en dorso de su mano.
-AAAAAAAAH…-
-¡Alto!- exclamó Luka levantando la mano mientras que Nino sacaba su propia espada para detener la pelea- se acabó, monsieur Agreste fue el primero en sacar sangre-
-Ug… ¡NO!- exclamó Xavier furioso y se volvió a Luka antes de sonreír, sus ojos fijos en Marinette. Aprovechando que los jueces habían dejado sola a la princesa, el hombre seguramente pensó en tomarla como rehén ya que comenzó a caminar hacia ella.
-¡Hey, no la toques!- exclamó Adrien asustado al ver lo que su enemigo estaba intentando hacer y comenzando a correr con su espada en mano para detenerlo.
Pero a ambos les esperaba una sorpresa. Al ver que Xavier corría hacia ella, Marinette golpeó con la punta de su pie la funda de la espada de Luka, haciendo que el arma saliera de su cobertura hacia sus manos. La princesa la atrapó de su empuñadura al vuelo y la utilizó para detener la espada de Xavier Yves.
CLANG CLANG
CRUNCH
De dos golpes, la princesa le tiró la espalda de las manos a Xavier Yves, la cual hizo crujir la grava cuando cayó al suelo. Marinette apuntó su arma a su enemigo, el cual estaba acorralado por ella, Adrien y Nino, quien se había lanzado a su ayuda también.
-Ma… madame, lo siento, esto es un malentendido que…-
-Silencio. Todos vimos lo que hiciste- dijo Marinette severamente- ¡guardias! Llévenselo de aquí!-
Los guardias se apresuraron a arrestar al sujeto, quien a pesar de sus lloriqueos fue arrastrado hacia los calabozos del palacio. Adrien bajó su espada con una sonrisa mientras Marinette soltaba la de Luka y corría hacia él, lo abrazó por la cintura con cuidado de no lastimarlo de nuevo y se puso de puntillas para besarlo.
Toda la corte dejó escapar una exclamación de sorpresa, dándose cuenta de quien era el elegido de la princesa, pero Plagg se volvió a Tikki.
-Ese movimiento de la espalda, yo te lo enseñé- le dijo Plagg en un susurro- ¿tú se lo enseñaste a ella, Sucrette?-
-Obviamente- dijo Tikki- una princesa tiene que saber defenderse-
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! En este capítulo tuvimos de todo. Tom aprueba a Adrien y XY trató de retar a Adrien a un duelo creyendo que iba a ser fácil (mientras que Kagami y Plagg se reían de él). El próximo capítulo es el último, ya verán cómo se termina esto.
Vayan a leer el fic de Misao-CG, se van a estresar tanto como yo.
Muchas gracias por sus reviews, nos leemos pronto. Abrazos.
Abby L.
