CAPÍTULO 3
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La noche había llegado... Y las estrellas comenzaban a apreciarse con mayor nitidez. Caminaron por varios minutos a lo largo de los pasillos hasta llegar a un sitio apartado de los aspirantes aprobados.
Ambos estaban sumidos en el silencio y la tensión era palpable en el ambiente. ¿Qué era lo que él quería?
Estaba tan centrada en sus pensamientos que no se había percatado de que el hombre había detenido sus pasos. Ella continuó caminando hasta que algo la hizo detenerse en seco.
Había chocado contra una de las columnas del recinto.
—¡Ay! —Cubrió su nariz con ambas manos, su rostro reflejaba dolor. El impacto la hizo caer de sentón.
—¿Estás bien? —El enmascarado le extendió la mano al verla en el suelo. Por alguna extraña razón el Capitán estaba sonriendo misteriosamente. '¿Se estaba burlando de ella?'
Apenas conocía su nombre y ya quería propinarle una buena paliza.
—S-Sí... —Asintió con la cabeza. Con pena, aceptó la ayuda del albino y se levantó.
Había esquivado una gran cantidad de ataques mortales... Contra enemigos poderosos... ¿¡Y no podía evitar golpearse con una columna!? Ella debía admitirlo. Esta era una de las situaciones más incómodas que había experimentado en toda su vida.
—Hemos llegado. —El ojivioleta informó tranquilamente, restándole importancia a lo ocurrido con anterioridad.
Frente a ellos había una gran puerta hecha de madera, la cual se entreabrió dando a conocer el interior.
Observó cuidadosamente la habitación.
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Era la enfermería.
Y una persona conocida para ella estaba ahí.
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—Este año yo estuve a cargo del Examen de Caballería. —William fue el primero en romper el silencio—. Y mi deber es asegurar el bienestar de cada uno de los participantes.
Al ver que la joven estaba en trance continuó explicando.
—Le causaste a tu oponente una contusión cerebral. Las heridas ya han sido tratadas pero él aún sigue inconsciente. —Confesó—. La Casa Hapshass y yo hemos llegado a un acuerdo para evitar inconvenientes.
Ambos observaron con detenimiento al hombre postrado.
El rostro de la muchacha se ensombreció.
—Despierta al chico. —El albino le ordenó.
—¿Disculpe?
—Puedes despertarlo ¿no? —le preguntó amablemente. La había visto utilizar magia curativa con anterioridad. Además, Yami fue el que sugirió la idea de traerla—. Así curaste al muchacho de los Toros Negros.
Sakura se quedó pensando por varios segundos. No quería hacerlo en presencia de extraños, pero su deber como médico era primero. A simple vista el joven parecía dormido.
—El expediente. Necesito el expediente del chico. —Esta vez se dirigió a los magos de recuperación. En cambio, ellos solo se dirigían la mirada entre sí, sin expresar palabra alguna. Hasta que uno decidió hablar.
—No tenemos ninguno.
El rostro de la kunoichi se contrajo. No lo podía creer. ¿Y se hacían llamar médicos?
—¿Radiografías? ¿Algún estudio? —La paciencia de la chica estaba por terminarse.
—¿Radiografías? —Uno de los hechiceros preguntó con inocencia—. ¿Qué es eso?
Oficialmente, la paciencia de la chica se había acabado. ¿A qué mierda estaban jugando? Algo pintaba muy mal.
Y lo iba a descubrir.
Sin otra alternativa más, se acercó al caballero postrado y emanó parte de su chakra hacia la región cerebral. Cerró los ojos para concentrarse. Un par de minutos transcurrieron.
La muchacha abrió los ojos abruptamente, mostrando su evidente sorpresa.
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"¿Huh? ¿Qué demonios es esto?"
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—¿Esta es la base de los Toros Negros? —Estaba desorientada. Podía visualizar el edificio a lo lejos. A diferencia de la arquitectura que había visto ayer en la capital, ésta era algo... peculiar.
Se apartó rápidamente al observar un cúmulo de agua aproximándose. "¿¡Es una emboscada!?" Con rapidez sacó un kunai y observó el entorno detalladamente.
Alzó la vista hacia el cielo y su duda había sido aclarada.
"¡Esto es..!"
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Noelle cerró los ojos para dejarse caer hacia el suelo.
Estaba lista para el impacto, pero sintió como alguien la cargaba al estilo nupcial.
Al no detectar más movimiento, la peli-plateada dirigió la mirada hacia la persona que la había salvado. Era una mujer joven con una combinación exótica pero que en ella lucía de maravilla: rosa y jade.
—Sakura nee-san. —Asta susurró a un par de metros. Estaba ocupado sobando su trasero como consecuencia del golpe directo.
—Oye tú... —El ojiverde se dirigió hacia la muchacha de la aristocracia después de incorporarse—. Oye... ¡Tienes muchísimo poder mágico! —Exclamó sumamente emocionado. Él jamás había visto un hechizo tan descomunal como ese.
—Si entrenas y aprendes a controlarlo serás invencible, Noelle. —El chico le regaló una sonrisa genuina.
—Así que no me atacaste a propósito. Debiste decirlo, princesa inútil. —Magna se acercó a paso lento. Había descubierto que la oji-violeta no lo había hecho intencionalmente.
—Los Toros Negros están llenos de inútiles. No importa si tienes un defecto o dos, idiota. — Escuchó hablar al mismo joven.
La kunoichi sonrió.
—Vamos —un peligris conocido le extendió la mano—. Esforcémonos juntos.
Sakura veía la escena enternecida. Pero esa ternura no duró por más tiempo porque uno de ese sujeto la atacó con una bola de fuego.
—¿¡Y tú quién mierda eres!? —Cuestionó Magna dirigiéndose a la recién llegada, señalándole con el dedo índice y dirigiéndole una mirada tétrica.
El Capitán que la había reclutado se acercó hacia la rosada.
—Es tu compañera, la otra novata de este año. — Respondió Yami calmadamente a su subordinado.
—¿¡Eh!?
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—Llegas justo a tiempo, mocosa. —El hombre sacó el cigarrillo de entre sus labios para expulsar lentamente el humo acumulado en su cavidad bucal.
Antes de que la kunoichi pudiera pronunciar palabra, una conocida cabellera grisácea se acercó como rayo.
—¡Al fin llegas, nee-san! ¡Te voy a presentar a los demás! —El ojiverde gritó a todo pulmón y la llevó a rastras hacia donde se encontraba la mayoría. El moreno no tuvo más remedio que ir tras de ellos.
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—Hay más miembros, pero o están en una misión o tienen vacaciones o faltan al trabajo. —Le comentó el azabache—. Ya los irás conociendo.
—Es un placer estar con ustedes. —Dijo la pelirrosa mientras realizaba una reverencia y les sonreía con amabilidad.
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"¡Al fin... Una persona normal en nuestra orden!". Finral derramaba lágrimas de felicidad. Cuando las presentaciones concluyeran él definitivamente le pediría una cita a la chica.
—¡Pero aún falta algo más! —La exclamación del ojiverde llamó la atención de todos. —¡Debes pasar la ceremonia bautismal para ser considerada como un miembro oficialmente! — Los ojos de Asta brillaban, quería verla pelear.
—¿Ceremonia bautismal? —No entendía a lo que su amigo se refería.
—Toma el manto. —De repente el joven con aspecto de delincuente le entregó una prenda similar a lo que los otros miembros usaban.
—Pero... ¿Qué hay de la ceremonia bautismal? — Insistió en el tema. Sí debía realizar una prueba para que la aceptaran oficialmente como un miembro más, entonces participaría.
El mismo muchacho miró a su capitán, en busca de una respuesta. El mayor se limitó a asentir la cabeza, concluyendo que había obtenido el permiso. —En ese caso tendrás que vértelas con el mejor discípulo de Yami —contestó, señalándose a sí mismo.
—¡Haz que yo, Magna Swing-sama te reconozca!
—¿Y qué es lo que debo hacer? —Preguntó dudosa.
—Debes derrotarme en combate.
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—Por ser mujer, te daré la oportunidad de asestar el primer golpe. —El usuario de fuego exclamó caballerosamente.
Si él quería que ella hiciera el primer movimiento entonces lo ejecutaría con gusto.
Asta notó el cambio en la personalidad de la rosada y el tan solo verla en acción le hacía temblar de emoción. Los demás miraron extrañados la actitud del novato pero prefirieron centrar su atención en el dúo.
Todo sucedió muy rápido. La chica desapareció repentinamente de su rango de visión y por un momento Magna creyó que había huído del combate.
Pero de inmediato sintió cómo una mano le tomaba el tobillo izquierdo.
"Doton: Shinjūzanshu no Jutsu".
—¡Ah!
Grande fue la sorpresa de todos al ver al joven de gafas atrapado en la tierra, a excepción de su cabeza.
"¿¡Qué demonios es esto!?" pensó aturdido. "¡No me puedo mover!".
—¡Increíble, nee-san! —El primero en reaccionar fue Asta. Eventualmente los otros miembros se acercaron a ella con admiración, respeto y curiosidad, ignorando olímpicamente los gritos de auxilio de Magna.
—¡Sácame de aquí maldita!
Estaba a punto de ir en su ayuda pero un brazo rodeó el cuerpo de la kunoichi.
—¡Hey, Sakura-chan!~ —Una mujer bien proporcionada la estaba aprisionando contra su persona.
Sonrió con nerviosismo cuando sintió un beso en la mejilla. Definitivamente no esperaba que eso sucediera.
—¿Quieres un trago? –La joven bebedora le ofreció una cerveza a la ojijade.
—Pero primero come esto, ¿si? —Sakura dirigió su vista hacia una carismática... ¿niña? que le regalaba un delicioso bocadillo.
Tomó el pequeño pastelillo y después se limitó a ingerir la bebida alcohólica. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que bebió.
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No sabía cómo habían terminado así, algunos se habían unido a la competencia.
La mayoría ya estaba inconsciente.
La kunoichi azotó con fuerza la botella en la mesa después de haber bebido el contenido de golpe. Sus mejillas estaban sonrojadas y miraba fijamente a la ojivioleta, al parecer la mujer y el capitán eran los únicos que podían seguirle el ritmo.
No pasó mucho tiempo para que la pelirrosa mayor cayera rendida.
Ahora solo quedaban en pie el capitán y ella. Siguieron bebiendo hasta que se acabaron todas.
—¿Cómo te fue en tu primer misión? —El hombre preguntó, estaba por encender su cigarrillo.
"¿Eso era una misión?" Ni siquiera le había avisado con anticipación.
Los recuerdos comenzaron a inundar su mente sobre lo acontecido con respecto a la noche anterior.
[...]
¿Qué es lo que sucede? Uno de los sanadores la cuestionó al verla palidecer. Es oscuro... y escalofriante... Respondió vagamente.
"¿¡Cómo no me di cuenta antes!?" Tan solo era cuestión de tiempo para que el joven muriera.
La maldición de la Familia Hapshass se ha activado.No encontraban otro medio de justificación a lo que estaba sucediendo en aquel instante. Hemos intentado eliminarla por diversos métodos, pero ninguno ha funcionado hasta el momento.
La joven analizó meticulosamente el caso. Ella no tenía el poder para eliminar el hechizo pero al menos sí podía sellarlo. O al menos eso creía ya que había aprendido algunas técnicas en la guerra. Pero necesitaba información antes de proceder.
Necesito que me consigan lo siguiente.
[...]
—Nunca había tratado contra algo así—. Respondió con sinceridad—. Sólo me limité a sellar la maldición pero será algo temporal. Debo encontrar una manera de eliminarla o el muchacho no podrá sobrevivir por más tiempo. —Agachó el rostro, hasta cierto punto se sentía culpable.
—Entre los habitantes del Reino Trébol existe un puñado de personas que poseen maldiciones. —Explicó pensando en la Capitana de las Rosas Azules—. Aún hay muchas cosas que desconocemos de ellas y en realidad no sabemos cómo abordarlas.
El hombre se levantó de su sitio y sacudió sus ropas.
—En fin. Aún estás a tiempo. —Comentó despreocupadamente.
Ella asintió con la cabeza.
No pasó mucho tiempo para que ambos ingresaran al interior.
—¡Oigan! —A unos cuantos metros gritó un furioso Magna. A excepción de él, todos sus compañeros de Orden ya estaban dentro—. ¡No se olviden de mí!
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—¿¡Qué te parece!? —Magna preguntó a la pelirrosa después de haber recorrido la base junto a ella.
—Es un sitio agradable. —Respondió con sinceridad—. A pesar de que el edificio era antiguo, lucía muy acogedor.
—¡Aún falta un lugar por mostrar!
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—¿Por qué hay trampas? —la curiosidad le hizo preguntar al ver el pasillo, tal vez ahí había algo muy importante.
El chico se acomodó los lentes antes de contestar. —Porque este es el camino hacia los dormitorios de las chicas.
"¿Huh? Tiene sentido". Ella ya estaba acostumbrada a dormir en compañía de los demás, pero al fin tendría algo de privacidad.
Puedes reclamar cualquier habitación que no esté ocupada.
—Muchas gracias, Magna-san. —Se dirigió hacia las recámaras, definitivamente había sido un día muy cansado y solo quería descansar.
—Sakura. —Ante la mención de su nombre, se volvió hacia el chico y lo miró fijamente—. No olvides enviar una carta a los de la iglesia. Son tu familia, ¿no?
Ante la mención de la palabra 'familia', no pudo evitar recordar al Equipo 7, a su amiga rubia, a su maestra y a sus padres.
Sonrió tristemente.
¡Por supuesto que lo haré, Magna-san!
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Lo primero que hizo fue encender la lámpara de aceite. Acomodó sus pertenencias y entre ellas buscó una vieja foto, aquella que se había tomado con su equipo cuando era genin y la acomodó en una de las mesitas.
[...]
"No olvides enviar una carta a los de la Iglesia. Son tu familia, ¿no?"
[...]
Con esas palabras en mente, tomó papel y pluma para comenzar a redactar.
"¡Al fin!" Había terminado de escribir la primera carta dirigida hacia la Hermana Lily.
La idea le había agradado tanto que creó otras más.
Un momento...
"¡Sakura, eres una idiota!" Se reprendió a sí misma. ¿¡Por qué no se le había ocurrido antes!?
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—¡Kuchiyose no Jutsu! —una babosa apareció después de ejecutar la técnica.
Bingo.
—¡Sakura-chan! —Exclamó la pequeña criatura con asombro.
—Katsuyu-sama... —La ojijade necesitaba saberlo —. ¿Qué sucedió después de que yo...
La invocación terminó por relatarle todo lo acontecido: la liberación del Tsukuyomi Infinito, el combate final entre Naruto y Sasuke así como el ascenso de Kakashi a Hokage.
Un suspiro de alivio abandonó los labios de la chica al escuchar eso. Le hubiera encantado estar allí... Junto a ellos... Pero aún no encontraba algún medio para regresar.
Sin perder más tiempo, colocó un paquete con varias cartas en el dorso del diminuto animal.
—¿Te importaría darle esto a Tsunade-sama?
—¡Por supuesto!
La babosa desapareció, dejando una cortina de humo.
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—Alégrense, ya tienen su primera misión como caballeros mágicos. —El Capitán de Orden y el mago de fuego los habían reunido en la sala de estar.
—¿Qué hay que hacer? —Asta estaba sumamente motivado. Para él esto era muy importante porque significaba el primer paso para llegar a ser el Rey Mago.
—Van a cazar jabalíes a la aldea Saussy — respondió con orgullo el joven de gafas.
—Qué misión más patética. —Noelle se quejó. Esperaba otra cosa pero... ¿Cazar jabalís?
—¿¡Cómo que patética!? —Magna replicó—. Considéralo un honor.
—¡Puedo derrotarlos sin armas!
—¡No subestimen a los jabalíes! —los regañó—. Embisten sin previo aviso, son tercos e imprudentes. —Un escalofrío recorrió el cuerpo del joven. Aún recordaba aquella misión en la que uno de esos desgraciados había intentado aparearse con él.
—El alcalde de la aldea nos venció a los dos. —Por primera vez habló Yami.
"¿Derrotó al capitán?" Sakura se preguntó a sí misma. "¿Tan fuerte es?"
—Jugando a los naipes. —El azabache dijo, adivinando así los pensamientos que recorrían la mente de sus subordinados—. Se llevó toda nuestra ropa... Y los sueldos de medio año.
Los ojos de los novatos estaban en blanco.
—Le prometimos que haríamos lo que dijera. Y pidió que los cazáramos.
—¡Yo, yo! —Asta levantó la mano—. Pero nosotros tres no tenemos nada que ver.
—Exacto, fueron ustedes los que perdieron. —La peli-plateada apoyó.
—¡Idiotas! ¿Van a dejar que Yami lidie con sus problemas? —Swing les reprochó—. Los problemas de Yami lo solucionamos nosotros.
"¿¡A dónde me vine a meter!?" La kunoichi se frotó la sien. Estaba reconsiderando seriamente sus opciones.
De repente el mayor se levantó bruscamente del sofá, estaba emitiendo un aura asesina, a tal punto de ser sofocante. —¿Qué prefieren? ¿Ir o morir? —Esa era una advertencia.
—¡Iremos! —Contestaron todos al unísono. Ninguno quería llevarle la contraria a esa presencia imponente.
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Al fin... La primera misión... Tan solo era cazar a unos cuantos jabalíes.
Trataría de completarla en el menor tiempo posible.
Nada podría salir mal... ¿Verdad?
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N/A:
¡Gracias a cada uno por leer!
Jinzo Lord: Mmm… Será un WillSaku. La relación entre Sakura, Yuno y Asta será muy fraternal. ¡Me alegra saber que te ha gustado el capítulo! tqm.
PinKrystal: Aww!!… THX. Don't worry, i'm here… I send you a big hug :)
Cuídense mucho, los tqm.
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BRB
