No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de la maravillosa FlamingMaple. Yo solo me encargo de traducir y divertirme.

I do not own the copyright. The characters belong to the amazing Stephenie Meyer and the story is from the wonderful FlamingMaple. I'm just in charge of translating and having fun.

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— Te juro que estás más energético cada vez que te veo. — dijo Tory, mientras estiraba su cuello de lado a lado, su mano estaba en el tope de su cabeza, dando pequeñas baladas para que el músculo se retirara de la forma que quería. El movimiento tintineo gracias a un delgado brazalete en su muñeca derecha.

Jun sonrió. Él había llegado más temprano de lo usual. Estaba ansioso, emocionado, y excitado por pasar la tarde con Bella. Sin el resto del equipo... o sus compañeros de habitación.

— Si. — dijo él, aún temblaba un poco, incluso dentro del agua caliente. — Deben ser las drogas. — gruñó naturalmente con buen humor.

Jun le dedicó una breve y tímida sonrisa, sus rodillas aún se movían con energía.

— Déjame adivinar. — dijo ella. — ¿Una gran cita con la gran B?

Él asintió.

— ¿Y tú? ¿Cómo van las cosas para ti allí?

Él no estaba seguro de si era la luz algo rosa del amanecer o si ella se estaba sonrojando.

— Intentando con chicos, para variar. — respondió ella, casi risueña.

Las cejas de Jun se alzaron.

— ¿En serio? Creí... — y él lo creía, pero no sabía cómo decirlo amablemente.

— ¿Que solo me gustaban las chicas? — terminó ella en su lugar, su rostro era neutral, como esperando a que él se atreviera a reaccionar.

Él no dijo nada, solo la miró, mudo en inseguridad.

— Hay dos a quienes he estado viendo. — dijo lánguidamente. — Son muy agradables y muy interesantes.

La mayoría de los hombres, Jun estaba seguro, encontrarían a Tory su tipo de mujer. No lo era para él, no, pero ella era hermosa, totalmente, y su actitud atlética solo la volvía más atractiva.

— ¿Y? — preguntó él, encontrando su voz de nuevo.

— Lo estoy manteniendo casual. — dijo ella. — Despacio. Creo que podremos quedar en ir por unos tragos en algunas semanas.

— ¿Semanas?

— Estas cosas toman tiempo. — dijo Tory, pasando sus uñas por el borde de la pequeña piscina. — Hablando de eso... — miró hacia el reloj. — Debo irme. Debo ir a mi clase. Nos vemos. — ella se despidió con un movimiento de mano mientras salía del agua caliente. — Buena... suerte, está noche. — dándose la vuelta, su cabeza se inclinó a un lado, agregó: — Asumo que estarás buscando suerte en una palabra* de una u otra forma, ¿cierto?

Él rodó los ojos.

— No pienso decirte nada.

— Seguro. — ella le guiño el ojo, le volvió a dirigir un movimiento de la mano y se alejó caminando.

Ella tenía razón. Él esperaba que las cosas pudieran progresar más allá de donde se encontraban, pero sospechaba que no sería así. Que Bella necesitaba más tiempo.

Él esperaría.

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Bella sonrió cuando despertó, a pesar de su momentánea desorientación. Tomó su teléfono, mirando el mensaje por el que se había despertado en primer lugar al escuchar la vibración del teléfono.

Yo cocino esta noche. ¿Qué tan picante es "ok"? — J

Quiero poder conservar mi sentido del gusto. — B

Hecho, decía su respuesta, te recojo a las seis.

Lo estoy esperando. — B

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La casa de los Cullen estaba bastante silenciosa, en comparación de los últimos y ruidosos meses en la residencia estudiantil. No queriendo ponerse su ropa de ejercicio de la noche anterior de nuevo, Bella abrió tentativamente otro de los cajones de la cómoda. De nuevo, el alivio le recorrió el cuerpo. Prendas simples.

Bajó las escaleras, entró a la cocina, y entonces se detuvo. En el centro de la encimera estaba su mochila. Ella no la había tomado en al salir.

— Supuse que querrías ir directamente a clases. — apareció de repente Alice, se inclinaba para sacar algo del horno. — Y que querrías comer primero.

— Gracias. — dijo Bella, mirando hacia la comida bellamente preparada.

— No es a mí a quien debes agradecer. — dijo Alice pacientemente. — Pero, pasaré el mensaje.

— Por todo, quiero decir. — dijo Bella, pasando sus brazos alrededor de la pequeña figura de su amiga.

— De nada. — respiró Alice. — Y quiero resaltar que escogí ropa que si querrías usar. No aprendas que yo querría que usaras. — saltó un poco en su lugar. — ¿Ves? Respeto.

— Y tu sacrificio es recibido y apreciado.

— Disfrútalo mientras dura, porque todo eso terminará cuando te conviertas.

— Bastante justo. — murmuró Bella a través de sus hambrientos bocados. Ellas charlaron más fácilmente durante el desayuno, Bella hacía reír a Alice con las desgraciadas historias de las prácticas del equipo. Ella estuvo casi reluciente por irse, cuando llegó el momento, pero sus clases absorbieron todo su día, y ella estuvo contenta de perderse en el mundo del aprendizaje.

Los golpes rápidos de Jun en su puerta la sacaron de su ensoñación dentro del libro de matemáticas, por la sorpresa, el objeto de estudio cayó sobre su dedo del pie cuando se puso en pie de golpe. Siseando bajo su aliento, dio algunos saltos hacia la puerta, pero no lo suficientemente deprisa.

— Muy bien, cerdito, prepárate, pues soplaré y soplaré y tu casa derribaré. — murmuró Jun. — ¿Te quedaste durmiendo mientras me esperabas, Swan?

— No. — dijo ella, intentando masajear su adolorido dedo. — Solo estoy siendo muy descoordinada. — explicó, saltando la poca distancia que le quedaba hasta la puerta y abriéndola.

— ¿Estás intentando hacer yoga o algo así? — preguntó Jun mirándola mantenerse sobre una pierna, mientras labora estaba en un ángulo extraño. — Porque esa posición te está saliendo, pero que muy mal.

Bella rió.

— No, un libro de texto cayó sobre mi pie.

Jun sacudió la cabeza, su grave y lenta risa se unió a la de ella. La rodeó con sus brazos, y la ayudó a permanecer en pie mientras ella movía su pie, asegurándose de que nada se hubiera roto. No habría sido la primera vez.

Cuando ella por fin pudo tener ambos pies sobre el suelo, él se inclinó y la besó.

— ¿Cómo estuvo tu pijamada?

— Oh — dijo ella de forma un poco extraña. —. Umm... bien.

Pasé la tarde charlando con un montón de vampiros.

— ¿Algún plan para después de la cena, esta noche? — preguntó él algo inseguro.

— No. ¿Por qué?

Jun alzó las cejas ante la pregunta, pero respondió igualmente.

— Me preguntaba si conseguiría tenerte por el resto de la noche. — él tomó sus manos, ahora libres, atrayéndola por la cintura. — O si alguien más te secuestraría.

Oh, pensó Bella.

— No. — ella se sonroja, intento evitar tener contacto visual, entendiendo lo que él estaba preguntando en realidad. — Ningún plan de secuestro para esta noche.

— Bien. — dijo él, y la besó de nuevo.

Bella se separó cuando algún otro estudiante caminaba por el pasillo y gritó algunos "wuuu" mientras pasaba.

— Vamos. — dijo Jun. — Mi piso está libre de chismosos, a diferencia del tuyo. — añadió, lo suficientemente alto para que todo el pasillo lo escuchara.

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Su piso estaba vacío, como había prometido, exclusivo para ellos.

Él tenía la cena casi lista, y Bella se sentó, mirándole trabajar en la cocina. Mientras él cocinaba, hablaron casualmente de lo geniales y sencillos que eran sus cursos.

— No estoy seguro. — dijo él cuando Bella le preguntó si iría a casa para Acción de Gracias. — ¿Y tú?

— Definitivamente. — dijo ella. — Extraño a mi papá.

— Apuesto a que sí. — dijo él, mirándola, gesticulando que debían moverse hacia la mesa. — El primer año es duro. Estar lejos de casa.

Bella se encogió de hombros.

— Ya crucé ese puente, supongo, cuando me mudé aquí. Aún... lo extraño. — cuando Bella probó un Bulgogi*, sus ojos se abrieron. — Wow, esto es realmente bueno.

— Bien... deberías extrañarlo. Llamé a mi mamá por la receta.

— Estoy halagada. ¿Sospechó algo?

— Si lo hizo, no mencionó nada. — él le guiño.

Bella no (precisamente) frunció el ceño, pero su expresión mostró el cambio de sus pensamientos.

— ¿Ellos... saben que estás viendo a personas?

— ¿Personas? — preguntó él, sus cejas se alzaron.

— No ahora. — ella se sonroja. — Pero, quiero decir, ya sabes, que has tenido citas... que tu haz... — Bella no estaba segura de cómo plantearlo.

— ¿Durmiendo con cualquier cosa que respire? — preguntó él casualmente.

Bella sintió que la sangre abandonaba su rostro.

— ¡Estoy bromeando! — dijo él alarmado, y luego aliviado cuando la sangre regresó a su rostro. — Lo siento. — añadió, moviéndose para alcanzar su mano. Entonces, seriamente, respondió la pregunta. — No, no son cosas de las que suela hablar con ellos. Estoy seguro de que saben que he salido con personas, que he estado con personas. Creo que ellos no lo mencionan porque, de esa forma, es menos real para ellos. — su expresión se volvió precavida. — ¿Eso te molesta?

— No. — dijo rápidamente Bella, el sonrojo había regresado. — Para nada. Solo tenía curiosidad.

Ella se preguntó con cuánta gente habría estado él - en cada uno de los aspectos que la frase incluía.

— No es porque no sienta nada por ti, Bella. — dijo él suavemente. — Si es espera lo que estabas preguntando.

— No. — dijo ella sacudiendo la cabeza. — Para nada.

— ¿Tú le contaste a tu papá? ¿O a tu mamá?

Esto la hizo sonrojarse de nuevo.

— No. — dijo ella. — No lo he hecho. No estoy segura de lo que diría. Supuse que solo dejaría que pasara lo que tenga que pasar. — ella le miró, pendiente de si podría detectar alguna expresión que demostrara incomodidad. Si había algo de eso, estaba muy bien disfrazado. Alzó las cejas, curiosa por su próxima respuesta.

— Estoy bien siendo lo que somos. — dijo él. — Más que bien.

Se sonrieron el uno al otro, y regresaron su atención a la comida.

Cuando la cena terminó, él la llevó hacia el sofá, la atrapó contra la agradable curva de su brazo.

— Entonces, ¿estás lista para saber de dónde viene mi latín?

— Claro. — dijo ella, mirando sus brillantes ojos.

Él se puso en pie de un salto y presionó uno de los botones del reproductor de DVD.

— ¡Oh! — dijo Bella. — Creo que he visto algunas partes de esta. — Cuando el título apareció en pantalla, supo que era así.

— Que título tan genial. — susurró ella.

Jun dejó salir una carcajada. No podía evitarlo.

— ¿La sociedad de los poetas muertos?

— Claro. — dijo Bella. — Soy partidaria de muchos escritores muertos. Incluyendo a poetas.

Él se encogió de hombros de forma hermosa y natural.

— Bueno... — dijo él. — puedes hacerme compañía mientras recuerdo todo aquello. — él se inclinó hacia atrás a su lado, de nuevo atrayendo la hacia la curvatura de su cuerpo.

Ella pensaba en lo cómodo que era estar allí. Ni muy caliente, ni muy frío, sino que agradablemente cálido. Ella podía notar sus risas a través del movimiento de sus costillas, y amaba como sonaban sus risas combinadas cuando algo les resultaba gracioso, ocasionando que ambos cuerpos se sacudieran.

No era normal para ella llorar durante las películas, pero esta tocaba algunas fibras sensibles en su corazón. El protagonista, lleno de esperanza, tan prometedor, ahora muerto. Peor aún, por su propia mano, forzado por lo que él pensaba que eran decisiones inútiles.

Ella estaba pensando en Jun. Y en ella misma. En las fuerzas que eran más grandes que ellos, que les retenía de lograr lo que realmente deseaban en la vida.

Cuando él volteó y la vio secándose las lágrimas, la abrazó y la atrajo hasta su regazo. Parecía natural, estar tan cerca, que sus labios también deberían estarlo. Los besos eran lentos, gentiles, y desprovistos de cualquier apuro.

Estos fueron creciendo, primero tentativos, luego florecieron, explorando la tersa textura del otro, sus manos les acompañaron, tocando todo a su alcance. Ella perdió el sentido del tiempo, y estuvo más que feliz por ese hecho.

Sin embargo, cuando la mano de él mostró intenciones de deslizar sus jeans hacia abajo, Bella le detuvo con el firme agarre de sus propios dedos.

— No. — dijo suavemente.

Jun se detuvo, retirando sus dedos.

— De acuerdo. — él respiró, regresando sus labios a los de ella. — Pero, ¿cómo... — y murmurando sus siguientes palabras contra su cuello. — puedo adorar tu cuerpo con toda esa ropa puesta?

Ella río, un poco nerviosa.

— Vas a tener que ser creativo, supongo.

— Mmm... — dijo él sintiendo las delicadas manos de ella en su cuello. — Puedo ser creativo. — él hizo que Bella se deslizará de costado contra el sofá, sin perder el dulce contacto de sus labios.

La lucha entre sus labios continuó, y en los momentos en donde Bella siempre había tenido que ser la que presionara, y a quien la empujarán lejos, ahora estaba alcanzando el borde de su territorio conocido.

Sus manos se movieron debajo de su blusa, admirando la curvatura de su espalda, sus costillas, y casi podía rozar los montículos de sus senos.

Se sentía asombroso.

Y aún se sentía asombroso cuando las manos de Jun se movieron territorio abajo, escabulléndose entre la banda de la cintura de sus jeans.

Entonces ella se movió, intentando empujar su mano lejos.

— Confía en mí. — susurró él. — Quiero hacerte sentir bien. — esto fue dicho en el minúsculo espacio de sus labios, su cuerpo había resultado estar casi encima del de ella.

Ella no podía debatirse lo que sentía - todo el deseo que había acumulado, y que había sido repetidamente rechazado. Ella aún deseaba sentirlo.

Ella aún lo quería... pero con Edward.

— No. — dijo ella, alejándolo.

Él retuvo un gruñido.

— ¿Por qué? — susurró

Ella estaba avergonzada de sentir las lágrimas deslizarse por sus mejillas.

— No está bien. — dijo ella, negando con la cabeza.

— ¿Qué cosa no está bien? — preguntó Jun, su voz seguía siendo suave, pero no mostraba ningún cambio. Él no se había movido aún.

— Yo quiero... — admitió ella. — pero no es justo...

— Oh, no. — dijo él, sacudiendo la cabeza. — Sin expectativas. Hicimos un trato. — entonces se inclinó para besarla de nuevo. — Confía en mí. — dijo, y su mano regresó al camino que había dejado pendiente en un principio.

— No. — dijo ella, y lo alejó más firmemente.

Él se detuvo, y cambió el peso de su cuerpo, dejando que ella descansara su espalda contra su estómago.

— De acuerdo. — dijo él suavemente, acariciando su cuello con los labios.

Mientras ella aceptaba las ligeras atenciones de sus manos, Bella podía sentir que otras partes del cuerpo de Jun no estaban listas para olvidar su reciente encuentro.

A él no le agradó la pequeña y preocupada "v" que apareció entre sus cejas.

— ¿Qué sucede? — preguntó Jun.

Ella se sonroja en respuesta.

A él le encantaba eso, mirar sus emociones prácticamente bailar en su cara.

— Lo siento. Sé que tú quieres... más.

— No. — dijo él, pasando las manos por su largo cabello. — Lo decía en serio. Lo que sea que quieras, lo tomaré. — Y entonces, le dirigió una sonrisa. — Pero, si, me gustaría más, si tú lo quieres. — él estuvo feliz de sentir que su pequeño cuerpo por fin se relajaba. — Y, hablando de nuestros deseos. — dijo. — me encantaría que pasaras aquí la noche.

Ella se tensó de nuevo.

— ¿Para dormir? — preguntó con voz débil.

— ¿Qué? ¿Sin mimos? — preguntó Jun, su rostro completamente entregado en una mueca de horror.

Ella se relajó de nuevo.

— Tan literal... — murmuró Bella, dándole un golpe juguetón en el brazo.

Fue dulces, más tarde esa noche, cómo su cuerpo se ajustó al de él en la cama, su brazo envolviéndola, respirando contra su cabello, y las suaves palpitaciones de sus corazones en sincronía pronto la hicieron dormir.

Afuera, un par de profundos oídos escucharon atentamente y formaron la conclusión del día, se apresuraron para comunicar las nuevas noticias a su líder de ojos rojos.

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*Bulgogi: Platillo traducional de Corea del Sur, consiste en arroz, verduras y cualquier tipo de carne, normalmente es picante.

*Suerte en una palabra: Es algo así como la expresión "get lucky", se refiere a tener sexo.

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¡Bueno! Por fin pude traerles el capítulo 19 de esta historia jaja recién lo termino de corregir, pero puede que se me haya pasado algo jajaja

Por ahora solo me enfocaré en esta historia y en La Bruja Mala No Cuenta La Historia (que ya está a pocos capítulos de terminar). Ya que son las historias que son más fáciles de actualizar para mí.

No se les olvide dejar un lindo comentario y pasarse por nuestro grupo de Facebook "Twilight Over The Moon".

¡Nos leemos pronto!