No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de la maravillosa FlamingMaple. Yo solo me encargo de traducir y divertirme.

I do not own the copyright. The characters belong to the amazing Stephenie Meyer and the story is from the wonderful FlamingMaple. I'm just in charge of translating and having fun.

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En la cocina, Sue y Charlie estaban murmurando cosas, inclinados sobre el pavo.

¡No! — Bella escuchó que Sue siseaba. — ¿Cómo podrías hacer algo como eso?

Créeme, funciona. — murmuró él, y entonces se escuchó que Sue exclamaba ahogadamente. — Wow... ¡funcionó!

— Como un matrimonio de ancianos. — Jacob susurró cerca de su oído. — Viste.

— Disculpa... — ella susurró de regreso. — ¿Esa es una forma lobuna de decir "Te lo dije"?

Jacob rió, pero alzó las cejas en dirección a la cocina.

— Extraño, ¿huh?

Bella sonrió. Era dulce, eso es lo que era.

Sue y Charlie.

Ella supuso que debió verlo venir. Ellos habían pasado más tiempo juntos durante el verano, Charlie le ayudaba en todo lo que pudiera.

Seth y Leah estaban enfrascados en alguna clase de juego de mesa que consistía en dados y un mazo de cartas. Aún no podía imaginarse cuales eran las reglas, pero supuso que tenían algo que ver las bofetadas y muchas (pero, muchas) groserías.

— ¿Quieres dar un paseo? — preguntó Jacob. — Creo que tenemos algo de tiempo antes de la cena.

Bella asintió. Ella deseaba desesperadamente salir de la casa, pero no quería ofender a nadie. Se sentía... abrumada desde que llegó a casa. Hoy, especialmente, se había sentido ansiosa por la cantidad de gente a su alrededor, había estado ocupada, sin embargo, ayudando aquí y allá con las cosas que Sue debía hacer.

— Ummm... claro. — dijo ella, observando su rostro cuando él se volvió parcialmente en su dirección, se preguntaba si él quería hacer algo más que dar un paseo.

El aire frío se estrelló contra ella de forma salvaje, pero Jacob caminó por el helado clima de noviembre como si de una caminata por las playas de California se tratara. Él estaba (ella se daba cuenta) olfateando silenciosamente, moviendo su cabeza discretamente hacia todas direcciones, intentando sentir algún signo de peligro.

Bella continuó caminando, pero cuidadosa, de repente nerviosa.

— ¿Pasa algo? — preguntó suavemente.

— No. — dijo Jacob, pero entendió su mirada. — Lo siento... es costumbre. Hay algunos... olores que son esperados. Solo quiero asegurarme de que no pasó por alto algo fuera de lo común.

Por supuesto, pensó ella. Se preguntó si los Cullen han hablado en algún momento con la manada, si les han advertido de los nómadas que podrían pasar en cualquier momento. O viceversa.

— ¿Ha habido algunos... olores inesperados? — preguntó, parafraseando un poco la expresión usada por su amigo.

La carcajada que él soltó fue más bien un granizo.

— Eso podría ser divertido. — dijo él, tal vez con un poco más de acidez de la esperada. — ¿Qué me dices tú? ¿Algo extraño? — quiso saber. — ¿O ellos no te dicen nada? — definitivamente era acidez porque se escuchaba en su tono de voz.

— Ha habido — dijo ella, sin gustarle niun poco este lado de Jacob. —, pero ellos no saben quién es.

— Malditas sanguijuelas. — murmuró Jacob. Bella se tensó, escuchándolo. Jacob frunció el ceño, mirándola. — Te molesta. — dijo. — Aún.

Ella asintió.

— Ellos son... mis amigos, Jake. — dijo suavemente.

Él no dijo nada, pero dejó que sus cejas se alzarán para volver a descender de nuevo. Él no quería pelear. Ella se iría a la escuela mañana, y no quería arruinar su noche juntos. Se habían visto el día anterior, pero todo había parecido tan breve, tan rápido.

Él puso su brazo alrededor de ella, esperando que el tiempo fuera lo suficientemente frío para que pasara por un comportamiento amistoso.

Sin embargo, ella se retiró, dejando claramente unas pulgadas entre ellos.

No habían tenido mucho tiempo para estar a solas, y él no había podido preguntarle si estaba viendo a alguien, pero ahora de verdad quería saber.

A lo largo de esos meses, ellos habían estado comunicándose a través del correo electrónico, ella algunas veces compartía pequeñas noticias o historias, y él se dedicaba más que nada a hacer bromas. Nada sustancial y nada que tuviera que ver con sus vidas públicas, nada verdaderamente importante.

Ella estaba mordiéndose el labio.

Demonios.

Él la había molestado.

— Lo siento — dijo él. —, solo... hace frío. — ofreció de forma patética.

Bella levantó la vista hasta él a través de los párpados medio caídos. Ella sabía, pero no deseaba avergonzarme. En cambio, dijo:

— Estoy... viendo a alguien.

No había palabras que describieran lo que Jacob estaba sintiendo en ese momento.

— Alguien. — se las arregló para repetir.

Oh, no, gruñó internamente, no será...

— Alguien que conocí en la escuela. — dijo suavemente. — Aún no le he dicho nada a Charlie. Es... — ella buscó las palabras. — bastante reciente

Jacob supuso que debería decir algo. Amable.

— Oh. — dijo torpemente. Lo que realmente quería confirmas, era si se trataba de alguien normal. — Él es... ummm...

— Estadounidense. — dijo Bella, riéndose un poco para sí misma, sabía exactamente a lo que se refería. — También es humano.

Jacob cerró los ojos con alivio.

Entonces, deseo que fuera más fácil solo... sentirse feliz por ella.

— Bien por ti. — se obligó a decir.

Aún muy vigoroso y bastante nuevo sentimiento de celos se asentó en su estómago, revolviéndolo.

— Gracias, Jake. — respondió ella suavemente. Sabía cuánto le costaba.

Ellos caminaron un poco, sus respiraciones formaban ligeras nubes de vapor a su alrededor.

— ¿Cómo está manejando eso tu ex? — preguntó. Él sólo podría imaginárselo...

El encogimiento de hombros de Bella fue más dubitativo, así como su voz.

— No lo he visto mucho. — murmuró.

— ¿En serio? — la sorpresa de él fue genuina. Él pensaba que las criaturas Cullen querrían mantenerla cerca bajo la fachada de amistad. Jacob no dudaba de que Edward fuera capaz de rendirse con ella. No lo dudaba ni un segundo, porque él mismo estaba dispuesto a dejarla si era necesario.

— Él ha... tenido problemas para ser solo... amigos. — dijo ella.

Imbécil, pensó Jacob, ignorando convenientemente sus propios sentimientos. Entonces, se preguntó qué significaba "problemas" para Bella.

— ¿Te ha molestado? — preguntó, sus cejas se fruncieron.

— No. — dijo Bella sacudiendo la cabeza. — Él nunca haría algo para molestarme. Solo es... complicado.

Oh, era algo como eso, entonces, pensó Jacob. Sus párpados parecieron relajarse alrededor de sus ojos mientras continuó pensando en todo el asunto.

Ellos ya estaban llegando bastante lejos, y Jacob sabía que para Bella el regreso sería más cansado, por lo que tenían que regresar. No le agradaba la idea, tener que terminar con su tiempo a solas, sin poder tenerla cerca.

— Deberíamos regresar. — dijo él. — ¿A menos que quieras perderte la cena?

Ella asintió, no muy emocionada de tener que regresar a las charlas vagas y triviales de casa. Al menos de parte de casi todos, habían llegado a un acuerdo silencioso de las cosas que debían decir frente a Charlie. Siempre pensando en mantener el secreto.

Ella se preguntó, viendo la dirección que su padre estaba teniendo con Sue, qué cambiaría, si es que algo cambiaba. ¿Cuánto podría llegar a saber él un día?

Sacudió la cabeza ante esto. No importaba. Ella debería despedirse de todos, tarde o temprano.

Sabía que tenía hasta el próximo verano, si las visiones de Alice se mantenían como hasta ahora. Ella le había recordado a Bella, la última vez que se vieron, que incluso con las visiones, no había garantías. Las personas cambiaban de parecer. Todo el tiempo. Incluso los vampiros antiguos, como los Vulturi. Ellos podrían llegar mañana, y podrían no tener ninguna oportunidad de saberlo con antelación.

Ella solo... moriría.

No, se dijo a sí misma, no lo hagas. Ese camino nos llevará a pedirle a Alice que mire, y eso solo nos llevará a miles de problemas, y de regreso a una injusta relación.

Aún había tantas cosas que quería hacer, saber, experimentar, todo eso mientras fuera humana.

Mientras caminaron, sus mejillas se tiñeron de un profundo rojo cuando la media luz del alumbrado de la calle le recordó a su última noche con Jun.

O, mañana, más bien.

Ella se había despertado, con Jun a su lado, se giró mejor para poder estar cara a cara, admirando como la suave luz iluminaba los contornos de su pecho que se movían de arriba abajo, las imperfecciones de su rostro. Que insólito, el despertar al lado de alguien que seguía dormido, que no sabía que ella estaba despierta. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para disfrutar el momento, porque él empezó a removerse, extendiendo su brazo, buscándola, acercándola a él.

La respuesta del cuerpo de el no dejó lugar a ambigüedades. Ella captó su deseo, y el beso contra su cuello, y sus manos aventureras vibrando con energía.

Hazme el amor. — dijo él, sus manos en sus caderas, acercando las a las propias.

Ella quería. Físicamente, era tan instintivo.

Pero su cerebro, y su corazón tenían otras... muy distintas ideas: y todas eran claros y fuertes "no".

Ella le empujó hacia atrás con un claro "no".

Jun tomó una profunda y rápida respiración, tan rápido como su "ok" de respuesta cuando se alejó.

Siéntete libre de decirme en el instante en que cambies de opinión. — él bromeó abiertamente. Él podía ver cuánto le costaba. Él esperaría.

Ella valía la espera.

El carraspeo de la garganta de Jacob interrumpió sus pensamientos. Ella había permanecido en silencio por mucho tiempo.

— ¿Haz cambiado... de opinión? — preguntó Jacob, regresándola al presente. — ¿Ahora que encontraste a alguien... normal?

Ella continuó caminando, pero ralentizó sus pasos, mirándolo con una pequeña y triste sonrisa. Sus palabras igualaron en tempo de sus pisadas.

— No habrá... ningún cambia en mi mente, Jake. No puedo.

Fue el turno se Jacob de reducir su andar. Pero por razones muy diferentes.

Él se quedó un paso atrás, respirando más irregularmente que momentos antes. Una sacudida de su puño hablaba de las emociones que no estaba conteniendo.

— Siempre hay otra opción. — dijo él a través de sus dientes.

Bella no quería pelear, no está noche.

— Si tú lo dices, Jake. — ofreció calladamente.

Jacob cerró los ojos y tragó. Ella estaba intentando evadirlo. Estaba maldita mente cambiando de tema.

Él lo dejó ir. Ella no estaría dispuesta a hablarlo ahora. Él tendría que intentarlo en otro momento.

¿Habría otro momento? Le preguntó su voz interior.

— ¿Cuando? — preguntó.

Se detuvieron completamente, ahora cara a cara, a una cuadra de su casa.

— El próximo verano. — dijo ella suavemente.

— ¿Cuando? — preguntó él de nuevo.

— No hay ninguna fecha todavía. — replicó ella, mirando al suelo, pateando una piedrilla invisible den el suelo con la punta de su bota.

El aliento de Jacob sonó agitado en su nariz. La gran columna de humo que salió de él le recordó a un dragón.

No de la forma graciosa.

Ambos estaban sintiendo el mismo peso de la tristeza.

La pérdida.

— Deberíamos ir dentro. — murmuró finalmente Bella.

— Si — dijo Jacob. —, tu haz eso. Yo necesito unos minutos. — él ya se estaba dando la vuelta y caminaba hacia el bosque.

— ¿Jake? — Bella le llamó.

— Ahora no. — dijo él. Sin dejar de caminar.

Cuando ella abrió la puerta principal, la calidez la envolvió, olió el pavo, la canela y la naranja.

— ¡Pavos! — estaba diciendo Charlie de modo animado y natural, sacudiendo su cabeza hacia Seth y Leah. — Es hora chicos.

Los ojos de Seth se movieron en su dirección, escuchándola entrar. Se deslizó a su lado para preguntar con una mirada discreta e inquisitiva en dónde estaba Jacob.

— Él solo necesita unos minutos. — murmuró ella.

Seth asintió, regresando a la cocina.

Esos minutos se convirtieron en veinte. Luego en treinta.

Ellos estaban a punto de comer sin él, cuando llegó con una bolsa de plástico entre las manos.

— Crema batida. — dijo él como explicación. — Creí que habría en la tienda.

— Gracias. — dijo Sue, intentando suavizar el extraño ambiente que se había formado.

Los ojos de Billy se movieron de Bella a Jacob y de regreso. Sus labios permanecieron cerrados. Muy fuertemente

Charlie pasó de largo la situación, su estómago vacío fue suficiente motivación para ignorar la extrañeza que florecía a su alrededor.

Cuando la comida se terminó, y los platos se acomodaron en el fregadero, Sue y Charlie tuvieron una despedida muy larga en la puerta. Seth rodó los ojos desde la espalda de su madre, sonrojándose cuando notó que Bella le estaba observando. Esto la hizo sonreír, no sonrojar.

Era genial ver cómo otra persona se sonroja con aquella incomodidad que ella conocía tan bien.

Charlie no se molestó en ocuparse las tareas pendientes que habían quedado. Decidió que habría suficiente tiempo al día siguiente.

— Mueve los pies. — le dijo a Bella cuando se acercó al fregadero. — Ven. — dijo, haciendo señas hacia el sofá. Se sentaron en los conocidos almohadones. — ¿Tu y Jake están bien? — preguntó.

Los ojos de ella se alzaron cuando Charlie pretendió mirar a otro lado.

Sus mejillas estaban relajadas, sus ojos lo suficientemente abiertos, desprovistos de la incomodidad que Bella esperaba ver.

— Si. — dijo ella. — Eso creo.

— Mmmm... — gruñó Charlie. — Habrían incendiado la casa si la antorcha que carga para ti fuera más grande.*

Los labios de Bella se recorrieron, intentando no reírse, ella asintió.

— Estamos bien, papá.

No era nada ni siquiera cercano a la realidad, pero tendría que bastar. La explicación honesta no era precisamente una opción viable.

Él gruñó de nuevo, y la conversación cambió, esta vez a una más fácil y amena, lo necesario para que ambos disfrutaran de su tiempo juntos.

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*No tengo idea a qué se refiere con lo de la antorcha jajaja creo que es un juego de palabras, es ironía "si se le notará más lo que siente por ti, la casa explotaría" o algo así jaja

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Se supone que este capítulo lo iba a subir mañana jajja pero estaré ocupada mañana jaja así que mejor, para que ni ustedes ni yo nos quedemos con la duda jajaja

No se olviden pasarse por nuestro lindo grupo de Facebook 'Twilight Over The Moon', ni se olviden dejar un lindo cmentario.